EL ADULTERIO: LA OTRA CARA

El adulterio es un fenómeno humano que existe desde que el hombre forma las primeras sociedades. En la Biblia ocupa un lugar prominente entre los actos humanos que desagradan a Dios, al punto que se considera abominación, Ezequiel 12:11.

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En el libro de Malaquías no se menciona directamente esta práctica como un problema entre los israelitas, sin embargo es el trasfondo de algunos reclamos Divinos respecto de la unión ilícita con mujeres que rinden cultos a dioses paganos, trayendo aquella al seno del hogar la idolatría, considerada por Dios adulterio.

El adulterio es la unión sexual de una persona casada con otra que no sea su conyugue; dicha expresión deriva de “adulterar”, que significa: alterar o eliminar la calidad y pureza de una cosa añadiéndole algo que le es ajeno o impropio.

Por ejemplo, se adultera la pureza y calidad del café añadiéndole granos de maíz, o de otro grano, para luego tostarlo, molerlo y expenderle como si fuese puro. De esta analogía extraemos la idea de pureza, que es antónimo u opuesto de adulterio.

En todas las sociedades humanas esta práctica es moralmente censurada, y en algunas se considera delito. En Venezuela es la causal número uno para el divorcio, según el artículo 185 del Código Civil de Venezuela.

¿Cómo nace el adulterio en el ser humano? Vayamos a la Biblia, lee Gálatas 5:19.21, allí se da un listado de “manifestaciones de la carne”, en la que el adulterio ocupa el lugar número uno. De este texto inferimos que el adulterio emerge como una “manifestación de la carne”.

En la Biblia la expresión “carne” se refiere al tejido, principalmente muscular, que cubre el cuerpo humano, por lo cual se usa la expresión para referirse a la naturaleza física del hombre, lee Génesis  6:3, para Jehová el hombre es “carne”; en Juan 1:14, el Verbo, Jesucristo, se hizo “carne”.

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También carne se usa en el sentido de las tendencias humanas desvirtuadas, que incitan al mal, Génesis 6:5. En Romanos capítulo ocho se describe la intensa batalla entre las tendencia de la carne, y las del espíritu.

Volviendo a la lista de Gálatas cinco, observemos que el adulterio es descrito como una “manifestación” de la carne. Una expresión de la “carne” en sus dos significados bíblicos.

Veamos la dinámica del adulterio. Nace de una necesidad humana básica relacionada con el sexo, recordemos que una de las funciones del sexo es la reproducción de la especie. Entonces el creador dota al hombre de aquel impulso. En los animales se denomina “celo”, estar en celo es estar en el momento óptimo para la reproducción; en los humanos aquel deseo se denomina instinto, necesidad, impulso, y libido para Freud padre del psicoanálisis.

Cuando aquel impulso humano se orienta hacia la pareja, se alcanza una indescriptible sensación de bienestar, placer, cariño, ternura, pasión que fortalece la unión conyugal, y coadyuva a la salud física y metal. Para una idea de aquel disfrute excelso lea el Cantar de los Cantares; allí se trata el tema de la sexualidad sin tabúes, mitos, ni eufemismos.

Uno de los problemas de tantas personas es considerar el acto sexual, y el impulso que lo prepara, como malos, asociarlos erradamente al pecado original. El sexo no estuvo implicado en la desobediencia de Eva, lea de nuevo Génesis tres para que lo compruebe.

Algunos predicadores usan unas expresiones poéticas del Salmista para introducir un concepto totalmente equivocado sobre el sexo. Lee Salmos 51:5:

He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

David, al confesar precisamente su adulterio, se dirige a Dios para solicitar clemencia, tanto como para liberarse de la tremenda carga de culpa. En el transcurso de aquella confesión expresa algo bien establecido en la Biblia, que como ser humano es heredero del “pecado original”. No que sus padres al unirse sexualmente para concebirle cometieron un pecado.

Dejamos claro que la relación sexual, y el impulso que incita a disfrutar aquella es parte del plan de Dios, es más, de acuerdo a Génesis 1:28 es una bendición.

Y esa bendición es para disfrutarla con la pareja, con su conyugue. Realizar tal acto con alguien ajeno, se concibe como adulterio porque  altera o elimina la calidad y pureza del matrimonio, de la relación conyugal.

El adulterio en la Biblia es tema recurrente porque esa relación imperfecta se usa como símil de la relación de Dios con la Nación de Israel, en Oseas así se evidencia, Oseas 3:1. Israel traiciona a Jehová adorando ídolos, en la Sagrada Escritura la idolatría se concibe como adulterio. El libro de Oseas analiza esta problemática.

El problema del adulterio es más grave de lo que se puede imaginar, Jesucristo eleva este problema a ámbitos insospechados, leamos Mateo 5:27-28:

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Este es el argumento usado por Jesús mismo cuando le es presentada la mujer “sorprendida en adulterio”, Juan 8:1-11, el Maestro dice a los moralistas: “El que de vosotros este sin pecados, sea el primero en arrojar la primera piedra.”

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Para Jesús el adulterio es uno de esos pecados que se conciben y no se materializan, pero siguen siendo pecado, por lo cual en las Iglesias hay más adúlteros de lo cualquier ser humano sea capaz de imaginar. En el ámbito legal se denomina premeditación al acto de concebir en la mente un proyecto de delito que luego se ejecuta.

El adulterio es premeditado,  no es algo casual.

¿Cómo prevenir el adulterio? La Biblia ofrece la estrategia.

No vamos a dar una receta, sino a mencionar lo que la Biblia aconseja:

Primero: Entender que el deseo sexual es natural, y que no es pecado la atracción hacia el sexo opuesto, Génesis 1:27-28, y libro de Cantares.

Segundo: Cuando el deseo sexual se orienta hacia alguien que no es la pareja, ejercer  dominio propio, fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22-23.

Tercero: Propiciar permanentemente la higiene mental, eliminando, o canalizando los pensamientos teñidos de lujuria o lascivia, practicar el consejo de Pablo en Filipenses 4:8, pensar en lo “verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable” en general en todo lo que destaque tus virtudes y sea digno.

Cuarto, ejercita tus disciplina espirituales: oración, practicar la palabra, ayunar, vestir la armadura del Espíritu, Efesios 5:10-20; ejercitar el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23.

¿Es pecado el adulterio? Como hemos declarado en artículos anteriores sobre las uniones mixtas, y el divorcio, el adulterio no es otra cosa que un acto de desobediencia.

Desobediencia a la Palabra de Dios que pide mantener pura la relación conyugal, y una traición a la promesa matrimonial de consagrarse totalmente para el otro.

Entonces una medida para evitar el adulterio es obedecer la Palabra, ejercer dominio propio, y sobre todo cultivar el amor.

¿Si una persona comete adulterio es motivo para separarse de ella, divorciarse? No, ¿Qué hacer? Perdonar, seguir amando, buscar ayuda con un experto, tal vez la pareja necesita tratamiento psicológico por eventos que le han marcado.

Al adulterio se le ha dado una prominencia inmerecida, porque los adúlteros que materializan el acto mental son minoría, frente a las personas que mantienen pura la relación que son más, aunque no sabemos lo que pasa por sus mentes.

Por otra parte el adulterio es un acto de desobediencia similar a dar falso testimonio, mentir, o no guardar el día de reposo. No hay pecados graves y leves. Existe la tendencia de “disciplinar” a un adultero, y tolerar los “pecadillos” de un chismoso. La errada aplicación de la ética cristiana establece diferencias entre ambos actos de desobediencia.

Por cierto la palabra disciplinar proviene de disciplina que a su vez se relaciona con discipulado, palabras todas con significado de enseñar, instruir. Más muchas “disciplinas” lo que buscan es someter al escarnio público a una persona que necesita afecto, comprensión, y sobre todo ayuda para salir de aquella dolorosa conducta.

Jesús marca la pauta de cómo tratar esta dolorosa situación, en Juan ocho, al tratar a aquella mujer la dignifica al manifestar que no la condena, y la restituye a su hogar diciéndole: “No lo hagas más”.

Fuente:

Biblia, versión RVR60: tomada de ww.biblegateway.org

Conceptos: RAE,

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Notas personales

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EL DIVORCIO DESDE OTRA PERSPECTIVA

Avanzando en el análisis de las causas de la crisis en una nación desde la perspectiva de Malaquías, ahora se enfoca otra realidad que abona el lamentable estado del pueblo, el divorcio.

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En textos previos al que analizamos en este escrito, Malaquías determina que el estado de caos en la Nación es resultante de un sacerdocio ineficiente que desatiende su sagrada misión y deja al pueblo sin dirección espiritual; también destaca que otro factor de la crisis es el deterioro del matrimonio que afecta directamente a la familia, institución básica para el desarrollo integral del hombre. El hogar es la primera escuela donde se enseña valores, normas, en la que se transmite la cultura, las costumbres, los valores espirituales.

La crisis de la pareja afecta el normal desarrollo social.

Imagina una familia hebrea. En el Pentateuco se establece que aquella familia es responsable de transmitir generación tras generación el Pacto con Abraham, así como los valores y tradición que giran alrededor de aquel Pacto.

  • Anualmente debían celebrar la Pascua y en aquella celebración recordar que fueron esclavos y que Jehová les liberó de aquel yugo, Éxodo 12:24-28.
  • Consagrar al primogénito, Éxodo 13:1-2.
  • Cumplir los Diez Mandamientos, Éxodo 20:1-17.
  • En general cumplir los decretos y mandamientos Divinos, Deuteronomio 6:1-8.
  • Amar a Jehová de todo corazón, con el alma y con todas las fuerzas, Deuteronomio 6:5.

El deterioro de la familia, propiciado por la crisis de la pareja, impedía el cumplimiento de aquella tradición. Más aún si uno de los cónyuges practica devociones ajenas al Pacto, e introduce en la familia creencias repudiables como la idolatría, y la prostitución con fines religiosos.

Todo esto genera otra “carga” contra Israel, se analiza el problema del divorcio como una deslealtad al pacto.

13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Malaquías 2:13-15.

Resalta en este reproche el que se inunde con lágrimas el altar, lloran y se lamentan porque Dios no recibe sus ofrendas, y luego preguntan el por qué. Más ellos saben el motivo.

¿Cuál es el motivo?

Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad! DHH.

Faltar a la promesa conyugal, el divorcio.

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Con este reclamo al pueblo por la deslealtad con la “mujer de tu juventud”, “tu compañera, y la mujer de tu pacto.”, también alude a la infidelidad de Israel al romper el Pacto con Dios en Sinaí para unirse a otros dioses a quienes idolatran.

Ahora bien, el problema no era que el hombre después de muchos años de matrimonio decidiera separarse de su mujer y buscar otra; lo repudiable es que se buscaba una mujer ajena al pueblo de Dios, persona que seguramente rendía culto a dioses paganos. Esa realidad la describen Esdras y Nehemías en sus libros. Recordemos que Malaquías profetiza durante el período en que actuaron aquellos dos grandes hombres de Dios.

Pues bien, el acto de romper el pacto es grave. ¿Qué hubiese ocurrido si Dios acepta la ruptura del Pacto? Hipotéticamente no se hubiese cumplido, a través de Israel, la promesa de un Mesías Salvador. Motivo por el cual Dios ha sido tan paciente con Israel, para cumplir su Plan de restaurar al hombre y a la totalidad de la creación, que se condensa en Juan 3:16. Con lo cual se cumple Génesis 22:18.

Seguidamente se exalta el valor del matrimonio, y la naturaleza del mismo. Nuevamente se usa el recurso de preguntas:

¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes que le sean consagrados? 2:15. DHH.

La respuesta a esta interrogante es un “si”, pero la mente que tan fluida lleva pensar en la unión de la primera pareja, y se remonta hasta el libro del Génesis que relata su origen y explica su naturaleza. Génesis 1:26-27 afirma:

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios crea al hombre a su imagen, con sexo diferenciado, y les une a fin de reproducirse, poblar el planeta, y ejercer dominio sobre la creación.

De este texto deriva la afirmación “Por tanto, lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre.”, Marcos 10:9.

Este texto de génesis echa a tierra los argumentos para validar los matrimonios entre homosexuales. La reproducción de la especie es objetivo primordial de la relación de pareja, expresado en “llenad la tierra”, al mismo nivel de “señorear” al resto de la creación.

Un país poblado solamente por hombres homosexuales unidos en parejas, la reproducción de la especie es “cero”, tal imaginario país existiría hasta que perviva el último habitante. No se está menospreciando, rechazando, cuestionando, ni abominando la homosexualidad, que es otro tema. Estamos simplemente mencionando una realidad alrededor del matrimonio entre homosexuales, sin emitir juicios de valor.

De este texto inferimos que el hombre posee doble naturaleza, una física, y otra no física; la no física son el espíritu y las facultades intelectuales.

La unión física de la pareja permite la reproducción de la especie humana; y la no física determina la estabilidad y permanencia de la pareja, es el nexo que les mantiene unidos.

Medita. ¿Qué factores permiten la estabilidad de la pareja? El amor, la voluntad, el respeto, la sabiduría, poner en práctica las enseñanzas de la Palabra de Dios.

¿Qué enseña la Biblia sobre la relación de pareja? Lee Efesios 5:21-33, 1 Corintios 13, Mateo 22:37-40.

En Malaquías Dios repudia el divorcio.

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. 2:16

Algo muy claro en la Biblia es que Dios exalta el valor del matrimonio. Se dedica un libro completo a destacar la delicia del amor de la pareja, el Cantar de los Cantares.

La relación de Jehová con la Nación de Israel se compara a un matrimonio. Dicha relación se inicia con el Pacto en Sinaí. El esquema de un contrato de matrimonio se lee en Deuteronomio 5:1-3, donde se declara que Dios entra en alianza con su pueblo en el monte Sinaí.

Los profetas de Israel vieron esta relación como un contrato de matrimonio Isaías 54:5; Ezequiel 18:8. En Deuteronomio 6:10-15, Dios anuncia sus celos en su esposa, la Nación de Israel:

Para Dios el matrimonio es estable, consistente y duradero. Sin embargo en la Sagrada escritura se concede cierta flexibilidad a este concepto, y se permite la ruptura del vínculo en casos muy concretos.

Veamos la perspectiva de Jesucristo descrita en Marcos 10:1-10:

1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. 2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Como puedes observar Jesús al responder sobre la problemática del divorcio, enfatiza el valor del matrimonio, destaca el factor que determina la persistencia del vínculo conyugal, y previene la separación.

¿Es permitido el divorcio? Esta es una pregunta cerrada que acepta una de dos alternativas, y no permite explicaciones adicionales. Entonces no es una pregunta asertiva para comprender o aprender. Observa que Jesús evita afirmar o negar, en lugar de ello les remite a lo que dice la ley, que bien conocen ellos: Deuteronomio 24:1-4

En el texto Moisés concede a los hombres emitir una carta de divorcio si encontraban algo indecente en sus esposas. No se especifica lo que era indecente, podían ser faltas graves, y hasta asuntos superfluos como que la esposa quemara la comida. No era por causa de adulterio, ya que en el Pentateuco el adulterio no era causal de divorcio, sino de muerte, los adúlteros eran  apedreados hasta la muerte, Levíticos 20:10.

Así que lo indecente eran otros tipos de faltas que no incluían el adulterio.

¿Cuáles son las causas que permiten el divorcio?

Los estudiosos de la Biblia han encontrado diversas causas por las que se permite el divorcio, destacando el adulterio como una de las principales, sin embargo un minucioso estudio del Sagrado Libro permite determinar que la única causa para separarse de la pareja es la pérdida del amor; porque el amor es el vínculo que mantiene estable las relaciones, lee Mateo 22:34-40, y 1 Corintios 13.

La Biblia, tanto como la vida práctica así lo confirman. Cuando se ama se respeta, tolera, acepta, quiere, perdona incondicional y constantemente.

El amor:

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo  espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…. 1 Corintios 13:7-8.

Cuando se ama de veras se perdona hasta la falta más grave, dolorosa, y cruel como lo es el adulterio. En el libro de Oseas se revela esta verdad, experimentada por el profeta, quien de ese modo ejemplifica el amor de Dios por un pueblo infiel, adultero, como Israel.

Pero recuerda que en la Biblia se mencionan dos tipos de amor.

Uno es el amor, emoción, del cual hemos sido dotados para facilitar las relaciones interpersonales. En el Nuevo Testamento se describe con palabras griegas como fileo, amor filial, entre amigos, entre padres e hijos; también la expresión ágape, amor incondicional, sacrificial, el de la madre por su hijo, el de los héroes libertadores por su patria.

Para comprender esta verdad veamos una escena familiar, descrita por Juan: Es cuando Jesús conversa con pedro y le pregunta si le ama, en Juan 21:15-19, la conversación fluye así:

Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

En griego, Jesús pregunta a pedro: ἀγαπᾷς με, agapas me: ¿Me amas?

Pedro responde: οἶδας ὅτι φιλῶ σε, oídas hoti philo se. Sabes que te quiero.

Dos veces más Jesús repite la pregunta, y Pedro responde con las mismas palabras.

Pedro no dijo “te amo” usando agape, sino “te quiero”, usando philo. Esta vez Pedro no actuó con la vehemencia de años anteriores, más bien humildemente reconoce que no puede equiparar su amor con el de su maestro, mostrado en la cruz, por lo que mirando a los ojos de su Señor, declara: tú lo sabes, tú sabes que te amo pero no me atrevo a equipararme contigo.

Jesús mira a Pedro, proyecta su mirada hacia el futuro y visualiza  que este hombre parado ante sí, un día demostraría aquella clase amor, muriendo en forma más cruel que la suya. Dice la tradición que Pedro pidió ser sacrificado en forma invertida, con los pies hacia el cielo, puesto que no era digno de morir como su Señor.

Esta es la clase de amor que une a las parejas. No es amor “emoción”, sino amor “virtud”. Amor como un atributo de Dios, 1 Juan 4:8, el cual es transferido al hombre como una virtud, fruto del Espíritu Santo, Gálatas 5:22-23.

La clave de la pervivencia de la pareja es propiciar el desarrollo del amor, convertir la emoción en una virtud, producto del desarrollo espiritual.

Veámoslo así:

La pareja se inicia bajo el influjo de fileo, como admiración que conduce a la amistad, y a la atracción que ejerce el sexo opuesto, seguidamente avanzan hacia el agape, mediante el cual se renuncia a las tendencias egocéntricas, concentrando la relación en aquella persona elegida, aceptándole incondicionalmente; luego se transforma aquel amor emoción en amor virtud fruto del Espíritu, como describe Gálatas 5:22-23.

En todo este proceso que tarda años en consolidarse, fileo y agape, le dan calidez, encanto, ternura, inspiración a la pareja, para el disfrute pleno el uno del otro en todos los aspectos de la naturaleza humana.

El nexo que impide la disolución de la pareja es el amor, es lo que enseña la Palabra a su pueblo.

¿Se comete pecado al divorciarse? Recuerdas las preguntas a este respecto, cuando hablamos del matrimonio mixto.

La expresión correcta para referirse a esta realidad es “desobediencia”, se desobedece al divorciarse; como cualquier otro acto de desobediencia humana, como dividir a una Iglesia, el cuerpo de Cristo, por ejemplo; no se execra al pastor que lo ha hecho, se perdona y restaura, lo aconsejable no es enjuiciar, castigar, execrar; lo que hay que hacer es dar el tratamiento usual en la Biblia:

Ni yo te condeno; vete, y no lo hagas más. Juan 8:11.

Medita. ¿Por qué Dios repudia el divorcio? Porque Dios quiere preservar la institución del matrimonio, como una forma de fortalecer a la familia, la unión estable de la pareja que es su núcleo.

De igual modo evitar que se devalúe, se pervierta.

¿Cómo se pervierte y devalúa el matrimonio? A través de las uniones entre parejas del mismo sexo, que contraviene la natural forma de reproducir la especie humana.

Por lo tanto se demanda propiciar el crecimiento y desarrollo espiritual cómo método para prevenir el divorcio, y preservar la naturaleza de la unión.

Para meditar:

¿Cómo influye en la pareja el desarrollo y fortalecimiento espiritual para prevenir el divorcio? ¿Cómo influye el desarrollo intelectual y el emocional en el fortalecimiento de la unión conyugal? ¿En qué medida los valores morales permiten mantener la relación de pareja? ¿Cómo prevenir el divorcio?

En próximo escrito abordaremos el problema del adulterio. Te animo a revisar tus conceptos sobre el mismo.

Fuente:

Biblia, Versión RVR60: tomada de www.biblegateway.org

Biblia, Versión interlineal: http://bibliaparalela.com/interlinear/john/21-15.htm

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Ofrendas Dignas: Estudio sobre Malaquías

 

 

 

LA UNIÓN CONYUGAL MIXTA, CONSIDERACIONES

Estamos desarrollando las causas de la crisis nacional desde la perspectiva de Malaquías, el último profeta que escribe en el Antiguo Testamento.

Para este profeta, una de las causas de la crisis nacional es la ineficacia de los sacerdotes en el ejercicio de sus responsabilidades, tema que tratamos en artículo anterior.

Otra de las cusas aludida por el profeta que contribuyen a la crisis de la nación es la “profanación del pacto de los antepasados”, en referencia al matrimonio.

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¿Por qué la violación del pacto ancestral propicia crisis en una nación?

Es el tema que desarrollamos. Consideremos entonces el matrimonio y su dinámica.

¿Qué es el matrimonio? Es una institución social presente en la humanidad desde que el hombre existe sobre la faz de la tierra, que establece un vínculo  entre personas naturales, reconocido y consolidado por la práctica común y normas legales, religiosas, y morales.

La expresión matrimonio, según algunos autores, deriva de la palabra latina matrimoniun, a su vez compuesta de dos palabras: la primera “matris”, que significa “madre” y, la segunda, “munium”, “gravamen o cuidado”, que unidas significan “cuidado de la madre por el marido-padre”, dado que la madre era la que contribuía más a la formación y crianza de los hijos.

A partir del matrimonio, de la unión entre un hombre y una mujer, se forma la familia, institución fundamental en la organización social. Por lo tanto, la crisis de la pareja determina crisis en la sociedad. De aquí parte Malaquías para sus pronunciamientos.

Analicemos la problemática conforme la plantea el profeta.

Deslealtad y profanación del pacto ancestral, 2:11-12.

11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. 12 Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

El problema es el matrimonio con personas ajenas al pueblo de Israel, extranjeras. Lo que se denomina “matrimonios mixtos”.

Hay una prohibición expresa en este sentido, Éxodo 34:11-17.

La prohibición no es debido a que Dios menosprecie a las personas ajenas al pueblo de Israel, recordemos que Israel nace para bendecir a todas las naciones de la tierra, Génesis 22:18; el problema es un asunto de influencia.

Observa la expresión usada para identificar a la persona con la cual se casó Israel: “hija de dios extraño”, no es con cualquier mujer que se unió en matrimonio y formó familia, es con una mujer que adora a un dios que no es Jehová, tal vez sea sacerdotisa de una religión pagana, algo común en aquellos tiempos.

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La denuncia es porque Israel en lugar de influir sobre los extranjeros para llevarles al conocimiento de Jehová, y a su devoción, se dejaba llevar a rendir culto a dioses falsos, a la idolatría. Y la idolatría es algo repudiable por Dios, considerada adulterio, Oseas 3:2.

La Biblia reseña algunas uniones mixtas: Abraham con la esclava Egipcia, Génesis 16:1-4, con el resultado ya conocido. La de Salmón con Rahab de Sodoma; de Booz con Rut la moabita, Mateo 1:5, estas dos en la línea de sucesión de Jesús. Igualmente destacada es la unión mixta de Sansón con la filistea, Jueces 16:4-5; y la de Salomón en su vejez con mujeres extranjeras, 1 Reyes 11:1.

Estas uniones son resaltantes en la Biblia por sus consecuencias.

Lo malo de la unión mixta no es otra cosa que el peligro de dejarse influir, ser arrastrado a desobedecer; en lugar de ello hay que ser una influencia positiva sobre la pareja, que es lo ideal.

No se reprueba la unión mixta como tal, sino el dejarse influir por la pareja para desviarse por senderos ajenos a los establecidos por la Palabra de Dios.

En el Nuevo Testamento se menciona la de los padres de Timoteo, Hechos 16:1. Destacándose el valor de la influencia de la madre sobre su hijo, y seguramente sobre su esposo.

La advertencia de evitar la unión mixta es con el objeto de prevenir la influencia negativa de la pareja no creyente. Una persona fiel y obediente a la Palabra, es una poderosa y bendecida influencia para los demás, sobre todo para la pareja, el prójimo más cercano.

En el marco de la ley, una persona que contraviniera tal disposición legal “encendía el enojo de Dios”, Números 25:1-3. Lo recomendable en este caso era separarse de la persona extranjera, Esdras 10:1-3, a menos que aquella se convierta a Jehová.

La unión con extranjeros es lo que motiva estas palabras:

¡Ojalá el Señor borre de nuestra nación a quienes hacen tales cosas, sean quienes sean y aunque traigan ofrendas al Señor todopoderoso!

Una ofrenda, por muy generosa que sea no va a cubrir una falta grave.

El repudio a la unión con extranjeros, unión mixta, es porque los cultos, y devociones de las religiones paganas se infiltraban por aquella vía. En el contexto bíblico, lo ideal es que el hijo de Dios sea una fuerte influencia.

¿Cuál es el deber ser a este respecto? Hagamos una revisión a lo que establece la Biblia.

¿Para qué llamó Dios a Abraham? Génesis 22:18.

En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

¿Cómo bendice la simiente de Abrahán a todas las naciones de la tierra? En el Antiguo Testamento a través de Israel.

Lee Levíticos 19:33-34; Números 9:14; Deuteronomio 10:19 que refieren el trato que Israel debe dar a los extranjeros, con el objeto de convertirles a su fe y devoción, Éxodo 12:19, 48, e integrarles al pueblo, Isaías 14:1.

Estos textos son equivalentes a la gran comisión de Mateo 28:19-20, los israelitas fueron llamados a bendecir a las naciones difundiendo y compartiendo las promesas a ellos dadas. Tal y como se exhorta hoy a compartir la buenas nuevas de salvación.

¿Qué enseña el Nuevo Testamento sobre los matrimonios mixtos?

Jesucristo no abordó este tema, sin embargo asistió a una boda, donde realiza un milagro, exalta el matrimonio, Marcos 10:6-9, y repudia el adulterio y el divorcio, Mateo 5:27-32.

Es Pablo quien marca la pauta, veamos:

14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. 16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? 1 Corintios 7:14-16.

Es cierto que en este texto Pablo se refiere al caso de una pareja en la que uno de ellos ha aceptado a Jesucristo, el consejo es mantener la relación y procurar que la otra persona llegue a un encuentro personal con el Señor, que es tarea de todo creyente: ser testigo de Jesucristo.

Existen otros tipos de uniones mixtas que no se tratan en la Biblia porque no eran frecuentes en el pueblo. Es el caso de establecer sociedades comerciales, mercantiles, de servicio, o de cualquier naturaleza con personas con las que no se comparte una fe común.

En los tiempos del Antiguo Testamento aquello era imposible porque un israelita consideraba impuro a un gentil, por lo cual era inaudito asociarse con tal persona. Aun en el Nuevo Testamento se repudia a Jesús por asociarse con un “impuro”, como lo es Mateo, Marcos 2:16, aunque era israelita, sin embargo de oficio publicano. Un publicano había establecido una sociedad con Roma para cobrar impuestos, algo doblemente repudiable.

Otro tipo de unión mixta son los fuertes lazos de amistad entre personas quienes no comparten la misma fe, como el caso de Lot, quien al separase de Abraham fue extendiendo sus tiendas hasta Sodoma, Génesis 13:12, lee el versículo 13 para comprender el problema de Lot. Cuando el Ángel de Jehová llega a Sodoma para ejercer juicio encuentra a Lot viviendo como un sodomita, un habitante de Sodoma, lee Génesis 19:1, y el 7.

La lógica de esta prohibición es la tendencia de la persona más fuerte a influir sobre la otra, que en la experiencia de Israel siempre la pareja pagana influyó sobre el israelita. El ejemplo de esto se ofrece en el libro de Deuteronomio.

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No ararás con buey y asno juntos, Deuteronomio 22:10

¿Es pecado la unión mixta? Antes de responder esta interrogante, respónde las siguientes:

¿Es pecado…? Comer, el enojo, oír música, el conocimiento, ver películas, ignorar…

¿Es pecado…? Hablar, escribir, tener riquezas, tener muchos amigos…

Tú sabes la respuesta: Es pecado, si te hace daño, si te afecta; o si afectas, dañas a otros.

La ciencia química, por ejemplo, no es perversa, ha hecho grandes contribuciones a la humanidad, piensa en el analgésico que usas para aliviar tus dolores, una maravilla de aquella ciencia. Ahora piensa en el uso de los principios y procedimientos de dicha ciencia para extraer de la planta de coca aquel alcaloide estimulante que tanto daño ocasiona actualmente.

La perversión no es del químico que descubrió y sintetizó el derivado de la coca, ni aquel derivado es malo, que por cierto tiene propiedades medicinales, sino el uso de personas que pervirtiendo aquel producto lo han transformado en una verdadera maldición en la actualidad.

Sobre esto Pablo escribe:

23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 1 Corintios 10:23-24.

Este en un buen principio, que necesitamos comprender y vivir, el cual se complementa con la siguiente afirmación:

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31.

Por otra parte, eso que frecuentemente se denomina pecado, palabra con una carga de culpa, lo que es realmente es un acto de desobediencia. Similar a desatender a la luz roja de un semáforo, no se le conoce como pecado, sino “infracción a la Ley de Tránsito”, que tiene sus consecuencias.

De igual modo desatender la norma Divina se denomina desobediencia, es lo que hizo la pareja en el Huerto en el Edén, desatendieron la norma dictada por Dios, Génesis 2:15-17, y desobedecieron; y las consecuencias sobrevinieron de inmediato.

Entonces el llamado correcto al creyente es a obedecer.

En fin, no se prohíbe asociarse con personas no creyentes, lo que se exhorta es:

23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; Hebreos 10:23-24.

El propósito de Dios al dar todas estas recomendaciones es propiciar una unión conyugal firme, estable, armónica, para fortalecer a la familia, y la subsistencia de hogares en los que reine la paz, verdaderos “pedacitos de cielo” en la tierra, para que el hombre disfrute calidad de vida.

El próximo tema a tratar es el divorcio. ¿Cuál es la enseñanza bíblica al respecto? Ya la analizaremos bajo la perspectiva de Malaquías.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org

Conceptos: Wikipedia

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Ofrendas Dignas, basado en el libro de Malaquías

CAUSA DE LA CRISIS NACIONAL: VIOLAR EL PACTO DE LOS ANTEPASADOS

El libro de Malaquías fue escrito para un pueblo en crisis, desanimado, cansado de sus líderes; frustrado porque no ve salida inminente a los problemas que vive. Pero aquella crisis que vive la nación no es a consecuencia del asedio de Naciones enemigas, desastres naturales, o falta de recursos internos para subsistir.

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Ruinas antiguas en Jerusalén

El profeta, denominado por Dios “Mi Mensajero”, que así significa el nombre Malaquías, transmite al pueblo las palabras de Jehová con el objeto de esclarecer las causas de aquella difícil situación que viven, y llamar al cambio para que también la situación cambie. Tal y como expresa Romanos 12:2:

Cambia tu manera de pensar y cambiara tu manera de vivir. DHH.

 El mensajero Divino inicia su tarea profética con una “carga”, reproches contra los sacerdotes por la forma liviana, irresponsable e indigna como ejercen sus tareas, dejando al pueblo sin una referencia moral, legal y espiritual. Con graves consecuencias para la Nación de Israel, que se evidencia en la situación de crisis que soportan.

Entre los reproches contra los sacerdotes “cargados” de dolor y desencanto, así como de enojo, he aquí uno:

Habéis además dicho ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. 1:13.

Culminado los reproches y advertencias contra los sacerdotes, ahora la carga se orienta hacia el pueblo, en la que se reprocha una conducta recurrente en el pueblo de Dios: la violación del pacto ancestral referido al matrimonio.

Otro motivo de la crisis de la Nación.

Recordemos que el momento histórico cuando Malaquías ejerce su ministerio es el período denominado postexilico. Los Persas han derrotado a Babilonia, Daniel 5:30, y Ciro decreta que los cautivos retornen a su territorio en Judá, Esdras 1:1-4.

Israel regresa a su territorio, entonces comienza el proceso de restaurar el templo, a Jerusalén, el muro que la rodea, renovar el culto a Jehová, y  sus propias vidas.

A journalist looks over newly excavated fortifications outside the Old City walls in Jerusalem on Monday.

Excavación en ruinas de Jerusalén que datan del tiempo del rey Salomón.

Aquella gigantesca tarea se inicia con gran fervor, más las dificultades, los desafíos propios de los trabajos, los enemigos vecinos generan desaliento y frustración; el pueblo comienza a perder su devoción a Jehová y al culto debido a su nombre.

Esta realidad la describen Esdras y Nehemías, en sus libros, tanto como los profetas posteriores al exilio, Hageo, Zacarías; y Malaquías, libro que estudiamos, llamados profetas de la reconstrucción.

Diagnóstico de País, 2:10.

El reproche contra Judá comienza con una evaluación de la realidad actual, que se obtiene con preguntas.

En Malaquías observamos que Dios utiliza el recurso de preguntas para inducir en los oyentes el mensaje que quiere transmitir. Las preguntas son estrategias en el proceso de aprendizaje.

La ventaja de las preguntas es que el receptor necesita construir una respuesta, para lo cual utiliza sus recursos intelectuales, razonamiento lógico, tanto como sus conocimientos previos. De esta forma se refuerzan los conocimientos anteriores, y se propicia nuevos aprendizajes.

Estas son las preguntas:

10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?

Tres preguntas. Las dos primeras son cerradas, a las que se responde con un “si”, o un “no”, no existe otra alternativa; pero esta vez el “no” está descartado, sabemos porque.

¿Por qué el no está descartado? Porque los israelitas conocen muy bien lo establecido en la Escritura al respecto, ellos maneja y memorizan las instrucciones Divinas, tal y como se manda en Deuteronomio 6:6-9:

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

 El “no sé”, o “no comprendo” también se descartan por razones evidentes.

Ambas preguntas inducen lo que los israelitas saben, reconocen, de lo cual están orgullosos: Jehová, el Dios Todopoderoso es su Padre. Jehová el Dios de los ejércitos es su creador. Por lo tanto la respuesta es un rotundo “sí”, de ese modo reconocen y reafirman que todos son hermanos, y están bajo el Señorío Divino.

Estas dos preguntas y sus respuestas preparan la mente para la interrogación final, que es abierta y por lo tanto requiere una respuesta elaborada, meditada, producto de análisis previo.

El “porque, pues” establece el argumento sobre el que se ha de estructurar la respuesta. Es como decir: Si ustedes son hermanos, porque me tienen a mí como Padre; y si todos están bajo mi autoridad, porque soy su creador, entonces pues ¿Por qué…?

¿Por qué el comportamiento desleal entre ustedes?

¿Por qué profanan el pacto de los antepasados?

La mente procesa las pregunta, interpreta su significado, y luego emite la respuesta que es inducida por la interrogante.

En Malaquías Dios utiliza el recurso de expresiones fuertes para impactar a los receptores del mensaje. En 1:2, se usa la expresión “aborrecer”, referida a Esaú, más tarde  en 1:14 “maldice” a quienes le engañan. En ambos textos se hizo una interpretación de tales palabras para evitar errores. Ahora en este texto utiliza la palabra “profanar”.

¿Qué significa profanar? Tratar sin el debido respeto una cosa que se considera sagrada o digna de ser respetada. Definición de la RAE.

Entonces quiere decir que el “pacto de los antepasados” es sagrado, no es cualquier acuerdo entre personas. Es algo “pactado” ante Dios, por instrucciones suyas, de ahí lo sagrado.

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El pacto de los antepasados se refiere al acuerdo entre un hombre y una mujer que deciden unirse en matrimonio, y la violación del mismo es asunto que se detalla en los textos siguientes, que se estudiarán posteriormente.

Observa que el diagnóstico lo establece el pueblo, Dios lo induce con las preguntas.

Medita. ¿Es Dios nuestro Padre? ¿Es Dios nuestro Señor? Entonces ¿Por qué…? Agrega lo que tu mente sugiere respecto de tu relación con el prójimo y con tu pareja.

En siguiente escrito abordaremos lo relacionado con el pacto de matrimonio y la violación del mismo.

Vamos a tratar: ¿Qué es el matrimonio? ¿Cuáles son los problemas alrededor de esta relación? Entre otros: Matrimonios mixtos, el concubinato, el divorcio, el adulterio, el abandono de la pareja. Todo bajo un perspectiva bíblica.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de http://www.biblegateway.org

Definiciones: Diccionario de la RAE

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Ofrendas Dignas, Basado en el libro de Malaquías

 

MALAQUÍAS, LES ENVÍO MI MENSAJERO

Malaquías es un libro apasionante.

Si quieres descubrir cuál es el origen de los males que Vive Venezuela, y muchos Países del mundo, tienes que estudiar el libro del último profeta que escribe un libro en el Antiguo Testamento.

Malaquías tiene mucho que decir al pueblo de Dios en Venezuela.

Su libro es conocido principalmente como el último profeta que aparece en el Antiguo Testamento, tanto como por la advertencia de defraudar a Dios en lo que respecta a los diezmos y ofrendas. Pero ello no es lo relevante en este gran profeta de Israel.

El escribe a un pueblo desanimado, escéptico, que ha perdido la fe y esperanza. Acaban de retornar del exilio en Babilonia con la misión de reconstruir el templo, el culto a Jehová, el muro de la ciudad, a la ciudad, y a sus propias vidas. Esdras y Nehemías relatan estos hechos.

Acometen aquella tarea con gran entusiasmo, pero la tarea es dura, costosa, deprimente,  y tienen en contra a las naciones vecinas que se oponen a sus labores. Por otra parte ven a los malos prosperar, y se preguntan “¿Dónde está el Dios de justicia?”

Malaquías responde esta y muchas otras interrogantes del pueblo en nombre de Jehová.

El nombre, Malaquías, significa “Mi Mensajero”, lo cual es muy revelador. Ese posesivo “mi” viniendo de Jehová de los ejércitos es un gran honor.

Lo destacado en este pequeño libro de apenas cuatro capítulos y 55 versículos es la denuncia que hace sobre la actitud irrespetuosa, irreverente y escéptica del pueblo hacia “Jehová de los Ejércitos”, nombre con el cual Dios reiteradamente se identifica en el libro.

La primera palabra del libro, y en general el primer versículo definen su contenido. Los lectores originales leyeron el primer versículo del libro así:

Carga de Jehová contra Israel.

En hebreo Malaquías comienza su libro con la expresión hebrea אשָּׂ֥מַ , “massa” que significa literalmente “carga”, la cual transmite la idea de cargar un arma para ser accionada, es decir que va a impactar fuertemente.

Seguidamente el escritor utiliza la expresión “contra”, una preposición que indica adversidad, controversia. Entonces el libro de Malaquías contiene un mensaje contundente contra Israel que va a impactar fuertemente.

Algunas versiones traducen la expresión “massa” como profecía, con lo cual suavizan el mensaje original. Es que la “carga” de Malaquías no es contra el pueblo, sino contra los dirigentes religiosos que desatienden sus responsabilidades y dejan al pueblo sin una referencia.

En Israel el sacerdocio es relevante, así se declara cuando en constituido en Éxodo, con una alta misión: actuar como intermediario entre Jehová y el pueblo, además conducir el culto, mantener la devoción del pueblo, enseñar, guiar en la batalla, y actuar como juez de paz.

Imagen relacionada

Imagen de un sacerdote ante el Arca del Pacto en el lugar Santísimo del Templo.

Luego del período de los jueces, cuando Israel pide rey, Jehová acepta la petición y designa a Saúl como primer monarca. Surge así la Monarquía Hebrea, y el plan de Dios es un Sacerdote guiando la devoción de Israel en el Templo (originalmente en el Tabernáculo), y un rey en palacio administrando justicia y guiando al pueblo en la batalla.

Aquel proyecto Divino se desploma ya que los sacerdotes se corrompen y contaminan el culto con ritos paganos; y en Palacio el rey se desvía elevando santuarios a deidades prohibidas, Acab es el máximo exponente en esta perversa actitud.

Dada esta circunstancia Dios envía mensajeros para denunciar tales acciones, surge en Israel el ministerio de los profetas. Ellos son enviados con mensajes de advertencia hacia el pueblo, con más frecuencia a los reyes. Recordemos a Natán amonestando a David.

Pero en Malaquías el mensaje se dirige específicamente a los líderes religiosos, a los sacerdotes. La carga contra ellos ocupa un 50% del libro, ya que de 55 versículos del total del libro, 26 se dedica a reprochar a los sacerdotes, 1:6-2:16; el resto del libro es advertencias al pueblo, y a destacar la venida del “mensajero” que prepara el comino del Señor, y la venida del Señor mismo.

Es decir, en Malaquías se deja ver que una gran cuota responsabilidad en los males de la Nación la tienen los dirigentes espirituales por la manera ligera de cumplir sus deberes, y dejar de marcar la pauta en la vida del pueblo.

Acertadamente el libro de Proverbios en 29:18, afirma:

Donde no hay dirección divina, no hay orden; DHH.

Y más contundente, Oseas 4:6:

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Cuando lees esta nota, seguramente viene a tu mente la alta responsabilidad del sacerdocio para mantener la devoción del pueblo, y tal vez pienses en los pastores y demás líderes en las iglesias, y es correcto; sin embargo quiero llevarte a 1 Pedro 2:9:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

También te animo a leer Romanos 12:1-2.

Ya sabes entonces quien es responsable de los males en Venezuela. Ahora este no es momento de crear sentimientos de culpa, no, para nada; este es el momento de volver a la Palabra, a nuestra esencia, al origen y comenzar el proceso de renovación personal para que Venezuela cambie.

Te invito a estudiar Malaquías.

Como un aporte a la Iglesia a la cual sirvo escribí un libro sobre este extraordinario profeta, al cual titulé Ofrendas Dignas. Lo pongo a tu orden en versión digital. Dime tu correo y te lo envío.

Escríbeme a: ila0511@yahoo.com

Ve primero a Malaquías, es un libro que puedes leer en aproximadamente media hora, medita en su contenido; luego lee mi libro. Pon siempre a la Palabra antes de cualquier autor.

Espero que el libro contribuya a tu riqueza espiritual.

Fuente:

Biblia: Versión RVR, tomada de http://www.biblegateway.com

Imágenes: Google

Notas personales