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MENTE SANADORA

Dando continuidad al tema Mente Sanadora, vamos a considerar algunas estrategias para el desarrollo de una mente sana.

En primer lugar, consideremos la influencia de los pensamientos.

El mecanismo de pensamiento es así: Primero piensas, motivado por un estímulo interno o externo, componente intelectual; luego, sientes, componente emocional; finalmente, reaccionas, componente conductual.

Tomemos como ejemplo el rubor, conocido coloquialmente como sonrojo, el enrojecimiento de la piel de la cara; es  una respuesta emocional, ante ciertas situaciones  que producen ansiedad, vergüenza, culpa, nerviosismo o modestia. El ruborizarse puede también estar asociado a estados de enamoramiento.

Mecanismo del rubor.

Ante una situación de emergencia, el organismo reacciona instantáneamente. Gracias a mecanismos bien establecido, el sistema circulatorio comprime los vasos sanguíneos, para aumentar la velocidad de circulación de la sangre, permitiendo un mayor flujo de nutrientes y oxigeno a las células del cuerpo.  De ese modo el cuerpo, más alimentado y oxigenado, puede iniciar una acción de emergencia.

Las acciones de emergencia son aquellas reacciones que tenemos ante situaciones extremas de peligro.

De forma natural, ante la detección de un peligro, encendemos los motores para una posible acción de emergencia. Es cuando se acelera nuestro corazón, y aumenta nuestra frecuencia respiratoria. A la vez, y sin que lo sintamos, se activan otros procesos en el interior de nuestro organismo, como es la liberación de adrenalina por la cápsulas suprarrenales, la secreción de jugos en el estómago, y la constricción de los vasos sanguíneos; para proveer a nuestros músculos de una ración extra de nutrientes y oxígeno, por si acaso;  y provocando, como efecto colateral, la aparición del rubor.

Este es un ejemplo de cómo influyen los pensamientos, la mente, sobre el cuerpo.

Ahora puede ocurrir, que mediante el mismo mecanismo, en lugar de rubor, se manifiesten las emociones en forma de migraña, alergias, ulceras, afecciones bronquiales, y hasta cardíacas.

Manejo de los pensamientos.

Sabemos que es difícil manejar los pensamientos, debido a que existen diversos factores que los generan. Si escribo: piensa en una “rosa roja”; de inmediato surge la imagen de la flor en tu mente. Ahora te indicó, elimina la rosa roja de tu mente; es imposible borrar de la mente ese objeto, debido a que lo estoy sugiriendo, cada vez; insisto, elimina la rosa roja. ¿Te das cuenta? Ahora si te pido: NO pienses en una manzana. ¿Qué ocurre? Te di una instrucción negativa, que el cerebro procesa como positiva. Ahora bien, la manzana sustituyó en tu mente a la “rosa roja”, la cual apareció de nuevo cuando leíste la palabra.

¿Me estoy explicando bien?

Hay recuerdos, cuya evocación te producen dolor. Mientras están en la memoria a largo plazo, no ejercen influencia sobre ti; mas cuando las evocas, traes al presente los recuerdos; entonces ejercen gran influencia.

¿Qué hacer en estas circunstancias? De ello hablaremos a continuación.

Vamos a considerar una estrategia para controlar, o manejar, los pensamientos. Ya lo sugerimos con el ejemplo de la rosa y de la manzana. Se trata de cambiar el pensamiento, y en su lugar colocar otro.

Por ejemplo, imagina que tu mente es una pantalla blanca. Coloca en esa pantalla un limón. Visualízalo de color verde, con su olor característico, su textura porosa, suave; imagina su sabor. ¿Qué está pasando? Tienes un limón en la mente; y saliva en tu boca. Así trabaja el cerebro. Parecido al rubor.

Ahora imagina que disminuyes el limón hasta desaparecer; coloca ahora en la pantalla un vaso de limonada; has que del  centro de la pantalla surja ese vaso con una fría, helada y refrescante limonada. ¿Qué ha pasado? Tienes en tu mente una limonada. ¿Quieres seguir experimentando con tu mente? Ahora coloca un reóstato. La mayoría de personas no saben que es un reóstato, así que tienes la mente en blanco. Tienes la palabra, más no la imagen. ¿Por qué? Porque en el almacén que se llama memoria, no tienes una imagen para ese dispositivo.

No te preocupes por la imagen de ese dispositivo. Lo que importa es que no puedes recordar lo que no existe en la mente, o ha sido eliminado. ¿Te das cuenta?

Ahora, es cierto que no es fácil evitar que surjan los pensamientos en la mente. Más si podemos reinterpretarles; darles nuevo significado.

Por ejemplo: Supón que a una persona la despidieron del trabajo. ¿Come se sentirá? El solo pensar en esta circunstancia, genera sentimientos de derrota, rabia, frustración, impotencia, incertidumbre, vergüenza. ¿Qué hacer para enfrentar positivamente la circunstancia? Cambiar el significado de los pensamientos, generando nuevas expectativas y actitudes positivas. Ante el despido pensar: Es una oportunidad para iniciar nuevos proyectos; un aprendizaje para la vida; es decir, transformar una desgracia, en una oportunidad. Es lo que la PNL se denomina Reencuadre.

Reencuadre es cambiar el significado de lo que nos pasa, por otro mejor, optimista; para actuar de una manera asertiva, creativa, optimista,  más constructiva.

¿Tu pareja te abandonó y se buscó otra? En lugar de sentirte miserable, sufrir depresión, y mantener rabia, rencor, dolor. Cambia tus pensamientos; piensa que se definió una situación que no era conveniente mantener; que tienes libertad para explorar nuevas experiencias; que la vida tiene un nuevo significado; que la persona quien te dejó, se perdió algo maravilloso de la vida, tú mismo(a); no a  la inversa.

Cada vez que un estímulo traiga a la mente un pensamiento doloroso, cámbialo; o, haz un reencuadre, reinterprétalo, dale un nuevo significado. No tienes que quedarte sumido en melancolía, o peor aún, deprimido.

Por qué vas a optar por la enfermedad, si tienes inmensas posibilidades para seguir viviendo saludablemente, usando creativamente el pensamiento, la mente, el cerebro.

Pensemos en otra estrategia: el perdón.

¿Qué ocurre cuando alguien te hace daño? Sientes enojo, rencor, decepción, dolor. Si cultivas tales emociones, vas a mantener en tu mente, agentes patógenos de gran poder. Así pues, cada vez que observas a la persona que te hizo daño, experimentas la mezcla de las emociones antes citadas. ¿Cuál es la alternativa? Perdonar a esa persona que te hizo deño; y comenzar a experimentar una vida libre de las emociones negativas que sentías  al ver a tu ofensor.

Una pregunta, ¿A quién beneficia la práctica del perdón? Ya tienes la respuesta en tu mente, a ti mismo; y como valor agregado, posibilita la reconciliación.

El perdón consiste en que quien ha sufrido una ofensa, decide, a petición del ofensor, o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor, hacer cesar la ira, e indignación; renunciando a vengarse,  reclamar un justo castigo o restitución; y decidiendo no tener en cuenta la ofensa en el futuro; de modo que las relaciones entre ofensor perdonado, y ofendido perdonante no queden afectadas. El que perdona no “hace justicia” en su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia, al renunciar a la venganza, al justo castigo, o compensación, en aras de intereses superiores.

Por este motivo es que el Padre nuestro expresa: “Y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Perdón significa, erradicar los sentimientos y actitudes negativas, para obtener paz en el corazón.

Continúa…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes Googles

Material usado con fines de orientación; sin propósitos de lucro.

OLVIDAR

La mente es un valioso recurso con que contamos. Se dice que el cerebro es el asiento de la mente.

Algunos expertos afirman que el cerebro tiene la capacidad de registrar y almacenar todo cuanto nos ocurre. Desde la concepción hasta el momento actual, esa maravilla de la creación  lleva un registro pormenorizado de todo instante vivido. Una especie de “caja negra” humana, que guarda toda la historia de nuestra vida. En ella  se encuentran datos desde que hemos nacido, incluso algunos recuerdos del vientre de la madre, del momento del parto, momento determinante en el desarrollo posterior del niño o futuro adulto.

Por esa propiedad del cerebro, oyes una música y viene a tu memoria una escena relacionada con aquella melodía. Percibes una aroma y evocas una experiencia asociada a ese perfume; es más, hasta eres capaz de identificar el tipo de fragancia y la marca de la casa que la fábrica.

Esta condición humana, trae como consecuencia que vivamos prácticamente en dos dimensiones. El presente, que es lo actual; y el pasado que surge en la mente en forma de recuerdos. También podemos proyectarnos al futuro, pero la mayoría se enfoca hacia el pasado, pues allí esta lo vivido, experimentado, sentido.

Por esta razón, olvidar es prácticamente imposible. Lo que ha sido fijado en las neuronas, o en el cerebro propiamente dicho; no se puede borrar. No puedes presionar el dispositivo suprimir, y enviar a la papelera de reciclaje los recuerdos que no quieres evocar, pues dejaron de ser útiles, o no te gustan.

Lo que puede hacer el cerebro, y de hecho es una función de la mente, es reprimir; represar, aquellos contenidos que son dolorosos, o traumáticos. O también reprimir aquellos pensamientos o impulsos a actuar de forma indebida.

Algunas veces nos proponemos olvidar, reprimir,  un recuerdo; alguna situación dolorosa. Tarea no tan fácil. Mejor dicho imposible.

Hagamos un sencillo ejercicio:

Imagina en tu mente una pantalla blanca, como en el cine.

Visualiza que desde el centro de esa pantalla va surgiendo un limón. Dicha fruta crece hasta ocupar gran parte de la pantalla mental. Tienes en tu mente un limón, jugoso; con ese olor ácido característico.

Ahora trata de poner tu mente en blanco; saca de la mente la imagen del limón. Bórralo totalmente. Haz la operación contraria, disminúyalo hasta que desaparezca el limón.

Concéntrese, si quiere cierra los ojos,  eli mina totalmente el limón.

¿Pudiste borrar el limón?  Respira profundo. Sabes que no fue posible. La razón es simple. Cada vez que suprimías el limón, y veías la pantalla en blanco, te decía: “elimina el limón”. Es decir, te estaba induciendo el efecto contrario a tu deseo. Querías eliminar el limón; pero yo te lo recordaba, por lo cual nuevamente aparecía en la pantalla de tu mente. El cerebro no procesa el NO. Si te digo: NO pienses en una manzana. Ya sabes lo que hace tu cerebro, contrariando tu orden.

Esto es lo que ocurre cuando queremos olvidar. Cuando te propones olvidar algo, lo que estas es simplemente afirmando el recuerdo. Puedes pensar: NO  quiero recordar a esa persona de cabello castaño, ojos pardos, tez morena, labios sonrosados… Una detallada descripción muy interesante para NO olvidar.

¿Qué hacer? Más que olvidar, lo que necesitas es ejercer dominio sobre los recuerdos. Es aprender a a dar un sentido nuevo y provechoso a todo lo que nos ha ocurrido. Tanto a lo que nos ha hecho daño, como a las cosas buenas vividas.

En todo ello hay un aprendizaje. Podemos sacarle partido.

Necesitamos educar el pensamiento. No dejarlo divagar estérilmente. Sobre todo es prudente no alimentar recuerdos negativos; ni pensamientos impropios, deseos morbosos, por ejemplo; y recrearse en ellos. Otra medida saludable es hacer catarsis, drenar esos pensamientos negativos; hablar con personas de confianza, o expertos que puedan ayudarte. No solo para descargarlos; sino buscando luz para superarlos.

Por otra parte, aprender a perdonar; tal como lo propone el Padre Nuestro, es buena medida. Perdonar a otros, así como nosotros deseamos se nos perdone. No es asunto de perdonar y olvidar. Es perdonar y amar. Cuando aprendemos a amar, entonces tenemos ganada la batalla y seremos felices.

Volviendo al ejemplo del limón. Imagina de nuevo el limón en la pantalla de tu mente. Ahora toma un cuchillo, ábral o en dos mitades. Busca un vaso. Prepara una limonada. Ahora tienes en la pantalla de tu mente un  vaso con una refrescante y deliciosa limonada.

Solamente tú puedes ejercer control sobre lo que piensas. Sea desde el exterior, o internamente que se activen tus recuerdos; no tienes que olvidarlos; solo canalizarlos, transformarlos creativamente y hacer que actúen a tu favor.

Hay un sabio consejo de San Pablo:

Todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:

Piensa en cosas constructivas… No te afanesen olvidar.

Usa la creatividad…

Fuente:

  • Definiciones y Conceptos: Wikipedia
  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google