EL PAPEL DEL PUEBLO CRISTIANO ANTE LA CRISIS DE VENEZUELA

La compleja y desafiante crisis venezolana ha llegado a un punto en el que se avizora un enfrentamiento definitivo entre los dos factores en pugna.

Por una parte el Ejecutivo ha convocado a elegir una Asamblea Constituyente con el objeto de aniquilar a la oposición y perpetuarse en el poder mediante una reforma a la Constitución Nacional que permita establecer un régimen comunista, matizado con las creencias  religiosas ancestrales que profesan.

En la posición opuesta, la ciudadanía, motivada por la sociedad civil, impulsada por jóvenes estudiantes, y seguida por los partidos políticos agrupados en la denominada Mesa de Unidad Democrática (MUD), conscientes de los propósitos del Presidente y de quienes le secundan, han arreciado sus estrategias al punto de ir hasta el sacrificio convencidos de que después del 30 de julio, en el caso de imponer aquella Asamblea, “no hay Patria”.

Entre tanto, y a medida que se acerca aquel día, surgen hechos inesperados. Uno, al que la oposición no le ha dado relevancia, es la posición institucional asumida por Luisa Ortega Díaz, quien contra todo pronóstico, e inesperadamente se pronuncia contra el Tribunal Supremo, calificándole de ilegal, y asume una firme oposición a la Constituyente, afirmando que es ilegal, y contra el legado del fallecido Hugo Chávez.

Este pronunciamiento, heroico, tratándose de una persona afecta a la Revolución, ha dado fuerza a los planteamientos de la oposición internamente, y a la lucha de Países amigos que desean paz y democracia para Venezuela.

Como una estrategia para desmoronar el propósito Constituyente del Gobierno, la oposición convoca a una Consulta Popular, para solicitar opinión de la ciudadanía acerca de su acuerdo o desacuerdo con la propuesta Constituyente, y sobre la conducta de la institución militar frente a las exigencias del pueblo de asumir su papel institucional. Esta consulta se realiza dos semanas antes del llamado a votar por la Constituyente.

Seguidamente, y para asombro del mundo, el Gobierno decide dar casa por cárcel a Leopoldo López, el heroico emblema de la lucha por la libertad en Venezuela.

Pero este hecho, además de causar gran alegría al mundo, ha generado suspicacia entre algunos observadores por la medida en sí misma, debido a que el Gobierno mantiene prisionero a Leopoldo acusándole de instigar la rebelión popular, es una especie de botín de guerra; y de igual modo las declaraciones de su atribulada esposa Lilian, quien manifestó su gratitud a dos representantes de quienes han mantenido a su marido tras la rejas en Ramo Verde, por la medida dictada en favor del prisionero, e indicó su disposición al diálogo para una salida de la terrible crisis que vive el País.

Tras bastidores, algunos notables de la oposición han mantenido una actitud discreta, ya que no aparecen frente a las manifestaciones populares que son reprimidas hasta con balas; ellos están a la espera de la salida del Presidente, y de la caída de la Revolución para arribar a Miraflores como héroes; héroes que usaron “dobles” cuando las acciones se calentaron en las calles.

Esta batalla va a dejar varias víctimas. Los heroicos jóvenes que sacrificaron sus vidas por la Patria, vilmente asesinados por quienes deberían ser los garantes de sus derechos; por el lado de la Revolución a la valiente Luisa Ortega Díaz, mujer que  ha dado un aporte inconmensurable para propiciar la salida Constitucional; y, Leopoldo quien tanto el gobierno como algunos sectores de la dirigencia política opositora  elegantemente quieren deslegitimar para impedir que sea el próximo Presidente de Venezuela.

Es probable que este mismo mes de julio la crisis se defina, a menos que el Gobierno haga una jugada magistral que le oxigene y permita mantenerse unos meses más en el poder.

Dada la salida de este régimen, el aporte de la juventud, la población venezolana, Luisa Ortega Díaz y de Leopoldo son incuestionables. Aquella se desmarco de sus compatriotas revolucionarios, cuando estos se apartaron del hilo constitucional; y Leopoldo prefirió la Cárcel de Ramo verde antes de vender sus convicciones a cambio  de las bondades, y beneficios personales que seguramente le fue ofrecido desde las altas esferas de poder nacional e internacional.

Sea cual sea el resultado de esta crisis, hay lecciones para no olvidar:

Que Chávez no llegó al poder mediante un golpe de Estado, sino con el apoyo de la gran mayoría de venezolanos, de los grandes canales de televisión, de las cadenas de radio y prensa, de emblemáticos comunicadores sociales, del mundo empresarial; y hasta sectores católicos y evangélicos contribuyeron al arribo de la Revolución Bolivariana a Miraflores.

Es decir quienes hoy están en la calle dispuestos a morir para impedir que el sistema Comunista se instale definitivamente en Venezuela, ayer coquetearon con tal ideología; es cierto que al principio no se mostró aquella faceta en forma diáfana, y el pueblo votó por Chávez, pero una vez declarada sus intenciones, es inaudito e inconcebible que un cristiano, sea católico o evangélico, siga siendo afecto a la Revolución. Aquí cabe aquello de que “ninguno puede servir a dos señores”.

He aquí un dato interesante. Según Datanálisis el respaldo popular al Presidente Maduro para octubre del 2016 era de 19%, y según el diario La Verdad, edición del 10 de julio del 2017, la popularidad del Primer Mandatario es del 10%; digamos que un 15% apoya al Presidente, hoy día. Esa es la proporción de venezolanos que históricamente han militado en los partidos de la izquierda venezolana, eso lo hemos analizado en entregas anteriores en este mismo blog.

Es decir las aguas están volviendo a su cauce.

Con esto que afirmamos no queremos culpar a nadie de lo que ocurre en Venezuela, sino es un llamado a reflexión.

El pueblo venezolano que dice creer en Dios, y que  acepta a la Biblia como su Palabra, necesita reflexionar sobre sus raíces históricas y sus creencias para evitar transitar por senderos ajenos a su naturaleza. Esto en el ámbito espiritual.

Hoy es urgente volver a la Biblia.

Y en la dimensión política, respecto de la dirigencia de la misma, hay que cuidar de no dejar al País en manos de quienes con sus erradas acciones enardecieron a la población, y entregaron el País en bandeja de plata.

Bien es cierto que hay que llamar a elecciones, pero un simple acto electoral, y el advenimiento de un notable como Presidente, no va a pacificar al País, ni a resolver la crisis humanitaria. En este momento se requiere un Gobierno de Transición que propicie la reconciliación nacional, curar las heridas y luego llamar  a elecciones.

Se requiere un estadista. Un instrumento de Dios, como José en Egipto; como Darío el persa, instrumentos de Dios en su momento.

Hemos indicado en artículos anteriores que Dios tiene preparado el personaje para su debido momento.

Hay que tomar en serio los pronunciamientos de algunos dirigentes revolucionarios en el sentido de que si cae la Revolución, ellos la defenderán con armas, y en eso no han mentido. Así pues es necesario algún tipo de diálogo antes de las elecciones que han sido pospuestas en aras de la pacificación.

Hay que dialogar para pacificar.

Esta Venezuela traumatizada y radicalizada, necesita un tiempo mínimo para comenzar a sanar heridas y  propiciar la convivencia pacífica que ha sido el estilo de vida de la democracia en esta gran Nación.

En este aspecto el pueblo cristiano tiene un papel protagónico, es llamado por su razón de existencia a propiciar la reconciliación y  la restauración.

Desde mi perspectiva, el pueblo cristiano tiene dos desafíos:

Primero: Concentrarse en los templos y clamar, pidiendo perdón a Dios y a Venezuela, conforme a 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Salir de los templos y proclamar las buenas nuevas de paz, reconciliación y restauración.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Notas personales,
  • Prensa Nacional e Internacional,
  • Imágenes Google.
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EL DESAFÍO DE LA LEY DE AMNISTÍA Y RECONCILIACIÓN

Tal y como se ha prometido, la bancada de la oposición avanza en el proyecto de ley para propiciar una amnistía general a los presos y perseguidos políticos, tanto como reconciliar a la radicalizada sociedad venezolana.

La intención es loable, y responde a una promesa formulada durante la campaña electoral por los movimientos opositores aglutinados en la MUD.

Reconociendo el alto valor de dicha ley, la urgencia de la misma, y los positivos efectos buscados, es innegable que tal instrumento no resuelve el problema de fondo que ha generado este insoportable clima que se vive en Venezuela.

Es que como muchas veces se ha afirmado en forma repetitiva, la crisis venezolana no es por falta de leyes, recursos financieros, o talento humano.

Hemos llegado a este estado de cosas por las posiciones radicales de los actores políticos, quienes son secundados por sus seguidores. Basta observar los comentarios ofensivos, expresiones peyorativas, y gestos ofensivos de cada oponente contra los afectos al otro bando.

El impacto del discurso ofensivo, descalificador, peyorativo que desde cada bando se incita, hace más de diecisiete años ha calado en la conciencia de la población. Se ha instalado en el venezolano una actitud discriminatoria jamás vista desde la época de la independencia.

En estos últimos años se ha acentuado la profunda brecha entre los “escuálidos” y los “revolucionarios”; entre los ricos “burgueses” y los pobres “desposeídos”; entre los empresarios “explotadores” y los obreros “explotados”.

Este grado de división, de fractura, de rechazo se evidencia en los acalorados discursos que se pronuncian en los debates propios de la Asamblea Nacional. Por lo tanto el proceso de amnistía y reconciliación nacional debe comenzar en el seno de dicho Órgano del Poder Público Nacional. No tiene sentido imponer una ley tan importante y trascendental por poseer la mayoría requerida, manteniendo una herida, una brecha con el otro sector.

De repente los presos políticos se convierten en trofeos de guerra, de una guerra sin sentido entre hermanos. Unos se aferran a la idea de mantenerles entre rejas, por motivos de poder, de castigo a quienes piensan diferente; otros porque es una promesa electoral, y es un acto de justicia.

Seguramente la ley sea aprobada ya que se cuenta con suficientes votos para ella.

Mas, ¿Propiciará realmente la reconciliación nacional?

Una vez que se apruebe el instrumento legal, ¿Habrá borrón y cuenta nueva? ¿Se abrazarán de nuevo los vecinos chavistas con los escuálidos? ¿Cesarán las ofensas contra el presidente Maduro, y contra los líderes emblemáticos de la oposición?

La amnistía se decreta, más la reconciliación es un proceso que implica respeto al adversario, tanto en lo personal, como en su derecho a pensar distinto; que significa aceptar sin prejuicios a la otra persona; y va más allá, porque tiene que ver con perdonar el agravio, la ofensa, el daño infringido.

La reconciliación tiene que ver con perdonar y superar.

¿Es posible que los líderes revolucionarios sean capaces de superar los agravios cometidos contra ellos por la Cuarta República?

¿Es posible que los agraviados por la famosa lista perversa y discriminatoria, sean capaces de pasar la página? Y quienes han sido privados de sus bienes por vía de las expropiaciones, ¿Podrán avanzar en este proceso?

Habrá una verdadera reconciliación nacional mientras desde las cárceles se coordine el delito en Venezuela, los jueces nieguen la justicia, los empresarios sean coartados en sus derechos; y al ciudadano de a pie se le niegue calidad de vida.

La reconciliación va más allá de un apretón de manos.

El proceso de reconciliar al país se ha de dar en el marco de la Constitución Nacional que rige el estado de derecho, y los altos valores espirituales característicos de la sociedad venezolana.

Como se afirma anteriormente, la reconciliación nacional necesariamente debe iniciarse en el seno de la Asamblea Nacional, proponente de la ley; luego trascender a los integrantes de los Poderes Públicos Nacionales, evidentemente irreconciliados; e ir descendiendo progresivamente a todas las instituciones, hasta alcanzar a la totalidad de la Población.

En virtud de lo cual, y como entidad proponente del proyecto de reconciliación, la Asamblea Nacional tiene que convertirse en motor de la misma. Mas no solamente desde la perspectiva legal, sino comunicacional, social, personal, moral; en una palabra, integral.

Los venezolanos de veras queremos ver al joven y prometedor jefe de la Fracción Parlamentaria Oficialista, Héctor Rodríguez, sentado junto al jefe de la Fracción Parlamentaria del cambio, Julio Borges, evaluando las distintas opciones para resolver esta horrible crisis; es deseable, en el mismo orden de ideas que el máximo exponente del Poder Ejecutivo, actúe codo a codo con el Presidente de la Asamblea nacional, buscando alternativas de solución. Que Ministros, Empresarios y Trabajadores propicien un dialogo tan fecundo que restituya la producción de todo cuanto este paralizado, quebrado, ineficiente del aparato productivo nacional.

Mas ello no se decreta, se motiva, se inspira, se acuerda.

Este es el reto de la oposición.

De nada sirve sacar a los presos políticos de sus encierros, que todos deseamos, si ello va a suponer un recrudecimiento de la radicalización, del odio, de la retaliación.

El paso previo para una Amnistía fecunda es la reconciliación Nacional.

Sin entrar en el debate religioso, es conveniente afirmar, y recordar que la sociedad venezolana, cuyos valores morales, espirituales y culturales están enraizados en la Biblia, que precisamente en ese Sagrado Libro se muestra el proceso lógico que conduce a la reconciliación entre personas en conflicto, enemistadas.

Ese libro contiene los principios para la resolución pacífica de conflictos, y la reconciliación entre prójimos enemistados.

Por cierto, si tú apreciado lector quieres la reconciliación nacional, te doy un dato: Comienza tú, da un gigantesco paso reconciliándote con tu prójimo, cualquiera que sea el motivo de la ruptura. Si eres revolucionario bolivariano, baja la guardia y reconcíliate con tu adversario político escuálido. Caso contrario, tu amigo escuálido, respeta y acepta a tu oponente bolivariano.

Que tal si le damos vigencia plena a aquello de “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

La paz sea con tu espíritu…

Imágenes: Google

PERDONAR Y OLVIDAR

La expresión perdón es la traducción de varias palabras hebreas y griegas que tienen en común la idea de liberar a un ofensor de la culpa y restaurar la relación personal que existía antes de la ofensa. 

La dinámica del perdón es como sigue:

Una persona ofende a otra.

Denominamos ofensor al que comete la falta; y llamamos ofendido al que ha sido objeto de la falta. Ello trae como consecuencia que se rompe la relación y generalmente el ofendido se enoja y quiere reparación del daño causado.

El perdón consiste en que el ofendido decide voluntariamente, o a petición del ofensor, cesar su enojo contra el otro, no exigir reparación de la ofensa, ni compensación, además no exige el castigo que merece el ofensor, y restablece la relación con él.

Vamos a repetir los cuatro elementos del perdón:

1.    Cesa su enojo contra el ofensor

2.    No exige reparación, ni restitución

3.    Renuncia a la venganza o a exigir castigo

4.    Restablece la relación entre ambos

El perdón de los pecados opera entre los hijos de Dios, entre las personas justificadas por Jesucristo.

COMO PERDONA DIOS NUESTRA OFENSAS

 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:12.

Observa: “confesar” el pecado, para recibir el perdón.

Hay una nota muy interesante sobre el perdón, la encontramos 2 Samuel 12:13: “Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.”

Cuando David confesó haber pecado, Natán le comunicó que ya Dios había “remitido” el pecado, es decir, le perdonó, antes que David cometiera el pecado.

Veamos como procede Dios cuando pedimos perdón, Miqueas 7:18-19:

18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.

19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Toma nota de las expresiones claves:

  • Perdona la maldad y olvida el pecado
  • No retiene su enojo
  • Se deleita en misericordia
  • Sepultará nuestras iniquidades
  • Echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados

Fija tu atención en la tercera frase: “Se deleita en misericordia”. La expresión “deleitarse” transmite la idea de placer, satisfacción, gozo. A Dios le complace perdonar… Un buen modelo.

Según el anterior texto, Dios perdona, y no toma en cuanta nuestros pecados; es decir no nos los recuerda y saca en cara.

COMO DEBEMOS PROCEDER CON QUIENES NOS OFENDEN

Perdonar, como Dios nos perdona, Mateo 6:12:

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

COMO VAMOS A PROCEDER CON NOSOTROS MISMOS

Perdonarnos, como Dios nos perdonó, y cesar el sentimiento de culpa, y castigo inconsciente.

A veces ocurre, que cuando cometemos una ofensa, Dios nos perdona, el ofendido igualmente nos perdona; más a nosotros mismos nos cuesta perdonarnos.

Necesitamos aplicarnos el plan divino sobre el perdón: Perdonarnos…

OLVIDAR

Se nos ha enseñado, que nosotros tenemos que perdonar, y olvidar. En realidad nosotros no podemos olvidar algo que ha sido significativo, que ha dejado huella en la memoria.

La única forma que existe de no recordar algo es que nunca hubiera ocurrido en nuestras vidas.

Como olvidar aquellas cosas que nos impactaron…

El primer amor, la boda, nacimiento de un hijo; el acto de graduación, el primer empleo; un divorcio; la muerte de un ser querido, aquella carita feliz, una sonrisa, una traición. Todo queda grabado en la memoria y no se puede borrar, olvidar.

Por tanto, la estrategia no es querer olvidar lo sucedido sino recordarlo de otro modo.

Transformar el recuerdo negativo, de tal modo que sea inofensivo, inocuo, no cause efectos nocivos.

Es decir, PERDONAR Y AMAR, como Dios lo hace…

Una enseñanza útil a este respecto, son las palabras de Pablo:

A los de Corinto:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

A los de Éfeso:

13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Efesios 3:13-14

En conclusión:

PERDONA y AMA… Como Dios!!!

 

MENTE SANADORA

Dando continuidad al tema Mente Sanadora, vamos a considerar algunas estrategias para el desarrollo de una mente sana.

En primer lugar, consideremos la influencia de los pensamientos.

El mecanismo de pensamiento es así: Primero piensas, motivado por un estímulo interno o externo, componente intelectual; luego, sientes, componente emocional; finalmente, reaccionas, componente conductual.

Tomemos como ejemplo el rubor, conocido coloquialmente como sonrojo, el enrojecimiento de la piel de la cara; es  una respuesta emocional, ante ciertas situaciones  que producen ansiedad, vergüenza, culpa, nerviosismo o modestia. El ruborizarse puede también estar asociado a estados de enamoramiento.

Mecanismo del rubor.

Ante una situación de emergencia, el organismo reacciona instantáneamente. Gracias a mecanismos bien establecido, el sistema circulatorio comprime los vasos sanguíneos, para aumentar la velocidad de circulación de la sangre, permitiendo un mayor flujo de nutrientes y oxigeno a las células del cuerpo.  De ese modo el cuerpo, más alimentado y oxigenado, puede iniciar una acción de emergencia.

Las acciones de emergencia son aquellas reacciones que tenemos ante situaciones extremas de peligro.

De forma natural, ante la detección de un peligro, encendemos los motores para una posible acción de emergencia. Es cuando se acelera nuestro corazón, y aumenta nuestra frecuencia respiratoria. A la vez, y sin que lo sintamos, se activan otros procesos en el interior de nuestro organismo, como es la liberación de adrenalina por la cápsulas suprarrenales, la secreción de jugos en el estómago, y la constricción de los vasos sanguíneos; para proveer a nuestros músculos de una ración extra de nutrientes y oxígeno, por si acaso;  y provocando, como efecto colateral, la aparición del rubor.

Este es un ejemplo de cómo influyen los pensamientos, la mente, sobre el cuerpo.

Ahora puede ocurrir, que mediante el mismo mecanismo, en lugar de rubor, se manifiesten las emociones en forma de migraña, alergias, ulceras, afecciones bronquiales, y hasta cardíacas.

Manejo de los pensamientos.

Sabemos que es difícil manejar los pensamientos, debido a que existen diversos factores que los generan. Si escribo: piensa en una “rosa roja”; de inmediato surge la imagen de la flor en tu mente. Ahora te indicó, elimina la rosa roja de tu mente; es imposible borrar de la mente ese objeto, debido a que lo estoy sugiriendo, cada vez; insisto, elimina la rosa roja. ¿Te das cuenta? Ahora si te pido: NO pienses en una manzana. ¿Qué ocurre? Te di una instrucción negativa, que el cerebro procesa como positiva. Ahora bien, la manzana sustituyó en tu mente a la “rosa roja”, la cual apareció de nuevo cuando leíste la palabra.

¿Me estoy explicando bien?

Hay recuerdos, cuya evocación te producen dolor. Mientras están en la memoria a largo plazo, no ejercen influencia sobre ti; mas cuando las evocas, traes al presente los recuerdos; entonces ejercen gran influencia.

¿Qué hacer en estas circunstancias? De ello hablaremos a continuación.

Vamos a considerar una estrategia para controlar, o manejar, los pensamientos. Ya lo sugerimos con el ejemplo de la rosa y de la manzana. Se trata de cambiar el pensamiento, y en su lugar colocar otro.

Por ejemplo, imagina que tu mente es una pantalla blanca. Coloca en esa pantalla un limón. Visualízalo de color verde, con su olor característico, su textura porosa, suave; imagina su sabor. ¿Qué está pasando? Tienes un limón en la mente; y saliva en tu boca. Así trabaja el cerebro. Parecido al rubor.

Ahora imagina que disminuyes el limón hasta desaparecer; coloca ahora en la pantalla un vaso de limonada; has que del  centro de la pantalla surja ese vaso con una fría, helada y refrescante limonada. ¿Qué ha pasado? Tienes en tu mente una limonada. ¿Quieres seguir experimentando con tu mente? Ahora coloca un reóstato. La mayoría de personas no saben que es un reóstato, así que tienes la mente en blanco. Tienes la palabra, más no la imagen. ¿Por qué? Porque en el almacén que se llama memoria, no tienes una imagen para ese dispositivo.

No te preocupes por la imagen de ese dispositivo. Lo que importa es que no puedes recordar lo que no existe en la mente, o ha sido eliminado. ¿Te das cuenta?

Ahora, es cierto que no es fácil evitar que surjan los pensamientos en la mente. Más si podemos reinterpretarles; darles nuevo significado.

Por ejemplo: Supón que a una persona la despidieron del trabajo. ¿Come se sentirá? El solo pensar en esta circunstancia, genera sentimientos de derrota, rabia, frustración, impotencia, incertidumbre, vergüenza. ¿Qué hacer para enfrentar positivamente la circunstancia? Cambiar el significado de los pensamientos, generando nuevas expectativas y actitudes positivas. Ante el despido pensar: Es una oportunidad para iniciar nuevos proyectos; un aprendizaje para la vida; es decir, transformar una desgracia, en una oportunidad. Es lo que la PNL se denomina Reencuadre.

Reencuadre es cambiar el significado de lo que nos pasa, por otro mejor, optimista; para actuar de una manera asertiva, creativa, optimista,  más constructiva.

¿Tu pareja te abandonó y se buscó otra? En lugar de sentirte miserable, sufrir depresión, y mantener rabia, rencor, dolor. Cambia tus pensamientos; piensa que se definió una situación que no era conveniente mantener; que tienes libertad para explorar nuevas experiencias; que la vida tiene un nuevo significado; que la persona quien te dejó, se perdió algo maravilloso de la vida, tú mismo(a); no a  la inversa.

Cada vez que un estímulo traiga a la mente un pensamiento doloroso, cámbialo; o, haz un reencuadre, reinterprétalo, dale un nuevo significado. No tienes que quedarte sumido en melancolía, o peor aún, deprimido.

Por qué vas a optar por la enfermedad, si tienes inmensas posibilidades para seguir viviendo saludablemente, usando creativamente el pensamiento, la mente, el cerebro.

Pensemos en otra estrategia: el perdón.

¿Qué ocurre cuando alguien te hace daño? Sientes enojo, rencor, decepción, dolor. Si cultivas tales emociones, vas a mantener en tu mente, agentes patógenos de gran poder. Así pues, cada vez que observas a la persona que te hizo daño, experimentas la mezcla de las emociones antes citadas. ¿Cuál es la alternativa? Perdonar a esa persona que te hizo deño; y comenzar a experimentar una vida libre de las emociones negativas que sentías  al ver a tu ofensor.

Una pregunta, ¿A quién beneficia la práctica del perdón? Ya tienes la respuesta en tu mente, a ti mismo; y como valor agregado, posibilita la reconciliación.

El perdón consiste en que quien ha sufrido una ofensa, decide, a petición del ofensor, o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor, hacer cesar la ira, e indignación; renunciando a vengarse,  reclamar un justo castigo o restitución; y decidiendo no tener en cuenta la ofensa en el futuro; de modo que las relaciones entre ofensor perdonado, y ofendido perdonante no queden afectadas. El que perdona no “hace justicia” en su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia, al renunciar a la venganza, al justo castigo, o compensación, en aras de intereses superiores.

Por este motivo es que el Padre nuestro expresa: “Y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Perdón significa, erradicar los sentimientos y actitudes negativas, para obtener paz en el corazón.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes Googles

Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

RECONCILIACIÓN

Considerando el panorama mundial, observamos la existencia de graves conflictos externos entre diversos países; tanto como crisis internas en otros, que igualmente han desembocado en tensiones y conflictos. En virtud de lo cual, se requiere de intensos esfuerzos para lograr la reconciliación externa, e interna de los países en crisis.

El término reconciliación es la unión del prefijo “re” y el verbo “conciliar”, que significa volver a un estado de conciliación. Este último término, según el diccionario de la RAE, es “la acción de componer y ajustar los ánimos de los que estaban opuestos entre sí”. Por tanto, es un proceso que resulta en una situación de concordia, o de acuerdo, entre diferentes partes que por diversas circunstancias se había fracturado.

La reconciliación es el acto amistoso entre oponentes, que restaura una relación social alterada por un conflicto. Es decir, la reconciliación es un mecanismo de resolución de conflictos.

Son muchos los autores que han escrito sobre lo que puede significar reconciliación.

En Berlín, entre los días 31 de enero y 2 de febrero de 2005, más de 60 expertos de cinco regiones distintas del mundo debatieron sobre los procesos de reconciliación, y compararon sus experiencias regionales específicas. El consenso fue claro: no existe una definición unívoca del término reconciliación. La conferencia se desarrollo bajo el título: “De la asunción del pasado a una cooperación futura”, Desafíos regionales y globales de la reconciliación. Berlín 2005.

En la mayoría de los idiomas participantes en el debate ni siquiera existe traducción literal del término como tal. Ante esta situación plantearon una clara advertencia a la comunidad internacional: utilizar el término reconciliación podría despertar rechazo en un país determinado por esta causa. Si no existe una palabra propia para el término reconciliación, las personas podrían percibir la cuestión como un intento de imponer una ideología, o una perspectiva, de factura occidental que no tiene sentido en su realidad cotidiana.

Los expertos estuvieron de acuerdo en lo siguiente:

  • La reconciliación no incluye necesariamente el “olvido”, y sin duda no incluye el “perdón”;
  • Es un proceso de largo plazo que no sigue pasos concretos, sino más bien una dinámica altamente dependiente del contexto específico;
  • Debe provenir del interior de la sociedad, y no puede ser impuesta desde fuera;
  • No cabe esperar una reconciliación individual: en enfoque debe centrarse más bien en una reconciliación social;
  • La reconciliación tiene que ser un proceso colectivo e incluyente, y demanda un cambio profundo a nivel social y político.

Mediante el proceso de reconciliación las partes involucradas en un conflicto inician una relación que les lleva a una comprensión mutua de lo sucedido, superan sentimientos de odio y rencor desarrollados durante el enfrentamiento, inician un mutuo reconocimiento y sientan las bases para un pacto tácito, espontáneo y voluntario de amistad.

La reconciliación como un proceso sociopolítico

La reconciliación está íntimamente ligada con la disculpa, la justificación y el perdón.

El perdón se define como: “Disposición de abandonar el derecho de uno mismo al resentimiento, al juicio negativo o al comportamiento indiferente hacia el que nos ha herido de forma injusta, al mismo tiempo que se promueven cualidades inmerecidas como la compasión, la generosidad e incluso el amor hacia aquella persona.

Es importante distinguir entre perdón y reconciliación puesto que los matices son muy sutiles y la finalidad de cada uno también.

El perdón es un proceso individual, que requiere de un trabajo psicológico y moral, donde se superan sentimientos como el resentimiento, el juicio negativo o la indiferencia hacia quienes nos han hecho daño; y afloran sentimientos como la compasión, la generosidad y el amor hacia el victimario. A diferencia de la reconciliación, el perdón apela a la empatía, a la capacidad de ponerse en el lugar del otro para propiciar conductas proactivas y disminuyan las agresivas.

La reconciliación supone restituir las relaciones, de manera que ya no es un proceso individual, implica un acercamiento voluntario de las partes en conflicto, que buscan conectarse de nuevo, sin tener que obligatoriamente perdonar al otro.

Desde un enfoque socio-político, la Reconciliación es un proceso continuo de reconstrucción de “tejido social” y de instituciones legítimas y legales constituidas bajo un orden democrático estable. Es entrar en un diálogo abierto, para hacer frente a la violencia que se hizo presente en una parte de la historia de un pueblo o una nación, y proyectar con bases sólidas un futuro viable para todos los actores que intervienen en el conflicto. Maria A. Bueno Cipagauta,2006; «La reconciliación como un proceso socio- político. Aproximaciones teóricas».

Concepción democrática de la reconciliación

Se basa en el ejercicio activo de la ciudadanía y en la reciprocidad democrática como requisitos fundamentales para una paz duradera.

Esta concepción de reconciliación exige el reconocimiento de todos como ciudadanos, con derecho a participar activamente en las discusiones políticas, y también con derecho a disentir. Esta concepción implica que todos los actores sociales participen activamente en la toma de decisiones sobre el futuro de la sociedad, y que lo hagan a pesar de tener visiones distintas o antagónicas. Con esta forma de comprender la reconciliación, los sentimientos de los distintos actores sociales se posicionan en el centro de la discusión.

La reconciliación es necesaria, para que haya paz en el mundo.

Fuente: Wikipedia. La Enciclopedia Libre

EDMUNDO CHIRINOS SOLICITA EL PERDON DE LA PENA

El psiquiatra y exrector de la Universidad Central de Venezuela Edmundo Chirinos, pidió al presidente de Venezuela en carta pública, el indulto para que le sea perdonada la condena a 20 años de prisión que recibió el año pasado por el homicidio de Roxana Vargas Quintero. Alegó tener “más de un año de estar en la cárcel, en una celda insólitamente inadecuada para una persona de 77 años”, añadió que se encuentra “muy enfermo”. Chirinos envió la carta pública al jefe de Estado y a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz. La información fue revelada por varios medios de la prensa venezolana.

El conocido psiquiatra y catedrático universitario, también candidato presidencial en las elecciones de 1988, fue condenado, el 29 de septiembre de 2010, a prisión de 20 años por el asesinato, en julio de 2008, de una joven universitaria paciente suya, de tan solo 19 años de edad.

El Tribunal 5 de Juicio de Caracas encontró a Chirinos culpable del asesinato de la estudiante de Comunicación Social, Roxana Vargas,  ordenó su reclusión,  además de inhabilitarlo para el ejercicio profesional de la psiquiatría. La estudiante desapareció el 12 de julio de 2008 y fue hallada dos días después sin vida, en el sector Parque Caiza, en la carretera Petare-Guarenas. Entre las pruebas que inculparon a Chirinos destacó el hallazgo de sangre de la joven en su consultorio, así como un “blog” de la universitaria en el que daba detalles sobre una presunta relación sentimental con el septuagenario psiquiatra.

De acuerdo con la investigación, el día en que desapareció Roxana, el psiquiatra realizó seis llamadas a la joven, prueba que junto con el testimonio de los familiares ayudó a los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) a determinar que el principal sospechoso del homicidio era el ex rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Las dudas se disiparon tras un allanamiento al consultorio del psiquiatra. En el mismo, después de realizar varias pruebas de luminol, localizaron rastros de sangre en la pared, en la alfombra, y en el diván, donde además se encontró uno de los zarcillos de la víctima. Asimismo se determinó que la víctima fue arrastrada 3 metros, 20 centímetros. Después de realizar el análisis de ADN, se llegó a la conclusión de que la sangre localizada en el consultorio, pertenecía a Vargas.

Otra prueba, presentada durante el juicio, se obtuvo en un allanamiento realizado a la residencia de Chirinos; allí se localizaron 1.200 fotos de pacientes, mujeres desnudas, mientras el psiquiatra abusaba de ellas, valiéndose de sedantes.

Un elemento determinante para establecer la responsabilidad de Chirinos, fue el blog personal la estudiante, quien en mensaje enviado a través de esa vía, advertía a las personas a no acudir a las citas médicas con el psiquiatra, pues abusaba sexualmente de sus pacientes. La publicación de ese texto fue lo que hizo estallar en cólera a Chirinos, razón por la cual discutió con la estudiante.

Durante las audiencias de juicio, Chirinos, negó ser responsable del delito por el cual iba a ser condenado, reiteró en varias oportunidades que la sangre, el zarcillo y las fotografías encontradas por los funcionarios en los allanamientos, se las sembraron.

El indulto solicitado por Chirinos, esta basado en su condición de salud, al hecho de tener 77 años, y a que el lugar donde esta recluido no reúne las condiciones para su estadía. La legislación venezolana establece que una persona de más de 70 años no puede ser encarcelada; cumple la pena en casa. Es decir, se le otorga casa por cárcel.

El indulto supone el perdón de la pena, más el indultado sigue siendo culpable.

Fuente:

La Verdad.com

El Universal.com

AÑO INTERNACIONAL DE LA RECONCILIACION

La Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 2009 como el “Año Internacional de la Reconciliación”.

Al observar el panorama mundial, uno se da cuenta de que tal iniciativa es de urgente aplicación. Personas, vecinos, familias y naciones se encuentran enfrentando  diversos tipos de conflictos.

Existe una Guerra Mundial no declarada. No es solo el conflicto en torno a la Franja de Gaza, que en la actualidad tiene la más amplia cobertura. Observe estos datos:

En la actualidad existen más de 40 conflictos armados en el mundo.

A finales del siglo XX el escenario de las guerras ha sido el Sur, así, desde 1945 ha habido 120 conflictos con 20 millones de personas asesinadas, más que en la 2ª guerra mundial.

La segunda industria más importante después del petróleo es el armamentismo.

Resultado de  la “Operación tormenta del desierto”: Niños nacidos sin ojos, órganos adheridos al estómago o a la espalda, sin extremidades, incluso sin cabeza son las víctimas de la guerra.

En los últimos 3 años, 16 países africanos, con unos 150 millones de personas, se han convertido en escenario de guerras.

En los últimos 10 años la guerra ha provocado en los niños 2 millones de muertos, 6 millones gravemente heridos o permanentemente discapacitados, 1 millón de huérfanos o separados de sus familias, y 15 millones de refugiados y desplazados.

Dos mil niños desaparecidos en Sierra Leona, se les usa como porteadores y las niñas se convierten en esclavas sexuales.

Medio millón de niños son utilizados como soldados en 87 países de todo el mundo. Niños que aprenden que la violencia es la primordial forma que adoptan las relaciones humanas.

Más de 80 estados tienen legalizada la pena de muerte.

153 países practican la tortura.

Por ello, la Resolución de la ONU es de urgente aplicación.

He aquí un resumen de la misma:

Consciente de que el diálogo desde posiciones de respeto y tolerancia entre los oponentes es un elemento esencial de la paz y la reconciliación,

Consciente también de que la verdad y la justicia son elementos indispensables para lograr la reconciliación y la paz duradera,

Teniendo en cuenta el rol que deben asumir los medios de comunicación en relación con los procesos de reconciliación,

Convencida de que la proclamación de un año internacional de la reconciliación a fines del primer decenio del nuevo milenio proporcionará a la comunidad internacional la oportunidad de impulsar, con la participación activa de todos los interesados, los esfuerzos por abordar procesos de reconciliación, que constituyen una necesidad y condición para la construcción de una paz firme y duradera,

1. Expresa su firme determinación de impulsar procesos de reconciliación en aquellas sociedades que se encuentran enfrentadas y/o escindidas por conflictos;

2. Decide proclamar el año 2009 Año Internacional de la Reconciliación;

3. Invita a los gobiernos y organizaciones internacionales y no gubernamentales interesadas a que apoyen los procesos de reconciliación entre sociedades enfrentadas y/o escindidas y a que planifiquen y lleven a cabo programas culturales, educacionales y sociales adecuados para promover el concepto de reconciliación, incluso mediante la celebración de conferencias y seminarios y la difusión de información sobre el tema.

56ª sesión plenaria, 20 de noviembre de 2006

La RECONCILIACION es un proceso mediante el cual se alcanza la armonía entre las partes enfrentadas, a través del dialogo, admisión de responsabilidad, y perdón.

Para alcanzarla, las partes involucradas en un conflicto inician una relación que les lleva a una comprensión mutua de lo sucedido, superan sentimientos de odio y rencor desarrollados durante el enfrentamiento, inician un mutuo reconocimiento y sientan las bases para un pacto tácito, espontáneo y voluntario de amistad.

La reconciliación recupera las capacidades derivadas del perdón y la comprensión de los hechos, y restaura las capacidades afectivas.

Como se observa el término reconciliación deriva de la unión de dos palabras. El prefijo “re”, y la palabra “conciliación”.

Es decir: volver a conciliar.

Para que ello ocurra, se requiere que una de las partes admita su responsabilidad; justifique su conducta, de cuenta de ella; y, obtenga el perdón.

De ahí que este proceso es muy difícil porque se requiere madurez, humildad, equidad y sentido común para iniciarle. No es tan fácil dar el primer paso, admitir la responsabilidad de los hechos. La tendencia es culpar a los demás.

Si alguien me agrede. Ese acto tuvo un origen, algo que desencadenó la reacción agresiva. Mi actitud aprendida es culpar al otro por semejante conducta. Pero, ¿Qué del estimulo que generó la agresión?, ese es de mi propia cosecha. Toda acción genera una reacción.

A la par de declarar el Año Internacional de la Reconciliación, necesitamos promover en el hombre una actitud de compromiso con el otro, de perdón, de aceptación, de convivencia.

Es verdad que el trasfondo de los conflictos es económico, político, racial, religioso. Pero en esencia, es el ansia de dominio, la arrogancia, el egoísmo que subyace en el corazón del hombre.

Para lograr la reconciliación, el hombre necesita reconciliarse consigo mismo. Amarse a si mismo, perdonarse a si mismo, aceptarse a si mismo; reconocer los errores y ofensas contra los demás. Y, requiere la capacidad de pedir perdón. Ello no es tan fácil.

Desde la perspectiva espiritual, la Reconciliación comprende: el examen de conciencia, admitir la responsabilidad por el hecho cometido; el arrepentimiento, dolor por la falta cometida, y propósito de enmienda; confesar ante el Padre Celestial la culpa; y obtener el perdón.

Conforme al pensamiento de San Pablo, la reconciliación se logra a través de la fe en Jesucristo, quien reconcilia con el Padre y con el resto de los hombres.

Uno piensa en la RECONCILIACION entre los países enfrentados por conflictos y guerras. Pero qué de los conflictos generados en pequeña escala entre parejas, familias, vecinos, amigos. Estos, aunque no tengan la relevancia de una conflagración internacional, son tan graves y nocivos como aquellos, o quizá más; porque se generan en nuestro entorno íntimo.

A estos tenemos que atender con mayor cuidado y dedicación.

Vamos a propiciar la RECONCILIACION mundial en este año 2009, y los subsiguientes; comenzando con los más cercanos a nosotros.

Recomiendo difundir este mensaje por todo el mundo.

Para leer Resolución de la ONU A/RES/61/17: A Asamblea General

Fuente:

Planeta Sedna

Wikipedia

Imágenes: Google