EL ARTE DE POSPONER Y SUS RESULTADOS

Vamos a realizar un sencillo ejercicio mental, se trata de que leas unas preguntas, visualizas las escenas que te sugieren dichas preguntas, y luego imagina las respuestas.

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Culminado el ejercicio tal vez obtengas un diagnóstico que propiciará combios positivos en tu vida.

Comencemos.

¿Con frecuencia te ocurre que tienes una actividad pendiente por cumplir y repentinamente surge algo que te impide realizarla?

Recuerda que tienes que visualizar la pregunta, luego la respuesta.

¿A veces pospones tareas poco placenteras para dedicarte a otra que te agrada, y la haces con entusiasmo?

¿Tienes un proyecto pendiente que no has iniciado porque te ocupas en otras prioridades?

¿Hay una decisión importante que necesitas tomar y cuando lo vas a hacer algo te impide tomarla?

¿Piensas que las cosas serán mejor mañana?

¿A qué conclusiones llegas con este ejercicio, dice algo sobre ti?

Si con frecuencia te suceden aquellas eventualidades es probable que experimentes una sensación de agotamiento, insatisfacción, intranquilidad, y una tendencia a padecer dolores de cabeza, alergias, gripe, dolores musculares, “malestar general”.

¿A veces te sientes frustrado? Irritable, de mal genio y ycon frecuencia explota tu enojo?

¿Ya tienes una idea de lo que te esta sucediendo?

Visualiza aquella tarea pendiente, esa que estás posponiendo. Imagínate dejándola a un lado y en su lugar haces otra.  ¿Como te sientes al pensar en ese algo que nos has hecho? ¿Que sensaciones experimentas haciendo la “otra cosa?

Lo que ocurre es que la tendencia a posponer las cosas produce aquel “malestar general” porque sabes que hay “algo” en tu vida pendiente por realizar. Y ese algo pendiente genera un cierto grado de desequilibrio emocional que necesita ser canalizado de alguna manera.

Entonces el cerebro, ese órgano maravilloso donde reside tu razonamiento lógico, inteligencia, sabiduría y almacena los recuerdos, reacciona automáticamente para canalizar el desequilibrio; por lo tanto genera algunos mecanismos compensatorios con el objeto de lograr el necesario equilibrio emocional; proceso que genera aquellos “malestares”.

A los malestares generales tratas de superar con analgésicos, que surten efectos transitorios porque aquellos se disipan cuando resuelves sus verdaderas causas: realizar aquella tarea que pospones.

La tendencia de “no hagas hoy lo que puedes hacer mañana”, puede convertirse en un trastorno de conducta que los expertos denominan procrastinación.

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La procrastinación, que significa postergar o posponer, es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades irrelevantes o más agradables.

El término se aplica a la sensación de ansiedad que produce una tarea pendiente sin tener fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone se percibe como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo para el futuro; en este caso lo importante es supeditado a lo urgente.

La procrastinación como síndrome que evade asumir responsabilidades posponiendo tareas puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a sus metas. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

La procrastinación te impulsa a posponer las cosas para mañana, un mañana que nunca llaga.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.     Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

También existe el llamado “síndrome del estudiante”. Referido a que algunos estudiantes posponen la entrega de sus trabajos hasta el último minuto de la fecha límite o estudian el día antes del examen, conducta que está presente también en otros grupos sociales: en la fecha límite para pagar los impuestos, ese trámite se deja hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por alguna en concreto.

La procrastinación es un problema de organización del tiempo. Su solución consiste en lograr una adecuada organización del mismo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de cumplimiento más cercano.

Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado, esperando que todo se resuelva por sí solo, generalmente dice que lo hará después “… en cuanto tenga tiempo”, con lo que realmente está es evadiendo.

¿Cómo superar el hábito de posponer?

  • Adopta el hábito de realizar las tareas en su momento.
  • Vive el presente.
  • Internaliza como filosofía de vida “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,

Pon en práctica el consejo de la Sagrada Escritura:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

Deja de posponer, tendrás muchos éxitos y serás feliz.

Fuente:

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LIDIAR CON LA FRUSTRACIÓN

Cuando alguien tiene una necesidad, siente un deseo, o quiere alcanzar una meta, y se le presenta una barrera que impide alcanzar lo anhelado, surge la frustración.

La frustración es pues producto de una necesidad insatisfecha, de un objetivo no alcanzado. En general, la frustración es una respuesta emocional del individuo cuando no logra una meta, no alcanza un deseo, o no satisface una necesidad.

Dicha respuesta emocional es un mecanismo de defensa del yo, que mal canalizado genera reacciones negativas las cuales afectan al individuo en sí, y a las personas que le rodean.

En realidad, todo ser humano, de una u otra manera, experimenta diversas frustraciones, porque es imposible lograr en la vida todo lo que se desea, o necesita. De manera que necesitamos aprender a lidiar con las situaciones frustrantes, para superarlas, canalizarlas, o aceptarlas. Nunca reprimirlas.

Hay que aclarar que una cosa es experimentar una frustración, otra sentirse frustrado.

Ante situaciones frustrantes, puedes activar tus recursos internos, y superar las barreras; o sentirte inmovilizado, deprimido. Tú eliges.

Los factores que generan la frustración son relativos, y diferentes en cada persona. Una situación puede causar frustración en algunos, mientras que a otros la misma situación no les genere problema alguno. Esto es debido a ciertos factores internos, como el temperamento, y a los aprendizajes recibidos desde pequeños, los cuales nos preparan ante estos factores o, por el contrario, nos vuelven más vulnerables ante ellos.

Por otra parte, los estilos de vida que nos exige la sociedad o nuestro entorno, nos hacen creer que no satisfacer un deseo significa una frustración. Algunas personas en ciertos ambientes laborales o sociales, son más susceptibles a la frustración.

Si un individuo se desenvuelve en un medio en que la mayoría de las personas han logrado sus metas con éxito, y él no ha logrado las suyas, puede que experimente una sensación de fracaso, llevándole en consecuencia a sentirse frustrado.

Por otra parte, en sociedades industrializadas, el éxito es una necesidad para la mayoría de las personas; en cambio, en las sociedades menos desarrolladas, como las expectativas se enfocan en satisfacer las necesidades básicas, es más difícil caer en frustración, ya que las exigencias son menores.

La posibilidad de frustración aumenta en personas que viven en las grandes ciudades, al contrario de aquellos que viven en pueblos, en sociedades más sencillas.

También la frustración es causada por factores internos, que impiden la satisfacción de ciertas metas. Baja autoestima, creerse incapaz o indigno, inseguridad, temor, pensamiento rígido, entre otros.

Muchas veces las metas propuestas son poco realistas, lo cual hace que sean difíciles de alcanzar; en otros casos, la persona es demasiado perfeccionista, ella alcanza una meta, pero considera que no lo hizo en la medida deseada, lo que genera un estado de insatisfacción.

La frustración puede venir de la mano de otras personas. Se da cuando estamos seguros de que nos desenvolvemos bien en una actividad, pero otra persona nos hace creer que no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño. Esto genera una sensación de frustración de gran intensidad, y por ende, hará que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

La frustración en la mayoría de los casos es acumulativa, por lo tanto situaciones frustrantes de pequeña importancia, que se acumulen, pueden desbalancear la vida de un individuo, hacerle sentir frustrado; aun cuando cada una de éstas, aisladamente, no le frustrarían en absoluto.

Mecanismos de defensa.

La frustración puede generar mecanismos de defensa, tales como ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira, o en sentimientos y pensamientos autodestructivos.

Estas respuestas emocionales ante la frustración son un mecanismo reflejo, como cuando nos lanzan un objeto a la cara, instintivamente nos protegemos con las manos, sin pensar o recapacitar; de igual manera los mecanismos de defensa surgen involuntariamente sin que nos percatemos.

Mecanismos de defensa más frecuentes:

Ansiedad: es una reacción emocional displacentera, la cual puede ser liberada físicamente a través de conductas inconscientes, como mover una pierna cuando estamos sentados, comernos las uñas, mostrarnos impacientes, entre otras.

Racionalización: es uno de los mecanismos de defensa más comunes. Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas a lo que hacemos; aunque realmente son falsas, las aceptamos como verdaderas, para justificar nuestra conducta,.

Proyección: consiste en descargar la culpa de las deficiencias, errores y malas acciones en otros; y atribuirles a otros sus impulsos, pensamientos y deseos inaceptables.

Identificación: se da cuando nos identificamos con alguna idea o sentimiento, y asumimos ciertas características de la persona o personas admiradas. Al imitar demasiado las características de la persona admirada, el individuo puede perder su identidad.

Sustitución: Ante la imposibilidad de alcanzar un objetivo en un área o actividad, la persona lo sustituye sobresaliendo en otras áreas. Como el niño que al no poder triunfar en las áreas académicas básicas, como la matemática, o el lenguaje, sobresale en otras como los deportes o las artes.

Evasión: la persona ante la imposibilidad de alcanzar la meta que se había propuesto, abandonar la lucha por lograrla.

Agresión: verbal o física contra el obstáculo o barrera.

Reprimir:    intento de represar reacciones negativas; en ocasiones puede causar más daño que las reacciones mismas.

Consejos para superar una frustración.

Busca un plan B: cuando algo nos impida alcanzar un objetivo que deseamos, podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía a través de otras estrategias. Tener acciones sustitutas, es decir, un plan B, nos ayudará a superar la frustración.

No se trata de racionalizar, o buscar metas alternativas, sino de utilizar todos nuestros recursos, ingenio, creatividad, conocimientos, razonamiento lógico, intuición, para superar con éxito la barrera.

Reconocer los errores: Aceptar que somos falibles, que cometemos errores. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado, verlas como algo que nos dejó una lección, y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir. Al quedarnos con la parte positiva de la experiencia crecemos y aprendemos.

No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.

Fomenta tu autoestima y asume las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.

Fuente: Wikipedia

Imágenes: Google

LA OTRA CARA DE LA VIOLENCIA

La violencia es una forma de comportamiento humano que de manera intencional, aprendida o imitada ocasionan daño físico, psicológico o sexual, a otra persona o colectividad.

En la antigüedad fue asociada a la fuerza física. Los romanos la denominaron “vigor”, que es la fuerza que permite que una persona se imponga sobre otra. Dicha expresión dio origen a vocablos tales como “violento”, “impetuoso”, “furioso”, “incontenible”, aplicado a cosas, como un rio; y cuando se refiere a personas, como fuerte”, “violento”, “irascible”.

La violencia también está asociada a “maltratar”, “arruinar”, “dañar”; y transmite la idea de “ardor” “rigor”, así como “ferocidad”, “rudeza” y “saña”.

Es interesante destacar que la palabra latina “vis”, que dio lugar a esta familia de palabras, proviene de la raíz indoeuropea “wei” que transmite la idea de “fuerza vital”.

En resumen, el elemento esencial en la violencia es hacer daño, tanto físico como psicológico.

Ahora bien, ¿Qué impulso de la naturaleza humana es capaz de producir esta reacción?

¿Qué fuerza interna es capaz de activar el deseo de agredir a otro ser humano, con el propósito de hacerle daño?

En lugar de echar mano de la psicología, u otra ciencia de la conducta, vamos a revisar el origen de éste fenómeno humano, desde nuestra internalidad.

Desde ésta perspectiva, redefinamos las preguntas anteriores:

¿Qué impulso de “mi” naturaleza humana es capaz de producir esta reacción?

¿Qué fuerza interna es capaz de activar “en mi” el deseo de agredir a otro ser humano, con el propósito de hacerle daño?

Las respuestas a estas interrogantes están allí en la mente, aunque no son fácil de digerir, como tampoco de asumir.

Evoque una situación en la que usted ha protagonizado un acto de violencia, o ha sido testigo de otro.

Vamos a ayudar a su imaginación. En cierta oportunidad un padre observó que su hijo, preadolescente, hizo una travesura propia de su edad. El padre tomó una correa y comenzó a castigar al muchacho; azotándole con la correa. Alzó una y otra vez su mano contra su hijo, al punto que éste este cayó al suelo, y aun allí, siguió golpeándole hasta que se le agotaron las lágrimas y gemidos, a la víctima.

¿Qué fuerza vital, impetuosa, incontenible, propicia que un ser humano actué de manera violenta?

Podemos responder que el origen de la violencia, de la agresión, tiene que ver con frustraciones, resentimientos, odio acumulado o inculcado, aprendizaje, imitación,

O en el culto que inconscientemente se le rinde a la violencia.

Para darle una idea de cómo funciona el culto que se le da a la violencia, observe los siguientes hechos:

Revise el trasfondo de los dibujos animados, “Tom y Jerry”, por ejemplo. Observe el argumento de los cuentos de hadas, “Caperucita Roja”, “Blanca Nieves y los Siete Enanitos”

,

Analice alguna de las grandes obras de Teatro, “Romeo y Julieta”.

Ni que decir de las grandes producciones de Hollywood, o de las Series de Televisión.

Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

  •  Volverse “inmunes” al horror de la violencia,
  •  Gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas
  •  Imitar la violencia que observan en la televisión
  • Identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores.

Si esto fuere poco, acuda a la Historia Universal, Un Imperio sucumbe ante otro más fuerte.

Observe que la violencia no es un mecanismo de defensa, lo es de agresión, de intimidación. Por lo tanto, no se puede acusar de violento a quien actúa en defensa propia, a menos que se exceda en su respuesta.

Podemos entonces concluir que la violencia es inducida por factores internos, como las frustraciones; o por otros externos, como la cultura, o la imitación.

Esta es una verdad a medias.

Porque en realidad la violencia opera, cuando el individuo no ejerce control, o autocontrol sobre la misma; sobre las causas que la originan.

El ser humano no actúa siempre de manera impulsiva; reactiva, si así fuese la vida en sociedad sería inviable.

En la generalidad de los casos, la conducta es proactiva, o reflexiva; no impulsiva. Insistimos, en la generalidad de los casos.

La mayoría de personas no se atreverían salir desnudas a la calle, porque hay mucho calor; ni negar el paso a un anciano que cruza la esquina, porque tiene prisa. Como tampoco una dama sería capaz de ir con un traje de baño de dos piezas a un servicio religioso; ni con un vestido de fiesta a la playa.

Poseemos fuerzas internas que activamos cuando sabemos que algo va contra los principios de convivencia ciudadana establecidos; o que nos afectan personalmente.

 Es probable que algún lector tenga gran inclinación a degustar cierto delicioso manjar, seguido de su postre preferido; pues bien, si su médico le indica abstenerse de tales deleites, para prevenir una enfermedad potencial, o en proceso; usted sabe cómo reacciona, generalmente. Activa una fuerza interna que le induce a abstenerse, y opta por otra comida. Esa fuerza se denomina: autocontrol.

Dicho lo anterior, podemos establecer que la violencia se produce en personas que no ejercen autocontrol de sus emociones; porque no saben cómo hacerlo, o no quieren.

La virtud capital que surte efecto antídoto contra la violencia, se denomina “dominio propio”.

Ahora, esa virtud no viene “de paquete”, hay que cultivarla.

Estamos conscientes de que en una sociedad que rinde culto a la violencia, que propicia desinhibir los frenos aprendidos para dominarla, hay que cultivar los valores, virtudes y estrategias que sirvan para controlarla, canalizarla.

Entonces el hombre de este Siglo XX, necesita cultivar los valores, recursos,  y estrategias para frenar la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Los mismos son: respeto, solidaridad, tolerancia, autoestima, amor al prójimo, y sobre todo dominio propio.

En el libro de Proverbios se lee:

“Como ciudad derribada y sin muro, Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.” 25:28

“Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.”  26:20

“El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.” 29:11

Tal vez necesitas aprender como canalizar la violencia, y cultivar el dominio propio. Hazlo, te será de gran provecho, y contribuirás a un mundo sin violencia.

Fuente:

Wikipedia: La Violencia; Los Niños y la Televisión.

Imágenes: Google.

Biblia: Versión RV-60

PEQUEÑO IMPULSOR DE GRANDES REALIZACIONES

En todo lo que hacemos existe un factor que es fundamental, y determina el grado de éxito que podemos alcanzar. Es una energía interna que inicia, dirige y mantiene determinada acción, hasta alcanzar el objetivo propuesto.

No se concibe una conducta humana, sin la presencia de este factor, impulsor del éxito.

Es lo que nos mueve a la acción. Además responsable de las grandes creaciones y logros de todos los hombres y mujeres que nos han precedido.

Algo interno en cada ser humano que se activa  para impulsarte a buscar lo que quieres.

Piensa en un personaje como Cristóbal Colón, ¿Qué poderosa fuerza le puso en marcha hasta alcanzar la meta de lanzarse al mar, en busca de nuevos horizontes?

Seguramente ya tienes una idea de lo que se trata.

Nos estamos refiriendo a la motivación.

En todo, absolutamente todo lo que hacemos, está presente este importante impulsor. Mucho se ha estudiado y escrito sobre ella. Mas lo importante no es obtener información y conocer la teoría sobre la misma, sino saber aprovecharla para alcanzar nuestros propósitos.

Cuando alguien trabaja con su computadora, lo que le interesa es que funcione para los fines que quiere utilizarla; no se interesa por la comprensión de su mecánica, ni de su evolución histórica, ni siquiera por quien la inventó. Que funcione, y ya.

Pasa igual con la motivación. A veces estamos más interesados en la teoría sobre la misma, que en su aplicación práctica.

Es como querer conocer la química, el proceso de elaboración, y como se asimila un medicamento; antes de ingerirlo para calmar un dolor de cabeza. Se toma y punto. Hay tantos controles, pruebas, y normas legales, para la fabricación y expendio de medicinas, que por lo general podemos consumirlas confiando en el laboratorio fabricante, o en el médico que nos la prescribió.

Aun cuando conocer todo sobre la motivación es importante, lo fundamental es que se active, se mantenga y nos dirija a la meta deseada, al objetivo propuesto, o a satisfacer la necesidad que tengamos.

¿Cuál es la chispa que enciende a la motivación?

  • Satisfacer una necesidad, la de estima, por ejemplo.
  • Deseo de logro. Luchar por éxitos personales, más que por las recompensas.
  • Obtener reconocimiento.
  • Influir sobre los demás. Orientación a situaciones competitivas y alcanzar estatus.
  • Buscar la explicación de las cosas

Entre otras, las cuales experimentas cada día.

Más existen otras, menos valoradas pero que si son bien canalizadas, pueden generar resultados sorprendentes y satisfactorios.

Se trata de la frustración y el fracaso.

Muy poco se escribe, o mejor dicho se lee, sobre el fracaso y la frustración como impulsores del éxito, de logro.

Aunque parezca extraño, repulsivo y contradictorio, solo las personas frustradas y fracasadas se mueven, se activan a buscar el éxito, a alcanzar una meta.

Por favor, no deje de leer lo que sigue. Es que temo que algún lector se sienta ofendido por lo que acabo de expresar o escribir: solo las personas frustradas y fracasadas se mueven, se activan a buscar el éxito, a alcanzar una meta.

Veamos el asunto de la siguiente manera:

Frustración.

Todos estamos de acuerdo en que la motivación es la fuerza interior que nos impulsa, dirige y mantiene en la acción de alcanzar una meta, satisfacer una necesidad, o lograr algo en la vida.

Pues bien, visualiza lo que ocurre cuando has alcanzado la meta que te propusiste, satisfecho la necesidad que sentías, o logrado ese algo que querías en la vida.

Debes estar imaginando a una persona satisfecha, feliz, contenta de haber alcanzado lo que quería. Y como ha satisfecho ese algo, entonces se extingue la motivación.

Veámoslo de esta manera. Una motivación es la sed. La sed es producida por la falta de agua en el organismo, es decir, deshidratación. Bien una persona con sed, se mueve, motiva, a buscar agua. No cesa en su búsqueda, hasta que la consigue, y sacia la sed. Lee de nuevo: sacia la sed.

¿Qué ocurre cuando una persona tiene sed, y luego ingiere un delicioso y refrescante vaso de agua? Deja de tener sed, no necesita de buscar agua. La persona está satisfecha.

Para buscar agua de nuevo, la persona debe necesitar agua. Tener sed nuevamente. De otro modo va a rechazar o al menos posponer la ingesta de agua, hasta la oportunidad de necesitarla.

Espero estar explicándome bien. Para desear, querer, necesitar, anhelar algo; indiscutiblemente carecemos de ese algo.

Dicen los expertos en conducta humana que la carencia de algo, una necesidad insatisfecha, una meta no alcanzada produce frustración. Entonces no tomes la frustración como algo negativo en tu vida, sino como la fuerza que te impulsa a eliminar aquello que te impide alcanzar lo que deseas, y te frustra.

Por lo tanto, debes utilizar la frustración creativamente, como impulsor para buscar el camino correcto hacia tu meta.

Igual ocurre con el fracaso.

El fracaso lo tomamos como sinónimo de frustración. No alcanzar la meta, no lograr el objetivo, errar el blanco.

Una persona ante un fracaso, tiene una de estas opciones:

Se paraliza para llorar y lamentarse; desiste y pasa el resto de la vida amargado; culpa a los demás y agrede a todo el que se le acerca;

Analiza objetivamente las causas del fracaso y aprende para no hacer lo mismo, otra vez.

Necesitamos recordar que  una cosa es fracasar; otra es ser un fracasado. Sentirse fracasado.

Si evaluamos nuestros antecedentes observaremos que esta colmado de logros, éxitos, realizaciones. También hay sus fracasos y frustraciones, más la mayoría han sido superados y transformados en gratas realizaciones.

No tema las frustraciones, ni a los fracasos.

Utilízalos creativamente a tu favor.

Te motivarán a muchos éxitos y logros.

Imágenes: Google

UN HISTORICO ZAPATAZO

Cuando nos comunicamos utilizamos signos, símbolos y señales; como una forma abreviada para  expresar el mensaje que queremos transmitir.

El signo lo utilizamos para comunicar representaciones que se perciben por los sentidos, y que son portadores de una información denominada significado. En el signo, el significado es preciso, identifica a un solo objeto.

El sustantivo “serpiente”, por ejemplo, en el sistema de signos del idioma castellano, representa a un animal concreto: un reptil, de movimientos sinuoso que todos conocemos.

Se conoce como símbolo, cuando un signo informa no solo su significado, sino que evoca valores y sentimientos; representando ideas abstractas de manera metafórica o alegórica. En el caso de serpiente, se ha convertido en “símbolo” de astucia, peligro, sigilo.

En lo tocante a señal, es un tipo de signo que tiene por objeto originar o cambiar una acción, y actúa de manera directa e inmediata sobre el receptor del mensaje. Una señal indica que se debe prestar atención a un hecho en un momento determinado, o modificar una actividad prevista. Siguiendo con el ejemplo de serpiente; cuando en una carretera usted ve un triangulo con una serpiente dibujada en el centro, de inmediato usted sabe que es una señal de que por allí “circulan” serpientes, por lo que hay que cuidar de atropellarlas, o tener un encuentro cercano con una de ellas.

Todas estas consideraciones para referirnos al famoso zapatazo en la rueda de prensa efectuada en Irak, teniendo como protagonistas a un periodista iraqui, y al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

En este caso el zapato concreta en si mismo una carga de significados.

Por una parte, el zapato es una prenda de vestir  de uso diario, con el cual protegemos nuestros pies al caminar. El mismo zapato, esta vez lanzado contra una persona, es símbolo de rechazo, una ofensa entre los árabes. Es por cierto al decir de los conocedores, la única prenda de vestir que se puede lanzar contra una persona, por razones obvias. Y ese mismo zapato, constituye una señal del deseo de cambio entre los iraquíes.

Evidentemente tal gesto es considerado por buena parte del mundo, como un acto reprobable; como una manifestación impropia; un gesto descortés indigno de un mandatario. Es que el presidente de una nación, no la persona que ostente el cargo, es signo y símbolo para esa nación en concreto.

Entonces ambos personajes se convierten en signos y símbolos de circunstancias muy particulares, hechos que ocurren en el suelo de Irak. 

Ese gesto tan comentado y publicitado, además de ser motivado por el rechazo a la intervención norteamericana; tiene lugar por la impotencia, la frustración, el desconsuelo de un hombre, Muntazer al Zaidi, que siente que se le cierran los caminos, quien posiblemente ha perdido la esperanza.

Mas que suscitar sonrisas cómplices de un lado u otro,  repudio mundial, o curiosidad; tal hecho debe llamar la atención sobre la necesidad de establecer un orden mundial justo, equilibrado; en el que prive el hombre por sobre la economía y los recursos naturales.

Ambos personajes son paradigmas de posiciones filosóficas, políticas y hasta religiosas que propugnan la paz, el amor entre los hombres, la igualdad, la equidad.

Sin evaluar el gesto de ambos personajes, queda claro que la paz, el equilibrio entre las naciones, un orden mundial justo, no se alcanza a zapatazos, vengan de donde vengan.