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DURANTE LA PANDEMIA, REDESCUBRIR EL HOGAR

Una casa es el lugar en donde históricamente se desarrollan las actividades y la vida social de la familia durante el continuo humano de sus componentes. Originalmente fue refugio contra la lluvia, el viento y demás elementos meteorológicos, y lugar protegido de posibles intrusos humanos o animales. Además el lugar donde almacenar los enseres y propiedades de sus habitantes.

Refugio ancestral. Tomado de Wikipedia

También se llama casa a algunos edificios destinados a servicios comunitarios, como la casa de beneficencia, la casa de empeños, la casa de maternidad, la casa de socorro; así mismo a sedes institucionales principales, como la Casa de la Moneda, la Casa de Nariño, la Casa Rosada, o incluso a las de mala reputación, como las casas de citas.

Las casas como asiento de la familia aparecen alrededor del año 6.000 antes de Cristo, en las orillas de los grandes ríos del Oriente Medio, vinculadas a las tareas agrícolas; y tuvieron como antecesores los refugios improvisados por cazadores nómadas, construidos con pieles de animales, o ramas de árboles.

Posteriormente surge el concepto de hogar, básicamente en las regiones nórdicas, o australes, en las que se dan las cuatro estaciones; en aquellos sitios el invierno es inclemente, por lo que fue necesario encender una hoguera, generalmente en la habitación principal, alrededor de la cual la familia se reunía para recibir el calor emanado del fuego.

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Así nace el concepto hogar, lugar cálido de encuentro familiar; entonces la casa por aquella circunstancia pasa de ser el lugar donde se vive, para convertirse en un hogar. Es decir el domicilio habitual de una persona y en el que desarrolla su vida privada o familiar; así como el ambiente familiar que se desarrolla en la vivienda habitual.

La dinámica de la vida del presente siglo globalizado, ha incidido en la pérdida del sentido original del hogar, y su cálido ambiente familiar; para convertirse en un lugar de residencia, sitio para las actividades simples como dormir, debido a que las exigencias de la vida imponen vivir y convivir en muchos espacios y menos en el hogar.

En las grandes metrópolis, se construyen en su periferia urbanizaciones para funcionar únicamente como dormitorios, debido a la incapacidad de albergar más habitantes en su seno.

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Entonces la casa, o el apartamento, se convierten en una simple residencia fría, sin la calidez propia de hogar; donde la sencillez de la tertulia familiar, cálida, divertida, refrescante le da sentido a la vida.

La pandemia nos ha mandado a la casa, a reconstruir el hogar; a darle sentido a la vida; y esto es novedoso, algunos no lo han podido asimilar por lo que se sienten perturbados, incomodos, fuera de lugar. Su lugar es donde está la acción.

Toma nota de la perspectiva del sabio, contenida en Eclesiastés 2:22-23:

Porque ¿Qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.

No está el escritor cuestionando el trabajo productivo, que es un valor destacado en la Sagrada Escritura; él tan solo advierte sobre una cosmovisión incorrecta del mundo actual: vivir para trabajar. Es bien cierto que el trabajo dignifica, y es un valor destacado en nuestra sociedad; más la actitud correcta es esta: el trabajo es para vivir.

El trabajo no puede privar, ni entorpecer las maravillosas relaciones familiares, que le dan significado a la vida. La cosmovisión correcta es trabajar para sostener el hogar. En el hogar se nace, se convive, se desarrolla el continuo humano, hasta el momento de trascender por las leyes naturales de la vida.

Por eso afirmamos, que la pandemia nos hace repensar en lo valioso que es el hogar, en donde cohabitamos seguros, confortables, en un espacio cálido, acogedor, estimulante; ahora ese espacio ideal hay que reconstruirlo, convertirlo mediante una reingeniería familiar en el lugar acogedor en donde cada integrante de la familia se sienta amado, valorado, respetado, un pedacito del cielo que es nuestra morada definitiva.

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Incluso la pandemia nos ha obligado a reconsiderar nuestros esquemas, muchos han logrado comprender que hasta pueden seguir trabajando desde sus casas; de modo que puede revertir la rutina; se trabaja, se produce desde la comodidad del hogar, y se va a la oficina, o a la empresa a supervisar, o a resolver situaciones que ameriten estar presentes.

Es evidente que existen actividades que requieren nuestra presencia, en estos casos no olvidar que solo tres cuartas partes del día se dedica al trabajo, ocho horas, según se ha convenido; durante cinco días, es decir 40 horas semanales, una pequeña fracción de las 168 hora que tiene la semana (24 horas x 7 días). De acuerdo con esta relación, tienes 40 horas semanales para trabajar; y 120 horas para tu deleite personal; si buena parte de ese lapso lo dedicas al hogar, habras hecho la mejor inversión de tu vida; invertido en tu hogar, y esa inversión tiene resultados invalorables.

Un actor y aventurero estadounidense, John Howard Payne, por los años de 1.800, escribió una poesía, convertida luego en himno:

Hogar de mis recuerdos, a ti volver anhelo;

No hay sitio bajo el cielo más dulce que el hogar.

Posara yo en palacios, corriendo el mundo entero,

A todos yo prefiero mi hogar, mi dulce hogar.

¡Allí la luz del cielo desciende más serena,

De mil delicias llena la dicha del hogar!

Allí las horas corren más breves y gozosas,

Allí todas las cosas recuerdan sin cesar,

Más quiero que placeres, gozar en tierra extraña,

Volver a la cabaña de mi tranquilo hogar.

Allí mis pajarillos me alegran con sus cantos;

Allí con mil encantos, está la luz de paz.

Volvamos al hogar; no hay sitio más cálido que tu hogar, tu dulce hogar.

Fuente:

  • Notas personales
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FALSAS CREENCIAS SOBRE GÉNESIS CAPÍTULO TRES

Hemos escuchado infinidad de predicaciones desde los púlpitos,  leído escritos en innumerables libros y revistas; así como visto videos que analizan los acontecimientos narrados en el capítulo tres del libro de Génesis, en el que se aborda la caída del hombre, y las consecuencias de aquel lamentable hecho.

Al analizar el texto bíblico, se observa que hay ciertas discrepancias en la interpretación de las escenas narradas en el mismo,  que por años se han repetido como ciertas; y lo que realmente dice la Escritura.

Hay algunas falsas creencias derivadas de las erradas formas de interpretar el texto.

Estas son:

Dios maldijo a las serpientes, por eso sonenemigas del hombre.

El hombre está bajo maldición por haber pecado.

El trabajo es un castigo debido al pecado de Adány Eva.

La expulsión del huerto es un castigo Divino.

Vamos a considerar esas creencias.  Te recomiendo que leas todo el relato contenido enel capítulo tres del Génesis.

¿Es cierto que Dios maldijo a las serpientes?

La serpiente mencionada en la Biblia asociada con la desobediencia, no es el ofidio reptil que abunda en el planeta tierra; es una referencia metafórica a Satanás, 2 Corintios 13:3, Apocalipsis 12:9; 20:2.

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La sola imagen de una serpiente produce un sensación de rechazo.

Lee Génesis 3:1, reflexiona, ¿poseen las serpientes un cerebro que les permita seducir, como un ser humano? ¿Tienen las serpientes aparato fonador que les permita hablar?

La serpiente que habla en Génesis 3:1, es Satanás. ¿Cómo explicar aquello? Satanás pudo tomar la forma de una serpiente; o hacer creer a Eva que la serpiente hablaba con ella, del mismo modo que un ventrílocuo “hace” que su muñeco hable con el público.

Otra opción es que Satanás usó la denominada percepción extra sensorial, con la cual se puede comunicar sin el uso de los sentidos físicos convencionales. Jesús hizo uso de ella en varias ocasiones, Él “leía” la mente, los pensamientos, Marcos 2:6-8.

Eva tenía desarrollada tal cualidad antes de la caída; gracias a ella mantenía permanente contacto con Dios; la misma que utilizamos al “hablar con Dios” en la oración privada, sin palabras audibles Dios nos “escucha”.

Entonces, cuando Dios maldice a la serpiente, Génesis 3:14-15, maldice es a Satanás, no al ofidio tal vez utilizado por el maligno; y la enemistad de la simiente de la mujer no es con la simiente de las serpientes; sino con la simiente de Satanás; la simiente de la mujer es una prefigura de Jesucristo, quien definitivamente la herirá en la “cabeza”, mortalmente.

Hay que tener presente el estilo literario del texto para interpretarlo correctamente. Una interpretación literal del mismo, sin considerar el contexto induce errores.

Nuestra enemistad es contra Satanás y su simiente, no contra los ofidios que nada tienen que ver con la desobediencia del hombre.   

Siguiente falsa creencia, ¿Está el hombre bajo maldición?  ¿Maldijo Dios al hombre? En ninguna parte del capítulo tres del Génesis se menciona ese hecho.

Hay dos maldiciones en el texto, la primera, contra Satanás, 3:14; y la segunda, contra la tierra, 3:17. Ni a la mujer, ni al hombre se les maldice; se les advierte las consecuencias de su desobediencia, y previene acerca de que no gozarán más las bondades del huerto, pues en su caída arrastran con ellos al resto de la creación.

La Biblia abunda en bendiciones para el hombre, desde Génesis 1:28, se reitera este propósito Divino; tan solo que a partir de Génesis 3, el hombre tiene un papel relevante para obtenerla, Deuteronomio 6:24.

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De acuerdo con la Escritura, el hombre vive bajo la bendición y protección Divina, Números 6:24-26; Salmos 23, 91, 121; Romanos 8:28-39.

Analicemos otra falsa creencia: El trabajo es un castigo por la desobediencia. ¿Es cierto?

Mucho antes de la desobediencia, el hombre tenía la instrucción de trabajar, Génesis 1:28. Trabajo y productividad es la manera como Dios bendice al hombre.

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Bendito serás en el campo… Deuteronomio 28:3.

El hombre es “señor” de la creación, mayordomo de los recursos que se le entrega. El asunto es que debido a la maldición a la tierra, y a la expulsión del huerto, el hombre necesita aplicar su ingenio, su creatividad, para hacer que la tierra produzca; ya que antes vivía en un huerto plantado por Dios, Génesis 2:8.

Al salir de un quirófano totalmente restablecido, y, luego del proceso de recuperación poder continuar la vida normalmente, es cuando se valora la bendición del trabajo.

El trabajo por más modesto y sencillo que sea, es una bendición, a través del cual te realizas, y puedes bendecir a otros. El operario encargado del mantenimiento eléctrico, al realizar su trabajo eficientemente hace un gran aporte al acto quirúrgico, que salva vidas.

Hay espacios en el mundo, que el hombre con ingenio, creatividad, y ganas, los ha transformado en verdaderos “paraísos terrenales”, lo cual es digno de admiración; producto de la capacidad humana de crear.

El trabajo es una bendición.

Otra falsa creencia: La expulsión del huerto es un castigo.

En lenguaje teológico, y en el de muchos predicadores la palabra “castigo” es prominente. La imagen que transmiten de Dios, es la de un Ser sentado en su Trono a la expectativa de cualquier yerro humano para fulminarle con un castigo.

Esta teología enfoca a Dios como el responsable de los males de la humanidad, ya que éstos son castigos Divinos.

Visualicemos la imagen de Adán y Eva, vestidos con pieles de un animal, rostros sombríos, apesadumbrados por la gran pérdida de estatus, temerosos por el incierto porvenir, saliendo del huerto hacia un mundo desconocido, hostil. ¿Qué sientes al imaginar esa escena? ¿Quién es el responsable de todo cuanto sucede? ¿Está castigando Dios a la pareja?

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La expulsión del huerto no es un castigo Divino; es la natural “consecuencia” de no acatar una instrucción.

Imagina esta escena. Un padre le advierte a un adolescente: “Cuando manejes, evita usar tu celular enviando mensajes de texto”. El joven desacata la instrucción, y choca contra un árbol, por lo que se fractura el tobillo derecho. ¿Es responsable el padre del accidente? ¿Es la fractura del tobillo un castigo del padre contra un hijo desobediente?

Aun cuando la palabra castigo se usa frecuentemente en la Biblia, aparece 88 veces en la versión RVR60, cada vez que se menciona asociada con un acto de Dios, se puede escribir en su lugar: “a consecuencia de…”, “…consecuencia por…”, y no cambia el significado del texto; tal vez lo aclare.

Veamos un ejemplo:

Levítico 26:43: Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.

Cambiemos la palabra “castigo”, en lugar de ella, escribamos: “a las consecuencias por…” Veamos cómo se lee.

Levítico 26:43. Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán a las consecuencias por sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.

¿Es un castigo Divino la expulsión del huerto? Es la consecuencia obtenida por desacatar una instrucción.

Sea castigo, o consecuencia, el hecho objetivo es el mismo, “expulsión del Edén”; sin embargo al referirnos a la “consecuencia”, colocamos el énfasis en la responsabilidad del hombre.

No podemos culpar a Dios por los males del mundo, ni afirmar que los tales son castigos Divinos. Es ilógico afirmar que Dios castigó las maldades de un pueblo con la erupción de un volcán en el que hay varios damnificados; no es responsabilidad de Dios que se construya un poblado en las laderas de uno.

Tampoco podemos evadir nuestra responsabilidad, diciendo: El diablo me tentó, fui engañado y desobedecí.

Cómo corregir las falsas creencias.

Es conveniente, con respecto a las falsas creencias derivadas de erradas interpretaciones de la Biblia, establecer dos principios.

Primero, ir directamente a la fuente, la Palabra de Dios, escudriñar en ella, y obtener la revelación de Dios directamente.

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Escudrñad las Escrituras…

Segundo, no creer en todo cuanto afirman los predicadores mediáticos, libros, redes sociales, y películas; es conveniente evaluar aquellas enseñanzas, doctrinas, y en general afirmaciones; contrastarlas con la Palabra.

Considera lo que te digo, el Señor te dé entendimiento en todo. 2 Timoteo 2:7.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Notas personales

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DESENREDAR LA MADEJA

Hay momentos en la vida en los que uno se siente como envuelto en una madeja. Imaginamos que invisibles hilos nos rodean, creando la sensación de que estamos atrapados.

Son esos momentos de crisis en que nos sentimos paralizados. Queremos avanzar, pero las circunstancias, la incertidumbre, los temores, nuestra emotividad, los riesgos, impiden que decidamos el primer paso.

¿Qué hacer en estas circustancias?

Nada.

No dar un paso, hasta clarificar las circunstancias, las motivaciones y las consecuencias de tu determinación; a menos que estés en medio de un riesgo inminente.

Si estas ante una situación de riesgo, como un incendio, un accidente, o un terremoto, necesitas actuar de inmediato, manteniendo la calma.

Mas ante las crisis cotidianas, el consejo universal es no tomar decisiones guiados por la emotividad, sea tanto de aceptación, como de rechazo.

Por lo general es conveniente posponer la decisión un tiempo prudencial, para dar lugar al razonamiento lógico, a la respuesta asertiva.

Lo que pasa es que cuando estamos bajo presión, tendemos a ser reactivos; es decir a reaccionar impulsivamente, sin detenernos a evaluar las múltiples alternativas; y las consecuencias de las mismas.

Las crisis llevan al conflicto, y los conflictos no se resuelven solos, ni repentinamente. Se requiere una dosis de ingenio, creatividad, determinación y sentido común, entre otros, para arribar a una solución de compromiso.

Cuando estamos en un conflicto, actúa nuestra afectividad, o nuestra racionalidad.

Cuando la emotividad asume el control, podemos tomar decisiones subjetivas en base a alguna emoción: agredir, evadir, o escapar; o bajo la influencia del placer: aceptación incondicional. Acciones que pudieran potencialmente ser incorrectas.

Si por el contrario la racionalidad es quien domina la situación, una objetividad desapasionada, un análisis frío, una respuesta calculada, puede igualmente conducirnos a decisiones equivocadas.

¿Cuál es la actitud correcta?

Si se te exige tomar una decisión instantánea, y no hay alternativa de tomarse un tiempo para pensar, no queda más remedio que dejar lugar a la intuición, o al riesgo calculado. Y esperar que las cosas salgan bien; pero esta no es la generalidad de los casos.

La crisis y el conflicto al que me refiero, no es de este tipo.

Por cierto la expresión crisis, a veces la tomamos como sinónimo de conflicto, lo cual no es cierto. Una crisis es una coyuntura de cambio en un sistema dado, sujeto a evolución. El conflicto se genera si no sabemos manejar la crisis.

El conflicto es “un enfrentamiento u oposición entre personas”, por opiniones contrarias; o “un asunto o problema personal de difícil solución”, como los conflictos emocionales.

Por ejemplo, decimos que la adolescencia es una etapa conflictiva. Ciertamente la adolescencia es una etapa de crisis, de cambios, se transita la conversión del niño en adulto, lo cual es natural. El conflicto se da cuando la crisis no se maneja adecuadamente, por el sujeto, o por quienes le rodean.

Ahora bien, vamos a referimos a aquellos casos en que las condiciones bajos las cuales se produce la crisis permiten un análisis objetivo.

Tomemos notas de algunas crisis personales que tenemos que enfrentar. Recuerde que la expresión crisis significa “situación de cambio”: la pubertad, el matrimonio, la paternidad, las rupturas de relaciones, el despido de un trabajo, una enfermedad repentina, son algunas de las innumerables crisis que enfrentamos a lo largo de la vida.

Para evitar que la crisis se convierta en conflicto, es necesario actuar asertivamente, esperar el tiempo prudencial para tomar la decisión, aunque sea breve. De esta manera se baja la presión, se alcanza la calma, se puede pensar serenamente.

Después, utilizando sus recursos internos, buscar una solución asertiva, que luego no produzca dolor, remordimiento, o culpa; porque la decisión fue tomada responsablemente.

La capacidad de razonar lógicamente, tanto como la inteligencia emocional son los mejores recursos para solucionar un conflicto, y superar una crisis.

Mediante el razonamiento lógico se hace análisis de la situación, se evalúan los resultados, para elegir la solución más adecuada.

Por su parte las habilidades de la Inteligencia Emocional, nos permite: desarrollar Autoconciencia Emocional, comprender las verdaderas causas de una emoción, lo que la origina; Control de las Emociones, la habilidad de canalizar las emociones adecuadamente, expresarlas asertivamente; Motivación, capacidad interna de iniciar una acción, dirigirla a la meta propuesta y mantenerla; Empatía, ponerse en el lugar del otro, comprender lo que le sucede; Habilidades Sociales, practicar aquello de “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Lo importante en todo caso es actuar con una mente equilibrada, serena, por lo menos capaz de evaluar objetivamente los pros y los contras de determinada solución.

Por ejemplo, ante el despido de un trabajo, en lugar de generar enfrentamientos con el patrón; o de sentirse deprimido, inútil, o rechazado; pensar positivamente: Asumir que se abren múltiples opciones para explorar otras alternativas, probar nuevos rumbos, o iniciar ese proyecto largamente pospuesto.

Un dato interesante. Su cerebro está diseñado para procesar la información y buscar soluciones, más él no trabaja adecuadamente bajo presión, dale una dosis de serenidad.

El cerebro va a desenredar la madeja, si lo permites.

Fuente: Inteligencia Emocional, Daniel Goleman

Diccionario de la Real Academia Española

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TIBURONES DE LA GUIRA, A LA FINAL

Después de una espera de 25 años, los aficionados del  equipo Tiburones de la Guaira, pueden percibir el grato sabor de la victoria. Es que llegar a la final, para disputar el Campeonato de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional; ya es motivo para celebrar.

Esta temporada significó el resurgimiento de la fuerza ganadora de los escualos.

En la Temporada Regular 2011/2012, obtuvo 63 victorias, contra  37 derrotas, para alcanzar .587 puntos de averaje, por lo cual culminó en primer lugar. Seguidamente en el Round Robin, todos contra todos,  tuvo números de 17 ganados, y 10 perdidos, para quedar en el Segundo Lugar, con .588 de averaje.

Los Tiburones han participado en 12 Finales de Campeonato, siendo Subcampeones cinco veces, el último lo obtuvieron en la temporada 86/87, derrotados por los Leones del Caracas. Han sido campeones siete veces, el último Campeonato fue ganado en la Temporada 85/86, precisamente ante los Leones del Caracas.

Desde 1987, los Tiburones no han jugado en una Final de Campeonato. Es decir, hace un cuarto de siglo, 25 largos años, que este equipo no ha jugado en una final.

Por este motivo, es que los fanáticos de la Guaira celebran. Jugará en la final de la Liga, y de paso derrotando a uno de los equipos más queridos, y con más aficionados en Venezuela, los Navegantes de Magallanes.

La victoria de los Tiburones, nos enseña lo que se puede hacer con entusiasmo, dedicación, trabajo en equipo, fe en sí mismo; y, sobre todo, que las derrotas del pasado no pesan lo suficiente como para evitar que hoy seamos triunfadores.

La victoria, en el beisbol, como en todos los aspectos de la vida, no es asunto de suerte, casualidad, o azar; siempre los triunfos se logran después de entrega, dedicación, entusiasmo, disciplina, trabajo, trabajo, y más trabajo. Cada ser humano, como los equipos de beisbol, con su actuación en el Terreno de Juego, puede hacer que las cosas que desee sucedan.

Ahora los Tiburones irán contra los Tigres de Aragua. Una pelea entre felinos y escualos. Del ganador en esa contienda saldrá el Campeón venezolano, con el derecho de representar a Venezuela en la Serie del Caribe.

Independientemente del resultado de esta final, los fanáticos de la Guaira han sido recompensados en su amor propio.

Y, como cada equipo aspira obtener la Copa de Campeón; siempre triunfará el que mejor se desempeñe en el terreno de Juego.

Animo fanáticos de ambos equipos, que gane el mejor.

Fuente: Estadísticas del Liga Venezolana de Beisból Profesional

Imagen: El Universal, Venezuela