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CON LA MIRADA PUESTA EN LAS ELECCIONES DE DICIEMBRE

Escribo con dolor, consciente de una realidad venezolana controversial.

Existe un ambiente de angustia, rechazo, enojo y desesperanza en relación a las circunstancias que vive Venezuela; a tales reacciones se agrega estupor, perplejidad, debido a que un país tan rico en recursos naturales, y con una tradición y cultura de paz viva el aciago momento presente.

Se lee en los angustiados mensajes que circulan en las redes sociales, y en las interminables columnas de personas frente a los expendios de alimentos para adquirir un artículo de primera necesidad, que no está en los anaqueles.

Ahora bien, esto que está ocurriendo no debe sorprender a nadie, porque lo que vivimos ha sido francamente expuesto y declarado sinceramente por quienes están en el poder. Ellos no han engañado a ningún venezolano. Dijeron que a través de una Revolución Bolivariana van a imponer un Modelo Socialista, de inspiración comunista. Y lo están haciendo.

Los que saben de historia contemporánea, o vivieron la década de los 60, conocen a quienes están en el poder. Saben que algunos de ellos son actores, otros herederos, de las luchas por imponer un modelo comunista en Venezuela. Ellos fueron a la guerrilla, se internaron en el “Charal”, pelearon en las Universidades, denunciaron a los gobiernos de turno, fueron a los sótanos de la famosa “Digepol”, por sus ideales. Y hoy están en el poder sin dar un golpe de estado.

Aunque algunos se quitaron sus antiguos colores de los partidos en los que militaron, y se pusieron una camisa roja; no les inspira una “causa” sino el poder.

Los revolucionarios de izquierda se instalaron en Miraflores entre el “Chiripero” ampliamente recordado y documentado; y allí se quedaron gracias al poderoso respaldo de una votación como pocas en Venezuela. El domingo 6 de diciembre de 1998 se elige al presidente de la República con el 56,20 % de votos, segundo mayor porcentaje del voto popular en 4 décadas, con un 36,55% de abstención, una de las más bajas en Venezuela.

A partir de allí hay el punto de inflexión, Venezuela toma otro rumbo.

Y, ¿Qué sucede con los gobiernos “democráticos”? Propiciaron las condiciones que facilitaron el acceso al poder de la “revolución”, sus erradas políticas económicas, la apropiación de la riqueza petrolera, que se evidencia en un 60% de población pobre en Venezuela, caldo de cultivo de los deseos de cambio.

Se votó por ellos, por los gobiernos antes de la Revolución Bolivariana, esperanzados en que nos llevarían al primer mundo, así lo prometieron. Vivimos una ilusión; los Planes Nacionales, la Reforma Agraria, la Industrialización, la Revolución de la Inteligencia, se quedaron en papel; y en la frustración generalizada. Los exponentes de aquellos gobiernos aún siguen en el escenario. Una vez llamaron a la abstención, y entregaron todos los poderes; convocaron un paro petrolero, con resultados conocidos; “sacaron” los militares de los cuarteles y los exhibieron en Altamira, y sabemos lo que pasó; se da el “carmonazo”, con resultados a la vista; los estudiantes salen a las calles, encienden el país, son reprimidos, y no hay pronunciamiento serio y firme de los diputados, y de quienes se denominan representantes de los que no militan en las filas de la Revolución.

Sé que esto no agrada, pero lo expreso con pesar, con dolor; y lo que hago es una reseña de la historia, lo puedes comprobar en las hemerotecas de los diarios venezolanos, la valoración de la historia la hace cada quien.

He aquí la mía:

Reconozco que los promotores de la Revolución Bolivariana son consecuentes con sus ideales, y luchan por imponerlos. Esa es la pasión que necesitamos los cristianos para proclamar el evangelio auténtico; como en el primer siglo.

También valoro que los representantes del bloque opositor, la denominada MUD, por sus acciones pasadas no tienen confiabilidad para ser los interlocutores con el Gobierno Bolivariano, en la Asamblea Nacional; ni para conducir unas elecciones en la que realmente se respete lo que dicen las urnas electorales; ni gerenciar un proceso de cambio, y reconciliación Nacional.

La reconciliación nacional no pasa por “tumbar” el gobierno con los votos en diciembre. Requiere sentarse a dialogar, mediar, conciliar, incluso apoyar las iniciativas que beneficien a la población. Si se va seriamente a dialogar, sin posiciones radicales previas, ni intenciones ulteriores, no hay que temer a sentarse con el gobierno. Eso es normal en países normales en que se respeta al oponente.

Hay suficientes “lumbreras” en las trincheras de la oposición para orientar medidas que beneficien a de la población, y tienen experiencia de gobierno, sin embargo la falta de humildad, temor de los radicales de derecha, y desgano de querer resolver la crisis del País, en ambos sectores, mantiene este caos.

A esta elección de diciembre acudo sin esperanza de cambios a corto plazo.

Esta debe ser la última elección en que los cristianos vayamos a las urnas electorales para votar por una persona que no sea consecuente con los altos valores de la sociedad venezolana, y los principios cristianos definidos en la Biblia, que son los que sustenta la mayoría de la población en Venezuela.

Si usted, cristiano, vota por una persona que practique devociones y religiones ajenas al cristianismo; que sustente filosofías ajenas a su fe; y que no tenga credibilidad. Entonces el año que viene no se ponga a enviar cadenas pidiendo que Dios enmiende, lo que usted con sus votos decidió. Dios respeta la voluntad popular, Dios no es subversivo.

¿Qué hacer en diciembre el día de las elecciones? No se quede en casa, no queda más remedio que votar. Vote según le dicte su conciencia.

¿Y después de las elecciones? Hay que reforzar la proclamación del evangelio de Jesucristo, como es el insistente desafío del Nuevo Testamento; extender el reino de los cielos por todos los rincones de Venezuela, y del mundo. Incluso hoy.

Clamar por quienes están en el poder, y los dirigentes de la oposición, tal vez sean sensibles al mensaje de Jesucristo, que realmente lo necesitan. No se sienta incómodo, ni asuma una posición ideológica, al orar por el presidente Maduro, o por los encargados de hacer oposición. Si alguien necesita la luz del evangelio, y el poder transformador de Jesucristo, son ellos; como el resto de venezolanos.

Recuerda que Dios usa a las personas “impensadas”, desechadas para cumplir su voluntad. David era el menos indicado para rey de Israel; los apóstoles serían los últimos a elegir en una comisión de postulaciones, Ciro el pagano rey persa, el menos aconsejable para reconstruir el Templo y a Jerusalén, 2 Crónicas 36:22-23. Y Lutero un monje aferrado a la tradición el peor a recomendar para una Reforma de la Fe, que cambió el rumbo de la cultura occidental.

Para Dios no hay imposible, la imposibilidad está en la mente.

Empodérate de: 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:3-5.

Un último consejo: Acude a la palabra, recibe su instrucción, toma nota de sus advertencias, ordena tu vida según sus directrices; y sobre todo practícala.

Así vendrá tiempos mejores para Venezuela.

Amen.

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LA CELEBRACION DEL DIA DOMINGO

Hay días que poseen un gran significado para las personas, y constituyen oportunidad para festejar, o conmemorar. Tal es el caso de los cumpleaños, en cuyas fechas acostumbramos festejar el advenimiento a este maravilloso mundo. O de las fechas de independencia de las naciones, que se conmemora con vistosos actos y fiestas populares.

Así sucesivamente, acostumbramos dedicar un día para el trabajador, otro para la navidad, el fin de año, el carnaval, nacimiento de próceres nacionales, para la tierra, los niños, la mujer, la madre; entre otros muchos días dedicados a recordar algo que tiene especial significado para cada quien.

Entre ese innumerable conjunto de días en el que celebramos algo significativo, se encuentra el domingo.

El domingo se ha establecido como día de descanso y conmemoración por un motivo muy importante.

El domingo es el día de la semana entre el sábado y lunes. Es el primer día de la semana en la fe cristiana, y también lo es en otras tradiciones culturales. El domingo es considerado un día feriado en la mayoría de los países del mundo. Solamente países influenciados por la cultura judía o islámica tienen el sábado o el viernes como el día feriado semanal.

El calendario gregoriano se repite cada 400 años, y ningún siglo comienza en domingo. El año nuevo judío jamás cae en día domingo. Cualquier mes que comience en domingo tendrá un viernes 13.

El nombre “domingo” proviene del latín dies Dominicus (día del Señor), debido a la celebración cristiana de la Resurrección de Jesús. En la antigua Roma se llamó a este día dies solis (día del Sol).

Desde los primeros años del cristianismo en Roma existían diferencias de opinión acerca de si el día del señor debía celebrarse el sábado, según la tradición judía; o el domingo, día de la resurrección de Cristo. En el siglo II un número creciente de cristianos conservaba la costumbre de reunirse los domingos, aunque algunos continuaron la práctica de hacerlo los sábados.

El  7 de marzo de321, Constantino I el Grande decretó que el domingo sería observado como el día romano de descanso:

En el venerable día del Sol, que los magistrados y las gentes residentes en las ciudades descansen, y que todos los talleres estén cerrados. En el campo sin embargo, que las personas ocupadas en la agricultura puedan libremente y legalmente continuar sus quehaceres porque suele acontecer que otro día no sea apto para la plantación o de viñas o de semillas; no sea que por descuidar el momento propicio para tales operaciones la liberalidad del cielo se pierda.

Al inicio esta ley era sólo de carácter civil, y no desplazaba al sábado, sino que se adoraba a Dios en ambos días, siendo prominente el sábado aún sobre el domingo. Pero después de ser dictada la segunda ley del Canon, ley eclesiástica, 28 del tercer Concilio de Orleans, en Francia, en el año 538 DC, es cuando se proclama el domingo con leyes más severas.

Los “cristianos” actualmente consideran al domingo como el día del descanso, un día  que habitualmente se dedica a reuniones para comunión, estudio de la Biblia, celebración y proclamación del evangelio de Jesucristo.

Cuando celebramos el domingo, estamos recordando la resurrección de Cristo. Este hecho marcó la vida de los primeros discípulos. En el Nuevo Testamento se afirma que Jesús se levantó de la tumba el primer día de la semana, y se presentó a varias mujeres tanto como a los once apóstoles, quienes desde ese instante comenzaron a proclamar que Jesús, el Maestro y Señor había resucitado, tal como había predicho.

Ese testimonio fue transmitido de generación a generación durante más de 20 siglos, y hoy día, millones de cristianos se reúnen cada domingo para recordar que Cristo resucito, hecho que según san Pablo, constituye la piedra angular de nuestra fe cristiana; ya que si cristo no resucito, vana es nuestra fe y nuestra esperanza.

Celebremos, recordemos y aceptemos a Jesucristo en este día domingo.