PROYECTO PARA RESOLVER LA CRISIS VENEZOLANA

En la Biblia se destaca un aspecto que no pasa desapercibido para cualquier lector, es que luego del acto creador del cielo y la tierra, de propiciar las condiciones para que el hombre morase en el huerto, y creado al hombre, tal y como describe Génesis 1:1-27, luego de ese momento todo gran proyecto de Dios para la humanidad se incluye al hombre es las acciones.

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Esta dinámica la visualizamos como la intervención Divina utilizando el factor humano para las grandes realizaciones; y esa estrategia ha propiciado prominentes transformaciones en la humanidad.

Es por ello que con frecuencia leemos en la Sagrada Escritura que todo gran proyecto se inicia con el llamado a cierta persona para para que lo ejecute.

Uno de los más prominentes es el formulado a Abraham cuando Dios le invita a unirse a su propósito de materializar el Plan de Salvación de la humanidad.

Este Patriarca era un nómada proveniente de Mesopotamia a quien su padre Tare conducía con el resto de la familia hacia Canaán. Por las diversas referencias acerca de este hombre mencionadas en la Biblia, sabemos que era un próspero hacendado dedicado a la cría de ovejas, que se movía a través de la fértil media luna del próximo oriente, y que era jefe de un clan numeroso.

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A la muerte de su padre, ocurrida en Harán, Abraham se radica en aquella tierra, y momentáneamente desiste en su propósito original, inspirado por su padre, de dirigirse a Canaán.

En aquellas circunstancias el hombre recibe una invitación Divina, registrada en los primeros versículos del capítulo doce del libro de Génesis, en estos términos:

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Génesis 12:1-4.

Destaca en este texto las palabras iniciales del versículo cuatro:

Y se fue Abram, como Jehová le dijo.

Así, sencillamente, comienza la apasionante historia de un hombre que se asocia con Dios para un gran proyecto, cuyos resultados trascienden hasta hoy. Cada vez que una persona es renovada por el poderoso mensaje del evangelio está siendo bendecida por la simiente de Abraham de conformidad con la promesa ancestral dicha al Patriarca; Jesucristo, la simiente de Abraham, obra en la transformación del hombre, y de pueblos.

Siglos más tarde, Dios llama a otro hombre, esta vez en el desierto. En un inusitado encuentro, Moisés es invitado a unirse al Proyecto Divino de liberar a Israel de la esclavitud en Egipto.

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Esta vez hay resistencia para unirse al proyecto. Moisés es un estadista formado en Palacio, era un príncipe egipcio de ascendencia hebrea. Su formación académica le inspira cautela al momento de decidir; saca cuenta y comprende que no tiene los recursos logísticos, financieros, ni un ejército capaz de enfrentar al imperial.

No es el miedo que hace rechazar la invitación, sino cautela, razonamiento lógico, análisis situacional, lo que le dice que no puede acometer aquella empresa y cumplir las expectativas de quien le llama. Por eso la resistencia.

Recuerda cuando evalúes a Moisés, que él era un estadista, no un nómada de espíritu aventurero como Abraham. De modo que Moisés responsablemente se niega hasta que Dio le convence con el argumento determinante, veamos:

14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. 15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. 17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales. Éxodo 4:14-17.

Desde éxodo 3:1 hasta esta cita Moisés se resiste a unirse al proyecto Divino. ¿Qué argumento convenció a Moisés para unirse al proyecto de Dios?

Relee las últimas palabras del verso 15:

“…os enseñaré lo que hayáis de hacer.

Es decir, no eres tú Moisés quien va a liberar a mi pueblo, Yo lo voy a liberar y te envío a ti en mi nombre para que lo saques de la esclavitud.

A partir de aquel momento contando tan solo con la compañía de su hermano, una vara en la mano, y una promesa Divina emprende una gran aventura de fe. Los libros de Éxodo a Deuteronomio registran el como Dios usa a un estadista para liberar a su pueblo y convertirlo en el desierto en una gran nación.

Muchos años después de que Israel se convierte en Nación, un hombre caminando a la orilla del mar de Galilea llama a unos pequeños empresarios a unirse a un gran proyecto con estas palabras:

17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. 18 Y dejando luego sus redes, le siguieron. Marcos 1:17-18.

Nuevamente al escritor destaca la reacción de los llamados:

Y dejando sus redes, le siguieron.

Durante unos tres años aquellos pescadores, junto a otros llamados, recorrieron las calles de las ciudades y aldeas de Judea, Galilea y Samaria aprendiendo el arte de “pescar hombres” de su maestro, Jesús.

Y momentos antes de partir al cielo Jesús hace otro llamado a sus discípulos, que Mateo recoge en su libro en el capítulo 28, en los siguientes términos:

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

El énfasis de este texto no son las palabras de los versículos 19 y 20, es lo declarado por Jesús en el 18:

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

En el mismo orden de ideas de lo que Dios expresa a Moisés en su llamado, Jesús manifiesta que es Él quien da poder para transformar personas en discípulos suyos, quienes van a transformar el mundo como testigos de su obra transformadora.

Los primeros capítulos del libro de Hechos narran como los discípulos empoderados por el Espíritu Santo propician un gran impacto en Jerusalén que se fue extendiendo progresivamente a Judea, Samaria y alcanza hasta lo último de la tierra.

Por eso el evangelio alcanza a Venezuela, como a tantos otros países del mundo, y el evangelio transforma, produce cambios en los hombres y en los pueblos.

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Actualmente Venezuela atraviesa una grave crisis que se agudiza al pasar del tiempo, pero Dios tiene un Plan. El mismo que inicia con Abraham, continua con los Patriarcas, avanza con Moisés, se cumple con Jesucristo, y los discípulos son encargados para materializarle hasta los confines de la tierra.

Esa Plan contempla la transformación del hombre y de la sociedad, y para que se haga realidad ese proyecto Divino se invita a hombres y mujeres de este gran País a unirse a Dios en la tarea de transformar al hombre y su entorno.

Transformaciones como las que Dios quiere para Venezuela han sucedido en innumerables lugares de la tierra; uno muy bien estudiado y documentado sucede en la ciudad de Almolonga en Guatemala.

De acuerdo a reseña que aparece el portal de la BBC de Londres:

“El pueblo estaba en la extrema pobreza, había alcoholismo, adulterio, brujería y hechicería. Las calles eran un caos y los vegetales que producíamos eran muy pequeños”, relata el pastor. Con el paso del tiempo las cosas cambiaron.

Los últimos censos de población hechos en Guatemala revelan que la calidad de vida de los habitantes de Almolonga pasó a clasificarse como muy alta desde 2000, aunque los márgenes de pobreza todavía son elevados.

Almolonga tenía alrededor de 40 bares mientras que ahora existen menos de 10. El último censo en ese país indica que el 98% de la población de Almolonga pertenece a diferentes iglesias evangélicas.

Hasta acá la reseña de la BBC.

De acuerdo a otras referencias esparcidas en la red, la “conversión” comienza a mediados de los 70, cuando el evangelio impacta tan poderosamente al pueblo que abandona la idolatría y la práctica de religiones ancestrales no bíblicas para seguir a Jesucristo.

Por lo tanto, e inspirado en la Palabra estoy escribiendo esta nota con el objeto de manifestarte que puedes convertirte en un importante instrumento Divino en el proyecto de sacar a Venezuela y el mundo de la terrible crisis que se vive. Para ello solo tienes que unirte a Dios en ese proyecto.

¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo, acepta el llamado, como Abraham, Moisés, o los discípulos de Jesucristo; seguidamente camina con Él, a través de la oración y de la lectura de la palabra conoce los alcances del proyecto Divino, luego actúa según la dirección que Dios te da. Únete a otras personas que como tu están dispuestos a unirse a Dios en su proyecto para Venezuela.

Hay muchas personas con la sensibilidad espiritual requerida para aceptar el llamado Divino, soy una de ellas, como tú, pues si has leído hasta este punto es porque tienes interés de unirte al proyecto Divino para Venezuela.

Vamos a iniciar un gran movimiento de oración y clamor para que más personas atiendan el llamado Divino para rescatar a Venezuela, y extender el reino de los cielos en nuestra nación.

Podemos compartir inquietudes y propósitos en mi congregación, o a través de medios electrónicos; y puedes iniciar en tu comunidad tu propio movimiento de hombres y mujeres que se unen a Dios para convertir al País.

Acepta el llamado y disponte a pagar el precio requerido para transformar a la Nación. Lee Lucas 9:23.

Comienza siempre orando.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org

Almolonga, el pueblo de Guatemala salvado por las Iglesias evangélicas: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37292360

Imágenes: Google

Notas personales

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LILIAN TINTORI, EL DIÁLOGO Y LA RECONCILIACIÓN DE VENEZUELA

Las declaraciones de Lilian Tintori  al momento de recibir a Leopoldo en casa, han generado un sinnúmero de reacciones, la mayoría de rechazo; y según el tono de las mismas se percibe cierta decepción y enojo hacia la luchadora por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Sin embargo, para comprender el impulsor de tales palabras hay que situarse en su lugar, haber vivido aquellos interminables años durante los cuales Leopoldo estuvo tras las rejas, tiempo en que muchas veces le dio por muerto.

Quienes han vivido situaciones similares experimentaron aquella misma sensación de “me lo entregan vivo, no lo mataron”,  no sé si es gratitud hacia los captores, en el mundo real se experimenta; pero eso hay que vivirlo.

Para comprender la dimensión de las palabras de Lilian, hay que analizarlas desapasionadamente, usando la sabiduría, inteligencia y el razonamiento lógico. Vamos a leerlas de esa manera:

“Pude saludar a los funcionarios que estaban ahí en la caravana, le di las gracias a Delcy Rodríguez y a Jorge Rodríguez, que estaban ahí presente. Les dije que no puede existir más tortura y presos políticos en Venezuela, que si tenemos que trabajar en conjunto para lograr salir de la crisis que atraviesa el país cuentan conmigo”, El Nacional, edición digital, 9-7-2017.

Estas expresiones, pronunciadas por otro actor no tendrían la relevancia que se les ha dado; pero tales palabra expresa una verdad que toda persona consciente reconoce. Es más que la mayoría de dirigentes de la MUD han sugerido pero que la amortiguan para no encender la ira popular.

Es un hecho cierto, vivido en otros países, que para resolver la crisis venezolana se necesita en forma imperativa el dialogo, el perdón, la reconciliación, y la restauración. Si esas actitudes, características de los venezolanos, no se activan; la crisis irá de mal a peor.

Ahora, cuando afirmo que hay que perdonar a los causantes de la crisis que vivimos, seguramente muchos estarán en desacuerdo, sin embargo veámoslo de este modo.

El perdón, la reconciliación, y la restauración son virtudes básicas que facilitan, enriquecen y fortalecen las relaciones con el prójimo; son características de la sociedad venezolana; y es un método infalible en la resolución pacífica de conflictos. Un ejemplo  de ello es el proceso de pacificación que vive la hermana República de Colombia; y que fue un innegable logro del Presidente Caldera en su primer gobierno.

No significa esto que los crimenes quedarán impunes, serán sancionados según las leyes nacionales e internacionales; pero aún dado ese extremo, los infractores merecen la restauración, como todo ser humano.

Venezuela esta radicalizada, cargada de ira y resentimiento. Y lamentablemente ese ha sido el gran defecto de la Revolución Bolivariana, de quienes la impulsan. El odio, resentimiento, y amargura por los muchos años de persecución cuando estaban en la guerrilla; el haber perdido familiares en aquellos enfrentamientos, o torturados; todo aquello, por no haberlo superado asertivamente, cuando llegaron al poder, en lugar de gobernar para reivindicar al País, como lo prometieron, se dedicaron a la venganza; a pagar con la misma moneda; a drenar su resentimiento. Y esto no es una elucubración, ellos en sus discursos y entrevistas lo hacen conocer.

Hoy no podemos caer en aquella lamentable actitud, no repetirla, sino actuar con dignidad y benevolencia.

Como se ha afirmado  reiteradamente, la población venezolana esta radicalizada y peor aún cargada de resentimiento y rencor. Tales actitudes nada bueno generan.

Los afectos a la Revolución, quienes ingenuamente creen en ella, no van a ceder fácilmente su posición conquistada; y como se sabe hay miles de comprometidos en el proceso  que no solo la defenderán con sus discursos, porque también están armados. Y tienen apoyo internacional, se comenta que supuestamente hay tropas venidas de ejércitos extranjeros, de Naciones amigas de la Revolución.

Así pues, las palabras de Lilian Tintori tienen sentido; tal vez no las dijo como un llamado al pueblo, sino inconscientemente predijo lo que todo venezolano consciente sabe,  los líderes de la oposición reconocen como salida a la crisis, y los países amigos que median por una salida también proponen.

Para salir de la crisis hay que dialogar con los representantes de la Revolución, generar un ambiente de reconciliación, y de restauración.

¿No es ese el insistente llamado de la Sagrada Escritura al pueblo Dios?

Mira lo que la Biblia demanda al pueblo de Dios para la reconciliación nacional:

Sobre la Reconciliación:

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24.

Respecto de los enemigos:

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:43-48.

Sobre el perdón:

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Mateo 6:12.

Un privilegio de los hijos de Dios:

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Corintios 5:17-19.

Estas demandas de la Palabra son un llamado al pueblo de Dios para emprender el proceso de dialogo, perdón, reconciliación y restauración del País.

Los sacerdotes, pastores, rabinos, diáconos, el pueblo de Dios en general tienen hoy un gran desafío, salir a las calles a propiciar la reconciliación de Venezuela. Teniendo en mente Romanos 5:1.

Bastante se ha orado por la salida a esta crisis; ahora no basta orar, hay que actuar. Y ya sabes que hacer.

Cuando medites seriamente en tu compromiso con Dios, su Palabra, y Venezuela, comprenderás el digno espíritu contenido en la palabras de Lilian Tintori, que es el sentir de los líderes de la oposición quienes no lo declaran públicamente por temor a encender la ira popular, como ha ocurrido con la luchadora esposa de Leopoldo.

No temas al diálogo cuando este es transparente, de cara al País, entre personas creíbles, representantes de los distintos sectores de la sociedad civil,  no solo de las cúpulas partidistas, acompañados de imparciales y objetivos testigos internacionales.

No necesitamos mediadores para dialogar, sino testigos creíbles que avalen los acuerdos.

Reitero, no temas al diálogo, teme a la radicalización y a una guerra civil respaldada por intereses foráneos.

Jesucristo dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, Mateo 5:9.

Y en Venezuela hay mucho hijo de Dios.

Se acerca el fin de la crisis.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de ww.biblegateway.org
  • Prensa nacional
  • Notas personales
  • Imágenes: Google

EL DISCURSO QUE EL CIUDADANO DE CUALQUIER PAÍS QUIERE OIR DE SU PRESIDENTE

El triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, sus medidas conservadoras, el mensaje de propiciar el retorno del poder a la Iglesia Cristiana, su acercamiento a Israel, entre otros pronunciamientos controversiales como levantar un muro en la frontera con México, ha generado un sinfín de comentarios y opiniones, así como encendido innumerables teorías.

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Ahora bien nuestra perspectiva, como no convivimos en aquel País,  depende de las noticias, comentarios y opiniones que transmiten los grandes medios audiovisuales y la prensa escrita: que como sabemos responde  a la cosmovisión del emisor.

Por ese motivo tal vez se ha difundido muy poco aquellas  declaraciones del presidente Trump que tocan el problema capital de muchas naciones del mundo.

Poca difusión se ha dado en la prensa latinoamericana, al menos desde mi limitado conocimiento de los medios en nuestro ámbito, al discurso de toma de posesión del presidente Trump. Un discurso realmente breve pero conciso y denso. Imagino que los estadounidenses al oírle habrían respirado profundamente esperanzados en las palabras de su Presidente.

El discurso contiene algunas afirmaciones que un ciudadano de cualquier país del mundo quisiera oir, he aquí alguna de ellas:

Aspectos políticos:

La ceremonia de hoy, sin embargo, tiene un significado muy especial, porque hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington, D.C. y devolviéndoselo a ustedes, al pueblo. (Aplausos). Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado las recompensas del gobierno mientras que la gente ha soportado el costo. Washington floreció, pero la gente no participó de su riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. El sector establecido se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país. Sus victorias no han sido las de ustedes. Sus triunfos no han sido los de ustedes. Y mientras ellos celebraban en la capital de nuestra nación, había poco que celebrar para familias que pasaban dificultades por toda nuestra tierra.

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Analice el anterior texto y piense, reflexione. Contiene el mensaje que un ciudadano desea oír de quienes están en el poder, en cualquier país del mundo. Porque aquella realidad que Trump dice va a revertir es la imperante en la mayoría de países latinoamericanos, y en Venezuela se experimenta en forma desbordante.

En otra parte del discurso el presidente norteamericano dice:

Aspectos económicos:

Durante muchas décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria estadounidense; subsidiado ejércitos de otros países al tiempo que permitimos el muy triste agotamiento de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países al tiempo que nos negamos a defender las nuestras propias – (aplausos) – y hemos gastado billones y billones de dólares en el extranjero, mientras que la infraestructura de Estados Unidos ha caído en deterioro y decadencia. Hemos hecho ricos a otros países mientras la riqueza, la fuerza y la confianza de nuestro país se han disipado en el horizonte. Una por una, las fábricas se cerraron y dejaron nuestras costas, sin siquiera pensar en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que quedaban atrás. La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y luego redistribuida por todo el mundo. Pero eso es el pasado. Y ahora solo estamos mirando al futuro. (Aplausos).

No se puede negar la legitimidad de estas medidas. No es negar la importancia al auxilio internacional, es considerar que los intereses del país son prioridad. Palabras que deseamos oír en Venezuela.

Otro fragmento del discurso:

Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. (Aplausos). Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación. Sacaremos a nuestra gente del sistema de bienestar social benéfico  y volverán a trabajar, reconstruyendo nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense. (Aplausos).

Estas palabras no tienen comentario, se explican por sí mismas, y son parte del anhelo de todo ciudadano de cualquier país.

Finalmente dijo:

Así que a todos los estadounidenses, en todas las ciudades cercanas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña, de océano a océano, escuchen estas palabras: Nunca volverán a ser ignorados. (Aplausos). Sus voces, sus esperanzas y sus sueños definirán nuestro destino estadounidense. Y su valentía y bondad y amor nos guiarán por siempre en el camino. Juntos, haremos a Estados Unidos fuerte otra vez. Haremos a Estados Unidos rico otra vez. Haremos que los Estados Unidos vuelvan a estar orgullosos. Haremos a Estados Unidos seguro otra vez. Y, sí, juntos, haremos a Estados Unidos grande otra vez. Gracias. Dios les bendiga. Y Dios bendiga a los Estados Unidos de América. (Aplausos). Gracias. Dios bendiga a los Estados Unidos de América. (Aplausos).

Algo que destaca es la confianza en Dios del presidente Norteamericano. En medio de su discurso expresó:

No debe haber miedo. Estamos protegidos, y siempre estaremos protegidos. Seremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestro ejército y policía. (Aplausos). Y, lo que es más importante, estaremos protegidos por Dios. (Aplausos).

Como mencionamos antes, del presidente Trump se ha escrito mucho, y se ha destacado el peligro que representa para el equilibrio mundial. Desconocemos hasta qué punto aquello sea verdad.

Sin embargo las palabras de Trump en su discurso de toma de posesión sin duda deben haberlo oído los norteamericanos con gran satisfacción porque coloca los asuntos de Estado en su debida perspectiva.

En muchos países los ciudadanos quisieran oír aquel discurso en labios de sus dirigentes, y que en lugar de nombrar a los Estados Unidos se mencione el nombre de su País.

Ahora bien, no escribimos esta nota para alabar el presidente Norteamericano, lo hacemos notar para destacar el anhelo de todo ser humano en cualquier lugar del mundo, condensado en las Palabras de Trump.

En Venezuela seguimos confiados en que Dios tiene en su proyecto Divino un hombre “conforme a su corazón” que propicie la salida de la crisis que vivimos y retorne al País a sus raíces, a su proyecto de “Nación cuyo Dios es Jehová”, el anhelo de todo cristiano. Que en su discurso de toma de posesión diga algo parecido a lo expresado por Trump.

Dios bendiga a Venezuela.

Si quieres leer el discurso completo, visita: https://spanish.caracas.usembassy.gov/noticias-y-eventos/noticias-embajada/discurso-presidente-donald-trump-evento-inauguracion.html

Fuente:

  • Sitio web de la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela,
  • Imágenes: Google.