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TESOROS DE LA BIBLIA: CAMBIAR LA MENTE

PUEDES CAMBIAR TU MENTE SIN UN TRANSPLANTE DE CEREBRO

Hay hábitos, prejuicios, reacciones negativas ante los estímulos, conductas incómodas que quieres cambiar, y te ha sido difícil lograr; y cuando lo haces, reincides;  tienes una opción práctica, un cambio de mentalidad, y no necesitas cambiar tu cerebro para ello.

La Mente Universal - Ley de la Atracción Positiva

¿Cómo cambiar la mente sin un trasplante de cerebro?  La Biblia tiene la respuesta; en este escrito lo explicamos.

La Mente.

La psicología nos enseña que la mente es el conjunto de capacidades cognitivas  relacionadas con procesos tales como la percepción, el pensamiento, la conciencia, la memoria, imaginación, entre otros, característicos del humano.

La mente es concebida como tres tipos de procesos: los conscientes, los inconscientes y los procedimentales. Algunos científicos sugieren la idea de que la mente es un resultado de la actividad del cerebro; o por lo menos hay una relación funcional entre los procesos mentales y el cerebro.

Génesis de la Conducta.

Del psicoanálisis hemos aprendido que el aparato psíquico está conformado del consciente, preconsciente, e inconsciente; nuestro mundo de la realidad, de la vivencia, se desarrolla en el consciente; y  el contenido de ese inconsciente, en ciertas ocasiones, influye sobre la percepción de nuestra realidad; el inconsciente es nuestra memoria oculta del pasado, esto según el psicoanálisis, como dijimos antes.

La psicología plantea por su parte, que las emociones activan la conducta, y las emociones son a su vez activadas por los pensamientos; de donde deriva el concepto de actitud, como la manera aprendida organizada, sistemática y lógica de pensar, sentir y reaccionar.

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Digamos que las actitudes funcionan en la parte consciente del individuo; y que el inconsciente, ese mundo insondable de la mete, influye sobre el comportamiento a través de las actitudes.

Como no puedes cambiar, controlar, o suprimir el inconsciente, entonces hay que hacer algo para resolver este conflicto. ¿Qué hacer?

Vamos a analizar el proceso normal de pensamiento:

Observamos un esquema de la parte consciente de un individuo, en el que distinguimos el nivel del soy, del siento, y del hago, constituido así:

  • Hago: Conducta
  • Siento: Pensamientos, emociones
  • Soy: Creencias, principios, valores

No es que podamos separar en pequeñas porciones cada elemento del sistema porque funciona como un todo organizado; integralmente. El esquema es a los fines explicativos.

Observa que la conducta es una expresión de las creencias; y que el mundo del pensamiento es determinante pues es quien activa las emociones, que luego se expresan en forma de conducta.

La conducta revela mucho de la persona, una observación cuidadosa de la misma permite descifrar el maravilloso mundo interior de la persona, ahondar hasta la dimensión de las creencias.

Modificar la Conducta.

Se puede modificar una conducta de diversas formas.

Si se actúa sobre la conducta solamente, estás trabajando en la dimensión mecánica del comportamiento. Este procedimiento sirve para instalar acciones mecánicas, rutinarias, que no necesitan un nivel de reflexión; o también para suprimir algunos comportamientos reactivos.

Imagina un jugador de beisbol que defiende el campo corto (Shortstop); él aprende una rutina, que se transforma en memoria muscular. Se ejercita tomando la pelota en las distintas posiciones que ocupa y lanzar a primera base, o a cualquier otra; lo hace corriendo, saltando, de rodillas, después de rodar, de distintas posiciones y movimientos corporales, hasta que adopta la rutina de lanzar la pelota con precisión e instantáneamente a la base elegida, básicamente a la primera. Él toma la pelota y automáticamente su cuerpo se orienta hacia la base, y la memoria de los músculos del tórax hace el resto.

El jugador no piensa, no mide la distancia, ni enfoca su mirada en la base en el momento de la jugada; simplemente escucha el sonido de del “batazo”, observa la trayectoria de la pelota y se ubica en la línea de intercepción de la misma, listo para lanzar a la base correspondiente.

Pero, en realidad, no es que no piensa la jugada, es que tiene instalado un programa en la mente, el cual guía su manera de pensar, mecánicamente, para generar el comportamiento apropiado.

Esta estrategia sirve para conductas mecánicas como cepillarse los dientes, lavarse las manos; saludar al llegar a un sitio, incluso orar antes de comer. Las rutinas en sí mismas no son negativas, el ser rutinario si lo es. A Dios no le va a complacer que ores por rutina.

Cuando se trata de la conducta “emocional” o activada por una emoción, entonces no es productivo trabajar la conducta, sino el factor que la genera, en este caso es una emoción; aunque  a veces es necesario adoptar medidas para controlar la reacción, y luego accionar los procesos mentales de dominio o dirección de la emoción.

En el caso de las personas impulsivas, reactivas, ellas perciben el estímulo y de inmediato reaccionan, después piensan, o batallan con las consecuencias; en cambio las personas proactivas, primero piensan, sopesan las consecuencias, y deciden cómo reaccionar, por lo general constructivamente. Esas personas ejercen el dominio de las emociones, o dominio propio.

Hay muchas áreas en las cuales tú ejerces dominio de una emoción con facilidad, recibes los estímulos y reaccionas proactivamente; pues bien, aprende de ese proceso la estrategia para asociarla a aquellas con las que batallas.

Cambiar la Mente para Cambiar un Comportamiento.

Volviendo al gráfico anterior, en la persona normal, un cambio de creencia determina un cambio en toda la estructura, la cual se observa a través del comportamiento. Un agresor cree que esa es la condición normal que aprendió por modelaje, imitación, o por sufrirla; para cambiar tal conducta es necesario un cambio de paradigma, reencuadre, o una  reprogramación.

En el griego usado en la Biblia existe una expresión significativa, es metanoia, palabra compuesta  de meta, transformación, cambio, y nous, mente: cambio de mente. Los traductores la vertieron al castellano como arrepentimiento, que no transmite la fuerza del significado original, que por lo general se asocia a dolor, pena, sufrimiento.

En el griego bíblico la expresión  arrepentimiento contiene la idea de cambio de dirección, de rumbo, no es simplemente dolor por algún daño infringido; sino un profundo cambio de proceder, arraigado en un cambio en la manera de pensar, porque ha habido un cambio de creencia.

El hábito de fumar, por ejemplo; se desinstala trabajando en la dimensión conducta, canalizando mediante un mecanismo constructivo el hábito, para controlar y erradicar la adicción a la nicotina, luego trabajar a nivel de actitudes y creencias para erradicar definitivamente el hábito.

El hecho de que una persona crea sinceramente que fumar es nocivo para la salud da el primer no paso para dejar de hacerlo; lo cual vale para cualquier adicción, incluso la de comer como mecanismo para equilibrio emocional.

En estos casos hay que trabajar conscientemente en “desinstalar” el programa, el hábito que induce la conducta que se desea cambiar. Así pues, un cambio de creencia es necesario para transformar la conducta. Esto es radical.

En el ámbito de la fe cristiana, un cambio de creencia es fundamental, por eso la insistencia en el “creer”; expresión que aparece diecinueve veces en el Nuevo Testamento, con un significado contundente, observa, y valora su significado en el siguiente texto:

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23.

Revisa los textos donde aparece la expresión creer para que observes el poder que genera tal virtud. El apóstol Pablo, hombre versado en esta materia, escribió en Romanos 12:2, según la versión Dios Habla Hoy, así:

No vivan ya según los criterios del tiempo presente, al contario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir.

Para Pablo no hay que realizar un trasplante de cerebro para cambiar la mente, solo es necesario cambiar la manera de pensar; en el entendido de que el cambio en la manera de pensar se fundamenta en el cambio de creencias. Un cambio de paradigma.

Por ello, para cambiar una conducta “pecaminosa” no hay que trabajar en el control del comportamiento indeseado, solamente, sino que es necesario ahondar en aquello que lo induce. Desde una perspectiva teológica, el pecado no es más que desobediencia a la norma establecida, como cuando se infringe una ley de tránsito; entonces el remedio es obedecer.

Piensa en la larga lista de “actos” de desobediencia, defectos de carácter, debilidades, o tendencias de la carne, como denominemos el pecado, ¿Cómo batallar con esa fuerza malévolas?

Primero, plantéate dominar  la reacción nociva mediante una estrategia de control que minimice sus efectos.

Supongamos el comportamiento agresivo, ¿Cómo controlar la ira generadora de agresividad? ¿Instala” una conducta que te haga retardar la reacción iracunda. No dejes que la adrenalina en tu torrente sanguíneo te controle, ejerce tú el control de ella. Respira profundo, grita, trota, toma un baño de agua fría; luego expresa tu emoción ya en control de la misma.

Segundo: Trabaja con tus actitudes, es decir con tu manera habitual de pensar, sentir y reaccionar; en este nivel puedes promover un cambio de actitud, cambiando la manera de pensar ante situaciones críticas; adopta la disciplina de “pensar” primero, luego “sentir”, y finalmente reaccionar; ejercítalo hasta que sea una rutina, o una disciplina.

Tercero, revisa tus creencias, principios y valores. ¿Qué crees?, ¿Cuáles son tus principios?, ¿Cuáles valores te caracterizan? Recuerda aquella sentencia: “ama a tu prójimo como a ti mismo”, ¿Es que no has aprendido a amarte? Aunque no lo creas, todo comienza con la autoestima.

Cuidado con las Etiquetas.

¿Qué tal si partes de una falsa creencia? Que para afirmar tu masculinidad necesitas mostrarte “macho”; o que para demostrar femineidad debes ser seductora a diestra y siniestra. Entiende, tú no tienes que demostrar nada, eres lo que eres, eso es evidente a todos solo con verte.

Los títulos no dicen quién eres, tal vez demuestren lo que haces; tu certificado profesional, o título, dice en que área te desempeñás, pero no revela tu interior, lo que esencialmente eres.

Eres un buen conductor, no solo porque tienes la licencia de conducir, y la habilidad de manejar el automóvil con destreza, lo eres cuando cumples las leyes de tránsito; y aquello es asunto de creencia, crees en el orden social.

En la vida hemos acumulado etiquetas con las que los demás nos identifican: eres travieso, o mentiroso, o descuidado, olvidadizo, iracundo, pendenciero; realmente tu no eres “eso” que dice la etiqueta, eres una persona maravillosa que a veces muestra aquella conducta, pero por lo general eres… tú lo sabes; ese caudal de virtudes que acumulas.

Tal vez escuchaste a un predicador decir que la naturaleza humana es depravada, y te han hecho creer que en esencia la tendencia humana es hacia la maldad; aquello es cierto en personas con alguna patología mental o psiquiátrica, pero en general el ser humano es imagen de Dios, y ten por cierto que Dios no va a crear un ser imperfecto, depravado; no olvide esto, el hombre en esencia es bueno, santo, perfecto, Job 1:1; la maldad es un accidente que Jesucristo vino a resolver en la cruz. No te dejes etiquetar.

Qué tal si decides cultivar como rutina tú esencia, manifestada en el caudal de virtudes que posees: “amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio; decide comenzar a disciplinarte en el dominio propio y dejar luego que fluya espontáneamente todas esas virtudes que son tu esencia.

Batallando con Defectos Imposible de Corregir con tus recursos.

Ahora bien, hay comportamientos con los cuales batallas y no has podido ejercer dominio; además te hacen vivir el círculo de la culpa:

Comportamiento indeseado, vergüenza y dolor por el acto doloso; deseo de expiar la culpa, castigo; expiación al recibir el castigo; repetir comportamiento indeseado, y sigue el círculo vicioso.

Tal vez la ludopatía, pornografía, uso compulsivo de las redes sociales; o cualquier otra adicción muy reservada, te mantiene en ese círculo vicioso, entonces es momento de acudir a quien pueda ayudarte a romper aquel círculo; un consejero, un psicólogo, o un psiquiatra, alguien experto en salud mental.

Pero aquí tenemos otra falsa creencia, se parte del principio de que acudir a una consulta de salud mental es para personas que han perdido el juicio; y esa es una afirmación errada.

Acudir a un buen consultor puede significar salvar tu matrimonio, tu carrera, tu profesión, tu trabajo, tus relaciones personales; tu calidad de vida; tu propia vida.

La Biblia tiene un mensaje para ti:

8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Colosenses 3:8-15.

Fuente:

  • Biblia, versión RVR60, tomado de www.biblegateway.org
  • Conceptos y datos: Wikipedia
  • Notas personales
  • Imagen: Google

COMO BATALLAR CON UN COMPORTAMIENTO INDESEADO

Vamos a considerar un tema siempre actual: El cambio de pensamiento como estrategia para modificar  un comportamiento indeseado.

Existe en los seres humanos ciertos comportamientos indeseados que generan múltiples estados de insatisfacción, generadores de sentimientos de culpa, que mantienen al individuo en un estado de desequilibrio emocional, con efectos en el ámbito físico y en el espiritual.

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A tales comportamientos indeseados les vamos a denominar defectos de carácter, que en el ámbito coloquial religioso se denomina pecado. La lista de aquellos es interminable, sin embargo los que padecen las personas son pocos, el asunto es que ocasionan un incómodo estado de desagrado el cual roba la energía y la maravillosa tranquilidad, que se traducen en infelicidad.

Entonces en este escrito vamos a tratar el asunto de los defectos del carácter como un aspecto clave para el logro de paz interna, tranquilidad, y mantener la alegría de vivir.

Partamos del siguiente planteamiento: ¿Cómo batallar con los defectos de carácter? O, ¿Cómo superarlos?

Algunos métodos usuales son: reprimirles, ignorarlos, evadirlos, o sustituirles por otro. Tales acciones no resuelven el problema, tal vez lo agrava.

Lo que pasa es que nos enfocamos en el defecto de carácter, es decir en el comportamiento indeseado, y trabajamos con la conducta. Pero trabajar con la conducta es enfocarse en el efecto. Como cuando queremos erradicar una fiebre bajando la temperatura con baños de agua fría o con antipiréticos, el efecto es temporal. Como sabes la fiebre se erradica, eliminando la causa que la genera, tal vez una infección. Y si es una infección el tratamiento es antipirético más el antibiótico específico.

Entonces los defectos de carácter se  tratan dominando la conducta, pero además hay que buscar la causa que la origina, tratarla, erradicarla, o neutralizarla.

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La Biblia contiene la estrategia efectiva para batallar con los defectos de carácter. Llegado a este punto no pienses que te voy a explicar una fórmula religiosa para combatir el pecado. El método bíblico que te voy a mostrar ha sido avalado por los más renombrados psicólogos y expertos en conducta humana. Lo comprobarás una vez lo hayas practicado.

Vamos pues a describir la estrategia en dos etapas. La primera la denominaremos “control del defecto de carácter”, y la otra “erradicar o neutralizar del defecto de carácter”.

Primera Etapa. Control del defecto de carácter. Leamos Gálatas 5:22-23. En esta cita se enumeran las virtudes del fruto del Espíritu, son nueve: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, fe, y dominio propio.

Fija tu atención en la última virtud: dominio propio. Necesitas dominar la reacción indeseable, ejercer control sobre ella. Cambiar el esquema habitual, como la reacción indeseable te controla; necesitas comenzar a ejercer dominio sobre ella, ¿Cómo?

Visualiza un comportamiento indeseable, ese que con frecuencia aparece y te causa grandes insatisfacciones luego que lo has realizado. Siente las reacciones que en tu organismo genera aquel comportamiento: aceleración del ritmo cardíaco, y de la respiración; una energía interna fluye en tu torrente sanguíneo y te prepara para la acción; tu mente se nubla y actúas.

Una vez que has descargado aquella energía aparece el estado de insatisfacción, el “otra vez lo hice”, y te sientes culpable.

Veamos como dominar el comportamiento indeseable: Visualiza todo el proceso anterior y sitúate en el momento que sientes aquella energía interna que te prepara para la acción. Detente allí y desactiva la “energía que te prepara para la acción” mediante control de tu fisiología y de los pensamientos.

Visualicemos el mecanismo de la ira:

Te sucede algo, te dicen algo, o piensas en algo que te produce rabia. El pensamiento activa en tu cerebro reacciones físico químicas e impulsa en tu sistema endocrino la producción de hormonas que te preparan para la acción, una de ellas es la adrenalina, es el fuego que sientes que recorre tu cuerpo por el torrente sanguíneo. ¿Qué hacer? Controlar el impulso, ¿Cómo? Propiciando que la energía interna, la cantidad de hormonas en tu torrente sanguíneo disminuya.

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Te han dicho: cuando tengas ira, ante de reaccionar contra quien te la genera, cuanta hasta diez. Eso te parece ridículo, pero no lo es. Lo que estás haciendo es movilizar tu mente hacia otro objeto, y permite que la “energía interna” disminuya. Una vez controlado el flujo de la hormona que te activa, te será más sencillo pensar objetivamente y evitar el comportamiento indeseado. En los tratados sobre Inteligencia Emocional se denomina este proceso “auto conocimiento emocional”, que te permite el “auto control emocional”.

En resumen el procedimiento a seguir es:

Primero: Siente el comportamiento indeseado, la emoción que te genera, no la reprimas,

Segundo: Neutraliza la reacción fisiológica, descargando la energía que la activa. Cuenta hasta diez; o  piensa en el efecto nocivo de tu reacción; retírate temporalmente de la escena; recuerda una cita como: “la blanda respuesta quita la ira”. Ten a mano, o en mente, una acción que neutralice tu fisiología.

Tercero: instala en tu mente una estrategia de control, elige una de las enunciadas en el paso anterior, adopta la disciplina de “pensar asertivamente” antes de responder. Conviértelo en un hábito.

¿Cómo instalar en tu mente una estrategia de control?

Primer Paso: Identifica el estado emocional que deseas obtener: autocontrol, bondad, mansedumbre, confianza, tranquilidad. Piensa en positivo, por ejemplo: “quiero mantener la calma y controlar el enojo”. Si estás pensando “no quiero estar tenso”, afirmas aquello que quieres evitar. El cerebro no procesa el “no”, lo suprime. Debes seleccionar un sentimiento que desees obtener y hacerlo en un modo positivo.

Segundo Paso: Visualiza un momento de tu vida en el que te has sentido de la forma que deseas. Evoca los momentos en los que hayas experimentado el estado que necesitas, elije entre ellos el más poderoso.

Tercer Paso: Crea el estado. Sitúate en el momento de tu vida que has elegido como si estuviera ocurriendo ahora. Visualiza lo que pasa a tu alrededor, escucha los sonidos de fondo, y siente las mismas sensaciones que tuviste en aquel momento, como si lo vivieras ahora mismo.

Cuarto Paso: Ancla el estado, instálalo. Nota como el estado emocional llega a un clímax y luego decae. Repite este paso 3 veces; cada vez en que el estado de la emoción que desees llega al clímax, haz un chasquido con los dedos de una de tus manos, mientras pronuncias una palabra o frase que evoque dicha sensación. Al mismo tiempo visualiza una imagen que represente dicho estado. Por ejemplo, para evocar tranquilidad, puedes visualizar un atardecer en la playa o a alguna persona que represente para ti esa sensación. Todo anclaje debe ser personal, es importante que lo produzcas en tu mente y en tu cuerpo. Realiza este ejercicio un rato y luego piensa en algo totalmente diferente, cambiando tu postura física.

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Quinto Paso: Repite el paso 4 siete veces para consolidar el anclaje creado. Esta repetición es esencial.

Cada vez que sientas ira, antes de reaccionar “revive el estado emocional deseado” mediante el chasquido de los dedos y repetir la palabra que evoque la sensación.

Recuerda que no te va a ser sencillo al principio, insiste hasta que se convierta en un hábito. Este mismo procedimiento puedes aplicar a cualquier “defecto de carácter”, en lugar de “ira” coloca el aspecto que quieres dominar.

Felices resultados. Te cambiará la vida.

Hasta acá hemos “dominado” el defecto de carácter, no lo hemos erradicado o neutralizado, aparecerá con frecuencia.

Prosigamos con la segunda etapa.

Segunda Etapa: Erradicar, eliminar o anular el defecto de carácter. Esta etapa es más compleja pero posible; veamos cómo desarrollarla.

Echemos mano de nuevo a un texto bíblico, vamos a Romanos 12:2, la versión Dios Habla Hoy menciona una significativa frase:

Cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir.

El proceso de “cambio de manera de pensar” se denomina en la Biblia “arrepentimiento”; de nuevo aclaro que no vamos a recetar una formula religiosa para combatir el pecado. La estrategia que te recomendamos a continuación también ha sido avalada por eminencias en el campo del comportamiento humano, y la psicología la tiene como su objeto. Recuerda que etimológicamente “psicología” significa tratado, estudio de la mente.

Arrepentimiento es la traducción al castellano de la expresión griega “metanoia”, μετανοῖεν, metanoien,   palabra compuesta de “meta”, más allá, cambio, y “nous”, de la mente. Es decir arrepentimiento es cambio de mente, de la manera de pensar, un cambio de actitud; en griego simboliza un giro de ciento ochenta grados, cambio de dirección. 

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Los psicólogos definen este proceso, dependiendo de su enfoque, como “aprendizaje” ya que todo aprendizaje implica un cambio de conducta; también se le dice reprogramación, pues al cambiar el programa mental, cambia el estilo de vida; o se le dice cambio de argumento, ya que el argumento determina el curso de las acciones, de la historia personal.

En general tal cambio se denomina “cambio de actitud”.

Como hemos observado el énfasis es el cambio de pensamiento. No de cualquier pensamiento sino de aquel que activa la conducta específica.

Hagamos un análisis de conducta, revisemos una radiografía del comportamiento.

Visualiza cualquier conducta. Tiene los siguientes componentes:

Como aprecias en ese esquema, laconducta es simplemente resultado de factores internos, en los que el pensamiento juega un papel primordial. Pero los pensamientos tienen una base que los dirige, los principios. Sigue profundizando y encuentras que la conducta tiene su base más profunda en tus creencias. Las creencias definen tu comportamiento y personalidad en general.

Los tres primeros niveles conforman lo que denominamos “actitudes”, y las actitudes son maneras aprendidas, organizadas y sistemáticas de pensar, sentir y reaccionar.

Los tres siguientes conforman el “yo soy”, del ser; la esencia de cada individuo que determina la personalidad y el comportamiento.

Ya puedes anticipar como los cambios de actitudes modifican la conducta.

 Revisemos conceptos:

Conducta es el conjunto de respuestas ante los diversos estímulos internos y externos. Esta puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario,  según las circunstancias que la afecten.

Las emociones son respuestas de nuestro organismo ante los estímulos internos y externos, representan modos de adaptación ante el ambiente. Los sentimientos son las reacciones fisiológicas estimuladas por las emociones, como por ejemplo la risa, el llanto, el rubor, la palidez, la alteración del ritmo cardíaco y de la respiración.

El pensamiento es la actividad y creación de la mente; es todo aquello que es traído a existencia mediante la actividad del intelecto.

Los principios éticos son declaraciones propias del ser humano que orientan sus facultades espirituales, racionales; emocionales, y la voluntad. Son proposiciones que determinan la voluntad de cumplir las reglas.

Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta y sus decisiones.

Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa.

Como has notado, la conducta es una manifestación de un sistema complejo que se denomina cosmovisión, perspectiva de vida, paradigma, o sistema de creencias. Con esta información trabajemos el cambio de un comportamiento indeseado.

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Primero: reconoce que tienes ese comportamiento indeseado, observa que no le denomino pecado. El pecado es una categoría de carácter religioso. Y en la Biblia tiene otro tratamiento, que si deseas más tarde lo trabajamos.

Segundo: cuando aparezca el comportamiento indeseado no lo reprimas ni lo evites; siéntelo, no te avergüences, ni te juzgues, ni te culpes.

Tercero: Ejerce control sobre la emoción que genera el comportamiento indeseado, tal como aprendimos en la primera etapa, antes descrita.

Cuarto: Activa tu voluntad, esa facultad tuya para decidir y ordenar la conducta. Cultiva la voluntad de decidir por acciones virtuosas, nobles.

Quinto: Revisa tus principios, valora si estas consciente de cuáles son, su importancia, y la necesidad de practicarlos. Recuerda que los principios son normas, reglas que has aprendido y aceptado voluntariamente cumplir. Los principios se ejercitan hasta que conviertan en pautas de comportamiento y se constituyan en un hábito.

Sexto: Cultiva los valores, especialmente aquellos asociados a la conducta que quieres cambiar. Recuerda que los valores no se pierden, se ignoran, se desconocen o no se practican. Piensa en tu escala de valores y operacionalizalos, es decir propón formas de como practicarlos.

Séptimo: Profundiza en tus creencias. El conocimiento superficial o referencial de lo que crees posibilita “falsas creencias” que distorsionan tu esquema de valores. Si eres cristiano necesitas fortalecer el conocimiento de la Palabra de Dios que es tu norma de fe y conducta.

Este proceso se fundamenta en un fortalecimiento, o cambio de las creencias lo cual va a influir en un cambio de actitudes, y a su vez en un cambio de comportamiento.

Como notas, erradicar o neutralizar una conducta indeseada no es sencillo, pero posible de logar con ganas de hacerlo y disciplina.

Volvamos al ejemplo de la ira. ¿Cómo neutralizarla, o disiparla?

Primero: Domínala mediante los tres primeros pasos de la Primera Etapa, ya descrita.

Segundo: Ejercita tu voluntad de decidir dominar la ira, y neutralizarle. Cada vez que te enojes decide dominar el enojo.

Tercero: Practica los principios asociados a la ira. Autocontrol, cumplir las normas de convivencia: respeto  no agredir; ejercitar la mansedumbre, la humildad, la bondad, benignidad, la resolución pacífica de conflictos. En el libro de Proverbios encontrarás una excelente recopilación de principios para una vida feliz.

Cuarto: Revisa y fortalece tus valores, ejercítalos. Adopta como estilo de vida la tolerancia, la honestidad, la justicia, la dignidad, la equidad. Si eres cristiano adopta conscientemente los Valores del Reino contenidos en el Sermón del Monte, Mateo 5:1-7:27. 

Quinto: Profundiza en tus creencias. Si eres cristiano lee, medita, estudia y practica las enseñanzas contenidas en la Biblia, la Palabra de Dios.

Finalmente observemos como influyen las creencias en el comportamiento. Vamos a leer Mateo 22:36-40:

Una persona preguntó a Jesús:

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

¿Cómo influyen las creencias en la conducta? Veamos.

Si una persona cree que la Biblia es la Palabra de Dios, la Revelación de Dios a los hombres, entonces sabe que su estilo de vida se organiza de conformidad a las enseñanzas en ella contenidas.

Entonces la Biblia propone los valores, las convicciones profundas que guían la vida. Uno de esos valores, el principal, es el amor. Cuando se ama se cumple la ley, ´Cómo? Veamos.

Tener amor es:

Saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. 1 Corintios 13:4-7. DHH.

Ese valor básico, el amor, va a determinar los principios. ¿Cuáles?

Además de los enunciados anteriormente, estos que siguen:

12 »Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. 13 »No mates. 14 »No cometas adulterio. 15 »No robes. 16 »No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. 17 »No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca.» Éxodo 20:12-17. DHH.

Los principios que has adoptado como estilo de vida van a determinar y guiar tu manera de pensar.

Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. Filipenses 4:8.

Y como sabes, pensamientos nobles,  bondadosos, apacibles van a propiciar emociones controladas por aquellas virtudes.

Y una emoción controlada por tus virtudes no hace daño, a ti, ni a quienes te generan esas reacciones. Te va a seguir enojando las injusticias, las agresiones, las ofensas, pero tu reacción será constructiva, moderada, dirigida a propiciar cambios en el otro; o evitar confrontaciones peligrosas.

De ahí dos grandes consejos de la Escritura:

Si se enojan, no pequen; que el enojo no les dure todo el día. Efesios 4:26. DHH

La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. Proverbios 15:1. DHH

Comenzamos este escrito afirmando que el cambio de pensamiento es una estrategia para cambiar un comportamiento indeseado, que también puedes denominar defecto de carácter; y te hemos propuestos dos estrategias basadas en la Palabra:

Primera: Autocontrol de las emociones, según Gálatas 5:22-23. Es decir dominio propio.

Segunda: Erradicar o neutralizar las reacciones negativas mediante un cambio en la manera de penar, según Romanos 12:2 DHH: “Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir.”

Ahora es el momento de tomar una determinación que va a cambiar tu vida para siempre: Decide cambiar tu manera de pensar.

Importante: Hay “defectos de carácter”, o comportamientos indeseables cuyo origen está relacionado con traumas o experiencias negativas vividas en la niñez; o falsas creencias aprendidas; que están contenidas en el inconsciente. Por ejemplo la mitomanía, cleptomanía, las  adiciones al sexo o a la pornografía; entre otras más sutiles que tú sabes. En tal caso es necesario acudir a consulta con un psicólogo o psiquiatra para el debido tratamiento. No temas, la salud mental es un derecho y un deber.

También tienes el recurso de la “sanidad Divina”, que es un aspecto de la realidad espiritual, en tal caso la Biblia te ofrece la pauta, acude a tu consejero espiritual, un sacerdote o un pastor. Ellos te pueden orientar al respecto.

Si necesitas más orientaciones sobre lo aquí expuesto, escríbeme.

Ila0511@yahoo.com

Fuente:

  • Biblia: Versión DHH, tomada de www.biblegateway.org,
  • Conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.