MALAQUÍAS, LES ENVÍO MI MENSAJERO

Malaquías es un libro apasionante.

Si quieres descubrir cuál es el origen de los males que Vive Venezuela, y muchos Países del mundo, tienes que estudiar el libro del último profeta que escribe un libro en el Antiguo Testamento.

Malaquías tiene mucho que decir al pueblo de Dios en Venezuela.

Su libro es conocido principalmente como el último profeta que aparece en el Antiguo Testamento, tanto como por la advertencia de defraudar a Dios en lo que respecta a los diezmos y ofrendas. Pero ello no es lo relevante en este gran profeta de Israel.

El escribe a un pueblo desanimado, escéptico, que ha perdido la fe y esperanza. Acaban de retornar del exilio en Babilonia con la misión de reconstruir el templo, el culto a Jehová, el muro de la ciudad, a la ciudad, y a sus propias vidas. Esdras y Nehemías relatan estos hechos.

Acometen aquella tarea con gran entusiasmo, pero la tarea es dura, costosa, deprimente,  y tienen en contra a las naciones vecinas que se oponen a sus labores. Por otra parte ven a los malos prosperar, y se preguntan “¿Dónde está el Dios de justicia?”

Malaquías responde esta y muchas otras interrogantes del pueblo en nombre de Jehová.

El nombre, Malaquías, significa “Mi Mensajero”, lo cual es muy revelador. Ese posesivo “mi” viniendo de Jehová de los ejércitos es un gran honor.

Lo destacado en este pequeño libro de apenas cuatro capítulos y 55 versículos es la denuncia que hace sobre la actitud irrespetuosa, irreverente y escéptica del pueblo hacia “Jehová de los Ejércitos”, nombre con el cual Dios reiteradamente se identifica en el libro.

La primera palabra del libro, y en general el primer versículo definen su contenido. Los lectores originales leyeron el primer versículo del libro así:

Carga de Jehová contra Israel.

En hebreo Malaquías comienza su libro con la expresión hebrea אשָּׂ֥מַ , “massa” que significa literalmente “carga”, la cual transmite la idea de cargar un arma para ser accionada, es decir que va a impactar fuertemente.

Seguidamente el escritor utiliza la expresión “contra”, una preposición que indica adversidad, controversia. Entonces el libro de Malaquías contiene un mensaje contundente contra Israel que va a impactar fuertemente.

Algunas versiones traducen la expresión “massa” como profecía, con lo cual suavizan el mensaje original. Es que la “carga” de Malaquías no es contra el pueblo, sino contra los dirigentes religiosos que desatienden sus responsabilidades y dejan al pueblo sin una referencia.

En Israel el sacerdocio es relevante, así se declara cuando en constituido en Éxodo, con una alta misión: actuar como intermediario entre Jehová y el pueblo, además conducir el culto, mantener la devoción del pueblo, enseñar, guiar en la batalla, y actuar como juez de paz.

Imagen relacionada

Imagen de un sacerdote ante el Arca del Pacto en el lugar Santísimo del Templo.

Luego del período de los jueces, cuando Israel pide rey, Jehová acepta la petición y designa a Saúl como primer monarca. Surge así la Monarquía Hebrea, y el plan de Dios es un Sacerdote guiando la devoción de Israel en el Templo (originalmente en el Tabernáculo), y un rey en palacio administrando justicia y guiando al pueblo en la batalla.

Aquel proyecto Divino se desploma ya que los sacerdotes se corrompen y contaminan el culto con ritos paganos; y en Palacio el rey se desvía elevando santuarios a deidades prohibidas, Acab es el máximo exponente en esta perversa actitud.

Dada esta circunstancia Dios envía mensajeros para denunciar tales acciones, surge en Israel el ministerio de los profetas. Ellos son enviados con mensajes de advertencia hacia el pueblo, con más frecuencia a los reyes. Recordemos a Natán amonestando a David.

Pero en Malaquías el mensaje se dirige específicamente a los líderes religiosos, a los sacerdotes. La carga contra ellos ocupa un 50% del libro, ya que de 55 versículos del total del libro, 26 se dedica a reprochar a los sacerdotes, 1:6-2:16; el resto del libro es advertencias al pueblo, y a destacar la venida del “mensajero” que prepara el comino del Señor, y la venida del Señor mismo.

Es decir, en Malaquías se deja ver que una gran cuota responsabilidad en los males de la Nación la tienen los dirigentes espirituales por la manera ligera de cumplir sus deberes, y dejar de marcar la pauta en la vida del pueblo.

Acertadamente el libro de Proverbios en 29:18, afirma:

Donde no hay dirección divina, no hay orden; DHH.

Y más contundente, Oseas 4:6:

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Cuando lees esta nota, seguramente viene a tu mente la alta responsabilidad del sacerdocio para mantener la devoción del pueblo, y tal vez pienses en los pastores y demás líderes en las iglesias, y es correcto; sin embargo quiero llevarte a 1 Pedro 2:9:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

También te animo a leer Romanos 12:1-2.

Ya sabes entonces quien es responsable de los males en Venezuela. Ahora este no es momento de crear sentimientos de culpa, no, para nada; este es el momento de volver a la Palabra, a nuestra esencia, al origen y comenzar el proceso de renovación personal para que Venezuela cambie.

Te invito a estudiar Malaquías.

Como un aporte a la Iglesia a la cual sirvo escribí un libro sobre este extraordinario profeta, al cual titulé Ofrendas Dignas. Lo pongo a tu orden en versión digital. Dime tu correo y te lo envío.

Escríbeme a: ila0511@yahoo.com

Ve primero a Malaquías, es un libro que puedes leer en aproximadamente media hora, medita en su contenido; luego lee mi libro. Pon siempre a la Palabra antes de cualquier autor.

Espero que el libro contribuya a tu riqueza espiritual.

Fuente:

Biblia: Versión RVR, tomada de http://www.biblegateway.com

Imágenes: Google

Notas personales

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CONSEJOS PASTORALES PARA LA CRISTIANDAD VENEZOLANA

Hemos analizado suficientemente las causas de la crisis venezolana, y tenemos un diagnóstico. Ahora se requiere determinar qué acciones acometer para encausar las soluciones, el remedio.

Cada sector tendrá que asumir su responsabilidad en este gran objetivo patriótico. Consideremos el rol que debe desempeñar la cristiandad venezolana, para ello, tomemos como marco de referencia el pronunciamiento del Concilio General de las Asambleas de Dios de Los Estados Unidos de América.

Esta organización cristiana, con una poderosa representación en Venezuela, desde su sede en Springfield, Missouri, USA, difundió el martes 30 de junio del pasado año 2015, una declaración oficial leída por su representante, Rev. George O. Wood, Superintendente General de esta organización, quien señaló como un día triste para los Estados Unidos la legalización del matrimonio homosexual por parte de la Corte Suprema.

En su categórico pronunciamiento reafirma el apego a los dictados de la Palabra de Dios: “La Biblia es nuestra regla suficiente de fe y conducta”.

Los consejos formulados al final del documento son vigentes y tienen aplicación en Venezuela en momentos que se debate el problema del matrimonio igualitario, y la crisis nacional producto de la imposición de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI.

Estos son los Tres Consejos Pastorales:

Primero, a los ministros de las Asambleas de Dios: la política refleja la cultura y la cultura refleja la religión. Si usted está preocupado por la deriva política de la cultura americana, ¡Predique el Evangelio! Ya que la palabra de Dios emite raíces en la vida de los creyentes, la semilla del Evangelio cambiará las mentes y los corazones.

Segundo, a los miembros de las Asambleas de Dios: ustedes son los ciudadanos privilegiados de una nación bendecida. ¡Utilicen bien su ciudadanía! Busquen el bien para todos. Aboguen por los perdidos y los marginalizados. Hablen la verdad con amor. Y voten por los candidatos y temas que reflejen una perspectiva Bíblica. Hacemos una diferencia en la política y la cultura estadounidense cuando votamos.

Tercero, a todos los cristianos: Si usted está preocupado con la decisión de la Corte Suprema, ¡Mantenga la perspectiva! En este y todo otro asunto, siempre recuerdo las palabras de nuestro Señor Jesucristo: “En este mundo afrontarán aflicciones. Pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”, Juan 16:33, NVI. ¡Oren todos por un gran despertar espiritual en nuestro país! ¡Que Dios lo bendiga ricamente hoy y cada día!

Esta debe ser la posición firme de los pastores, sacerdotes, ministros, del pueblo cristiano de Venezuela, y del mundo.

Hay que predicar desde los púlpitos la Palabra de Dios, llevarla a las casas, y vivirla a lo largo y ancho del País. Solo así podremos iluminar a esta Venezuela sumida en tenebrosas tinieblas.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7.

Al momento de elegir candidatos a cargos de elección popular, hay que ejercer un voto consciente, no sufragar por aquellos candidatos que representen ideologías o posiciones contrarias a la fe cristiana porque esto es una inconsecuencia a los dictados de la Palabra de Dios. A este respecto cabe muy bien el consejo de Pablo:

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 2 Corintios 6:14.

Ahora falta escuchar el pronunciamiento oficial, categórico y determinante de los pastores individualmente, y de las organizaciones cristianas venezolanas.

El Señor te conceda discernimiento espiritual.

Fuente: