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APORTE DE ISRAEL A LA HUMANIDAD Y FIN DEL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ

La Biblia revela por qué Israel es relevante en la historia, e igualmente expone el origen, y la solución, del conflicto árabe-israelí. Un relato fascinante, acá te lo contamos.

La Relevancia de Israel.

Israel es relevante para el mundo actual desde que surge como Estado el 14 de mayo de 1948, y se fortalece hasta convertirse en el centro de atención geopolítico del Medio Oriente.

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Imagen de Jerusalén actual.

Como revela la historia, antes de aquella fecha de mayo Israel existía como un sentimiento, como una diáspora dispersa por todo el mundo; tal realidad tuvo su inicio en el año 70 de la era actual, cuando el general Tito al mando del ejército romano destruye a Jerusalén, al templo, mata a unos cuantos judíos y cautiva al resto de su población; los sobrevivientes escapan y se refugian en los pueblos vecinos; aquello fue predicho por Jesucristo en Mateo 24:1.2; 15-23.

¿Por qué Israel es tan relevante? Antes de responder esta inquietud aclaremos a que nos referimos por Israel.

Israel y Judá: Israel es el nombre asignado al pueblo hebreo descendiente de los doce patriarcas hijos de Jacob, o Israel. Desde el libro Éxodo 3:9-10, hasta la muerte del rey Salomón, al pueblo formado por las doce tribus es denominado Israel, 1 Reyes 11:42.

Tras la muerte de Salomón, su reino se divide en dos: El reino del Norte, o de Israel; formado por 10 tribus disidentes; y el reino del Sur, o de Judá conformado por las tribus de Judá y Benjamín. Este controversial hecho es determinado por Dios, 1 Reyes 12:1-24. Es de hacer notar que, aun cuando las doce tribus conformaron el reino de Israel, hubo una marcada diferencia entre Israel y Judá, se aprecia en las siguientes citas: 1 Samuel 17:52; 1 Samuel 18:16; 2 Samuel 2:10; 2 Samuel 3:10; 2 Samuel 5:5; 2 Samuel 11:11; 2 Samuel 12:8; 2 Samuel 19:11; 2 Samuel 20:2; 1 Reyes 1:35; 1 Reyes 4:20; 25; entre otras citas más.

En el año 722 a.C., los Asirios destruyen al reino de Israel, llevan cautivo a sus pobladores y los dispersan por el imperio; Israel, las diez tribus, desaparecen hasta el día de hoy 2 Reyes 17:1-24; Judá, o reino del Sur, también fue destruido  pero por los babilonios, y les lleva cautivo; 2 Reyes 25:1-21; tras 70 años en el exilio retornan al territorio ancestral, reconstruyen el templo, la ciudad, el culto a Jehová, y sus vidas, Esdras 1:1-4.

Este pueblo que regresa del exilio, cuatrocientos años más tarde es testigo del nacimiento y obra redentora de Jesucristo, mismo que es destruido en el año 70 por los romanos, y vive disperso por el mundo hasta mayo del 48, cuando forman el actual Estado de Israel. Por lo tanto el moderno Estado de Israel está constituido fundamentalmente por los descendientes del reino del Sur, o de Judá; puesto que Israel, las diez tribus, aún sigue disperso en el mundo.

La Sagrada Escritura afirma que Israel, las diez tribus, será restaurado, Ezequiel 37:11-14; y reunido con Judá, Ezequiel 37:15-19, para formar el pueblo de Israel, las doce tribus. Estamos esperando estos eventos profetizados.

Relevancia de Israel: Volviendo a la pregunta, ¿Por qué Israel es relevante? Tenemos dos respuestas.

La primera: El moderno Estado de Israel es relevante porque es una prueba indudable de que las profecías bíblicas se cumplen. Lo que está ocurriendo en el Medio Oriente desde 1948, cuando surgió nuevamente Israel, fue profetizado hace más de dos mil quinientos años, Isaías 66:8-10.

La segunda: Nos extenderemos un poco. Partamos de un texto emblemático, Génesis 22:18: “En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Estas palabras las pronuncia Jehová, complacido por la actitud fervorosa y obediente de Abraham, al disponerse a sacrificar a su hijo Isaac a solicitud Divina. Algunos teólogos afirman que esta es una promesa mesiánica, se vislumbra la intención de Dios en todos aquellos acontecimientos para bendecir a la humanidad.

¿Qué significan estas palabras? Son un resumen de la promesa dada al Patriarca en Génesis 12:1-3. La simiente de Abraham se refiere a su descendencia, el pueblo de Israel, formado por los doce hijos de su nieto Jacob. Y también es una referencia a otro ilustre descendiente, a Jesucristo, el Mesías prometido, de la casa de David, de la tribu de Judá.

Es interesante la dinámica Divina tocante al Mesías: Llama a Abraham para formar de su descendencia un pueblo mesiánico, el pueblo de Israel; de ese pueblo elige una tribu mesiánica, la de Judá; de esta tribu elige una familia mesiánica, la de David, de cuyo seno surge Jesús, quien nace en la aldea de Belén de Judea.

Esto explica el por qué Dios propicia la división del Reino de Israel, luego de la muerte de Salomón. A través de los descendientes del reino de Judá, concretamente de la casa de David, nace el Mesías prometido: Jesucristo. Así Israel bendice a todas las naciones de la tierra, por lo planteado en Juan 3:16. Y ¿Qué sucede con el Israel disperso, las diez tribus? Seguramente también son de bendición a todas las naciones a través de sus aportes, tal vez uno de ellos es contribuir a la propagación del evangelio de Jesucristo, y la extensión del reino de los cielos.

El Pacto con Abraham y el conflicto árabe-israelí.

Cuando hablamos de la descendencia de Abraham, encontramos que existen al menos tres pueblos que sostienen tener derechos de sucesión sobre el pacto de Dios con Abraham.

Revisemos el pacto de jehová con Abraham. Cuando Dios llama al Patriarca, Génesis 12:1-3, le promete un territorio, la tierra prometida; además que su descendencia será innumerable, que bendecirán a los demás; y que será un pueblo bendito entre todas las naciones.

Seguidamente, cuando Jehová promete a Abraham un hijo, le explica la magnitud de su descendencia, incontable como las estrellas del cielo, Génesis 13:5; y también describe el territorio que le ha concedido, una franja de terreno desde el rio Nilo hasta el rio Éufrates, lo que se conoce como la media luna fértil de oriente, Génesis 13:18-21. Esta extensión territorial es ratificada cuando Dios alienta a Josué para que acometa la conquista de la tierra prometida, Josué 1:1-5, “Desde el desierto y el Líbano hasta el gran rio Éufrates, toda la tierra de los heteos, hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.”, 1:4.

Desde el Éufrates hasta el Nilo y el Mar Grande: Tierra Prometida.

Aunque Dios entregó a Israel una franja de terreno desde el Éufrates hasta el Mediterráneo, el gran mar, ellos solo conquistaron un pedazo de aquel territorio, desde el Mediterráneo hasta unos kilómetros más allá de la ribera oriental del Jordán, conocida como transjordania; tampoco conquistaron la tierra de los filisteos, actual Franja de Gaza. Tan solo en el reinado de Salomón Israel ocupó el territorio prometido, y fue un reinado de paz y unidad, 1 Reyes 4:20-21.

Ismael e Isaac, pugna por la promesa.

Pues bien, como registra la Biblia, Abraham tuvo un hijo, por sugerencia de Sara, con Agar su sierva egipcia, Génesis 16:1-4, este hijo es Ismael, el primer hijo de Abraham; posteriormente Jehová interviene para que Sara, quien era estéril y de edad muy avanzada tuviese a Isaac, Génesis 18:9-15; 21:1-7.

Este hecho tan insignificante en su origen ha devenido en una irreconciliable confrontación, que trasciende hasta hoy, sin que se aprecie una solución pacífica a corto plazo. Es el conflicto árabe-israelí, que tiene su origen en que cada parte del conflicto sostiene poseer derechos sobre la sucesión de Abraham, es decir el pacto de Jehová tocante al territorio.

Los ismaelitas, descendientes de Ismael, primer hijo de Abraham con Agar, afirman ser los legítimos herederos de Patriarca; por su parte los descendientes de Isaac, los israelitas, aducen que son ellos los verdaderos herederos de la promesa; la posesión de la media luna fértil, desde el rio Nilo hasta el rio Éufrates. Se suma a este conflicto el pueblo Palestino quien dice que desde la época de los romanos ellos han estado en posesión del territorio en controversia.

Aunque no se vislumbra una solución viable a este conflicto territorial, la Biblia revela, como mencionamos antes, que Israel, las diez tribus, será restaurado y unido a Judá, para constituir al pueblo de Israel, las doce tribus, y ocuparán el territorio a ellos prometido en tiempos del patriarca Abraham. Para que esto ocurra  debe lograrse un acuerdo de paz entre las partes en conflicto, indudablemente propiciado por el propulsor del pacto, Jehová de los ejércitos; Ezequiel 37:21-28.

Falta otro pueblo que también afirma ser heredero de la promesa a Abraham, contenida en Génesis 22:18, se trata del pueblo cristiano, quien afirma ser heredero de la promesa, no en lo relacionado al territorio, sino a la bendición que la simiente de Abraham concedería a todas las naciones de la tierra; y aquella bendición es la adopción como hijos de Dios por la fe en Jesucristo, Juan 1:12.

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Solución del Conflicto.

En su maravilloso y gran amor, Dios tendrá un tarto especial para la descendencia de Abraham, sean Ismaelitas, Israelitas, o cristianos; tan grande es el amor de Dios. El Sagrado Libro revela que estos grandes pueblos un día se unirán, por voluntad Divina, para conformar el pueblo que reinará para siempre con Jesucristo, luego de su Segunda Venida.

En conclusión, Israel es relevante en la historia porque es el instrumento Divino para el advenimiento de Jesucristo, simiente de Abraham, quien por su obra redentora propicia la restauración del hombre, y de la totalidad de la creación.

Bendito sea Israel.

Fuente:

  • Texto Bíblico: Biblia versión RVR60
  • Datos Históricos: Wikipedia
  • Notas Personales
  • Imágenes: Google

ISRAEL, PARADIGMA DE LA GRACIA DIVINA

Israel parece una paradoja, alrededor suyo ocurren sucesos aparentemente contrarios a la lógica.

Sobre este pueblo se relatan hazañas históricas impresionantes, tejen conspiraciones; y se idealiza al punto de convertir a Jerusalén, su capital, en la mística morada celestial.

Fue constituido para bendecir a las todas naciones de la tierra, más paradójicamente, algunas de aquellas han sido sus eternas enemigas.

El destino de Israel, y de la humanidad están ligaos; un día se cristalizará aquella amalgama.

La Biblia progresivamente revela su devenir, aclarando todo aquello que parece contradictorio, convirtiendo a este pueblo en un paradigma, un modelo, de la gracia Divina.

En una en un pequeño trozo de tierra en el medio oriente está asentada una parte del pueblo de Dios, la Nación de Israel; y otra porción diseminada entre los pueblos de la Tierra.

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Su permanencia en aquel territorio ha sido intermitente debido a su turbulenta historia, tal como lo reseña la Sagrada Escritura, y la prensa internacional en épocas recientes.

El territorio que ocupa forma parte de la tierra prometida por Dios a los descendientes de Abraham, originalmente un territorio más extenso, Génesis 15:18; Josué 1:4.

Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los Hetheos hasta la gran mar del poniente del sol, será vuestro término.
 Josue 1:4.

El pueblo de Israel entra en posesión de aquella tierra comandado por Josué, quien la conquista y reparte, Josué 1:6.

Desde ese tiempo Israel se desenvuelve como Nación independiente primero bajo el Gobierno Divino, tiempo conocido como Teocracia Hebrea, que corre hasta que Saúl es designado rey, 1 Samuel 9:16-17, surgiendo así la Monarquía Hebrea.

Israel vive como nación unificada, las doce tribus reunidas, hasta el reinado de Roboan, hijo de Salomón, tiempo en que el reino se divide en el Reino del Norte, o de Israel; conformado por 10 tribus, con Capital en Samaria;  y Reino del Sur o de Judá, las tribus de Judá y de Benjamín, con capital en Jerusalén; todo por disposición Divina. 1 Reyes12:18-26.

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Reino de Israel; Reino de Judá

Israel, o reino del Norte tiene una azarosa historia, hasta que es disuelto por los Asirios, la población es llevada cautiva, 2 Reyes 17:6-7, y el territorio repoblado con otras naciones, 2 Reyes 17:4. De este modo Israel es disperso, las diez tribus son esparcidas entre las naciones del mundo, hasta hoy.

Su territorio fue ocupado por los samaritanos, en el pasado; y hoy por el pueblo palestino.

Por su parte Judá, o reino del Sur, subsiste hasta que los babilonios encabezados por Nabucodonosor invaden a Jerusalén destruyen la ciudad, el templo y llevan cautivos a gran parte de la población, tanto como llevan como botín los utensilios del templo, 2 Crónicas 36:17-21, todo por mandato Divino.

Israel permanece en cautividad setenta años, y bajo el mandato de Ciro, el Persa, inspirado por Dios, permite el retorno de los cautivos a su territorio ancestral, 2 Crónicas 36:22-23.

Luego del cautiverio, y ya en su territorio nuevamente, comienzan a reconstruir a Jerusalén, el Templo, el culto, y sus propias vidas; Esdras y Nehemías narran este tiempo de esperanza y zozobra.

Nehemías y Malaquías culminan respectivamente el ciclo histórico y profético del pueblo de Dios, cerrando así lo que conocemos como Antiguo Testamento.

Los descendientes del reino de Sur, o de Judá, son denominados ahora judíos, y pueblan una región bajo el Imperio Romano, dividida en Judea y Galilea, teniendo en medio a la región de Samaria.

Es en esta región,  cuatrocientos años después de cerrarse el Antiguo Testamento, que los ángeles anuncian a los pastores: “…os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.”; dando así cumplimiento a la promesa dicha a Abraham, siglos antes, de que en su simiente serian benditas todas las familias de la tierra, Génesis 22:18.

Los evangelios narran lo sucedido en tiempos de Jesús, y el libro de Hechos lo acontecido en la época apostólica.

En el año 70 de nuestra era, los romanos invaden Jerusalén, destruyen la ciudad, el templo, y llevan pocos cautivos, la mayoría del pueblo es asesinada o dispersa.

Posteriormente, los romanos prohíben a los judíos volver a su territorio, cambian la denominación de provincia de Judea, a provincia Sirio-Palestina, finalmente aquel territorio es denominado “Palestina”, lo que ocurre alrededor del tercer siglo DC.

Nota aclaratoria: Es incorrecto afirmar que Jesús vivió en Palestina, este es un error bíblico, histórico, y teológico. La denominación palestina no se nombra en el Nuevo Testamento, debido a que como tal no existía. La tierra bíblica, recorrida por Jesús es Judea, Samaria y Galilea, Juan 4:3-4; y otras regiones vecinas, como la de los gadarenos, Marcos 5:1.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, aprueba la Resolución 181, la cual recomienda un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe-palestino, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional.

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Tomado de Wikipedia

El 14 de mayo de 1948, horas antes de que expirase el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.

Luego de intensas confrontaciones con sus vecinos árabes, finalmente Israel se desenvuelve como una nación próspera que constituye un verdadero milagro, milagro anticipado en la Palabra de Dios, Isaías 66:8-10.

¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.  Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios. 10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;

Isaías 66:8-10

Entre tanto ocurren aquellas cosas alrededor de Israel, el evangelio de Jesucristo, y el reino de los cielos, se extienden desde Jerusalén hasta copar gran parte del mundo actual; y seguirá creciendo hasta coparlo todo.

La Nación de Israel continuará también su avasallador avance, y un día futuro, tal vez no lejano, dará nuevamente de que hablar, propiciará hechos relevantes anticipados en la Sagrada escritura, no como algunos predicadores esperan y desean, serán de tribulación.

Es lo que anticipa Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3-4. Israel construirá el tercer templo, eso es algo inminente, de acuerdo a una organización denominada Instituto del templo, tienen todo listo para levantarle, equiparlo con los utensilios requeridos para el culto, y los sacerdotes designados para continuar los sacrificios.  

En ese templo ejercerá el Anticristo, haciéndose pasar por Dios; esta realidad se describe en Apocalipsis 13:11-18.

Aquel día se acerca.

Queda un aspecto sin definir. ¿Es la Nación de Israel el pueblo de Dios? No, al menos aquella que conforma el Estado de Israel, que es una parte del pueblo de Dios.

Quienes están poblando el actual territorio de Israel, son los descendientes del reino del Sur,  es decir de las tribus de Judá y de Benjamín, que fueron llevadas cautivas a Babilonia, luego repatriadas por Ciro; dispersas por los romanos en el año 70, y asentadas nuevamente en el lugar que ocupan por Resolución de Naciones Unidas.

¿Y, las diez tribus restantes? Están esparcidas por los pueblos de la tierra, donde con toda seguridad bendicen a las naciones donde viven, tal como está previsto en Génesis 22:18.

Esa cita de Génesis se refiere a la simiente de Abraham, en sentido general al pueblo de Dios, Israel, las doce tribus; y en sentido particular al Mesías, ilustre descendiente de la tribu de Judá, por la casa de David.

Por ese motivo Dios permite la división del reino, más bien lo propicia; de tal modo, los descendientes de Judá, los judíos bendicen a las naciones de la tierra con la venida de Jesucristo, quien nace de sus entrañas.

Por eso Jesús dijo a la Samaritana: “…porque la salvación viene de los judíos”, Juan 4:22, refiriéndose a sí mismo, el Mesías, judío de nacimiento.

Las diez tribus restantes bendicen a las Naciones a través de sus aportes en donde quiere que Dios las haya diseminado.

No hay certeza de dónde están, ni de quienes son; más, aun cuando para nosotros son las diez tribus perdidas de Israel, no lo es para su Padre; quien en el momento determinado en su Soberana Voluntad reunirá a las doce tribus para reconstituir al pueblo de Israel.

En el libro de Apocalipsis 7:4 se anticipa este emotivo día de reunificación, en  forma simbólica; y Pablo afirma que Israel será restaurado, Romanos 12:25-29.

Después, un maravilloso día, el pueblo de Israel, conformado por las doce tribus, y el pueblo cristiano, las ramas silvestres, formarán un solo pueblo, Romanos 11:24.

Esta realidad se establece en Apocalipsis 21:10-14, cuando se describe el muro de la Nueva Jerusalén, constituido de 12 puertas cada una con el nombre de una tribu hebrea, simbolismo del pueblo de Israel; y doce columnas, con los nombres de los doce apóstoles, símbolo del pueblo cristiano.

Algo que ha generado mucha confusión entre los predicadores es lo relacionado a las Bodas del Cordero, quienes afirman que Jesús se unirá a la Iglesia en aquellas bodas; algo incierto, debido a un error de interpretación.

¿Es la Iglesia la esposa del Cordero? No. ¿Quién es entonces la esposa del Cordero? Lee Apocalipsis 21:9-10, ¿Te sorprende?

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

Apocalipsis 21:9-10.

La Esposa del Cordero es la Nueva Jerusalén, que simbólicamente es el Pueblo de Dios constituido por los descendientes de Jacob, Israel unificado, y los discípulos de Jesucristo, el pueblo cristiano. Unidos como precedentemente se afirma según Romanos 11:24, y Apocalipsis 21:10-14.

Otras interrogantes:

¿Por qué Dios permite la destrucción de Jerusalén, del templo, y la casi desaparición de Israel en el año 70? Porque ya habían cumplido su alta misión: traer al Mesías, el redentor del Mundo.

A partir de tal momento, la continuidad de Israel, y los sacrificios realizados en el templo por los pecados, sería un distractor a la proclamación del evangelio.

Luego de la venida de Jesucristo, su muerte expiatoria, y resurrección, se encomienda a los discípulos continuar la obra comenzada por Israel, bendecir a las naciones, esta vez a través de la proclamación del evangelio de Jesucristo, y la extensión del Reino de los Cielos, hasta lo último de la tierra, Mateo 28:19-20, Hechos 2:8.

¿Por qué Dios activa el actual surgimiento de Israel? Para cumplir lo establecido tocante a su papel en el surgimiento del Anticristo, el falso mesías, predicho en Apocalipsis 13:11. Un ser semejante a un cordero, Jesucristo, pero habla como Dragón, Satanás. Un falso cristo.

Y también, para propiciar el tiempo en que las doce tribus serán reunificadas, y restauradas. Lo que ocurre antes del Retorno de Jesucristo.

Dado que Dios promete a David que su reino será eterno, 2 Samuel 7:12-16, ¿Restablecerá Dios el reino de David? ¿Retornará Jesucristo a establecer en Jerusalén este reino? Muchos así lo esperan; afirman que Jesús volverá y reinará un milenio en Jerusalén, de ser así, no es el eterno.

¿Qué afirma la Biblia al respecto? El reinado de Jesucristo se desarrolla en dos fases: una terrenal, otra celestial.

La fase del reino en la tierra se inicia con la encarnación y ministerio de Jesucristo, así lo dice Mateo 4:17; Marcos 1:15, Lucas 17:20-21; Juan 18:36-37. Este concepto era claro para los creyentes del primer siglo, Felipe “anunciaba el evangelio del reino”, es decir las buenas noticias de la llegada del reino.

De modo que ya estamos viviendo bajo el dominio de Jesucristo, el reino de los cielos, por eso es que afirma: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, Mateo 28:18; y encarga a sus discípulos el privilegio de extenderlo, Mateo 28:19-20.

La fase celestial del reino se cumple luego de la Segunda Venida, Apocalipsis 22:1-5.

En 1 Corintios 15:24 se afirma que una vez cumplida su misión, Jesucristo entregará el reino al Padre.

Y reinará con su pueblo por siempre.

Estamos a la espera de ese gran día, ocupados en el cumplimiento de nuestra tarea: ser testigos de Jesucristo.

Amen; si, ven, Señor Jesús.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de  http://www.biblegateway.com

Datos históricos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Google

PARA COMPRENDER EL CONFLICTO EN LA FRANJA DE GAZA

La prensa internacional nos informa sobre el conflicto en torno a la Franja de Gaza, refiere lo cruento de las hostilidades.

Según la prensa, la reanudación de los enfrentamientos comenzó con el secuestro y asesinato de tres adolescentes ocurridos en un asentamiento israelí de Cisjordania en junio de 2014. Israel culpó a Hamás de los hechos, ya que se cree que los dos sospechosos acusados del secuestro eran miembros de esa agrupación. Por su parte, Hamás negó tener conocimiento del secuestro. A medida que las tensiones se incrementaban, el asesinato de un adolescente palestino, complicó la situación, generando disturbios, protestas de israelíes y palestinos; y lanzamientos de cohetes desde Gaza a territorio israelí.

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Esta circunstancia impulso a los israelíes a ordenar la “Operación Margen Protector”, una operación militar llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en la Franja de Gaza, iniciada el 8 de julio de 2014. Israel afirma que el único objetivo de la operación es atacar Hamás, la organización que gobierna la Franja. Por su parte, Palestina y diversas organizaciones por los derechos humanos han acusado a Israel de llevar a cabo un ataque indiscriminado contra todos los palestinos.

Ahora bien, las tensiones en la Franja de Gaza, tienen como contexto el conflicto palestino-israelí, y éste tiene como trasfondo el conflicto árabe-israelí.

Conflicto palestino-israelí.

Surge a raíz de la decisión de la ONU que acordó el reparto del Mandato Británico en dos Estados, uno judío y otro árabe, aproximadamente iguales en extensión, según resolución 181 de la Asamblea General de 1947.  Los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en mayo de 1948, mientras que los árabes no aceptaron el reparto y declararon la guerra dos días después de la proclamación de la independencia del Estado judío.

La guerra árabe-israelí de 1948, la primera de una serie de contiendas, culminó en un armisticio en 1949, que tuvo como consecuencia la ampliación del territorio de Israel y de Transjordania, que se anexó Cisjordania. Por su parte, Egipto pasó a administrar la Franja de Gaza.

Territorio israelí, en blanco; territorio palestino, marcado con líneas diagonales.

A raíz de los Acuerdos de Oslo, en los Territorios Palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania se estableció la Autoridad Nacional Palestina, una administración autónoma palestina reconocida internacionalmente y que tiene el mandato de sentar las bases del futuro Estado palestino.

Los Acuerdos de Oslo de 1993, oficialmente Declaración de Principios sobre las Disposiciones relacionadas con un Gobierno Autónomo Provisional, fueron una serie de acuerdos firmados entre el Gobierno de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y está diseñado para ofrecer una solución permanente en el conflicto palestino-israelí.

El representante de Israel y el de la OLP se saludan luego de firmar los Acuerdos de Oslo.

Sin embargo, el conflicto se retrotrae a la época del Imperio Romano; concretamente a partir del año 135.
Luego de la expulsión de los judíos después de la represión de la revuelta de Bar Kojba, fusionaron la provincia romana de Judea y la provincia romana de Siria para formar la nueva provincia de Siria-Palestina, con el fin de completar la eliminación de Judea. Desde aquella época, y hasta la creación del Estado de Israel, y el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina en el siglo XX, la región fue casi siempre parte de algún reino o imperio mayor.

Por todo ello, los árabes reconocen el territorio de Palestina, constituido del territorio que ocupa actualmente Israel, más la Franja de Gaza, y Cisjordania. Que fue creación romana.

Por su parte, Israel reconoce el territorio que ocupa como “La Tierra de Israel”, y los demás territorios palestinos, Gaza y Cisjordania, en reclamación.

Origen del conflicto árabe-israelí.

Este conflicto es complejo, tiene aspectos religiosos, territoriales, socioeconómicos y ancestrales. Los árabes y los israelíes descienden de un padre común, Abraham.

Atendiendo a lo reseñado en el libro del Génesis, Jehová hizo un Pacto con Abraham. La promesa divina tenía que ver con hacer de su descendencia, la de Abraham, una nación grande, tan numerosa como las estrellas del cielo, o la arena del mar; igualmente concederla un territorio que iba desde el rio Nilo, hasta el rio Éufrates, la conocida “media luna fértil”, actualmente ocupada por los países árabes, en su mayoría, y por el estado de Israel.
Igualmente prometió que su cimiente seria para bendición de todas las naciones del mundo.

En Génesis 15:18, se lee:

18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;

En Génesis 22:16-18, se lee:

16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Tierra Prometida

Representación imaginaria de la Tierra Prometida, desde el rio Nilo, hasta el Éufrates.

Ahora bien, la Biblia afirma que Abraham tuvo dos hijos, Ismael, de Agar, e Isaac, de Sara, esposa de Abraham. Ver Génesis 16, para conocer sobre el nacimiento de Ismael; y Génesis 21, refiere el nacimiento de Isaac.

Pues bien, los ismaelitas, naciones árabes, afirman ser los herederos de la promesa, en virtud de que descienden de Ismael, el primogénito de Abraham.

Por su parte los judíos declaran ser los herederos de la promesa, ya que descienden de Isaac, y Jehová declaró que el Pacto continuaría con su descendencia. Ver Génesis 17:19:

“Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac, y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.”

Entonces, según la cosmovisión árabe, ellos son los herederos de la Promesa, de donde deriva el islamismo. El islam es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma de fe se basa en el libro del Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el último mensajero de Alá».

La perspectiva judía. Son descendientes de Isaac; profesan el judaísmo. El judaísmo se refiere a la religión, la tradición y la cultura del pueblo judío. El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos, y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Por lo tanto, las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral, constituyen la guía de vida de los judíos.

Resolución pacífica del Conflicto árabe-israelí.

La resolución del conflicto árabe-israelí, necesariamente debe partir de unas premisas básicas:

Reconocimiento mutuo de su realidad histórica, ancestral.

Ambos son hijos de Abraham, por lo tanto herederos de la promesa divina.
Ismael, Génesis 16:10-12:

10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

Isaac, Génesis 17:19:

“Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac, y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.”

Reconocimiento mutuo de la legitimidad del territorio que ambos ocupan.

Israel no discute el derecho de los árabes de ocupar los territorios que conforman sus diferentes países. Lo que reclama es el derecho de ocupar el territorio reconocido por la ONU, en 1947, cuya posesión data de más de 3000 años.

Los Palestinos, por la misma Resolución de la ONU que le dio derechos a Israel, poseen derechos sobre sus territorios.

Respeto mutuo a la identidad y libertad religiosa del otro.

Respeto de todos a los derechos humanos.

Como sabemos, el conflicto macro, árabe-israelí, del cual deriva el palestino-israelí, se resolverá en una mesa de diálogo y negociación, en la cual cada parte acuda con la intención de alcanzar un acuerdo, no para imponer su perspectiva. Los acuerdos se logran con posiciones flexibles, de respeto a la otra parte, equilibradas, apegadas a los principios universales de los derechos humanos. Básicamente con el ánimo de propiciar el acuerdo, y no desistir hasta lograrlo.

Hacemos votos por la paz en Medio Oriente, Jehová el Dios de Abraham les guie y bendiga en ese propósito.

Fuente:
Wikipedia
Prensa Internacional
Biblia RV-60, del portal bibliagateway.com
Imágenes Google.

EN TORNO A LA FRANJA DE GAZA

El mundo esta conmocionado por los acontecimientos alrededor de la Franja de Gaza.

La prensa reseña que en estos momentos, viernes 9 de enero, Israel continúa su ofensiva contra militantes de Hamas en dicho sitio, a pesar de los crecientes pedidos para un cese al fuego que ponga final al conflicto que ya lleva dos semanas.

Aviones de guerra israelíes atacaron áreas en torno a la ciudad de Gaza durante la noche y la madrugada.

Funcionarios dicen que en total Israel llevó a cabo por lo menos 50 ataques aéreos en el territorio palestino.

El Ejército israelí dijo que sus fuerzas atacaron sitios de lanzamientos de cohetes, como así también lugares usados para fabricar armas.

A pesar de los ataques, Hamas continuó atacando el Sur de Israel con cohetes.

Aparentemente las hostilidades comenzaron a fines de diciembre pasado, motivado al presunto lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza hacia territorio israelí. Por lo cual Israel en represalia a tales acciones, y con el objeto de disuadir a los vecinos para que no lancen más cohetes, inició la operación “Plomo Fundido”.

Pero necesitamos remontarnos a mediados del siglo 19, para apreciar como surge dicho conflicto.

Cual es el trasfondo del mismo.

La Franja de Gaza, un estrecho trozo de terreno de 40 kilómetros de largo que se extiende por la costa mediterránea entre Israel y Egipto, era una provincia de lo que se conocía como Palestina durante el Mandato Británico (1917-1948).

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, la franja estuvo bajo la administración militar de Egipto.

En 1967 fue ocupada por Israel y así permaneció hasta 1994, cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo.

Como parte del tratado, la Autoridad Nacional Palestina recibió el 80% del territorio.

Desde el inicio de la Intifada o levantamiento palestino en 2000, el Ejército israelí realizó numerosas incursiones en la Franja, instaló puestos de control y restringió los desplazamientos de los palestinos.

Posteriormente se lograron algunos acuerdos que permitieron la coexistencia de ambos pueblos sin enfrentamientos armados. Hasta finalizada la tregua, cuando se reiniciaron las hostilidades.

Actualmente se buscan formulas que permitan una tregua permanente, y la solución pacifica del conflicto.

Más la solución no es tan sencilla. La situación en la Franja de Gaza, se enmarca en el conflicto árabe – israelí, el cual tiene una larga historia.

Dicho conflicto posee múltiples dimensiones. En el mismo entran en juego aspectos territoriales, económicos, tradicionales, culturales, y religiosos. En esta gama de motivaciones, lo religioso posee un gran peso.

Desde Abraham, el patriarca, se inician dos pueblos, dos modos de ver la vida, dos sentimientos religiosos. Isaac y su descendencia por un lado, por el otro Ismael. A Abraham se le prometió la posesión de Canaán, precisamente el territorio que es centro del conflicto. Ambas ramas, descendientes del patriarca, proclaman su derecho sobre esa tierra prometida.

Ese territorio es muy preciado. Los israelitas aspiran consolidar la posesión definitiva de ese territorio y reconstruir en Jerusalén, su capital eterna e indivisible, el templo símbolo de su nacionalidad y de su Dios. Los musulmanes ven en Jerusalén su capital espiritual, por lo cual luchan por reconquistar dicho territorio; la Autoridad Nacional Palestina pretende establecer a Jerusalen como Capital de su futuro Estado. Los cristianos por su parte, tienen a Jerusalén como la Ciudad Santa, que simboliza su tierra prometida, y en la que, según la Sagrada Escritura, posará Jesucristo de nuevo sus pies en su Segunda Venida.

Cada parte involucrada en el conflicto considera que tiene razón en sus pretensiones. Si asumimos como valedera la enseñanza bíblica de que a Abraham y a su descendencia, se le prometió la posesión de dicho territorio. Entonces la descendencia del Patriarca tiene derechos, por ser herederos, del territorio en cuestión.

Pero ningún tribunal de justicia se avocaría a dirimir semejante litigio, puesto que no hay documentos probatorios que puedan sustentar la querella; sin menoscabar, ni desvirtuar el bíblico relato.

Queda en manos de los involucrados, asumir la solución pacifica del conflicto.

Pero esto no se logrará, a menos que exista previo un proceso de reconciliación.

Que es lo que se impone en este momento.

La ONU ha declarado este año 2009, el “Año de la Reconciliación”. Este es un momento oportuno para poner a valer la Resolución de la Asamblea General de dicho organismo.

He aquí un desafía para judíos, musulmanes y cristianos. Reunirse para sentar las bases de una solución definitiva del conflicto.

De otra forma, se corre el riesgo de que el conflicto trascienda a nivel mundial. De lo cual ya hay síntomas.

O tal vez se requiera la intervención de Aquel que llamó a Abraham, le prometió dicho territorio, y le aseguró que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.

Tengamos fe.

Se esta escribiendo otro capitulo de la interesante historia del Pueblo de Dios…