Archivo de la etiqueta: ismaelitas

APORTE DE ISRAEL A LA HUMANIDAD Y FIN DEL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ

La Biblia revela por qué Israel es relevante en la historia, e igualmente expone el origen, y la solución, del conflicto árabe-israelí. Un relato fascinante, acá te lo contamos.

La Relevancia de Israel.

Israel es relevante para el mundo actual desde que surge como Estado el 14 de mayo de 1948, y se fortalece hasta convertirse en el centro de atención geopolítico del Medio Oriente.

Resultado de imagen de israel
Imagen de Jerusalén actual.

Como revela la historia, antes de aquella fecha de mayo Israel existía como un sentimiento, como una diáspora dispersa por todo el mundo; tal realidad tuvo su inicio en el año 70 de la era actual, cuando el general Tito al mando del ejército romano destruye a Jerusalén, al templo, mata a unos cuantos judíos y cautiva al resto de su población; los sobrevivientes escapan y se refugian en los pueblos vecinos; aquello fue predicho por Jesucristo en Mateo 24:1.2; 15-23.

¿Por qué Israel es tan relevante? Antes de responder esta inquietud aclaremos a que nos referimos por Israel.

Israel y Judá: Israel es el nombre asignado al pueblo hebreo descendiente de los doce patriarcas hijos de Jacob, o Israel. Desde el libro Éxodo 3:9-10, hasta la muerte del rey Salomón, al pueblo formado por las doce tribus es denominado Israel, 1 Reyes 11:42.

Tras la muerte de Salomón, su reino se divide en dos: El reino del Norte, o de Israel; formado por 10 tribus disidentes; y el reino del Sur, o de Judá conformado por las tribus de Judá y Benjamín. Este controversial hecho es determinado por Dios, 1 Reyes 12:1-24. Es de hacer notar que, aun cuando las doce tribus conformaron el reino de Israel, hubo una marcada diferencia entre Israel y Judá, se aprecia en las siguientes citas: 1 Samuel 17:52; 1 Samuel 18:16; 2 Samuel 2:10; 2 Samuel 3:10; 2 Samuel 5:5; 2 Samuel 11:11; 2 Samuel 12:8; 2 Samuel 19:11; 2 Samuel 20:2; 1 Reyes 1:35; 1 Reyes 4:20; 25; entre otras citas más.

En el año 722 a.C., los Asirios destruyen al reino de Israel, llevan cautivo a sus pobladores y los dispersan por el imperio; Israel, las diez tribus, desaparecen hasta el día de hoy 2 Reyes 17:1-24; Judá, o reino del Sur, también fue destruido  pero por los babilonios, y les lleva cautivo; 2 Reyes 25:1-21; tras 70 años en el exilio retornan al territorio ancestral, reconstruyen el templo, la ciudad, el culto a Jehová, y sus vidas, Esdras 1:1-4.

Este pueblo que regresa del exilio, cuatrocientos años más tarde es testigo del nacimiento y obra redentora de Jesucristo, mismo que es destruido en el año 70 por los romanos, y vive disperso por el mundo hasta mayo del 48, cuando forman el actual Estado de Israel. Por lo tanto el moderno Estado de Israel está constituido fundamentalmente por los descendientes del reino del Sur, o de Judá; puesto que Israel, las diez tribus, aún sigue disperso en el mundo.

La Sagrada Escritura afirma que Israel, las diez tribus, será restaurado, Ezequiel 37:11-14; y reunido con Judá, Ezequiel 37:15-19, para formar el pueblo de Israel, las doce tribus. Estamos esperando estos eventos profetizados.

Relevancia de Israel: Volviendo a la pregunta, ¿Por qué Israel es relevante? Tenemos dos respuestas.

La primera: El moderno Estado de Israel es relevante porque es una prueba indudable de que las profecías bíblicas se cumplen. Lo que está ocurriendo en el Medio Oriente desde 1948, cuando surgió nuevamente Israel, fue profetizado hace más de dos mil quinientos años, Isaías 66:8-10.

La segunda: Nos extenderemos un poco. Partamos de un texto emblemático, Génesis 22:18: “En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Estas palabras las pronuncia Jehová, complacido por la actitud fervorosa y obediente de Abraham, al disponerse a sacrificar a su hijo Isaac a solicitud Divina. Algunos teólogos afirman que esta es una promesa mesiánica, se vislumbra la intención de Dios en todos aquellos acontecimientos para bendecir a la humanidad.

¿Qué significan estas palabras? Son un resumen de la promesa dada al Patriarca en Génesis 12:1-3. La simiente de Abraham se refiere a su descendencia, el pueblo de Israel, formado por los doce hijos de su nieto Jacob. Y también es una referencia a otro ilustre descendiente, a Jesucristo, el Mesías prometido, de la casa de David, de la tribu de Judá.

Es interesante la dinámica Divina tocante al Mesías: Llama a Abraham para formar de su descendencia un pueblo mesiánico, el pueblo de Israel; de ese pueblo elige una tribu mesiánica, la de Judá; de esta tribu elige una familia mesiánica, la de David, de cuyo seno surge Jesús, quien nace en la aldea de Belén de Judea.

Esto explica el por qué Dios propicia la división del Reino de Israel, luego de la muerte de Salomón. A través de los descendientes del reino de Judá, concretamente de la casa de David, nace el Mesías prometido: Jesucristo. Así Israel bendice a todas las naciones de la tierra, por lo planteado en Juan 3:16. Y ¿Qué sucede con el Israel disperso, las diez tribus? Seguramente también son de bendición a todas las naciones a través de sus aportes, tal vez uno de ellos es contribuir a la propagación del evangelio de Jesucristo, y la extensión del reino de los cielos.

El Pacto con Abraham y el conflicto árabe-israelí.

Cuando hablamos de la descendencia de Abraham, encontramos que existen al menos tres pueblos que sostienen tener derechos de sucesión sobre el pacto de Dios con Abraham.

Revisemos el pacto de jehová con Abraham. Cuando Dios llama al Patriarca, Génesis 12:1-3, le promete un territorio, la tierra prometida; además que su descendencia será innumerable, que bendecirán a los demás; y que será un pueblo bendito entre todas las naciones.

Seguidamente, cuando Jehová promete a Abraham un hijo, le explica la magnitud de su descendencia, incontable como las estrellas del cielo, Génesis 13:5; y también describe el territorio que le ha concedido, una franja de terreno desde el rio Nilo hasta el rio Éufrates, lo que se conoce como la media luna fértil de oriente, Génesis 13:18-21. Esta extensión territorial es ratificada cuando Dios alienta a Josué para que acometa la conquista de la tierra prometida, Josué 1:1-5, “Desde el desierto y el Líbano hasta el gran rio Éufrates, toda la tierra de los heteos, hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.”, 1:4.

Desde el Éufrates hasta el Nilo y el Mar Grande: Tierra Prometida.

Aunque Dios entregó a Israel una franja de terreno desde el Éufrates hasta el Mediterráneo, el gran mar, ellos solo conquistaron un pedazo de aquel territorio, desde el Mediterráneo hasta unos kilómetros más allá de la ribera oriental del Jordán, conocida como transjordania; tampoco conquistaron la tierra de los filisteos, actual Franja de Gaza. Tan solo en el reinado de Salomón Israel ocupó el territorio prometido, y fue un reinado de paz y unidad, 1 Reyes 4:20-21.

Ismael e Isaac, pugna por la promesa.

Pues bien, como registra la Biblia, Abraham tuvo un hijo, por sugerencia de Sara, con Agar su sierva egipcia, Génesis 16:1-4, este hijo es Ismael, el primer hijo de Abraham; posteriormente Jehová interviene para que Sara, quien era estéril y de edad muy avanzada tuviese a Isaac, Génesis 18:9-15; 21:1-7.

Este hecho tan insignificante en su origen ha devenido en una irreconciliable confrontación, que trasciende hasta hoy, sin que se aprecie una solución pacífica a corto plazo. Es el conflicto árabe-israelí, que tiene su origen en que cada parte del conflicto sostiene poseer derechos sobre la sucesión de Abraham, es decir el pacto de Jehová tocante al territorio.

Los ismaelitas, descendientes de Ismael, primer hijo de Abraham con Agar, afirman ser los legítimos herederos de Patriarca; por su parte los descendientes de Isaac, los israelitas, aducen que son ellos los verdaderos herederos de la promesa; la posesión de la media luna fértil, desde el rio Nilo hasta el rio Éufrates. Se suma a este conflicto el pueblo Palestino quien dice que desde la época de los romanos ellos han estado en posesión del territorio en controversia.

Aunque no se vislumbra una solución viable a este conflicto territorial, la Biblia revela, como mencionamos antes, que Israel, las diez tribus, será restaurado y unido a Judá, para constituir al pueblo de Israel, las doce tribus, y ocuparán el territorio a ellos prometido en tiempos del patriarca Abraham. Para que esto ocurra  debe lograrse un acuerdo de paz entre las partes en conflicto, indudablemente propiciado por el propulsor del pacto, Jehová de los ejércitos; Ezequiel 37:21-28.

Falta otro pueblo que también afirma ser heredero de la promesa a Abraham, contenida en Génesis 22:18, se trata del pueblo cristiano, quien afirma ser heredero de la promesa, no en lo relacionado al territorio, sino a la bendición que la simiente de Abraham concedería a todas las naciones de la tierra; y aquella bendición es la adopción como hijos de Dios por la fe en Jesucristo, Juan 1:12.

Resultado de imagen de todos los hijos de abraham juntos

Solución del Conflicto.

En su maravilloso y gran amor, Dios tendrá un tarto especial para la descendencia de Abraham, sean Ismaelitas, Israelitas, o cristianos; tan grande es el amor de Dios. El Sagrado Libro revela que estos grandes pueblos un día se unirán, por voluntad Divina, para conformar el pueblo que reinará para siempre con Jesucristo, luego de su Segunda Venida.

En conclusión, Israel es relevante en la historia porque es el instrumento Divino para el advenimiento de Jesucristo, simiente de Abraham, quien por su obra redentora propicia la restauración del hombre, y de la totalidad de la creación.

Bendito sea Israel.

Fuente:

  • Texto Bíblico: Biblia versión RVR60
  • Datos Históricos: Wikipedia
  • Notas Personales
  • Imágenes: Google