EL DISCURSO QUE EL CIUDADANO DE CUALQUIER PAÍS QUIERE OIR DE SU PRESIDENTE

El triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, sus medidas conservadoras, el mensaje de propiciar el retorno del poder a la Iglesia Cristiana, su acercamiento a Israel, entre otros pronunciamientos controversiales como levantar un muro en la frontera con México, ha generado un sinfín de comentarios y opiniones, así como encendido innumerables teorías.

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Ahora bien nuestra perspectiva, como no convivimos en aquel País,  depende de las noticias, comentarios y opiniones que transmiten los grandes medios audiovisuales y la prensa escrita: que como sabemos responde  a la cosmovisión del emisor.

Por ese motivo tal vez se ha difundido muy poco aquellas  declaraciones del presidente Trump que tocan el problema capital de muchas naciones del mundo.

Poca difusión se ha dado en la prensa latinoamericana, al menos desde mi limitado conocimiento de los medios en nuestro ámbito, al discurso de toma de posesión del presidente Trump. Un discurso realmente breve pero conciso y denso. Imagino que los estadounidenses al oírle habrían respirado profundamente esperanzados en las palabras de su Presidente.

El discurso contiene algunas afirmaciones que un ciudadano de cualquier país del mundo quisiera oir, he aquí alguna de ellas:

Aspectos políticos:

La ceremonia de hoy, sin embargo, tiene un significado muy especial, porque hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington, D.C. y devolviéndoselo a ustedes, al pueblo. (Aplausos). Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado las recompensas del gobierno mientras que la gente ha soportado el costo. Washington floreció, pero la gente no participó de su riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. El sector establecido se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país. Sus victorias no han sido las de ustedes. Sus triunfos no han sido los de ustedes. Y mientras ellos celebraban en la capital de nuestra nación, había poco que celebrar para familias que pasaban dificultades por toda nuestra tierra.

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Analice el anterior texto y piense, reflexione. Contiene el mensaje que un ciudadano desea oír de quienes están en el poder, en cualquier país del mundo. Porque aquella realidad que Trump dice va a revertir es la imperante en la mayoría de países latinoamericanos, y en Venezuela se experimenta en forma desbordante.

En otra parte del discurso el presidente norteamericano dice:

Aspectos económicos:

Durante muchas décadas, hemos enriquecido la industria extranjera a expensas de la industria estadounidense; subsidiado ejércitos de otros países al tiempo que permitimos el muy triste agotamiento de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países al tiempo que nos negamos a defender las nuestras propias – (aplausos) – y hemos gastado billones y billones de dólares en el extranjero, mientras que la infraestructura de Estados Unidos ha caído en deterioro y decadencia. Hemos hecho ricos a otros países mientras la riqueza, la fuerza y la confianza de nuestro país se han disipado en el horizonte. Una por una, las fábricas se cerraron y dejaron nuestras costas, sin siquiera pensar en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que quedaban atrás. La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y luego redistribuida por todo el mundo. Pero eso es el pasado. Y ahora solo estamos mirando al futuro. (Aplausos).

No se puede negar la legitimidad de estas medidas. No es negar la importancia al auxilio internacional, es considerar que los intereses del país son prioridad. Palabras que deseamos oír en Venezuela.

Otro fragmento del discurso:

Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. (Aplausos). Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación. Sacaremos a nuestra gente del sistema de bienestar social benéfico  y volverán a trabajar, reconstruyendo nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense. (Aplausos).

Estas palabras no tienen comentario, se explican por sí mismas, y son parte del anhelo de todo ciudadano de cualquier país.

Finalmente dijo:

Así que a todos los estadounidenses, en todas las ciudades cercanas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña, de océano a océano, escuchen estas palabras: Nunca volverán a ser ignorados. (Aplausos). Sus voces, sus esperanzas y sus sueños definirán nuestro destino estadounidense. Y su valentía y bondad y amor nos guiarán por siempre en el camino. Juntos, haremos a Estados Unidos fuerte otra vez. Haremos a Estados Unidos rico otra vez. Haremos que los Estados Unidos vuelvan a estar orgullosos. Haremos a Estados Unidos seguro otra vez. Y, sí, juntos, haremos a Estados Unidos grande otra vez. Gracias. Dios les bendiga. Y Dios bendiga a los Estados Unidos de América. (Aplausos). Gracias. Dios bendiga a los Estados Unidos de América. (Aplausos).

Algo que destaca es la confianza en Dios del presidente Norteamericano. En medio de su discurso expresó:

No debe haber miedo. Estamos protegidos, y siempre estaremos protegidos. Seremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestro ejército y policía. (Aplausos). Y, lo que es más importante, estaremos protegidos por Dios. (Aplausos).

Como mencionamos antes, del presidente Trump se ha escrito mucho, y se ha destacado el peligro que representa para el equilibrio mundial. Desconocemos hasta qué punto aquello sea verdad.

Sin embargo las palabras de Trump en su discurso de toma de posesión sin duda deben haberlo oído los norteamericanos con gran satisfacción porque coloca los asuntos de Estado en su debida perspectiva.

En muchos países los ciudadanos quisieran oír aquel discurso en labios de sus dirigentes, y que en lugar de nombrar a los Estados Unidos se mencione el nombre de su País.

Ahora bien, no escribimos esta nota para alabar el presidente Norteamericano, lo hacemos notar para destacar el anhelo de todo ser humano en cualquier lugar del mundo, condensado en las Palabras de Trump.

En Venezuela seguimos confiados en que Dios tiene en su proyecto Divino un hombre “conforme a su corazón” que propicie la salida de la crisis que vivimos y retorne al País a sus raíces, a su proyecto de “Nación cuyo Dios es Jehová”, el anhelo de todo cristiano. Que en su discurso de toma de posesión diga algo parecido a lo expresado por Trump.

Dios bendiga a Venezuela.

Si quieres leer el discurso completo, visita: https://spanish.caracas.usembassy.gov/noticias-y-eventos/noticias-embajada/discurso-presidente-donald-trump-evento-inauguracion.html

Fuente:

  • Sitio web de la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela,
  • Imágenes: Google.

LA SALUD DEL PRESIDENTE CHAVEZ

Venezuela está viviendo un tiempo de incertidumbre, y desconcierto; provocado por la situación de salud del Presidente de la República.

A la fecha de hoy, el Presidente Chávez, se recupera de la cuarta operación a que fue sometido, para detener, o extirpar las células cancerígenas de su organismo.

De acuerdo a los partes emitidos por representantes del Gobierno, el pronóstico sobre la evolución de la salud del paciente es poco alentador; al punto que se ha insinuado la posibilidad de que no pueda asumir la Presidencia el 10 de enero, tal y como prevé la Constitución.

Esta lamentable y dolorosa circunstancia del Presidente, nos coloca frente a dos dramáticas situaciones: por un lado el aspecto humano, la persona de Hugo Chávez Frías; y por el otro, la crisis política que se agudiza por este inesperado hecho.

Por el desenvolvimiento de ambas situaciones, la humana respecto de nuestro Presidente, y la política, respecto a la Nación, observamos que ambas se precipitan hacia un final doloroso, y “duro”, tal y como lo expresó el Vicepresidente al informar sobre la evolución del paciente, luego de la última operación.

Es decir, se ha llegado a un punto en que la solución humana, es imposible; en que la ciencia médica es desbordada; en que los medicamentos son inocuos. En otras palabras, entramos en el territorio espiritual, en el campo de la fe; en el ámbito de la Divinidad.

Los médicos son conscientes de esta realidad, ellos saben que existe un punto en el tratamiento de los pacientes a su cuidado, en que más allá de él, la vida no depende de su pericia, ni de la tecnología, ni de los medicamentos aplicados. Depende única y exclusivamente de la fe, de un milagro.

Así pues, por los indicios sobre la salud del Presidente, debido a la recurrencia de la enfermedad, y su resistencia a ceder a los tratamientos aplicados, se infiere que su vida depende de un Milagro.

Ahora bien, ¿Quién será capaz de obrar el Milagro de la Sanidad del Presidente?

Por la revelación Bíblica, y experiencia personal, se puede afirmar que el Dios de la Creación, el Dios revelado en la Biblia, tiene poder para la sanidad del Presidente Chávez, y para resolver la crítica situación de Venezuela; y de cualquier otra persona, o circunstancia.

Esta afirmación es un asunto de fe; y la fe se nos concede para esos momentos críticos, cuando llegamos al borde de nuestras capacidades y posibilidades humanas.

He aquí la solución espiritual, tal y como la propone la Biblia en 2 Crónicas 7:14:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

El texto nos orienta sobre como activar el poder de Dios, para actuar en la solución divina, en un Milagro:

PRIMERO: Humillarse. Reconocerle como Dios verdadero, ceder nuestra prepotencia, sobrestima, y depositar nuestra confianza en El.

SEGUNDO: Buscar su rostro. Es decir, volver nuestra mirada, nuestra confianza hacia Él. Dar un giro de 180 grados y buscarle. Abandonar todo aquello que obstaculice la comunión con Dios.

TERCERO: Arrepentimiento. Significa “convertirse, apartarse de los malos caminos”. Cambiar la manera de pensar, las actitudes negativas. Permitir que Dios, por intermedio del Espíritu Santo actúe en nuestra transformación.

Dada estas tres condiciones, entonces Dios oirá el clamor de su pueblo, perdonará los pecados cometidos, y concederá el Milagro, conforme a su voluntad.

EVIDENCIAS DE ESTA REALIDAD

Evidencia bíblica: En el libro 2 de Reyes capítulo 20, versos 1 al 7, se narra la enfermedad mortal, y posterior sanidad milagrosa de un Rey, Ezequías. Cuando este Rey, postrado en cama supo que iba a morir, volvió su rostro hacia la pared y rogó a Dios, llorando con gran llanto. Dios vio sus lágrimas y escuchó su clamor; por lo cual le concedió quince años más de vida. Es interesante la referencia en que Dios le indicó como tratamiento colocar “pasta de higo” sobre la parte enferma, y sanó.

Testimonio de un amigo: Aquejado por una enfermedad incurable, un amigo asistió a una “misa de sanidad”, ministrada por el padre Roberto Sipols, en la iglesia de su Parroquia, ubicada en Ciudad Alianza, Carabobo; el motivo de la asistencia de esta persona a misa: pedir sanidad. Posterior a ese acto religioso, mi amigo dio testimonio de haber sido sanado completamente, lo cual fue corroborado por su médico tratante, quien conocía los exámenes pre y post misa de sanación. Hoy este hombre da fe del Milagro de Sanación, obrado por nuestro Padre Celestial, usando como elemento fundamental su fe, y la ministración del Padre Roberto. El padre Roberto no se atribuye Milagro alguno, más bien da Gloria a Dios por ser un instrumento. Por razones de privacidad, no doy el nombre del amigo. Más si alguno lo desea, puedo ponerle en contacto con él, para que le comparta su testimonio.

Testigo presencial: Estuve presente en el acto de orar por la sanidad de una persona aquejada de cáncer, su pronóstico era dos meses de vida. Luego de “ungir con aceite” al paciente, como lo recomienda Santiago 5:14-15, se oró por el enfermo, pidiendo sanidad. La respuesta no se hizo esperar. En breve tiempo cambió el pronóstico, Dios hizo el Milagro; se le concedió más años de vida. Igualmente por razones de privacidad, no se ofrece nombre, sin embargo puedo ofrecer datos de personas que certifiquen este Milagro.

La fe de mi hermana menor. A ella le fue diagnosticado cáncer de mamas, para lo cual  fue necesario intervenirle quirúrgicamente, así como aplicarle dosis de quimioterapia. Tales tratamientos fueron acompañados de la fe de la paciente, como la nuestra; así como incesante oración al Padre Celestial, de la familia y de la comunidad de creyentes de la cual es miembro. Dios oyó nuestro clamor, obró en la recuperación de su salud.

Reconocemos que en cada caso, anteriormente mencionado, el poder de Dios hizo posible el milagro; y en la actualidad, existen millones de testimonios como estos, por todo el mundo, del poder de la oración de fe, y la gracia maravillosa de Dios.

Incluso la ciencia médica estudia, en algunos países de Europa, y en hospitales Norteamericanos, la “Sanación a Distancia”, tomando como base para ello, las anteriores palabras escritas por Santiago en su Epístola.

Existe evidencia Bíblica, y testimonios de personas que han recibido un Milagro de Sanidad.

Por todo lo cual, afirmamos que la salud del Presidente, así como la de millones de personas aquejadas por enfermedades, tienen en Dios posibilidad de sanación.

Ahora, hay que dejar claro, que en la sanidad de una persona operan dos factores bien determinados: la fe del paciente, y de quienes le acompañan; y, la voluntad de Dios; tal y como lo refiere el evangelio de Marcos, en el capítulo 2, versos 1-12.

Es deseable que un mensaje como este llegue a los oídos del Presidente, en su entorno hay personas de fe que deberían compartirle lo que la Palabra tiene para él. Así el Milagro podrá ocurrir, sea por intervención directa de Dios, o porque Dios dirige al médico en el tratamiento a aplicar. Todo conforme a su voluntad.

De todos modos este es un momento para la fe.

Evidentemente, estas palabras escritas, con el Presidente en mente, valen para toda persona aquejada por alguna situación humanamente imposible. Dios es el Dios de lo Imposible.

Respecto de la situación política del País, y su solución; por las evidencias que observamos, también ameritan una solución Divina. Necesitamos recordar, el texto que anteriormente señalamos:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Vamos a humillarnos, orar, buscar el Rostro de Dios, y convertirnos.

Para información sobre la Sanación a Distancia, visite este sitio:

https://orientador.wordpress.com/2012/08/22/sanacion-a-distancia/