ANAVERO, QUE PASEN PRONTO LOS DÍAS PARA VOLVERNOS A ENCONTRAR

Con una sonrisa tierna que iluminaba su infantil carita, ojos radiantes desbordando alegría se despidió Anavero, un cálido abrazo y el ritual “Bendición tío” fueron su palabras en aquel emotivo momento. Dio la espalda se aferró a la mano de su madre y muy contenta con la dulce esperanza del reencuentro con el padre en un lejano destino, más allá de las fronteras patrias inició la marcha.

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Al verla alejarse encontradas emociones fluyeron dentro de mí porque Anavero al partir se lleva un pedazo de mi alma, una porción inmensa de una gran familia, un trozo de Venezuela.

Es que Ana Verónica, Anavero, o “#MiAnaVeroBella” se ausenta de la Patria ya que sus padres decidieron buscar otros horizontes porque el suyo en el suelo que les vio nacer, se ha ido estrechando inexorablemente al punto de no encontrar otra salida sino aquella dolorosa de emigrar.

Y ella no es la única en vivir tal desafiante experiencia, son miles de venezolanos que diariamente asumen aquella determinación, conformando una diáspora que va a nutrir a los países que les dan abrigo.

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En mi niñez vi una circunstancia inversa, eran miles de extranjeros que arribaban a este gran País en busca de lograr aquellos sueños conculcados en sus terruños de origen. Como hoy, desde hace varios años, he tenido la conmovedora experiencia de ver como amigos de toda la vida, personas con las que he compartido por muchos años en la comunidad de fe a la pertenezco, incluso de mi propia familia han decidido partir llevándose con ellos un trozo de nuestros corazones, como también un pedazo de Venezuela.

Los motivos para emigrar son múltiples y bien conocidos por todos, lo doloroso es que ocurra y ponga en el fiel de la balanza una decisión trascendental: permanecer en su Patria o partir a otros rumbos. A pesar del inmenso reto que significa partir, muchos lo asumen como una determinación de sobrevivencia.

A quienes quedamos viendo impotentes como se nos alejan los nuestros y sin nada que argumentar para que se queden, no nos queda otro recurso que mitigar las lágrimas con un “Dios te bendiga”, allá te irá mejor, que fue lo único que pude hacer al ver como con paso veloz y juguetón se me iba Anavero.

Apenas tiene unos cuatro años, y su padres están lejos de los cuarenta, allá donde va se hará una gran mujer, logrará los sueños que aún no ha gestado, pero que sus padres prevén, y hasta tal vez mezcle su sangre venezolana con la del País que le cobija, y contribuirá a su progreso, como muchos que vinieron a nuestro suelo y mezclaron su sangre con la nuestra.

La experiencia por los muchos años vividos, y la fe que nuestros padres nos inculcaron y un día abrazamos fervorosamente nos permite parafrasear las palabras del Apóstol Pablo: “Todo es para bien”, sabemos que así es con “los que a Dios aman”.

Hay mucho dolor en Venezuela porque alguien de su entorno familiar ha partido, dolor que se puede vislumbra en las conmovedora palabras de esta atribulada tía:

No estoy preparada psicológicamente ni emocionalmente para separarme de ti… #MiAnaVeroBella… Estos días no han sido fáciles, TE AMO con mi vida y duele mucho. Pido a Dios las cuide, proteja y provea todo lo necesario en esta nueva etapa. Que puedas asimilarla sin ningún problema y que puedas adaptarte fácilmente. Dios te pido pasen volando los días para volvernos a encontrar… Las amoooo #MiAnaVeroBella @veronica_rojas14.

Esta circunstancia debe tener algún provecho. Necesitamos ver la vida afinando nuestra perspectiva; superar ese dolor que nos embarga, transformando aquella emoción en fe y esperanza, virtudes que sin lugar a dudas mitigarán la pena, trayéndonos gozo y paz.

Estamos convencidos que esta hora amarga  pasará, todo tiene su tiempo y en el reloj Divino está macada la fecha, la hora exacta del inicio de una nueva realidad.

Anavero ya se reunió con su padre, allá lejos de nuestras fronteras hay gozo por el reencuentro. Ahora feliz junto a sus amorosos padres proseguirá su recorrido, quienes acá permanecemos gemimos como aquella conmovida tía “que pasen volando los días para volvernos a encontrar…”

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Como dijimos anteriormente, en todo esto hay una enseñanza que si somos sabios va a enriquecernos, cada uno sacará sus propias conclusiones, obtendrá su aprendizaje. Ahora de algo estamos seguros, y es que la distancia, ni las circunstancias, nada nos separará de Anavero porque hay lazos indestructibles que siempre nos mantendrán atados.

Confiadamente exclamamos:

1  Alzaré mis ojos a los montes: ¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

Una vez oí esta plegaria en labios de un abuelo sabio y piadoso, aquel día cuando junto a Abigail tuve que partir del hogar en mi terruño

Dios te bendiga Anavero, hasta pronto…

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Tomadas de redes familiares.

EL ARTE DE POSPONER Y SUS RESULTADOS

Vamos a realizar un sencillo ejercicio mental, se trata de que leas unas preguntas, visualizas las escenas que te sugieren dichas preguntas, y luego imagina las respuestas.

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Culminado el ejercicio tal vez obtengas un diagnóstico que propiciará combios positivos en tu vida.

Comencemos.

¿Con frecuencia te ocurre que tienes una actividad pendiente por cumplir y repentinamente surge algo que te impide realizarla?

Recuerda que tienes que visualizar la pregunta, luego la respuesta.

¿A veces pospones tareas poco placenteras para dedicarte a otra que te agrada, y la haces con entusiasmo?

¿Tienes un proyecto pendiente que no has iniciado porque te ocupas en otras prioridades?

¿Hay una decisión importante que necesitas tomar y cuando lo vas a hacer algo te impide tomarla?

¿Piensas que las cosas serán mejor mañana?

¿A qué conclusiones llegas con este ejercicio, dice algo sobre ti?

Si con frecuencia te suceden aquellas eventualidades es probable que experimentes una sensación de agotamiento, insatisfacción, intranquilidad, y una tendencia a padecer dolores de cabeza, alergias, gripe, dolores musculares, “malestar general”.

¿A veces te sientes frustrado? Irritable, de mal genio y ycon frecuencia explota tu enojo?

¿Ya tienes una idea de lo que te esta sucediendo?

Visualiza aquella tarea pendiente, esa que estás posponiendo. Imagínate dejándola a un lado y en su lugar haces otra.  ¿Como te sientes al pensar en ese algo que nos has hecho? ¿Que sensaciones experimentas haciendo la “otra cosa?

Lo que ocurre es que la tendencia a posponer las cosas produce aquel “malestar general” porque sabes que hay “algo” en tu vida pendiente por realizar. Y ese algo pendiente genera un cierto grado de desequilibrio emocional que necesita ser canalizado de alguna manera.

Entonces el cerebro, ese órgano maravilloso donde reside tu razonamiento lógico, inteligencia, sabiduría y almacena los recuerdos, reacciona automáticamente para canalizar el desequilibrio; por lo tanto genera algunos mecanismos compensatorios con el objeto de lograr el necesario equilibrio emocional; proceso que genera aquellos “malestares”.

A los malestares generales tratas de superar con analgésicos, que surten efectos transitorios porque aquellos se disipan cuando resuelves sus verdaderas causas: realizar aquella tarea que pospones.

La tendencia de “no hagas hoy lo que puedes hacer mañana”, puede convertirse en un trastorno de conducta que los expertos denominan procrastinación.

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La procrastinación, que significa postergar o posponer, es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades irrelevantes o más agradables.

El término se aplica a la sensación de ansiedad que produce una tarea pendiente sin tener fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone se percibe como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo para el futuro; en este caso lo importante es supeditado a lo urgente.

La procrastinación como síndrome que evade asumir responsabilidades posponiendo tareas puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a sus metas. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

La procrastinación te impulsa a posponer las cosas para mañana, un mañana que nunca llaga.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.     Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

También existe el llamado “síndrome del estudiante”. Referido a que algunos estudiantes posponen la entrega de sus trabajos hasta el último minuto de la fecha límite o estudian el día antes del examen, conducta que está presente también en otros grupos sociales: en la fecha límite para pagar los impuestos, ese trámite se deja hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por alguna en concreto.

La procrastinación es un problema de organización del tiempo. Su solución consiste en lograr una adecuada organización del mismo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de cumplimiento más cercano.

Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado, esperando que todo se resuelva por sí solo, generalmente dice que lo hará después “… en cuanto tenga tiempo”, con lo que realmente está es evadiendo.

¿Cómo superar el hábito de posponer?

  • Adopta el hábito de realizar las tareas en su momento.
  • Vive el presente.
  • Internaliza como filosofía de vida “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,

Pon en práctica el consejo de la Sagrada Escritura:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

Deja de posponer, tendrás muchos éxitos y serás feliz.

Fuente:

PARA MEDITAR UN FIN DE AÑO

Los días finales de un año, son propicios para meditar sobre la vida, las metas cumplidas y los propósitos para el futuro.

Sobre lo pasado difícilmente podemos ejercer control, a menos que sea corregir, o evitar desaciertos.

La realidad es que la vida se extiende hacia el futuro, ofreciéndonos innumerables oportunidades para realizar nuestro proyecto de vida. El secreto está en aprender a utilizar cada momento de nuestra existencia constructivamente.

No vale la pena invertir tiempo lamentando nuestro pasado; lo que tiene importancia es fijarnos como meta administrar sabiamente ese maravilloso tiempo que tenemos para vivir, producir, crear.

Como inevitablemente evocaras el pasado, no te paralices ni te enfoques negativamente en los desaciertos; tómalos como aprendizajes. Recuerda que “…todo es para bien.”

Si estás pensando en hacer algunas promesas para el venidero año, te dejamos algunas orientaciones extraídas de la Biblia, para que te vaya bien…

PETICIONES Y PROMESAS PARA  UN NUEVO AÑO:

Salmos 90:12

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

Eclesiastés  2:24

24 No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios.

Eclesiastés  3:1

1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Eclesiastés  3:1

9 Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.

10 Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

Eclesiastés  11:13-14

13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Efesios 5:16

15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Mateo 6:33-34

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Salmos 27:4

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Lamentaciones 3: 21-26

21 Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.

22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

26 Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.

NUNCA OLVIDES

2 Corintios 5:17

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Significa esto que cada día se abre ante ti una nueva oportunidad para vivir, crear, hacer realidad tus metas. El ayer es un asunto viejo que ya pasó, y no puede influir sobre ti, a menos que tú lo permitas…

Asume el sentir de Pablo:

4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!

5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Filipenses 4:4-7

Imágenes: GOOGLE

Textos: Biblia Reina-Valera 60

LA FELICIDAD NO TIENE SECRETOS

Circulan por la red innumerables versiones de trabajos publicados con el objeto de descubrir el secreto de la felicidad, algunos hasta enumeran los mismos, con la sana intención de orientarnos sobre ese importante tema.

Reconocemos el importante aporte de tales trabajos, y sin quitarle mérito alguno, podemos afirmar que la felicidad no tiene secretos. La experimentamos de diversas maneras, aun sin darnos cuenta.

Para tener conciencia de nuestra felicidad, toma en cuenta estas vivencias:

VIVE EL PRESENTE

Nuestra tendencia es vivir en el pasado, o en el futuro.

Del pasado solo podemos obtener sentimientos de culpa por aquellas cosas que no hicimos, o que hicimos mal; lo cual nos produce tristeza. O tal  vez nostalgia, debido a las cosas buenas que vivimos, los éxitos alcanzados, que ya no se repiten.

En cuanto al futuro, nos produce ansiedad y angustia, por la expectativa sobre lo que está por venir.

Lo importante es vivir intensamente el presente, utilizando del pasado las experiencias adquiridas; con la esperanza de un futuro promisor, que nos impulse al logro de nuestra realización personal.

Recuerda que el presente es ese brevísimo instante de tiempo que transcurre incesantemente a lo largo de tu preciosa vida.

Solo se vive el presente. Vívelo intensamente.

SONRIE

La risa es un tremendo aliado de la felicidad y el bienestar.

Cuando ríes tonificas tu organismo pues pones en acción diversos músculos de tu cuerpo; y debido a la respiración que se acelera, agregas más oxigeno a tu torrente sanguíneo, el cual actúa favorablemente en el cerebro.

De igual modo al reír produces endorfina, la hormona de la felicidad.

Cuando sonríes tu rostro se ilumina, rejuveneces, y contagias alegría a quienes te rodean.

Aplica muchas dosis diarias de sonrisas, para fortalecer tu sistema inmunológico, contagiar a los demás, y disfrutar plenamente la vida.

VIVE COMO UN NIÑO

Los niños saben disfrutar sus momentos.

Dicen lo que sienten, sin ofender a los demás; son sinceros, espontáneos, creativos, intuitivos, expresivos.

Les gusta aprender, siempre están preguntando; confían en los mayores, y aprenden de ellos.

Cuando tienen desavenencias con sus amiguitos, son capaces hasta de pelear, peroolvidan pronto las diferencias, y se reúnen de nuevo con ellos para seguir compartiendo, sin pizca de resentimiento.

De los niños es el Reino de los Cielos.

PERDONA LAS OFENSAS

El perdón es la clave para una vida saludable mental, emocional y físicamente.

Cuando nos negamos a perdonar, lo que hacemos es conservar en lo más intimo de nuestro ser una emoción negativa, que nos hace daño.

Al perdonar nos liberamos del resentimiento, y de todas aquellas emociones negativas producto de las relaciones quebrantadas con el prójimo.

Es el primer paso hacia el encuentro y la reconciliación, que perfecciona las relaciones con los demás.

PIENSA EN POSITIVO

El pensamiento es un gran generador de emociones.

En la mente almacenamos diversas informaciones, en lo que denominamos memoria; las cuales surgen en un momento dado en forma de pensamientos.

Un perfume, una música, la visión de una flor, una palabra, un gesto generan un pensamiento, el cual produce una emoción.

Un recuerdo ingrato, produce pensamientos negativos, y emociones equivalentes.

Con el pensamiento condicionamos nuestra conducta, como si decretamos los sucesos anticipadamente.

Piensa en lo bueno, agradable, amable, en lo virtuoso. Plena tu mente de las virtudes de los demás, las cosas bellas de la vida, las maravillas de la naturaleza, de lo importante y valiosa persona que eres.

TEN FE

La fe te permite confiar en los demás. Y esa confianza en el prójimo va a generar en ti una sensación de armonía, paz, sosiego, equilibrio. Esa fe te hace confiar en ti mismo. En tus capacidades, tu potencial, tu valor como persona.

De igual modo te permitirá percibir la revelación que Dios te hace de si mismo, para renovarte como persona; y mostrarte las virtudes del amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio.

Por todo lo cual, ratificamos: La Felicidad no tiene Secretos.

Esta ante ti, no desperdicies la posibilidad de experimentarla plenamente.

La Vida es Bella…!!!

Imágenes: Google

ETERNO PRESENTE

El tiempo es la magnitud física que mide la duración entre dos sucesos; y que permite ordenar los acontecimientos en secuencias, un pasado, un presente y un futuro.

Desde un punto de vista práctico, realista, solo existe el presente. Un eterno presente, debido a que el pasado son acontecimientos que ocurrieron, y el futuro hechos por venir. Solo se vive en el presente.

Un sabio, en el libro de Eclesiastés, afirmó: Hay un tiempo en que se nace, y otro para morir. Los extremos de todos los sucesos de una vida. Entre ambos, las realizaciones humanas, en su debido momento.

Todo ser vivo realiza, crea, actúa, produce, únicamente en el presente.

En el pasado hay experiencias, conocimientos, aprendizajes que sirven para facilitar las acciones en el presente; y el futuro constituye una fuente de inspiración, de motivación.

Hay personas centradas en el pasado, ellas piensan que los tiempos pasados fueron mejores; son melancólicas, añoran las tradiciones y costumbres de antaño; les gusta coleccionar antigüedades. Por lo general son personas apegadas a la figura materna; con tendencia a la introversión y al pesimismo. Muchas veces aparece en ellos sentimientos de culpa por lo que hicieron, o no hicieron.

Otros se proyectan hacia el futuro. Todas sus expectativas están en un futuro que jamás llega. Creen que todo lo mejor está por venir. Cuando se gradúen, o se casen, consigan un trabajo, les aumenten el sueldo; el tiempo pasa, y lo mejor sigue en el futuro. Dichas personas son ansiosas, inseguras; siempre están preocupadas.

Quienes viven en el presente generalmente son personas felices, ocupadas, creativas, productivas; disfrutan lo que hacen. Se aceptan como son sin complejos; reconocen sus virtudes y debilidades, sacando provecho de ambas. Realizan lo que se proponen.

La tendencia hacia el pasado, o hacia el futuro, no es un defecto. Es una característica relacionada con el temperamento, son rasgos innatos. El peligro está en no aceptar los cambios, queriendo vivir como en el pasado, en un museo. O pretender anticipar los acontecimientos, lo cual nos produce ansiedad, incertidumbre.

El secreto está en vivir el presente, utilizando la experiencia y saber acumulado; con expectativas reales de lo por venir, como motivación.

En Eclesiastés, el escritor en 3:12 y 13, expresó:

12 Yo he conocido que no hay… cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; 13 y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

Vivimos un hermoso presente, realicémonos en él, utilizando la experiencia acumulada, con la mirada puesta en nuestro destino; confiando en las promesas de nuestro Dios.

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Biblia: Versíon RV60

 

LA CREACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA TERRESTRE

El relato de la creación tal como se describe en Génesis capítulo uno, sugiere que es la descripción de un observador imaginario, desde una perspectiva terrestre.

Es decir, es la percepción de Moisés desde su ubicación terrestre, humana; no espacial. De ser vista la secuencia desde el espacio, la narración sería diferente.

Vamos a analizar la secuencia de hechos, pero antes consideremos un aspecto interesante, que nos dará luz, al momento de abordar el tema.

En la época del Israel antiguo no había una comprensión  acerca del universo, como el que tenemos hoy día. Así que ellos escribieron en términos que les eran familiares.

En la Biblia se mencionan tres cielos:

El primer cielo,  constituido por la atmósfera de la tierra donde se encuentran las nubes y los pájaros. Génesis 1:8. “Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.” Génesis 1:20. Dijo Dios: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.”

El segundo cielo es el espacio donde se mueven  el sol, las estrellas y la luna: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,” Génesis 1:14. “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia,” Génesis 15:5.

El tercer cielo es el lugar donde Dios habita. “Y tuvo miedo, y dijo !Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. Génesis 28:17; “Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.” Deuteronomio 26:15; Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.’ 2 Corintios 12:2

Con esta idea en mente, consideremos el relato de la Creación:

En el Principio. El primer versículo  de la Biblia, explica que Dios creó los cielos y la tierra. ¿A qué cielo se refiere? No a su morada, porque El existe antes que todo comenzara. Tampoco a la atmósfera, que fue formada posteriormente. Por el contexto sabemos que este cielo se refiere, a los astros y demás cuerpos celestes.

Es decir, en el principio Dios creó el Universo, el conjunto de Galaxias y cuerpos astronómicos, inclusive la Tierra. Entonces ya existía luz, la de las estrellas; especialmente la del Sol.

Génesis 1:2, nos da un dato interesante, explica que la tierra estaba totalmente en tinieblas, debido a la existencia de densas nubes que impedían en paso de la luz solar.

Primer día, Génesis 1:3-5 nos informa que Dios dijo “sea la luz”, es decir, véase la luz desde la tierra; por este motivo se tiene conciencia de la existencia de un lapso de tiempo de oscuridad, y otro de luz. La noche y el día. La luz ya existía pues fue creada al formar  “el cielo”, es decir, las estrellas, en especial la luz visible del Sol.

Como sabemos, ubicados en un punto del espacio exterior a la tierra, no hay conciencia de oscuridad; debido a que ésta se produce, la oscuridad, cuando un objeto interfiere la luminosidad del Sol. En el Sol, por ejemplo no hay noche, ni día, semejante a los de la tierra.

El segundo día, Génesis 1:6-8, Dios separó las aguas de las aguas, en otras palabras se definió la atmosfera, a la cual llamó “cielo”. Ese día hubo una clara distinción entre el vapor de agua, nubes, de la atmosfera; y el agua líquida, que cubría en su totalidad a la Tierra.

Tercer día, Génesis 1:9-13, hubo separación entre la tierra, que emergió hacia la superficie de las agua; y las aguas que se juntaron para formar los mares. Con una tierra seca definida, y luz solar, se dan las condiciones para el surgimiento de la hierba, y los árboles.

El cuarto día, Génesis 1:14-19. Dios establece a los astros como patrón de medida del tiempo, de las estaciones; para facilitar el cultivo de las plantas.

Las Pléyades, situadas en la constelación de Tauroy son conocidas como “las 7 hermanas”

Dios no creó las lumbreras y a las estrellas ese día; ya estaban creadas, según el primer versículo de la Biblia. Observe la expresión “ Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,”; es decir colocó las lumbreras en el cielo. Este cielo es el espacio exterior de la atmósfera, el universo en general.

El quinto día, Génesis 1: 20-23, creo Dios las aves y a los peces. Sobre las aves añade que “vuelen sobre la expansión de los cielos,” o la atmósfera.

El sexto día,  Génesis 24-31, Dios crea a los animales terrestres, y al final de ese día, formó al hombre.

Algunos critican el relato de la creación, señalando algunas inconsistencias con el actual conocimiento de la mecánica celeste. Es imposible, para la ciencia, que Dios haya creado la tierra y la colgara en el vacío; y al cuarto día crea el Sol, la Luna, y los demás astros.

Esta era la visión geocéntrica del pasado. Dios creó la tierra, como el centro del universo; luego el sistema solar, después la vía láctea, nuestra Galaxia, luego los demás cuerpos celestes.

La ciencia dice que el proceso fue al revés:

Primero Dios creó la materia, luego esta  se consolidó en los cuerpos estelares, galaxias, estrellas, nebulosas; luego se formaron los sistemas planetarios como el Solar, y finalmente los planetas como la Tierra; la Luna fue posterior, debido a una catástrofe planetaria. La Biblia no da detalles del proceso creador, la ciencia se encarga de eso, nos refiere un hecho fundamental, la creación.

De todas maneras, sea la cosmovisión que se posea, hay un hecho cierto: Dios creó los Cielos y la Tierra. Dios es el principio creador; la secuencia de hechos es importante, pero más importante es que estamos aquí; constituyendo el centro de atención y del amor de Dios:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

 

ETERNO PRESENTE

El tiempo es la magnitud física que mide la duración entre dos sucesos; y que permite ordenar los acontecimientos en secuencias: un pasado, un presente y un futuro.

Desde un punto de vista práctico, realista, solo existe el presente. Un eterno presente, debido a que el pasado son acontecimientos que ocurrieron, y el futuro hechos por venir. Solo se vive en el presente.

Un sabio, en el libro de Eclesiastés, afirmó: Hay un tiempo en que se nace, y otro para morir. Los extremos de todos los sucesos de una vida. Entre ambos, las realizaciones humanas, en su debido momento.

Todo ser vivo realiza, crea, actúa, produce, únicamente en el presente.

En el pasado hay experiencias, conocimientos, aprendizajes que sirven para facilitar las acciones en el presente; y el futuro constituye una fuente de inspiración, de motivación.

Hay personas centradas en el pasado, ellas piensan que los tiempos pasados fueron mejores; son melancólicas, añoran las tradiciones y costumbres de antaño; les gusta coleccionar antigüedades. Por lo general son personas apegadas a la figura materna; con tendencia a la introversión y al pesimismo. Muchas veces aparece en ellos sentimientos de culpa por lo que hicieron, o no hicieron.

Otros se proyectan hacia el futuro. Todas sus expectativas están en un futuro que jamás llega. Creen que todo lo mejor está por venir. Cuando se gradúen, o se casen, consigan un trabajo, les aumenten el sueldo; el tiempo pasa, y lo mejor sigue en el futuro. Dichas personas son ansiosas, inseguras; siempre están preocupadas.

 

Quienes viven en el presente generalmente son personas felices, ocupadas, creativas, productivas; disfrutan lo que hacen. Se aceptan como son sin complejos; reconocen sus virtudes y debilidades, sacando provecho de ambas. Realizan lo que se proponen.

La tendencia hacia el pasado, o hacia el futuro, no es un defecto. Es una característica relacionada con el temperamento, son rasgos innatos. El peligro está en no aceptar los cambios, queriendo vivir como en el pasado, en un museo. O pretender anticipar los acontecimientos, lo cual nos produce ansiedad, incertidumbre.

El secreto está en vivir el presente, utilizando la experiencia y saber acumulado; con expectativas reales de lo por venir, como motivación.

En Eclesiastés, el escritor en 3:12 y 13, expresó: Yo he conocido que no hay… cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida;  y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

Vivimos un hermoso presente, realicémonos en él, utilizando la experiencia acumulada, con la mirada puesta en nuestro destino; confiando en las promesas de nuestro Dios.

Fuente: La Página de Israel. Bligoo.com

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