ROXANA VARGAS, CAUSA DEFINITIVA DE SU MUERTE

Permanece en la mente de muchos el trágico caso de Roxana Vargas Quintero, la joven estudiante de periodismo que fue asesinada por su terapeuta, el psiquiatra Edmundo Chirinos.

El canal por subscripción Discovery Channel, puso de nuevo sobre el tapete, el lamentable caso de Roxana Vargas Quintero, en su programa Instinto Asesino, que transmite los domingos a las 10 de la noche, el  20 de febrero de 2012, bajo el título: “Furia en Caracas”.

La periodista Ibéyise Pacheco, presentó su  libro “Sangre en el diván: El extraordinacio caso del Dr. Chirinos” en el que muestra al lector el caso del reconocido psiquiatra Edmundo Chirinos, ex rector de la Universidad Central de Venezuela y excandidato presidencial, acusado de haber asesinado a una de sus pacientes:  la joven Roxana Vargas.

La joven fue brutalmente asesinada, un fuerte golpe en la cabeza le quitó la vida; luego fue abandonada en un terreno baldío de Parque Caiza, donde la encontraron unos moradores el lunes 14 de Julio de 2008, a la 1:30 de la tarde.

Posteriores investigaciones de los organismos competentes determinaron que el psiquiatra Edmundo Chirinos había sido el autor del hecho. En el curso de las mismas se descubrió la existencia de amores y desamores entre médico y su paciente; lo cual significó inmensa angustia a la joven, y preocupación al anciano terapeuta.

Algo que ha sido motivo de grandes interrogantes, es la razón por la que Edmundo Chirinos decidió fríamente acabar con la vida de Roxana,

Las investigaciones permitieron determinar que Edmundo Chirinos fue el primer y único hombre en la vida de Roxana Vargas. La relación entre el ex rector de la UCV y la estudiante de Comunicación Social, de 19 años de edad, se inició en octubre de 2007 cuando la madre de la muchacha la llevó al consultorio del neuropsiquiatra para que le tratara ciertos “desórdenes de su personalidad”.

Lo que inicialmente era una relación especialista-paciente se fue transformando en un “acercamiento de tipo sexual”, adelantada por Chirinos, quien aprovechando el estado de sedación de la víctima ejecutó tocamiento en sus partes íntimas.

“La víctima no había tenido un contacto sexual previo”, reseña el acto conclusivo del Ministerio Público, documento de 297 páginas donde los fiscales solicitan castigar a Chirinos con la pena máxima, 30 años. El Juzgado 5° de Juicio de Caracas lo condenó a 20.

Amigos y familiares conocían de la relación entre Chirinos y Vargas. Sabían que el sitio de encuentros furtivos era el consultorio, sabían que a mediados del año 2008 la tormentosa relación había entrado en crisis, pues así lo refirió Roxana en un blog lanzado en la Internet, donde amenazó hacer público el hecho, para alertar a posibles clientes de Chirinos respecto de su conducta “impropia” con pacientes femeninas.

En ese blog también se pudo leer un documento que la víctima tituló “Tuve mucho miedo”:

“Ese día que me entregué a mi psiquiatra tuve mucho miedo. Pero me trató bien, me dijo de hermosa a muchas cosas más, me besaba muy sensualmente de modo que no lo olvide de pronto. Después de ese día estuvimos hablando mucho, me dijo que se iba a volver a repetir, OjO pero sin compromiso, además que él es una persona mucho mayor que yo, sin mentira debe tener como unos 60 años o tal vez más. Ayer lo volví hacer con él, pero no tan igual como el primer día, ya que estaba en horario de consulta y pues no podíamos durar mucho. Creo que sin querer le estoy agarrando cariño, pero eso es muy mal, porque quiero a mariano y el psiquiatra sólo me quiere como objeto. No sé qué hacer. Ah no sé si les había dicho pero mi primera vez lo hice con él, con el psiquiatra. Imagínense cómo estoy.”

Todo esto habría preocupado mucho a Chirinos, quien según lo investigado por la Fiscalía, “llegó a amenazar a Roxana con hacerle daño si optaba por materializar la publicación del asunto”.

La angustia de Chirinos aumentaba porque éste sabía que Roxana era pasante del Canal de Televisión, “Radio Caracas TV”, RCTV, situación que facilitaba a la estudiante de periodismo difundir la historia. Esto trajo pugnacidad entre ambos, constantes discusiones que indujeron a Chirinos a buscar una resolución que pusiera fin al pleito.

Edmundo Chirinos “Optó por dar muerte a Roxana, para evitar ser expuesto al escarnio público”, concluye la Fiscalía. Tomada esa decisión, Chirinos citó a Roxana a su consultorio el sábado 12 de julio de 2008. Ese día la llamó 5 veces a su celular. Ya dentro, el médico golpeó una y otra vez la cabeza de la muchacha. Tanto que le produjo una “hemorragia subdural” que le causó la muerte. Luego tiró el cadáver en Parque Caiza, donde fue descubierto a los tres días.

Al ex rector de la UCV fue imputado por el delito de homicidio intencional y agravado de acuerdo a la ley que protege a la mujer contra la violencia.

Las audiencias se realizaron ante el Tribunal 5° de Juicio, instancia que acogió todos y cada uno de los medios de prueba expuestos por el Ministerio Público, por lo que procedió a condenarlo a la cantidad de 20 años, pena que cumplirá en el Internado Judicial de Yare III, en el estado Miranda.

En las audiencias, que tuvieron tuvieron una duración de seis meses, los fiscales 48° nacional y 50° del Área Metropolitana de Caracas, Zair Mundaray y Pedro Montes, respectivamente, presentaron entre 70 y 80 órganos de prueba contra el ex rector de la UCV.

Cabe resaltar que el Tribunal igualmente acordó inhabilitar a Chirinos para el ejercicio profesional de la psiquiatría por el tiempo que cumpla la pena impuesta.

Finalmente a Edmundo Chirinos, en virtud de su avanzada edad, le fue concedido el beneficio de Casa por Cárcel; de manera que hoy día el asesino de Roxana Vargas pasa sus últimos días en su casa.

Fuente: El Universal, Notitarde, Panorama: Diarios editados en Venezuela

Imágenes: Google

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ROXANA VARGAS, VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

El juicio al psiquiatra Edmundo Chirinos, por el asesinato de Roxana Vargas, su paciente, convertida en víctima; pone de relieve otra dimensión de este trágico hecho: la violencia contra la mujer.

En el curso de las investigaciones, a cargo del CICPC y el Ministerio Publico, comprobaron que la joven estudiante fue una víctima más de seducción, acoso, y abuso, de parte de su terapeuta; la única diferencia es que ella resulto muerta, por atreverse a desenmascarar al agresor; las otras, anónimas, llevarán en su alma y en el cuerpo las cicatrices de aquellas heridas que recibieron en el consultorio, que silenciaron tal vez por una mezcla de miedo, vergüenza y dolor.

1200 fotos de mujeres abusadas en el consultorio, debe ser una pequeña muestra de lo que allí ocurrió en el transcurso de los más de 50 años de ejercicio profesional. Se sabe que muy pocas se atrevieron a denunciar a su agresor, pero fueron silenciadas, para no manchar el prestigio del exrector de la Universidad Central de Venezuela, excandidato presidencial, exconstituyente, hoy exterapeuta, convertido en presidiario.

Ahora la atención se centra en este fenómeno social, que se ha convertido en problema de salud pública: la violencia contra la mujer.

Las cifras oficiales registran más de 100.000 denuncias por año, de violencia contra mujeres; pero se sabe que una pequeña proporción de víctimas acuden a denunciar a sus agresores, por los mismos motivos de aquellas 1200 mujeres que guardaron silencio. Si este argumento es válido, entonces tenemos la alarmante cifra de varios millones de mujeres agredidas, en el curso de un año, a nivel nacional.

Es de suponer que este fenómeno se repite a nivel continental, tal vez mundial.

Todas las posturas actuales relacionadas con la violencia hacia la mujer, inclusive nuestro marco legal, establecen que cuando una mujer denuncia haber sido víctima de violencia, esta denuncia debe ser inmediatamente tomada e investigada. Quien la recibe no debe, en ningún momento, dudar de su versión.

Esto es así, por el hecho de que si la mujer además de haber sido abusada por un agresor, es descreditada por las autoridades, renunciará a sus intentos de contar su historia, y obligar a que se haga justicia.

Pero las víctimas renuncian a denunciar al agresor. Este conocimiento viene de las investigaciones en el campo de la violencia hacia la mujer y los factores psicosociales que forman parte de este fenómeno.

Esta renuncia de la víctima a ejercer su derecho a la justicia es grave por varias razones; las más importantes son:

Primera: La víctima queda aún más indefensa de ser vulnerada por su agresor, o por cualquier otro que se proponga agredirla.

Esta suerte de indefensión aprendida, la lleva a pensar que no tiene escapatoria posible, que sus quejas no serán escuchadas por nadie, por lo que resistirse a las agresiones será un esfuerzo en vano, lo que la lleva a vivir un ciclo de violencia que sólo termina con su propia muerte; ya sea en manos del agresor; por alguna enfermedad que se encuentran relacionadas con situaciones de violencia prolongada, existe correlación con algunos tipos de cáncer, enfermedades del sistema endocrino, entre otras, y los ciclos de violencia hacia la mujer; o por sus propias manos, terminando con su vida y sufrimiento.

Segunda: El agresor queda libre y a sus anchas, para agredir a otras mujeres. Como se ha mencionado anteriormente, en el caso Chirinos se encontraron 1200 fotografías de sus pacientes desnudas, lo que nos lleva a pensar, que en sus 50 años de carrera, abusó de manera continua a buena parte de las mujeres que llegaron a él a buscar ayuda; lo que deja un lamentable saldo de mujeres que fueron víctimas de violencia, que luego fueron silenciadas debido al prestigio del ilustre e intocable Doctor.

Vista la situación de la mujer víctima de violencia, en todas sus manifestaciones, sea verbal, física o psicológica; es evidente que hay que tomar medidas urgentes para solventar este problema. No se trata de simplemente castigar al agresor, o dictar una medida de protección; pues estas acciones no van a cambiar las actitudes y conducta del agresor. Se requiere un trabajo profundo de resocialización, para convertir a los agresores, en individuos respetuosos, amables, que sepan ejercer la virtud del dominio propio.

Esta acción debe comenzar en el hogar, continuada en la escuela, en sus diversos niveles; y fortalecida por todas las instituciones de la sociedad.

Es claro que un niño que se levante en un ambiente de violencia, asume que esta es la condición normal de relación con los demás integrantes de la sociedad, especialmente la mujer.

Una apropiada educación, formación y orientación de los niños, dará como resultado, hombres respetuosos de los derechos de los demás; y mujeres capaces de defender sus derechos.

Para que la tragedia de la joven estudiante, no se repita.

Fuente: TalCual