LA QUE DA A LUZ NO TIENE FUERZAS

La situación que se vive en Venezuela ha llegado a un punto que  tiene muchas similitudes con una circunstancia crítica por la que atravesó el pueblo de Israel.

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El ejército del poderoso imperio Asirio tenía situada a Jerusalén, había llegado victorioso luego de cautivara otros pueblos. El rey Ezequías al frente de su menguado ejército, responsable del bienestar de la ciudadanía recibe un emisario del feroz enemigo, quien le envía el siguiente mensaje:

18 Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? 19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? 20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén? Isaías 36:18-20.

El atribulado rey, observa al poderoso ejército dispuesto al asalto, pasa revista al suyo, considera los recursos disponibles, recuerda a las naciones que cayeron bajo aquel Imperio, y entiende que las cosas no son muy alentadoras. Él sabe que es un asunto de muerte, contando con sus recursos; pero recuerda que Jehová el Dios de los Ejércitos de Israel puede intervenir, más, ¿Qué hacer? ¿Cuándo y cómo va a intervenir el Dios de Israel? ¿Cómo asegurar su intervención inmediata para liberarles?

Perturbado por aquella terrible circunstancia, el rey envía un emisario al profeta Isaías, para que éste interceda ante Jehová, el Dios de Israel, con estas palabras:

Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. Isaías 37:3.

Y esto es lo que actualmente pasa en Venezuela:

La que da a luz no tiene fuerzas.

Está sola pariendo, y el mundo no acude en su ayuda; internamente los dirigentes políticos no se han puesto de acuerdo en cómo resolver asertivamente la crisis.

Venezuela espera.

Sin embargo en medio de esta crisis de proporciones gigantescas, Venezuela no está realmente sola, hay un Dios Todopoderoso que va a intervenir en el momento justo, oportuno y apropiado. Pero ese Dios tan maravilloso, espléndido y Todopoderoso actúa siguiendo parámetros establecidos en la Sagrada Escritura.

Es que la intervención Divina está sujeta, por designio del mismo Dios, a la intervención humana, por eso aquello del infinitas veces recordado 2 Crónicas 7:13-14; y Jeremías 33:3.

Como orar a Dios:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

Cómo descubrir cosas grandes y ocultas:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

El rey Ezequías, actuando como es debido buscó la intervención Divina por intermedio del profeta Isaías, quien al oír la súplica del rey envió una buena noticia, contenida en estas palabras:

Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. Isaías 37:6.

Seguidamente el profeta describe la estrategia que Dios pondrá en marcha para liberar a su pueblo del acoso Asirio.

En virtud de lo cual, y con base a la Palabra de Dios hago un respetuoso llamado a mis colegas ministros, a los dirigentes religiosos, al pueblo de Dios en general, a un clamor sincero, sentido, fervoroso a Dios para que tenga misericordia de este País; y  resuelva la crisis de Venezuela, para que haya paz, reconciliación, restauración, y perdón.

Escribo esta nota el día viernes 22 de julio, unámonos en oración a las seis, a las tres, y a las nueve (Oración 6-3-9), hasta la salida de la crisis; y después, mantengamos la devoción.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente.

PROFECÍAS SOBRE VENEZUELA PARA EL 2017

Conocer  el futuro es una necesidad característica de la naturaleza humana, que se evidencia en los registros históricos más antiguos. Hoy, aquella necesidad no ha variado, y la generalidad de personas desea conocer lo que ocurrirá en el futuro. Algunos por curiosidad, otros por temor, y una cantidad significativa para tener elementos de juicio a la hora de llevar adelante un proyecto, una empresa.

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En el caso de muchos venezolanos les mueve el deseo de conocer cuando tendrá lugar la salida de esta crisis que sufrimos y nos agobia. ¿Cómo conocer el futuro?

Los sumerios, a quienes se atribuye el desarrollo de la primera cultura en los valles alrededor del rio Eufrates, región conocida como Mesopotamia, fueron quienes colocaron las bases de la astrología. Ellos observaron que ciertos fenómenos naturales ocurrían simultáneamente con los movimientos de los astros, y los asociaron.

Así, la luna, el Sol, los planetas y las estrellas, que originalmente fueron colocadas en el firmamento para separar el día de la noche, servir como señales de las estaciones, marcar los días y años, Génesis 1:14-15, se convirtieron en dioses que establecían el destino de los hombres

Entonces a los solsticios, equinoccios, las estaciones, las posiciones de los astros y de las constelaciones se les asigno una gran relevancia. Toma cuerpo la astrología, y muchas religiones paganas que pululan en la actualidad.

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Orión, constelación conocida y venerada desde la antiguedad.

Desde aquella remota época, el hombre acude a los astrólogos para que les devele el futuro; a los adivinos, o a quienes se mueven en el espiritismo. También hay personas que a través de análisis estadísticos, y estudio del comportamiento humano pueden predecir algunos fenómenos sociales, como las tendencias electorales, hábitos de consumo, o situaciones financieras.

En el ámbito de la Biblia se registra en el pasado la existencia de “videntes”, personas con la habilidad de predecir el futuro, inspirados por Dios, 1 Samuel 9:9, a quien posteriormente se le llama profeta.

Y los profetas de Israel tuvieron amplio y bien documentado ejercicio, que encontramos en la Biblia. El profeta tenía como misión declarar al pueblo la palabra de Dios, lo que Jehová deseaba transmitirles; por eso la formula profética característica al inicio de sus intervenciones: “Así dice Jehová. Y el mensaje que remitía Jehová estaba relacionado con la condición imperante en el pueblo que lo recibía. El mensaje de los profetas se circunscribía a:

  • Denunciar el pecado del pueblo,
  • Advertir la inminencia del castigo si no hay cambio de actitud,
  • Llamar al arrepentimiento, cambiar el estilo de vida,
  • Promesa de perdón y reconciliación.

La función del profeta llega a su fin, como emisario de Dios, con la aparición de la Biblia, su Palabra, que contiene la revelación para el hombre. En este marco de referencia, los hijos de Dios no acuden a los astrólogos, a los adivinos, ni a los iluminados que pretenden haber recibido tal o cual visión. Acuden a la Biblia para conocer lo que Dios tiene que decirles a los pueblos, y a las personas.

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El predicador actual comienza su proclama con aquella reiterada expresión: “Así dice la Biblia…”

Dicho todo esto, veamos el mensaje profético para el año 2017:

La crisis no se resolverá, al contrario se hará más aguda; la Revolución Bolivariana continuará en el poder hasta las elecciones presidenciales, con o sin Maduro, la MUD continuara su estrategia de dialogo, o en su defecto oposición con “sordina”, a la espera de que la Revolución Bolivariana se desplome por sí misma, y así fácilmente tomar el poder; a la sociedad civil la mantendrán fuera de juego. Una vez en el poder la MUD, habrá un período de violencia, luego de incertidumbre porque la oposición que harán los representantes de la Revolución Bolivariana no será tan “light” como la que hace la oposición democrática. Y los grupos internacionales afines al chavismo, tanto como los Países aliados con ellos procurarán defender sus intereses políticos y económicos enraizados en Venezuela durante la Revolución Bolivariana.

¿Es tal afirmación una profecía? Es la simple conclusión de un analista imparcial y objetivo. ¿Y, que afirma la Biblia? El mismo mensaje que desde la antigüedad Dios dirige a su pueblo. Aquel negro y nefasto panorama puede cambiar, si el venezolano procede a un cambio de actitud.

¿Cuál es el plan de Dios para su pueblo? El siguiente:

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:11-13.

Observa la promesa divina: Dios tiene un plan para su pueblo que incluye la paz, y cumplir sus deseos, satisfacer sus necesidades, facilitar que cumplan sus metas.

Consideremos la responsabilidad del pueblo:

Buscar a Dios, orar, clamar, convertirse de los malos caminos; tal como expresa Jeremías 33:3; Mateo 6:33; Mateo 7:7; Filipenses 4:6; y sobre todo el tantas veces mencionado 2 Crónicas 7:14.

En días recientes hemos visto a multitudes de venezolanos reunidas clamando. Algunos en apoyo a la Revolución Bolivariana; otros pidiendo la recolección de firmas para dar lugar el Referendo Revocatorio. De acuerdo a los planes de Dios se necesita un gesto significativo de su pueblo: buscarle, orar, clamar.

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Aquel pronóstico terrible puede ser “cancelado” por Dios a petición de su pueblo.

Clama a mí, y yo te responderé… Jeremías 33:3.

En Egipto, cuando la aflicción y el yugo era más fuerte, el pueblo de Dios gimió, clamó, gritó pidiendo ayuda del Todopoderoso, el Dios de sus ancestros, y la respuesta fue dada de inmediato, Éxodo 3:9-10:

9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

 Jehová escuchó el clamor de su pueblo, y envió a su emisario Moisés para actuar en su liberación. A este respecto hemos reiterado que Dios tiene preparada a la persona para aquel gran momento, cuando el pueblo clame, nos será revelado.

También hemos aclarado que Venezuela no es Israel, a quien Dios protege de aquella manera; pero Dios es el mismo, no cambia, y está listo para intervenir, cuando el pueblo clame.

Escucha el eterno llamado:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

Pueblo de Dios únete y clama…

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegareway.org,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google

PARA SUPERAR LA CRISIS LA BIBLIA TE OFRECE UNA ALTERNATIVA

Al contemplar el deterioro progresivo de Venezuela, analizar en profundidad las causas que lo determinan, y cuantificar el inmenso potencial de recursos  con los que se cuenta para superar cualquier crisis, comprendemos que la solución es sencilla si se toman las medidas correctivas pertinentes en un corto plazo. El problema es que quienes tienen el poder de decisión no actúan debido a intereses que solo ellos conocen.

Con tantos recursos, no se justifica esta crisis.

Y son pocos los que tienen en este País ese poder, porque como sabemos las decisiones definitivas no se toman en los correspondientes Despachos de los distintos Órganos del Poder Público, ni en las oficinas de las grandes Corporaciones, sino en las sedes de los partidos políticos que hacen gobierno u oposición, y muchas veces en los salones de un discreto y lujoso restaurant, donde se reúnen quienes deciden realmente el destino del País.

Es decir, la vida y destino de 30 millones de venezolanos está en las decisiones de un grupo de personas que para contarlo sobran dedos de las manos.

De manera que 29.999.990, veintinueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa venezolanos hacen marchas, gritan, izan banderas y pancartas, se enfrenta a su compatriota, padecen escasez, y sufren racionamiento eléctrico, porque aquel pequeño grupo de poder, representante de gobierno y oposición, no ha decidido poner fin a la crisis.

Dado que nosotros no tenemos el poder para resolver la crisis de Venezuela, y que muy probablemente amigo lector crees en Dios y tienes algún conocimiento de su Palabra, entonces vamos a explorar una alternativa de solución que está a nuestro alcance.

Recordemos que ante un problema dado, hay decisiones que están en nuestras manos para resolverlo; y hay otras decisiones que escapan de nuestro alcance y corresponde a otros ejercerlas.

Vamos a considerar aquellas que están a nuestro alcance.

Revisemos lo que lo que la Biblia expone para darle frente a la crisis venezolana o de cualquier país, y salir airoso.

Ten un encuentro personal con Dios.

La Biblia revela que muchas crisis individuales o del pueblo se resuelven cuando la persona se encuentra con Dios, le expone su causa y sigue sus instrucciones..

Es el caso de un hombre llamado Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, muy estimado y favorecido por su rey, pero estaba enfermo de lepra. Un día una muchachita de Israel fue hecha cautiva, y quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: Si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra.

Luego de algunos incidentes, al final Naamán va con su carro y sus caballos, y se para a la puerta de la casa de Eliseo. Pero Eliseo envía un mensajero que le dijo: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán, y tu cuerpo quedará limpio de la lepra.”

Naamán se molesta por la forma como el profeta le trata, pero luego de oír consejos va y se sumerge siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio. Puedes leer la historia completa en 2 Reyes 5:1-9.

Tomemos nota de otra crisis personal resuelta con la intervención Divina.

Se trata de Ana, una mujer que no podía tener hijos debido a que era estéril. Por esta circunstancia sufría mucho.

En cierta ocasión, estando en Siló, Ana después de la comida se fue al templo. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor y le hizo esta promesa: “Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.”

Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, y le dijo: ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! No es eso, señor, contestó Ana. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

Vete en paz, le contestó Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

Muchísimas gracias, contestó ella. A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor. El relato lo puedes leer en 1 Samuel 1:1-27.

Revisemos un caso más.

Había hambre en Israel por una larga sequía, entonces el Señor le dijo a Elías: “Vete a la ciudad de Sarepta, en Sidón, y quédate a vivir allá. Ya le he ordenado a una viuda que allí vive, que te dé de comer”. Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: Por favor, tráeme agua para beber. Iba ella a traérselo, cuando Elías le dijo: Por favor, tráeme también un pedazo de pan.

Ella le contestó: No tengo más que un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una jarra, y ahora estaba recogiendo leña para ir a cocinarlo para mi hijo y para mí. Comeremos, y después nos moriremos de hambre.

Elías le respondió: No temas. Prepara lo que has dicho. Pero primero, hazme una torta pequeña y tráemela, y haz después otras para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho que no se acabará la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra.

La viuda hizo lo que Elías le había ordenado. Y ella y su hijo y Elías tuvieron comida para muchos días. No se acabó la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra, tal como el Señor lo había dicho por medio de Elías. Lee la historia en 1 Reyes 17:8-16.

Como has notado, en estos relatos hay elementos comunes:

  • Una necesidad, cuya satisfacción esta fuera de la capacidad humana para resolver,
  • Confianza en el poder de Dios,
  • Búsqueda de intervención divina,
  • Obediencia a la instrucción recibida.

Puedes notar otros elementos como el uso de medios de gracia: la muchacha esclava, los profetas, el sacerdote.

Ahora, reflexiona en los tres relatos, medita en la aplicación de los mismos; luego visualiza tu situación personal, y actúa conforme lo que estas sintiendo, analizando, creyendo, confiando.

No te invito a soluciones mágicas, sino a buscar a Dios, tu Dios en el cual confías, y presentar tu situación. Él te va a revelar lo que tienes que hacer, y hazlo. Tal vez te parecerá algo demasiado simple y absurdo, como pensó Naamán el sirio; algunos dirán que estas “borracho”, ¿Qué eres iluso?; o como la viuda de Sarepta pensarás que ya no hay remedio.

Sin embargo allí, en la Sagrada Escritura,  se afirma que tienes un Dios que te ama, y está atento a tus peticiones. Medita en este  texto:

Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
Mi ayuda vendrá del Señor,
creador del cielo y de la tierra.

¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme;
nunca duerme el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida;
el Señor es quien te protege,
quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño de día,
ni la luna de noche.

El Señor te protege de todo peligro;
él protege tu vida.
El Señor te protege en todos tus caminos,
ahora y siempre. Salmos 121

¿Estás pasando momentos difíciles? ¿Crees que tu situación ha llegado el límite?

¿Te sientes impotente ante esta enorme crisis nacional? ¿Crees que no hay salida?

Si es así, es tiempo buscar ayuda:

Escucha el consejo de personas que te aprecian, como Naaman el sirio y ve a buscar ayuda casa de un siervo de Dios; o,

Acude a Dios personalmente, como Ana, quien fue al Templo a derramar sus lágrimas y clamar a Dios; o también,

Recibe con agrado la ayuda que se te pide, como la viuda de Sarepta, quien acogió con humildad y fe, la visita del profeta que venía a su casa para convertirla en medio de gracia para alimentar a su familia y al profeta.

Sobre todo, ten en cuenta que Dios está cerca de ti, atento a tus necesidades y dispuesto a actuar cuando decidas buscarle y solicitar su intervención.

Recuerda, tu fe activa el poder de Dios.

“…todo es posible para el que cree. Marcos 9:23

Bendiciones.

Fuente:

VENEZUELA, DIOS ESTA EN CONTROL

El hombre lloraba desconsolado, un hondo pesar le embargaba, tenía conocimiento de que el personaje elegido para dirigir los destinos del pueblo había fracasado estrepitosamente, y desechado de seguir gobernando. Era su amigo, participó en el acto de elección e investidura del cargo, le había aconsejado durante el ejercicio de sus funciones, y compartido momentos difíciles.

No era muy grata la situación que vivía, y menos aun la tarea que se le había encomendado.

Así estaba el hombre hasta que escuchó las palabras que le sacaron de su mar de angustia:

“¿Hasta cuándo te lamentas por Saúl, después que yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviaré a Isaí, el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido un rey para mí.” 1 Samuel 16:1, BLA.

De este modo se resolvió la crisis existencial de Samuel, y de la Nación ante el estrepitoso fracaso de Saúl como rey de Israel.

Saúl era un hombre apuesto, valiente, luchador, elegido por el pueblo cuando Israel decidió pedir un rey; pero era un hombre débil de carácter; autosuficiente, y sobre todo desatento a la dirección divina. Actuaba de conformidad a sus intereses, deseoso de mantener buenas relaciones con personas que nada tenían que aportar a los intereses de la Nación.

En acto de soberanía, Dios decide su destitución, y no hubo fuerza capazas de contradecir los designios divinos. Las suplicas de Samuel, uno de los notables profetas de Israel, no fueron oídas; ni los tardíos gestos de arrepentimientos del rey, dieron resultados. En su lugar se dispone elegir un hombre “conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14.

La historia de Saúl la puedes leer en 1 Samuel desde el capítulo 8 hasta el capítulo 31 de dicho libro.

Hemos reiterado en escritos anteriores que Dios es Soberano, y que tiene autoridad y poder para “poner y quitar reyes”, Daniel 2:37, 44. Por este motivo el pueblo  de Dios se ha dado a la tarea de clamar sin cesar, pidiendo que según su voluntad soberana determine y revele el camino a seguir, y sensibilice a los actores políticos para que comprendan y asuman el rol que les corresponde en esta coyuntura de cambio.

La manera como se desenvuelven los actuales acontecimientos revela que Dios esta encausando el proceso hacia una solución pacífica, enmarcada en los preceptos constitucionales, y sobre todo enrumbada hacia la reconciliación nacional. La mayoría lograda en la Asamblea Nacional, es un llamado de atención a cada uno de los actores políticos, ojalá capten el mensaje y lo asimilen.

Los hombres temerosos de Dios han recibido una gran lección: Dios oye el clamor de su pueblo, y responde. Ahora no es para quedarse extasiados, felicitándose por ese Dios tan maravilloso, misericordioso. Hay que seguir orando, pero simultáneamente proceder conforme a lo dispuesto en su Palabra.

Años mas tarde, cuando David, el hombre señalado que es según el corazón de Dios, y sucesor de Saúl, enfrentó a Goliat, en condiciones de desventaja, se acercó al corpulento, bien protegido y armado gigante, con unas contundentes palabras:

“Tu vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tu has desafiado.” 1 Samuel 17:45, LBLA.

Lo que sigue es ampliamente conocido, el gigante filisteo es milagrosamente derrotado, y con él los enemigos de Israel.

Bien podrá alguno declarar que Venezuela no es Israel, pero nosotros afirmamos que el Dios de Israel es el mismo Dios que actúa en Venezuela.

El nos declara en su Palabra, la Biblia:

“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11. LBLA

No te desanimes, no pierdas la esperanza. Confía, Dios esta en control.

Fuente:

  • La Biblia de las Américas.
  • Imágenes: Google.

TRES MUJERES DE FE

Hay momentos críticos, circunstancias dificile e inesperadas, para complicar las situaciones a veces nos encontramos desprotegidos para enfrentarlas y superarlas. ¿Qué hacer ante tales días de tormenta? Hay una variedad de reacciones, que a veces complican los problemas. Vamos a considerar en este escrito una estrategia que no es novedosa, pero sí muy poderosa cuando se parctica, se trata de la fe; y lo haremos con las experiencias de  Tres Mujeres de Fe, tal y como se relataran en la Biblia.

Encontramos los relatos de estas tres mujeres en los siguientes textos de la Biblia:

  • 1ro de Reyes 17: 8-24. LA VIUDA DE SAREPTA
  • 2do Reyes 4: 1-7. EL ACEITE DE LA VIUDA
  • 2do Reyes 4: 8 – 17. LA MUJER SUNAMITA

La lectura de los mismos nos permite concluir que poseen elementos comunes:

  1. Tres mujeres en situación de crisis,
  2. Fe en la intervención Divina,
  3. Presencia de un profeta, siervo de Dios,
  4. Respuesta milagrosa,
  5. La gracia de Dios, manifiesta en diversas formas

Dos de las mujeres son viudas, la otra “importante”, según el autor del relato. Observemos desde tres ángulos la manifestación del amor, la gracia y la provisión de Dios.

Cuando Llegamos al Límite, 1ro de Reyes 17: 8-24. LA VIUDA DE SAREPTA:

Observemos el relato,

Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

  •  ¿Te has sentido solo, sin alguien que le ayude en ese momento de crisis?
  • ¿Alguna vez has estado en una situación en la que crees que no hay salida?
  • ¿Has llegado al momento en que ves impotente como se te agotan los recursos?
  • ¿Preparaste la última porción de alimento, sabiendo que no dispones de medios para adquirir otros?
  • O, ¿Te acostaste alguna vez sin saber que comerían tus hijos el día siguiente?

No es el único. Por lo tanto ya sabes entonces como se sentiría la viuda de sarepta.

Visualiza la escena: El profeta, enviado a ella por Dios, le pide comida, la respuesta es significativa, desgarradora:

El Profeta pide: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo…para que lo comamos, y nos dejemos morir.

Desesperación, impotencia, angustia. Estas tres emociones están acabando con la vida de muchos en este mundo hoy día; y mantienen paralizados a otros.

Impotencia, desgano de vivir, desmotivación, falta de apetito, ganas de quedarse en la cama, sin ánimo para nada. Sin embargo, en esta alma atribulada había un rayito de esperanza, aun cuando no era consciente de ello. “Vive Jehová tu Dios…” le dijo al profeta. No era judía, del pueblo de Dios, era gentil, vivía en Sarepta de Sidón, una ciudad fenicia, cercana a Tiro; más Dios previamente se le había revelado, para darle instrucciones de alimentar al profeta. El asunto es que ella no sabia como.

El escritor narra:

Vino luego a él (al profeta Elías) palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

Ella sabía que Dios le había hablado. Esa experiencia transformó su vida.

Veamos la provisión de Dios:

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.

Observa como la viuda obedecie la instrucción del profeta. Prepara comida para ella y su hijo; más primero la del profeta. Seguidamente mira el milagro de la provisión de pan, hasta que lloviese. Recuerden la expresión: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Así pues, cada día, de la tinaja de harina, y de la vasija de aceite; extraía el sustento divino. El maná diario.

Esta experiencia sucede hoy  en la vida de muchos hijos de Dios que carecen del sustento para cada día; y aun entre quienes no conocen a Dios. Es un asunto de fe. ¿Cuando hemos visto caer desde el cielo un paquete de harina de maíz precocida? Muchos,  en esta ciudad, y en el mundo en general han visto llegar a sus casas una “Cesta de amor” contentiva del maná para ese día, provisto por una persona o institución, que son instrumentos de Dios.

Les invito que compartan: un paquete de harina, un litro de aceite, un de arroz, o un kilo de amor. O algún otro alimento; para que Dios alimente al menos por un día a una familia.

Veamos el otro ángulo:

Cuando se Agotan los Recursos, 2do Reyes 4: 1-7. EL ACEITE DE LA VIUDA:

Visualicemos la escena:

1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

  • ¿Has llegado al punto en que vas al cajero automático y la maquina te informa que no puede procesar la operación, porque tu cuenta no dispone de fondos?
  • O, solicitado un crédito y te es negado porque tus cuentas presentas saldos muy bajos.
  • Llegar a la quincena, y no cobrar, porque estas desempleado.

En esto tampoco eres el único. La viuda de un hijo de profeta, vivió semejante experiencia.

Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.

Como apreciamos, en este caso el problema es financiero. Su esposo ha muerto y como herencia le deja la casa hipotecada. Vino el acreedor, y como ella no tenia como pagar; en lugar de quitarle la casa, lo cual estaba prohibido legalmente, como hoy igualmente lo esta; entonces, para cobrar la deuda, se iba a llevar a sus dos hijos.

Un doble problema:

  1. Perder dos hijos de sus entrañas, las madres saben lo que ello significa,
  2. Y, perder mano de obra. Los hijos eran trabajadores en las tareas domesticas, agrícolas, o pecuarias.

Temor, enojo, impotencia, ansiedad, afán; son las emociones de esta atribulada mujer. En su desesperación acude a Dios, a través del profeta.

Observen el argumento de la mujer: Tu siervo, mi marido muerto, era temeroso de Jehová; por eso acudo a ti, que también soy temerosa de Jehová. Como en el caso de la Viuda de Sarepta, la solución es milagrosa. El aceite copa la escena. El aceite en la Biblia se relaciona con el Espíritu Santo; y es utilizado para ungir a los siervos de Dios; como ungüento, o como antiséptico. El Salmo 23: “Unges mi cabeza con aceite…”

El profeta le indica una operación aparentemente absurda. Buscar muchas vasijas, la mayor cantidad que pudiera encontrar. Luego encerrarse en casa y llenar las vasijas con el poco aceite que tenía guardado.

El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

La mujer, como la anterior,  obedecie la instrucción, por absurda que parezca. El resultado no se hizo esperar, obtuvo la cantidad de aceite necesario para pagar la hipoteca, y sostenerles el resto de sus vidas.

¿Esta usted atrapado en una situación en la que aparentemente no hay salida? Este es el momento de buscar a Dios.

Finalmente veamos el último ángulo de la provisión de Dios.

Una mujer “importante”, que lo tenía todo, menos lo que deseaba, 2do Reyes 4: 8 – 17. LA MUJER SUNAMITA

Leamos el relato:

Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer.Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios.10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.11 Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió. Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. 13 Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.14 Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo.15 Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta.16 Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.17 Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.

En este caso el escenario es distinto. Se trata de una mujer acomodada. El escritor la describe como una mujer “importante”. Por el contexto nos damos cuenta de que no tenía necesidades, como las anteriores. Tenía marido, casa, alimento, y posibilidades hasta para construirle un apartamento al profeta; seguramente criados, y bienes materiales en general. Nada necesitaba. Al punto de que el profeta le pregunta si quiere que haga algo por ella; más su respuesta da a entender que lo tenía todo.

Más no era completamente feliz. Su problema es que no tenía hijos.

Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió. Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. Dijo él entonces a Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero; ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo. Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo.

Hay personas que lo tienen todo, mas esas posesiones no conceden la felicidad. Dan confort, comodidad, pero no la felicidad. Es el caso de la sunamita. Lo tenia todo, tanto que no era necesario pedirla a nadie, ni siquiera al Rey. Más carecía de algo. El profeta habla con su criado, y este le revela una necesidad: No tiene hijos. Y añade un probable diagnóstico, su esposo es viejo. El profeta, como un gesto de cortesía, inspirado posiblemente por Dios, llama a la mujer para darle una buena noticia: La promesa de un hijo.

Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.

La mujer, conocedora de su situación, no cree la promesa. Más la promesa se cumplió, porque dependía no de la expectativa de la mujer, sino de la gracia de Dios. Observen este caso es diferente. La mujer no pide nada para si; es el profeta, quien en un gesto de gracia, amor y solidaridad promete el hijo. Aquí se cumple la expresión: “El que siembra abundantemente, abundantemente cosechará”

La mujer, como un gesto de respeto, devoción, de fe hacia Dios; atiende al profeta. Es decir, ella sirvió a Dios por intermedio del profeta. Recuerdan la expresión: “Por cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mi lo hicisteis…”

Finalmente:

  • ¿Tal vez sientes que has llegado al límite y no ves salida inmediata?
  • O, ¿Crees que se te agotaron los recursos y no puedes resolver tu vida?
  • O, ¿Tal vez tienes todo lo que has deseado en la vida, más aun falta algo para completar tu felicidad?

Te invito a que como estas tres mujeres, busca respuesta en quien solo puede darla. En Dios, nuestro Padre Celestial…

“Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro; Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la Tierra…” Salmo 121.

Acude a Él y presenta tu necesidad.

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