PARA CONSOLIDAR LA UNIÓN, FIDELIDAD

Hemos revisado en escritos anteriores diversos aspectos  relacionados con el matrimonio, y como aquellos influyen en la dinámica de un país. En la presente nota vamos a tratar el tema de la fidelidad.

En la Sagrada Escritura es un asunto que corre a través de ella en forma destacada, y menciona a un personaje que encarna aquella virtud.

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 La fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas.

De allí lo destacado, porque en toda relación interpersonal sana, productiva, consistente, la fidelidad es un elemento fundamental.

En el plano social, se demanda fidelidad a los ciudadanos de una nación respecto de sus leyes, como a los soldados que la defienden; también en las organizaciones es un valor que se exige a los que forman parte de las mismas; es algo que los amigos esperan entre sí; y además es una promesa que se pronuncia en el acto de matrimonio.

En los inicios de  las Escuelas Bíblicas de Vacaciones los niños formulaban una promesa, que se repetía día tras día de aquel programa.

Esta es la promesa:

Prometo lealtad a la Biblia, la Santa Palabra de Dios; y la haré lámpara a mis pies y lumbrera en mi camino, y guardaré sus dichos en mi corazón para no pecar contra Dios.

Una promesa infantil que ha servido para mantener muchas vidas plantadas como árbol “junto a corrientes de aguas, que da ruto en su tiempo, y su hoja no cae”.

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En el libro de Apocalipsis se afirma que quienes la cultivan reciben una gran recompensa, Apocalipsis 2:10:

Se fiel hasta la muerte, y yo  te daré la corona de la vida.

Al revisar el concepto fidelidad descubrimos que en esencia es: cumplir lo que se promete. Entonces cumplir lo prometido en el acto matrimonial es un factor determinante en la permanencia de tal relación entre cónyuges.

La fidelidad es un desafío pues significa comprometerse hoy a cumplir una promesa a lo largo del tiempo, pase lo que pase. En lo que respecta al matrimonio la promesa de mantenerse fiel, a cumplir lo prometido es esencial, determinante en la permanencia de la unión conyugal.

¿A qué se comprometen los novios en el acto de matrimonio? Entre muchas, se declara la determinación de amar a la pareja. Entonces, el amor y la fidelidad son virtudes que unen a las parejas con tal fuerza que solo la muerte les separa.

Una versión parafraseada de la Biblia traduce 1 Corintios 13:6-7, así:

El que ama es fiel a ese amor, cuéstele lo que le cueste; siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza.

A este respecto es interesante reconocer el poder, la fuerza de amar, y ser fiel. Hay en la Sagrada Escritura una comparación que podemos aplicar a la fuerza del amor, que es capaz de producir cambios, romper algo impenetrable.

Es la parábola de la semilla de mostaza, leamos Mateo 13:31-32, DHH:

31 Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; 32 el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Como has comprobada se compara el Reino e los Cielos con un grano de mostaza, la aplicación original es para enseñar que dicho reino crece indetenible hasta su plenitud. Tomemos un aspecto contenido en la parábola. Enfoquemos la raíz de una planta.

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La raíz es el órgano de la planta que permite su fijación en el suelo, y a su vez sirve para extraer nutrientes del mismo que facilitan el crecimiento y desarrollo de la planta.

La raíz posee geotropismo positivo, crece y se desarrolla en dirección a la fuerza de gravedad, por lo que penetra el suelo en dirección opuesta al tallo, que posee geotropismo negativo. Igualmente posee fototropismo negativo, por lo que la raíz se interna en dirección opuesta a la luz solar, al contrario del tallo que “busca” la luz del Sol.

Pues bien, la raíz de manera lenta, silenciosa, imperceptible a simple vista va penetrando el suelo, rompiendo todo obstáculo que se le presente en su búsqueda de estabilidad a la planta, así como obtener nutrientes del suelo. Cuanto más elevada es la planta tanto lo es la raíz profundizando en el suelo.

Has observado como una raíz cumpliendo su misión rotura fuertes estructuras de concretó, y desmenuza capas de asfalto. Tal vez has sido víctima de la potencia de una minúscula raíz de una planta que creciendo entre las ranuras de la porcelana de una pared es capaz de producir grandes daños.

La raíz lenta, imperceptible, constante, indetenible avanza en el cumplimiento de su tarea, y lo logra. La raíz es un modelo de excelencia.

Seguramente haz captado la analogía que establecemos entre la fuerza de la raíz con la fuerza de un amor fiel. Nada lo detiene en el cumplimiento de su alta misión.

Al comienzo de este artículo se hizo referencia a que la fidelidad es un asunto que corre a través de la Sagrada escritura en forma destacada, y menciona a un personaje que encarna aquella virtud.

El personaje que encarna la fidelidad es Dios. Sobre ello sobran palabras, te recuerdo dos textos:

Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Malaquías 3:6.

Y:

22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:212-23.

Revisa tu relación con Dios:

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo. 2 Timoteo 2:13.

Cuando pienses “tirar la toalla” porque crees que tu relación no tiene remedio, recuerda el poder de tu amor, de tu fidelidad, a semejanza de la Divina puede alcanzar muchos logros, como ha ocurrido contigo.

Condimenta tu relación con amor, determina ser fiel, verás los resultados.

Fuente:

Biblia: Versiones RVR60, y DHH, tomadas de www.biblegateway.com,

Conceptos: Wikipedia,

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Notas presonales.

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EL ADULTERIO: LA OTRA CARA

El adulterio es un fenómeno humano que existe desde que el hombre forma las primeras sociedades. En la Biblia ocupa un lugar prominente entre los actos humanos que desagradan a Dios, al punto que se considera abominación, Ezequiel 12:11.

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En el libro de Malaquías no se menciona directamente esta práctica como un problema entre los israelitas, sin embargo es el trasfondo de algunos reclamos Divinos respecto de la unión ilícita con mujeres que rinden cultos a dioses paganos, trayendo aquella al seno del hogar la idolatría, considerada por Dios adulterio.

El adulterio es la unión sexual de una persona casada con otra que no sea su conyugue; dicha expresión deriva de “adulterar”, que significa: alterar o eliminar la calidad y pureza de una cosa añadiéndole algo que le es ajeno o impropio.

Por ejemplo, se adultera la pureza y calidad del café añadiéndole granos de maíz, o de otro grano, para luego tostarlo, molerlo y expenderle como si fuese puro. De esta analogía extraemos la idea de pureza, que es antónimo u opuesto de adulterio.

En todas las sociedades humanas esta práctica es moralmente censurada, y en algunas se considera delito. En Venezuela es la causal número uno para el divorcio, según el artículo 185 del Código Civil de Venezuela.

¿Cómo nace el adulterio en el ser humano? Vayamos a la Biblia, lee Gálatas 5:19.21, allí se da un listado de “manifestaciones de la carne”, en la que el adulterio ocupa el lugar número uno. De este texto inferimos que el adulterio emerge como una “manifestación de la carne”.

En la Biblia la expresión “carne” se refiere al tejido, principalmente muscular, que cubre el cuerpo humano, por lo cual se usa la expresión para referirse a la naturaleza física del hombre, lee Génesis  6:3, para Jehová el hombre es “carne”; en Juan 1:14, el Verbo, Jesucristo, se hizo “carne”.

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También carne se usa en el sentido de las tendencias humanas desvirtuadas, que incitan al mal, Génesis 6:5. En Romanos capítulo ocho se describe la intensa batalla entre las tendencia de la carne, y las del espíritu.

Volviendo a la lista de Gálatas cinco, observemos que el adulterio es descrito como una “manifestación” de la carne. Una expresión de la “carne” en sus dos significados bíblicos.

Veamos la dinámica del adulterio. Nace de una necesidad humana básica relacionada con el sexo, recordemos que una de las funciones del sexo es la reproducción de la especie. Entonces el creador dota al hombre de aquel impulso. En los animales se denomina “celo”, estar en celo es estar en el momento óptimo para la reproducción; en los humanos aquel deseo se denomina instinto, necesidad, impulso, y libido para Freud padre del psicoanálisis.

Cuando aquel impulso humano se orienta hacia la pareja, se alcanza una indescriptible sensación de bienestar, placer, cariño, ternura, pasión que fortalece la unión conyugal, y coadyuva a la salud física y metal. Para una idea de aquel disfrute excelso lea el Cantar de los Cantares; allí se trata el tema de la sexualidad sin tabúes, mitos, ni eufemismos.

Uno de los problemas de tantas personas es considerar el acto sexual, y el impulso que lo prepara, como malos, asociarlos erradamente al pecado original. El sexo no estuvo implicado en la desobediencia de Eva, lea de nuevo Génesis tres para que lo compruebe.

Algunos predicadores usan unas expresiones poéticas del Salmista para introducir un concepto totalmente equivocado sobre el sexo. Lee Salmos 51:5:

He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

David, al confesar precisamente su adulterio, se dirige a Dios para solicitar clemencia, tanto como para liberarse de la tremenda carga de culpa. En el transcurso de aquella confesión expresa algo bien establecido en la Biblia, que como ser humano es heredero del “pecado original”. No que sus padres al unirse sexualmente para concebirle cometieron un pecado.

Dejamos claro que la relación sexual, y el impulso que incita a disfrutar aquella es parte del plan de Dios, es más, de acuerdo a Génesis 1:28 es una bendición.

Y esa bendición es para disfrutarla con la pareja, con su conyugue. Realizar tal acto con alguien ajeno, se concibe como adulterio porque  altera o elimina la calidad y pureza del matrimonio, de la relación conyugal.

El adulterio en la Biblia es tema recurrente porque esa relación imperfecta se usa como símil de la relación de Dios con la Nación de Israel, en Oseas así se evidencia, Oseas 3:1. Israel traiciona a Jehová adorando ídolos, en la Sagrada Escritura la idolatría se concibe como adulterio. El libro de Oseas analiza esta problemática.

El problema del adulterio es más grave de lo que se puede imaginar, Jesucristo eleva este problema a ámbitos insospechados, leamos Mateo 5:27-28:

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Este es el argumento usado por Jesús mismo cuando le es presentada la mujer “sorprendida en adulterio”, Juan 8:1-11, el Maestro dice a los moralistas: “El que de vosotros este sin pecados, sea el primero en arrojar la primera piedra.”

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Para Jesús el adulterio es uno de esos pecados que se conciben y no se materializan, pero siguen siendo pecado, por lo cual en las Iglesias hay más adúlteros de lo cualquier ser humano sea capaz de imaginar. En el ámbito legal se denomina premeditación al acto de concebir en la mente un proyecto de delito que luego se ejecuta.

El adulterio es premeditado,  no es algo casual.

¿Cómo prevenir el adulterio? La Biblia ofrece la estrategia.

No vamos a dar una receta, sino a mencionar lo que la Biblia aconseja:

Primero: Entender que el deseo sexual es natural, y que no es pecado la atracción hacia el sexo opuesto, Génesis 1:27-28, y libro de Cantares.

Segundo: Cuando el deseo sexual se orienta hacia alguien que no es la pareja, ejercer  dominio propio, fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22-23.

Tercero: Propiciar permanentemente la higiene mental, eliminando, o canalizando los pensamientos teñidos de lujuria o lascivia, practicar el consejo de Pablo en Filipenses 4:8, pensar en lo “verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable” en general en todo lo que destaque tus virtudes y sea digno.

Cuarto, ejercita tus disciplina espirituales: oración, practicar la palabra, ayunar, vestir la armadura del Espíritu, Efesios 5:10-20; ejercitar el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23.

¿Es pecado el adulterio? Como hemos declarado en artículos anteriores sobre las uniones mixtas, y el divorcio, el adulterio no es otra cosa que un acto de desobediencia.

Desobediencia a la Palabra de Dios que pide mantener pura la relación conyugal, y una traición a la promesa matrimonial de consagrarse totalmente para el otro.

Entonces una medida para evitar el adulterio es obedecer la Palabra, ejercer dominio propio, y sobre todo cultivar el amor.

¿Si una persona comete adulterio es motivo para separarse de ella, divorciarse? No, ¿Qué hacer? Perdonar, seguir amando, buscar ayuda con un experto, tal vez la pareja necesita tratamiento psicológico por eventos que le han marcado.

Al adulterio se le ha dado una prominencia inmerecida, porque los adúlteros que materializan el acto mental son minoría, frente a las personas que mantienen pura la relación que son más, aunque no sabemos lo que pasa por sus mentes.

Por otra parte el adulterio es un acto de desobediencia similar a dar falso testimonio, mentir, o no guardar el día de reposo. No hay pecados graves y leves. Existe la tendencia de “disciplinar” a un adultero, y tolerar los “pecadillos” de un chismoso. La errada aplicación de la ética cristiana establece diferencias entre ambos actos de desobediencia.

Por cierto la palabra disciplinar proviene de disciplina que a su vez se relaciona con discipulado, palabras todas con significado de enseñar, instruir. Más muchas “disciplinas” lo que buscan es someter al escarnio público a una persona que necesita afecto, comprensión, y sobre todo ayuda para salir de aquella dolorosa conducta.

Jesús marca la pauta de cómo tratar esta dolorosa situación, en Juan ocho, al tratar a aquella mujer la dignifica al manifestar que no la condena, y la restituye a su hogar diciéndole: “No lo hagas más”.

Fuente:

Biblia, versión RVR60: tomada de ww.biblegateway.org

Conceptos: RAE,

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Notas personales

EL DIVORCIO DESDE OTRA PERSPECTIVA

Avanzando en el análisis de las causas de la crisis en una nación desde la perspectiva de Malaquías, ahora se enfoca otra realidad que abona el lamentable estado del pueblo, el divorcio.

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En textos previos al que analizamos en este escrito, Malaquías determina que el estado de caos en la Nación es resultante de un sacerdocio ineficiente que desatiende su sagrada misión y deja al pueblo sin dirección espiritual; también destaca que otro factor de la crisis es el deterioro del matrimonio que afecta directamente a la familia, institución básica para el desarrollo integral del hombre. El hogar es la primera escuela donde se enseña valores, normas, en la que se transmite la cultura, las costumbres, los valores espirituales.

La crisis de la pareja afecta el normal desarrollo social.

Imagina una familia hebrea. En el Pentateuco se establece que aquella familia es responsable de transmitir generación tras generación el Pacto con Abraham, así como los valores y tradición que giran alrededor de aquel Pacto.

  • Anualmente debían celebrar la Pascua y en aquella celebración recordar que fueron esclavos y que Jehová les liberó de aquel yugo, Éxodo 12:24-28.
  • Consagrar al primogénito, Éxodo 13:1-2.
  • Cumplir los Diez Mandamientos, Éxodo 20:1-17.
  • En general cumplir los decretos y mandamientos Divinos, Deuteronomio 6:1-8.
  • Amar a Jehová de todo corazón, con el alma y con todas las fuerzas, Deuteronomio 6:5.

El deterioro de la familia, propiciado por la crisis de la pareja, impedía el cumplimiento de aquella tradición. Más aún si uno de los cónyuges practica devociones ajenas al Pacto, e introduce en la familia creencias repudiables como la idolatría, y la prostitución con fines religiosos.

Todo esto genera otra “carga” contra Israel, se analiza el problema del divorcio como una deslealtad al pacto.

13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Malaquías 2:13-15.

Resalta en este reproche el que se inunde con lágrimas el altar, lloran y se lamentan porque Dios no recibe sus ofrendas, y luego preguntan el por qué. Más ellos saben el motivo.

¿Cuál es el motivo?

Pues porque el Señor es testigo de que tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer con quien te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste fidelidad! DHH.

Faltar a la promesa conyugal, el divorcio.

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Con este reclamo al pueblo por la deslealtad con la “mujer de tu juventud”, “tu compañera, y la mujer de tu pacto.”, también alude a la infidelidad de Israel al romper el Pacto con Dios en Sinaí para unirse a otros dioses a quienes idolatran.

Ahora bien, el problema no era que el hombre después de muchos años de matrimonio decidiera separarse de su mujer y buscar otra; lo repudiable es que se buscaba una mujer ajena al pueblo de Dios, persona que seguramente rendía culto a dioses paganos. Esa realidad la describen Esdras y Nehemías en sus libros. Recordemos que Malaquías profetiza durante el período en que actuaron aquellos dos grandes hombres de Dios.

Pues bien, el acto de romper el pacto es grave. ¿Qué hubiese ocurrido si Dios acepta la ruptura del Pacto? Hipotéticamente no se hubiese cumplido, a través de Israel, la promesa de un Mesías Salvador. Motivo por el cual Dios ha sido tan paciente con Israel, para cumplir su Plan de restaurar al hombre y a la totalidad de la creación, que se condensa en Juan 3:16. Con lo cual se cumple Génesis 22:18.

Seguidamente se exalta el valor del matrimonio, y la naturaleza del mismo. Nuevamente se usa el recurso de preguntas:

¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes que le sean consagrados? 2:15. DHH.

La respuesta a esta interrogante es un “si”, pero la mente que tan fluida lleva pensar en la unión de la primera pareja, y se remonta hasta el libro del Génesis que relata su origen y explica su naturaleza. Génesis 1:26-27 afirma:

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios crea al hombre a su imagen, con sexo diferenciado, y les une a fin de reproducirse, poblar el planeta, y ejercer dominio sobre la creación.

De este texto deriva la afirmación “Por tanto, lo que Dios juntó,  no lo separe el hombre.”, Marcos 10:9.

Este texto de génesis echa a tierra los argumentos para validar los matrimonios entre homosexuales. La reproducción de la especie es objetivo primordial de la relación de pareja, expresado en “llenad la tierra”, al mismo nivel de “señorear” al resto de la creación.

Un país poblado solamente por hombres homosexuales unidos en parejas, la reproducción de la especie es “cero”, tal imaginario país existiría hasta que perviva el último habitante. No se está menospreciando, rechazando, cuestionando, ni abominando la homosexualidad, que es otro tema. Estamos simplemente mencionando una realidad alrededor del matrimonio entre homosexuales, sin emitir juicios de valor.

De este texto inferimos que el hombre posee doble naturaleza, una física, y otra no física; la no física son el espíritu y las facultades intelectuales.

La unión física de la pareja permite la reproducción de la especie humana; y la no física determina la estabilidad y permanencia de la pareja, es el nexo que les mantiene unidos.

Medita. ¿Qué factores permiten la estabilidad de la pareja? El amor, la voluntad, el respeto, la sabiduría, poner en práctica las enseñanzas de la Palabra de Dios.

¿Qué enseña la Biblia sobre la relación de pareja? Lee Efesios 5:21-33, 1 Corintios 13, Mateo 22:37-40.

En Malaquías Dios repudia el divorcio.

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. 2:16

Algo muy claro en la Biblia es que Dios exalta el valor del matrimonio. Se dedica un libro completo a destacar la delicia del amor de la pareja, el Cantar de los Cantares.

La relación de Jehová con la Nación de Israel se compara a un matrimonio. Dicha relación se inicia con el Pacto en Sinaí. El esquema de un contrato de matrimonio se lee en Deuteronomio 5:1-3, donde se declara que Dios entra en alianza con su pueblo en el monte Sinaí.

Los profetas de Israel vieron esta relación como un contrato de matrimonio Isaías 54:5; Ezequiel 18:8. En Deuteronomio 6:10-15, Dios anuncia sus celos en su esposa, la Nación de Israel:

Para Dios el matrimonio es estable, consistente y duradero. Sin embargo en la Sagrada escritura se concede cierta flexibilidad a este concepto, y se permite la ruptura del vínculo en casos muy concretos.

Veamos la perspectiva de Jesucristo descrita en Marcos 10:1-10:

1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. 2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 3 El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 5 Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 6 pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8 y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 9 Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 10 En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 11 y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 12 y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Como puedes observar Jesús al responder sobre la problemática del divorcio, enfatiza el valor del matrimonio, destaca el factor que determina la persistencia del vínculo conyugal, y previene la separación.

¿Es permitido el divorcio? Esta es una pregunta cerrada que acepta una de dos alternativas, y no permite explicaciones adicionales. Entonces no es una pregunta asertiva para comprender o aprender. Observa que Jesús evita afirmar o negar, en lugar de ello les remite a lo que dice la ley, que bien conocen ellos: Deuteronomio 24:1-4

En el texto Moisés concede a los hombres emitir una carta de divorcio si encontraban algo indecente en sus esposas. No se especifica lo que era indecente, podían ser faltas graves, y hasta asuntos superfluos como que la esposa quemara la comida. No era por causa de adulterio, ya que en el Pentateuco el adulterio no era causal de divorcio, sino de muerte, los adúlteros eran  apedreados hasta la muerte, Levíticos 20:10.

Así que lo indecente eran otros tipos de faltas que no incluían el adulterio.

¿Cuáles son las causas que permiten el divorcio?

Los estudiosos de la Biblia han encontrado diversas causas por las que se permite el divorcio, destacando el adulterio como una de las principales, sin embargo un minucioso estudio del Sagrado Libro permite determinar que la única causa para separarse de la pareja es la pérdida del amor; porque el amor es el vínculo que mantiene estable las relaciones, lee Mateo 22:34-40, y 1 Corintios 13.

La Biblia, tanto como la vida práctica así lo confirman. Cuando se ama se respeta, tolera, acepta, quiere, perdona incondicional y constantemente.

El amor:

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo  espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…. 1 Corintios 13:7-8.

Cuando se ama de veras se perdona hasta la falta más grave, dolorosa, y cruel como lo es el adulterio. En el libro de Oseas se revela esta verdad, experimentada por el profeta, quien de ese modo ejemplifica el amor de Dios por un pueblo infiel, adultero, como Israel.

Pero recuerda que en la Biblia se mencionan dos tipos de amor.

Uno es el amor, emoción, del cual hemos sido dotados para facilitar las relaciones interpersonales. En el Nuevo Testamento se describe con palabras griegas como fileo, amor filial, entre amigos, entre padres e hijos; también la expresión ágape, amor incondicional, sacrificial, el de la madre por su hijo, el de los héroes libertadores por su patria.

Para comprender esta verdad veamos una escena familiar, descrita por Juan: Es cuando Jesús conversa con pedro y le pregunta si le ama, en Juan 21:15-19, la conversación fluye así:

Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo.

En griego, Jesús pregunta a pedro: ἀγαπᾷς με, agapas me: ¿Me amas?

Pedro responde: οἶδας ὅτι φιλῶ σε, oídas hoti philo se. Sabes que te quiero.

Dos veces más Jesús repite la pregunta, y Pedro responde con las mismas palabras.

Pedro no dijo “te amo” usando agape, sino “te quiero”, usando philo. Esta vez Pedro no actuó con la vehemencia de años anteriores, más bien humildemente reconoce que no puede equiparar su amor con el de su maestro, mostrado en la cruz, por lo que mirando a los ojos de su Señor, declara: tú lo sabes, tú sabes que te amo pero no me atrevo a equipararme contigo.

Jesús mira a Pedro, proyecta su mirada hacia el futuro y visualiza  que este hombre parado ante sí, un día demostraría aquella clase amor, muriendo en forma más cruel que la suya. Dice la tradición que Pedro pidió ser sacrificado en forma invertida, con los pies hacia el cielo, puesto que no era digno de morir como su Señor.

Esta es la clase de amor que une a las parejas. No es amor “emoción”, sino amor “virtud”. Amor como un atributo de Dios, 1 Juan 4:8, el cual es transferido al hombre como una virtud, fruto del Espíritu Santo, Gálatas 5:22-23.

La clave de la pervivencia de la pareja es propiciar el desarrollo del amor, convertir la emoción en una virtud, producto del desarrollo espiritual.

Veámoslo así:

La pareja se inicia bajo el influjo de fileo, como admiración que conduce a la amistad, y a la atracción que ejerce el sexo opuesto, seguidamente avanzan hacia el agape, mediante el cual se renuncia a las tendencias egocéntricas, concentrando la relación en aquella persona elegida, aceptándole incondicionalmente; luego se transforma aquel amor emoción en amor virtud fruto del Espíritu, como describe Gálatas 5:22-23.

En todo este proceso que tarda años en consolidarse, fileo y agape, le dan calidez, encanto, ternura, inspiración a la pareja, para el disfrute pleno el uno del otro en todos los aspectos de la naturaleza humana.

El nexo que impide la disolución de la pareja es el amor, es lo que enseña la Palabra a su pueblo.

¿Se comete pecado al divorciarse? Recuerdas las preguntas a este respecto, cuando hablamos del matrimonio mixto.

La expresión correcta para referirse a esta realidad es “desobediencia”, se desobedece al divorciarse; como cualquier otro acto de desobediencia humana, como dividir a una Iglesia, el cuerpo de Cristo, por ejemplo; no se execra al pastor que lo ha hecho, se perdona y restaura, lo aconsejable no es enjuiciar, castigar, execrar; lo que hay que hacer es dar el tratamiento usual en la Biblia:

Ni yo te condeno; vete, y no lo hagas más. Juan 8:11.

Medita. ¿Por qué Dios repudia el divorcio? Porque Dios quiere preservar la institución del matrimonio, como una forma de fortalecer a la familia, la unión estable de la pareja que es su núcleo.

De igual modo evitar que se devalúe, se pervierta.

¿Cómo se pervierte y devalúa el matrimonio? A través de las uniones entre parejas del mismo sexo, que contraviene la natural forma de reproducir la especie humana.

Por lo tanto se demanda propiciar el crecimiento y desarrollo espiritual cómo método para prevenir el divorcio, y preservar la naturaleza de la unión.

Para meditar:

¿Cómo influye en la pareja el desarrollo y fortalecimiento espiritual para prevenir el divorcio? ¿Cómo influye el desarrollo intelectual y el emocional en el fortalecimiento de la unión conyugal? ¿En qué medida los valores morales permiten mantener la relación de pareja? ¿Cómo prevenir el divorcio?

En próximo escrito abordaremos el problema del adulterio. Te animo a revisar tus conceptos sobre el mismo.

Fuente:

Biblia, Versión RVR60: tomada de www.biblegateway.org

Biblia, Versión interlineal: http://bibliaparalela.com/interlinear/john/21-15.htm

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Ofrendas Dignas: Estudio sobre Malaquías

 

 

 

LA UNIÓN CONYUGAL MIXTA, CONSIDERACIONES

Estamos desarrollando las causas de la crisis nacional desde la perspectiva de Malaquías, el último profeta que escribe en el Antiguo Testamento.

Para este profeta, una de las causas de la crisis nacional es la ineficacia de los sacerdotes en el ejercicio de sus responsabilidades, tema que tratamos en artículo anterior.

Otra de las cusas aludida por el profeta que contribuyen a la crisis de la nación es la “profanación del pacto de los antepasados”, en referencia al matrimonio.

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¿Por qué la violación del pacto ancestral propicia crisis en una nación?

Es el tema que desarrollamos. Consideremos entonces el matrimonio y su dinámica.

¿Qué es el matrimonio? Es una institución social presente en la humanidad desde que el hombre existe sobre la faz de la tierra, que establece un vínculo  entre personas naturales, reconocido y consolidado por la práctica común y normas legales, religiosas, y morales.

La expresión matrimonio, según algunos autores, deriva de la palabra latina matrimoniun, a su vez compuesta de dos palabras: la primera “matris”, que significa “madre” y, la segunda, “munium”, “gravamen o cuidado”, que unidas significan “cuidado de la madre por el marido-padre”, dado que la madre era la que contribuía más a la formación y crianza de los hijos.

A partir del matrimonio, de la unión entre un hombre y una mujer, se forma la familia, institución fundamental en la organización social. Por lo tanto, la crisis de la pareja determina crisis en la sociedad. De aquí parte Malaquías para sus pronunciamientos.

Analicemos la problemática conforme la plantea el profeta.

Deslealtad y profanación del pacto ancestral, 2:11-12.

11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. 12 Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

El problema es el matrimonio con personas ajenas al pueblo de Israel, extranjeras. Lo que se denomina “matrimonios mixtos”.

Hay una prohibición expresa en este sentido, Éxodo 34:11-17.

La prohibición no es debido a que Dios menosprecie a las personas ajenas al pueblo de Israel, recordemos que Israel nace para bendecir a todas las naciones de la tierra, Génesis 22:18; el problema es un asunto de influencia.

Observa la expresión usada para identificar a la persona con la cual se casó Israel: “hija de dios extraño”, no es con cualquier mujer que se unió en matrimonio y formó familia, es con una mujer que adora a un dios que no es Jehová, tal vez sea sacerdotisa de una religión pagana, algo común en aquellos tiempos.

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La denuncia es porque Israel en lugar de influir sobre los extranjeros para llevarles al conocimiento de Jehová, y a su devoción, se dejaba llevar a rendir culto a dioses falsos, a la idolatría. Y la idolatría es algo repudiable por Dios, considerada adulterio, Oseas 3:2.

La Biblia reseña algunas uniones mixtas: Abraham con la esclava Egipcia, Génesis 16:1-4, con el resultado ya conocido. La de Salmón con Rahab de Sodoma; de Booz con Rut la moabita, Mateo 1:5, estas dos en la línea de sucesión de Jesús. Igualmente destacada es la unión mixta de Sansón con la filistea, Jueces 16:4-5; y la de Salomón en su vejez con mujeres extranjeras, 1 Reyes 11:1.

Estas uniones son resaltantes en la Biblia por sus consecuencias.

Lo malo de la unión mixta no es otra cosa que el peligro de dejarse influir, ser arrastrado a desobedecer; en lugar de ello hay que ser una influencia positiva sobre la pareja, que es lo ideal.

No se reprueba la unión mixta como tal, sino el dejarse influir por la pareja para desviarse por senderos ajenos a los establecidos por la Palabra de Dios.

En el Nuevo Testamento se menciona la de los padres de Timoteo, Hechos 16:1. Destacándose el valor de la influencia de la madre sobre su hijo, y seguramente sobre su esposo.

La advertencia de evitar la unión mixta es con el objeto de prevenir la influencia negativa de la pareja no creyente. Una persona fiel y obediente a la Palabra, es una poderosa y bendecida influencia para los demás, sobre todo para la pareja, el prójimo más cercano.

En el marco de la ley, una persona que contraviniera tal disposición legal “encendía el enojo de Dios”, Números 25:1-3. Lo recomendable en este caso era separarse de la persona extranjera, Esdras 10:1-3, a menos que aquella se convierta a Jehová.

La unión con extranjeros es lo que motiva estas palabras:

¡Ojalá el Señor borre de nuestra nación a quienes hacen tales cosas, sean quienes sean y aunque traigan ofrendas al Señor todopoderoso!

Una ofrenda, por muy generosa que sea no va a cubrir una falta grave.

El repudio a la unión con extranjeros, unión mixta, es porque los cultos, y devociones de las religiones paganas se infiltraban por aquella vía. En el contexto bíblico, lo ideal es que el hijo de Dios sea una fuerte influencia.

¿Cuál es el deber ser a este respecto? Hagamos una revisión a lo que establece la Biblia.

¿Para qué llamó Dios a Abraham? Génesis 22:18.

En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

¿Cómo bendice la simiente de Abrahán a todas las naciones de la tierra? En el Antiguo Testamento a través de Israel.

Lee Levíticos 19:33-34; Números 9:14; Deuteronomio 10:19 que refieren el trato que Israel debe dar a los extranjeros, con el objeto de convertirles a su fe y devoción, Éxodo 12:19, 48, e integrarles al pueblo, Isaías 14:1.

Estos textos son equivalentes a la gran comisión de Mateo 28:19-20, los israelitas fueron llamados a bendecir a las naciones difundiendo y compartiendo las promesas a ellos dadas. Tal y como se exhorta hoy a compartir la buenas nuevas de salvación.

¿Qué enseña el Nuevo Testamento sobre los matrimonios mixtos?

Jesucristo no abordó este tema, sin embargo asistió a una boda, donde realiza un milagro, exalta el matrimonio, Marcos 10:6-9, y repudia el adulterio y el divorcio, Mateo 5:27-32.

Es Pablo quien marca la pauta, veamos:

14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. 16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? 1 Corintios 7:14-16.

Es cierto que en este texto Pablo se refiere al caso de una pareja en la que uno de ellos ha aceptado a Jesucristo, el consejo es mantener la relación y procurar que la otra persona llegue a un encuentro personal con el Señor, que es tarea de todo creyente: ser testigo de Jesucristo.

Existen otros tipos de uniones mixtas que no se tratan en la Biblia porque no eran frecuentes en el pueblo. Es el caso de establecer sociedades comerciales, mercantiles, de servicio, o de cualquier naturaleza con personas con las que no se comparte una fe común.

En los tiempos del Antiguo Testamento aquello era imposible porque un israelita consideraba impuro a un gentil, por lo cual era inaudito asociarse con tal persona. Aun en el Nuevo Testamento se repudia a Jesús por asociarse con un “impuro”, como lo es Mateo, Marcos 2:16, aunque era israelita, sin embargo de oficio publicano. Un publicano había establecido una sociedad con Roma para cobrar impuestos, algo doblemente repudiable.

Otro tipo de unión mixta son los fuertes lazos de amistad entre personas quienes no comparten la misma fe, como el caso de Lot, quien al separase de Abraham fue extendiendo sus tiendas hasta Sodoma, Génesis 13:12, lee el versículo 13 para comprender el problema de Lot. Cuando el Ángel de Jehová llega a Sodoma para ejercer juicio encuentra a Lot viviendo como un sodomita, un habitante de Sodoma, lee Génesis 19:1, y el 7.

La lógica de esta prohibición es la tendencia de la persona más fuerte a influir sobre la otra, que en la experiencia de Israel siempre la pareja pagana influyó sobre el israelita. El ejemplo de esto se ofrece en el libro de Deuteronomio.

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No ararás con buey y asno juntos, Deuteronomio 22:10

¿Es pecado la unión mixta? Antes de responder esta interrogante, respónde las siguientes:

¿Es pecado…? Comer, el enojo, oír música, el conocimiento, ver películas, ignorar…

¿Es pecado…? Hablar, escribir, tener riquezas, tener muchos amigos…

Tú sabes la respuesta: Es pecado, si te hace daño, si te afecta; o si afectas, dañas a otros.

La ciencia química, por ejemplo, no es perversa, ha hecho grandes contribuciones a la humanidad, piensa en el analgésico que usas para aliviar tus dolores, una maravilla de aquella ciencia. Ahora piensa en el uso de los principios y procedimientos de dicha ciencia para extraer de la planta de coca aquel alcaloide estimulante que tanto daño ocasiona actualmente.

La perversión no es del químico que descubrió y sintetizó el derivado de la coca, ni aquel derivado es malo, que por cierto tiene propiedades medicinales, sino el uso de personas que pervirtiendo aquel producto lo han transformado en una verdadera maldición en la actualidad.

Sobre esto Pablo escribe:

23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 1 Corintios 10:23-24.

Este en un buen principio, que necesitamos comprender y vivir, el cual se complementa con la siguiente afirmación:

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31.

Por otra parte, eso que frecuentemente se denomina pecado, palabra con una carga de culpa, lo que es realmente es un acto de desobediencia. Similar a desatender a la luz roja de un semáforo, no se le conoce como pecado, sino “infracción a la Ley de Tránsito”, que tiene sus consecuencias.

De igual modo desatender la norma Divina se denomina desobediencia, es lo que hizo la pareja en el Huerto en el Edén, desatendieron la norma dictada por Dios, Génesis 2:15-17, y desobedecieron; y las consecuencias sobrevinieron de inmediato.

Entonces el llamado correcto al creyente es a obedecer.

En fin, no se prohíbe asociarse con personas no creyentes, lo que se exhorta es:

23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; Hebreos 10:23-24.

El propósito de Dios al dar todas estas recomendaciones es propiciar una unión conyugal firme, estable, armónica, para fortalecer a la familia, y la subsistencia de hogares en los que reine la paz, verdaderos “pedacitos de cielo” en la tierra, para que el hombre disfrute calidad de vida.

El próximo tema a tratar es el divorcio. ¿Cuál es la enseñanza bíblica al respecto? Ya la analizaremos bajo la perspectiva de Malaquías.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org

Conceptos: Wikipedia

Imágenes: Google

Ofrendas Dignas, basado en el libro de Malaquías

LA BATALLA ESPIRITUAL QUE SE LIBRA EN VENEZUELA

El guerrero se plantó frente a sus enemigos en el frente de batalla, era gigantesco, equipado con sofisticados pertrechos, respaldado por un numeroso y atemorizante ejército. Desde su posición privilegiada observaba a sus oponentes con menosprecio. Con esa voz fuerte característica de quien anticipa la victoria se dirige a sus adversarios retándoles a batallar.

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En el frente opuesto los jefes militares observan al oponente, analizan la situación, evalúan alternativas. El guerrero que comanda al ejército enemigo es imponente, él solo transmite una sensación de fortaleza, de seguridad que atemoriza. Y, como es secundado por aguerridos soldados alineados y listos para entrar en acción, genera en los retados una sensación de temor.

Ante una circunstancia como esta se sabe que hay  tres alternativas: Rendirse sin dar batalla, escapar para salvar la vida o pelear hasta las últimas consecuencias. Hay otra, la resolución pacífica de conflictos, pero aquel oponente, ni su ejército desean negociar. Desde su posición de poder quiere resolver el conflicto en el campo de batalla.

Ante esta circunstancia, ¿Qué hacer?

Perder la batalla sin luchar es el resultado más doloroso y vergonzante para un caudillo militar, y para el pueblo que en él depositó su confianza. Y el enemigo no va a tener misericordia con el rendido, se sabe por experiencia.

Escapar para salvar la vida es tentador, pero significa dejar a la población en manos de aquellos sanguinarios, allí esta su propia familia.

Pelear hasta lo último es asunto de valientes, que asumen sus deberes responsablemente, y colocan en primer lugar la confianza otorgada por el pueblo a quien en aquel instante representa y defiende.

Si estuvieses en lugar del ejército retado, ¿Qué decisión tomarías? Medita.

En esta guerra imaginaria cada lector, colocándose en lugar del ejército retado, ha tomado una determinación. Incluso antes de leer la anterior pregunta. Y la respuesta que  has dado, esa decisión asumida ante la batalla imaginaria, es significativa. Es un indicio, una pista de como enfrentas los problemas de la vida.

Te rindes, escapas o peleas. ¿Qué haces? Lo sabes.

Respecto de la batalla antes mencionada no es ficticia, se trata de uno de los múltiples enfrentamientos entre el pueblo de Israel y los filisteos; los paladines al frente de cada ejército son Saúl por el lado israelita y Goliat en representación de los filisteos, el hecho se narra en 1 Samuel capítulo 17.

Saúl es el personaje más decepcionante de los mencionados en la Sagrada Escritura. Fue elegido rey con la aprobación de la mayoría del pueblo; por si esto fuera poco, es el encargado de sustituir a Dios al frente de los ejércitos israelíes. Recordemos que el pueblo pidió un rey para que gobernase en lugar de Dios, 1 Samuel 8:4-5. Saúl era imponente, destacaba entre los demás, 1 Samuel 9:1-2.  Pero su vida transcurrió de la gloria al deshonor. Murió en forma deshonrosa precisamente en una batalla contra los filisteos, 1 Samuel 31:1-13. Lea su dramática historia en los capítulos 9 al 31 del primer libro de Samuel.

Cuando Goliat reta a Saúl, como rey de Israel, la reacción del monarca es descomunalmente vergonzosa y triste, tuvo miedo, 1 Samuel 17:8-11. Dice la Escritura que el pueblo y Saúl “se turbaron y tuvieron gran miedo”.

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Ante aquella tragedia Nacional, del anonimato surge el hombre del momento, aquel que Dios tiene reservado para intervenir cuando los valientes retroceden. Es un muchacho, inexperto, y con una contextura contraria a los grandes guerreros, 1 Samuel 16:12, más tenía una cualidad imperceptible a los ojos de la gente, un hombre “conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14.

Cuando David escucha que Goliat reta a Saúl y al pueblo toma una determinación, se despoja de los pertrechos militares, se arma de valor y enfrenta al oponente con las siguientes palabras:

46 Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. 47 Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos.

El resultado de esta batalla es ampliamente  conocido, Goliat cae ante David,  y los filisteos son nuevamente vencidos.

Este relato bíblico nos deja grandes enseñanzas:

El pueblo de Dios enfrenta una batalla en la esfera espiritual, el adversario se ve imponente; para aquella batalla no se puede ir con armas convencionales, se necesita una dotación especial.

Aplicando la estrategia correcta la victoria es segura. Es la enseñanza que resalta en la Sagrada Escritura, en el libro de Josué se relatan algunas de ella. La toma y conquista de Jericó es emblemática.  

Considerando la realidad de Venezuela podemos observar algunas similitudes con esta batalla antes descrita. Lo que está pasando en nuestro País no es una crisis política, económica, o social. Hay un Goliat desafiante que ha saltado al campo de batalla y está retando al pueblo de Dios.

Ante este reto se han utilizado diversas estrategias, y sopesado muchas alternativas; ninguna de las cuales ha surtido efecto porque en las batallas espirituales las armas a tomar, y las acciones a ejecutar no son las convencionales.

David al  enfrentar a Goliat nos da unas pistas de cómo proceder en nuestra batalla. Oigamos sus palabras:

Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado.

Relee la cita y analiza su contenido, ¿En nombre de quien acude a la batalla David? “En el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel.” ¿Qué significan estas expresiones?

Para muchos son figuras retoricas extraídas del libro de los Salmos, para David, autor de muchos salmos resultan de su experiencia personal con Dios. David había experimentado aquellas realidades.

El que Dios es Todopoderoso no es un concepto teológico, una figura metafórica, o una doctrina bíblica. Es una realidad revelada en la Sagrada Escritura desde Génisis 1:1 que corre por todos sus libros, y se evidencia en quienes en El confían.

Tal vez tengas tu propia, personal e íntima batalla espiritual, entonces necesitas recordar, apropiarte y proceder como establece la Sagrada Escritura:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

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Finalmente considera la recomendación de Santiago en 4:7:

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Ahí esta la estrategia que te convertirá en un guerrero imbatible, invicto, sométete a Dios, resiste al enemigo, y huirá.

Fuente:

EL HOMBRE PARA UN MOMENTO CRUCIAL

Cuando de resolver una crisis se trata, la de un país por ejemplo, se necesita la intervención personas investidas de cualidades excepcionales. La historia nos revela ejemplos de dos tipos de líderes capaces de enrumbar a los pueblos hacia la solución de conflictos.

El primer tipo que observamos en la historia son los estadistas.  

Estadista, es una persona de Estado, la expresión se refiere a todos los responsables políticos de un país, aquellos que dirigen el Estado y ejercen una influencia significativa en el Poder Ejecutivo, en el Poder Legislativo, o en la ciudadanía.

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El término también puede designar a personalidades políticas, aunque no se encarguen directamente de alguna función del Estado, pero con capacidad de gobernar en caso de acceder al poder, y con suficientes influencias políticas.

El calificativo engloba asimismo a las personas que están por encima de sus intereses personales o grupales en busca del bien común. Algunos autores indican que los estadistas deben poseer virtudes magnánimas, unas cualidades personales como las que impulsaban a Simón Bolívar, que le indujeron a declarar: Si mi muerte contribuye a que se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

El otro tipo de persona que nos revela la historia, capaces de resolver una crisis, son los hombres de Dios.

Para un ejemplo vayamos a la Biblia.

El poderoso imperio Asirio envió un gran ejército contra Jerusalén para tomarla, sitiaron la ciudad y el comandante del numeroso ejército, gritó:

28 Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano. 30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria. 31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: Jehová nos librará. 33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 2 Reyes 18:28-33.

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Oídas semejantes palabras, provenientes de un emisario del imperio más poderoso de aquella época, Ezequías el rey de Judá a quien estaban dirigidas aquellas ofensivas expresiones, hizo algo característico en él, se fue al Templo  de Jehová, envió emisarios al profeta Isaías, y oró de esta manera:

15 Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; 18 y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. 19 Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios. 20 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he oído. 2 Reyes 19:15-20.

Seguidamente se describe la forma milagrosa como Jehová el Dios de Israel libera a su pueblo, en respuesta a la oración de un hombre piadoso. Lee el relato completo en 2 Reyes 18:1-19:37.

Hay algo notable en Ezequías, es lo que caracteriza a un hombre de Dios, veamos:

2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4 El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. 7 Y Jehová estaba con él; y a dondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.

Relee el versículo cinco, revisa el seis, y toma nota de lo que afirma el siete. Veamos en orden inverso para comparar los efectos con la causa:

  • Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió,
  • A dondequiera que salía, prosperaba,
  • Jehová estaba con él,
  • Guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés,
  • Siguió a Jehová, y no se apartó de él,
  • Ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá,
  • En Jehová Dios de Israel puso su esperanza.

Estas son las virtudes de un hombre de Dios, entre las cuales resalta, “Guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés”, expresión en sintonía con Josué 1:8.

En Venezuela, tales personajes no se vislumbran en los distintos escenarios políticos; lo que apreciamos es la antítesis; individuos y grupos de poder que miden sus acciones en función de lo que a ellos les interesa.

Unos conscientes de que han perdido apoyo popular, retardan el revocatorio hasta una fecha conveniente, más de la mitad del período constitucional, así cambian de Presidente, pero siguen en el poder; los que controlan la oposición siguen ese mismo juego, ellos saben que en las próximas elecciones tanto de Gobernadores, como en las Presidenciales nunca más el pueblo votará mayoritariamente por esta Revolución Bolivariana, caerá por el enorme peso de su ineficacia; entonces sin mayores esfuerzos, y sin el peligro de un golpe de estado veremos en el poder a individualidades de la oposición que en condiciones políticas normales jamás volverían a ejercer dichas funciones. Y las personas de la sociedad civil con cualidades para sortear la crisis son opacadas, o ignoradas.

Cambiarán los actores, el drama seguirá su argumento.

¿Y los hombres de Dios? Actúan como el rey Ezequías: Se van a buscar Palabra de Dios, doblar rodillas y clamar.

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Venezuela necesita estadistas, u hombres de Dios, que en esencia es lo mismo; personas con una capacidad espiritual excepcional que active el poder de Divino.

Esas personas existen actualmente en Venezuela, Dios las ha seleccionado y preparado para acometer la tarea de reconstruir al País. Solo falta un detalle, que el pueblo de Dios se una, humille, arrepienta y clame, 2 Crónicas 7:14.

El clamor de los hebreos en Egipto movió al Dios de amor, y envió a Moisés para organizar y conducir  su liberación, Éxodo 3:7-10; tanto como la plegaria de Ezequías al verse rodeado por el imponente ejercito asirio.

Se necesita que todo el pueblo cristiano venezolano se una, se arrepienta, pida perdón, y al unísono clame a Dios, para que salgamos de esta crisis.

Dios siempre responde al clamor de su pueblo, Jeremías 33:3.

Propongo que todos los hombres, y mujeres, de Dios nos unamos y como Ezequías supliquemos al Dios de Israel.

Fuente:

  • Conceptos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Apuntes personales,
  • Imágenes: Google

MI PUEBLO FUE DESTRUIDO PORQUE LE FALTÓ CONOCIMIENTO

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Estas palabras fueron pronunciadas por Jehová y dirigidas al pueblo de Israel, y más concretamente a sus dirigentes, en momentos que la Nación atravesaba una de sus peores crisis. Las mismas son aplicables a Venezuela en los actuales momentos.

Veamos las escenas y hagamos las comparaciones. Los textos que preceden a esta declaración revelan el estado de cosas, sus causas, y consecuencias.

Veamos el panorama:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

  • ¿Cuál es la condición de los “moradores de la tierra”? No hay verdad, ni misericordia; perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.
  • ¿La causa de este estado de cosas? No hay conocimiento de Dios en la tierra.
  • Y, ¿Las consecuencias? Se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán. 

Vamos a intentar una interpretación de este texto, y aplicarlo a la realidad venezolana.

Antes de proceder al análisis del texto, aclaremos que somos conscientes de que Venezuela no es Israel, el pueblo de Dios. Pero como el mensaje de la Biblia es de aplicación universal, extraeremos de la misma algunas enseñanzas, y haremos comparaciones a partir de ella.

¿En qué son diferentes Israel y Venezuela? Al momento de escribir Oseas su libro, Israel es una Estado Teocrático; como Nación gobernada políticamente por la Monarquía Hebrea, establecida por Jehová al elegir a David como Monarca, y a su descendencia como herederos del trono; Constitucionalmente bajo la Ley de Moisés, Pentateuco, dictada por Dios, la cual rige la vida del pueblo en todas sus facetas y dimensiones: civil, moral, religiosa, legal.

Venezuela es un Estado seglar; políticamente constituida como un Estado federal democrático, social, de derecho y de justicia, autónomo y soberano, cuya soberanía está consagrada en su Acta de Independencia firmada en 1811.

Establezcamos las comparaciones:

La situación de Israel.

El profeta Oseas declara que el estado deplorable en que vive la Nación tiene su origen en que “no hay conocimiento de Dios”.

¿A qué se refiere el profeta con esta expresión? ¿Qué tipo de conocimiento? ¿Cuál es la causa de esta carencia? La expresión “no hay conocimiento de Dios” se refiere a que el pueblo vive ajeno a los principios establecidos en La Ley de Moisés, contenida en el Pentateuco, que era su “constitución nacional”, la norma política, moral, civil y religiosa de Israel.

Al ignorar los principios establecidos en su “estado de derecho”, ocurre el desastre nacional, reflejado en: “…no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.”

Y esta ignorancia trae consigo consecuencias inexorables: “Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.” Un panorama aterrador. La Nación atraviesa uno de sus peores momentos en toda su historia.

¿Es Dios quien propicia este estado de cosas?  No, Dios nunca desea, ni propicia males a su pueblo que tanto ama. Es el hombre con su conducta desaforada, sin cumplir las leyes, haciendo caso omiso a los principios que rigen la vida, quien activa las consecuencias. Cuando un juez, actuando de conformidad al procedimiento establecido en los códigos, condena a una persona, lo hace porque aquella persona dio motivo para tal sentencia.

¿Quién es responsable de la ignorancia del pueblo? El profeta acusa a los dirigentes de la Nación, especialmente los religiosos, por no dar a conocer el mensaje divino.

La decadencia de Israel fue progresiva. La primera institución que fracasa es la monarquía. Los reyes ungidos como instrumentos divinos para conducir al pueblo política, militar y civilmente, se desviaron en sus caminos abrazando la idolatría, culto a dioses paganos, y haciendo alianzas políticas, olvidándose de Jehová, Dios de la Nación.

De igual modo se pervierte el sacerdocio. Los sacerdotes son responsables del estado de derecho, así como de la vida espiritual del pueblo, ya que como estado teocrático-monárquico, el marco jurídico, legal, lo define la Ley de Moisés, el Pentateuco, que también marca la pauta en lo religioso y espiritual. Una actitud temeraria e irresponsable del sacerdocio es consentir las desviaciones del Monarca y erigir estatuas de ídolos en el propio Templo, tanto como permitir la prostitución como acto religioso.

Así pues, ante el fracaso de los reyes como guías morales, civiles, políticos; y del sacerdocio como garantes de la justicia, la legalidad y la vida espiritual del pueblo, Dios levanta a los profetas para advertir a los reyes, a los sacerdotes, y al pueblo en general las consecuencias por su perversa conducta. Todo el capítulo cuatro de Oseas, tanto como el libro en su totalidad, son un llamado, desatendido, para un cambio de actitud, al arrepentimiento.

La línea de trabajo de un profeta, como emisario de Dios, es sencilla. Responde al siguiente esquema:

  1. Denuncia del pecado, 8:1-6,
  2. Advertencia de las consecuencias por el pecado, 9:1-7
  3. Llamado al arrepentimiento, cambio de actitud, 14:1-3,
  4. Promesa de perdón y reconciliación, 14:4-9.

Como sabemos Israel no atendió el llamado de Dios a través de Oseas, como tampoco lo hizo con los demás profetas, y fue llevado al cautiverio como consecuencia de su mal proceder.

Enseñanzas y comparaciones aplicables a Venezuela.

Recordemos que nuestro análisis gira en torno a la frase “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”.

Respecto de que “fue destruido” hay poco que decir puesto que la realidad grita por sí misma. Hay suficientes análisis que explican la decadencia moral, económica, política y social de Venezuela. En algunos aspectos se encuentra igual a Israel en sus peores momentos.

¿El motivo? La falta de conocimiento. En el caso de la Nación de Israel, desconocimiento de la Ley de Moisés, el Pentateuco, que reglamentaba la vida del pueblo. En el caso de Venezuela un desconocimiento generalizado de la Constitución Nacional que rige la vida ciudadana en todos sus aspectos, así como a los principios y normas morales que caracterizan la cultura venezolana.

Venezuela como estado seglar no está obligada a regirse por la Biblia, la Palabra de Dios, ya que Jehová no es el Dios de Venezuela, lo es de muchos venezolanos, no de la Nación. Pero si está obligada a ceñirse a la Constitución y a las Leyes.

Otro aspecto en el que resalta la falta de conocimiento, es en el verdadero origen de la crisis venezolana. La misma tiene sus raíces en que se está imponiendo un modelo económico y político fracasado en toda Nación donde quiso imponerse,  además teñido de prácticas paganas, ocultistas; como lo es el Socialismo del Siglo XXI, impulsado por la Revolución Bolivariana. Pero sobre esto se guarda silencio. Pocas personas han alertado sobre este particular a la población.

En el ámbito espiritual, igualmente se nota un impresionante desconocimiento de las demandas divinas, entre quienes profesan el cristianismo como religión, o como devoción. Se ha reiterado en anteriores escritos, es una inconsistencia lógica, y bíblica que un cristiano adopte la filosofía del Socialismo del Siglo XXI como estilo de vida.

Esta inconsistencia es debido a una doble falta de conocimiento. Por una parte la mayoría de la población desconoce la esencia de los principios que sustentan el Socialismo del Siglo XXI, y se es displicente respecto a las prácticas ocultistas, de religiones paganas que promueven. El común cree que el desabastecimiento y la escasez e es producto de una supuesta guerra económica, y a la caída de los precios del petróleo; cuando en realidad es un esquema de control de la población a través de los productos de primera necesidad, y de los servicios públicos.

Como también hay un desconocimiento generalizado a lo que establece la Palabra de Dios para quienes dicen profesar el cristianismo. Por ello se afirma que la crisis venezolana es peor que la de Israel en sus peores épocas. ¿Por qué? Porque en sus peores crisis Israel tuvo profetas que hablaron en nombre de Dios, alertando a la población sobre su errada conducta, los males porvenir, y llamaron al arrepentimiento. Quienes se acogieron a las demandas divinas escaparon de las consecuencias, al contrario de quienes persistieron en su ignorancia.

Hoy falta la voz del profeta en Venezuela, uno que desenmascare las pretensiones del personaje que tras bastidores dirige la escena, Satanás y sus huestes de maldad; que denuncie el pecado, y advierta las consecuencias de la ignorancia a la Palabra de Dios; que haga un llamado al arrepentimiento a quienes profesan la fe de Cristo.

Hace falta en Venezuela que se lea detenidamente 2 Crónicas 7:13-14, y que cada Cristiano ponga en práctica las palabras de ese imponente texto, una por una. Que no lo pronuncie más, sino proceda de una vez como allí se le pide:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones…

Fuente.

  • Conceptos y datos: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.