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CUANDO REPRIMO EL LLANTO, ME DA ASMA

Las emociones son mecanismos naturales internos de los que hemos sido dotados para adaptarnos al ambiente que nos rodea. La adecuada expresión de estos mecanismos adaptativos, contribuye a nuestra calidad de vida, bienestar general, y especialmente a disfrutar la vida en forma natural y plena.

Una buena dosis de sonrisas, por ejemplo,  va a generar reacciones placenteras en el organismo, a propiciar una sensación de felicidad, de plenitud, y a enriquecer las relaciones interpersonales.

De donde creen Uds que salieron mis tres muñecas___

De alguna manera hemos asumido la falsa creencia de que existen emociones buenas, y otras negativas. En realidad ninguna emoción es negativa, porque son mecanismos de respuestas naturales ante las diversas situaciones de la vida.

La ira, por ejemplo, es una reacción natural de defensa del yo; que hay que expresar y canalizar adecuadamente. Si se reprime, no se reconoce, y se acumula, va a ejercer presión buscando siempre una salida. Cuando no se puede manifestar abiertamente el enojo con la persona que corresponde, lo mejor es  descargar físicamente esa tensión.

Salir a trotar, darle golpes a una almohada, respirar profundamente,  o llorar, son conductas que no tienen consecuencias graves, ni agreden a nadie; lo importante expresar el disgusto, y canalizar la reacción negativa que nos provoca.

Es que toda emoción que no se expresa, va a buscar salida de alguna manera; y en algún momento, cuando se produce una situación similar que la origina, va a explotar.

Se ha dicho que en Japón, las grandes corporaciones han dispuestos lugares apropiados, para que los ejecutivos descarguen sus tensiones acumuladas, dando  garrotazos, rompiendo vidrios, o dando golpes a maniquíes, con el objeto de liberar tensiones, relajarse y poder así continuar trabajando normalmente.

Según los expertos en ciencias de la salud, la ira reprimida se manifiesta en el cuerpo a través  abscesos,  granos, fiebre, e inflamaciones diversas.

Una declaración asombrosa es que el asma representa un llanto reprimido. Cuando una persona  evita llorar, tiende a faltarle la respiración, se ahoga. De igual modo nos ahogan los afectos que no nos dejan respirar. 

Se dice que probablemente los niños asmáticos tienden a sentirse culpables por los problemas familiares, por lo que algunos se castigan con un ataque de asma. Ese tipo de asma, por lo general se cura cuando crecen y se van del hogar.

En el caso de la anorexia y la bulimia representan el rechazo extremo a sí mismo; en esta circunstancia, se concentra el rechazo en el propio cuerpo, que no se acepta, ni se aprueba, pudiendo llegar hasta  morir de hambre.

Otro aspecto digno de consideración, se refiere a los accidentes; muchos de éstos  parecen casuales, cosas del destino según algunos, fatalidad opinan otros; más según Freud la causa de los accidentes son inconscientes. Se afirma que atraemos a los accidentes con nuestra forma de pensar.

Los estudios sobre este fenómeno revelan que hay mucha gente que es propensa a tener accidentes; que han sido enyesadas varias veces, han sufrido quemaduras, cortes, ataques en la calle, mientras que otros en las mismas circunstancias, y áreas de acción, nunca han sufrido accidente  alguno.

El pensamiento negativo generalizado puede llegar a producir una vida catastrófica, en tanto las  personas con actitudes optimistas, que poseen alta la autoestima, y defienden sus valores, se revelan como exitosas y prósperas.

Sabemos que la piel es la frontera entre nosotros y el mundo circundante. Si vivimos a la defensiva nos llenaremos de todo tipo de alteraciones dérmicas para protegernos.

Un dato de interés lo representa saber que el dolor de rodillas indica una personalidad obstinada, poco propensa a la humildad, o a dar la razón, y los problemas en la espalda son comunes en las personas cargadas con responsabilidades que las superan.

Por lo general es difícil aceptar la importancia que tiene el pensamiento sobre el buen funcionamiento del cuerpo, y la calidad de vida; sin embargo es increíble, por lo sencillo,  que es fácil evitar dolores y enfermedades, con sólo cambiar los patrones de pensamiento.

La clave está en cambiar nuestro modo de ver el mundo y atreverse a pensar  en positivo, siendo optimista, esperando siempre lo mejor, y evitando hacer pronósticos desfavorables en cualquier orden de la vida.

Razón tenía el apóstol Pablo cuando expreso en una de sus cartas:

4 Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! 5 Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca.

6 No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. 7 Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.

8 Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.

9 Sigan practicando lo que les enseñé y las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes.

Filipenses 4:4-9

Fuente: Psicología, la Guía 2000

Imágenes Google

Versión de la Biblia: La Biblia al Día.

MENTE SANADORA

Vamos a considerar el tema Mente Sanadora, con el objeto de analizar algunos aspectos de las denominadas enfermedades psicosomáticas; y algunas estrategias para prevenirlas.

Nuestra propuesta es “Si el cerebro, a través de la mente puede enfermar; es posible revertir el proceso y lograr que el cerebro, a través de la mente pueda sanar”.

Por lo extenso del tema, lo hemos dividido en secciones, las cuales publicaremos en sucesivas entregas.

He aquí, la primera parte.

La Ciencia Médica confirma la existencia de enfermedades psicosomáticas. Explica que en algunas ocasiones, la enfermedad es  resultado de un desequilibrio emocional persistente en el tiempo. Se denominan psicosomáticas, para designar la relación mente-cuerpo, de la enfermedad.

La expresión “Psicosomática”, es un neologismo propuesto por el médico alemán Johann Heiroth, en 1818, para referirse a malestares y angustias emocionales que se manifiestan en síntomas corporales; esta fue compuesta de las palabras griegas ψυχή, psiqué, “alma”, o “mente”;  σώμα, soma, “cuerpo”; y τικός, “ticos, relativo a”.

Se entiende por enfermedad psicosomática, aquella que produce “somatizaciones”  debido a emociones displacenteras;  contenidos mentales negativos no resueltos, como rencores, culpa, ansiedad, preocupación, entre otros; modificaciones del ciclo vital; o situaciones de alto impacto emocional. Es decir, son aquellas originadas por el estrés, que se manifiestan en forma de síntomas, o de enfermedades físicas.

 

Una “somatización”, es un proceso por el que una afección psíquica, mental,  se transforma en orgánica, definición de la  Real Academia de la Lengua Española; deriva de la palabra griega “somatikon”, que significa “propio, o relativo al cuerpo de un ser vivo.”

¿Hasta dónde pueden afectarnos las emociones?, ¿Las enfermedades psicosomáticas son un problema mental?, ¿Qué soluciones existen?, ¿Qué tanto perjudica reprimir las emociones, no hablar de los problemas, o qué tan perjudicial es no expresar los sentimientos?

Hay situaciones de tipo emocional, que desencadenan dolencias físicas; como la pérdida de un ser querido. El divorcio, por ejemplo, puede producir trastornos físicos a la pareja que no desea la separación, y mantiene afecto por la otra. O, el rencor originado en daños sufridos en la relación, igualmente pueden activar una reacción dolorosa en el cuerpo.

Existen diferencias individuales en el modo de enfrentar las situaciones; tanto a nivel psíquico como a nivel físico. En algunas personas cuya salud física es muy buena, el trastorno emocional puede persistir durante mucho tiempo, sin llegar a manifestarse de forma clara a nivel físico; por lo tanto resisten mas las “somatizaciones”; aun cuando emocionalmente están quebrantadas.

En cambio, tendrá mayor facilidad para contraer enfermedades comunes, como la gripe, dolores de cabeza, problemas digestivos, cansancio crónico, entre otros, quienes son afectados por la falta de defensas, las cuales bajan de nivel debido al estado anímico; por un estado de salud deficiente.

También puede darse el caso de personas quienes por haber alcanzado un alto desarrollo de madurez emocional, tienen la capacidad de canalizar y expresar adecuadamente las emociones, por lo cual sufren menos estrés, y desarrollan un beneficioso equilibrio mental; que les hace más saludable, y menos propenso a las somatizaciones.

Mantener el corazón saludable - Parte I

Freud sentenciaba que de las tres causas de sufrimiento humano: los desastres de la naturaleza, el propio cuerpo, o las relaciones con los otros seres humanos; esta última era la causa más frecuente e importante de los trastornos emocionales.

La falta de amor, algunas situaciones negativas, el estrés, y las presiones de las grandes ciudades son grandes generadores de tensión, los cuales, si no se canalizan apropiadamente, inciden negativamente sobre el bienestar general de las personas, su calidad de vida; y sobre la salud en general.

Según los estudiosos en el campo de la medicina, en muchas ocasiones la enfermedad física es el resultado de un desequilibrio emocional que persiste a través del tiempo. Estas enfermedades se denominan psicosomáticas.

Recordemos que la palabra psicosomática significa: “factores psicológicos con influencia sobre las enfermedades”

A veces acudimos al médico quejándonos de alguna enfermedad o dolencia, y tras hacernos un chequeo los resultados son negativos, no habiendo una justificación al malestar de la enfermedad que creemos tener. Esto causa cierto desconcierto, ya que es más cómodo encontrar una causa física y aplicar un tratamiento, que entender y aceptar que es nuestra mente la que puede estar originando o manteniendo la alteración.

Quienes han experimentado una perdida, primero comienzan a sentir ansiedad ante la situación, luego rabia, impotencia, y tristeza. Estas expresiones de la mente, pueden provocar trastornos físicos, como mareos, dolores de cabeza, dolores musculares, entre otros; hasta producir enfermedades graves, como cáncer, hipertensión. Esto ocurre generalmente a personas que se reprimen, no expresan sus emociones, no comentan   como se sienten, fingen que son fuertes, y evitan llorar

Muchos ni se imaginan que no expresar lo que se siente, reprimir las emociones, y no canalizarlas adecuadamente, pueda ser la causa de todos sus malestares físicos, además de psicológicos.

Las emociones no surgen de la nada, sino que están relacionadas con nuestro modo de interpretar lo que nos sucede. El inadecuado manejo de estas, puede dar lugar a síntomas como dolores de estómago o de cabeza, tensión muscular, enfermedades infecciosas o enfermedades respiratorias, tal y como han demostrado algunos estudios en los que se ha visto cómo pueden aparecer estos síntomas tras un acontecimiento estresante.

Nuestra forma de ver el mundo, influye sobre nuestra salud, y calidad de vida. Las personas con sentimientos y pensamientos de desesperanza, desamparo y depresión que, además, tienen poca capacidad para enfrentarse a los acontecimientos estresantes o resolver los problemas de sus vidas, tienen más probabilidades de tener enfermedades psicosomáticas.

Todo lo expuesto hasta acá, sobre lo cual hay acuerdo general es que: Hay ciertas enfermedades en que los factores psicológicos influyen sobre el cuerpo.

Ahora vamos al corazón de lo que deseamos expresar.

Si la mente, influida por emociones y pensamientos negativos, a través del cerebro, puede enfermar; entonces la mente, influida por pensamiento, emociones y actitudes positivas, a través del cerebro, puede sanar.

Es decir, podemos revertir las enfermedades psicosomáticas; revirtiendo las causas que las originan.

No en vano los romanos propusieron esta sentencia:

“Mente sana en cuerpo sano.”

Lo que queremos expresar es que la salud mental, ejerce gran influencia sobre la salud física.

Sanando la mente, podemos propiciar condiciones para sanar el cuerpo.

Ya mencionamos antes, algunos factores que ocasionan desequilibrios en la mente; no “enfermedades mentales”, que es otra cosa. Tales desequilibrios son producidos, como indicamos antes por la expresión, o manejo inadecuado de duelos, rabia, miedo, rencor, culpa, ansiedad, preocupación, amargura.

En este momento, es bueno aclarar que ninguna emoción es negativa. Hemos sido dotados de ellas, como mecanismos de adaptación al mundo que nos rodea.

El miedo, por ejemplo, no es negativo. Es un mecanismo de egodefensa, que nos permite evitar los peligros, o enfrentarlos. Si a usted se le acerca una serpiente, va a experimentar temor, miedo; por el peligro que representa la serpiente. Ante esa situación, usted tiene dos alternativas: escapar, para evitar el peligro; o, en su defecto, enfrentar a la víbora. El miedo le prepara para esas reacciones; si se queda inmóvil, paralizado, estamos ante una reacción inadecuada. Ahora, si usted ve un ratón, y reacciona de la misma forma como si viera una serpiente, entonces estamos frente a una patología, una  fobia; o una falsa creencia. Los ratones no producen miedo; tal vez asco, repulsión, pero no miedo.

Ninguna emoción es negativa. Lo malo es la forma inadecuada de expresarlas.

El duelo originado por una perdida, no es negativo. Es el mecanismo natural de la mente, para resolverlo, para superar la pérdida. No vivirlo, acarrea consecuencias negativas.

Dicho todo esto, vamos a considerar algunas estrategias para el desarrollo de una mente sana, emocionalmente; y así evitar las somatizaciones.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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