EL DIVORCIO DESDE OTRA PERSPECTIVA

Avanzando en el análisis de las causas de la crisis en una nación desde la perspectiva de Malaquías, ahora se enfoca otra realidad que abona el lamentable estado del pueblo, el divorcio.

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En textos previos al que analizamos en este escrito, Malaquías determina que el estado de caos en la Nación es resultante de un sacerdocio ineficiente que desatiende su sagrada misión y deja al pueblo sin dirección espiritual; también destaca que otro factor de la crisis es el deterioro del matrimonio que afecta directamente a la familia, institución básica para el desarrollo integral del hombre. El hogar es la primera escuela donde se enseña valores, normas, en la que se transmite la cultura, las costumbres, los valores espirituales.

La crisis de la pareja afecta el normal desarrollo social.

Imagina una familia hebrea. En el Pentateuco se establece que aquella familia es responsable de transmitir generación tras generación el Pacto con Abraham, así como los valores y tradición que giran alrededor de aquel Pacto.

  • Anualmente debían celebrar la Pascua y en aquella celebración recordar que fueron esclavos y que Jehová les liberó de aquel yugo, Éxodo 12:24-28.
  • Consagrar al primogénito, Éxodo 13:1-2.
  • Cumplir los Diez Mandamientos, Éxodo 20:1-17.
  • En general cumplir los decretos y mandamientos Divinos, Deuteronomio 6:1-8.
  • Amar a Jehová de todo corazón, con el alma y con todas las fuerzas, Deuteronomio 6:5.

El deterioro de la familia, propiciado por la crisis de la pareja, impedía el cumplimiento de aquella tradición. Más aún si uno de los cónyuges practica devociones ajenas al Pacto, e introduce en la familia creencias repudiables como la idolatría, y la prostitución con fines religiosos.

Todo esto genera otra “carga” contra Israel, se analiza el problema del divorcio como una deslealtad al pacto.

13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Malaquías 2:13-15.

Resalta en este reproche el que se inunde con lágrimas el altar, lloran y se lamentan porque Dios no recibe sus ofrendas, y luego preguntan el por qué. Más ellos saben el motivo.

¿Cuál es el motivo?

Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad! DHH.

Faltar a la promesa conyugal, el divorcio.

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Con este reclamo al pueblo por la deslealtad con la “mujer de tu juventud”, “tu compañera, y la mujer de tu pacto.”, también alude a la infidelidad de Israel al romper el Pacto con Dios en Sinaí para unirse a otros dioses a quienes idolatran.

Ahora bien, el problema no era que el hombre después de muchos años de matrimonio decidiera separarse de su mujer y buscar otra; lo repudiable es que se buscaba una mujer ajena al pueblo de Dios, persona que seguramente rendía culto a dioses paganos. Esa realidad la describen Esdras y Nehemías en sus libros. Recordemos que Malaquías profetiza durante el período en que actuaron aquellos dos grandes hombres de Dios.

Pues bien, el acto de romper el pacto es grave. ¿Qué hubiese ocurrido si Dios acepta la ruptura del Pacto? Hipotéticamente no se hubiese cumplido, a través de Israel, la promesa de un Mesías Salvador. Motivo por el cual Dios ha sido tan paciente con Israel, para cumplir su Plan de restaurar al hombre y a la totalidad de la creación, que se condensa en Juan 3:16. Con lo cual se cumple Génesis 22:18.

Seguidamente se exalta el valor del matrimonio, y la naturaleza del mismo. Nuevamente se usa el recurso de preguntas:

¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes que le sean consagrados? 2:15. DHH.

La respuesta a esta interrogante es un “si”, pero la mente que tan fluida lleva pensar en la unión de la primera pareja, y se remonta hasta el libro del Génesis que relata su origen y explica su naturaleza. Génesis 1:26-27 afirma:

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios crea al hombre a su imagen, con sexo diferenciado, y les une a fin de reproducirse, poblar el planeta, y ejercer dominio sobre la creación.

De este texto deriva la afirmación “Por tanto, lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre.”, Marcos 10:9.

Este texto de génesis echa a tierra los argumentos para validar los matrimonios entre homosexuales. La reproducción de la especie es objetivo primordial de la relación de pareja, expresado en “llenad la tierra”, al mismo nivel de “señorear” al resto de la creación.

Un país poblado solamente por hombres homosexuales unidos en parejas, la reproducción de la especie es “cero”, tal imaginario país existiría hasta que perviva el último habitante. No se está menospreciando, rechazando, cuestionando, ni abominando la homosexualidad, que es otro tema. Estamos simplemente mencionando una realidad alrededor del matrimonio entre homosexuales, sin emitir juicios de valor.

De este texto inferimos que el hombre posee doble naturaleza, una física, y otra no física; la no física son el espíritu y las facultades intelectuales.

La unión física de la pareja permite la reproducción de la especie humana; y la no física determina la estabilidad y permanencia de la pareja, es el nexo que les mantiene unidos.

Medita. ¿Qué factores permiten la estabilidad de la pareja? El amor, la voluntad, el respeto, la sabiduría, poner en práctica las enseñanzas de la Palabra de Dios.

¿Qué enseña la Biblia sobre la relación de pareja? Lee Efesios 5:21-33, 1 Corintios 13, Mateo 22:37-40.

En Malaquías Dios repudia el divorcio.

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. 2:16

Algo muy claro en la Biblia es que Dios exalta el valor del matrimonio. Se dedica un libro completo a destacar la delicia del amor de la pareja, el Cantar de los Cantares.

La relación de Jehová con la Nación de Israel se compara a un matrimonio. Dicha relación se inicia con el Pacto en Sinaí. El esquema de un contrato de matrimonio se lee en Deuteronomio 5:1-3, donde se declara que Dios entra en alianza con su pueblo en el monte Sinaí.

Los profetas de Israel vieron esta relación como un contrato de matrimonio Isaías 54:5; Ezequiel 18:8. En Deuteronomio 6:10-15, Dios anuncia sus celos en su esposa, la Nación de Israel:

Para Dios el matrimonio es estable, consistente y duradero. Sin embargo en la Sagrada escritura se concede cierta flexibilidad a este concepto, y se permite la ruptura del vínculo en casos muy concretos.

Veamos la perspectiva de Jesucristo descrita en Marcos 10:1-10:

1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. 2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Como puedes observar Jesús al responder sobre la problemática del divorcio, enfatiza el valor del matrimonio, destaca el factor que determina la persistencia del vínculo conyugal, y previene la separación.

¿Es permitido el divorcio? Esta es una pregunta cerrada que acepta una de dos alternativas, y no permite explicaciones adicionales. Entonces no es una pregunta asertiva para comprender o aprender. Observa que Jesús evita afirmar o negar, en lugar de ello les remite a lo que dice la ley, que bien conocen ellos: Deuteronomio 24:1-4

En el texto Moisés concede a los hombres emitir una carta de divorcio si encontraban algo indecente en sus esposas. No se especifica lo que era indecente, podían ser faltas graves, y hasta asuntos superfluos como que la esposa quemara la comida. No era por causa de adulterio, ya que en el Pentateuco el adulterio no era causal de divorcio, sino de muerte, los adúlteros eran  apedreados hasta la muerte, Levíticos 20:10.

Así que lo indecente eran otros tipos de faltas que no incluían el adulterio.

¿Cuáles son las causas que permiten el divorcio?

Los estudiosos de la Biblia han encontrado diversas causas por las que se permite el divorcio, destacando el adulterio como una de las principales, sin embargo un minucioso estudio del Sagrado Libro permite determinar que la única causa para separarse de la pareja es la pérdida del amor; porque el amor es el vínculo que mantiene estable las relaciones, lee Mateo 22:34-40, y 1 Corintios 13.

La Biblia, tanto como la vida práctica así lo confirman. Cuando se ama se respeta, tolera, acepta, quiere, perdona incondicional y constantemente.

El amor:

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo  espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…. 1 Corintios 13:7-8.

Cuando se ama de veras se perdona hasta la falta más grave, dolorosa, y cruel como lo es el adulterio. En el libro de Oseas se revela esta verdad, experimentada por el profeta, quien de ese modo ejemplifica el amor de Dios por un pueblo infiel, adultero, como Israel.

Pero recuerda que en la Biblia se mencionan dos tipos de amor.

Uno es el amor, emoción, del cual hemos sido dotados para facilitar las relaciones interpersonales. En el Nuevo Testamento se describe con palabras griegas como fileo, amor filial, entre amigos, entre padres e hijos; también la expresión ágape, amor incondicional, sacrificial, el de la madre por su hijo, el de los héroes libertadores por su patria.

Para comprender esta verdad veamos una escena familiar, descrita por Juan: Es cuando Jesús conversa con pedro y le pregunta si le ama, en Juan 21:15-19, la conversación fluye así:

Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

En griego, Jesús pregunta a pedro: ἀγαπᾷς με, agapas me: ¿Me amas?

Pedro responde: οἶδας ὅτι φιλῶ σε, oídas hoti philo se. Sabes que te quiero.

Dos veces más Jesús repite la pregunta, y Pedro responde con las mismas palabras.

Pedro no dijo “te amo” usando agape, sino “te quiero”, usando philo. Esta vez Pedro no actuó con la vehemencia de años anteriores, más bien humildemente reconoce que no puede equiparar su amor con el de su maestro, mostrado en la cruz, por lo que mirando a los ojos de su Señor, declara: tú lo sabes, tú sabes que te amo pero no me atrevo a equipararme contigo.

Jesús mira a Pedro, proyecta su mirada hacia el futuro y visualiza  que este hombre parado ante sí, un día demostraría aquella clase amor, muriendo en forma más cruel que la suya. Dice la tradición que Pedro pidió ser sacrificado en forma invertida, con los pies hacia el cielo, puesto que no era digno de morir como su Señor.

Esta es la clase de amor que une a las parejas. No es amor “emoción”, sino amor “virtud”. Amor como un atributo de Dios, 1 Juan 4:8, el cual es transferido al hombre como una virtud, fruto del Espíritu Santo, Gálatas 5:22-23.

La clave de la pervivencia de la pareja es propiciar el desarrollo del amor, convertir la emoción en una virtud, producto del desarrollo espiritual.

Veámoslo así:

La pareja se inicia bajo el influjo de fileo, como admiración que conduce a la amistad, y a la atracción que ejerce el sexo opuesto, seguidamente avanzan hacia el agape, mediante el cual se renuncia a las tendencias egocéntricas, concentrando la relación en aquella persona elegida, aceptándole incondicionalmente; luego se transforma aquel amor emoción en amor virtud fruto del Espíritu, como describe Gálatas 5:22-23.

En todo este proceso que tarda años en consolidarse, fileo y agape, le dan calidez, encanto, ternura, inspiración a la pareja, para el disfrute pleno el uno del otro en todos los aspectos de la naturaleza humana.

El nexo que impide la disolución de la pareja es el amor, es lo que enseña la Palabra a su pueblo.

¿Se comete pecado al divorciarse? Recuerdas las preguntas a este respecto, cuando hablamos del matrimonio mixto.

La expresión correcta para referirse a esta realidad es “desobediencia”, se desobedece al divorciarse; como cualquier otro acto de desobediencia humana, como dividir a una Iglesia, el cuerpo de Cristo, por ejemplo; no se execra al pastor que lo ha hecho, se perdona y restaura, lo aconsejable no es enjuiciar, castigar, execrar; lo que hay que hacer es dar el tratamiento usual en la Biblia:

Ni yo te condeno; vete, y no lo hagas más. Juan 8:11.

Medita. ¿Por qué Dios repudia el divorcio? Porque Dios quiere preservar la institución del matrimonio, como una forma de fortalecer a la familia, la unión estable de la pareja que es su núcleo.

De igual modo evitar que se devalúe, se pervierta.

¿Cómo se pervierte y devalúa el matrimonio? A través de las uniones entre parejas del mismo sexo, que contraviene la natural forma de reproducir la especie humana.

Por lo tanto se demanda propiciar el crecimiento y desarrollo espiritual cómo método para prevenir el divorcio, y preservar la naturaleza de la unión.

Para meditar:

¿Cómo influye en la pareja el desarrollo y fortalecimiento espiritual para prevenir el divorcio? ¿Cómo influye el desarrollo intelectual y el emocional en el fortalecimiento de la unión conyugal? ¿En qué medida los valores morales permiten mantener la relación de pareja? ¿Cómo prevenir el divorcio?

En próximo escrito abordaremos el problema del adulterio. Te animo a revisar tus conceptos sobre el mismo.

Fuente:

Biblia, Versión RVR60: tomada de www.biblegateway.org

Biblia, Versión interlineal: http://bibliaparalela.com/interlinear/john/21-15.htm

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Ofrendas Dignas: Estudio sobre Malaquías

 

 

 

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PARA SALIR DE LA CRISIS VENEZOLANA

Desde los mismos inicios de la crisis en Venezuela, el pueblo de Dios ha orado insistentemente por una solución que propicie la paz y reconciliación entre los ciudadanos de este gran País; en verdad el clamor por Venezuela es permanente, en la mente de muchos aun queda aquel viejo anhelo, que se convirtió en un canto de batalla: “Venezuela será para Cristo, si unidos luchamos por Él…”

Al meditar en los llamados a orar, y en los insistentes clamores que se elevan al cielo por el País, viene a nuestro pensamiento realidades que son notables y constantes en la Sagrada Escritura.

Una, existe un prerrequisito para que los clamores sean escuchados; otra, que Dios siempre usa medios de gracia para ejecutar su voluntad.

Acerca de la primera afirmación, hemos tratado ese tema en anteriores escritos, sin embargo, vamos a reiterar algunas consideraciones al respecto:

La Biblia es clara al establecer que Dios responde las oraciones cuando se cumplen algunos criterios, he aquí algunos:

Orar conforme a la voluntad de Dios. Veamos que significa esta afirmación. En 1 Juan 5:14-15 se nos dice:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

¿Qué quiere decir Juan en esta cita? ¿Acaso hay que pedir solo lo que a Dios le gusta? ¿Y nuestro libre albedrio dónde queda? Bueno, lo que Juan quiere decir es que no vamos a ser escuchados si pedimos algo contra lo establecido en la Palabra de Dios.

Por ejemplo: Dios no va a escuchar el pedido de aniquilar a un enemigo, aquello va contra la voluntad de Dios que es “amar a los enemigos”, Mateo 5:44. Tal vez el ejemplo es extremo, observemos otro. Dios no va a escuchar el ruego de conceder el “don de profecía” para impresionar a los oyentes con sus predicciones; aquello es vanagloria, y las profecías ya están enunciadas en la Biblia, no se requiere de profetas hoy día. Lo que se necesita son personas que proclamen el evangelio de la paz.

En general, orar según la voluntad de Dios, es formular las peticiones en el marco de lo que establece la Sagrada Escritura.

Por enfermos, Santiago 5:14; por las autoridades, 2 Timoteo 2:2; por la ciudad donde vivimos, Jeremías 29:7.

Consideremos otro criterio para que Dios escuche las oraciones.

Cuando se ora humildemente. La humildad es una actitud que permite aceptar tu realidad delante de Dios, en la primera parte de 2 Crónicas 7:14, se destaca esta virtud como un factor determinante para ser oído:

si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,

Es la enseñanza transmitida por Jesús en la parábola del fariseo y el publicano en Lucas 18:9-14, el Maestro culmina aquella enseñanza con estas palabras: “porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

Un criterio final, entre los muchos mencionados en la Biblia.

Confesar los pecados, arrepentirse. La confesión de pecados y el cambio en el estilo de vida es otra condición para ser oído y tener respuesta afirmativa cuando se ora. Es el planteamiento de la segunda parte de 2 Crónicas 7:14, observemos:

y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

“Convertirse de los malos caminos” es una forma de explicar el arrepentimiento, actitud que nace en el corazón de una persona que reconoce su pecado y decide cambiar, apartándose de “los malos caminos”.

Dicho esto, necesitamos reconocer que para que Dios escuche nuestro clamor por Venezuela, hay que orar, como mínimo, según estos tres criterios. Sin olvidar el cumulo de otras recomendaciones bíblicas, requisitos para ser oídos.

El otro aspecto que necesitamos tener presente cuando oramos por Venezuela, es el siguiente.

Dios siempre utiliza el recurso humano cuando decide intervenir entre los hombres. En pocas ocasiones interviene Dios mismo directamente, o usa el recurso de ángeles. La constante es el elemento humano. Veamos.

Para traer al Mesías salvador, utiliza a Abraham, cuya simiente es para bendecir a las naciones de la tierra, Génesis 22:18; cuando decide liberar al pueblo de Israel cautivo en Egipto, utiliza a Moisés, Éxodo 3:9-10. Para llamar al arrepentimiento a Nínive, envía a Jonás, Jonás 1:1-2.

Incluso utiliza individuos que no forman parte de su pueblo. Un caso emblemático, referido en escritos anteriores, es el caso de dos prominentes hombres de la Historia Universal, usados por Dios para propósitos relacionados con su pueblo, Israel. Veamos.

Uno de ellos es Nabucodonosor, el emperador de Babilonia, quien es usado por Dios como un elemento para castigar a su pueblo rebelde, e infiel; así se declara en 2 Crónicas 36:15-17:

15 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16 Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio. 17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos.

Para interpretar este texto tienes que observar, meditar, comprender el significado del versículo 15, observa la frase “porque el tenia misericordia de su pueblo”. Antes de la consecuencia, Dios advierte.

Entonces Nabucodonosor representa la natural consecuencia del hombre desobediente; Dios no castigó a Israel, fue aquella nación la que provocó, el fatídico resultado.

El otro emisario de Dios para cumplir los propósitos de salvación con su pueblo, es Ciro el persa, otro hombre ajeno al pueblo de Dios. Veamos:

 22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba. 2 Crónicas 36:22-23.

No se necesita mayores explicaciones para interpretar el texto. Es evidente que Ciro es consciente del llamado Divino para que obre en la reconstrucción del Templo en Jerusalén, y en la repatriación del pueblo de Israel a su tierra natal.

Retomando el caso Venezuela, es digno de hacer notar que ante el clamor del pueblo por una solución a la crisis nacional, Dios va a intervenir a través de una persona que ha venido preparando anticipadamente, o grupo de ciudadanos, para actuar en su momento.

Por tal motivo no solamente es importante orar, sino estar conscientes de que Dios va a intervenir a través del factor humano. Sea extraído de entre su pueblo, como en el caso de Moisés; o a través de otras personas, como sucedió con Ciro el persa.

Tal vez ya está surgiendo el factor humano, usado por Dios como instrumento; esta dada la respuesta, ¿Se es consciente de ello?

Como se dice coloquialmente: “Dios obra por caminos misteriosos”.

Oremos conforme a lo establecido en la Palabra y asumamos nuestra responsabilidad al momento de ser llamados como medios para salvar a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org
  • Datos y conceptos: Wikipedia,
  • Notas Personales.
  • Imágenes: Google

 

LA ORACIÓN QUE HIZO ARREPENTIR A DIOS

La crisis que atravesamos en Venezuela y que en estos días se agudiza ha inspirado al pueblo de Dios a intensificar su clamor por Venezuela consciente de que Dios tiene la respuesta.

Ante esta realidad es conveniente saber que hay oraciones las cuales pueden hacer que Dios se arrepienta y cambie una determinación; veamos.

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Después de tres meses de haber salido de Egipto, el pueblo de Israel llega al desierto de Sin, frente al Monte Sinaí, Éxodo 19:1-2; allí acampa y Dios convoca a Moisés para un encuentro en la cumbre de aquel monte con el objeto de instruirle sobre los principios en que se basaría su relación con el pueblo de Israel.

Allá en la cumbre del Sinaí Moisés recibe las normas de convivencia del pueblo, que son los principios de la Constitución de Israel; se dictan los Diez Mandamientos, una serie de leyes relacionadas la justicia, así como algunas advertencias acerca de cómo conducirse en la tierra prometida.

Uno de aquellos encuentros entre Dios y Moisés es por cuarenta días, Éxodo  24:18, en dicho encuentro Moisés recibe instrucciones acerca del  culto, la construcción del Tabernáculo, los sacerdotes; y otros aspectos relacionados con la devoción de Israel.

Como Moisés tarda en bajar del monte, el pueblo entra en crisis, se acercan a Aarón, el hermano de Moisés, a quien le exponen que se sienten desamparados y sin quien les guíe, así que le piden les “haga” unos dioses para que les conduzca. Éxodo 32:1.

Ante tal solicitud, Aarón procede a complacerles y determina una estrategia que culmina en la adoración a un becerro de oro, Éxodo 32:2-6.

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Dios que es consciente de todo cuanto ocurre en el campamento de Israel mientras habla con Moisés, se dirige al Caudillo, le hace saber su indignación por la actitud del pueblo y le formula una honrosa promesa:

7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Éxodo 32:7-10.

Ten en cuenta lo siguiente para comprender la postura Divina:

No había trascurrido seis meses desde que Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Ellos son testigos presenciales de los innumerables milagros Divinos que se activaron para propiciar su libertad: diez plagas, el paso por el Mar Rojo; en el desierto recibieron agua provista milagrosamente, e incluso el “pan del cielo”, el maná que comieron hasta llegar a la tierra prometida.

Desde su salida de Egipto una nube va delante de ellos para guiarles por el desierto, nube que les ilumina y abriga con su calor en las heladas noches de aquel inhóspito paraje, Éxodo 13:21, nube que colocándose entre el pueblo y el ejército egipcio impide que les alcance, 14:19; nube que era la manifestación de Divina en su recorrido, Éxodo 16:10.

Lo que los israelitas vieron y vivieron en carne propia no fueron estrategias militares convencionales para derrotar a un enemigo, ellos sabían que un ser humano como Moisés, a pesar de los prodigios que protagonizó, no tenía el poder para hacerlo, sino que era emisario e instrumento Divino en aquella guerra no convencional.

Además Moisés reiteradamente insistió en que actuaba como emisario de Dios, él nunca se atribuyó algún poder especial y personal en todo cuanto hizo.

Así pues que es incomprensible que aquella gente, ante la ausencia del Patriarca olvidase la acción protectora y salvadora de Dios, y decidiera optar por “construirse” un becerro de oro y declarar que aquella creación suya era el dios que iría delante de ellos.

Es decir, un pedazo de oro convertido en la figura de becerro era su dios, olvidando que pocos meses antes precisamente una de las diez plagas, la quinta fue contra el ganado egipcio, Éxodo 9:1-7, con lo cual derrota al dios egipcio “Apis”, una deidad con figura de toro, el dios de la fertilidad.

La idolatría es la actitud más reprobada y rechazada por Dios porque insensatamente el hombre pone en lugar de Dios a un objeto, desafiando la lógica tanto como los dos primeros Mandamientos, Éxodo 20:1-6.

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Culto a la diosa semiramis.

Por ese motivo, y por la insistente rebeldía del pueblo Dios propone un castigo ejemplar: exterminarles; y una honrosa propuesta: hacer de la descendencia de Moisés  una nación grande, Éxodo 32:10.

¿Cuál fue la reacción de Moisés? Una reacción consecuente a su persona, y a la responsabilidad que le había sido concedida, eleva: una oración al Cielo la cual hizo que Dios se arrepintiera.

Veamos la oración de Moisés:

11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Observa detenidamente esta oración, analiza el argumento de Moisés, fíjate que ni siquiera se refiere a la oferta Divina de hacer una nación grande de su descendencia.

¿En que basa Moisés su oración? En Dios mismo, en su soberanía, en su poder, en las promesas dadas a sus ancestros.

Luego en tono respetuoso ruega a Dios que cese su ira contra el pueblo, y que se arrepienta del mal que estaba dispuesto a ocasionar entre los idólatras hebreos.

¿Recuerdas el primer encuentro de Moisés con Dios en el desierto? Aquel encuentro es narrado en el capítulo tres de Éxodo, desde una zarza ardiendo Dios se revela al errante pastor de ovejas. Que diferente es Moisés, como ha cambiado. El roce con el Dios de Israel ha propiciado aquella metamorfosis. Una vez más el hombre es probado y resulta airoso; siglos más tarde Santiago declara: “Bienaventurado el varón que soporta la prueba…”, Santiago 1:12.

Aquella fervorosa oración obra un milagro sin precedente, determina que Dios “se arrepienta” de su propuesta inicial, cambia su actitud.

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Es importante destacar que “arrepentimiento” significa cambio de actitud, cambio de dirección, cambio en la manera de pensar.  Dios no se arrepiente al estilo que se pide al hombre, porque Dios no peca.

En varios momentos descritos en la Sagrada Escritura vemos a Dios cambiando alguna determinación suya propiciada por el proceder humano.

En el caso que no ocupa, Dios cambia su determinación a petición de Moisés. En el relato que sigue a este incidente, vemos a Moisés descender del Sinaí, vive la escena del “becerro de oro”, igualmente se conmueve y llena de ira, procede a destruir el becerro, y narra al pueblo lo que Dios se proponía por su actitud. Una vez el pueblo entra en conocimiento de lo que estuvieron a punto de vivir se llenan de temor, y se comprometen a obedecer las demandas divinas.

De todos modos la consecuencia es inevitable; todo acto de rebeldía, desobediencia, acarrea su costo, y aquel no se hizo esperar, Éxodo 32-30-35.

Este relato nos ilustra como una persona puede lograr que Dios cambie el curso de los acontecimientos, aún más que cambie una sentencia, una determinación suya. La metodología es sencilla, Él la reitera en la Biblia, es ampliamente conocida y repetida entre el pueblo de Dios:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Cuando evaluamos la condición de Venezuela, notamos que no es un “becerro de oro”, un ídolo, al que se le rinde culto; se han “construido” varios, desplazando a Dios del corazón de los venezolanos. La imagen de alguna deidad, un líder carismático a quien se concibe como “eterno”, una ideología, una organización religiosa.

Haz una revisión introspectiva, sinceramente reconoce qué está en primer lugar, antes de Dios, y así ya sabes cuál es tu “becerro de oro” que tienes que erradicar de tu corazón.

Por otra parte, Venezuela necesita intercesores que como Moisés puedan cambiar el curso de la historia.

Es decir personas que reconozcan la soberanía y el poder de Dios, así como que conozcan sus promesas, contenidas en la Sagrada Escritura; pero que aquello no sea una postura religiosa, ni una formula ritual; sino la vivencia de una persona que camina con Dios día tras día, y que con frecuencia asciende a “la cumbre” para hablar personalmente con Dios.

Una persona humilde, modesta, sincera, sensata, mansa, sin ambiciones de poder.

Dios está cambiando el curso errado por el que se ha encauzado al País en el ámbito político, socioeconómico, religioso, y fundamentalmente el espiritual.

Ya veremos un despertar espiritual, es algo que se comienza a sentir.

Sigamos orando por Venezuela, ya veremos la respuesta.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: VersiónRVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
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PROFECÍAS SOBRE VENEZUELA PARA EL 2017

Conocer  el futuro es una necesidad característica de la naturaleza humana, que se evidencia en los registros históricos más antiguos. Hoy, aquella necesidad no ha variado, y la generalidad de personas desea conocer lo que ocurrirá en el futuro. Algunos por curiosidad, otros por temor, y una cantidad significativa para tener elementos de juicio a la hora de llevar adelante un proyecto, una empresa.

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En el caso de muchos venezolanos les mueve el deseo de conocer cuando tendrá lugar la salida de esta crisis que sufrimos y nos agobia. ¿Cómo conocer el futuro?

Los sumerios, a quienes se atribuye el desarrollo de la primera cultura en los valles alrededor del rio Eufrates, región conocida como Mesopotamia, fueron quienes colocaron las bases de la astrología. Ellos observaron que ciertos fenómenos naturales ocurrían simultáneamente con los movimientos de los astros, y los asociaron.

Así, la luna, el Sol, los planetas y las estrellas, que originalmente fueron colocadas en el firmamento para separar el día de la noche, servir como señales de las estaciones, marcar los días y años, Génesis 1:14-15, se convirtieron en dioses que establecían el destino de los hombres

Entonces a los solsticios, equinoccios, las estaciones, las posiciones de los astros y de las constelaciones se les asigno una gran relevancia. Toma cuerpo la astrología, y muchas religiones paganas que pululan en la actualidad.

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Orión, constelación conocida y venerada desde la antiguedad.

Desde aquella remota época, el hombre acude a los astrólogos para que les devele el futuro; a los adivinos, o a quienes se mueven en el espiritismo. También hay personas que a través de análisis estadísticos, y estudio del comportamiento humano pueden predecir algunos fenómenos sociales, como las tendencias electorales, hábitos de consumo, o situaciones financieras.

En el ámbito de la Biblia se registra en el pasado la existencia de “videntes”, personas con la habilidad de predecir el futuro, inspirados por Dios, 1 Samuel 9:9, a quien posteriormente se le llama profeta.

Y los profetas de Israel tuvieron amplio y bien documentado ejercicio, que encontramos en la Biblia. El profeta tenía como misión declarar al pueblo la palabra de Dios, lo que Jehová deseaba transmitirles; por eso la formula profética característica al inicio de sus intervenciones: “Así dice Jehová. Y el mensaje que remitía Jehová estaba relacionado con la condición imperante en el pueblo que lo recibía. El mensaje de los profetas se circunscribía a:

  • Denunciar el pecado del pueblo,
  • Advertir la inminencia del castigo si no hay cambio de actitud,
  • Llamar al arrepentimiento, cambiar el estilo de vida,
  • Promesa de perdón y reconciliación.

La función del profeta llega a su fin, como emisario de Dios, con la aparición de la Biblia, su Palabra, que contiene la revelación para el hombre. En este marco de referencia, los hijos de Dios no acuden a los astrólogos, a los adivinos, ni a los iluminados que pretenden haber recibido tal o cual visión. Acuden a la Biblia para conocer lo que Dios tiene que decirles a los pueblos, y a las personas.

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El predicador actual comienza su proclama con aquella reiterada expresión: “Así dice la Biblia…”

Dicho todo esto, veamos el mensaje profético para el año 2017:

La crisis no se resolverá, al contrario se hará más aguda; la Revolución Bolivariana continuará en el poder hasta las elecciones presidenciales, con o sin Maduro, la MUD continuara su estrategia de dialogo, o en su defecto oposición con “sordina”, a la espera de que la Revolución Bolivariana se desplome por sí misma, y así fácilmente tomar el poder; a la sociedad civil la mantendrán fuera de juego. Una vez en el poder la MUD, habrá un período de violencia, luego de incertidumbre porque la oposición que harán los representantes de la Revolución Bolivariana no será tan “light” como la que hace la oposición democrática. Y los grupos internacionales afines al chavismo, tanto como los Países aliados con ellos procurarán defender sus intereses políticos y económicos enraizados en Venezuela durante la Revolución Bolivariana.

¿Es tal afirmación una profecía? Es la simple conclusión de un analista imparcial y objetivo. ¿Y, que afirma la Biblia? El mismo mensaje que desde la antigüedad Dios dirige a su pueblo. Aquel negro y nefasto panorama puede cambiar, si el venezolano procede a un cambio de actitud.

¿Cuál es el plan de Dios para su pueblo? El siguiente:

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:11-13.

Observa la promesa divina: Dios tiene un plan para su pueblo que incluye la paz, y cumplir sus deseos, satisfacer sus necesidades, facilitar que cumplan sus metas.

Consideremos la responsabilidad del pueblo:

Buscar a Dios, orar, clamar, convertirse de los malos caminos; tal como expresa Jeremías 33:3; Mateo 6:33; Mateo 7:7; Filipenses 4:6; y sobre todo el tantas veces mencionado 2 Crónicas 7:14.

En días recientes hemos visto a multitudes de venezolanos reunidas clamando. Algunos en apoyo a la Revolución Bolivariana; otros pidiendo la recolección de firmas para dar lugar el Referendo Revocatorio. De acuerdo a los planes de Dios se necesita un gesto significativo de su pueblo: buscarle, orar, clamar.

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Aquel pronóstico terrible puede ser “cancelado” por Dios a petición de su pueblo.

Clama a mí, y yo te responderé… Jeremías 33:3.

En Egipto, cuando la aflicción y el yugo era más fuerte, el pueblo de Dios gimió, clamó, gritó pidiendo ayuda del Todopoderoso, el Dios de sus ancestros, y la respuesta fue dada de inmediato, Éxodo 3:9-10:

9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

 Jehová escuchó el clamor de su pueblo, y envió a su emisario Moisés para actuar en su liberación. A este respecto hemos reiterado que Dios tiene preparada a la persona para aquel gran momento, cuando el pueblo clame, nos será revelado.

También hemos aclarado que Venezuela no es Israel, a quien Dios protege de aquella manera; pero Dios es el mismo, no cambia, y está listo para intervenir, cuando el pueblo clame.

Escucha el eterno llamado:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

Pueblo de Dios únete y clama…

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegareway.org,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google

MILAGRO EN UN FRIO ATARDECER

Era el atardecer de un sombrío y frio día, como pocos en aquella época del año. El cielo se observaba nuboso, dándole ese tono gris al ambiente, como es lo habitual en los días de invierno; la temperatura había descendido a unos 22oF, aproximadamente 6 grados por debajo de 0, en centígrados. La noche anterior dejé un recipiente con café en nuestro vehículo, y había amanecido congelado.

Estaba resfriada, sentía fiebre, y los malestares típicos de esa dolencia; además agotada, mis dos tesoritos mayores, los morochos Isaías y Mateo, padecían igualmente los malestares del resfriado que les afectaba, tal vez ellos me lo contagiaron. Así que había pasado la noche atendiéndoles en sus quebrantos. El llanto, las quejas infantiles, y los lamentos no escasearon.

Debido a la fiebre que padecíamos todos, agotamos la provisión de bebidas hidratantes, así que necesitaba reponerlas.

Estaba sola, con mis hijos, ya que mi esposo, pastor de una Iglesia, había salido a las actividades propias de su ministerio.

Así pues que enferma, cansada, atendiendo a los niños, un frio día de invierno, sin ánimos de salir, para no dejar solos a mis hijos, elevé una silenciosa plegaria, “Señor necesito “bebidas hidratantes”.

Subí a la habitación de los niños, para asegurar que todo marchaba bien, cuando repentina e inesperadamente escuche el típico sonido cuando alguien toca tu puerta. Baje presurosa la escalera, no era habitual que alguien me visitase en un da como ese, y precisamente a esa hora.

Con gran expectativa abrí la puerta, esperando recibir y atender a alguien que tal vez necesitaba de nuestra ayuda.

Grande fue mi sorpresa cuando ante mí se destacaba la amplia sonrisa en la cara de un Pastor amigo, y en sus manos una cesta de alimentos, entre las cuales destacaban dos frascos de la “bebida hidratante” de la marca que silenciosamente había solicitado al Padre Celestial. Lagrimas surcaron mis mejillas, y una intensa emoción embargo mi alma, al ver aquel medio de gracia, mi amigo, a quien Dios había utilizado para responder mi plegaria, con un Milagro.

De inmediato compartí con mi amigo la experiencia, y juntos recordamos, “Pedid y recibiréis…”, finalmente estuvimos de acuerdo en que Dios obra por “caminos milagrosos”, y que la oración de fe, activa los Milagros de Dios.

Milagros.

Se llama milagro a un suceso extraordinario, que no tiene explicación humana, que ocurre por la intervención directa de Dios.

El Diccionario de la Lengua Española define un milagro así: “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.”

La palabra milagro es de origen latino, viene de la palabra “miraculum”, que significa “mirar”. Los romanos llamaban miraculum a los fenómenos que escapaban a su comprensión, como los eclipses, las estaciones del año, y las tempestades. A su vez, la expresión miraculum proviene de “mirari”, que en latín significa “contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción”, aquellas cosas inexplicables.

Relámpago del Catatumbo, en el Estado Zulia, Venezuela.

Desde una perspectiva bíblica, un milagro es un hecho sobrenatural a través del cual se manifiesta el amor de Dios hacia los seres humanos, con el objeto de mostrar su naturaleza todopoderosa, y fortalecer la fe.

Milagros en la Biblia.

En el Antiguo testamento se relata una serie de milagros, como los narrados en el Libro de Éxodo, en el marco de la liberación del Pueblo Hebreo, esclavo en Egipto; el más reseñado es la división de las aguas del mar Rojo, Éxodo 14:21-22, operado a través de Moisés.

En la época de los Reyes de Israel, fue notable el ejercicio de milagros, por mediación de profetas, como la multiplicación de harina y aceite, en el caso de la Viuda de Sarepta, 1 Reyes 17:8-24; así como la curación de la lepra de Naaman el Sirio, 2 Reyes 5:1-27.

En el caso del Nuevo Testamento, se encuentra una gran cantidad de milagros, principalmente aquellos realizados por Jesús. Entre los muchos milagros de Jesús, se mencionan: la conversión del agua en vino, en la bodas de Caná, Juan 2:1-12; la resurrección de Lázaro, Juan 11:38-43; y la resurrección misma de Jesús, Juan 20:1-10.

Pablo de Tarso explicó los milagros como manifestaciones del Espíritu Santo, a través de creyentes en Jesucristo, con el fin de fortalecer la fe, glorificar a Dios, y como muestra de su amor.

1 Corintios 12:7-10:

7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Para el cristianismo en general, el milagro es un hecho sin explicación científica razonable.

Como el vivido por aquella madre, al atardecer de un frio día de invierno.

Nota: El nombre de los niños se cambió, por razones obvias.

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