EL ADULTERIO: LA OTRA CARA

El adulterio es un fenómeno humano que existe desde que el hombre forma las primeras sociedades. En la Biblia ocupa un lugar prominente entre los actos humanos que desagradan a Dios, al punto que se considera abominación, Ezequiel 12:11.

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En el libro de Malaquías no se menciona directamente esta práctica como un problema entre los israelitas, sin embargo es el trasfondo de algunos reclamos Divinos respecto de la unión ilícita con mujeres que rinden cultos a dioses paganos, trayendo aquella al seno del hogar la idolatría, considerada por Dios adulterio.

El adulterio es la unión sexual de una persona casada con otra que no sea su conyugue; dicha expresión deriva de “adulterar”, que significa: alterar o eliminar la calidad y pureza de una cosa añadiéndole algo que le es ajeno o impropio.

Por ejemplo, se adultera la pureza y calidad del café añadiéndole granos de maíz, o de otro grano, para luego tostarlo, molerlo y expenderle como si fuese puro. De esta analogía extraemos la idea de pureza, que es antónimo u opuesto de adulterio.

En todas las sociedades humanas esta práctica es moralmente censurada, y en algunas se considera delito. En Venezuela es la causal número uno para el divorcio, según el artículo 185 del Código Civil de Venezuela.

¿Cómo nace el adulterio en el ser humano? Vayamos a la Biblia, lee Gálatas 5:19.21, allí se da un listado de “manifestaciones de la carne”, en la que el adulterio ocupa el lugar número uno. De este texto inferimos que el adulterio emerge como una “manifestación de la carne”.

En la Biblia la expresión “carne” se refiere al tejido, principalmente muscular, que cubre el cuerpo humano, por lo cual se usa la expresión para referirse a la naturaleza física del hombre, lee Génesis  6:3, para Jehová el hombre es “carne”; en Juan 1:14, el Verbo, Jesucristo, se hizo “carne”.

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También carne se usa en el sentido de las tendencias humanas desvirtuadas, que incitan al mal, Génesis 6:5. En Romanos capítulo ocho se describe la intensa batalla entre las tendencia de la carne, y las del espíritu.

Volviendo a la lista de Gálatas cinco, observemos que el adulterio es descrito como una “manifestación” de la carne. Una expresión de la “carne” en sus dos significados bíblicos.

Veamos la dinámica del adulterio. Nace de una necesidad humana básica relacionada con el sexo, recordemos que una de las funciones del sexo es la reproducción de la especie. Entonces el creador dota al hombre de aquel impulso. En los animales se denomina “celo”, estar en celo es estar en el momento óptimo para la reproducción; en los humanos aquel deseo se denomina instinto, necesidad, impulso, y libido para Freud padre del psicoanálisis.

Cuando aquel impulso humano se orienta hacia la pareja, se alcanza una indescriptible sensación de bienestar, placer, cariño, ternura, pasión que fortalece la unión conyugal, y coadyuva a la salud física y metal. Para una idea de aquel disfrute excelso lea el Cantar de los Cantares; allí se trata el tema de la sexualidad sin tabúes, mitos, ni eufemismos.

Uno de los problemas de tantas personas es considerar el acto sexual, y el impulso que lo prepara, como malos, asociarlos erradamente al pecado original. El sexo no estuvo implicado en la desobediencia de Eva, lea de nuevo Génesis tres para que lo compruebe.

Algunos predicadores usan unas expresiones poéticas del Salmista para introducir un concepto totalmente equivocado sobre el sexo. Lee Salmos 51:5:

He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

David, al confesar precisamente su adulterio, se dirige a Dios para solicitar clemencia, tanto como para liberarse de la tremenda carga de culpa. En el transcurso de aquella confesión expresa algo bien establecido en la Biblia, que como ser humano es heredero del “pecado original”. No que sus padres al unirse sexualmente para concebirle cometieron un pecado.

Dejamos claro que la relación sexual, y el impulso que incita a disfrutar aquella es parte del plan de Dios, es más, de acuerdo a Génesis 1:28 es una bendición.

Y esa bendición es para disfrutarla con la pareja, con su conyugue. Realizar tal acto con alguien ajeno, se concibe como adulterio porque  altera o elimina la calidad y pureza del matrimonio, de la relación conyugal.

El adulterio en la Biblia es tema recurrente porque esa relación imperfecta se usa como símil de la relación de Dios con la Nación de Israel, en Oseas así se evidencia, Oseas 3:1. Israel traiciona a Jehová adorando ídolos, en la Sagrada Escritura la idolatría se concibe como adulterio. El libro de Oseas analiza esta problemática.

El problema del adulterio es más grave de lo que se puede imaginar, Jesucristo eleva este problema a ámbitos insospechados, leamos Mateo 5:27-28:

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Este es el argumento usado por Jesús mismo cuando le es presentada la mujer “sorprendida en adulterio”, Juan 8:1-11, el Maestro dice a los moralistas: “El que de vosotros este sin pecados, sea el primero en arrojar la primera piedra.”

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Para Jesús el adulterio es uno de esos pecados que se conciben y no se materializan, pero siguen siendo pecado, por lo cual en las Iglesias hay más adúlteros de lo cualquier ser humano sea capaz de imaginar. En el ámbito legal se denomina premeditación al acto de concebir en la mente un proyecto de delito que luego se ejecuta.

El adulterio es premeditado,  no es algo casual.

¿Cómo prevenir el adulterio? La Biblia ofrece la estrategia.

No vamos a dar una receta, sino a mencionar lo que la Biblia aconseja:

Primero: Entender que el deseo sexual es natural, y que no es pecado la atracción hacia el sexo opuesto, Génesis 1:27-28, y libro de Cantares.

Segundo: Cuando el deseo sexual se orienta hacia alguien que no es la pareja, ejercer  dominio propio, fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22-23.

Tercero: Propiciar permanentemente la higiene mental, eliminando, o canalizando los pensamientos teñidos de lujuria o lascivia, practicar el consejo de Pablo en Filipenses 4:8, pensar en lo “verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable” en general en todo lo que destaque tus virtudes y sea digno.

Cuarto, ejercita tus disciplina espirituales: oración, practicar la palabra, ayunar, vestir la armadura del Espíritu, Efesios 5:10-20; ejercitar el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23.

¿Es pecado el adulterio? Como hemos declarado en artículos anteriores sobre las uniones mixtas, y el divorcio, el adulterio no es otra cosa que un acto de desobediencia.

Desobediencia a la Palabra de Dios que pide mantener pura la relación conyugal, y una traición a la promesa matrimonial de consagrarse totalmente para el otro.

Entonces una medida para evitar el adulterio es obedecer la Palabra, ejercer dominio propio, y sobre todo cultivar el amor.

¿Si una persona comete adulterio es motivo para separarse de ella, divorciarse? No, ¿Qué hacer? Perdonar, seguir amando, buscar ayuda con un experto, tal vez la pareja necesita tratamiento psicológico por eventos que le han marcado.

Al adulterio se le ha dado una prominencia inmerecida, porque los adúlteros que materializan el acto mental son minoría, frente a las personas que mantienen pura la relación que son más, aunque no sabemos lo que pasa por sus mentes.

Por otra parte el adulterio es un acto de desobediencia similar a dar falso testimonio, mentir, o no guardar el día de reposo. No hay pecados graves y leves. Existe la tendencia de “disciplinar” a un adultero, y tolerar los “pecadillos” de un chismoso. La errada aplicación de la ética cristiana establece diferencias entre ambos actos de desobediencia.

Por cierto la palabra disciplinar proviene de disciplina que a su vez se relaciona con discipulado, palabras todas con significado de enseñar, instruir. Más muchas “disciplinas” lo que buscan es someter al escarnio público a una persona que necesita afecto, comprensión, y sobre todo ayuda para salir de aquella dolorosa conducta.

Jesús marca la pauta de cómo tratar esta dolorosa situación, en Juan ocho, al tratar a aquella mujer la dignifica al manifestar que no la condena, y la restituye a su hogar diciéndole: “No lo hagas más”.

Fuente:

Biblia, versión RVR60: tomada de ww.biblegateway.org

Conceptos: RAE,

Imágenes: Google

Notas personales

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CUANDO DIOS NO OYE EL CLAMOR DE SU PUEBLO

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

El texto que sirve de tema a este escrito contiene una determinación Divina que contrasta con otros llamados en la Escritura en los que se muestra a Dios insistiendo en que se ore, clame, pida y El  va a responder al clamor de su pueblo.

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Es la nota resaltante en el llamado a Moisés: “He oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias…”, Éxodo 3:7; seguidamente comisiona al patriarca para ir a liberar e su pueblo, a Israel. En este orden de ideas se lee 2 Crónicas 7:14; Jeremías 33:3; y la bien recordada cita de Mateo 7:7. En todas aquellas referencias se invita al pueblo que ore, y Dios promete una respuesta inmediata, como es el caso de Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”

Siendo así, por qué esta vez Dios se aparta de su habitual estilo y expresa tajantemente que aun cuando el pueblo grite pidiendo la intervención Divina, no serán oídos.

¿Qué motiva que las oraciones del pueblo no sean oídas por el Padre Celestial? La respuesta la obtenemos al leer en su totalidad el capítulo 8 del libro de Ezequiel. Démosle una mirada.

En ese capítulo el profeta narra una visión que tuvo sobre la devoción de Israel, en realidad de sus líderes. Es llevado a Jerusalén y esto es lo que se le muestra:

3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. 4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. 5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada. 6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario?

Lee la pregunta contenida al final del versículo seis, ¿Te dice algo? ¿Qué puede hacer el pueblo para que Dios se aleje de su lado?

Dios lleva al profeta al Templo, que como sabemos está dedicado a Jehová, es el santo lugar desde donde se manifiesta a su pueblo, y ¿Qué se observa a la puerta del altar? “…aquella imagen del celo.” ¿Cuál es la imagen del celo? No se dice cuál es, pero podemos interpretar que era la estatua de un ídolo, de los tantos con los cuales Israel se contaminó para practicar la idolatría, reprobada por Dios. Entre aquellas deidades falsas se sabe que eran objeto de adoración: Baal, Moloch, dioses originarios de Babilonia.

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Reproducción de Baal, dios cananeo de la fertilidad.

¿Qué puede alejar a Dios de su pueblo? La idolatría, el culto a ídolos, personalidades, o cualquier otro elemento que se anteponga a Dios, infringiendo los dos primeros mandamientos de la Ley Divina.

La narración prosigue:

Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. 7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. 8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. 12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

Lee en el versículo doce la pregunta que Dios hace a Ezequiel, y la respuesta que Él mismo se da. ¿Podrá un siervo de Dios hacer algo en secreto? ¿Podrá hacer un anciano, dirigente del pueblo, hacer algo en privado sin que Dios lo sepa? Observa la escena:

Alrededor del Santuario hay habitaciones para uso de quienes ministran en el Templo. Entre ellas existe una secreta. En sus paredes se observan dibujos de toda clase de imágenes abominables ante Dios: reptiles, bestias abominables, e ídolos; para comprender la magnitud del desafío a Dios, lee Levíticos capítulo once. Es terrible que aquello se plasme en una habitación privada en la casa de Dios; pero lo peor es que setenta ancianos, en secreto, rindan culto a aquellas abominaciones. El hecho de ofrecer incienso es algo que indica rendir culto, adorar, y clamar a un dios falso; en el entendido que el incienso transmite la idea de las oraciones del pueblo dirigidas a Dios; y era un acto relacionado con la expiación del pecado del pueblo. El Sumo Sacerdote llevaba consigo incienso en el solemne momento de ofrecer la sangre del sacrificio para el perdón del pecado del pueblo, Levíticos 16:11-15.

Imagen de Nejbet, diosa buitre egipcia.

El número setenta, nos indica que no era cualquier clase de persona; y el hecho de ser ancianos da la idea de que representan autoridades religiosas. Es decir los guías espirituales de la Nación, en secreto practican ritos paganos.

Pero aquello no se detiene allí, las abominaciones siguen, veamos:

13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre?

Ahora son mujeres que entran en escena. Están a las puertas del templo, en el atrio de las mujeres, ellas no tienen acceso al atrio de Israel, de los hombres. En el espacio reservado para ellas endechan, lloran a Tamuz.

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Semiramis amamanta a Tamuz.

¿Quién es Tamuz? Es una deidad babilónica, su origen se remonta a la época de Nimrod, y la formación de las primeras civilizaciones y cultos paganos. La mitología afirma que Tamuz es la encarnación de Nimrod. La historia es así: Se dice que Nimrod tenía una esposa, Semiramis; este hombre era muy valiente, pero tenía la cualidad de que era opuesto a Dios, recuérdese lo de la torre de babel. Pues bien, a la muerte violenta de Nimrod, su esposa para mantener el poder inventa que Nimrod se convierte en el dios sol; pasado el tiempo, siendo ella virgen un rayo del sol la fecunda y nace un niño a quien llama Tamuz, encarnación del dios sol, que era Nimrod. Un fatal accidente quita la vida a Tamuz, la leyenda dice que un jabalí le da muerte. Ante esta eventualidad Semiramis ideo que el dios Tamuz resucitaría. Por ello el culto a Tamuz quien muere en el invierno, y resucita en primavera. Aquellas mujeres hacen duelo por Tamuz, y le rinden culto a la espera de su resurrección. Lee 8:1, ubica la fecha: año seis, mes seis; día cinco. El año seis de la cautividad; el mes sexto es el de Adar, del calendario hebreo, que corresponde a comienzos de la primavera, entre nuestros meses febrero y marzo. Tiempo en que se clama por la resurrección de Tamuz, lo que pudiera ocurrir en primavera.

¿Le parece abominable aquello? La narración sigue:

Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. 16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. 17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.

Entran en escena los hombres, están ubicados a la entrada del altar, en el atrio de los hombres, que se encuentra entre el atrio de las mujeres y el de los sacerdotes. ¿Qué hacen allí? Le dan la espalda a Dios, dirigen sus frentes hacia donde sale el Sol y le rinden culto.

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El culto al Sol es recurrente en todas las culturas.

Revisemos la escena en su totalidad.

Primero, revisemos los cultos:

A la imagen del celo, un ídolo, posiblemente Baal o Moloch; También el culto a las imágenes pintadas en la habitación oculta de los ancianos, todas abominables; igualmente el culto a Tamuz, por parte de las mujeres; y al dios Sol adorado por los hombres. Todos estos cultos son originarios de Babilonia, y se manifiestan a lo largo de la historia universal. Aun hoy se les sigue rindiendo culto de diferentes formas, incluso entre el pueblo de Dios.

Segundo, veamos el templo y su distribución:

Al traspasar la puerta oriental, entramos al atrio de las mujeres, seguidamente se ubica el atrio de Israel, o de los hombres; luego sigue el de los sacerdotes, donde está el altar del sacrificio y la fuente de bronce; después de este entramos al Lugar Santo, donde vemos la lámpara de siete brazos y la mesa de los panes de la proposición, finalmente el Lugar Santísimo, tras el velo, donde se ubica el Arca del Pacto. Alrededor del santuario existen cámaras para uso de quienes ministran en el Templo.

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Plano del templo, tomado de Wikipedia.

Pues bien en todos y cada uno de los espacios sagrados, excepto el Lugar Santo y el Santísimo, se practican ritos abominables a Dios.

Tercero observemos quienes rinden cultos abominables:

Los ancianos de Israel, los dirigentes religiosos; también los hombres, y finalmente las mujeres. Es decir todo Israel rinde culto a dioses falsos; y lo hacen en el Templo, un lugar destinado a honrar a Jehová el Dios de Israel. De ahí la afirmación relacionada con la imagen del celo, que hace que Dios se aparte del templo y de la Nación en general.

Jehová es celoso, no acepta la traición descarada e insensata de su pueblo. La Idolatría, los cultos y ritos paganos son abominables a los ojos de Dios.

Apliquemos el texto a la Venezuela, al releer la cita, viene a la mete las prácticas paganas, los cultos a deidades falsas, y la invocación a espíritus. Y se atribuye los males del país a los brujos, a los hechiceros, a los ateos, a quienes practican ritos satánicos de cualquier especie. Que los males de Venezuela son por culpa de aquellos, y se le suma a los responsables de la Revolución, y se agrega a los emblemáticos de la oposición.

Están equivocados quienes así piensan, y es una forma elegante de eludir responsabilidades. Aunque todo aquello desagrada a Dios, Él lo toma como una actitud propia de personas que no forman parte de su pueblo, que están en tinieblas; quienes son el objeto de la proclamación del evangelio que aún no han comprendido y aceptado.

Se puede entender que una mujer a quien la luz del evangelio no ha llegado a su vida, por lo cual aún no es pueblo de Dios, practique cultos a una deidad, Tamuz o cualquier otra. Es comprensible que un hombre ajeno al pueblo de Dios, que desconozca el mensaje de la Biblia, afirme que tiene “Un Comandante Supremo”, en la figura de un amado dirigente político. Se puede entender que alguien ajeno a la doctrina cristiana acuda a la montaña de Sorte y le rinda culto a María Lionza. A todos ellos les falta la luz del evangelio, y Dios tiene un trato especial para cada uno. Recuerde Juan 3:17-18, y aquello de ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? Romanos 10:14-15.

Otra cosa es para el pueblo de Dios, sean los descendientes de Israel, o los cristianos que viven en Venezuela. Para ellos no hay excusa. Comenzamos este escrito con las últimas palabras del capítulo ocho de Ezequiel:

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

Si usted es cristiano, o es israelita, y se pregunta ¿Por qué Dios no escucha nuestro clamor? Relea el capítulo ocho de Ezequiel, medite cada palabra, saque sus propias conclusiones.

¿Quiere que Dios responda en el marco de 2 Crónicas 7:14, y el resto de sus promesas? Medite en el capítulo ocho de Ezequiel y luego proceda como la gran plegaria de Salomón, tan reiterad de 2 Crónicas 7:14.

Para que Dios nos oiga.

Fuente:

LO QUE LA BIBLIA DICE SOBRE LA ACTUAL CRÍSIS VENEZOLANA

Decir que Venezuela atraviesa una crisis desproporcionada, descomunal es ya algo reiterativo. No hay que ser politólogo, economista, o Sociólogo para saberlo.

Poseer recursos económicos y no tener que comprar, ya dice algo; permanecer en casa por temor al hampa, es otro indicativo; trabajar responsablemente y que el salario no cubra la canasta básica, habla por sí solo; graduarse tras mucho empeño, y luego no conseguir empleo, u obtenerlo sin la esperanza de adquirir un vehículo, menos vivienda, dice bastante. Que un joven vea sombrío su futuro, es elocuente.

En pocos años han descendido los índices económicos, de seguridad, de empleo, de productividad; en general de calidad de vida. Surge la pregunta ¿Por qué ocurre esta situación, en el País con mayores recursos naturales del Continente?

Vista de la Represa de Tucupido, Estado Portuguesa, desde el Satelite de Google.

Inmensidades de suelos fértiles, gran variedad de flora y fauna, abundante agua, clima apropiadao para cosechar todo el año; costas marinas con un incalculable potencial turístico, y para la producción de alimento; abundantes reservas de petróleo. Sin exagerar el concepto, Venezuela posee en forma equivalente, las bondades del Jardín del Edén.

Venezuela posee terrenos aptos para la ganadería con potencial para abastecer el consumo interno, y alimentar a paises vecinos.

Más todo este potencial no ha podido ser utilizado para el bienestar del País, al contrario, Venezuela es cada día más pobre. Hay suficientes análisis elaborados por expertos, en distintas áreas del saber humano, que presentan las causas de esta pobreza, de la crisis venezolana y sus alternativas de solución.

Los cristianos, basados en la Biblia, la Palabra de Dios, tienen un diagnóstico de la situación, y las recomendaciones para resolverla. Ahora, no es asunto de creer en Dios, sino de creerle a Dios, a lo que expresa a través de su Palabra.

Tome nota de esta escritura.

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.

13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra.

15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

16 Ustedes se han portado tan mal como Omrí, rey de Israel; ¡han seguido el mal ejemplo de la familia del rey Acab!

Por eso voy a destruirlos; ¡voy a hacer que la gente los humille y se burle de ustedes!» Miqueas 6:10-16 (TLA)

Con base a este texto, los males a que estaba sometido aquel pueblo tenían un claro origen, eran consecuencia de la actitud hacia Dios asumida por ellos. Con base a este texto, podemos establecer un paralelismo a lo que ocurre en Venezuela, sin forzar el texto, ni su interpretación.

Relea:

10-11 «Israelitas, ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados. Todo lo que hacen me disgusta. Se hacen ricos mediante el engaño; usan pesas y medidas falsas, y luego amontonan en sus casas todo lo que se han robado. 12 Los ricos se aprovechan de los pobres, y todos en esta ciudad son unos mentirosos.

Observe:

  1. Ya no voy a soportar que sigan siendo tan malvados.
  2. Todo lo que hacen me disgusta.
    1. Se hacen ricos mediante el engaño;
    2. Usan pesas y medidas falsas, y
    3. Amontonan en sus casas todo lo que se han robado.
    4. Los ricos se aprovechan de los pobres,
    5. Todos en esta ciudad son unos mentirosos.

Este es el estado de cosas en el pueblo, debido a lo cual se determina una consecuencia:

Lea:

13 »Por eso voy a castigarlos; ¡voy a destruirlos por sus pecados! 14 Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre; lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra. 15 »Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo; exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo; exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Observe:

Por eso voy a castigarlos; voy a destruirlos por sus pecados:

  1. Aunque coman, no quedarán satisfechos, sino que se quedarán con hambre,
  2. Lo que cosechen, lo perderán; y aun si logran rescatar algo, yo haré que lo pierdan en la guerra,
  3. Sembrarán trigo, pero no llegarán a cosecharlo,
  4. Exprimirán aceitunas para sacar aceite, pero no llegarán a usarlo,
  5. Exprimirán uvas para hacer vino, pero no llegarán a beberlo.

Es decir:

  • Aunque se posea muchos recursos económicos, no tendrán que comprar para comer,
  • Un territorio con tanto suelo fértil, es improductivo,
  • La agricultura no da suficiente cosecha,
  • Un país productor de aceite, petróleo, no puede usarlo,
  • La producción agrícola, para proveer alimentos es insuficiente.

Al buscar el origen de tal situación, se observa que es consecuencia de su actitud hacia Dios, y al prójimo.

Los males de que acaecen a una Nación, están íntimamente relacionados con la actitud displicente hacia Dios. Sin necesidad de castigo, el solo hecho de no otorgar su bendición a los pueblos, ya es un gran descalabro.

Así pues, la Biblia tiene la salida para Venezuela ante la crisis que vive, he aquí el planteamiento divino:

Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios. Miqueas 6:8 (TLA)

El texto describe en forma sencilla, lo que se espera de Venezuela, o de cualquier Nación que desee prosperar:

En la Biblia Dios ha dicho qué es lo mejor que se puede hacer y lo que se espera del pueblo. Es muy sencillo lo que Dios quiere:

  1. Ser justos unos con otros,
  2. Bondadosos con los más débiles,
  3. Que Él sea su único Dios.

Es tan sencillo lo exigido por Dios, que cualquier estratega lo desecharía por simple. Y es lo que se ha estado haciendo. Sin embargo note la esencia del mensaje divino, no es fútil la demanda, lo que se quiere:

  • Justicia Social,
  • Respeto al derecho de los más débiles,
  • Que Dios sea Único, no haya “dioses ajenos”.

El tema de la justicia social y del respeto al derecho a los más débiles se resuelve aplicando los principios aprendidos desde la niñez, las leyes venezolanas, y los tratados internacionales. El meollo del asunto está en el tercer requisito: Que Dios sea el Único, que se deje la idolatría.

Y esta es la debilidad del pueblo venezolano, hay una minoría que ha roto definitivamente con la idolatría en sus múltiples y variadas manifestaciones. Existe una mayoría que todavía se resiste a reconocer a Dios como el Soberano, y a romper con la tradición que le impone adorar dioses ajenos, violando los dos primeros mandamientos de la Ley Divina, tal como se expresa en  Éxodo 20:3-6 (TLA)

3 »No tengan otros dioses aparte de mí. 4 »No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. 5 No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor. Yo soy el Dios de Israel, y soy un Dios celoso. Yo castigo a los hijos, nietos y bisnietos de quienes me odian, 6 pero trato con bondad a todos los descendientes de los que me aman y cumplen mis mandamientos.

Es necesario desechar la idolatría y reconocer a Dios, el Único y verdadero Dios.

Ahora, cuando hablamos de idolatría, viene a la mente la devota ancianita que le enciende una vela a la virgen de su devoción. Esa es la menos nociva, porque parte de un corazón ingenuo; y aunque es equivocada la adoración a esa virgencita, no hace tanto daño como el culto a las personalidades, que dicen vivir por siempre; confiar en grupos de poder político o económico; creer en determinados sistemas como fórmula de solución a la crisis; o buscar el ocultismo y la magia.

Todo lo que tenga prioridad sobre Dios, es un factor de poder que desvía el corazón del hombre por tenebrosos derroteros, y eso es idolatría.

Aunque parezca una fórmula ingenua, la Biblia propone esta alternativa, en línea con las palabras de Miqueas, antes mencionadas y analizadas:

“Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 (TLA)

Eso es lo que Dios quiere de ti Venezuela, para salir de la crisis.

Fuente: