SE CONVOCA A ORAR POR LA SALIDA DE LA CRISIS NACIONAL

Hay situaciones en la vida tan complejas y difíciles cuya resolución escapa de nuestras manos. Tal vez te has encontrado en circunstancias en las que sabes que todas tus capacidades, tus recursos, y aun contando con todos los aportes de la ciencia y de la técnica a tu favor, aquella no tiene solución desde una perspectiva humana.

Llegado a aquel punto de quiebre sabes que la única y última alternativa es una intervención Divina. En tales circunstancias echas mano de la fe y acudes a la instancia Superior, clamando para que actúe.

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Quienes se mueven en el campo de la fe no les extraña  ver a Dios interviniendo mediante un milagro y de ese modo resolver un asunto que desde la perspectiva terrenal no tiene solución.

Algunas veces los médicos, sin proponérselo, son testigos objetivos e imparciales de aquella intervención Divina cuando diagnostican, luego de amplios análisis, la existencia de una anomalía en cualquier órgano de la anatomía humana, y luego en el quirófano descubren que aquella ha desaparecido “milagrosamente”. El médico sin ser religioso se mueve en el ámbito espiritual porque es un instrumento para la sanidad de alguien, o es testigo de la ocurrencia de la sanidad sin intervención humana, la sanidad Divina.

Ahora, la intervención Divina no se sucede en el ámbito de la salud únicamente; igual ocurre en distintos escenarios del acontecer humano, para cuya enumeración faltaría espacio en este escrito por la abundancia de hechos milagrosos.

Como bien sabemos,para que  ocurra un milagro intervienen dos factores: por un lado el factor Divino, por el otro el humano, quien activa el poder Divino mediante el uso de la fe. Es corriente escuchar la expresión: “La fe mueve montañas”, que se utiliza como si fuese un refrán, un adagio popular; sin embargo esa expresión es propuesta por Jesucristo, dicha para destacar la importancia de la fe, lee Mateo 17:20. En dicho texto se afirma que a quien tiene fe “nada le será imposible”.

En este contexto, pensemos en la realidad venezolana. Ya tenemos un diagnóstico sobre la misma. Sabemos las causas de la crisis, que ampliamente hemos analizado en escritos anteriores; observamos al gobierno tratando de resolverla aplicando el modelo económico que ya conocemos. De igual modo somos testigos del accionar de la dirigencia opositora para gerencia la crisis que vivimos; y los resultados están a la vista: Un País dividido, hiperinflación, escases de los productos básicos, deterioro del aparato productivo, un sistema de salud ineficiente, carencia de medicinas, corrupción a todos los niveles, inseguridad. Realmente no necesitamos describir en detalle la situación venezolana porque la estamos viviendo en carne propia, y duele.

Ahora bien, mucho venezolano sabe que esta circunstancia que vivimos no es un problema puramente político, económico o constitucional. En realidad se sabe que tras este escenario complejo, difícil y caótico se mueven poderes que trascienden la esfera material, terrena.

 Y a este respecto, no es asunto de fanatismo religioso, o sectarismo. La esencia del problema de Venezuela es que hemos abandonado las bases sobre las que se fundamenta nuestro andamiaje social, la fe en Dios de la que se deriva un conjunto de creencias, principios y valores característicos de la cultura venezolana.

Al abdicar la fe en Dios toma cuerpo en el País un sistema ajeno a nuestros principios, que propicia caos desde nuestra óptica cristiana, pero es exitoso desde la perspectiva de quienes lo promueven. Son dos maneras de ver la vida, antagónicas. Y objetivamente hablando, o escribiendo, el pueblo cristiano está siendo retado en una confrontación en la que hasta este momento no se percibe  victorioso.

Pero hay una salido, es la que al comienzo de este escrito denominamos la solución, o intervención Divina. Para ilustrar este escenario, vayamos a la Biblia.

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En el segundo libro de Reyes se describe una situación en la que Dios al intervenir define los acontecimientos; un momento en el que la causa estaba perdida, y los recursos humanos habían llegado al límite. Leamos una conmovedora escena de aquella tragedia nacional.

El Imperio gobernante es el Asirio, que avanza arrolladoramente cautivando a los países del oriente medio. En un momento dado, Senaquerib rey de Asiria envía a su poderoso e imbatible ejército para tomar el Reino de Judá, de modo que  llegan a las puertas de Jerusalén, y un emisario del rey asirio grita al pueblo, para intimidarle y obligarles a rendirse sin batallar, y esto es lo que exclama:

28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de Judá, y habló diciendo: Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano. 30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria. 31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: Jehová nos librará. 2 Reyes 18:28-32.

Como se evidencia, el emisario asirio está claro en que su éxito se fundamenta en quebrar la fe de los israelitas en Jehová, el Dios de Israel, y en que éstos acepten la promesa de vivir en condiciones similares a la promesa Divina respecto de las bondades de la tierra prometida, un espejismo. Lee 18:32.

El rey asirio promete a Israel llevarle a un nuevo paraíso, a una tierra de abundancia, progreso y paz. Esa es la oferta engañosa de los asirios con la que tratan de engatusar a Israel para que no batalle, y lo que es más abandonen su confianza en Dios.

Un momento difícil para el rey de Israel, Ezequías, su equipo de gobierno y para el pueblo en general. Es lo que se denomina punto crítico, el momento difícil y comprometido en el que es preciso hacer algo para que se produzca el giro necesario en el desarrollo de los acontecimientos.

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Ante semejante amenaza, que coloca a Ezequías en el “punto crítico”, el rey evalúa las circunstancias y toma una decisión. El observa el descomunal ejército que rodea a la ciudad, sabe que otros pueblos y naciones han sido conquistados por los asirios; evalúa su posición, recursos, calidad de su ejército y pertrechos disponibles. Sabe que está perdido, y movido por la fe de sus ancestros se dirige al lugar correcto, veamos la escena:

1 Cuando el rey Ezequías le oyó, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová. 2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz, 3 para que le dijesen: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 4 Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que aún queda. 2 Reyes 19:1-4.

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El rey, acompañado de sus súbditos, convoca al pueblo para orar por la salida de la crisis, busca la solución divina; sabe que humanamente no hay escapatoria, pero no se rinde. Como es conocido por los lectores de la Biblia Dios está atento al clamor de su pueblo, así lo expresó en tiempos del rey Salomón, 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Y en este mismo orden de ideas el profeta Jeremías, inspirado por Dios, declara:

2 Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:2-3.

Consecuente con esta actitud Divina, cuando el rey de Israel buscó el auxilio de Dios, esta es su respuesta:

Mensaje para Senaquerib, rey asirio:

27 He conocido tu situación, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. 28 Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 2 Reyes 18:27.

Mensaje para Ezequías, rey de Israel:

29 Y esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año sembraréis, y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo, y llevará fruto arriba. 31 Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Las palabras son claras, no hay duda respecto a la respuesta Divina. Para edificarte y fortalecer la fe en estos tiempos de crisis, lee el relato completo en los capítulos dieciocho (18) y diecinueve (19) de 2 Reyes.

Aplicando el texto bíblico a la situación venezolana es evidente que se necesita un retorno a la fe de nuestros antepasados, basada en la Sagrada Escritura. No es un asunto de religión porque el problema trasciende a la dimensión espiritual, y en esta realidad se necesita activar la devoción a Dios, y la fe en sus promesas contenidas en la Biblia.

El apóstol Pablo describe la raíz del problema en Venezuela, leamos:

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

Tal vez los cristianos venezolanos estamos enfocados en la dirección equivocada. Posiblemente se piense que el causante de la crisis es el Presidente Maduro y el partido que le acompaña; o que la responsabilidad es de la dirigencia opositora por sus erradas ejecutorias.

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Este es el momento de los hombres y mujeres de Dios. Hay que adoptar la actitud correcta:

Primero: Reconocer que nuestra realidad es producto de la crisis de fe,

Segundo: Reconocer que la batalla espiritual se gana confiando en Dios, acercándose a El, y vistiendo la armadura espiritual mencionada en Efesios 6,

Tercero: Proceder consecuentemente como se demanda en 2 Crónicas 7:13-14,

Cuarto: Propiciar un proceso de reconciliación nacional que diluya las posiciones radicales, y facilite la integración de todos los sectores,

Quinto: Clamar a Dios como demanda Jeremías 33:2-3.

Conclusión: El pueblo de Dios venezolano, apoyado por los ubicados en otros países, necesita volverse a Dios y clamar para que intervenga propiciando una salida según su voluntad.

“Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Marcos 9:25.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com,
  • Conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.
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PARA SUPERAR LA CRISIS LA BIBLIA TE OFRECE UNA ALTERNATIVA

Al contemplar el deterioro progresivo de Venezuela, analizar en profundidad las causas que lo determinan, y cuantificar el inmenso potencial de recursos  con los que se cuenta para superar cualquier crisis, comprendemos que la solución es sencilla si se toman las medidas correctivas pertinentes en un corto plazo. El problema es que quienes tienen el poder de decisión no actúan debido a intereses que solo ellos conocen.

Con tantos recursos, no se justifica esta crisis.

Y son pocos los que tienen en este País ese poder, porque como sabemos las decisiones definitivas no se toman en los correspondientes Despachos de los distintos Órganos del Poder Público, ni en las oficinas de las grandes Corporaciones, sino en las sedes de los partidos políticos que hacen gobierno u oposición, y muchas veces en los salones de un discreto y lujoso restaurant, donde se reúnen quienes deciden realmente el destino del País.

Es decir, la vida y destino de 30 millones de venezolanos está en las decisiones de un grupo de personas que para contarlo sobran dedos de las manos.

De manera que 29.999.990, veintinueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa venezolanos hacen marchas, gritan, izan banderas y pancartas, se enfrenta a su compatriota, padecen escasez, y sufren racionamiento eléctrico, porque aquel pequeño grupo de poder, representante de gobierno y oposición, no ha decidido poner fin a la crisis.

Dado que nosotros no tenemos el poder para resolver la crisis de Venezuela, y que muy probablemente amigo lector crees en Dios y tienes algún conocimiento de su Palabra, entonces vamos a explorar una alternativa de solución que está a nuestro alcance.

Recordemos que ante un problema dado, hay decisiones que están en nuestras manos para resolverlo; y hay otras decisiones que escapan de nuestro alcance y corresponde a otros ejercerlas.

Vamos a considerar aquellas que están a nuestro alcance.

Revisemos lo que lo que la Biblia expone para darle frente a la crisis venezolana o de cualquier país, y salir airoso.

Ten un encuentro personal con Dios.

La Biblia revela que muchas crisis individuales o del pueblo se resuelven cuando la persona se encuentra con Dios, le expone su causa y sigue sus instrucciones..

Es el caso de un hombre llamado Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, muy estimado y favorecido por su rey, pero estaba enfermo de lepra. Un día una muchachita de Israel fue hecha cautiva, y quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: Si mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaria, quedaría curado de su lepra.

Luego de algunos incidentes, al final Naamán va con su carro y sus caballos, y se para a la puerta de la casa de Eliseo. Pero Eliseo envía un mensajero que le dijo: “Ve y lávate siete veces en el río Jordán, y tu cuerpo quedará limpio de la lepra.”

Naamán se molesta por la forma como el profeta le trata, pero luego de oír consejos va y se sumerge siete veces en el Jordán, según se lo había ordenado el profeta, y su carne se volvió como la de un jovencito, y quedó limpio. Puedes leer la historia completa en 2 Reyes 5:1-9.

Tomemos nota de otra crisis personal resuelta con la intervención Divina.

Se trata de Ana, una mujer que no podía tener hijos debido a que era estéril. Por esta circunstancia sufría mucho.

En cierta ocasión, estando en Siló, Ana después de la comida se fue al templo. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor y le hizo esta promesa: “Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.”

Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, y le dijo: ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! No es eso, señor, contestó Ana. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

Vete en paz, le contestó Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

Muchísimas gracias, contestó ella. A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor. El relato lo puedes leer en 1 Samuel 1:1-27.

Revisemos un caso más.

Había hambre en Israel por una larga sequía, entonces el Señor le dijo a Elías: “Vete a la ciudad de Sarepta, en Sidón, y quédate a vivir allá. Ya le he ordenado a una viuda que allí vive, que te dé de comer”. Elías se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: Por favor, tráeme agua para beber. Iba ella a traérselo, cuando Elías le dijo: Por favor, tráeme también un pedazo de pan.

Ella le contestó: No tengo más que un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una jarra, y ahora estaba recogiendo leña para ir a cocinarlo para mi hijo y para mí. Comeremos, y después nos moriremos de hambre.

Elías le respondió: No temas. Prepara lo que has dicho. Pero primero, hazme una torta pequeña y tráemela, y haz después otras para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho que no se acabará la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra.

La viuda hizo lo que Elías le había ordenado. Y ella y su hijo y Elías tuvieron comida para muchos días. No se acabó la harina de la tinaja ni el aceite de la jarra, tal como el Señor lo había dicho por medio de Elías. Lee la historia en 1 Reyes 17:8-16.

Como has notado, en estos relatos hay elementos comunes:

  • Una necesidad, cuya satisfacción esta fuera de la capacidad humana para resolver,
  • Confianza en el poder de Dios,
  • Búsqueda de intervención divina,
  • Obediencia a la instrucción recibida.

Puedes notar otros elementos como el uso de medios de gracia: la muchacha esclava, los profetas, el sacerdote.

Ahora, reflexiona en los tres relatos, medita en la aplicación de los mismos; luego visualiza tu situación personal, y actúa conforme lo que estas sintiendo, analizando, creyendo, confiando.

No te invito a soluciones mágicas, sino a buscar a Dios, tu Dios en el cual confías, y presentar tu situación. Él te va a revelar lo que tienes que hacer, y hazlo. Tal vez te parecerá algo demasiado simple y absurdo, como pensó Naamán el sirio; algunos dirán que estas “borracho”, ¿Qué eres iluso?; o como la viuda de Sarepta pensarás que ya no hay remedio.

Sin embargo allí, en la Sagrada Escritura,  se afirma que tienes un Dios que te ama, y está atento a tus peticiones. Medita en este  texto:

Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
Mi ayuda vendrá del Señor,
creador del cielo y de la tierra.

¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme;
nunca duerme el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida;
el Señor es quien te protege,
quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño de día,
ni la luna de noche.

El Señor te protege de todo peligro;
él protege tu vida.
El Señor te protege en todos tus caminos,
ahora y siempre. Salmos 121

¿Estás pasando momentos difíciles? ¿Crees que tu situación ha llegado el límite?

¿Te sientes impotente ante esta enorme crisis nacional? ¿Crees que no hay salida?

Si es así, es tiempo buscar ayuda:

Escucha el consejo de personas que te aprecian, como Naaman el sirio y ve a buscar ayuda casa de un siervo de Dios; o,

Acude a Dios personalmente, como Ana, quien fue al Templo a derramar sus lágrimas y clamar a Dios; o también,

Recibe con agrado la ayuda que se te pide, como la viuda de Sarepta, quien acogió con humildad y fe, la visita del profeta que venía a su casa para convertirla en medio de gracia para alimentar a su familia y al profeta.

Sobre todo, ten en cuenta que Dios está cerca de ti, atento a tus necesidades y dispuesto a actuar cuando decidas buscarle y solicitar su intervención.

Recuerda, tu fe activa el poder de Dios.

“…todo es posible para el que cree. Marcos 9:23

Bendiciones.

Fuente:

MILAGRO EN UN FRIO ATARDECER

Era el atardecer de un sombrío y frio día, como pocos en aquella época del año. El cielo se observaba nuboso, dándole ese tono gris al ambiente, como es lo habitual en los días de invierno; la temperatura había descendido a unos 22oF, aproximadamente 6 grados por debajo de 0, en centígrados. La noche anterior dejé un recipiente con café en nuestro vehículo, y había amanecido congelado.

Estaba resfriada, sentía fiebre, y los malestares típicos de esa dolencia; además agotada, mis dos tesoritos mayores, los morochos Isaías y Mateo, padecían igualmente los malestares del resfriado que les afectaba, tal vez ellos me lo contagiaron. Así que había pasado la noche atendiéndoles en sus quebrantos. El llanto, las quejas infantiles, y los lamentos no escasearon.

Debido a la fiebre que padecíamos todos, agotamos la provisión de bebidas hidratantes, así que necesitaba reponerlas.

Estaba sola, con mis hijos, ya que mi esposo, pastor de una Iglesia, había salido a las actividades propias de su ministerio.

Así pues que enferma, cansada, atendiendo a los niños, un frio día de invierno, sin ánimos de salir, para no dejar solos a mis hijos, elevé una silenciosa plegaria, “Señor necesito “bebidas hidratantes”.

Subí a la habitación de los niños, para asegurar que todo marchaba bien, cuando repentina e inesperadamente escuche el típico sonido cuando alguien toca tu puerta. Baje presurosa la escalera, no era habitual que alguien me visitase en un da como ese, y precisamente a esa hora.

Con gran expectativa abrí la puerta, esperando recibir y atender a alguien que tal vez necesitaba de nuestra ayuda.

Grande fue mi sorpresa cuando ante mí se destacaba la amplia sonrisa en la cara de un Pastor amigo, y en sus manos una cesta de alimentos, entre las cuales destacaban dos frascos de la “bebida hidratante” de la marca que silenciosamente había solicitado al Padre Celestial. Lagrimas surcaron mis mejillas, y una intensa emoción embargo mi alma, al ver aquel medio de gracia, mi amigo, a quien Dios había utilizado para responder mi plegaria, con un Milagro.

De inmediato compartí con mi amigo la experiencia, y juntos recordamos, “Pedid y recibiréis…”, finalmente estuvimos de acuerdo en que Dios obra por “caminos milagrosos”, y que la oración de fe, activa los Milagros de Dios.

Milagros.

Se llama milagro a un suceso extraordinario, que no tiene explicación humana, que ocurre por la intervención directa de Dios.

El Diccionario de la Lengua Española define un milagro así: “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.”

La palabra milagro es de origen latino, viene de la palabra “miraculum”, que significa “mirar”. Los romanos llamaban miraculum a los fenómenos que escapaban a su comprensión, como los eclipses, las estaciones del año, y las tempestades. A su vez, la expresión miraculum proviene de “mirari”, que en latín significa “contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción”, aquellas cosas inexplicables.

Relámpago del Catatumbo, en el Estado Zulia, Venezuela.

Desde una perspectiva bíblica, un milagro es un hecho sobrenatural a través del cual se manifiesta el amor de Dios hacia los seres humanos, con el objeto de mostrar su naturaleza todopoderosa, y fortalecer la fe.

Milagros en la Biblia.

En el Antiguo testamento se relata una serie de milagros, como los narrados en el Libro de Éxodo, en el marco de la liberación del Pueblo Hebreo, esclavo en Egipto; el más reseñado es la división de las aguas del mar Rojo, Éxodo 14:21-22, operado a través de Moisés.

En la época de los Reyes de Israel, fue notable el ejercicio de milagros, por mediación de profetas, como la multiplicación de harina y aceite, en el caso de la Viuda de Sarepta, 1 Reyes 17:8-24; así como la curación de la lepra de Naaman el Sirio, 2 Reyes 5:1-27.

En el caso del Nuevo Testamento, se encuentra una gran cantidad de milagros, principalmente aquellos realizados por Jesús. Entre los muchos milagros de Jesús, se mencionan: la conversión del agua en vino, en la bodas de Caná, Juan 2:1-12; la resurrección de Lázaro, Juan 11:38-43; y la resurrección misma de Jesús, Juan 20:1-10.

Pablo de Tarso explicó los milagros como manifestaciones del Espíritu Santo, a través de creyentes en Jesucristo, con el fin de fortalecer la fe, glorificar a Dios, y como muestra de su amor.

1 Corintios 12:7-10:

7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Para el cristianismo en general, el milagro es un hecho sin explicación científica razonable.

Como el vivido por aquella madre, al atardecer de un frio día de invierno.

Nota: El nombre de los niños se cambió, por razones obvias.

Imágenes: Google

UN MILAGRO EN EL QUIRÓFANO

Quien ha estado en un quirófano, o en consulta médica, sabe de las intensas emociones que se siente. Allí convergen la ciencia, la técnica, la tecnología, y la fe para obrar el milagro de la recuperación de la salud.

Los médicos, tanto como quienes han estado gravemente enfermos, y han sido sanados, saben que hay momentos en el curso de la enfermedad en que la ciencia, la medicina, el conocimiento, la tecnología llegan a un límite; después del cual se depende de “un milagro”. Milagro que como asumimos quienes profesamos la doctrina cristiana, sabemos que depende de la fe en Jesucristo, y su poder para sanar.

Como narra la Sagrada Escritura, ayer, el Señor Jesucristo exclamaba “levántate”, y el enfermo de parálisis era sanado; o tocando al enfermo, expresaba “Quiero, sé limpio”’, y el leproso quedaba completamente sano; de muchas formas Jesucristo sanó a enfermos. El Nuevo Testamento refiere las múltiples sanidades de enfermedades incurables, que fueron posibles gracias a la fe de los enfermos y del poder del Señor.

Un caso notable lo narra Juan en el capítulo ocho de su evangelio; refiere el escritor el caso de un hombre ciego de nacimiento, al cual sanó de una manera poco convencional: “escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Vé a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.”

Tal vez con esta acción, Jesús quiso sugerir la importancia de las medicinas en el proceso de restablecimiento de la salud. Untar con lodo la parte afectada, lavarse con agua fresca, nos insinúa el elemento físico de la sanidad; que aunado al elemento espiritual, el poder de Jesús para sanar, obran el milagro de sanidad.

Hoy el cirujano en el quirófano, acompañado de su equipo asistente; tanto como el médico especialista en su consultorio; ministran para prevenir, tratar, y curar las enfermedades; al igual que Jesucristo en su ministerio terrenal.

Independientemente de sus convicciones religiosas, son instrumentos de Dios para obrar en la sanidad de sus pacientes. Y siempre, en el consultorio, o el quirófano, el Señor está presente, atento a las Plegarias de Sus Hijos.

Quienes han optado por dedicarse a una de las disciplinas de las Ciencias de la Salud, operan en un campo donde la fe es crucial. Su pericia, conocimientos, técnica, sensibilidad humana y fe, se unen para propiciar uno de los bienes más preciados del hombre, la salud.

Un médico, en su desarrollo personal, científico, y profesional, necesita incluir la fe, como un valor agregado, para que un ministerio fructífero.

Damos gracias al Padre por todos los hombres y mujeres que han optado por las Ciencias de la Salud; su invalorable trabajo nos mantiene vitales. Les bendecimos.

Imagen tomada de Imágenes Google

REFLEXIONES PARA UN DIA DE LLUVIA

Amanece un día lluvioso, las nubes filtran la luz del astro rey, para teñir de gris las primeras horas de la mañana.

El sonido de los truenos alterna con el trinar de algunos pajarillos, y de fondo la monótona armonía de las gotas al caer.

Una leve brisa recorre el paisaje llevando consigo una fría caricia matutina.

Un día lluvioso genera en muchos sensación de tristeza, nostalgia, recogimiento; y hasta un cierto de grado de depresión.

En otros, malestar porque altera el ritmo de vida, entorpeciendo el desplazamiento, hasta creando ambiente propicio para la aparición de “resfríos”.

Unos cuantos sufrirán las consecuencias del desborde de los cauces del agua, que incrementan su caudal debido al líquido que cae del cielo.

Y otros tantos, agradecerán la bendición celestial, que hará el milagro de la germinación.

Frente a un día lluvioso, no adoptes una actitud triste; no permitas que la humedad del ambiente, el gris de la luz que te rodea, o la frialdad del momento genere en ti una sensación de melancolía, pesar, o incomodidad.

En un día lluvioso, agradece las maravillas que la naturaleza te depara.

En un día lluvioso confluyen diversos fenómenos para darnos una lección de vida.

En tal día, tiene lugar la maravilla del ciclo del agua, un incesante cambio de estado para propiciar la vida en sus múltiples escenarios. Una vez líquido que en la superficie de los mares, y grandes volúmenes de agua, se evapora ascendiendo a las alturas,  para formar nubes que adornan nuestro cielo; y desde allí precipitarse a la tierra para impulsar la vida.

Los truenos nos recuerdan el poder de la naturaleza, una ruidosa explosión de energía resultante del choque de colosales masas de agua, en forma de nubes; que generan rayos cargados de electricidad, y emiten destellos de luz. Esos rayos eléctricos activan diversas reacciones entre las cuales podemos mencionar la formación de ozono, un elemento vital para la protección del planeta de las radiaciones que nos vienen del espacio exterior.

Las gotas del agua al caer, arrastran consigo todas aquellas partículas suspendidas en la atmosfera que contamina  al ambiente, purificando el aire que respiramos.

El vital líquido al caer sobre el suelo, se filtra hacia sus profundidades, y allí al entrar en contacto con las semillas, activa su renacimiento. El agua se difunde a través de la envoltura de la semilla, y llega hasta el embrión, despertándole a la vida, para comenzar el proceso de producir los compuestos químicos que determinarán el surgimiento de una planta.

Mucha del agua caída en esta mañana lluviosa se desplazará hacia los cauces naturales, y harán su recorrido hasta los ríos, que se dirigirán al mar, para proseguir el incesante ciclo; otra porción se infiltrará en el suelo, y fluirá hasta los grandes acuíferos, depósitos de agua subterránea, que en algún momento será extraída para su uso cotidiano.

En un día de lluvia, regocíjate por todo lo que éste fenómeno activa en derredor tuyo; y si te pones reflexivo, piensa en la naturaleza y bondades de un día lluvioso, y disfruta sus refrescantes gotas sobre tu cuerpo, como cuando eras niño…

LA SALUD DEL PRESIDENTE CHAVEZ

Venezuela está viviendo un tiempo de incertidumbre, y desconcierto; provocado por la situación de salud del Presidente de la República.

A la fecha de hoy, el Presidente Chávez, se recupera de la cuarta operación a que fue sometido, para detener, o extirpar las células cancerígenas de su organismo.

De acuerdo a los partes emitidos por representantes del Gobierno, el pronóstico sobre la evolución de la salud del paciente es poco alentador; al punto que se ha insinuado la posibilidad de que no pueda asumir la Presidencia el 10 de enero, tal y como prevé la Constitución.

Esta lamentable y dolorosa circunstancia del Presidente, nos coloca frente a dos dramáticas situaciones: por un lado el aspecto humano, la persona de Hugo Chávez Frías; y por el otro, la crisis política que se agudiza por este inesperado hecho.

Por el desenvolvimiento de ambas situaciones, la humana respecto de nuestro Presidente, y la política, respecto a la Nación, observamos que ambas se precipitan hacia un final doloroso, y “duro”, tal y como lo expresó el Vicepresidente al informar sobre la evolución del paciente, luego de la última operación.

Es decir, se ha llegado a un punto en que la solución humana, es imposible; en que la ciencia médica es desbordada; en que los medicamentos son inocuos. En otras palabras, entramos en el territorio espiritual, en el campo de la fe; en el ámbito de la Divinidad.

Los médicos son conscientes de esta realidad, ellos saben que existe un punto en el tratamiento de los pacientes a su cuidado, en que más allá de él, la vida no depende de su pericia, ni de la tecnología, ni de los medicamentos aplicados. Depende única y exclusivamente de la fe, de un milagro.

Así pues, por los indicios sobre la salud del Presidente, debido a la recurrencia de la enfermedad, y su resistencia a ceder a los tratamientos aplicados, se infiere que su vida depende de un Milagro.

Ahora bien, ¿Quién será capaz de obrar el Milagro de la Sanidad del Presidente?

Por la revelación Bíblica, y experiencia personal, se puede afirmar que el Dios de la Creación, el Dios revelado en la Biblia, tiene poder para la sanidad del Presidente Chávez, y para resolver la crítica situación de Venezuela; y de cualquier otra persona, o circunstancia.

Esta afirmación es un asunto de fe; y la fe se nos concede para esos momentos críticos, cuando llegamos al borde de nuestras capacidades y posibilidades humanas.

He aquí la solución espiritual, tal y como la propone la Biblia en 2 Crónicas 7:14:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

El texto nos orienta sobre como activar el poder de Dios, para actuar en la solución divina, en un Milagro:

PRIMERO: Humillarse. Reconocerle como Dios verdadero, ceder nuestra prepotencia, sobrestima, y depositar nuestra confianza en El.

SEGUNDO: Buscar su rostro. Es decir, volver nuestra mirada, nuestra confianza hacia Él. Dar un giro de 180 grados y buscarle. Abandonar todo aquello que obstaculice la comunión con Dios.

TERCERO: Arrepentimiento. Significa “convertirse, apartarse de los malos caminos”. Cambiar la manera de pensar, las actitudes negativas. Permitir que Dios, por intermedio del Espíritu Santo actúe en nuestra transformación.

Dada estas tres condiciones, entonces Dios oirá el clamor de su pueblo, perdonará los pecados cometidos, y concederá el Milagro, conforme a su voluntad.

EVIDENCIAS DE ESTA REALIDAD

Evidencia bíblica: En el libro 2 de Reyes capítulo 20, versos 1 al 7, se narra la enfermedad mortal, y posterior sanidad milagrosa de un Rey, Ezequías. Cuando este Rey, postrado en cama supo que iba a morir, volvió su rostro hacia la pared y rogó a Dios, llorando con gran llanto. Dios vio sus lágrimas y escuchó su clamor; por lo cual le concedió quince años más de vida. Es interesante la referencia en que Dios le indicó como tratamiento colocar “pasta de higo” sobre la parte enferma, y sanó.

Testimonio de un amigo: Aquejado por una enfermedad incurable, un amigo asistió a una “misa de sanidad”, ministrada por el padre Roberto Sipols, en la iglesia de su Parroquia, ubicada en Ciudad Alianza, Carabobo; el motivo de la asistencia de esta persona a misa: pedir sanidad. Posterior a ese acto religioso, mi amigo dio testimonio de haber sido sanado completamente, lo cual fue corroborado por su médico tratante, quien conocía los exámenes pre y post misa de sanación. Hoy este hombre da fe del Milagro de Sanación, obrado por nuestro Padre Celestial, usando como elemento fundamental su fe, y la ministración del Padre Roberto. El padre Roberto no se atribuye Milagro alguno, más bien da Gloria a Dios por ser un instrumento. Por razones de privacidad, no doy el nombre del amigo. Más si alguno lo desea, puedo ponerle en contacto con él, para que le comparta su testimonio.

Testigo presencial: Estuve presente en el acto de orar por la sanidad de una persona aquejada de cáncer, su pronóstico era dos meses de vida. Luego de “ungir con aceite” al paciente, como lo recomienda Santiago 5:14-15, se oró por el enfermo, pidiendo sanidad. La respuesta no se hizo esperar. En breve tiempo cambió el pronóstico, Dios hizo el Milagro; se le concedió más años de vida. Igualmente por razones de privacidad, no se ofrece nombre, sin embargo puedo ofrecer datos de personas que certifiquen este Milagro.

La fe de mi hermana menor. A ella le fue diagnosticado cáncer de mamas, para lo cual  fue necesario intervenirle quirúrgicamente, así como aplicarle dosis de quimioterapia. Tales tratamientos fueron acompañados de la fe de la paciente, como la nuestra; así como incesante oración al Padre Celestial, de la familia y de la comunidad de creyentes de la cual es miembro. Dios oyó nuestro clamor, obró en la recuperación de su salud.

Reconocemos que en cada caso, anteriormente mencionado, el poder de Dios hizo posible el milagro; y en la actualidad, existen millones de testimonios como estos, por todo el mundo, del poder de la oración de fe, y la gracia maravillosa de Dios.

Incluso la ciencia médica estudia, en algunos países de Europa, y en hospitales Norteamericanos, la “Sanación a Distancia”, tomando como base para ello, las anteriores palabras escritas por Santiago en su Epístola.

Existe evidencia Bíblica, y testimonios de personas que han recibido un Milagro de Sanidad.

Por todo lo cual, afirmamos que la salud del Presidente, así como la de millones de personas aquejadas por enfermedades, tienen en Dios posibilidad de sanación.

Ahora, hay que dejar claro, que en la sanidad de una persona operan dos factores bien determinados: la fe del paciente, y de quienes le acompañan; y, la voluntad de Dios; tal y como lo refiere el evangelio de Marcos, en el capítulo 2, versos 1-12.

Es deseable que un mensaje como este llegue a los oídos del Presidente, en su entorno hay personas de fe que deberían compartirle lo que la Palabra tiene para él. Así el Milagro podrá ocurrir, sea por intervención directa de Dios, o porque Dios dirige al médico en el tratamiento a aplicar. Todo conforme a su voluntad.

De todos modos este es un momento para la fe.

Evidentemente, estas palabras escritas, con el Presidente en mente, valen para toda persona aquejada por alguna situación humanamente imposible. Dios es el Dios de lo Imposible.

Respecto de la situación política del País, y su solución; por las evidencias que observamos, también ameritan una solución Divina. Necesitamos recordar, el texto que anteriormente señalamos:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Vamos a humillarnos, orar, buscar el Rostro de Dios, y convertirnos.

Para información sobre la Sanación a Distancia, visite este sitio:

https://orientador.wordpress.com/2012/08/22/sanacion-a-distancia/