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DESAFÍO DE LA NUEVA ASAMBLEA NACIONAL

Contundente ha sido la reacción del electorado venezolano ante las opciones que tenía el 6D.

La historia se repite, esta vez en forma inversa.

Una significativa porción de venezolanos ejercieron el denominado “voto castigo” como respuesta a las promesas incumplidas de la Revolución Bolivariana.

Como bien ha quedado demostrado en procesos anteriores, la oposición, que agrupa a una diversidad de partidos y tendencias, ha capitalizado alrededor de un 40% de votantes, de manera que el porcentaje superior a esa cifra proviene de oficialistas defraudados, o de abstencionistas que esta vez algún resorte les movió a votar.

Por lo tanto la MUD aunque se regocije de la victoria necesita entender que las promesas incumplidas y el abuso en el poder traen consecuencias inevitables.

El desafío de los parlamentarios que copan la Asamblea Nacional es el de reconocer humildemente que su triunfo se debe a esa masa de venezolanos defraudados, empobrecidos, llevados al extremo de la impotencia, humillados al no poder, por ejemplo, adquirir una porción de azucar, porque la empresa azucarera, que ahora es del pueblo porque fue expropiada no produce azucar para los consumidores, sino divisas para los políticos que administran las quebradas empresas del Estado.

Es decir, el tema económico y social fue bandera de la Campaña Electoral de la MUD, y es el motivo de su holgada victoria, se espera pues que a esos dos aspectos se le dé prioridad en la gestión que se inicia. Consideramos una inconsecuencia con el electorado si la diatriba política es lo primero en su agenda.

No cumplir lo prometido genera reacciones adversas.

  • Es deseable que RCTV vuelva al espectro radioeléctrico,
  • Se espera que la Gente de petróleo sea reivindicada,
  • Se desea que se quite la mordaza a la prensa,
  • Y se pide que los presos políticos sean liberados, y
  • Muchos anhelan revocar el mandato al presidente Maduro,

Todo ello forma parte de las aspiraciones de un amplio sector de la población, pero no hay que olvidar las promesas formuladas, y los motivos por los cuales la gente salió a votar el 6D.

Lo primero es cumplir las promesas.

Tal vez sea incomodo el recuerdo, pero esta misma reacción fue el motivo por el cual el “Chavismo” se instaló en Miraflores. Promesas incumplidas, alto índice de pobreza, corrupción, un injusto modelo económico, tanto como decisiones políticas erradas indignaron a la población de tal forma que propiciaron un ejemplar “voto castigo” a los jerarcas de la Cuarta República, con los resultados que conocemos y sufrimos.

Para comprobar la veracidad de lo que acá se afirma revisa en la hemerotecas de los principales diarios de aquella época las noticias y notas de opinión previas a las elecciones; también puedes revisar en los archivos de RCTV, y de Venevisìón, principalmente, los Noticieros y programas de opinión, especialmente los de Alfredo Peña y de Napoleón Bravo, para darte una idea del por qué Chávez llegó al poder.

Algunos de los locuaces parlamentarios que hoy nos hipnotizan con su verbo, ayer lo hicieron en nombre de la Cuarta República y propiciaron la estrepitosa caída del bipartidismo generado en el Pacto de Punto Fijo.

Aunque no se desconfíe de ellos por sus errores pasados, pues creemos en la capacidad de cambio del ser humano, y en que todo el mundo tiene derecho a nuevas oportunidades, esperamos que en esta Asamblea, en la que las nuevas generaciones son mayoría, prive la sensatez, el equilibrio, el espíritu de reconciliación nacional.

Si no se quiere la Quinta, menos aun se desea la Cuarta. O los desaciertos de ambas.

La Asamblea Nacional, dada su mayoría, es garante del equilibrio de poderes, tiene la potestad de dictar leyes que beneficien al País, ejercer la función contralora del Poder Ejecutivo, negociar con el Gobierno políticas para generar calidad de vida; y sobre todo propiciar la reconciliación nacional.

Si tan solo eso cumple, Dios y la Patria… la honrarán.

Fuente:

LAS ELECCIONES DEL 6D BAJO LA INFLUENCIA DE LA POSMODERNIDAD

En la determinación tuya al votar el 6D toma en cuenta las fuerzas que te incitan para hacerlo.

Algunos van a ejercer el “voto castigo”.

Otros por compromiso con el partido.

Unos cuantos por ejercer un derecho.

Muchos impulsados por las fuerzas de esta sociedad posmoderna, que sutilmente ha impregnado la conciencia de los venezolanos con ideologías y creencias contradictorias.

Demos una mirada a los pilares de la posmodernidad, luego saca tus propias conclusiones.

Posmodernidad es la expresión utilizada para designar a un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, que se extienden hasta hoy, definidos por su oposición a las tendencias de la Edad Moderna.

En sociología el término postmoderno se refiere al proceso cultural observado en muchos países desde principios de los 70. Otra acepción de la palabra posmoderno es posmaterialismo.

Características de la posmodernidad.

Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así excluyó del pensamiento ciertas perspectivas. El postmodernismo valora y promueve el pluralismo y la diversidad; de ahí la gran influencia de las filosofías y religiones orientales. Un posmoderno asegura buscar los intereses de “los otros”.

Cuestiona los textos: Los textos históricos, literarios, o de otro tipo no tienen autoridad para revelar la intención del autor, ni pueden decirnos “que sucedió en realidad”. Más bien, estos textos reflejan los prejuicios, cultura y época particulares del escritor.

El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje moldea nuestro pensamiento y que no puede haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el lenguaje crea literalmente la verdad.

La verdad como perspectiva: La verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino solamente a lo que nos parece a nosotros.

Esta forma de pensamiento influye en la adopción de criterios contradictorios, creencias antagónicas. Por esto algunas personas aceptan como válidas ideas opuestas, y lógicamente inviables.

Es como afirmar que en un punto dado del Planeta sea de día y de noche simultáneamente.

En este esquema de pensamiento, muchas personas viven una dicotomía lógica, según la cual acepta realidades opuestas, que son verdaderas y falsas al mismo tiempo. Esta forma de pensamiento genera incongruencia, y grandes tensiones emocionales con nefastas consecuencias.

Revisemos algunas contradicciones nacidas bajo el auspicio de la posmodernidad.

No vamos a emitir juicios de valor, ni cuestionar tus ideas, solo revisar conceptos.

Realidades de la posmodernidad:

Cristianos marxistas. Adoptan posiciones contradictorias. Un marxista es por definición ateo y materialista. Por lo tanto lógicamente es imposible no creer en Dios por adoptar el marxismo; y simultáneamente creer en Dios por ser cristiano.

Judíos mesiánicos. Esta es otra contradicción. El judaísmo no acepta a Jesucristo como Mesías, ni al Nuevo Testamento como Palabra inspirada por Dios. Todo lo contrario del cristianismo.

Marxistas santeros, o cristianos santeros; por las mismas razones: Son creencias contradictorias.

Existen Iglesias cristianas que en sus prácticas, ritos y liturgias mezclan un toquecito de cada una de aquellas tendencias contradictorias. En algunos casos son tan sutiles las influencias que quien la practica cree que ésta se basa en la Palabra. Como el caso de los cristianos que “declaran algo”, según “el giro lingüístico” de la posmodernidad, que el lenguaje crea la verdad, la realidad.

Al mezclar ideas contrarias, ocurre igual que cuando se mezclan dos líquidos no miscibles, o inmiscibles, que no se disuelven uno en otro; como el caso del agua y el aceite. Se mezclan pero no se diluyen, como si ocurre con el agua y el vinagre. Si se mezcla aceite y agua, y se agita fuertemente se forma una sustancia denominada “emulsión”, que cuando se deja en reposo sus componentes se separan nuevamente.

Por eso al votar el 6D, o en cualquier acto electoral, las creencias, las doctrinas, las ideologías, la cosmovisión, de cada persona entran en juego. ¨Por eso hay que votar conscientemente.

Pero ojo, no solo al votar, aun al acudir a tu iglesia, si eres cristiano, antes de adoptar una doctrina, una tendencia, un estilo, necesitas revisar los fundamentos de tales prácticas a la luz de la Palabra, la Biblia y luego decidir.

Ahora tenemos un problema, la mayoría de cristianos, al mejor estilo posmoderno, no acuden a la Palabra, no se nutren de sus enseñanzas y depositan su fe en las predicaciones de sus pastores; muchos de los cuales inconscientemente llevan a los rebaños por la senda de la posmodernidad.

Por este motivo hay que volver a la Palabra.

Hoy, en esta Venezuela posmoderna, necesitamos como nunca antes una nueva Reforma espiritual, doctrinal, actitudinal basada en los postulados del gran hombre de Dios Martín Lutero, condensadas en sus “cinco solas”:

La palabra latina sola significa en español “solo” o “solamente”. Las cinco solas expresan cinco creencias fundamentales, que los reformadores entendían como pilares esenciales para la vida y práctica cristianas.

Sola scriptura, solo la Biblia es la palabra de Dios, es decir, la única fuente de doctrina y práctica cristiana, y que es accesible para todos.

Sola fide es la enseñanza que dice que la justificación se recibe sólo por la fe, sin ninguna mezcla ni necesidad de buenas obras.

Sola gratia es la doctrina que sostiene que la salvación viene sólo por la gracia divina o gracia de Dios; es decir, por un “favor inmerecido”, no como algo que el pecador haya conseguido o pueda conseguir por sus propios méritos.

Solus Christus enseña que Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre, y que no hay salvación por medio de ningún otro. 1 Timoteo 2:5 “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

Soli Deo gloria enseña que toda la gloria es sólo para Dios, puesto que la salvación sólo se lleva a cabo a través de su voluntad y acción; no sólo el don de la redención todo-suficiente de Jesús en la cruz, sino también el don de la fe en esa redención, creada en el corazón del creyente por el ”’Espíritu Santo”’.

En Venezuela necesitamos un “cristianismo solo”, sin mezcla, sin contaminación, basado “solo en la Escritura”

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

LA LECCION DE LOS COMICIOS DE NOVIEMBRE

Cuando el 6 de diciembre del año1998, el pueblo venezolano se volcó a las urnas electorales para votar por el actual presidente de Venezuela, lo hizo con la intención de romper con la decadente denominada Cuarta República.

Los movimientos estratégicos de los partidos, los acuerdos de última hora, la imprudencia de los líderes de las agrupaciones políticas, de organismos gremiales y empresariales, tanto como el intento de los mismos de mantenerse en el poder, dándole la espalda a los intereses del país, y una pésima gestión de los últimos gobiernos; fueron las góticas que desbordaron la paciencia de los venezolanos, y la confianza en los partidos  y sus lideres tradicionales.

Previo a esas elecciones, que cambiaron el rumbo del país, la población estaba defraudada y molesta por el incumplimiento de las promesas que en cada proceso electoral se le ofrecían. Había un malestar general, y en el ambiente se respiraba un deseo de cambio. La gente que desde el 58 había cifrado sus esperanzas en los partidos del estatus, estaba defraudada, y había roto el nexo que a ellos les unía, y se preparaba para la ruptura final. La que materializó en las urnas aquel día 6 de diciembre del 98.

Han pasado diez años, y lo que estamos observando en el actual proceso previo a las elecciones del 23 de noviembre, no es muy esperanzador. Las cosas al parecer no han cambiado.

Los partidos se han constituido en portavoces de la sociedad venezolana, por lo cual vemos a sus connotados dirigentes declarar continuamente en los medios; expresando lo que supuestamente aspiran los venezolanos, que no es otra cosa que investir a su candidato como el abanderado en los venideros comicios.

Los partidos se han enfrascado en una lucha por mantener la unidad, la cual simple y llanamente esta representada en aceptar a los candidatos que los partidos más poderosos proclamen. Las aspiraciones de la gente, su deseo de cambio, su lucha para que le satisfagan sus necesidades; el que se haga una gestión eficiente, y se recoja la basura, que cuando se abra la llave del fregadero halla agua, que las calles estén iluminadas, es decir que los Gobernadores y Alcaldes cumplan las competencias establecidas por ley, están en un segundo plano.

Esa unidad significa que hay que repetir e imponer a los candidatos de los partidos, como si en Venezuela hubiese escasez de talentos para asumir tales funciones. Con sus correspondientes excepciones. Hay exgobernadores que antes de poner su nombre como aspirante ya galopaban en las encuestas, porque eran los candidatos de la gente, del pueblo. Hubo casos que a un candidato se le quiso cerrar el paso, en nombre de la supuesta unidad, porque no respondía a los lineamientos de los partidos. Al final la sensatez se impuso. No solo sensatez, sino el hecho de que aun solo, ese aspirante ganaba los comicios.

Entre líneas uno puede percibir que el perfil ideal del candidato único, tiene un elemento sine qua non: Que sea antichavista, en el caso de la ahora denominada disidencia; o sea antiescualido, y no aparezca en la lista Tascón, para los oficialistas. Eso suena bien para los radicales, quienes están en irreconciliable oposición. Unos al lado del Presidente, los otros opuestos a él.

Más los venezolanos que no ocupan posiciones radicales, que no son antinada, siguen olvidados. Sus aspiraciones siguen insatisfechas. Esta significativa y numerosa población no ve despejado el panorama.

Uno retrocede diez años, y observa los mismos actores, los mismos partidos, la misma frustración; con una diferencia, ahora esos actores, y esos partidos no representan a la mayoría de los venezolanos. Analicemos el comportamiento electoral de la población en los últimos comicios, notaremos que los grandes partidos no tienen seguidores, no tienen votos. Esta fue una de las razones por las cuales no se atrevieron a postularse para las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional. Las encuestas no les eran favorables.

Actualmente la gente ha despertado, y cambiado su actitud. La sociedad civil valora a los candidatos por sus cualidades personales, su carisma, su desempeño, su trayectoria, su currículo. No solo el hecho de ser postulado o no por un partido. En muchos casos los candidatos, por su personalidad, son los dueños de los votos, trascendiendo de ese modo a los partidos.

Ahora bien, uno no esta en contra de los partidos, ellos son los medios ideales y constitucionales para canalizar la determinación y el sentimiento de los venezolanos. Lo que es mal visto por los ciudadanos, y además rechazado, es que los partidos sean dirigidos por lideres fundamentales, que se apropian de los partidos y de la voluntad de las mayorías; un liderazgo que se renueva en forma vegetativa. En la Universidad una persona se inicia como contratado, luego tiene la posibilidad de ascender en el escalafón, hasta ser profesor titular, luego se retira; en el Ejercito, un muchacho se inicia como subteniente, luego puede ascender hasta General en Jefe, finalmente se retira. No así en la generalidad de partidos, cuando una persona alcanza la jefatura del mismo, no la suelta más; hasta que las condiciones de salud y edad se lo permitan.

Uno de los cuestionamientos más duros contra el actual presidente, es su intención de alargar indefinidamente su estadía en Miraflores; ello le costó el último referendo. Sin embargo  ¿No existe en la mente de la mayoría de dirigentes de los partidos la misma intención? Revise quienes están al frente de los partidos; observará los mismos nombres décadas, tras décadas.

Sin menospreciar a los distinguidos lideres de los partidos, y aspirantes a las Alcaldía y Gobernaciones, uno se pregunta: ¿Es que en Venezuela se agotó la reserva de talentos?

Si los partidos y sus dirigentes no son renovados, seguirán quebrados. Se habla de cambio de paradigma, de posmodernidad, de la Venezuela del Siglo XXI, pero hasta ahora tales perspectivas no han llegado a las organizaciones que sirven de sustento al sistema democrático venezolano. Cuando ello ocurra daremos un salto, ni siquiera al futuro, sino a los años ya superados por muchos países que hoy se consideran desarrollados, potencias mundiales. Como por ejemplo la China.

Entre tanto, seguiremos esperando que ocurra ese cambio en nuestros dirigentes y los partidos que representan.

En lo que corresponde a la unidad, es un hecho cierto que la verdadera unidad se materializará el 23 de Noviembre, cuando los electores acudan a las urnas para elegir a la persona que consideren con meritos para investirles de Gobernadores y Alcaldes. La población electoral ha madurado. Si la unidad impuso un candidato, los electores canalizaran sus aspiraciones votando por el de su preferencia, o absteniéndose, así de sencillo. Una lección de democracia.

Este proceso nos sirve para reflexionar sobre lo que ocurrirá en los próximos comicios para elegir el Presidente. Venezuela no quiere que los mismos actores rechazados en el pasado mantengan sus aspiraciones, restando posibilidades a la nueva generación, a nuevos talentos. Uno escribe estas líneas con dolor, puesto que se trata de notables venezolanos, que una vez fueron valuarte de las luchas de clases, que promovieron la democracia, que marcaron una época, admirados y queridos por todos. Pero que hoy deben ir al retiro, y desde esa posición de privilegio constituirse en sabios consejeros y guías de las nuevas generaciones. Queremos recordarles como facilitadores en la formación de nuevos talentos, no como obstáculos a la generación emergente.

Una Voz en el Camino.