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EL DESAFÍO DE LA LEY DE AMNISTÍA Y RECONCILIACIÓN

Tal y como se ha prometido, la bancada de la oposición avanza en el proyecto de ley para propiciar una amnistía general a los presos y perseguidos políticos, tanto como reconciliar a la radicalizada sociedad venezolana.

La intención es loable, y responde a una promesa formulada durante la campaña electoral por los movimientos opositores aglutinados en la MUD.

Reconociendo el alto valor de dicha ley, la urgencia de la misma, y los positivos efectos buscados, es innegable que tal instrumento no resuelve el problema de fondo que ha generado este insoportable clima que se vive en Venezuela.

Es que como muchas veces se ha afirmado en forma repetitiva, la crisis venezolana no es por falta de leyes, recursos financieros, o talento humano.

Hemos llegado a este estado de cosas por las posiciones radicales de los actores políticos, quienes son secundados por sus seguidores. Basta observar los comentarios ofensivos, expresiones peyorativas, y gestos ofensivos de cada oponente contra los afectos al otro bando.

El impacto del discurso ofensivo, descalificador, peyorativo que desde cada bando se incita, hace más de diecisiete años ha calado en la conciencia de la población. Se ha instalado en el venezolano una actitud discriminatoria jamás vista desde la época de la independencia.

En estos últimos años se ha acentuado la profunda brecha entre los “escuálidos” y los “revolucionarios”; entre los ricos “burgueses” y los pobres “desposeídos”; entre los empresarios “explotadores” y los obreros “explotados”.

Este grado de división, de fractura, de rechazo se evidencia en los acalorados discursos que se pronuncian en los debates propios de la Asamblea Nacional. Por lo tanto el proceso de amnistía y reconciliación nacional debe comenzar en el seno de dicho Órgano del Poder Público Nacional. No tiene sentido imponer una ley tan importante y trascendental por poseer la mayoría requerida, manteniendo una herida, una brecha con el otro sector.

De repente los presos políticos se convierten en trofeos de guerra, de una guerra sin sentido entre hermanos. Unos se aferran a la idea de mantenerles entre rejas, por motivos de poder, de castigo a quienes piensan diferente; otros porque es una promesa electoral, y es un acto de justicia.

Seguramente la ley sea aprobada ya que se cuenta con suficientes votos para ella.

Mas, ¿Propiciará realmente la reconciliación nacional?

Una vez que se apruebe el instrumento legal, ¿Habrá borrón y cuenta nueva? ¿Se abrazarán de nuevo los vecinos chavistas con los escuálidos? ¿Cesarán las ofensas contra el presidente Maduro, y contra los líderes emblemáticos de la oposición?

La amnistía se decreta, más la reconciliación es un proceso que implica respeto al adversario, tanto en lo personal, como en su derecho a pensar distinto; que significa aceptar sin prejuicios a la otra persona; y va más allá, porque tiene que ver con perdonar el agravio, la ofensa, el daño infringido.

La reconciliación tiene que ver con perdonar y superar.

¿Es posible que los líderes revolucionarios sean capaces de superar los agravios cometidos contra ellos por la Cuarta República?

¿Es posible que los agraviados por la famosa lista perversa y discriminatoria, sean capaces de pasar la página? Y quienes han sido privados de sus bienes por vía de las expropiaciones, ¿Podrán avanzar en este proceso?

Habrá una verdadera reconciliación nacional mientras desde las cárceles se coordine el delito en Venezuela, los jueces nieguen la justicia, los empresarios sean coartados en sus derechos; y al ciudadano de a pie se le niegue calidad de vida.

La reconciliación va más allá de un apretón de manos.

El proceso de reconciliar al país se ha de dar en el marco de la Constitución Nacional que rige el estado de derecho, y los altos valores espirituales característicos de la sociedad venezolana.

Como se afirma anteriormente, la reconciliación nacional necesariamente debe iniciarse en el seno de la Asamblea Nacional, proponente de la ley; luego trascender a los integrantes de los Poderes Públicos Nacionales, evidentemente irreconciliados; e ir descendiendo progresivamente a todas las instituciones, hasta alcanzar a la totalidad de la Población.

En virtud de lo cual, y como entidad proponente del proyecto de reconciliación, la Asamblea Nacional tiene que convertirse en motor de la misma. Mas no solamente desde la perspectiva legal, sino comunicacional, social, personal, moral; en una palabra, integral.

Los venezolanos de veras queremos ver al joven y prometedor jefe de la Fracción Parlamentaria Oficialista, Héctor Rodríguez, sentado junto al jefe de la Fracción Parlamentaria del cambio, Julio Borges, evaluando las distintas opciones para resolver esta horrible crisis; es deseable, en el mismo orden de ideas que el máximo exponente del Poder Ejecutivo, actúe codo a codo con el Presidente de la Asamblea nacional, buscando alternativas de solución. Que Ministros, Empresarios y Trabajadores propicien un dialogo tan fecundo que restituya la producción de todo cuanto este paralizado, quebrado, ineficiente del aparato productivo nacional.

Mas ello no se decreta, se motiva, se inspira, se acuerda.

Este es el reto de la oposición.

De nada sirve sacar a los presos políticos de sus encierros, que todos deseamos, si ello va a suponer un recrudecimiento de la radicalización, del odio, de la retaliación.

El paso previo para una Amnistía fecunda es la reconciliación Nacional.

Sin entrar en el debate religioso, es conveniente afirmar, y recordar que la sociedad venezolana, cuyos valores morales, espirituales y culturales están enraizados en la Biblia, que precisamente en ese Sagrado Libro se muestra el proceso lógico que conduce a la reconciliación entre personas en conflicto, enemistadas.

Ese libro contiene los principios para la resolución pacífica de conflictos, y la reconciliación entre prójimos enemistados.

Por cierto, si tú apreciado lector quieres la reconciliación nacional, te doy un dato: Comienza tú, da un gigantesco paso reconciliándote con tu prójimo, cualquiera que sea el motivo de la ruptura. Si eres revolucionario bolivariano, baja la guardia y reconcíliate con tu adversario político escuálido. Caso contrario, tu amigo escuálido, respeta y acepta a tu oponente bolivariano.

Que tal si le damos vigencia plena a aquello de “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

La paz sea con tu espíritu…

Imágenes: Google

PERDONAR Y OLVIDAR

La expresión perdón es la traducción de varias palabras hebreas y griegas que tienen en común la idea de liberar a un ofensor de la culpa y restaurar la relación personal que existía antes de la ofensa. 

La dinámica del perdón es como sigue:

Una persona ofende a otra.

Denominamos ofensor al que comete la falta; y llamamos ofendido al que ha sido objeto de la falta. Ello trae como consecuencia que se rompe la relación y generalmente el ofendido se enoja y quiere reparación del daño causado.

El perdón consiste en que el ofendido decide voluntariamente, o a petición del ofensor, cesar su enojo contra el otro, no exigir reparación de la ofensa, ni compensación, además no exige el castigo que merece el ofensor, y restablece la relación con él.

Vamos a repetir los cuatro elementos del perdón:

1.    Cesa su enojo contra el ofensor

2.    No exige reparación, ni restitución

3.    Renuncia a la venganza o a exigir castigo

4.    Restablece la relación entre ambos

El perdón de los pecados opera entre los hijos de Dios, entre las personas justificadas por Jesucristo.

COMO PERDONA DIOS NUESTRA OFENSAS

 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:12.

Observa: “confesar” el pecado, para recibir el perdón.

Hay una nota muy interesante sobre el perdón, la encontramos 2 Samuel 12:13: “Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.”

Cuando David confesó haber pecado, Natán le comunicó que ya Dios había “remitido” el pecado, es decir, le perdonó, antes que David cometiera el pecado.

Veamos como procede Dios cuando pedimos perdón, Miqueas 7:18-19:

18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.

19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Toma nota de las expresiones claves:

  • Perdona la maldad y olvida el pecado
  • No retiene su enojo
  • Se deleita en misericordia
  • Sepultará nuestras iniquidades
  • Echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados

Fija tu atención en la tercera frase: “Se deleita en misericordia”. La expresión “deleitarse” transmite la idea de placer, satisfacción, gozo. A Dios le complace perdonar… Un buen modelo.

Según el anterior texto, Dios perdona, y no toma en cuanta nuestros pecados; es decir no nos los recuerda y saca en cara.

COMO DEBEMOS PROCEDER CON QUIENES NOS OFENDEN

Perdonar, como Dios nos perdona, Mateo 6:12:

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

COMO VAMOS A PROCEDER CON NOSOTROS MISMOS

Perdonarnos, como Dios nos perdonó, y cesar el sentimiento de culpa, y castigo inconsciente.

A veces ocurre, que cuando cometemos una ofensa, Dios nos perdona, el ofendido igualmente nos perdona; más a nosotros mismos nos cuesta perdonarnos.

Necesitamos aplicarnos el plan divino sobre el perdón: Perdonarnos…

OLVIDAR

Se nos ha enseñado, que nosotros tenemos que perdonar, y olvidar. En realidad nosotros no podemos olvidar algo que ha sido significativo, que ha dejado huella en la memoria.

La única forma que existe de no recordar algo es que nunca hubiera ocurrido en nuestras vidas.

Como olvidar aquellas cosas que nos impactaron…

El primer amor, la boda, nacimiento de un hijo; el acto de graduación, el primer empleo; un divorcio; la muerte de un ser querido, aquella carita feliz, una sonrisa, una traición. Todo queda grabado en la memoria y no se puede borrar, olvidar.

Por tanto, la estrategia no es querer olvidar lo sucedido sino recordarlo de otro modo.

Transformar el recuerdo negativo, de tal modo que sea inofensivo, inocuo, no cause efectos nocivos.

Es decir, PERDONAR Y AMAR, como Dios lo hace…

Una enseñanza útil a este respecto, son las palabras de Pablo:

A los de Corinto:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

A los de Éfeso:

13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Efesios 3:13-14

En conclusión:

PERDONA y AMA… Como Dios!!!

 

MENTE SANADORA

Dando continuidad al tema Mente Sanadora, vamos a considerar algunas estrategias para el desarrollo de una mente sana.

En primer lugar, consideremos la influencia de los pensamientos.

El mecanismo de pensamiento es así: Primero piensas, motivado por un estímulo interno o externo, componente intelectual; luego, sientes, componente emocional; finalmente, reaccionas, componente conductual.

Tomemos como ejemplo el rubor, conocido coloquialmente como sonrojo, el enrojecimiento de la piel de la cara; es  una respuesta emocional, ante ciertas situaciones  que producen ansiedad, vergüenza, culpa, nerviosismo o modestia. El ruborizarse puede también estar asociado a estados de enamoramiento.

Mecanismo del rubor.

Ante una situación de emergencia, el organismo reacciona instantáneamente. Gracias a mecanismos bien establecido, el sistema circulatorio comprime los vasos sanguíneos, para aumentar la velocidad de circulación de la sangre, permitiendo un mayor flujo de nutrientes y oxigeno a las células del cuerpo.  De ese modo el cuerpo, más alimentado y oxigenado, puede iniciar una acción de emergencia.

Las acciones de emergencia son aquellas reacciones que tenemos ante situaciones extremas de peligro.

De forma natural, ante la detección de un peligro, encendemos los motores para una posible acción de emergencia. Es cuando se acelera nuestro corazón, y aumenta nuestra frecuencia respiratoria. A la vez, y sin que lo sintamos, se activan otros procesos en el interior de nuestro organismo, como es la liberación de adrenalina por la cápsulas suprarrenales, la secreción de jugos en el estómago, y la constricción de los vasos sanguíneos; para proveer a nuestros músculos de una ración extra de nutrientes y oxígeno, por si acaso;  y provocando, como efecto colateral, la aparición del rubor.

Este es un ejemplo de cómo influyen los pensamientos, la mente, sobre el cuerpo.

Ahora puede ocurrir, que mediante el mismo mecanismo, en lugar de rubor, se manifiesten las emociones en forma de migraña, alergias, ulceras, afecciones bronquiales, y hasta cardíacas.

Manejo de los pensamientos.

Sabemos que es difícil manejar los pensamientos, debido a que existen diversos factores que los generan. Si escribo: piensa en una “rosa roja”; de inmediato surge la imagen de la flor en tu mente. Ahora te indicó, elimina la rosa roja de tu mente; es imposible borrar de la mente ese objeto, debido a que lo estoy sugiriendo, cada vez; insisto, elimina la rosa roja. ¿Te das cuenta? Ahora si te pido: NO pienses en una manzana. ¿Qué ocurre? Te di una instrucción negativa, que el cerebro procesa como positiva. Ahora bien, la manzana sustituyó en tu mente a la “rosa roja”, la cual apareció de nuevo cuando leíste la palabra.

¿Me estoy explicando bien?

Hay recuerdos, cuya evocación te producen dolor. Mientras están en la memoria a largo plazo, no ejercen influencia sobre ti; mas cuando las evocas, traes al presente los recuerdos; entonces ejercen gran influencia.

¿Qué hacer en estas circunstancias? De ello hablaremos a continuación.

Vamos a considerar una estrategia para controlar, o manejar, los pensamientos. Ya lo sugerimos con el ejemplo de la rosa y de la manzana. Se trata de cambiar el pensamiento, y en su lugar colocar otro.

Por ejemplo, imagina que tu mente es una pantalla blanca. Coloca en esa pantalla un limón. Visualízalo de color verde, con su olor característico, su textura porosa, suave; imagina su sabor. ¿Qué está pasando? Tienes un limón en la mente; y saliva en tu boca. Así trabaja el cerebro. Parecido al rubor.

Ahora imagina que disminuyes el limón hasta desaparecer; coloca ahora en la pantalla un vaso de limonada; has que del  centro de la pantalla surja ese vaso con una fría, helada y refrescante limonada. ¿Qué ha pasado? Tienes en tu mente una limonada. ¿Quieres seguir experimentando con tu mente? Ahora coloca un reóstato. La mayoría de personas no saben que es un reóstato, así que tienes la mente en blanco. Tienes la palabra, más no la imagen. ¿Por qué? Porque en el almacén que se llama memoria, no tienes una imagen para ese dispositivo.

No te preocupes por la imagen de ese dispositivo. Lo que importa es que no puedes recordar lo que no existe en la mente, o ha sido eliminado. ¿Te das cuenta?

Ahora, es cierto que no es fácil evitar que surjan los pensamientos en la mente. Más si podemos reinterpretarles; darles nuevo significado.

Por ejemplo: Supón que a una persona la despidieron del trabajo. ¿Come se sentirá? El solo pensar en esta circunstancia, genera sentimientos de derrota, rabia, frustración, impotencia, incertidumbre, vergüenza. ¿Qué hacer para enfrentar positivamente la circunstancia? Cambiar el significado de los pensamientos, generando nuevas expectativas y actitudes positivas. Ante el despido pensar: Es una oportunidad para iniciar nuevos proyectos; un aprendizaje para la vida; es decir, transformar una desgracia, en una oportunidad. Es lo que la PNL se denomina Reencuadre.

Reencuadre es cambiar el significado de lo que nos pasa, por otro mejor, optimista; para actuar de una manera asertiva, creativa, optimista,  más constructiva.

¿Tu pareja te abandonó y se buscó otra? En lugar de sentirte miserable, sufrir depresión, y mantener rabia, rencor, dolor. Cambia tus pensamientos; piensa que se definió una situación que no era conveniente mantener; que tienes libertad para explorar nuevas experiencias; que la vida tiene un nuevo significado; que la persona quien te dejó, se perdió algo maravilloso de la vida, tú mismo(a); no a  la inversa.

Cada vez que un estímulo traiga a la mente un pensamiento doloroso, cámbialo; o, haz un reencuadre, reinterprétalo, dale un nuevo significado. No tienes que quedarte sumido en melancolía, o peor aún, deprimido.

Por qué vas a optar por la enfermedad, si tienes inmensas posibilidades para seguir viviendo saludablemente, usando creativamente el pensamiento, la mente, el cerebro.

Pensemos en otra estrategia: el perdón.

¿Qué ocurre cuando alguien te hace daño? Sientes enojo, rencor, decepción, dolor. Si cultivas tales emociones, vas a mantener en tu mente, agentes patógenos de gran poder. Así pues, cada vez que observas a la persona que te hizo daño, experimentas la mezcla de las emociones antes citadas. ¿Cuál es la alternativa? Perdonar a esa persona que te hizo deño; y comenzar a experimentar una vida libre de las emociones negativas que sentías  al ver a tu ofensor.

Una pregunta, ¿A quién beneficia la práctica del perdón? Ya tienes la respuesta en tu mente, a ti mismo; y como valor agregado, posibilita la reconciliación.

El perdón consiste en que quien ha sufrido una ofensa, decide, a petición del ofensor, o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor, hacer cesar la ira, e indignación; renunciando a vengarse,  reclamar un justo castigo o restitución; y decidiendo no tener en cuenta la ofensa en el futuro; de modo que las relaciones entre ofensor perdonado, y ofendido perdonante no queden afectadas. El que perdona no “hace justicia” en su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia, al renunciar a la venganza, al justo castigo, o compensación, en aras de intereses superiores.

Por este motivo es que el Padre nuestro expresa: “Y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Perdón significa, erradicar los sentimientos y actitudes negativas, para obtener paz en el corazón.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes Googles

Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

LA INGRID ABANDONADA EN LA SELVA

Desde las entrañas de la selva colombiana fue rescatada Ingrid Betancourt. Su dolorosa pasantía por aquel lugar permitió el nacimiento de una  mujer. Curtida por la experiencia, acrisolada por el dolor, sensible por el sufrimiento.

La selva colombiana, y los captores de esta mujer, le permitieron renacer…

A su llegada, luego de ser rescatada, ante la mirada del mundo los medios de comunicación la entrevistaron. Un voz interrogó.

 ¿Trataron de violentarla?

Ingrid Betancourt respondió:

Ay… Tuve momentos difíciles. Tuve experiencias muy dolorosas. Pero, cuando subí al helicóptero, miré por la ventanilla y le juré a Dios que todas esas cosas se quedaban allá. No quiero volver a hablar de eso.

La selva colombiana (II)

Estas palabras de Ingrid Betancourt son muy significativas. Muestran la extraordinaria madurez adquirida en la selva, así como síntomas de nobleza espiritual.

Uno sabe que pasó por momentos difíciles. Emblemática es la foto publicada desde la selva, en la cual se muestra su delicada figura con evidentes síntomas de cansancio y enfermedad; tanto como la carta enviada a su madre en la cual sugiere la muerte como punto final al sufrimiento.

“Ésta es una selva muy tupida, difícilmente entran los rayos del sol. Pero es desierta en afecto, solidaridad o ternura…

“Estoy, Mamita, cansada, cansada de sufrir. He sido, o tratado de ser fuerte. Estos casi seis años de cautiverio han demostrado que no soy tan resistente, ni tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte como yo creía. He dado muchas batallas, he tratado de escaparme en varias oportunidades, he tratado de mantener la esperanza como quien mantiene la cabeza fuera del agua. Pero, Mamita, ya me doy por vencida. Quisiera pensar que algún día saldré de aquí, pero me doy cuenta de que lo de los diputados – que tanto me ha dolido- me puede pasar en cualquier momento. Pienso que eso sería un alivio para todos.”

Muchos recuerdos trae esta valiente mujer: Las caminatas por la selva, las picaduras de insectos, las cadenas, el trato inhumano. Ante la pregunta ¿Qué fue lo peor del secuestro?, una respuesta conmovedora:

Todo el secuestro es lo peor. La separación de las personas que uno ama… Ver hasta dónde puede llegar la naturaleza humana… Yo nunca traté a mi perrita como me trataron a mí.”

Pero para esta especial mujer colombiana, todas esas cosas se quedan allá, en la selva que fue su cárcel durante seis largos años.

Al bajar del avión que la devolvió a su hogar, tuvo un gesto que la describe. Al pié de la escalera de la aeronave, se arrodilló para dar gracias a Dios y orar el Padre Nuestro, que en una de sus peticiones expresa: “…y perdona nuestras ofensas… así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”

Borrón y cuentas nuevas para Ingrid.

Esta es una notable lección.

Pudiera albergar en su corazón odio, resentimiento, dolor, miedo, desesperanza por todo lo vivido; más ello significaría volver a la selva, y tal actitud no tiene sentido pues precisamente de esa vida en la selva fue liberada.

Uno puede imaginar que asimilando tal experiencia, y las anteriores al secuestro, proyectará su vida con la mirada puesta en el futuro. En lo mucho que puede dar y hacer por la paz del mundo; para que el conflicto en su querida tierra alcance una salida humana.

Una Ingrid que renació en la selva; que con un verdadero conocimiento de si misma iniciará una nueva vida.

Las palabras y actitud de Ingrid son aleccionadoras.

Muchos de nosotros hemos vivido nuestra propia selva, cautivos de nuestras propias decisiones.

¿Que hacer?

Liberarnos de esa selva, y dejar que ese pasado quede allá, precisamente en el pasado.

Fortalecidos,  utilizando nuestros recursos personales, plenos de fe y esperanza, levantar la mirada hacia el frente y avanzar hacia el futuro.

San Pablo, en su carta a los filipenses, expresa:

Olvidando ciertamente lo queda atrás… extendiéndonos a lo que queda adelante… prosigo al blanco… al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús…

La selva queda atrás…

Bienvenida a la vida Ingrid…

… y quienes han tenido similar experiencia…

Imágenes Google.