EL ADULTERIO: LA OTRA CARA

El adulterio es un fenómeno humano que existe desde que el hombre forma las primeras sociedades. En la Biblia ocupa un lugar prominente entre los actos humanos que desagradan a Dios, al punto que se considera abominación, Ezequiel 12:11.

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En el libro de Malaquías no se menciona directamente esta práctica como un problema entre los israelitas, sin embargo es el trasfondo de algunos reclamos Divinos respecto de la unión ilícita con mujeres que rinden cultos a dioses paganos, trayendo aquella al seno del hogar la idolatría, considerada por Dios adulterio.

El adulterio es la unión sexual de una persona casada con otra que no sea su conyugue; dicha expresión deriva de “adulterar”, que significa: alterar o eliminar la calidad y pureza de una cosa añadiéndole algo que le es ajeno o impropio.

Por ejemplo, se adultera la pureza y calidad del café añadiéndole granos de maíz, o de otro grano, para luego tostarlo, molerlo y expenderle como si fuese puro. De esta analogía extraemos la idea de pureza, que es antónimo u opuesto de adulterio.

En todas las sociedades humanas esta práctica es moralmente censurada, y en algunas se considera delito. En Venezuela es la causal número uno para el divorcio, según el artículo 185 del Código Civil de Venezuela.

¿Cómo nace el adulterio en el ser humano? Vayamos a la Biblia, lee Gálatas 5:19.21, allí se da un listado de “manifestaciones de la carne”, en la que el adulterio ocupa el lugar número uno. De este texto inferimos que el adulterio emerge como una “manifestación de la carne”.

En la Biblia la expresión “carne” se refiere al tejido, principalmente muscular, que cubre el cuerpo humano, por lo cual se usa la expresión para referirse a la naturaleza física del hombre, lee Génesis  6:3, para Jehová el hombre es “carne”; en Juan 1:14, el Verbo, Jesucristo, se hizo “carne”.

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También carne se usa en el sentido de las tendencias humanas desvirtuadas, que incitan al mal, Génesis 6:5. En Romanos capítulo ocho se describe la intensa batalla entre las tendencia de la carne, y las del espíritu.

Volviendo a la lista de Gálatas cinco, observemos que el adulterio es descrito como una “manifestación” de la carne. Una expresión de la “carne” en sus dos significados bíblicos.

Veamos la dinámica del adulterio. Nace de una necesidad humana básica relacionada con el sexo, recordemos que una de las funciones del sexo es la reproducción de la especie. Entonces el creador dota al hombre de aquel impulso. En los animales se denomina “celo”, estar en celo es estar en el momento óptimo para la reproducción; en los humanos aquel deseo se denomina instinto, necesidad, impulso, y libido para Freud padre del psicoanálisis.

Cuando aquel impulso humano se orienta hacia la pareja, se alcanza una indescriptible sensación de bienestar, placer, cariño, ternura, pasión que fortalece la unión conyugal, y coadyuva a la salud física y metal. Para una idea de aquel disfrute excelso lea el Cantar de los Cantares; allí se trata el tema de la sexualidad sin tabúes, mitos, ni eufemismos.

Uno de los problemas de tantas personas es considerar el acto sexual, y el impulso que lo prepara, como malos, asociarlos erradamente al pecado original. El sexo no estuvo implicado en la desobediencia de Eva, lea de nuevo Génesis tres para que lo compruebe.

Algunos predicadores usan unas expresiones poéticas del Salmista para introducir un concepto totalmente equivocado sobre el sexo. Lee Salmos 51:5:

He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

David, al confesar precisamente su adulterio, se dirige a Dios para solicitar clemencia, tanto como para liberarse de la tremenda carga de culpa. En el transcurso de aquella confesión expresa algo bien establecido en la Biblia, que como ser humano es heredero del “pecado original”. No que sus padres al unirse sexualmente para concebirle cometieron un pecado.

Dejamos claro que la relación sexual, y el impulso que incita a disfrutar aquella es parte del plan de Dios, es más, de acuerdo a Génesis 1:28 es una bendición.

Y esa bendición es para disfrutarla con la pareja, con su conyugue. Realizar tal acto con alguien ajeno, se concibe como adulterio porque  altera o elimina la calidad y pureza del matrimonio, de la relación conyugal.

El adulterio en la Biblia es tema recurrente porque esa relación imperfecta se usa como símil de la relación de Dios con la Nación de Israel, en Oseas así se evidencia, Oseas 3:1. Israel traiciona a Jehová adorando ídolos, en la Sagrada Escritura la idolatría se concibe como adulterio. El libro de Oseas analiza esta problemática.

El problema del adulterio es más grave de lo que se puede imaginar, Jesucristo eleva este problema a ámbitos insospechados, leamos Mateo 5:27-28:

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Este es el argumento usado por Jesús mismo cuando le es presentada la mujer “sorprendida en adulterio”, Juan 8:1-11, el Maestro dice a los moralistas: “El que de vosotros este sin pecados, sea el primero en arrojar la primera piedra.”

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Para Jesús el adulterio es uno de esos pecados que se conciben y no se materializan, pero siguen siendo pecado, por lo cual en las Iglesias hay más adúlteros de lo cualquier ser humano sea capaz de imaginar. En el ámbito legal se denomina premeditación al acto de concebir en la mente un proyecto de delito que luego se ejecuta.

El adulterio es premeditado,  no es algo casual.

¿Cómo prevenir el adulterio? La Biblia ofrece la estrategia.

No vamos a dar una receta, sino a mencionar lo que la Biblia aconseja:

Primero: Entender que el deseo sexual es natural, y que no es pecado la atracción hacia el sexo opuesto, Génesis 1:27-28, y libro de Cantares.

Segundo: Cuando el deseo sexual se orienta hacia alguien que no es la pareja, ejercer  dominio propio, fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22-23.

Tercero: Propiciar permanentemente la higiene mental, eliminando, o canalizando los pensamientos teñidos de lujuria o lascivia, practicar el consejo de Pablo en Filipenses 4:8, pensar en lo “verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable” en general en todo lo que destaque tus virtudes y sea digno.

Cuarto, ejercita tus disciplina espirituales: oración, practicar la palabra, ayunar, vestir la armadura del Espíritu, Efesios 5:10-20; ejercitar el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23.

¿Es pecado el adulterio? Como hemos declarado en artículos anteriores sobre las uniones mixtas, y el divorcio, el adulterio no es otra cosa que un acto de desobediencia.

Desobediencia a la Palabra de Dios que pide mantener pura la relación conyugal, y una traición a la promesa matrimonial de consagrarse totalmente para el otro.

Entonces una medida para evitar el adulterio es obedecer la Palabra, ejercer dominio propio, y sobre todo cultivar el amor.

¿Si una persona comete adulterio es motivo para separarse de ella, divorciarse? No, ¿Qué hacer? Perdonar, seguir amando, buscar ayuda con un experto, tal vez la pareja necesita tratamiento psicológico por eventos que le han marcado.

Al adulterio se le ha dado una prominencia inmerecida, porque los adúlteros que materializan el acto mental son minoría, frente a las personas que mantienen pura la relación que son más, aunque no sabemos lo que pasa por sus mentes.

Por otra parte el adulterio es un acto de desobediencia similar a dar falso testimonio, mentir, o no guardar el día de reposo. No hay pecados graves y leves. Existe la tendencia de “disciplinar” a un adultero, y tolerar los “pecadillos” de un chismoso. La errada aplicación de la ética cristiana establece diferencias entre ambos actos de desobediencia.

Por cierto la palabra disciplinar proviene de disciplina que a su vez se relaciona con discipulado, palabras todas con significado de enseñar, instruir. Más muchas “disciplinas” lo que buscan es someter al escarnio público a una persona que necesita afecto, comprensión, y sobre todo ayuda para salir de aquella dolorosa conducta.

Jesús marca la pauta de cómo tratar esta dolorosa situación, en Juan ocho, al tratar a aquella mujer la dignifica al manifestar que no la condena, y la restituye a su hogar diciéndole: “No lo hagas más”.

Fuente:

Biblia, versión RVR60: tomada de ww.biblegateway.org

Conceptos: RAE,

Imágenes: Google

Notas personales

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MI PUEBLO FUE DESTRUIDO PORQUE LE FALTÓ CONOCIMIENTO

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Estas palabras fueron pronunciadas por Jehová y dirigidas al pueblo de Israel, y más concretamente a sus dirigentes, en momentos que la Nación atravesaba una de sus peores crisis. Las mismas son aplicables a Venezuela en los actuales momentos.

Veamos las escenas y hagamos las comparaciones. Los textos que preceden a esta declaración revelan el estado de cosas, sus causas, y consecuencias.

Veamos el panorama:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

  • ¿Cuál es la condición de los “moradores de la tierra”? No hay verdad, ni misericordia; perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.
  • ¿La causa de este estado de cosas? No hay conocimiento de Dios en la tierra.
  • Y, ¿Las consecuencias? Se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 

Vamos a intentar una interpretación de este texto, y aplicarlo a la realidad venezolana.

Antes de proceder al análisis del texto, aclaremos que somos conscientes de que Venezuela no es Israel, el pueblo de Dios. Pero como el mensaje de la Biblia es de aplicación universal, extraeremos de la misma algunas enseñanzas, y haremos comparaciones a partir de ella.

¿En qué son diferentes Israel y Venezuela? Al momento de escribir Oseas su libro, Israel es una Estado Teocrático; como Nación gobernada políticamente por la Monarquía Hebrea, establecida por Jehová al elegir a David como Monarca, y a su descendencia como herederos del trono; Constitucionalmente bajo la Ley de Moisés, Pentateuco, dictada por Dios, la cual rige la vida del pueblo en todas sus facetas y dimensiones: civil, moral, religiosa, legal.

Venezuela es un Estado seglar; políticamente constituida como un Estado federal democrático, social, de derecho y de justicia, autónomo y soberano, cuya soberanía está consagrada en su Acta de Independencia firmada en 1811.

Establezcamos las comparaciones:

La situación de Israel.

El profeta Oseas declara que el estado deplorable en que vive la Nación tiene su origen en que “no hay conocimiento de Dios”.

¿A qué se refiere el profeta con esta expresión? ¿Qué tipo de conocimiento? ¿Cuál es la causa de esta carencia? La expresión “no hay conocimiento de Dios” se refiere a que el pueblo vive ajeno a los principios establecidos en La Ley de Moisés, contenida en el Pentateuco, que era su “constitución nacional”, la norma política, moral, civil y religiosa de Israel.

Al ignorar los principios establecidos en su “estado de derecho”, ocurre el desastre nacional, reflejado en: “…no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.”

Y esta ignorancia trae consigo consecuencias inexorables: “Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.” Un panorama aterrador. La Nación atraviesa uno de sus peores momentos en toda su historia.

¿Es Dios quien propicia este estado de cosas?  No, Dios nunca desea, ni propicia males a su pueblo que tanto ama. Es el hombre con su conducta desaforada, sin cumplir las leyes, haciendo caso omiso a los principios que rigen la vida, quien activa las consecuencias. Cuando un juez, actuando de conformidad al procedimiento establecido en los códigos, condena a una persona, lo hace porque aquella persona dio motivo para tal sentencia.

¿Quién es responsable de la ignorancia del pueblo? El profeta acusa a los dirigentes de la Nación, especialmente los religiosos, por no dar a conocer el mensaje divino.

La decadencia de Israel fue progresiva. La primera institución que fracasa es la monarquía. Los reyes ungidos como instrumentos divinos para conducir al pueblo política, militar y civilmente, se desviaron en sus caminos abrazando la idolatría, culto a dioses paganos, y haciendo alianzas políticas, olvidándose de Jehová, Dios de la Nación.

De igual modo se pervierte el sacerdocio. Los sacerdotes son responsables del estado de derecho, así como de la vida espiritual del pueblo, ya que como estado teocrático-monárquico, el marco jurídico, legal, lo define la Ley de Moisés, el Pentateuco, que también marca la pauta en lo religioso y espiritual. Una actitud temeraria e irresponsable del sacerdocio es consentir las desviaciones del Monarca y erigir estatuas de ídolos en el propio Templo, tanto como permitir la prostitución como acto religioso.

Así pues, ante el fracaso de los reyes como guías morales, civiles, políticos; y del sacerdocio como garantes de la justicia, la legalidad y la vida espiritual del pueblo, Dios levanta a los profetas para advertir a los reyes, a los sacerdotes, y al pueblo en general las consecuencias por su perversa conducta. Todo el capítulo cuatro de Oseas, tanto como el libro en su totalidad, son un llamado, desatendido, para un cambio de actitud, al arrepentimiento.

La línea de trabajo de un profeta, como emisario de Dios, es sencilla. Responde al siguiente esquema:

  1. Denuncia del pecado, 8:1-6,
  2. Advertencia de las consecuencias por el pecado, 9:1-7
  3. Llamado al arrepentimiento, cambio de actitud, 14:1-3,
  4. Promesa de perdón y reconciliación, 14:4-9.

Como sabemos Israel no atendió el llamado de Dios a través de Oseas, como tampoco lo hizo con los demás profetas, y fue llevado al cautiverio como consecuencia de su mal proceder.

Enseñanzas y comparaciones aplicables a Venezuela.

Recordemos que nuestro análisis gira en torno a la frase “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”.

Respecto de que “fue destruido” hay poco que decir puesto que la realidad grita por sí misma. Hay suficientes análisis que explican la decadencia moral, económica, política y social de Venezuela. En algunos aspectos se encuentra igual a Israel en sus peores momentos.

¿El motivo? La falta de conocimiento. En el caso de la Nación de Israel, desconocimiento de la Ley de Moisés, el Pentateuco, que reglamentaba la vida del pueblo. En el caso de Venezuela un desconocimiento generalizado de la Constitución Nacional que rige la vida ciudadana en todos sus aspectos, así como a los principios y normas morales que caracterizan la cultura venezolana.

Venezuela como estado seglar no está obligada a regirse por la Biblia, la Palabra de Dios, ya que Jehová no es el Dios de Venezuela, lo es de muchos venezolanos, no de la Nación. Pero si está obligada a ceñirse a la Constitución y a las Leyes.

Otro aspecto en el que resalta la falta de conocimiento, es en el verdadero origen de la crisis venezolana. La misma tiene sus raíces en que se está imponiendo un modelo económico y político fracasado en toda Nación donde quiso imponerse,  además teñido de prácticas paganas, ocultistas; como lo es el Socialismo del Siglo XXI, impulsado por la Revolución Bolivariana. Pero sobre esto se guarda silencio. Pocas personas han alertado sobre este particular a la población.

En el ámbito espiritual, igualmente se nota un impresionante desconocimiento de las demandas divinas, entre quienes profesan el cristianismo como religión, o como devoción. Se ha reiterado en anteriores escritos, es una inconsistencia lógica, y bíblica que un cristiano adopte la filosofía del Socialismo del Siglo XXI como estilo de vida.

Esta inconsistencia es debido a una doble falta de conocimiento. Por una parte la mayoría de la población desconoce la esencia de los principios que sustentan el Socialismo del Siglo XXI, y se es displicente respecto a las prácticas ocultistas, de religiones paganas que promueven. El común cree que el desabastecimiento y la escasez e es producto de una supuesta guerra económica, y a la caída de los precios del petróleo; cuando en realidad es un esquema de control de la población a través de los productos de primera necesidad, y de los servicios públicos.

Como también hay un desconocimiento generalizado a lo que establece la Palabra de Dios para quienes dicen profesar el cristianismo. Por ello se afirma que la crisis venezolana es peor que la de Israel en sus peores épocas. ¿Por qué? Porque en sus peores crisis Israel tuvo profetas que hablaron en nombre de Dios, alertando a la población sobre su errada conducta, los males porvenir, y llamaron al arrepentimiento. Quienes se acogieron a las demandas divinas escaparon de las consecuencias, al contrario de quienes persistieron en su ignorancia.

Hoy falta la voz del profeta en Venezuela, uno que desenmascare las pretensiones del personaje que tras bastidores dirige la escena, Satanás y sus huestes de maldad; que denuncie el pecado, y advierta las consecuencias de la ignorancia a la Palabra de Dios; que haga un llamado al arrepentimiento a quienes profesan la fe de Cristo.

Hace falta en Venezuela que se lea detenidamente 2 Crónicas 7:13-14, y que cada Cristiano ponga en práctica las palabras de ese imponente texto, una por una. Que no lo pronuncie más, sino proceda de una vez como allí se le pide:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…

Fuente.

  • Conceptos y datos: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

PANAMÁ PAPERS, LA FASE OCULTA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE

El escándalo mundial denominado “Panamá Papers”, papeles de Panamá, pone al descubierto esa fase oscura de la insondable naturaleza humana que le inclina de continuo al mal.

El caso se construye a partir de una gigantesca filtración de documentos confidenciales que revelan cómo personas adineradas, poderosas y de gran prestigio usan los paraísos fiscales para ocultar su riqueza.

Once millones de documentos fueron filtrados de una de las compañías más reservadas del mundo, un bufete de abogados con operaciones en distintos países con sede en Panamá. Dichos documentos muestran cómo la firma de abogados ayudó a clientes para lavar dinero, esquivar sanciones y evadir impuestos.

En los documentos se mencionan a 12 jefes de estado actuales y pasados, incluyendo algunos acusados de saquear sus propios países, y más de 60 de sus familiares. Igualmente figuran en la enorme lista empresarios, deportistas, artistas, y hasta líderes religiosos.

Estos documentos fueron facilitados por una fuente anónima al diario alemán Sueddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; los documentos, considerados la mayor filtración de la historia, abarcan los negocios del día a día de la firma de abogados durante los últimos 40 años. A lo largo de varios meses el periódico recibió más de 11 millones de documentos pertenecientes a dicha compañía, la más reservada del mundo.

Cuando el periodista preguntó a la fuente anónima el motivo por el cual transmitía aquella información, respondió: “Quiero hacer público estos crímenes”.

Al revisar la lista de personas incluidas en aquellas practica ilegales, se aprecia que son poderosas, adineradas, famosas, y algunas hasta exponentes de altos valores religiosos.

¿Qué impulsa semejante conducta?

En primer lugar la errada convicción de que se puede mantener en secreto un hecho punible, aquella debilidad en el carácter de una persona que no es otra cosa que pecado.

En el fondo del caso Panamá Papers está la codicia y la avaricia que mezcladas conforman un binomio letal. Es decir se suman el deseo insaciable de obtener dinero, la codicia, y se agrega la avaricia, el impulso excesivo de atesorar dinero más allá del requerido para satisfacer las necesidades básicas y la comodidad personal.

Nos encontramos frente a una persona que acumula inmensas cantidades de dinero, tan solo por el deseo de atesorarlas, ya que no tiene la intención de usarlas. Un esclavo de dos impulsos perversos, el deseo de acumular bienes de fortuna, que le induce a buscar dinero en forma insaciable, la codicia; y posteriormente la fuerza que le impide usar los bienes acumulados, para atesorarlos, la avaricia.

Ahora bien, la codicia y la avaricia, no configuran delitos penados en cualquier sistema legal; lo grave de los Panamá Papers, es que el dinero se obtuvo ilegalmente, por lo cual se comete el delito de “lavado de dinero”, que es el caso de los líderes políticos; o proviene de dineros obtenido legalmente, pero se pretende evadir impuestos, que es otro delito penado por las leyes, cometido por deportistas, artistas y empresarios; en el caso de los líderes religiosos es simplemente una insensatez ya que ellos son conscientes de que es imposible ocultar su perversidad ante la Omnisciencia y Omnipresencia de Dios.   

¿Qué nos revela el caso Panamá Papers?

  • La codicia y avaricia anidada en el corazón de prominentes hombres con poder, dinero, fama, y prestigio.
  • Que tales “defectos del carácter” no respetan color político, estrato social, ni religión,
  • Que los mismos impulsan a cometer delitos penados legalmente,
  • Revelan una carencia de dominio propio.

Lo más dramático de este sonado caso es que la mayoría de protagonistas son personas que llegaron a sus posiciones gracias a la confianza en ellos depositadas por personas quienes les admiran, y hasta les eligieron.

La Palabra de Dios tiene algo que decir al respecto:

  1. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9.
  2. El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13.
  3. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hechos 3:19.
  4. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.
  5. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21.

El caso Panamá Papers deja una gran lección.

Tomemos las medidas aconsejables para prevenir que ocurran tales hechos… en nuestras vidas.

Fuente:

  • Panamá Papers: Agencias Internacionales de Noticias,
  • Codicia, Avaricia: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com,
  • Notas Personales.

LA HOMOSEXUALIDAD, UNA PERSPECTIVA BÍBLICA

En la Biblia la homosexualidad no es un tema relevante.

El Sagrado Libro contiene pocas referencias relacionadas con este aspecto humano, aunque las que existen son contundentes.

Es probable que esto suceda porque la homosexualidad no era algo común entre los hebreos de la antigüedad; en los judíos de la época posterior al exilio babilónico, ni en los tiempos del cristianismo naciente.

No hay mención alguna de que personajes bíblicos de entre el pueblo de Dios tuviesen esta orientación sexual. No porque se omitiese a propósito, ya que como sabemos los escritores bíblicos no “maquillaron” los relatos para ocultar imperfecciones; sino que lo hicieron crudamente. Abraham, Jacob, David, por mencionar solo tres de los conocidos héroes bíblicos, son mostrados tal y como son. No se oculta que Abraham usó a Sara para provecho personal en Egipto; que Jacob fue engañador profesional; y David, un promiscuo que no le tembló el pulso a la hora de matar al esposo de su amante.

Tal vez la vida arraigada en los principios establecidos por Jehová, el Dios de Israel, fue un factor que minimizó el desarrollo de esta orientación sexual entre los israelitas.

¿Qué establece la Biblia respecto de la homosexualidad? Veamos:

“No te echarás con varón como con mujer; es abominación.”, Levíticos 18:22.

“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.”, Levíticos 20:13.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Corintios 6:9-10.

La primera cita en el contexto de algunos actos prohibidos, abominables, todo el capítulo dieciocho; la segunda en el marco de las consecuencias por actos abominables, capítulo veinte; la tercera en el marco de la vida práctica del cristiano.

La homosexualidad es una tendencia prohibida en la Biblia.

¿Por qué dicha prohibición? Porque es una relación que va contra la naturaleza humana. Las leyes de la genética establecen que en la información contenida en el núcleo de una célula de la especie humana, existe un gen xx que determina el sexo femenino, y un gen xy, que define el sexo masculino. Hasta el estado actual de la ciencia es así, y siempre, desde que el hombre existe, es así.

Como uno de los objetos del sexo es la reproducción y permanecía de la especie, la anatomía humana ha sido diseñada heterosexual. Los órganos genitales de cada sexo han sido configurados de tal forma que se acoplan perfectamente con el opuesto.

Por otra parte, la fecundación humana por naturaleza es interna, se produce en el interior de la mujer, por lo que es necesario el apareamiento y toda la mecánica de la relación sexual ya conocida.

Es por esto que en la Biblia se afirma:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:27-28.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.”, Génesis 2:24.

Ambos textos en el marco de la creación.

Por este motivo la prohibición de la homosexualidad.

Imagina la hipotética circunstancia de que exista un isla cuyos habitantes sean solo hombres; y en su antípoda, al otro lado del mundo, otra isla en la que habiten solo mujeres. En esas condiciones imaginarias, ¿Crees posible la pervivencia de la especie humana? Hay que establecer algún mecanismo de interconexión entre las islas para que no se extinga la raza humana.

¿Qué factores determinan la homosexualidad?

Comencemos por establecer que la homosexualidad es una tendencia sexual, una orientación sexual; que no es un sexo, o tercer sexo. Sobre esto se ha pronunciado la genética, confirmada por la anatomía y fisiología humana.

Hay una gama indefinida de factores que propician esta tendencia humana.

Existen muchos estudios al respecto.

Algunos afirman que se relaciona con eventos ocurridos en la niñez; otros debido a la abundancia de ciertas hormonas asociadas a características del sexo opuesto. Un mecanismo de castigo a la figura paterna o materna; la agresividad paterna. Hay abundante bibliografía al respecto.

¿Cuál es el enfoque bíblico al respecto?

Dejemos que la Biblia nos hable.

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Este texto es fuerte, y parece un tratado contra la homosexualidad. En realidad Pablo en sus dos primeros capítulos de esta carta a los romanos trata una realidad poco halagadora. La realidad del pecado y sus consecuencias en el hombre.

Pablo explica, Dios se revela, y muestra su amor y gracia para con el hombre; pero el hombre le rechaza e ignora, y prefiere seguir las tendencias carnales que desvirtúan su naturaleza humana.

Esta tendencia carnal, se denomina pecado. Y el pecado no es otra cosa que desobediencia al orden divinamente establecido.

Así pues, cuando Pablo establece que la homosexualidad es pecado; coloca esta tendencia humana “al mismo nivel” que las demás tendencias humanas a desobedecer. Para visualizar esta idea, lee de nuevo 1 Corintios 6:9-10.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Corintios 6:9-10.

No es una carga contra los homosexuales, sino contra todos los que practican actos que contravienen las normas naturales del comportamiento humano que la Biblia propone como principios para el buen vivir.

Para comprender la anterior cita de Pablo, hay que analizar la pregunta con la que comienza el versículo nueve. ¿Quiénes no heredarán el reino de los cielos? Los injustos. Un “injusto” en el contexto bíblico es quien “no ha sido justificado a través de Jesucristo”, lea Romanos 5:1-2.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; or quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”

Y complementando esta idea, leemos en 1 Corintios 5:17:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

¿Puede ser salvo un homosexual? Disculpen esta absurda pregunta.

En la Biblia a la persona de esta tendencia se le trata en igualdad de condiciones que a cualquier hombre, no se le discrimina. Si se arrepiente, es gloriosamente salvo. Lee Juan 3:16, allí se incluyen con ese maravilloso “todo”, tan igual como usted amigo lector, que tiene por allí su pecadillo, el cual según 1 Juan 1:9, al confesarlo, es perdonado.

La Biblia afirma que no se puede discriminar a los homosexuales, y condena la homofobia. Veamos:

Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 2 Pedro 2:17

En el que “honrad” transmite la idea de respetar; así como aquello de “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

¿Puede un homosexual modificar su tendencia?

Volvamos a la escritura.

Leamos el pensamiento “completo” de Pablo en la cita 1 Corintios 6:9-11:

9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Lee el versículo once. Algunos lo “eran”, y han sido lavados, santificados y justificados.

En la cultura griega, y posterior la romana, imperante en la época de Pablo, la homosexualidad no era mal vista, ni reprobada; era parte de estilo de vida. De ahí aquello de “y estos erais algunos…”

Por otra parte la homosexualidad puede ser tratada como el alcoholismo, el adulterio, la mitomanía, o cualquier otra tendencia que requiera tratamiento; el cual como es bien sabido el sujeto necesita aceptar.

No estoy con esto afirmando que el homosexual es un enfermo, lo refiero en el sentido de que la persona “desee” modificar la conducta, y busca estrategias para hacerlo.

¿Cómo hay que tratar a un homosexual? Otra pregunta que a lo mejor ofende su inteligencia, por sabida. Con respeto, amor, comprensión, empatía, tolerancia. Asumiendo con toda piedad el pensamiento de Pablo en Gálatas 5:1-5:

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 4 Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; 5 porque cada uno llevará su propia carga.”

Este aspecto necesariamente tendrá que ser abordado en los círculos cristianos sin prejuicios, falsas creencias, objetivamente, como es considerado en la Palabra de Dios.

Finalmente, una orientación para quienes han sido formados con el hábito de juzgar y condenar a los demás, les dejo con todo respeto el siguiente texto:

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:17-18.

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Juan 13:34.

Si hay cerca de ti una persona con esta tendencia, amala, respétala, acéptala, como Cristo lo hace contigo.

Ahora si quieres que cambie su orientación sexual, requiere que la otra persona lo acepte, y sobre todo que acepte la obra transformadora de Jesucristo.

Para mayor información, busca un consejero. Estoy a tu orden, humildemente.

Mi correo es: ila0511@yahoo.com

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