EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

En muchos lugares del mundo se hacen preparativos para celebrar dos festividades características del mes de diciembre.

La primera es el día 21, en el que se recibe el espíritu de la navidad; el otro es el día 25, Navidad, en el que se conmemora el nacimiento de Jesucristo.

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Ambas le dan a diciembre un carácter particularmente festivo, por lo que se percibe un ambiente diferente a lo usual durante el resto del año. Luces, colores, aromas, sabores se entremezclan inspirando regocijo, esperanza, armonía, paz.

El árbol de navidad rodeado de regalos, y adornado de luces multicolores es el emblema de la celebración.

Para el 21 de diciembre, día en que se recibe el espíritu de la navidad, se aprovechar para limpiar el hogar y prepararlo para la celebración; usan inciensos de pino y mandarina para atraer las buenas energías, la prosperidad.

Es habitual preparar una cena para los invitados, la idea es compartir una velada de alegría y unión pero sobre todo de agradecimiento por lo que recibido durante el año y de apertura para estar listo a lo que te traerá el próximo. El perdón, la tolerancia y la paz deben habitar tu corazón y tu espíritu este día y todo el año.

El 25 de diciembre se celebra la Navidad; en muchos países la festividad es el 24 por la noche, momento en que se comparte en familia, se disfruta una cena, y se reciben los tradicionales regalos.

Como puedes observar, dichas celebraciones, aun cuando se les ha dado un matiz religioso de trasfondo cristiano, poco se asocia a la esencia de la Navidad, tal y como se revela en la Biblia, y en su origen nada tienen que ver con la devoción cristiana.

La elección de aquellos días para recibir el espíritu de la navidad, y conmemorar la natividad de Jesucristo se relaciona más con fenómenos astronómicos, y festividades de religiones ancestrales, que con lo narrado en la Sagrada Escritura.

El Espíritu de la Navidad, al igual que ocurre con la Navidad, tiene sus orígenes en una antigua tradición celta que celebraba la llegada del invierno, actualmente llamamos a esto Solsticio de Invierno, es decir, el sol estático, y que tiene lugar cada 21 de diciembre en el Hemisferio Norte.

Actualmente se cree que el espíritu de la navidad es una supuesta energía cósmica que nos llega desde el centro de nuestra Galaxia, la Vía Láctea; que trae paz, armonía, prosperidad a la humanidad.

Como hemos indicado antes, dichas celebraciones decembrinas poseen un débil sustento bíblico, más bien se trata de un sincretismo, una creencia asimilada de otras religiones, a la cual se le da un matiz cristiano; por esa vía se distorsionan las grandes doctrinas bíblicas referida a la encarnación y obra redentora de Jesucristo.

No estamos quitando el valor a las celebraciones cristianas, cuando realmente se practican con el fervor y la devoción propia de las mismas.

¿Cuáles son los valores característicos de la fe cristiana? Se simbolizan en un pesebre, la eucaristía o Cena del Señor, en una cruz, y una tumba vacía; aquellos son emblemas, memoriales, de una realidad que necesita palpitar en el corazón de los cristianos: humildad, reverencia, abnegación, sumisión, obediencia, sacrificio, amor.

Algo que necesita entender el cristiano es que sin sacrificio no hay navidad; el pesebre tiene sentido cuando se valora en relación a la muerte y resurrección de Jesucristo; de otro modo es un simple objeto para dar abrigo y alimento a un animal, o una pieza de decoración decembrina.

El espíritu de la Navidad no es una supuesta energía cósmica que recibes durante el solsticio de invierno un 21 de diciembre; como tampoco la Navidad es ese jolgorio que propiciamos un 24 de diciembre por la noche.

Para comprender el valor, el verdadero significado de la Navidad, y el por qué la Biblia destaca la importancia del pesebre, tienes que leer Filipenses 2:5-8:

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Efesios 2:5-8.

Observa las expresiones destacadas del texto: “se despojó a sí mismo”, “se humilló a sí mismo”, “obediente hasta la muerte”, “muerte de cruz”. Desprendimiento, humildad, obediencia, sacrificio, todo eso simbolizado en un pesebre.

¿Quieres celebrar el espíritu de la Navidad? Despójate de todo aquello que impida se vea el natural y auténtico ser humano que eres, Efesios 4:21-24; se humilde, Mateo 11:29; obedece, Juan 15:14; sacrifícate, Colosenses 2:5-9.

Así disfrutarás una feliz navidad y un próspero año nuevo.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com

Datos: Wikipedia

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Imagen: Google

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