LILIAN TINTORI, EL DIÁLOGO Y LA RECONCILIACIÓN DE VENEZUELA

Las declaraciones de Lilian Tintori  al momento de recibir a Leopoldo en casa, han generado un sinnúmero de reacciones, la mayoría de rechazo; y según el tono de las mismas se percibe cierta decepción y enojo hacia la luchadora por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.

Sin embargo, para comprender el impulsor de tales palabras hay que situarse en su lugar, haber vivido aquellos interminables años durante los cuales Leopoldo estuvo tras las rejas, tiempo en que muchas veces le dio por muerto.

Quienes han vivido situaciones similares experimentaron aquella misma sensación de “me lo entregan vivo, no lo mataron”,  no sé si es gratitud hacia los captores, en el mundo real se experimenta; pero eso hay que vivirlo.

Para comprender la dimensión de las palabras de Lilian, hay que analizarlas desapasionadamente, usando la sabiduría, inteligencia y el razonamiento lógico. Vamos a leerlas de esa manera:

“Pude saludar a los funcionarios que estaban ahí en la caravana, le di las gracias a Delcy Rodríguez y a Jorge Rodríguez, que estaban ahí presente. Les dije que no puede existir más tortura y presos políticos en Venezuela, que si tenemos que trabajar en conjunto para lograr salir de la crisis que atraviesa el país cuentan conmigo”, El Nacional, edición digital, 9-7-2017.

Estas expresiones, pronunciadas por otro actor no tendrían la relevancia que se les ha dado; pero tales palabra expresa una verdad que toda persona consciente reconoce. Es más que la mayoría de dirigentes de la MUD han sugerido pero que la amortiguan para no encender la ira popular.

Es un hecho cierto, vivido en otros países, que para resolver la crisis venezolana se necesita en forma imperativa el dialogo, el perdón, la reconciliación, y la restauración. Si esas actitudes, características de los venezolanos, no se activan; la crisis irá de mal a peor.

Ahora, cuando afirmo que hay que perdonar a los causantes de la crisis que vivimos, seguramente muchos estarán en desacuerdo, sin embargo veámoslo de este modo.

El perdón, la reconciliación, y la restauración son virtudes básicas que facilitan, enriquecen y fortalecen las relaciones con el prójimo; son características de la sociedad venezolana; y es un método infalible en la resolución pacífica de conflictos. Un ejemplo  de ello es el proceso de pacificación que vive la hermana República de Colombia; y que fue un innegable logro del Presidente Caldera en su primer gobierno.

No significa esto que los crimenes quedarán impunes, serán sancionados según las leyes nacionales e internacionales; pero aún dado ese extremo, los infractores merecen la restauración, como todo ser humano.

Venezuela esta radicalizada, cargada de ira y resentimiento. Y lamentablemente ese ha sido el gran defecto de la Revolución Bolivariana, de quienes la impulsan. El odio, resentimiento, y amargura por los muchos años de persecución cuando estaban en la guerrilla; el haber perdido familiares en aquellos enfrentamientos, o torturados; todo aquello, por no haberlo superado asertivamente, cuando llegaron al poder, en lugar de gobernar para reivindicar al País, como lo prometieron, se dedicaron a la venganza; a pagar con la misma moneda; a drenar su resentimiento. Y esto no es una elucubración, ellos en sus discursos y entrevistas lo hacen conocer.

Hoy no podemos caer en aquella lamentable actitud, no repetirla, sino actuar con dignidad y benevolencia.

Como se ha afirmado  reiteradamente, la población venezolana esta radicalizada y peor aún cargada de resentimiento y rencor. Tales actitudes nada bueno generan.

Los afectos a la Revolución, quienes ingenuamente creen en ella, no van a ceder fácilmente su posición conquistada; y como se sabe hay miles de comprometidos en el proceso  que no solo la defenderán con sus discursos, porque también están armados. Y tienen apoyo internacional, se comenta que supuestamente hay tropas venidas de ejércitos extranjeros, de Naciones amigas de la Revolución.

Así pues, las palabras de Lilian Tintori tienen sentido; tal vez no las dijo como un llamado al pueblo, sino inconscientemente predijo lo que todo venezolano consciente sabe,  los líderes de la oposición reconocen como salida a la crisis, y los países amigos que median por una salida también proponen.

Para salir de la crisis hay que dialogar con los representantes de la Revolución, generar un ambiente de reconciliación, y de restauración.

¿No es ese el insistente llamado de la Sagrada Escritura al pueblo Dios?

Mira lo que la Biblia demanda al pueblo de Dios para la reconciliación nacional:

Sobre la Reconciliación:

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24.

Respecto de los enemigos:

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:43-48.

Sobre el perdón:

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Mateo 6:12.

Un privilegio de los hijos de Dios:

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Corintios 5:17-19.

Estas demandas de la Palabra son un llamado al pueblo de Dios para emprender el proceso de dialogo, perdón, reconciliación y restauración del País.

Los sacerdotes, pastores, rabinos, diáconos, el pueblo de Dios en general tienen hoy un gran desafío, salir a las calles a propiciar la reconciliación de Venezuela. Teniendo en mente Romanos 5:1.

Bastante se ha orado por la salida a esta crisis; ahora no basta orar, hay que actuar. Y ya sabes que hacer.

Cuando medites seriamente en tu compromiso con Dios, su Palabra, y Venezuela, comprenderás el digno espíritu contenido en la palabras de Lilian Tintori, que es el sentir de los líderes de la oposición quienes no lo declaran públicamente por temor a encender la ira popular, como ha ocurrido con la luchadora esposa de Leopoldo.

No temas al diálogo cuando este es transparente, de cara al País, entre personas creíbles, representantes de los distintos sectores de la sociedad civil,  no solo de las cúpulas partidistas, acompañados de imparciales y objetivos testigos internacionales.

No necesitamos mediadores para dialogar, sino testigos creíbles que avalen los acuerdos.

Reitero, no temas al diálogo, teme a la radicalización y a una guerra civil respaldada por intereses foráneos.

Jesucristo dijo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, Mateo 5:9.

Y en Venezuela hay mucho hijo de Dios.

Se acerca el fin de la crisis.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de ww.biblegateway.org
  • Prensa nacional
  • Notas personales
  • Imágenes: Google

VENEZUELA NECESITA UN CAMBIO

Los ajustes de precios de los productos y costos de los servicios alarman e impacta a la población, por lo desproporcionado de los mismos, y la mantiene en un estado de choque.

Se lee notas de protestas por el incremento de las tasas aeroportuarias impuesta a quienes salgan del país, igualmente circulan notas referidas a los supuestos futuros precios justos de los cauchos para vehículos; y ya sabemos el desproporcionado incremento de la canasta básica, en la que un kilo de caraota negra vale un tercio (1/3) del salario mínimo.

Lo que ocurre es el cumplimiento de lo que la mayoría de economistas han recomendado, que se sincere la economía equiparando los precios de los productos a los internacionales. En otras palabras, que se dolarice la economía.

Todavía falta otra medida, que los economistas predican desde hace muchos años, sincerar el precio de la gasolina al valor internacional. Según ellos es injusto que un venezolano pague cinco bolívares para llenar el tanque de gasolina de su automóvil, unos 0,0071 dólares (colocando el cambio al injusto y especulativo 700 Bs. por dólar) cuando en otros países se paga unos 70 dólares por la misma cantidad, unos 49.000 Bs, al cambio especulativo.

Apartando el precio de la gasolina, la economía venezolana ha estado parcialmente dolarizada hace muchos años, recuérdese el famoso “viernes negro”, el 18 de febrero de 1983.

Lo que pasa hoy, es la materialización de una injusta realidad. Desde hace mucho tiempo cada vez que vas a comprar cualquier producto, se te informa que ha aumentado de precio porque “el dólar subió”. Aunque tú sabes que aquella mercancía es importada a “dólar oficial”, cuando se disponía del mismo; y luego vendida a “dólar libre”.

Ahora, observa este fenómeno: aquel comerciante, empresario, financista, o bodeguero, vende sus productos a “precio internacional”, porque es lo más justo en economía, y estamos de acuerdo en ello, porque no es lógico invertir para perder aquella inversión; pero paga a sus empleados a “salario venezolano”, lo cual configura una injusta actitud.

Si se quiere dolarizar la economía, que sea una dolarización completa, integral, que incluya los sueldos y salarios. Por ejemplo, a un obrero en los países cuya moneda es el dólar, o su equivalente, se le paga diez dólares (10$) por cada hora de trabajo, lo que equivale a cincuenta dólares (50$) diarios. Si convertimos esta cantidad a dólares SIMADI, oficial libre, que equivale a unos 200 Bs., por dólar, tenemos que un obrero a salario dolarizado se le paga diez mil bolívares (10.000Bs) diarios, y eso es lo obtiene un obrero venezolano en TREINTA días de trabajo, devengando salario mínimo. ¿Ello es justo?

Veamos esta ecuación: el empresario y el comerciante compran y venden a precios del dólar (oficial o especulativo); y los empleados y obreros ganan bolívares, y deben comprar a precios en dólares

Ahora para corregir este desequilibrio económico, el desfase entre los salarios en bolívares, y precios dolarizados, no se  necesita medidas oficiales; basta una actitud solidadria, humana y justa de los empresarios y comerciantes. La disposición y valiente determinación de aumentar los sueldos y salarios a niveles justos; al fin y al cabo dicha medida en el corto plazo les será de mucho proveco, por muchísimas razones. Éstas son algunas: aumentará la productividad de sus empleados, su motivación y sentido de pertenencia; bajá de ausentismo laboral, y de rotación de empleaos. Y por otra parte, aumentará el poder adquisitivo de los trabajadores, hecho que beneficia a los mismos empresarios y comerciantes.

Los cambios que Venezuela necesita, es que el venezolano se reencuentre con su identidad, con sus valores, con los principios inculcados desde la niñez, que progresivamente se disipan.

La mayoría de venezolanos desde la infancia fueron instruidos por sus guias espirituales al cumplimiento de uno de los valores más importantes para la cristiandad:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el primero y grande mandamiento.39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:37-39.

Por este motivo es que la transformación de Venezuela, no es simplemente un cambio de actores en el escenario político, que es lo que la mayoría propugna. El cambio que Venezuela necesita es un “cambio de actitud”, y ello debe ocurrir en la población total.

El Apóstol Pablo en Romanos 12:2 versión DHH, lo expone de manera sencilla:

“Cambia tu manera de pensar, y cambiará tu manera de vivir.”

Cristiano venezolano, cambia tu manera de pensar, para que cambie Venezuela.

Hay mucho pueblo cristiano orando y haciendo su parte para que ocurra un despertar espiritual en Venezuela.

Únete y pon tu valioso granito de arena.