CUANDO DIOS NO OYE EL CLAMOR DE SU PUEBLO

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

El texto que sirve de tema a este escrito contiene una determinación Divina que contrasta con otros llamados en la Escritura en los que se muestra a Dios insistiendo en que se ore, clame, pida y El  va a responder al clamor de su pueblo.

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Es la nota resaltante en el llamado a Moisés: “He oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias…”, Éxodo 3:7; seguidamente comisiona al patriarca para ir a liberar e su pueblo, a Israel. En este orden de ideas se lee 2 Crónicas 7:14; Jeremías 33:3; y la bien recordada cita de Mateo 7:7. En todas aquellas referencias se invita al pueblo que ore, y Dios promete una respuesta inmediata, como es el caso de Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”

Siendo así, por qué esta vez Dios se aparta de su habitual estilo y expresa tajantemente que aun cuando el pueblo grite pidiendo la intervención Divina, no serán oídos.

¿Qué motiva que las oraciones del pueblo no sean oídas por el Padre Celestial? La respuesta la obtenemos al leer en su totalidad el capítulo 8 del libro de Ezequiel. Démosle una mirada.

En ese capítulo el profeta narra una visión que tuvo sobre la devoción de Israel, en realidad de sus líderes. Es llevado a Jerusalén y esto es lo que se le muestra:

3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. 4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. 5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada. 6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario?

Lee la pregunta contenida al final del versículo seis, ¿Te dice algo? ¿Qué puede hacer el pueblo para que Dios se aleje de su lado?

Dios lleva al profeta al Templo, que como sabemos está dedicado a Jehová, es el santo lugar desde donde se manifiesta a su pueblo, y ¿Qué se observa a la puerta del altar? “…aquella imagen del celo.” ¿Cuál es la imagen del celo? No se dice cuál es, pero podemos interpretar que era la estatua de un ídolo, de los tantos con los cuales Israel se contaminó para practicar la idolatría, reprobada por Dios. Entre aquellas deidades falsas se sabe que eran objeto de adoración: Baal, Moloch, dioses originarios de Babilonia.

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Reproducción de Baal, dios cananeo de la fertilidad.

¿Qué puede alejar a Dios de su pueblo? La idolatría, el culto a ídolos, personalidades, o cualquier otro elemento que se anteponga a Dios, infringiendo los dos primeros mandamientos de la Ley Divina.

La narración prosigue:

Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. 7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. 8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. 12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

Lee en el versículo doce la pregunta que Dios hace a Ezequiel, y la respuesta que Él mismo se da. ¿Podrá un siervo de Dios hacer algo en secreto? ¿Podrá hacer un anciano, dirigente del pueblo, hacer algo en privado sin que Dios lo sepa? Observa la escena:

Alrededor del Santuario hay habitaciones para uso de quienes ministran en el Templo. Entre ellas existe una secreta. En sus paredes se observan dibujos de toda clase de imágenes abominables ante Dios: reptiles, bestias abominables, e ídolos; para comprender la magnitud del desafío a Dios, lee Levíticos capítulo once. Es terrible que aquello se plasme en una habitación privada en la casa de Dios; pero lo peor es que setenta ancianos, en secreto, rindan culto a aquellas abominaciones. El hecho de ofrecer incienso es algo que indica rendir culto, adorar, y clamar a un dios falso; en el entendido que el incienso transmite la idea de las oraciones del pueblo dirigidas a Dios; y era un acto relacionado con la expiación del pecado del pueblo. El Sumo Sacerdote llevaba consigo incienso en el solemne momento de ofrecer la sangre del sacrificio para el perdón del pecado del pueblo, Levíticos 16:11-15.

Imagen de Nejbet, diosa buitre egipcia.

El número setenta, nos indica que no era cualquier clase de persona; y el hecho de ser ancianos da la idea de que representan autoridades religiosas. Es decir los guías espirituales de la Nación, en secreto practican ritos paganos.

Pero aquello no se detiene allí, las abominaciones siguen, veamos:

13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre?

Ahora son mujeres que entran en escena. Están a las puertas del templo, en el atrio de las mujeres, ellas no tienen acceso al atrio de Israel, de los hombres. En el espacio reservado para ellas endechan, lloran a Tamuz.

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Semiramis amamanta a Tamuz.

¿Quién es Tamuz? Es una deidad babilónica, su origen se remonta a la época de Nimrod, y la formación de las primeras civilizaciones y cultos paganos. La mitología afirma que Tamuz es la encarnación de Nimrod. La historia es así: Se dice que Nimrod tenía una esposa, Semiramis; este hombre era muy valiente, pero tenía la cualidad de que era opuesto a Dios, recuérdese lo de la torre de babel. Pues bien, a la muerte violenta de Nimrod, su esposa para mantener el poder inventa que Nimrod se convierte en el dios sol; pasado el tiempo, siendo ella virgen un rayo del sol la fecunda y nace un niño a quien llama Tamuz, encarnación del dios sol, que era Nimrod. Un fatal accidente quita la vida a Tamuz, la leyenda dice que un jabalí le da muerte. Ante esta eventualidad Semiramis ideo que el dios Tamuz resucitaría. Por ello el culto a Tamuz quien muere en el invierno, y resucita en primavera. Aquellas mujeres hacen duelo por Tamuz, y le rinden culto a la espera de su resurrección. Lee 8:1, ubica la fecha: año seis, mes seis; día cinco. El año seis de la cautividad; el mes sexto es el de Adar, del calendario hebreo, que corresponde a comienzos de la primavera, entre nuestros meses febrero y marzo. Tiempo en que se clama por la resurrección de Tamuz, lo que pudiera ocurrir en primavera.

¿Le parece abominable aquello? La narración sigue:

Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. 16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. 17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.

Entran en escena los hombres, están ubicados a la entrada del altar, en el atrio de los hombres, que se encuentra entre el atrio de las mujeres y el de los sacerdotes. ¿Qué hacen allí? Le dan la espalda a Dios, dirigen sus frentes hacia donde sale el Sol y le rinden culto.

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El culto al Sol es recurrente en todas las culturas.

Revisemos la escena en su totalidad.

Primero, revisemos los cultos:

A la imagen del celo, un ídolo, posiblemente Baal o Moloch; También el culto a las imágenes pintadas en la habitación oculta de los ancianos, todas abominables; igualmente el culto a Tamuz, por parte de las mujeres; y al dios Sol adorado por los hombres. Todos estos cultos son originarios de Babilonia, y se manifiestan a lo largo de la historia universal. Aun hoy se les sigue rindiendo culto de diferentes formas, incluso entre el pueblo de Dios.

Segundo, veamos el templo y su distribución:

Al traspasar la puerta oriental, entramos al atrio de las mujeres, seguidamente se ubica el atrio de Israel, o de los hombres; luego sigue el de los sacerdotes, donde está el altar del sacrificio y la fuente de bronce; después de este entramos al Lugar Santo, donde vemos la lámpara de siete brazos y la mesa de los panes de la proposición, finalmente el Lugar Santísimo, tras el velo, donde se ubica el Arca del Pacto. Alrededor del santuario existen cámaras para uso de quienes ministran en el Templo.

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Plano del templo, tomado de Wikipedia.

Pues bien en todos y cada uno de los espacios sagrados, excepto el Lugar Santo y el Santísimo, se practican ritos abominables a Dios.

Tercero observemos quienes rinden cultos abominables:

Los ancianos de Israel, los dirigentes religiosos; también los hombres, y finalmente las mujeres. Es decir todo Israel rinde culto a dioses falsos; y lo hacen en el Templo, un lugar destinado a honrar a Jehová el Dios de Israel. De ahí la afirmación relacionada con la imagen del celo, que hace que Dios se aparte del templo y de la Nación en general.

Jehová es celoso, no acepta la traición descarada e insensata de su pueblo. La Idolatría, los cultos y ritos paganos son abominables a los ojos de Dios.

Apliquemos el texto a la Venezuela, al releer la cita, viene a la mete las prácticas paganas, los cultos a deidades falsas, y la invocación a espíritus. Y se atribuye los males del país a los brujos, a los hechiceros, a los ateos, a quienes practican ritos satánicos de cualquier especie. Que los males de Venezuela son por culpa de aquellos, y se le suma a los responsables de la Revolución, y se agrega a los emblemáticos de la oposición.

Están equivocados quienes así piensan, y es una forma elegante de eludir responsabilidades. Aunque todo aquello desagrada a Dios, Él lo toma como una actitud propia de personas que no forman parte de su pueblo, que están en tinieblas; quienes son el objeto de la proclamación del evangelio que aún no han comprendido y aceptado.

Se puede entender que una mujer a quien la luz del evangelio no ha llegado a su vida, por lo cual aún no es pueblo de Dios, practique cultos a una deidad, Tamuz o cualquier otra. Es comprensible que un hombre ajeno al pueblo de Dios, que desconozca el mensaje de la Biblia, afirme que tiene “Un Comandante Supremo”, en la figura de un amado dirigente político. Se puede entender que alguien ajeno a la doctrina cristiana acuda a la montaña de Sorte y le rinda culto a María Lionza. A todos ellos les falta la luz del evangelio, y Dios tiene un trato especial para cada uno. Recuerde Juan 3:17-18, y aquello de ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? Romanos 10:14-15.

Otra cosa es para el pueblo de Dios, sean los descendientes de Israel, o los cristianos que viven en Venezuela. Para ellos no hay excusa. Comenzamos este escrito con las últimas palabras del capítulo ocho de Ezequiel:

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

Si usted es cristiano, o es israelita, y se pregunta ¿Por qué Dios no escucha nuestro clamor? Relea el capítulo ocho de Ezequiel, medite cada palabra, saque sus propias conclusiones.

¿Quiere que Dios responda en el marco de 2 Crónicas 7:14, y el resto de sus promesas? Medite en el capítulo ocho de Ezequiel y luego proceda como la gran plegaria de Salomón, tan reiterad de 2 Crónicas 7:14.

Para que Dios nos oiga.

Fuente:

EL PAPEL DE ISRAEL EN LA HISTORIA MUNDIAL

Desde su nacimiento sobre las cálidas arenas del desierto de Sinaí, Israel se mantiene en el centro de la atención mundial.

Desde el año 70 sale de la escena por breve tiempo, pero el 14 de mayo de 1948, Israel reaparece para ir copando la escena, lo cual es motivo de grandes y encontradas expectativas.

Quienes conocemos y valoramos el mensaje de los 66 libros de la Biblia, la Palabra de Dios, observamos con deleite como ésta se cumple inexorablemente. Israel es prueba de la veracidad de la Palabra de Dios, porque este pueblo nace por designio Divino para hacer historia. La historia de la salvación.

¿Por qué y para qué nace Israel? Génesis 22:18, es clave. Dios llama a Abraham y pacta con el: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, porque oíste mi voz”. Tales palabras fueron pronunciadas poco después que el Patriarca ofreciera a Isaac en sacrificio. Previo a este pacto, Dios le promete un territorio donde vivir, bendecir a quienes le bendigan, y que en él serán benditas todas las familias de la tierra, Génesis 12:1-3.

Esta promesa concentra el propósito de Israel, surge como nación con el objeto de bendecir a las naciones a través de su simiente, Jesucristo.

El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, herederos de una promesa inquebrantable: “Bendeciré a los que te bendijeren; y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Génesis 12:3.

Veamos el accionar de Dios.

Nace el pueblo de Israel.

De Abraham nace Isaac, de una Sara estéril y de avanzada edad, Génesis 21:1-7; de Isaac, nace Jacob, Génesis 25:19-26, el cual se renombra Israel, Génesis 32:27-28 padre de los doce patriarcas de quienes surge el pueblo de Dios, Génesis 35:22-36.

Nace la Nación de Israel, en el desierto.

Dirigidos por Dios los patriarcas entran a Egipto de la mano de José, Génesis 46:1-3; donde son convertidos en esclavos Éxodo 1:8-13; luego de las plagas, guiados por moisés salen rumbo a la Tierra Prometida, Éxodo 12:37-41; en Sinaí Dios confirma el Pacto, nace la Nación de Israel, como un estado Teocrático, Éxodo 19:1-8, 20:1-17. En el desierto se instituye el culto a Jehová y la figura del cordero cobra singular significado, libro de Levíticos.

Conquista y posesión de la Tierra Prometida.

Luego de deambular por el desierto 40 años llegan a la tierra prometida; comandados por Josué la conquistan y pueblan, Josué 1:1-8; 11:16-19; posterior a la muerte de Josué Israel se aparte de Dios, y levanta Jueces que le guíen, Jueces 2:11-16; surge la Monarquía Hebrea, 1 Samuel 8:5-8; Saúl es elegido rey, 1 Samuel 10:1; que es desechado, 1 Samuel 15:26; Dios llama a David, “un hombre conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14; para ser el ilustre antecesor del Mesías. 2 Samuel 7:8-17.

La Monarquía Hebrea.

Salomón sucede a David y lleva al reino a su máximo esplendor 1 Reyes 1:33-35; Salomón construye el tempo, 1 Reyes 6:37-38; muere Salomón y diez tribus, encabezadas por Efraín, dividen el Reino, apartándose de la casa de David, 1 Reyes 12:20-24. Jeroboam aparta a Israel de Jehová, 1 Reyes 12:25-30.

Fin de la Monarquía Hebrea.

El reino del norte, de Israel, del que Samaria es emblema cae bajo Asiria y desaparece de la escena, 2 Reyes 17:22-24. El reino del Sur, de Judá, rompe el Pacto, Jeremías 16:10-13; y se prostituye, por lo cual Dios le aplica la ley de las adulteras, Ezequiel 16:35-41, y es castigado, cae bajo Babilonia, el Templo y Jerusalén son destruidos, y va al exilio, 2 Crónicas 36:17-21.

En el exilio babilónico surge la tradición oral, que luego se transforma en el Talmud; surge la Sinagoga para estudiar la Torá, orar y rendir culto a Dios; nace la religión judía, el judaísmo.

Israel retorna del exilio por voluntad de Dios, y no renova el Pacto con Dios, 2 Crónicas 36:22-23. Esdras y Nehemías trabajan en la reconstrucción del templo, de Jerusalén y de su  Muro; así como del culto a Jehová. Ministerio del profeta Miqueas. Se cierra el Antiguo Testamento.

Período Intertestamentario y Cumplimiento de la promesa a Abraham.

Bajo el Imperio Griego, y el Romano se hace preparativos para el cumplimiento de la promesa a Abrahán en Génesis 22:18.

Nace Jesucristo; proclama el evangelio del reino, Marcos 1:1, 14-15.

Jesús es rechazado por los judíos, Juan 1:11, Juan el Bautista declara que es el “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Juan 1:29; en tal condición muere crucificado, para remisión de los pecados del mundo, no solo de Israel, Hebreos 10:11-18.

Jesús muere como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y resucita para confirmar su divinidad, y comisiona a sus discípulos para continuar la misión de “proclamar el evangelio hasta lo último de la tierra”. Mateo 28:16-20.

Israel no acepta el sacrificio de Jesús, el cordero de Dios, y prosigue el rito de sacrificar cordero por la expiación de los pecados, hecho inoficioso, que niega la obra redentora de Jesucristo.

Israel sale temporalmente de la escena mundial.

En el año 70, por ese motivo, Israel sale de la escena mundial. Los romanos arrasan a Jerusalén, roturan el templo, y expulsan a los judíos de su territorio.

Nace Palestina, como un invento romano para borrar del mapa a Israel.

Entre los años 687-691 se construye el Domo de la Roca, un santuario islámico que impide la construcción de un tercer templo y reanudad los sacrificios.

Renace Israel.

El 14 de mayo de 1948 nace el moderno Estado de Israel, el cual progresivamente toma posesión de la tierra que le fue prometida a perpetuidad.

Hasta hoy Israel no ha renovado el Pacto, siguen su religión nacida en el exilio. En virtud de su apego a la religión judía, planean construir un Tercer Templo, y con esa realización proseguir la ofrenda de sacrificios, desconociendo la obra de Cristo en el Calvario. Ello tendrá efectos no tan gratos ya predichos por Jesucristo, y anticipados en Apocalipsis.

Trato de Dios con Israel.

¿Ha desechado Dios a Israel? ¿Hay que cristianizar a Israel? No, rotundamente NO. ¿Por qué?

Israel es el pueblo de Dios, los herederos del Pacto, y aunque Israel rompe el Pacto, Dios es fiel y mantiene su promesa, Israel será restaurado, Ezequiel 16:59-63. En la parábola del Hijo Pródigo, Jesús aclara este punto. Aun cuando el hijo se ausenta del seno paterno, y actúa contrario a lo esperado, el joven no pierde su filiación. Sigue siendo hijo, igual al que se queda en casa.

Israel es el pueblo de Dios heredero de la promesa, por eso está allí, en tierra santa, como testigo de la realidad de la Palabra de Dios. Pablo en Romanos aclara este punto, explica que Israel es el pueblo elegido, y además que ese gran pueblo será restaurado, Romanos 11:25-36.

Israel no necesita ser “evangelizado” ya que es el pueblo de Dios; los que no son pueblo de Dios, denominados “gentiles”, si necesitan conocer y aceptar el mensaje del evangelio, como expresa Juan 1:12, porque precisamente para las “naciones” ajenas a Israel es el mensaje de salvación. Para todas, sin exclusión alguna.

Al leer Génesis 22:18, exclamo gracia Israel por traer a Jesús el Mesías salvador del mundo.

Algo interesante, cumplida la misión encomendada a Israel, este gran pueblo deja de ser relevante en lo que se refiere al Plan de Salvación. Corresponde a los discípulos de Jesucristo esta honrosa tarea.

En Apocalipsis se revela que Israel es restaurado, y junto a la cristiandad van a dar honra y honores al Cordero. En Apocalipsis 7:4-8, se describe los sellados del pueblo de Israel. La cifra 144 mil es simbólica, significa el incontable, infinito número de los descendientes de Abraham, Génesis 15:5, que son sellados con el sello de Dios, 7:2.

¿Cuál es este sello de Dios? Efesios 1:13. Aquí se narra el glorioso momento de la restauración de Israel; que junto a todas los salvos de todas las naciones dan gloria y honra al Cordero, 7:9; unión que se reitera en Apocalipsis 21:12-14, en que se describe la Nueva Jerusalén rodeada por un muro en los que sus fundamentos y puertas están constituidos por las tribus de Israel y los doce apóstoles; una referencia a la unión de Israel con la cristiandad para reinar eternamente con Dios y el Cordero.

Gloria a Dios.

Dios bendiga a Israel.

Fuente:

SUCEDIÓ UN 14 DE NISÁN

El día 14 de Nisán del año 3791 del calendario hebreo, a la hora tercera en el Templo de Jerusalén, se sacrificaba el primer codero del sacrificio continuo, posteriormente a la hora novena se sacrificaba el segundo cordero; tal y como estaba establecido en la ley de Moisés: Éxodo 29:36-39,42:

38 Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente.
39 Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde. 42 Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí.

Ese mismo día a la hora del sacrificio del primer cordero, en el monte denominado La Carabela, con vista al Templo de Jerusalén, es crucificado Jesucristo; seis horas más tarde, a la hora del segundo sacrificio, muere el Crucificado.

En el calvario se cumplían todas las profecías tocantes al “cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

Los Evangelios señalan que Jesús fue crucificado a la hora tercera después de la salida del sol, según el horario judío. Eso quiere decir que Jesús fue crucificado a la tercera hora, 9 a.m.; agregan que estuvo seis horas en la cruz, hasta la hora novena, 3 p.m., hora en la cual expiró. Marcos así lo relata en su capítulo 15:

25 Era la hora tercera cuando le crucificaron.
26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.
34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.
38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

Este sacrificio de Jesús ocurría, además, en un día muy significativo para los judíos, el día de la Pascua; cuando recordaban como a la salida de Egipto, el ángel de la muerte “paso por alto” la casa de los hebreos. Este 14 de nisán, día de Pascua, moría el Cordero de Dios, enviado para “pasar por alto” los pecados de todos los hombres que crean en El, y le reciban.

Ese día 14 de abril del año 33, según el calendario gregoriano, ocurrieron hechos determinantes para la humanidad:

Primero, fue establecida la Cena Conmemorativa, o Santa Cena, que sustituiría a la Cena de Pascua,

Segundo, Jesucristo murió sacrificado en la cruz, como el Cordero de Dios, según lo prescrito en la Ley; por lo cual no es necesario más sacrificios de corderos en el Templo,

Tercero, Se rompe el velo entre el Lugar Santo y el Santísimo, como señal de libre acceso al Padre Celestial, por la obra expiatoria de Jesucristo. Es decir, ahora todos los hombres tienen libre acceso a Dios, sin necesidad de intermediarios, ni de sacrificios previos, excepto la fe en Jesucristo.

Años después, el emperador Vespasiano encargó a su hijo Tito sofocar una violenta revuelta que desde hacía cuatro años sacudía Judea. Tras un duro asedio, Tito logró conquistar Jerusalén, y en septiembre del año 70 saqueó y destruyó el Templo.

Hasta esos días, se ofreció corderos en el templo.

Hoy, cuando conmemoramos el Sacrificio de Cristo en la Cruz, lo hacemos pensando en su anunciado retorno, su Segunda Venida; todo siguiendo la pauta del Plan Perfecto de Dios:

En el principio los cielos y la tierra, en el Edén, la caída, Abraham, los patriarcas, Egipto, la Tierra Prometida, David y la Monarquía Hebrea, el Imperio Romano, Jesucristo, Restauración, los Apóstoles, la Iglesia, Segunda Venida, Cielo Nuevo y Tierra Nueva.

12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.
14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.
16 Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.
Apocalipsis 22

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Biblia RV-60