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¿QUÉ SOLICITÓ MONICA SPEAR 4 MINUTOS ANTES DE MORIR?

La trágica, indignante y dolorosa muerte de Mónica Spear sigue propiciando que se haga notar la igualmente trágica, indignante y dolorosa pérdida en el ejercicio de los más elementales valores ciudadanos.

Según reseña de prensa, el funcionario encargado de activar el Sistema de Emergencias 171, no atendió debidamente el llamado de auxilio de la desesperada víctima atrapada en su vehículo.

Según EL UNIVERSAL, en información publicada el sábado 18 de enero de 2014, “…dos funcionarios de Protección Civil Carabobo, destacados en el comando de emergencias 171 de Puerto Cabello, fueron despedidos el jueves por no atender el llamado de emergencia que realizó Mónica Spear, a través de su teléfono celular, una vez que se accidentara en el sector El Cambur de la carretera Puerto Cabello-Valencia, la noche del 6 de enero.”

El Mundo, en su edición del 18/01/2014, “…el  crimen de la actriz Mónica Spear y su ex esposo fue “casi simultáneo” a la llamada que realizó Spear al 171.”, añade: ‘’…se recibió la primera llamada a las 10:44 pm en el 171, la cual “fue atendida y registrada”. Cuatro minutos después, el conductor de la grúa que los auxiliaba se comunicó al mismo número para advertir del asesinato.” Quien formula esta declaración es el Gobernador del Estado Carabobo, por lo cual no tenemos duda de su veracidad.

Siguiendo nuestro orden de ideas, leamos la secuencia de hechos, narrados por Notitarde, en la sección Sucesos en fecha 08/01/2014:

“Al quedar atravesado, Thomas rodó hasta el hombrillo de la autopista. Ahí, sin manera alguna de movilizar el vehículo, llamó a una grúa que tardó al menos 15 minutos en llegar.

Parecía un procedimiento de rutina de tantos que han realizado los grueros, pero en esta mala oportunidad y durante el proceso de montaje, la cadena se rodó. Apurados por la hora y por la oscuridad intentaron ajustarla y súbitamente el gruero se sorprendió cuando un hombre le hizo señas para que no avanzara.

El ayudante atemorizado se escondió en el monte y el conductor de la grúa corrió asustado cuando los delincuentes con armas en la mano, comenzaron a amedrentar a la pareja para llevarse el vehículo.

Mónica, Thomas y la niña ya estaban dentro del carro. Llenos de pánico subieron los vidrios y bajaron los seguros tratando de resguardarse, de ahí nadie los sacaría. De ahí sus vidas les serían arrebatadas.” Hasta aquí la información de Notitarde.

Mónica Spear y su ex esposo ya estaban sobre la grúa cuando fueron asesinados (2080653)

De ser ciertas las informaciones de prensa, que no ponemos en duda, tomemos nota de lo siguiente:

Pasada las diez de la noche del 6 de enero, el vehículo en el que viajaba Mónica y su familia sufre una avería en los cauchos del copiloto; llaman a una grúa, que atiende el llamado de emergencia y tarda solo15 minutos en llegar. En el proceso de montar el vehículo accidentado en la grúa, la cadena de la grúa se rodó, por lo que proceden a corregir la falla. En ese momento, se desencadena la tragedia.

Según el diario el Mundo, Mónica llamó al 171, solicitando ayuda, a las 10:44: cuatro minutos más tarde, a las 10:48, el conductor de la grúa, llama al 171 para reportar la muerte de Mónica y su esposo.

A la luz de lo revelado, la llamada de Mónica al 171, se produjo 4 minutos antes de ser asesinada. De ser así, el vehículo debería haber estado sobre la plataforma de la grúa, debido a que, como sabemos,  el proceso para montar un vehículo en una grúa es lento, más si se “rueda la cadena”, y la operación se realiza en la oscuridad.

De ser verdadera esta presunción, la llamada de Mónica no fue para solicitar una grúa, puesto que esta “montada” sobre una; no fue para solicitar una ambulancia, puesto que no estaba herida.

¿Qué solicitó Mónica Spear cuatro minutos antes de morir?

Este hecho, insistimos, nos ofrece un lamentable diagnóstico de un mal que está instalado en la mente de muchos venezolanos, la “mala atención al público”, por parte de quienes están en puestos dedicados a tratar con personas, sean entes públicos, o empresas privadas.

 Quienes acudimos diariamente a solicitar un servicio, adquirir un bien, o pedir una información, recibimos una pésima atención.

Hay que recordar la diferencia entre atención al público, y servicio al público.

La atención tiene que ver con trato amable; con receptividad, comprensión, respeto, empatía; así como respuesta inmediata, oportuna.

El servicio tiene que ver con la habilidad, pericia, capacidad de resolver lo solicitado.

Un mecánico que le recibe con una sonrisa, le brinda un café; y luego repara adecuadamente el desperfecto mecánico de su vehículo; es un ejemplo de “buena” atención al cliente, y de “buen” servicio.

Es impresionante como en algunas entidades bancarias el usuario es irrespetado por malhumorados cajeros, o “ejecutivos” de negocios; es insoportable tener que acudir a un ente público, y hacer “cola”, desde las cuatro de la mañana para tramitar un documento, cuya transcripción tarda solo diez minutos.

Es insólito ir a disfrutar un rato en un restaurant, recibir un trato displicente, y luego tener que pagar 10% por la (mala) atención; aunque la comida sea excelente, queda un saborcito amargo.

Una pregunta para la reflexión: ¿Cuántas llamadas habrá recibido el operador del 171, semejantes a la de Mónica, y ha ofrecido   la misma “mala” atención?

Se argumenta que la “mala” atención al público, es por la desconformidad de los empleados o funcionarios, respecto de sus salarios, beneficios, o descontento con sus superiores. Lo cual es una verdad a medias.

La falta de respeto a principios básicos de una sociedad, de cumplimiento a la ética del  funcionario público, no es un asunto de salario, de compromiso partidista, de estar “en la buena” con el jefe. Es un asunto de valores inculcados, de educación, de disciplina.

Y estos últimos se adquieren en el hogar, en la escuela, en la iglesia.

¿Qué está pasando en estas instituciones?

Hay un principio Bíblico, cuya aplicación cambiaría al mundo, el tal es: “…ama a tu prójimo, como a ti mismo…”. La puesta en práctica de este principio, transformará a las parejas, a la familia, a la sociedad en general.

Es impresionante como en esta sociedad venezolana, que se ha dado en denominar cristiana, lee este precepto Bíblico, y hace omisión del mismo.

La tragedia es que se lee la Biblia, que los cristianos denominan la Palabra de Dios,  y se memoriza, se estudia, se comenta, pero no se vive.

Si la Biblia se lee y se vive, otra será la historia personal.

A propósito, hay que dejar bien claro que, aun cuando el funcionario del 171 hubiese activado el Plan de Emergencia del caso, los cuerpos de seguridad no habrían tenido tiempo de evitar el crimen; puesto que en cuatro minutos es imposible llegar al sitio del suceso, desde los puestos conocidos de los órganos de vigilancia y seguridad.

Por este hecho particular, no se puede culpar al Gobernador de Carabobo, ni al Director de Protección  Civil, ni al Supervisor del organismo en Puerto Cabello. La responsabilidad es de quien no actuó conforme al Plan de Emergencia a él encomendado. Más si ocurriere otro hecho similar a este, serían responsables por permitir que funcionarios displicentes, irresponsables, o sin pericia, estén al frente de un Servicio de Emergencia del cual depende la vida de los solicitantes de sus servicios.

Como tampoco se puede culpar al Gobernador por el supuesto “hueco” que averió los cauchos del vehículo, y propició la tragedia; por los próximos si es responsable, pues dicho desperfecto vial está ya en su conocimiento. Por lo que debe exigir al encargado de la vialidad en Carabobo que “tape” éste y todos los demás baches de las carreteras y autopistas bajo su responsabilidad.

Por otra parte, no pedimos “sanciones ejemplarizantes” para este modesto operario que no sabía el drama en desarrollo en el tramo El Cambur, de la Autopista Valencia-Puerto cabello; más si le solicitamos un cambio de actitud, que valore su función, y a quienes demandan auxilio a través del 171.  Que ame al prójimo, como a sí mismo.

Por cierto, hemos llamado muchas veces al 171, y obtenido respuesta inmediata: la ambulancia requerida, la grúa solicitada, la presencia policial, la intervención de la Inspectoría de Tránsito, la acción del Cuerpo de Bomberos. Sigan Sirviendo, como es su misión.

Fuente:

Diario El Universal, Caracas, Edición del 18/01/2014

Diario El Mundo, Caracas, Edición del 18/01/2014

Diario Notitarde, Valencia, Edición del 08/01/2014

Imágenes: Google

LAS VICISITUDES DE UN ALCALDE

La prensa nos ofrece abundantes detalles de la situación del Alcalde de Valencia Edgardo Parra, quien atraviesa un vendaval ocasionado por su particular manera de administrar los recursos del Municipio.

Las vicisitudes que vive no me complacen, por su condición humana, y porque él es víctima de un estilo de vida instaurado en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Uno espera que los funcionarios públicos actúen conforme a la majestad del cargo, y que cumplan sus tareas con un mínimo de eficiencia, equidad y tarnsparencia.

Son muchos los motivos que empujan a una persona para actuar en forma indebida, como el caso del cuestionado Alcalde.

A los fines de esta reflexión mencionaré solo dos.

El primero tiene que ver con los valores, y el estilo de vida del hombre posmoderno.

La época posmoderna es una era caracterizada por la práctica de valores relativos; se ha perdido la fe en la razón y la ciencia, en su lugar se rinde culto a la tecnología. El hombre posmoderno perdió la fe en el poder público; vive despreocupado ante la injusticia y no tiene idealismos.

El hombre posmoderno es egocéntrico, y cree ser parte de esa “energía cósmica” que sustituye a Dios.

Hace  unos dos mil años, Jesucristo explicó el origen de este proceder, lo expuso de esta manera: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Mateo 15:19

Así pues, en el interior del individuo se gestan los pensamientos que marcan la manera de proceder. Por lo tanto ese hombre posmoderno necesita un cambio en la manera de pensar, que va a determinar un cambio de actitud, en su manera de vivir.

Ese cambio de actitud, se denomina arrepentimiento y tiene que ver con un cambio radical de la vida, como nacer de nuevo.

Para que se dé el cambio de actitud, hay que asumir conciencia de ello;  y para que esto ocurra el hombre necesita ser confrontado con el Mensaje del Evangelio, lo cual es un desafío al cristiano hoy.

Se necesitan medios de gracia que propicien que el mensaje del evangelio llegue al corazón del hombre. Ese es nuestro llamado y misión.

El segundo, tiene que ver con una práctica instaurada en Venezuela desde tiempos inmemoriales.

Como sabemos, la corrupción, el desvío de los fondos públicos, la apropiación indebida y la malversación es una realidad que no nace con el Alcalde Parra; ni es el único presunto incurso en estos delitos.

Es un secreto a voces que en cualquier dependencia del Estado se incurra en estos delitos, solo que no se denuncian, o no se investigan.

Tomemos un ejemplo. Un funcionario público trabaja más de 25 años, por lo cual tiene derecho a ser jubilado. Al disfrutar este derecho, le corresponde por ley, que se le paguen sus beneficios sociales, liquidación, o como se llame.

Pues bien, se da el caso de que un educador es jubilado. Jubilación deriva de “jubileo”, júbilo. Más hay poco de celebración por cuanto a ese trabajador no se le cumple lo establecido por ley, no se le cancela de inmediato su liquidación, y tiene que esperar más de cinco largos años para obtener algo que es suyo; que la ley establece como propio.

Reza la ley que a cada trabajador se le debe calcular lo que le corresponde por concepto de prestaciones sociales, y depositarlos en un “fideicomiso”; por otra parte, en cada Ley de Presupuesto de la Nación, se calcula el monto correspondiente a cada trabajador, por el concepto anteriormente señalado.

Quiere decir que cada año el Estado asigna el monto correspondiente a las prestaciones sociales de cada funcionario público; de manera que al darse la jubilación de un funcionario debería entregársele de inmediato su liquidación.

¿Por qué no ocurre? ¿Qué se hizo con el dinero correspondiente a las liquidaciones de los funcionarios? ¿Por qué hay que esperar cinco años o más, si el dinero debería estar “a la vista”?¿Por qué hay que solicitar un crédito adicional para ello? ¿Cómo se denomina el uso de una partida para un fin distinto al asignado en el presupuesto?

A la luz de todo esto, necesitamos un profundo cambio de actitud en Venezuela.

A todas estas, más interrogantes: Nuestros representantes, los diputados, quienes anualmente aprueban la Ley de Presupuesto, y conocen esta irregularidad, ¿No tiene responsabilidad en corregirla?, ¿Y los demás organismos garantes del Estado de Derecho?

Una última pregunta, ¿Qué condiciones propiciaron la elección del anterior Alcalde de Valencia?