LIDIAR CON LA FRUSTRACIÓN

Cuando alguien tiene una necesidad, siente un deseo, o quiere alcanzar una meta, y se le presenta una barrera que impide alcanzar lo anhelado, surge la frustración.

La frustración es pues producto de una necesidad insatisfecha, de un objetivo no alcanzado. En general, la frustración es una respuesta emocional del individuo cuando no logra una meta, no alcanza un deseo, o no satisface una necesidad.

Dicha respuesta emocional es un mecanismo de defensa del yo, que mal canalizado genera reacciones negativas las cuales afectan al individuo en sí, y a las personas que le rodean.

En realidad, todo ser humano, de una u otra manera, experimenta diversas frustraciones, porque es imposible lograr en la vida todo lo que se desea, o necesita. De manera que necesitamos aprender a lidiar con las situaciones frustrantes, para superarlas, canalizarlas, o aceptarlas. Nunca reprimirlas.

Hay que aclarar que una cosa es experimentar una frustración, otra sentirse frustrado.

Ante situaciones frustrantes, puedes activar tus recursos internos, y superar las barreras; o sentirte inmovilizado, deprimido. Tú eliges.

Los factores que generan la frustración son relativos, y diferentes en cada persona. Una situación puede causar frustración en algunos, mientras que a otros la misma situación no les genere problema alguno. Esto es debido a ciertos factores internos, como el temperamento, y a los aprendizajes recibidos desde pequeños, los cuales nos preparan ante estos factores o, por el contrario, nos vuelven más vulnerables ante ellos.

Por otra parte, los estilos de vida que nos exige la sociedad o nuestro entorno, nos hacen creer que no satisfacer un deseo significa una frustración. Algunas personas en ciertos ambientes laborales o sociales, son más susceptibles a la frustración.

Si un individuo se desenvuelve en un medio en que la mayoría de las personas han logrado sus metas con éxito, y él no ha logrado las suyas, puede que experimente una sensación de fracaso, llevándole en consecuencia a sentirse frustrado.

Por otra parte, en sociedades industrializadas, el éxito es una necesidad para la mayoría de las personas; en cambio, en las sociedades menos desarrolladas, como las expectativas se enfocan en satisfacer las necesidades básicas, es más difícil caer en frustración, ya que las exigencias son menores.

La posibilidad de frustración aumenta en personas que viven en las grandes ciudades, al contrario de aquellos que viven en pueblos, en sociedades más sencillas.

También la frustración es causada por factores internos, que impiden la satisfacción de ciertas metas. Baja autoestima, creerse incapaz o indigno, inseguridad, temor, pensamiento rígido, entre otros.

Muchas veces las metas propuestas son poco realistas, lo cual hace que sean difíciles de alcanzar; en otros casos, la persona es demasiado perfeccionista, ella alcanza una meta, pero considera que no lo hizo en la medida deseada, lo que genera un estado de insatisfacción.

La frustración puede venir de la mano de otras personas. Se da cuando estamos seguros de que nos desenvolvemos bien en una actividad, pero otra persona nos hace creer que no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño. Esto genera una sensación de frustración de gran intensidad, y por ende, hará que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

La frustración en la mayoría de los casos es acumulativa, por lo tanto situaciones frustrantes de pequeña importancia, que se acumulen, pueden desbalancear la vida de un individuo, hacerle sentir frustrado; aun cuando cada una de éstas, aisladamente, no le frustrarían en absoluto.

Mecanismos de defensa.

La frustración puede generar mecanismos de defensa, tales como ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira, o en sentimientos y pensamientos autodestructivos.

Estas respuestas emocionales ante la frustración son un mecanismo reflejo, como cuando nos lanzan un objeto a la cara, instintivamente nos protegemos con las manos, sin pensar o recapacitar; de igual manera los mecanismos de defensa surgen involuntariamente sin que nos percatemos.

Mecanismos de defensa más frecuentes:

Ansiedad: es una reacción emocional displacentera, la cual puede ser liberada físicamente a través de conductas inconscientes, como mover una pierna cuando estamos sentados, comernos las uñas, mostrarnos impacientes, entre otras.

Racionalización: es uno de los mecanismos de defensa más comunes. Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas a lo que hacemos; aunque realmente son falsas, las aceptamos como verdaderas, para justificar nuestra conducta,.

Proyección: consiste en descargar la culpa de las deficiencias, errores y malas acciones en otros; y atribuirles a otros sus impulsos, pensamientos y deseos inaceptables.

Identificación: se da cuando nos identificamos con alguna idea o sentimiento, y asumimos ciertas características de la persona o personas admiradas. Al imitar demasiado las características de la persona admirada, el individuo puede perder su identidad.

Sustitución: Ante la imposibilidad de alcanzar un objetivo en un área o actividad, la persona lo sustituye sobresaliendo en otras áreas. Como el niño que al no poder triunfar en las áreas académicas básicas, como la matemática, o el lenguaje, sobresale en otras como los deportes o las artes.

Evasión: la persona ante la imposibilidad de alcanzar la meta que se había propuesto, abandonar la lucha por lograrla.

Agresión: verbal o física contra el obstáculo o barrera.

Reprimir:    intento de represar reacciones negativas; en ocasiones puede causar más daño que las reacciones mismas.

Consejos para superar una frustración.

Busca un plan B: cuando algo nos impida alcanzar un objetivo que deseamos, podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía a través de otras estrategias. Tener acciones sustitutas, es decir, un plan B, nos ayudará a superar la frustración.

No se trata de racionalizar, o buscar metas alternativas, sino de utilizar todos nuestros recursos, ingenio, creatividad, conocimientos, razonamiento lógico, intuición, para superar con éxito la barrera.

Reconocer los errores: Aceptar que somos falibles, que cometemos errores. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado, verlas como algo que nos dejó una lección, y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir. Al quedarnos con la parte positiva de la experiencia crecemos y aprendemos.

No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.

Fomenta tu autoestima y asume las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.

Fuente: Wikipedia

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PEQUEÑO IMPULSOR DE GRANDES REALIZACIONES

En todo lo que hacemos existe un factor que es fundamental, y determina el grado de éxito que podemos alcanzar. Es una energía interna que inicia, dirige y mantiene determinada acción, hasta alcanzar el objetivo propuesto.

No se concibe una conducta humana, sin la presencia de este factor, impulsor del éxito.

Es lo que nos mueve a la acción. Además responsable de las grandes creaciones y logros de todos los hombres y mujeres que nos han precedido.

Algo interno en cada ser humano que se activa  para impulsarte a buscar lo que quieres.

Piensa en un personaje como Cristóbal Colón, ¿Qué poderosa fuerza le puso en marcha hasta alcanzar la meta de lanzarse al mar, en busca de nuevos horizontes?

Seguramente ya tienes una idea de lo que se trata.

Nos estamos refiriendo a la motivación.

En todo, absolutamente todo lo que hacemos, está presente este importante impulsor. Mucho se ha estudiado y escrito sobre ella. Mas lo importante no es obtener información y conocer la teoría sobre la misma, sino saber aprovecharla para alcanzar nuestros propósitos.

Cuando alguien trabaja con su computadora, lo que le interesa es que funcione para los fines que quiere utilizarla; no se interesa por la comprensión de su mecánica, ni de su evolución histórica, ni siquiera por quien la inventó. Que funcione, y ya.

Pasa igual con la motivación. A veces estamos más interesados en la teoría sobre la misma, que en su aplicación práctica.

Es como querer conocer la química, el proceso de elaboración, y como se asimila un medicamento; antes de ingerirlo para calmar un dolor de cabeza. Se toma y punto. Hay tantos controles, pruebas, y normas legales, para la fabricación y expendio de medicinas, que por lo general podemos consumirlas confiando en el laboratorio fabricante, o en el médico que nos la prescribió.

Aun cuando conocer todo sobre la motivación es importante, lo fundamental es que se active, se mantenga y nos dirija a la meta deseada, al objetivo propuesto, o a satisfacer la necesidad que tengamos.

¿Cuál es la chispa que enciende a la motivación?

  • Satisfacer una necesidad, la de estima, por ejemplo.
  • Deseo de logro. Luchar por éxitos personales, más que por las recompensas.
  • Obtener reconocimiento.
  • Influir sobre los demás. Orientación a situaciones competitivas y alcanzar estatus.
  • Buscar la explicación de las cosas

Entre otras, las cuales experimentas cada día.

Más existen otras, menos valoradas pero que si son bien canalizadas, pueden generar resultados sorprendentes y satisfactorios.

Se trata de la frustración y el fracaso.

Muy poco se escribe, o mejor dicho se lee, sobre el fracaso y la frustración como impulsores del éxito, de logro.

Aunque parezca extraño, repulsivo y contradictorio, solo las personas frustradas y fracasadas se mueven, se activan a buscar el éxito, a alcanzar una meta.

Por favor, no deje de leer lo que sigue. Es que temo que algún lector se sienta ofendido por lo que acabo de expresar o escribir: solo las personas frustradas y fracasadas se mueven, se activan a buscar el éxito, a alcanzar una meta.

Veamos el asunto de la siguiente manera:

Frustración.

Todos estamos de acuerdo en que la motivación es la fuerza interior que nos impulsa, dirige y mantiene en la acción de alcanzar una meta, satisfacer una necesidad, o lograr algo en la vida.

Pues bien, visualiza lo que ocurre cuando has alcanzado la meta que te propusiste, satisfecho la necesidad que sentías, o logrado ese algo que querías en la vida.

Debes estar imaginando a una persona satisfecha, feliz, contenta de haber alcanzado lo que quería. Y como ha satisfecho ese algo, entonces se extingue la motivación.

Veámoslo de esta manera. Una motivación es la sed. La sed es producida por la falta de agua en el organismo, es decir, deshidratación. Bien una persona con sed, se mueve, motiva, a buscar agua. No cesa en su búsqueda, hasta que la consigue, y sacia la sed. Lee de nuevo: sacia la sed.

¿Qué ocurre cuando una persona tiene sed, y luego ingiere un delicioso y refrescante vaso de agua? Deja de tener sed, no necesita de buscar agua. La persona está satisfecha.

Para buscar agua de nuevo, la persona debe necesitar agua. Tener sed nuevamente. De otro modo va a rechazar o al menos posponer la ingesta de agua, hasta la oportunidad de necesitarla.

Espero estar explicándome bien. Para desear, querer, necesitar, anhelar algo; indiscutiblemente carecemos de ese algo.

Dicen los expertos en conducta humana que la carencia de algo, una necesidad insatisfecha, una meta no alcanzada produce frustración. Entonces no tomes la frustración como algo negativo en tu vida, sino como la fuerza que te impulsa a eliminar aquello que te impide alcanzar lo que deseas, y te frustra.

Por lo tanto, debes utilizar la frustración creativamente, como impulsor para buscar el camino correcto hacia tu meta.

Igual ocurre con el fracaso.

El fracaso lo tomamos como sinónimo de frustración. No alcanzar la meta, no lograr el objetivo, errar el blanco.

Una persona ante un fracaso, tiene una de estas opciones:

Se paraliza para llorar y lamentarse; desiste y pasa el resto de la vida amargado; culpa a los demás y agrede a todo el que se le acerca;

Analiza objetivamente las causas del fracaso y aprende para no hacer lo mismo, otra vez.

Necesitamos recordar que  una cosa es fracasar; otra es ser un fracasado. Sentirse fracasado.

Si evaluamos nuestros antecedentes observaremos que esta colmado de logros, éxitos, realizaciones. También hay sus fracasos y frustraciones, más la mayoría han sido superados y transformados en gratas realizaciones.

No tema las frustraciones, ni a los fracasos.

Utilízalos creativamente a tu favor.

Te motivarán a muchos éxitos y logros.

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PARA TENER ÉXITO, NO TEMAS AL FRACASO

A través de la red circulan innumerables megabytes en los que se habla sobre el éxito, tantos como incontables resmas de papel, y litros de tinta utilizados para referirse al mismo tema.

Es que todos los seres vivos estamos orientados al logro. La aspiración de todo ser humano es alcanzar sus metas, lograr sus sueños, obtener éxito.

Muy poco se habla del fracaso. El tema no interesa, aun cuando es más frecuente y extendido que su opuesto: el éxito.

Nadie quiere fracasar.

Repito la expresión, nadie quiere fracasar.

Más aunque parezca un absurdo, la experiencia continua de los seres vivos es el fracaso, puesto que el éxito es algo que se obtiene una sola vez, en relación a una meta concreta. De manera que necesitamos convivir y sobrellevar el fracaso, ya que este es parte esencial de la vida.

¿Qué es el fracaso?

Del diccionario podemos obtener la definición de que fracaso es “Falta de éxito o resultado adverso”.

El mismo diccionario nos ofrece la definición de éxito: Resultado feliz de un negocio, actuación.

De acuerdo con estas definiciones, el éxito se obtiene “una vez”, lo que significa que fracaso son las muchas veces que no se obtuvo el resultado esperado.

Alguien ha dicho que del éxito obtenemos satisfacciones, alegrías, bienestar, felicidad; más del fracaso obtenemos aprendizajes significativos. Que no deben constituirse en motivos de frustración, sino en impulsores para continuar trabajando en la búsqueda de lo que queremos.

Thomas Alba Edison fue un gran hombre de ciencia, inventó la bombilla, o lámpara incandescente, y otros 1.300 inventos que disfrutamos hoy.

El amigo Edison fue un mal estudiante, apasionado por la lectura, parcialmente sordo desde niño; mas también es padre de muchos inventos que, con mayor o menos éxito, fueron viendo la luz. El fonógrafo, la bombilla o el efecto Edison con el que nace la electrónica, son algunas de sus aportes más valiosas a la ciencia.

Pues bien, este gran hombre, según sus confesiones, realizó más de mil intentos antes de lograr que una lámpara incandescente funcionara. Cuando en una entrevista le preguntaron: ¿Qué se siente fracasar un millar de veces?, él respondió: “Ahora ya sé mil formas de no hacer una bombilla“…

Según este gran hombre, de los fracasos aprendemos tanto o más que de los éxitos.

Ahora bien, el que alguien fracase circunstancialmente en una empresa, tarea, o propósito; no significa que es un fracasado. Simplemente quiere decir esto, que se está en procura del éxito; que se está buscando la manera de hacer bien las cosas, aprendiendo “mil formas” de no hacerlas erradamente.

Cuando caminaste, no lo hiciste de un tirón; primero fracasaste muchas veces en el intento, sufriste muchas caídas, y acumulaste bastantes moretones. Finalmente un día tuviste éxito, y caminaste hasta el día de hoy. Igual para aprender a leer. Muchos intentos fallidos, hasta que la mente se abrió y la comprensión de lo escrito fue como algo mágico.

A lo largo de la vida hemos obtenido muchos aprendizajes de los fracasos. Ahora sabes que el fracasar no te hace un fracasado, sino un sabio en cómo no fracasar de nuevo. Es decir en no “tropezar de nuevo con la misma piedra”.

¿Ha fracasado en el intento de realizar, obtener, concretar, o crear algo?

No te siente ni fracasado, ni frustrado negativamente.

Aprovecha el aprendizaje obtenido en la experiencia, y sigue fracasando; digo, aprendiendo en cómo hacer las cosas para tener éxito.

Felices fracasos… o Aprendizajes…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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PARA ENCONTRAR EL SENTIDO DE LA VIDA

En el artículo anterior hablábamos de un factor interno que nos incita al mal. Decíamos:

“Uno se dispone, se inclina al bien, a las cosas nobles; más en el camino de las acciones nobles interviene “algo” que distorsiona la disposición natural al bien; y como consecuencia aparece el mal proceder.”

Ese “algo”, a que hacemos referencia, esa fuerza que te incita al mal, es denominado pecado, o un  defecto de carácter.

Lo denominaremos “defecto de carácter”, porque originalmente el hombre fue creado con un carácter noble, bueno, inocente, perfecto. Y en estas condiciones vivió por tiempo indefinido; hasta que le fue sembrada la semilla de la desobediencia, de la rebelión, de la satisfacción egoísta de sus necesidades naturales.

Es decir la mente del hombre, originalmente creada para el bien, fue distorsionada, orientada hacia el mal.

Una mente orientada hacia el bien, no matará, ni robará, ni menospreciará al prójimo, no explotará a los débiles; porque el pensamiento virtuoso no permitiría que niños en algún lugar del mundo mueran a causa del hambre; ni incitaría a usar el ingenio para crear armas de destrucción masiva, ni sistemas para explotar al hombre.

Es decir, una mente orientada hacia el bien, propiciaría la paz entre las naciones del mundo, el bienestar de todos los hombres, el imperio de la justicia, la erradicación de las condiciones de miseria.

Una mente orientada hacia el bien, encontrará el sentido de la vida.

¿Qué ocurre cuando el hombre actúa bajo el dominio del mal, de su defecto de carácter?

Lea la prensa, observe  su entorno, y descubrirá el poder destructor de una mente dirigida, controlada por su naturaleza corrompida.

Inseguridad, tristeza, culpa, ansiedad, guerras, hambre, miseria, dolor, muerte, son las consecuencias de la acción errada del hombre.

Por eso no se encuentra sentido a la vida. Porque vivimos un mundo para el cual no fuimos creados.

¿Cómo resolver esta situación?

Se necesita un cambio de mente, un cambio de actitud. Ahora este cambio no ha podido ser logrado con el nivel de conocimiento actual. Es que ni un trasplante de cerebro lograría tal maravilla.

El método para operar el cambio de la mente, es sencillo. Requiere tan solo un acto de fe.

Jesucristo expresó, en el evangelio de Marcos, capítulo 1, verso 15, lo siguiente:

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de los cielos está cerca; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Este no es un mensaje religioso, no expongo, ni defiendo una religión.

Este es un mensaje espiritual.

Así pues que lo que a continuación expongo, lo hago en el ámbito espiritual, respetando la religión que profesas, y sin incitarte a cambiarla.

Analicemos el anterior texto:

“El tiempo se ha cumplido”. Esta frase hace referencia al momento en que fueron pronunciadas. Era el momento para formular esa declaración; las condiciones estaban dadas.

En la actualidad, y en tu caso personal. Este es el tiempo oportuno. Ha llegado el momento. Es la oportunidad para que conozcas esta verdad. Por eso estás leyendo estas palabras.

“El reino de los cielos está cerca”. Se refiere a que el imperio del bien sobre el mal se hace realidad. Se acerca la expresión del amor, de la gracia de Dios para con los hombres. Un Dios perdonador, que quita el pecado del mundo.

“Arrepentíos”. Para cambiar la mente, no es necesaria una intervención quirúrgica invasora; o un trasplante de cerebro; ni un lavado cerebral. Jesucristo propuso un método menos traumático y más efectivo. Lo denominó arrepentimiento. Es decir cambiar radicalmente la dirección de la vida. Un giro de 180 grados. Una mente nueva.

Cuando, Jesús expresó: “arrepentíos y creed en el evangelio.” Propuso un interesante proceso. Estas palabras son traducidas del griego, que originalmente, sería algo así: μετανοειτε και πιστευετε εν τω ευαγγελιω (metanoeite kai pisteúete en to evaggelio). Fijemos nuestra atención en la primera palabra griega μετανοειτε; esta deriva de la expresión μετανοῖεν (metanoien), palabra que está compuesta de “meta” que significa cambio, más allá, transformación, y “nous”, que significa mente. Metanoia, arrepentimiento, significa cambio de mente.

El arrepentimiento, es como nacer de nuevo; significa un cambio de actitud. La actitud, es la manera aprendida, organizada y sistemática de pensar, sentir y reaccionar. Uno primero piensa, luego siente, y finalmente reacciona. Por lo tanto, la conducta observable, nace en un pensamiento. Veámoslo mediante un ejemplo. Visualice una comida que le gusta mucho, imagine su apariencia, textura, color, aroma, sabor. Disfrute unos instantes esa imagen. Usted tiene en su mente esa sabrosa comida, y en su boca más saliva de la habitual.

Por ello los psicólogos conductistas estaban equivocados en algunos de sus planteamientos, pensaron que cambiando los estímulos, cambiaban la conducta. De todos modos lograron cambios temporales, más un cambio permanente, necesita un cambio radical en la manera de pensar. Metanoia, una mente nueva.

Si usted quiere cambiar algo, en su manera de ser, cambie su manera de pensar. Debido a esto es que se habla de la renovación de la mente. Es que una mente renovada determina una nueva persona.

“Creed en el evangelio”. La expresión “evangelio” originalmente en griego ευαγγελιω, “evaggelio”, significa “buena noticia”, que en el contexto del Nievo Testamento, se refiere a Jesucristo. Es decir, la buena noticia, el evangelio, es Jesucristo.

¿Qué importancia tiene creer en Jesucristo?

Nos concede una nueva naturaleza, de carácter espiritual.

Posibilita reactivar las virtudes que nos impulsan a las cosas nobles.

Perdona los pecados, y libera del sentimiento de culpa.

Hoy es el momento oportuno para ti, cree en Jesucristo, recíbele en tu corazón, y experimenta una nueva naturaleza.

Para más información de este tema, lee: Cambiar la Mente, en:

http://lalumbrera.wordpress.com/2011/01/13/cambiar-la-mente/

PARA TENER EXITO, FRACASAR

Como muy bien nos han enseñado, y el diccionario de la Real Academia Española lo define, el fracaso es la “falta de éxito, o resultado adverso”.

Es decir, el fracaso es el opuesto del éxito, lo contrario a “logro”. En un mundo competitivo, donde se exalta a los triunfadores, el fracaso es distintivo de los perdedores. Mal visto.

De manera que fracaso y frustración, son opuestos a éxito, a triunfo, victoria. En este orden de ideas, nadie quiere fracasar, porque se nos ha enseñado que lo importante no es competir, sino ganar. Esta manera de ver la vida, es generadora de grandes frustraciones; y propicia estados tensión, que mal canalizados atentan contra el bienestar general de las personas.

Un análisis de ambos conceptos nos va a revelar interesantes realidades.

El éxito se define como “resultado feliz de algo, actuación, negocio.”

Es decir, el éxito es el logro de una meta. Lo que significa que se obtiene “una sola vez en la vida”, respecto a la meta trazada. Si alguien se traza la meta de  obtener un título universitario en medicina; una vez logrado el titulo, lograda la meta, tuvo éxito, y ya. La alegría de ese momento no es perdurable, es transitoria; porque ahora se traza otra meta: Ejercer la medicina, con la esperanza de otros éxitos subsiguientes.

Así pues, el éxito no es un punto de culminación; sino un impulsor para seguir avanzando en la vida.

Ahora consideremos la otra perspectiva, el fracaso.

¿Qué es el fracaso? Como señalamos anteriormente, el fracaso es no tener éxito, fallar en el logro de una meta.

¿Es que los que alcanzan el éxito no fracasan? Claro que fracasan, y muchas veces; lo que ocurre es que usan el fracaso como una forma de corregir las desviaciones hacia el logro de la meta, y les impulsa a continuar hacia la meta trazada.

Fracasar, no significa que se es un fracasado. Simplemente significa que se esta avanzando en el camino del éxito, corrigiendo las imperfecciones. Tomas Alba Edison, como sabemos, es considerado un hombre de mucho éxito. Entre la infinidad de invenciones, una que utilizamos con frecuencia es la lámpara incandescente, que nos ilumina durante las noches. Se dice que antes de perfeccionar el invento, fracaso una y otra vez; refieren que como mil veces.

En cierta oportunidad, en una entrevista, se le preguntó al gran inventor exitoso: ¿Que se siente al fracasar mil veces? A lo que este respondió: “Aprendí mil maneras de no fabricar una lámpara”. De manera que si tomamos el fracaso como un aprendizaje, estaremos transformando nuestra cosmovisión, nuestra manera de ver el mundo, de forma constructiva.

Consideraremos el fracaso como un impulsor para seguir avanzando, en la busca de hacer las cosas bien; es decir de tener éxito. No te dejes engañar, esa persona que se muestra como triunfadora, como ganadora, como paradigma de éxito, es un ser humano, como tu.

La única diferencia es que te lo muestran en su mejor momento, en el día del éxito, en la cúspide de la fama. No le desmerecemos, ni le quitamos méritos; mas la realidad es que para llegar a la cima, le fue necesario luchar, vencer las adversidades, corregir los fracasos, superar los obstáculos; sufrir, llorar, padecer.

Es conveniente que entiendas que el fracaso es un impulsor del éxito, del triunfo, de victoria.

Ahora bien, una cosa es fracasar, otra cosa es sentirse fracasado.

Lee de nuevo las dos últimas palabras del párrafo anterior: “sentirse fracasado”.

El fracaso es una circunstancia normal, y hasta esperada; que sirve para corregir las fallas, las debilidades, las imperfecciones. Toma nota de la siguiente afirmación: “El fracaso, como el éxito, ocurre una sola vez, respecto de la meta no alcanzada.” Si corriste los cien metros planos, y perdiste. Ocurrió “una vez”, ya habrá otras opciones para llegar primero.

Sentirse fracasado, es un estado de animo negativo, que te induce pesimismo, desesperanza, desconfianza en ti mismo, desanimo, deseo de “tirar la toalla”, de desistir.

Toma nota del dispositivo que usas para leer este artículo. Antes de salir al mercado fue sometido a innumerables pruebas y controles, a los fines de que funcione sin fallas. Cada vez que en la prueba, el dispositivo fallaba, era sometido a revisión y modificaciones. Así sucesivamente, hasta que llegó al punto denominado calidad de uso. En ese momento fue autorizada su producción, puesta en el mercado; debido a lo cual pediste adquirirlo, y usarlo, como lo estas haciendo.

No le temas al fracaso, enfréntale, estúdialo, analízalo; y obtén los aprendizajes útiles, para seguir teniendo éxito en la vida.

Felices fracasos, y muchos éxitos.

MENTE SANADORA

Dando continuidad al tema Mente Sanadora, vamos a considerar las siguientes estrategias para el desarrollo de una mente sana.

Presentamos otra estrategia: Aprenda a darle significado constructivo al tiempo.

Toma nota de esta realidad, mientras vas leyendo las palabras de este artículo, tu mente está interpretando las ideas, creando imágenes, y dándoles significado. Todo simultáneamente. Este es tu presente. Pero eso no es todo; a la vez tu mente procesa pensamientos sobre algo que necesitas o debes hacer en el futuro; o en algo que ocurrió en el pasado. Y aun mas, si estás pasando por un momento especial de la vida, en tu mente subyace la emoción que esa circunstancia especial genera.

Esta extraordinaria capacidad del cerebro, es la que nos permite viajar al pasado, y recrear lo vivido; vivir el presente y disfrutar la vida; o dirigirnos hacia el futuro y anticipar sucesos por venir.

Usa tu pasado constructivamente.

Revivir el pasado, no es negativo. En el pasado se  vivió innumerables experiencias, se adquirió  aprendizajes, hay una inmensa riqueza de sucesos maravillosos que ocurrieron; que se guardan en la memoria, y constituyen lo que denominamos experiencia. Como no sentir una profunda emoción al evocar el nacimiento de los hijos; de los nietos; así como los éxitos de ello.

Si alguien te pregunta ¿Qué es un triangulo? De inmediato vas al almacén de tu memoria, y extraes el concepto, o la imagen. Como sabes, de experiencias y aprendizajes previos, vas construyendo nuevos aprendizajes; creando y recreando nuevas experiencias.

¿Cómo puedes elaborar una rica pizza, si no has aprendido previamente como se preparan y mezclan los ingredientes?

También puedes evocar el pasado, centrarte en lo negativo del mismo; y sentitse culpable. Eso lo tratamos anteriormente. No uses tu pasado para castigarte, ni para sumirte en melancolía.

Usa tu pasado para potenciar, darle significado y realidad al presente.

Viaja al futuro creativamente.

Si te orientas al futuro, es porque tienes expectativas por el porvenir, y eso es maravilloso. Tener esperanza, hacer planes, soñar grandes realizaciones; proponerse metas significativas es lo que ha permitido el avance del conocimiento, de la ciencia.

Tal vez has leído sobre los planes que se hacen actualmente, para llevar una misión tripulada al Planeta Rojo,  Marte. El primer estudio técnico detallado de un viaje a Marte fue de Wernher von Braun, quien publicó El Proyecto Marte en el año 1952. Recientes declaraciones de la NASA, señalan que para el 2030, será posible enviar una nave tripulada al Planeta Marte, y da descripción de cómo será el proceso.

Para tal logro, se requiere cumplir una serie de requisitos, superar algunas barreras, obtener recursos financieros, y preparar a los viajeros espaciales.

Es lo que generalmente hacemos para alcanzar las metas futuras; o enfrentar acontecimientos porvenir.

Si una persona quiere obtener el título de Ingeniero, sabe lo que tiene que hacer: cumplir los requisitos para inscribirse en la Escuela de Ingeniería; Cursar y aprobar Semestre tras Semestre; estudiar, privarse de algunos placeres; disponer de recursos financieros. Lo mismo sucede al agricultor que quiere obtener trigo. Conoce todos los procedimientos y pasos aprendidos por experiencia. Sabe que cumplidos los tales, obtendrá una excelente cosecha de trigo.

Imagino que ya estas intuyendo  la aplicación. Respecto del futuro, lo que necesitamos hoy, es tomar las medidas oportunas y prácticas para cuando el momento llegue.

Ahora, es cierto que existen situaciones sobre las cuales no podemos ejercer control, son imprevistas. Un terremoto; el incremento del costo de los precios; el alza del petróleo; un verano que afecte la producción de alimentos. Tales situaciones no podemos prevenir, ni tomar acciones para evitarlas. Respecto de ellas, lo que necesitamos hacer es aceptarlas, comprenderlas, analizarlas; y buscar alternativas creativas de solución.

 No puedes, individualmente, controlar el alza del costo de los productos; más si puede ejercer control sobre tu presupuesto, y evitar gastos innecesarios.

La recomendación es prevenir, actuar hoy, sobre lo que pueda suceder mañana.

No sumirse en ansiedad y preocupación, de lo cual ya hablamos.

Usa tu imaginación, creatividad, capacidad de soñar; para crear una imagen del futuro, más no te quedes en elucubraciones, y sueños. Comienze a poner las bases de ese futuro, de ese sueño, y cada día construye sobre esas bases.

Disfruta el Presente.

Vamos a estar claros, el único tiempo objetivo que tenemos es el presente. Podemos viajar mentalmente al futuro, o al pasado. Más realmente, solo se vive en el presente, un eterno presente.

Observa un reloj que tenga segundero, cuenta hasta tres segundos, y continúa leyendo.

Lo que has hecho, es observar como transcurre tu presente. Tres segundos de tu maravilloso, extraordinario y valioso presente. Algunos cronómetros registran hasta las centésimas de segundo; resulta impresionante observar en vivo cuanto tiempo dura el presente: fracciones mínimas de tiempo.

Esto nos indica que nuestro presente es muy breve.

Entonces, para que distraerlo sumergido en el pasado, o anticipando el futuro; si lo único que tiene para vivir, es una fracción breve de ese maravilloso tiempo.

La recomendación es disfruta el presente.

Te ha ocurrido alguna vez que estabas hablando con alguien, y de repente le preguntas a tu interlocutor: ¿Qué me dijiste? ¿Qué ocurrió? Sencillamente, que por una fracción de tiempo te desconectaste de lo que te hablaba la otra persona, y te fuiste de viaje espacio-temporal.

Puede haber ocurrido que la persona con quien hablabas te dijo: “En días pasados me encontré con Nohracecilia, y te mandó saludos…” Al oír aquella frase, la mente por asociación, comenzó a evocar a la persona nombrada, y se desconectó de la conversación. Luego, al volver a la realidad, al presente, observas que tu amigo está conversando sobre otro asunto, el cual por supuesto ni idea tienes de lo que se trata.

Un fin de semana, te tomas un pequeño tiempo de descanso y te va a tu lugar preferido, a disfrutar en familia. Sentado allí, disfrutando el paisaje, acariciado por la fresca brisa de un hermoso atardecer, oyendo una rítmica música, rodeado de tus seres querido; de repente viene a su memoria una tarea que debes cumplir la próxima semana.

Por arte de magia, te desconectas del maravilloso momento que disfrutas; y diriges tu mente hacia la tarea asignada, viajas al futuro y pierdes la perspectiva del objeto de tu fin de semana.

Pasó el tiempo, te encuentras ocupado en cumplir la tarea asignada; de repente recuerdas el fin de semana pasado; y te diriges mentalmente al lugar donde estuviste anteriormente, para recrearte pensando en lo agradable que sería estar allí.

Una recomendación en este sentido es disfrutar el momento presente. Disfruta tus momentos de descanso, con tu familia, de diversión, y no los perturbes; con pensamientos que te saquen de la realidad.

De igual modo, disfruta tu trabajo, y no te distraigas con asuntos ajenos al mismo; a menos que sean esas pausas activas, necesarias para descansar la mente, y tomar nuevo impulso en la tarea.

Reiteramos la recomendación que te hacemos: disfruta el presente.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

LA FELICIDAD NO TIENE SECRETOS

Es probable que en algún momento nos hayamos preguntados cual es el significado de nuestra vida.

Observamos como pasan los días en una sucesión infinita de pequeños instantes, sin encontrar satisfacción, ni sentido alguno en lo que hacemos.

Aburrimiento, desesperanza, incertidumbre, desencanto invaden nuestro ser. Estamos como atrapados en una madeja que nos impide avanzar, alcanzar nuestros sueños e ideales.

Independientemente de los motivos que nos hagan experimentar tales sensaciones, es un hecho que por instantes hemos perdido la perspectiva de nuestra vida.

Porque hemos sido creados, y colocados en esta Tierra con el supremo objeto de ser felices.

Lo que pasa es que creemos que nuestro ideal es alcanzar la felicidad. De alguna manera se nos ha inculcado esta errónea idea. Por lo que hemos asumido que la felicidad es algo que esta en el futuro.

Mas la felicidad nunca se “alcanza”; la felicidad se vive día tras día, instante tras instante.

Muchas personas se plantean inconscientemente el que van a ser felices, una vez que alcancen un propósito. Por ejemplo, establecer como pauta para ser felices, el alcanzar un grado académico, obtener un ascenso en el trabajo, ganar en una competencia, casarse, o tener un hijo. Bien es cierto que tales propósitos son loables, dignos de los mejores esfuerzos; pero no constituyen la verdadera fuente de felicidad.

Y usted sabe que es así, puesto que conoce a muchos que alcanzaron el título universitario que querían, poseen  ingresos económicos que les permiten una vida confortable, tiene su pareja e hijos, una buena casa, automóvil, y demás comodidades; es mas gozan de buena salud, y no son felices.

Porque la felicidad no es una meta. Es un estado de armonía interior, de aceptación de sí mismo; es asumir responsablemente el rumbo de la vida misma. Es disfrutar cada instante en lo que se hace. Es decir, la felicidad no es una condición por venir; es una realidad presente, se vive cada instante.

Un cuadro muy ilustrativo sobre la felicidad nos lo ofrece la imagen de un niño construyendo un castillo de arena en la playa. Disfruta a plenitud aquel instante, dedicado a darle forma a la húmeda arena. Se abstrae de todo cuanto le rodea, para entregarse a la tarea de construir su castillo, aun cuando es consciente de que su obra en breve tiempo será destruida por el oleaje. A fin de cuentas lo que importa no es el castillo, sino el placer de darle forma, y el tiempo dedicado a la tarea.

De igual modo sucede en la vida. Tenemos muchas cosas para hacer, actividades que cumplir, tareas por llevar a cabo, propósitos que orientan nuestras acciones. Pues bien, necesitamos aplicarnos a esas actividades, disfrutando la realización de las mismas. Al fin y al cabo lo verdaderamente importante es saborear con deleite las cosas que hacemos.

Usted no tiene que esperar que la felicidad venga a usted; ni tampoco tiene que salir a buscarla; simplemente disfrute y sea feliz en todo cuanto haga.