VENEZUELA ¿HASTA CUANDO CLAUDICARÉIS ENTRE DOS PENSAMIENTOS?

El doble juego, la carencia de decisiones firmes y determinantes, los acuerdos ocultos, son las causas fundamentales por las que no se ha resuelto la crisis venezolana.

Un descarnado análisis de la realidad nacional, y de los factores que la determinan deja bien claro que el problema como todos sabemos es de orden político, porque quienes tienen la capacidad de decisión, lo hacen pero en función de sus intereses.

Como en anteriores oportunidades reiteramos, los promotores de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI han sido claros, diáfanos y sinceros al declarar sus intenciones y estrategias; no esconden las ideologías que sustentan, ni sus inclinaciones religiosas. A viva voz pregonan ser seguidores de la teoría marxistas, y exhiben los íconos, los símbolos, de la religión que profesan.

En el lado opuesto tenemos a una población “desamparada y dispersa, como oveja que no tiene pastor”. Afirmo esto con los siguientes argumentos.

La sociedad civil que reúne a la mayor parte de la población venezolana,  posee la capacidad, motivación, y valores para gestionar soluciones, pero no posee un instrumento que la canalice, agrupe, organice y dirija. Hasta ahora ha delegado esta tarea en los partidos. Se requiere de una persona, o de un grupo de personas que la integre, coordine y dirija. Para las próximas elecciones la sociedad civil debe asumir un rol protagónico y encausar representantes suyos para que se nominen a cargos de elección popular.

Inmersas en la sociedad civil se encuentran las instituciones religiosas, que en Venezuela son mayoritariamente afectas al cristianismo. En este ámbito sucede algo parecido al comportamiento de la sociedad civil en general.

La población cristiana venezolana está dividida en tres tendencias: Una afecta a la Revolución Bolivariana, otra alineada con la oposición, y quienes no se inclinan hacia ninguna. Un análisis profundo de la realidad del cristianismo en Venezuela, nos lleva a considerar seriamente en la pregunta que sirve de título a este escrito.

¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos?

Esto nos retrotrae a la época en la que Acab reinaba en Israel, el reino del Norte cuya capital era Samaria; eran tiempos de crisis en la Nación, una prolongada sequía generaba escases de alimentos, los países vecinos les asediaban continuamente, y el pueblo estaba inclinado a la idolatría rindiendo culto a Baal y a Asera. Hambre, escases, inseguridad, y culto a dioses paganos era la cotidianidad en Israel.

En un momento dado, Dios comisiona al profeta Elías para convocar al pueblo y llamarle a tomar una decisión. El hombre obedece el mandato divino, convoca al pueblo y formula la siguiente pregunta:

¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego? 1 Reyes 18:21 DHH.

En la versión Reina Valera Revisada 60, se lee: ¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?

Pregunta que cobra vigencia hoy, en momentos que hay que decidir. Para el relato completo, lee el capítulo 18 de 1 de Reyes.

Bien sabemos que Venezuela no es la Nación de Israel, hay una gran diferencia entre ambas naciones por motivos ampliamente conocidos. Pero igualmente sabemos que el Dios de Israel es el mismo Dios que actúa en Venezuela, y es Soberano en todo el mundo, tal como se declara en 1 Crónicas 29:11:

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Ese Dios, el Dios de Israel, el Dios que se nos revela en la Biblia como el Dios de dioses, y Señor de señores, Deuteronomio 10:17, demanda en este momento histórico, crucial, que su pueblo tome una decisión, que deje el doble juego. El demanda:

Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.

Con Dios las reglas son claras, no hay ambivalencias, bipolaridades, doble ánimo. O sigues a Dios y sus demandas, o sigues a los dioses ajenos y sus artimañas. Como en la lógica, hemos aprendido lo que es una disyuntiva: una relación excluyente entre dos elementos, que tiene la capacidad de desunir, separar.

Es la lógica de Jesucristo en Mateo 6:24:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Esta es la lógica que necesitas aplicar a partir de este instante. En realidad es sencillo, no se te demanda grandes sacrificios, o que emprendas una cruzada para salvar a Venezuela.

¿Sabes lo que necesitas hacer? Relee este familiar texto, medita lo que te revela en el contexto de lo que estamos considerando, y decide que hacer:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

La demanda es sencilla, reflexiona y actúa. Tu sabes que hacer,

¿Qué crees, sinceramente, que hará Dios? Mira lo que dice su Palabra, ante una situación parecida:

7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Éxodo 3:7-10.

La respuesta es clara. Ante el clamor del pueblo de Dios, Él envía un hombre para que les libere.

Aplicando el texto a Venezuela, es evidente que no vendrá un libertador para “sacarnos” del País, sino para propiciar los cambios políticos, sociales, morales y espirituales para recomponer a Venezuela. Ese es el proceder de Dios que hemos aprendido en el Sagrado Libro, la Biblia. Josué en Egipto, Daniel en la cautividad en Babilonia, Esdras y Nehemías en Jerusalén luego de retornar del exilio.

Cuando todos los cristianos venezolanos dejen de “claudicar entre dos pensamientos” y decidan buscar a Dios sinceramente, y se unan como “un solo pueblo” para clamar conforme a 2 Crónicas 7:14, entonces Dios oirá el clamor y revelará el procedimiento a seguir.

Dios tiene preparado a una persona, y a un grupo de hijos suyos, de Dios,  que le respalde para acometer la gran tarea de recomponer a Venezuela.

¿Cuándo es el momento?

Depende del pueblo cristiano, cuando deje de claudicar, del doble juego, y se humille ante Dios.

Seguimos a la espera del momento, y de la persona que se levantará en nombre y por inspiración de Dios.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Definiciones: Wikipedia,
  • Imágenes: Google,
  • Notas personales.

 

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DECLARACIÓN DE LA BIBLIA PARA VENEZUELA FRENTE A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde hace mucho tiempo el Pueblo de Dios está clamando por Venezuela; dentro y fuera del País, se elevan plegarias rogando al Todo Poderoso que intervenga ante la crisis Nacional que vivimos. Lo sabemos por las publicaciones en los distintos medios de comunicación e información, redes sociales, los sitios de las distintas Iglesias y Organizaciones Cristianas; y el testimonio sobre cadenas de oración, vigilias, entre otros.

Afiches de organizaciónes cristianas invitando a orar por Venezuela.

Y tal vez algunos de quienes leen estas líneas, hoy, al despuntar el alba, seguramente oraron por Venezuela. ¿Cuál ha sido la respuesta? No me atrevo a pronunciarme si Dios ha respondido las plegarias. Cada quien dará testimonio al respecto.

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, nos ofrece una respuesta anticipada, que a continuación describo. Dios siempre responde al clamor de su pueblo, previo el cumplimiento los siguientes parámetros indicados en la Biblia:

Primero: Que el Pueblo de Dios este unido, y de acuerdo en la plegaria que eleva al Padre Celestial, Mateo 18:18-20; 2 Crónicas 7:14:

Mateo 18:18-20:

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Orar, conforme a la voluntad de Dios, 1 Juan 5:14-15:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Tercero, Actuar, la fe se perfecciona en las obras, Santiago 2:14, 20-22:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?… 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Respecto del primer parámetro, un pueblo unido clamando, no hay mucho que explicar. Es evidente la necesidad de estar unidos, como Pueblo de Dios, para acordar una plegaria común, en un solo sentido. Resulta ilógico que el pueblo de Dios esté dividido al clamar, que un grupo de venezolanos eleve plegarias para un cambio de quienes están en funciones de Gobierno; y otro, pida que éste sea fortalecido; adoptando posiciones radicales, controversiales y sectarias.

Ambos grupos deben reconocer la necesidad de un cambio de actitud, pedirse perdón mutuamente, reconciliarse, asumir el mandato de Jesucristo de amarse como Él nos mandó a amarnos; y acordar un clamor común ante Dios para que se manifieste como Él solo sabe hacer, conforme a su voluntad, y a los intereses Nacionales.

El dsafío de Cristo a los Cristianos VenezolanosNuevo Mandamiento, Juan 13:34:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Dios escucha el clamor de su pueblo.

Así ocurrió en Egipto, cuando Dios oyó el clamor de su pueblo, y usando a Moisés, les liberó de la esclavitud, Éxodo 3:9-10; tanto como uso a Ciro, rey de Persia, para repatriar a los israelitas cautivos por Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23.

Éxodo 3:9-10:

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

2 Crónicas 36:22-23:

22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

Necesitamos reconocer que Dios tiene el control, y sabe lo que le conviene a Venezuela.

He reiterado, en oportunidades anteriores, que la oración “no” debe ser que Dios “tumbe” el Gobierno Bolivariano; y coloque en su lugar a los dirigentes de la Mesa de la Unidad. O, que se fortalezca la Revolución Bolivariana, derrotando a los opositores de la misma.

La oración agradable a Dios, es que El proceda según su voluntad, manifestando la determinación de aceptar esa voluntad Suprema incondicionalmente; acudiendo ante El, conforme establece Jesucristo en Mateo 5:23-24.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

A este respecto es conveniente destacar la necesidad de propiciar una Reconciliación Nacional, que comience dentro del mismo Pueblo de Dios, y se extienda a toda la Nación. Es un imperativo lograr un País unido, reconciliado, en comunión; en el que quienes estén en funciones de gobierno, y la oposición, no sean enemigo, ni pretendan el exterminio del otro. Un país civilizado, en el que Gobierno y Oposición se sienten a planificar su Reconstrucción, y trabajar juntos en ello. Porque todos somos venezolanos, herederos de los ideales de Bolívar.

Conviene recordar el valor del respeto a quienes no profesen nuestros ideales; así como el valor de la condición humana debe prevalecer. Igualmente activar los procedimientos establecidos en la resolución pacífica de conflictos, y que desde la perspectiva de Jesús, se describe en Mateo 18:15-17.

En segundo lugar, hay que clamar según la voluntad de Dios, y luego aceptarla. Convencidos de que Él se deleita en misericordia, Miqueas 7:18. Es necesario reconocer que Dios está en control. Nada de lo que ocurre en Venezuela transcurre por determinación humana, o maligna. Ningún poder humano, o potestad espiritual va a sesgar la determinación de Dios.

Ocurre que a veces, El permite determinadas circunstancias para alertar, corregir, y hasta para castigar a su Pueblo. En la Biblia abundan ejemplos sobre este particular. Babilonia, por ejemplo, tomó a Jerusalén, destruyó el Templo, y llevó cautivo a gran parte del pueblo, porque Dios lo permitió, con propósitos bien definidos. Leer Daniel 1:1-2, y el capítulo 21 del libro de Jeremías, en cual se afirma que no es de Nabucodonosor la victoria, sino que es Dios mismo quien pelea contra Israel, por su desobediencia.

Daniel 1:1-2:

En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Dios es un fiel protector de su Pueblo, más cuanto éste tercamente le desobedece, Dios es un adversario inclemente.

Cuando Pilato interrogaba a Jesús, en un momento dado, Jesús determinó no responder más; por lo que Pilato le increpó: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Jesús, en control de la situación, respondió: “ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…” Juan 19:10-11.

Y esto sigue siendo así, ningún poder puede actuar sobre cualquier parte del Mundo, por su determinación, dominio, o autoridad propia. Para que ello ocurra, se necesita que Dios lo permita. En el Padre Nuestro oramos: “Hágase tu voluntad…” Consecuente con ello, oremos conforme a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta, Roamos 12:2.

Por otra parte, es cierto que en la Biblia se declara que Dios revela sus propósitos.

Es la realidad planteada por Jeremías, en su famoso y siempre repetido 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.

Y la declaración formulada al profeta Amós en 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Así pues, Dios está revelando lo que quiere y puede hacer por Venezuela, si su Pueblo actúa conforme a su Palabra.

En tercer lugar, se requiere actuar. Este aspecto es más complejo. No es fácil definir cómo actuar ante situaciones tan complicadas como las que vive Venezuela. Sin embargo hay algunos indicios en la Biblia.

Cuando Moisés a la salida de Egipto, iba delante del pueblo, se topó con el Mar Rojo; ante tal obstáculo, el pueblo reclamó a Moisés por llevarles a aquella encerrona; ante lo cual el Caudillo clamó a Dios, quien le respondió: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”, seguidamente le instruyó: “extiende tu vara sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos del Israel por en medio del mar, en seco.” Lo demás es historia conocida.

En la época de los Jueces de Israel, los Madianitas perturbaban al Pueblo de Dios, y continuamente lo saqueaban, “…de modo que empobrecía a Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” Jueces 6:6. En respuesta al clamor, Dios levantó un libertador, Gedeón. Éste Caudillo, con 300 hombres, utilizando una estrategia completamente ajena a la práctica militar, con astucia y fe, derrotó al ejército enemigo, que era “como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar”, Jueces 7:12.

El ejército de Gedeón, en franca minoría, apenas 300 combatientes, utilizando como arma de combate, una antorcha, una trompeta, y un grito de guerra: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”, liberaron a Israel; el resto es conocido. La historia completa se puede leer en Jueces 6:1-8:35.

Muchos años después, cuando el poderoso e innumerable ejército Asirio tomó a Samaria, seguidamente fue contra Judá, se plantó en las inmediaciones de Jerusalén, y el General del ejército enemigo a grandes voces retó al Rey de Israel, y a Jehová de los Ejércitos. Ante tal peligro, el rey Ezequías consciente de su situación, se fue al Templo y clamó a Dios. La respuesta no se hizo esperar, Dios, por intermedio del profeta Isaías, le envió este mensaje: “Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.” 2 Reyes 19:6. Lo que sigue narra la liberación de Jerusalén, por el poder de Dios, activado gracias al clamor de un pueblo, y de un hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías.

Reconocemos que Venezuela, no es Israel, más Jehová de los Ejércitos si es el mismo ayer, hoy y siempre, de modo que podemos afirmar y confiar, que Dios va a intervenir en Venezuela, según sus Planes, Propósitos, Voluntad, y Estrategia, considerando el clamor, y las actitudes del pueblo venezolano.

Reitero esto, Dios va a levantar a una persona, o grupo de personas para conducir el País, conforme a su voluntad, y al clamor de un pueblo unido, ferviente, temeroso, y obediente.

Tal como se constata en la Sagrada Escritura, Dios siempre utiliza el elemento humano para cumplir su voluntad; y ese elemento humano está entre nosotros, me refiero a que está en Venezuela, sin descartar a ninguna persona, puesto que Dios conoce los corazones, y sabe a quién elegir. Así ocurrió con la elección de David, para ser rey de Israel. Jehová comunicó al profeta Samuel su determinación, para transmitírsela a Saul: 14 Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Utilizó a Nabucodonosor, y a Ciro, quienes no eran parte de su Pueblo para cumplir su Soberana Voluntad; lo puede hacer en Venezuela, sin dudas.

Por lo tanto, necesitamos seguir clamando, y consecuente con ese clamor, actuar siguiendo la pauta marcada en la Palabra.

Como explica Santiago en su carta, se puede orar con fe, y actuar, accionar, consecuentes con la súplica. Abraham desarrolló una gran fe en Jehová, y se movilizó conforme a esa fe que profesaba.

Como Actuar:

  1. Clamar a Dios, como Pueblo Unido; Propiciar la Reconciliación del Pueblo Cristiano en Venezuela, derribando barreras políticas, sociales, denominacionales; y propiciar igualmente la Reconciliación y Reconstrucción Nacional.
  2. Orar según la voluntad de Dios, acogerse a la Constitución y a las Leyes Venezolanas.
  3. Actuar. En las elecciones, votar por candidatos que tengan un mínimo de compromiso con los principios bíblicos, y se responsabilicen en respetar fielmente la Constitución y las Leyes; o promover candidatos cristianos a la Asamblea Nacional. Todo enmarcado en la dirección de Dios.

Este 2015, es un año electoral, quiere decir que vamos a ser llamados a votar por personas que nos representen en la Asamblea Nacional. Ante este escenario, el pueblo Venezolano, consecuente con su clamor a Dios, no puede, ni debe votar por candidatos que representes intereses ajenos a los valores establecidos en la Palabra de Dios.

Respetamos el derecho de toda persona para profesar su fe religiosa como la conciba, y adoptar la filosofía de su preferencia; ese es un derecho humano, y Bíblico, pues Dios nos creó con libre albedrío. Ahora el hecho de que respetemos su libre albedrío, no significa que debamos por ello apoyarle, si somos conscientes de que representa una ideología contraria a nuestra fe.

A ese respecto, necesitamos adoptar un criterio bien definido. Hasta ahora, los cristianos venezolanos han sufragado, considerando sus preferencias político-partidistas; ya es tiempo del voto consciente. Del voto consecuente con nuestros principios.

Esto representa un desafío, en primer lugar porque los posibles candidatos de los distintos sectores políticos, en su mayoría responden a su cosmovisión personal, a los grupos que les postulan, y a su propia conciencia. Pocos tienen la convicción de que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, lo cual se explica porque el pueblo cristiano poco ministra sobre ellos.

En segundo lugar, porque el Pueblo de Dios, se ha mantenido prudentemente ajeno al acontecer político, evadiendo ejercen funciones en los distintos Órganos del Poder Público de Estado, por razones suficientemente discutidas y aceptadas.

La separación de la Iglesia y el Estado, es un gran acierto. La Iglesia no debe tener injerencia, ni compromiso con el Gobierno. Pero está en la obligación, la Iglesia, de interceder para que quienes lo ejerzan lo hagan según los principios establecidos en la Constitución, “para que vivamos quieta y reposadamente”, como expresa 2 Timoteo 2:2.

Sin embargo, es recomendable explorar la posibilidad de conversar con los potenciales candidatos, a la Asamblea Nacional, orar por ellos, explicarles que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, y orientarles sobre las demandas de la Palabra de Dios respecto de sus responsabilidades. Ese es un imperativo Bíblico, porque como toda persona, necesitan escuchar lo que Dios puedo hacer por su intermedio. Y fundamentalmente, que conozcan a Jesucristo, porque ellos están incluidos en Mateo 28:19-20.

Otra opción es motivar a cristianos de reconocida trayectoria pública; o cristianos con inclinaciones políticas, para que asuman el desafío de proponer sus nombres, como candidatos a la Asamblea Nacional  por Iniciativa Propia, con el apoyo de la Sociedad Civil, y del Pueblo de Dios, en sus circunscripciones electorales.

Dios tiene caminos inescrutables para hacer su voluntad, y cumplir sus propósitos; quien sabe si algunos de quienes leen estas líneas, están en el Plan de Dios para la Reconciliación, y la Reconstrucción Nacional. Estamos orando por ello.

En Conclusión: Vamos a seguir clamando, y comencemos a actuar.

Recuerda, si apoyas a personas que tengan temor de Dios, ya sabes cuál es el futuro de la Nación; caso contrario, también lo conoces, Dios en su Palabra te lo ha revelado.

Venezuela espera por la acción asertiva del Pueblo de Dios.

Fuente:

LA SALUD DEL PRESIDENTE CHAVEZ

Venezuela está viviendo un tiempo de incertidumbre, y desconcierto; provocado por la situación de salud del Presidente de la República.

A la fecha de hoy, el Presidente Chávez, se recupera de la cuarta operación a que fue sometido, para detener, o extirpar las células cancerígenas de su organismo.

De acuerdo a los partes emitidos por representantes del Gobierno, el pronóstico sobre la evolución de la salud del paciente es poco alentador; al punto que se ha insinuado la posibilidad de que no pueda asumir la Presidencia el 10 de enero, tal y como prevé la Constitución.

Esta lamentable y dolorosa circunstancia del Presidente, nos coloca frente a dos dramáticas situaciones: por un lado el aspecto humano, la persona de Hugo Chávez Frías; y por el otro, la crisis política que se agudiza por este inesperado hecho.

Por el desenvolvimiento de ambas situaciones, la humana respecto de nuestro Presidente, y la política, respecto a la Nación, observamos que ambas se precipitan hacia un final doloroso, y “duro”, tal y como lo expresó el Vicepresidente al informar sobre la evolución del paciente, luego de la última operación.

Es decir, se ha llegado a un punto en que la solución humana, es imposible; en que la ciencia médica es desbordada; en que los medicamentos son inocuos. En otras palabras, entramos en el territorio espiritual, en el campo de la fe; en el ámbito de la Divinidad.

Los médicos son conscientes de esta realidad, ellos saben que existe un punto en el tratamiento de los pacientes a su cuidado, en que más allá de él, la vida no depende de su pericia, ni de la tecnología, ni de los medicamentos aplicados. Depende única y exclusivamente de la fe, de un milagro.

Así pues, por los indicios sobre la salud del Presidente, debido a la recurrencia de la enfermedad, y su resistencia a ceder a los tratamientos aplicados, se infiere que su vida depende de un Milagro.

Ahora bien, ¿Quién será capaz de obrar el Milagro de la Sanidad del Presidente?

Por la revelación Bíblica, y experiencia personal, se puede afirmar que el Dios de la Creación, el Dios revelado en la Biblia, tiene poder para la sanidad del Presidente Chávez, y para resolver la crítica situación de Venezuela; y de cualquier otra persona, o circunstancia.

Esta afirmación es un asunto de fe; y la fe se nos concede para esos momentos críticos, cuando llegamos al borde de nuestras capacidades y posibilidades humanas.

He aquí la solución espiritual, tal y como la propone la Biblia en 2 Crónicas 7:14:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

El texto nos orienta sobre como activar el poder de Dios, para actuar en la solución divina, en un Milagro:

PRIMERO: Humillarse. Reconocerle como Dios verdadero, ceder nuestra prepotencia, sobrestima, y depositar nuestra confianza en El.

SEGUNDO: Buscar su rostro. Es decir, volver nuestra mirada, nuestra confianza hacia Él. Dar un giro de 180 grados y buscarle. Abandonar todo aquello que obstaculice la comunión con Dios.

TERCERO: Arrepentimiento. Significa “convertirse, apartarse de los malos caminos”. Cambiar la manera de pensar, las actitudes negativas. Permitir que Dios, por intermedio del Espíritu Santo actúe en nuestra transformación.

Dada estas tres condiciones, entonces Dios oirá el clamor de su pueblo, perdonará los pecados cometidos, y concederá el Milagro, conforme a su voluntad.

EVIDENCIAS DE ESTA REALIDAD

Evidencia bíblica: En el libro 2 de Reyes capítulo 20, versos 1 al 7, se narra la enfermedad mortal, y posterior sanidad milagrosa de un Rey, Ezequías. Cuando este Rey, postrado en cama supo que iba a morir, volvió su rostro hacia la pared y rogó a Dios, llorando con gran llanto. Dios vio sus lágrimas y escuchó su clamor; por lo cual le concedió quince años más de vida. Es interesante la referencia en que Dios le indicó como tratamiento colocar “pasta de higo” sobre la parte enferma, y sanó.

Testimonio de un amigo: Aquejado por una enfermedad incurable, un amigo asistió a una “misa de sanidad”, ministrada por el padre Roberto Sipols, en la iglesia de su Parroquia, ubicada en Ciudad Alianza, Carabobo; el motivo de la asistencia de esta persona a misa: pedir sanidad. Posterior a ese acto religioso, mi amigo dio testimonio de haber sido sanado completamente, lo cual fue corroborado por su médico tratante, quien conocía los exámenes pre y post misa de sanación. Hoy este hombre da fe del Milagro de Sanación, obrado por nuestro Padre Celestial, usando como elemento fundamental su fe, y la ministración del Padre Roberto. El padre Roberto no se atribuye Milagro alguno, más bien da Gloria a Dios por ser un instrumento. Por razones de privacidad, no doy el nombre del amigo. Más si alguno lo desea, puedo ponerle en contacto con él, para que le comparta su testimonio.

Testigo presencial: Estuve presente en el acto de orar por la sanidad de una persona aquejada de cáncer, su pronóstico era dos meses de vida. Luego de “ungir con aceite” al paciente, como lo recomienda Santiago 5:14-15, se oró por el enfermo, pidiendo sanidad. La respuesta no se hizo esperar. En breve tiempo cambió el pronóstico, Dios hizo el Milagro; se le concedió más años de vida. Igualmente por razones de privacidad, no se ofrece nombre, sin embargo puedo ofrecer datos de personas que certifiquen este Milagro.

La fe de mi hermana menor. A ella le fue diagnosticado cáncer de mamas, para lo cual  fue necesario intervenirle quirúrgicamente, así como aplicarle dosis de quimioterapia. Tales tratamientos fueron acompañados de la fe de la paciente, como la nuestra; así como incesante oración al Padre Celestial, de la familia y de la comunidad de creyentes de la cual es miembro. Dios oyó nuestro clamor, obró en la recuperación de su salud.

Reconocemos que en cada caso, anteriormente mencionado, el poder de Dios hizo posible el milagro; y en la actualidad, existen millones de testimonios como estos, por todo el mundo, del poder de la oración de fe, y la gracia maravillosa de Dios.

Incluso la ciencia médica estudia, en algunos países de Europa, y en hospitales Norteamericanos, la “Sanación a Distancia”, tomando como base para ello, las anteriores palabras escritas por Santiago en su Epístola.

Existe evidencia Bíblica, y testimonios de personas que han recibido un Milagro de Sanidad.

Por todo lo cual, afirmamos que la salud del Presidente, así como la de millones de personas aquejadas por enfermedades, tienen en Dios posibilidad de sanación.

Ahora, hay que dejar claro, que en la sanidad de una persona operan dos factores bien determinados: la fe del paciente, y de quienes le acompañan; y, la voluntad de Dios; tal y como lo refiere el evangelio de Marcos, en el capítulo 2, versos 1-12.

Es deseable que un mensaje como este llegue a los oídos del Presidente, en su entorno hay personas de fe que deberían compartirle lo que la Palabra tiene para él. Así el Milagro podrá ocurrir, sea por intervención directa de Dios, o porque Dios dirige al médico en el tratamiento a aplicar. Todo conforme a su voluntad.

De todos modos este es un momento para la fe.

Evidentemente, estas palabras escritas, con el Presidente en mente, valen para toda persona aquejada por alguna situación humanamente imposible. Dios es el Dios de lo Imposible.

Respecto de la situación política del País, y su solución; por las evidencias que observamos, también ameritan una solución Divina. Necesitamos recordar, el texto que anteriormente señalamos:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Vamos a humillarnos, orar, buscar el Rostro de Dios, y convertirnos.

Para información sobre la Sanación a Distancia, visite este sitio:

https://orientador.wordpress.com/2012/08/22/sanacion-a-distancia/