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LO QUE LA BIBLIA DICE SOBRE LA ACTUAL CRÍSIS VENEZOLANA

Decir que Venezuela atraviesa una crisis desproporcionada, descomunal es ya algo reiterativo. No hay que ser politólogo, economista, o Sociólogo para saberlo.

Poseer recursos económicos y no tener que comprar, ya dice algo; permanecer en casa por temor al hampa, es otro indicativo; trabajar responsablemente y que el salario no cubra la canasta básica, habla por sí solo; graduarse tras mucho empeño, y luego no conseguir empleo, u obtenerlo sin la esperanza de adquirir un vehículo, menos vivienda, dice bastante. Que un joven vea sombrío su futuro, es elocuente.

En pocos años han descendido los índices económicos, de seguridad, de empleo, de productividad; en general de calidad de vida. Surge la pregunta ¿Por qué ocurre esta situación, en el País con mayores recursos naturales del Continente?

Inmensidades de suelos fértiles, gran variedad de flora y fauna, abundante agua, clima apropiado para cosechar todo el año; costas marinas con un incalculable potencial turístico, y para la producción de alimento; abundantes reservas de petróleo. Sin exagerar el concepto, Venezuela posee en forma equivalente, las bondades del Jardín del Edén.

Venezuela posee terrenos aptos para la ganadería con potencial para abastecer el consumo interno, y alimentar a países vecinos.

Más todo este potencial no ha podido ser utilizado para el bienestar del País, al contrario, Venezuela es cada día más pobre. Hay suficientes análisis elaborados por expertos, en distintas áreas del saber humano, que presentan las causas de esta pobreza, de la crisis venezolana y sus alternativas de solución.

Los cristianos, basados en la Biblia, la Palabra de Dios, tienen un diagnóstico de la situación, y las recomendaciones para resolverla. Ahora, no es asunto de creer en Dios, sino de creerle a Dios, a lo que expresa a través de su Palabra.

Tome nota de esta escritura.

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos. 13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra. 15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

16 Ustedes se han portado tan mal como Omrí, rey de Israel; ¡han seguido el mal ejemplo de la familia del rey Acab! Por eso voy a destruirlos; ¡voy a hacer que la gente los humille y se burle de ustedes!» Miqueas 6:10-16 (TLA)

El profeta Miqueas describe la terrible situación que vive Israel, señala las cusas, y menciona las consecuencias. A simple vista pareciera que en su enojo Dios castiga a su pueblo; sin embargo hay que considerar que Dios no actúa como los hombres, su amor y santidad le impulsan al bien, y no puede ocasionar mal a su criatura. 

Lo que comúnmente se denomina “castigo”,  es la natural consecuencia activada por la conducta humana, por eso aquello de que “todo lo que el hombre sembrare, eso también segara.” Gálatas 6:7.

Los males a que estaba sometido aquel pueblo tenían un claro origen, eran consecuencia de la actitud hacia Dios asumida por ellos. Con base a este texto, podemos establecer un paralelismo a lo que ocurre en Venezuela, sin forzar el texto, ni su interpretación.

Relee:

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.

Este es el estado de cosas en el pueblo. ¿Cuál es la consecuencia de este estado de cosas?

Lee:

13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra. 15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Observa:

Toda acción genera una reacción,: el hombre determina el accionar Divino con su proceder. ¿Cuál es la consecuencia de desatender las instrucciones Divinas?

Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre,

Lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra,

Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo,

Exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo,

Exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Es decir:

Aunque se posea muchos recursos económicos, no tendrán que comprar para comer,

Un territorio con tanto suelo fértil, es improductivo, La agricultura no da suficiente cosecha,

Un país productor de aceite, petróleo, no puede usarlo, La producción agrícola, para proveer alimentos es insuficiente.

Al buscar el origen de tal situación, se observa que es consecuencia de su actitud hacia Dios, y al prójimo.

Los males de una Nación están íntimamente relacionados con la actitud displicente hacia Dios. Sin necesidad de castigo, el solo hecho de no otorgar su bendición a los pueblos, ya es un gran descalabro.

Así pues, la Biblia tiene la salida para Venezuela ante la crisis que vive, he aquí el planteamiento divino:

Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios. Miqueas 6:8 (TLA)

El texto describe en forma sencilla, lo que se espera de Venezuela, o de cualquier Nación que desee prosperar:

En la Biblia Dios ha dicho qué es lo mejor que se puede hacer y lo que se espera del pueblo. Es muy sencillo lo que Dios quiere:

Ser justos unos con otros

Bondadosos con los más débiles

Que Jehová sea el único Dios

Es tan sencillo lo exigido por Dios, que cualquier estratega lo desecharía por simple. Y es lo que se ha estado haciendo. Sin embargo note la esencia del mensaje divino, no es fútil la demanda, lo que se quiere:

Justicia Social

Respeto al derecho de los más débiles

Que Dios sea Único, no haya “dioses ajenos”

El tema de la justicia social y del respeto al derecho a los más débiles se resuelve aplicando los principios aprendidos desde la niñez, las leyes venezolanas, y los tratados internacionales. El meollo del asunto está en el tercer requisito: Que Dios sea el Único, que se deje la idolatría.

Y esta es la debilidad del pueblo venezolano, hay una minoría que ha roto definitivamente con la idolatría en sus múltiples y variadas manifestaciones. Existe una mayoría que todavía se resiste a reconocer a Dios como el Soberano, y a romper con la tradición que le impone adorar dioses ajenos, violando los dos primeros mandamientos de la Ley Divina, tal como se expresa en  Éxodo 20:3-6 (TLA)

3 »No tengan otros dioses aparte de mí. 4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. 5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.

Es necesario desechar la idolatría y reconocer a Dios, el Único y verdadero Dios.

Ahora, cuando hablamos de idolatría, viene a la mente la devota ancianita que le enciende una vela a la virgen de su devoción. Esa es la menos nociva, porque parte de un corazón ingenuo; y aunque es equivocada la adoración a esa virgencita, no hace tanto daño como el culto a las personalidades, que dicen vivir por siempre; confiar en grupos de poder político o económico; creer en determinados sistemas como fórmula de solución a la crisis; o buscar el ocultismo y la magia.

Todo lo que tenga prioridad sobre Dios, es un factor de poder que desvía el corazón del hombre por tenebrosos derroteros, y eso es idolatría.

Aunque parezca una fórmula ingenua, la Biblia propone esta alternativa, en línea con las palabras de Miqueas, antes mencionadas y analizadas:

“Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 (TLA)

Eso es lo que Dios quiere de ti Venezuela, para salir de la crisis.

Fuente:

Biblia: Versión Traducción en Lenguaje Actual. (TLA), tomada de https://www.biblegateway.com/versions/Traducci%C3%B3n-en-lenguaje-actual-TLA-Biblia/#booklist

Notas personales

Imágenes Google

PARA ENCONTRAR EL SENTIDO DE LA VIDA

En el artículo anterior hablábamos de un factor interno que nos incita al mal. Decíamos:

“Uno se dispone, se inclina al bien, a las cosas nobles; más en el camino de las acciones nobles interviene “algo” que distorsiona la disposición natural al bien; y como consecuencia aparece el mal proceder.”

Ese “algo”, a que hacemos referencia, esa fuerza que te incita al mal, es denominado pecado, o un  defecto de carácter.

Lo denominaremos “defecto de carácter”, porque originalmente el hombre fue creado con un carácter noble, bueno, inocente, perfecto. Y en estas condiciones vivió por tiempo indefinido; hasta que le fue sembrada la semilla de la desobediencia, de la rebelión, de la satisfacción egoísta de sus necesidades naturales.

Es decir la mente del hombre, originalmente creada para el bien, fue distorsionada, orientada hacia el mal.

Una mente orientada hacia el bien, no matará, ni robará, ni menospreciará al prójimo, no explotará a los débiles; porque el pensamiento virtuoso no permitiría que niños en algún lugar del mundo mueran a causa del hambre; ni incitaría a usar el ingenio para crear armas de destrucción masiva, ni sistemas para explotar al hombre.

Es decir, una mente orientada hacia el bien, propiciaría la paz entre las naciones del mundo, el bienestar de todos los hombres, el imperio de la justicia, la erradicación de las condiciones de miseria.

Una mente orientada hacia el bien, encontrará el sentido de la vida.

¿Qué ocurre cuando el hombre actúa bajo el dominio del mal, de su defecto de carácter?

Lea la prensa, observe  su entorno, y descubrirá el poder destructor de una mente dirigida, controlada por su naturaleza corrompida.

Inseguridad, tristeza, culpa, ansiedad, guerras, hambre, miseria, dolor, muerte, son las consecuencias de la acción errada del hombre.

Por eso no se encuentra sentido a la vida. Porque vivimos un mundo para el cual no fuimos creados.

¿Cómo resolver esta situación?

Se necesita un cambio de mente, un cambio de actitud. Ahora este cambio no ha podido ser logrado con el nivel de conocimiento actual. Es que ni un trasplante de cerebro lograría tal maravilla.

El método para operar el cambio de la mente, es sencillo. Requiere tan solo un acto de fe.

Jesucristo expresó, en el evangelio de Marcos, capítulo 1, verso 15, lo siguiente:

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de los cielos está cerca; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Este no es un mensaje religioso, no expongo, ni defiendo una religión.

Este es un mensaje espiritual.

Así pues que lo que a continuación expongo, lo hago en el ámbito espiritual, respetando la religión que profesas, y sin incitarte a cambiarla.

Analicemos el anterior texto:

“El tiempo se ha cumplido”. Esta frase hace referencia al momento en que fueron pronunciadas. Era el momento para formular esa declaración; las condiciones estaban dadas.

En la actualidad, y en tu caso personal. Este es el tiempo oportuno. Ha llegado el momento. Es la oportunidad para que conozcas esta verdad. Por eso estás leyendo estas palabras.

“El reino de los cielos está cerca”. Se refiere a que el imperio del bien sobre el mal se hace realidad. Se acerca la expresión del amor, de la gracia de Dios para con los hombres. Un Dios perdonador, que quita el pecado del mundo.

“Arrepentíos”. Para cambiar la mente, no es necesaria una intervención quirúrgica invasora; o un trasplante de cerebro; ni un lavado cerebral. Jesucristo propuso un método menos traumático y más efectivo. Lo denominó arrepentimiento. Es decir cambiar radicalmente la dirección de la vida. Un giro de 180 grados. Una mente nueva.

Cuando, Jesús expresó: “arrepentíos y creed en el evangelio.” Propuso un interesante proceso. Estas palabras son traducidas del griego, que originalmente, sería algo así: μετανοειτε και πιστευετε εν τω ευαγγελιω (metanoeite kai pisteúete en to evaggelio). Fijemos nuestra atención en la primera palabra griega μετανοειτε; esta deriva de la expresión μετανοῖεν (metanoien), palabra que está compuesta de “meta” que significa cambio, más allá, transformación, y “nous”, que significa mente. Metanoia, arrepentimiento, significa cambio de mente.

El arrepentimiento, es como nacer de nuevo; significa un cambio de actitud. La actitud, es la manera aprendida, organizada y sistemática de pensar, sentir y reaccionar. Uno primero piensa, luego siente, y finalmente reacciona. Por lo tanto, la conducta observable, nace en un pensamiento. Veámoslo mediante un ejemplo. Visualice una comida que le gusta mucho, imagine su apariencia, textura, color, aroma, sabor. Disfrute unos instantes esa imagen. Usted tiene en su mente esa sabrosa comida, y en su boca más saliva de la habitual.

Por ello los psicólogos conductistas estaban equivocados en algunos de sus planteamientos, pensaron que cambiando los estímulos, cambiaban la conducta. De todos modos lograron cambios temporales, más un cambio permanente, necesita un cambio radical en la manera de pensar. Metanoia, una mente nueva.

Si usted quiere cambiar algo, en su manera de ser, cambie su manera de pensar. Debido a esto es que se habla de la renovación de la mente. Es que una mente renovada determina una nueva persona.

“Creed en el evangelio”. La expresión “evangelio” originalmente en griego ευαγγελιω, “evaggelio”, significa “buena noticia”, que en el contexto del Nievo Testamento, se refiere a Jesucristo. Es decir, la buena noticia, el evangelio, es Jesucristo.

¿Qué importancia tiene creer en Jesucristo?

Nos concede una nueva naturaleza, de carácter espiritual.

Posibilita reactivar las virtudes que nos impulsan a las cosas nobles.

Perdona los pecados, y libera del sentimiento de culpa.

Hoy es el momento oportuno para ti, cree en Jesucristo, recíbele en tu corazón, y experimenta una nueva naturaleza.

Para más información de este tema, lee: Cambiar la Mente, en:

http://lalumbrera.wordpress.com/2011/01/13/cambiar-la-mente/