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DECLARACIÓN DE LA BIBLIA PARA VENEZUELA FRENTE A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde hace mucho tiempo el Pueblo de Dios está clamando por Venezuela; dentro y fuera del País, se elevan plegarias rogando al Todo Poderoso que intervenga ante la crisis Nacional que vivimos. Lo sabemos por las publicaciones en los distintos medios de comunicación e información, redes sociales, los sitios de las distintas Iglesias y Organizaciones Cristianas; y el testimonio sobre cadenas de oración, vigilias, entre otros.

Afiches de organizaciónes cristianas invitando a orar por Venezuela.

Y tal vez algunos de quienes leen estas líneas, hoy, al despuntar el alba, seguramente oraron por Venezuela. ¿Cuál ha sido la respuesta? No me atrevo a pronunciarme si Dios ha respondido las plegarias. Cada quien dará testimonio al respecto.

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, nos ofrece una respuesta anticipada, que a continuación describo. Dios siempre responde al clamor de su pueblo, previo el cumplimiento los siguientes parámetros indicados en la Biblia:

Primero: Que el Pueblo de Dios este unido, y de acuerdo en la plegaria que eleva al Padre Celestial, Mateo 18:18-20; 2 Crónicas 7:14:

Mateo 18:18-20:

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Orar, conforme a la voluntad de Dios, 1 Juan 5:14-15:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Tercero, Actuar, la fe se perfecciona en las obras, Santiago 2:14, 20-22:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?… 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Respecto del primer parámetro, un pueblo unido clamando, no hay mucho que explicar. Es evidente la necesidad de estar unidos, como Pueblo de Dios, para acordar una plegaria común, en un solo sentido. Resulta ilógico que el pueblo de Dios esté dividido al clamar, que un grupo de venezolanos eleve plegarias para un cambio de quienes están en funciones de Gobierno; y otro, pida que éste sea fortalecido; adoptando posiciones radicales, controversiales y sectarias.

Ambos grupos deben reconocer la necesidad de un cambio de actitud, pedirse perdón mutuamente, reconciliarse, asumir el mandato de Jesucristo de amarse como Él nos mandó a amarnos; y acordar un clamor común ante Dios para que se manifieste como Él solo sabe hacer, conforme a su voluntad, y a los intereses Nacionales.

El dsafío de Cristo a los Cristianos VenezolanosNuevo Mandamiento, Juan 13:34:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Dios escucha el clamor de su pueblo.

Así ocurrió en Egipto, cuando Dios oyó el clamor de su pueblo, y usando a Moisés, les liberó de la esclavitud, Éxodo 3:9-10; tanto como uso a Ciro, rey de Persia, para repatriar a los israelitas cautivos por Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23.

Éxodo 3:9-10:

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

2 Crónicas 36:22-23:

22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

Necesitamos reconocer que Dios tiene el control, y sabe lo que le conviene a Venezuela.

He reiterado, en oportunidades anteriores, que la oración “no” debe ser que Dios “tumbe” el Gobierno Bolivariano; y coloque en su lugar a los dirigentes de la Mesa de la Unidad. O, que se fortalezca la Revolución Bolivariana, derrotando a los opositores de la misma.

La oración agradable a Dios, es que El proceda según su voluntad, manifestando la determinación de aceptar esa voluntad Suprema incondicionalmente; acudiendo ante El, conforme establece Jesucristo en Mateo 5:23-24.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

A este respecto es conveniente destacar la necesidad de propiciar una Reconciliación Nacional, que comience dentro del mismo Pueblo de Dios, y se extienda a toda la Nación. Es un imperativo lograr un País unido, reconciliado, en comunión; en el que quienes estén en funciones de gobierno, y la oposición, no sean enemigo, ni pretendan el exterminio del otro. Un país civilizado, en el que Gobierno y Oposición se sienten a planificar su Reconstrucción, y trabajar juntos en ello. Porque todos somos venezolanos, herederos de los ideales de Bolívar.

Conviene recordar el valor del respeto a quienes no profesen nuestros ideales; así como el valor de la condición humana debe prevalecer. Igualmente activar los procedimientos establecidos en la resolución pacífica de conflictos, y que desde la perspectiva de Jesús, se describe en Mateo 18:15-17.

En segundo lugar, hay que clamar según la voluntad de Dios, y luego aceptarla. Convencidos de que Él se deleita en misericordia, Miqueas 7:18. Es necesario reconocer que Dios está en control. Nada de lo que ocurre en Venezuela transcurre por determinación humana, o maligna. Ningún poder humano, o potestad espiritual va a sesgar la determinación de Dios.

Ocurre que a veces, El permite determinadas circunstancias para alertar, corregir, y hasta para castigar a su Pueblo. En la Biblia abundan ejemplos sobre este particular. Babilonia, por ejemplo, tomó a Jerusalén, destruyó el Templo, y llevó cautivo a gran parte del pueblo, porque Dios lo permitió, con propósitos bien definidos. Leer Daniel 1:1-2, y el capítulo 21 del libro de Jeremías, en cual se afirma que no es de Nabucodonosor la victoria, sino que es Dios mismo quien pelea contra Israel, por su desobediencia.

Daniel 1:1-2:

En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Dios es un fiel protector de su Pueblo, más cuanto éste tercamente le desobedece, Dios es un adversario inclemente.

Cuando Pilato interrogaba a Jesús, en un momento dado, Jesús determinó no responder más; por lo que Pilato le increpó: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Jesús, en control de la situación, respondió: “ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…” Juan 19:10-11.

Y esto sigue siendo así, ningún poder puede actuar sobre cualquier parte del Mundo, por su determinación, dominio, o autoridad propia. Para que ello ocurra, se necesita que Dios lo permita. En el Padre Nuestro oramos: “Hágase tu voluntad…” Consecuente con ello, oremos conforme a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta, Roamos 12:2.

Por otra parte, es cierto que en la Biblia se declara que Dios revela sus propósitos.

Es la realidad planteada por Jeremías, en su famoso y siempre repetido 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.

Y la declaración formulada al profeta Amós en 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Así pues, Dios está revelando lo que quiere y puede hacer por Venezuela, si su Pueblo actúa conforme a su Palabra.

En tercer lugar, se requiere actuar. Este aspecto es más complejo. No es fácil definir cómo actuar ante situaciones tan complicadas como las que vive Venezuela. Sin embargo hay algunos indicios en la Biblia.

Cuando Moisés a la salida de Egipto, iba delante del pueblo, se topó con el Mar Rojo; ante tal obstáculo, el pueblo reclamó a Moisés por llevarles a aquella encerrona; ante lo cual el Caudillo clamó a Dios, quien le respondió: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”, seguidamente le instruyó: “extiende tu vara sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos del Israel por en medio del mar, en seco.” Lo demás es historia conocida.

En la época de los Jueces de Israel, los Madianitas perturbaban al Pueblo de Dios, y continuamente lo saqueaban, “…de modo que empobrecía a Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” Jueces 6:6. En respuesta al clamor, Dios levantó un libertador, Gedeón. Éste Caudillo, con 300 hombres, utilizando una estrategia completamente ajena a la práctica militar, con astucia y fe, derrotó al ejército enemigo, que era “como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar”, Jueces 7:12.

El ejército de Gedeón, en franca minoría, apenas 300 combatientes, utilizando como arma de combate, una antorcha, una trompeta, y un grito de guerra: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”, liberaron a Israel; el resto es conocido. La historia completa se puede leer en Jueces 6:1-8:35.

Muchos años después, cuando el poderoso e innumerable ejército Asirio tomó a Samaria, seguidamente fue contra Judá, se plantó en las inmediaciones de Jerusalén, y el General del ejército enemigo a grandes voces retó al Rey de Israel, y a Jehová de los Ejércitos. Ante tal peligro, el rey Ezequías consciente de su situación, se fue al Templo y clamó a Dios. La respuesta no se hizo esperar, Dios, por intermedio del profeta Isaías, le envió este mensaje: “Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.” 2 Reyes 19:6. Lo que sigue narra la liberación de Jerusalén, por el poder de Dios, activado gracias al clamor de un pueblo, y de un hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías.

Reconocemos que Venezuela, no es Israel, más Jehová de los Ejércitos si es el mismo ayer, hoy y siempre, de modo que podemos afirmar y confiar, que Dios va a intervenir en Venezuela, según sus Planes, Propósitos, Voluntad, y Estrategia, considerando el clamor, y las actitudes del pueblo venezolano.

Reitero esto, Dios va a levantar a una persona, o grupo de personas para conducir el País, conforme a su voluntad, y al clamor de un pueblo unido, ferviente, temeroso, y obediente.

Tal como se constata en la Sagrada Escritura, Dios siempre utiliza el elemento humano para cumplir su voluntad; y ese elemento humano está entre nosotros, me refiero a que está en Venezuela, sin descartar a ninguna persona, puesto que Dios conoce los corazones, y sabe a quién elegir. Así ocurrió con la elección de David, para ser rey de Israel. Jehová comunicó al profeta Samuel su determinación, para transmitírsela a Saul: 14 Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Utilizó a Nabucodonosor, y a Ciro, quienes no eran parte de su Pueblo para cumplir su Soberana Voluntad; lo puede hacer en Venezuela, sin dudas.

Por lo tanto, necesitamos seguir clamando, y consecuente con ese clamor, actuar siguiendo la pauta marcada en la Palabra.

Como explica Santiago en su carta, se puede orar con fe, y actuar, accionar, consecuentes con la súplica. Abraham desarrolló una gran fe en Jehová, y se movilizó conforme a esa fe que profesaba.

Como Actuar:

  1. Clamar a Dios, como Pueblo Unido; Propiciar la Reconciliación del Pueblo Cristiano en Venezuela, derribando barreras políticas, sociales, denominacionales; y propiciar igualmente la Reconciliación y Reconstrucción Nacional.
  2. Orar según la voluntad de Dios, acogerse a la Constitución y a las Leyes Venezolanas.
  3. Actuar. En las elecciones, votar por candidatos que tengan un mínimo de compromiso con los principios bíblicos, y se responsabilicen en respetar fielmente la Constitución y las Leyes; o promover candidatos cristianos a la Asamblea Nacional. Todo enmarcado en la dirección de Dios.

Este 2015, es un año electoral, quiere decir que vamos a ser llamados a votar por personas que nos representen en la Asamblea Nacional. Ante este escenario, el pueblo Venezolano, consecuente con su clamor a Dios, no puede, ni debe votar por candidatos que representes intereses ajenos a los valores establecidos en la Palabra de Dios.

Respetamos el derecho de toda persona para profesar su fe religiosa como la conciba, y adoptar la filosofía de su preferencia; ese es un derecho humano, y Bíblico, pues Dios nos creó con libre albedrío. Ahora el hecho de que respetemos su libre albedrío, no significa que debamos por ello apoyarle, si somos conscientes de que representa una ideología contraria a nuestra fe.

A ese respecto, necesitamos adoptar un criterio bien definido. Hasta ahora, los cristianos venezolanos han sufragado, considerando sus preferencias político-partidistas; ya es tiempo del voto consciente. Del voto consecuente con nuestros principios.

Esto representa un desafío, en primer lugar porque los posibles candidatos de los distintos sectores políticos, en su mayoría responden a su cosmovisión personal, a los grupos que les postulan, y a su propia conciencia. Pocos tienen la convicción de que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, lo cual se explica porque el pueblo cristiano poco ministra sobre ellos.

En segundo lugar, porque el Pueblo de Dios, se ha mantenido prudentemente ajeno al acontecer político, evadiendo ejercen funciones en los distintos Órganos del Poder Público de Estado, por razones suficientemente discutidas y aceptadas.

La separación de la Iglesia y el Estado, es un gran acierto. La Iglesia no debe tener injerencia, ni compromiso con el Gobierno. Pero está en la obligación, la Iglesia, de interceder para que quienes lo ejerzan lo hagan según los principios establecidos en la Constitución, “para que vivamos quieta y reposadamente”, como expresa 2 Timoteo 2:2.

Sin embargo, es recomendable explorar la posibilidad de conversar con los potenciales candidatos, a la Asamblea Nacional, orar por ellos, explicarles que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, y orientarles sobre las demandas de la Palabra de Dios respecto de sus responsabilidades. Ese es un imperativo Bíblico, porque como toda persona, necesitan escuchar lo que Dios puedo hacer por su intermedio. Y fundamentalmente, que conozcan a Jesucristo, porque ellos están incluidos en Mateo 28:19-20.

Otra opción es motivar a cristianos de reconocida trayectoria pública; o cristianos con inclinaciones políticas, para que asuman el desafío de proponer sus nombres, como candidatos a la Asamblea Nacional  por Iniciativa Propia, con el apoyo de la Sociedad Civil, y del Pueblo de Dios, en sus circunscripciones electorales.

Dios tiene caminos inescrutables para hacer su voluntad, y cumplir sus propósitos; quien sabe si algunos de quienes leen estas líneas, están en el Plan de Dios para la Reconciliación, y la Reconstrucción Nacional. Estamos orando por ello.

En Conclusión: Vamos a seguir clamando, y comencemos a actuar.

Recuerda, si apoyas a personas que tengan temor de Dios, ya sabes cuál es el futuro de la Nación; caso contrario, también lo conoces, Dios en su Palabra te lo ha revelado.

Venezuela espera por la acción asertiva del Pueblo de Dios.

Fuente:

LA LECCION DE LOS COMICIOS DE NOVIEMBRE

Cuando el 6 de diciembre del año1998, el pueblo venezolano se volcó a las urnas electorales para votar por el actual presidente de Venezuela, lo hizo con la intención de romper con la decadente denominada Cuarta República.

Los movimientos estratégicos de los partidos, los acuerdos de última hora, la imprudencia de los líderes de las agrupaciones políticas, de organismos gremiales y empresariales, tanto como el intento de los mismos de mantenerse en el poder, dándole la espalda a los intereses del país, y una pésima gestión de los últimos gobiernos; fueron las góticas que desbordaron la paciencia de los venezolanos, y la confianza en los partidos  y sus lideres tradicionales.

Previo a esas elecciones, que cambiaron el rumbo del país, la población estaba defraudada y molesta por el incumplimiento de las promesas que en cada proceso electoral se le ofrecían. Había un malestar general, y en el ambiente se respiraba un deseo de cambio. La gente que desde el 58 había cifrado sus esperanzas en los partidos del estatus, estaba defraudada, y había roto el nexo que a ellos les unía, y se preparaba para la ruptura final. La que materializó en las urnas aquel día 6 de diciembre del 98.

Han pasado diez años, y lo que estamos observando en el actual proceso previo a las elecciones del 23 de noviembre, no es muy esperanzador. Las cosas al parecer no han cambiado.

Los partidos se han constituido en portavoces de la sociedad venezolana, por lo cual vemos a sus connotados dirigentes declarar continuamente en los medios; expresando lo que supuestamente aspiran los venezolanos, que no es otra cosa que investir a su candidato como el abanderado en los venideros comicios.

Los partidos se han enfrascado en una lucha por mantener la unidad, la cual simple y llanamente esta representada en aceptar a los candidatos que los partidos más poderosos proclamen. Las aspiraciones de la gente, su deseo de cambio, su lucha para que le satisfagan sus necesidades; el que se haga una gestión eficiente, y se recoja la basura, que cuando se abra la llave del fregadero halla agua, que las calles estén iluminadas, es decir que los Gobernadores y Alcaldes cumplan las competencias establecidas por ley, están en un segundo plano.

Esa unidad significa que hay que repetir e imponer a los candidatos de los partidos, como si en Venezuela hubiese escasez de talentos para asumir tales funciones. Con sus correspondientes excepciones. Hay exgobernadores que antes de poner su nombre como aspirante ya galopaban en las encuestas, porque eran los candidatos de la gente, del pueblo. Hubo casos que a un candidato se le quiso cerrar el paso, en nombre de la supuesta unidad, porque no respondía a los lineamientos de los partidos. Al final la sensatez se impuso. No solo sensatez, sino el hecho de que aun solo, ese aspirante ganaba los comicios.

Entre líneas uno puede percibir que el perfil ideal del candidato único, tiene un elemento sine qua non: Que sea antichavista, en el caso de la ahora denominada disidencia; o sea antiescualido, y no aparezca en la lista Tascón, para los oficialistas. Eso suena bien para los radicales, quienes están en irreconciliable oposición. Unos al lado del Presidente, los otros opuestos a él.

Más los venezolanos que no ocupan posiciones radicales, que no son antinada, siguen olvidados. Sus aspiraciones siguen insatisfechas. Esta significativa y numerosa población no ve despejado el panorama.

Uno retrocede diez años, y observa los mismos actores, los mismos partidos, la misma frustración; con una diferencia, ahora esos actores, y esos partidos no representan a la mayoría de los venezolanos. Analicemos el comportamiento electoral de la población en los últimos comicios, notaremos que los grandes partidos no tienen seguidores, no tienen votos. Esta fue una de las razones por las cuales no se atrevieron a postularse para las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional. Las encuestas no les eran favorables.

Actualmente la gente ha despertado, y cambiado su actitud. La sociedad civil valora a los candidatos por sus cualidades personales, su carisma, su desempeño, su trayectoria, su currículo. No solo el hecho de ser postulado o no por un partido. En muchos casos los candidatos, por su personalidad, son los dueños de los votos, trascendiendo de ese modo a los partidos.

Ahora bien, uno no esta en contra de los partidos, ellos son los medios ideales y constitucionales para canalizar la determinación y el sentimiento de los venezolanos. Lo que es mal visto por los ciudadanos, y además rechazado, es que los partidos sean dirigidos por lideres fundamentales, que se apropian de los partidos y de la voluntad de las mayorías; un liderazgo que se renueva en forma vegetativa. En la Universidad una persona se inicia como contratado, luego tiene la posibilidad de ascender en el escalafón, hasta ser profesor titular, luego se retira; en el Ejercito, un muchacho se inicia como subteniente, luego puede ascender hasta General en Jefe, finalmente se retira. No así en la generalidad de partidos, cuando una persona alcanza la jefatura del mismo, no la suelta más; hasta que las condiciones de salud y edad se lo permitan.

Uno de los cuestionamientos más duros contra el actual presidente, es su intención de alargar indefinidamente su estadía en Miraflores; ello le costó el último referendo. Sin embargo  ¿No existe en la mente de la mayoría de dirigentes de los partidos la misma intención? Revise quienes están al frente de los partidos; observará los mismos nombres décadas, tras décadas.

Sin menospreciar a los distinguidos lideres de los partidos, y aspirantes a las Alcaldía y Gobernaciones, uno se pregunta: ¿Es que en Venezuela se agotó la reserva de talentos?

Si los partidos y sus dirigentes no son renovados, seguirán quebrados. Se habla de cambio de paradigma, de posmodernidad, de la Venezuela del Siglo XXI, pero hasta ahora tales perspectivas no han llegado a las organizaciones que sirven de sustento al sistema democrático venezolano. Cuando ello ocurra daremos un salto, ni siquiera al futuro, sino a los años ya superados por muchos países que hoy se consideran desarrollados, potencias mundiales. Como por ejemplo la China.

Entre tanto, seguiremos esperando que ocurra ese cambio en nuestros dirigentes y los partidos que representan.

En lo que corresponde a la unidad, es un hecho cierto que la verdadera unidad se materializará el 23 de Noviembre, cuando los electores acudan a las urnas para elegir a la persona que consideren con meritos para investirles de Gobernadores y Alcaldes. La población electoral ha madurado. Si la unidad impuso un candidato, los electores canalizaran sus aspiraciones votando por el de su preferencia, o absteniéndose, así de sencillo. Una lección de democracia.

Este proceso nos sirve para reflexionar sobre lo que ocurrirá en los próximos comicios para elegir el Presidente. Venezuela no quiere que los mismos actores rechazados en el pasado mantengan sus aspiraciones, restando posibilidades a la nueva generación, a nuevos talentos. Uno escribe estas líneas con dolor, puesto que se trata de notables venezolanos, que una vez fueron valuarte de las luchas de clases, que promovieron la democracia, que marcaron una época, admirados y queridos por todos. Pero que hoy deben ir al retiro, y desde esa posición de privilegio constituirse en sabios consejeros y guías de las nuevas generaciones. Queremos recordarles como facilitadores en la formación de nuevos talentos, no como obstáculos a la generación emergente.

Una Voz en el Camino.