LIDIAR CON LA FRUSTRACIÓN

Cuando alguien tiene una necesidad, siente un deseo, o quiere alcanzar una meta, y se le presenta una barrera que impide alcanzar lo anhelado, surge la frustración.

La frustración es pues producto de una necesidad insatisfecha, de un objetivo no alcanzado. En general, la frustración es una respuesta emocional del individuo cuando no logra una meta, no alcanza un deseo, o no satisface una necesidad.

Dicha respuesta emocional es un mecanismo de defensa del yo, que mal canalizado genera reacciones negativas las cuales afectan al individuo en sí, y a las personas que le rodean.

En realidad, todo ser humano, de una u otra manera, experimenta diversas frustraciones, porque es imposible lograr en la vida todo lo que se desea, o necesita. De manera que necesitamos aprender a lidiar con las situaciones frustrantes, para superarlas, canalizarlas, o aceptarlas. Nunca reprimirlas.

Hay que aclarar que una cosa es experimentar una frustración, otra sentirse frustrado.

Ante situaciones frustrantes, puedes activar tus recursos internos, y superar las barreras; o sentirte inmovilizado, deprimido. Tú eliges.

Los factores que generan la frustración son relativos, y diferentes en cada persona. Una situación puede causar frustración en algunos, mientras que a otros la misma situación no les genere problema alguno. Esto es debido a ciertos factores internos, como el temperamento, y a los aprendizajes recibidos desde pequeños, los cuales nos preparan ante estos factores o, por el contrario, nos vuelven más vulnerables ante ellos.

Por otra parte, los estilos de vida que nos exige la sociedad o nuestro entorno, nos hacen creer que no satisfacer un deseo significa una frustración. Algunas personas en ciertos ambientes laborales o sociales, son más susceptibles a la frustración.

Si un individuo se desenvuelve en un medio en que la mayoría de las personas han logrado sus metas con éxito, y él no ha logrado las suyas, puede que experimente una sensación de fracaso, llevándole en consecuencia a sentirse frustrado.

Por otra parte, en sociedades industrializadas, el éxito es una necesidad para la mayoría de las personas; en cambio, en las sociedades menos desarrolladas, como las expectativas se enfocan en satisfacer las necesidades básicas, es más difícil caer en frustración, ya que las exigencias son menores.

La posibilidad de frustración aumenta en personas que viven en las grandes ciudades, al contrario de aquellos que viven en pueblos, en sociedades más sencillas.

También la frustración es causada por factores internos, que impiden la satisfacción de ciertas metas. Baja autoestima, creerse incapaz o indigno, inseguridad, temor, pensamiento rígido, entre otros.

Muchas veces las metas propuestas son poco realistas, lo cual hace que sean difíciles de alcanzar; en otros casos, la persona es demasiado perfeccionista, ella alcanza una meta, pero considera que no lo hizo en la medida deseada, lo que genera un estado de insatisfacción.

La frustración puede venir de la mano de otras personas. Se da cuando estamos seguros de que nos desenvolvemos bien en una actividad, pero otra persona nos hace creer que no hemos hecho bien nuestro trabajo, o que hemos fracasado en nuestro desempeño. Esto genera una sensación de frustración de gran intensidad, y por ende, hará que la persona desarrolle un mecanismo de defensa.

La frustración en la mayoría de los casos es acumulativa, por lo tanto situaciones frustrantes de pequeña importancia, que se acumulen, pueden desbalancear la vida de un individuo, hacerle sentir frustrado; aun cuando cada una de éstas, aisladamente, no le frustrarían en absoluto.

Mecanismos de defensa.

La frustración puede generar mecanismos de defensa, tales como ansiedad, rabia, depresión, angustia, ira, o en sentimientos y pensamientos autodestructivos.

Estas respuestas emocionales ante la frustración son un mecanismo reflejo, como cuando nos lanzan un objeto a la cara, instintivamente nos protegemos con las manos, sin pensar o recapacitar; de igual manera los mecanismos de defensa surgen involuntariamente sin que nos percatemos.

Mecanismos de defensa más frecuentes:

Ansiedad: es una reacción emocional displacentera, la cual puede ser liberada físicamente a través de conductas inconscientes, como mover una pierna cuando estamos sentados, comernos las uñas, mostrarnos impacientes, entre otras.

Racionalización: es uno de los mecanismos de defensa más comunes. Cuando racionalizamos, encontramos razones lógicas a lo que hacemos; aunque realmente son falsas, las aceptamos como verdaderas, para justificar nuestra conducta,.

Proyección: consiste en descargar la culpa de las deficiencias, errores y malas acciones en otros; y atribuirles a otros sus impulsos, pensamientos y deseos inaceptables.

Identificación: se da cuando nos identificamos con alguna idea o sentimiento, y asumimos ciertas características de la persona o personas admiradas. Al imitar demasiado las características de la persona admirada, el individuo puede perder su identidad.

Sustitución: Ante la imposibilidad de alcanzar un objetivo en un área o actividad, la persona lo sustituye sobresaliendo en otras áreas. Como el niño que al no poder triunfar en las áreas académicas básicas, como la matemática, o el lenguaje, sobresale en otras como los deportes o las artes.

Evasión: la persona ante la imposibilidad de alcanzar la meta que se había propuesto, abandonar la lucha por lograrla.

Agresión: verbal o física contra el obstáculo o barrera.

Reprimir:    intento de represar reacciones negativas; en ocasiones puede causar más daño que las reacciones mismas.

Consejos para superar una frustración.

Busca un plan B: cuando algo nos impida alcanzar un objetivo que deseamos, podemos canalizar nuestro esfuerzo y energía a través de otras estrategias. Tener acciones sustitutas, es decir, un plan B, nos ayudará a superar la frustración.

No se trata de racionalizar, o buscar metas alternativas, sino de utilizar todos nuestros recursos, ingenio, creatividad, conocimientos, razonamiento lógico, intuición, para superar con éxito la barrera.

Reconocer los errores: Aceptar que somos falibles, que cometemos errores. Debemos aprender de aquellas situaciones frustrantes del pasado, verlas como algo que nos dejó una lección, y a partir de ese momento luchar por evitar que esa situación vuelva a ocurrir. Al quedarnos con la parte positiva de la experiencia crecemos y aprendemos.

No busques la perfección: en general las ideas de perfección e inflexibilidad son contraproducentes para sanar y superar frustraciones.

Fomenta tu autoestima y asume las cosas con calma sin dejarte llevar por presiones externas.

Fuente: Wikipedia

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PARA TENER ÉXITO, NO TEMAS AL FRACASO

A través de la red circulan innumerables megabytes en los que se habla sobre el éxito, tantos como incontables resmas de papel, y litros de tinta utilizados para referirse al mismo tema.

Es que todos los seres vivos estamos orientados al logro. La aspiración de todo ser humano es alcanzar sus metas, lograr sus sueños, obtener éxito.

Muy poco se habla del fracaso. El tema no interesa, aun cuando es más frecuente y extendido que su opuesto: el éxito.

Nadie quiere fracasar.

Repito la expresión, nadie quiere fracasar.

Más aunque parezca un absurdo, la experiencia continua de los seres vivos es el fracaso, puesto que el éxito es algo que se obtiene una sola vez, en relación a una meta concreta. De manera que necesitamos convivir y sobrellevar el fracaso, ya que este es parte esencial de la vida.

¿Qué es el fracaso?

Del diccionario podemos obtener la definición de que fracaso es “Falta de éxito o resultado adverso”.

El mismo diccionario nos ofrece la definición de éxito: Resultado feliz de un negocio, actuación.

De acuerdo con estas definiciones, el éxito se obtiene “una vez”, lo que significa que fracaso son las muchas veces que no se obtuvo el resultado esperado.

Alguien ha dicho que del éxito obtenemos satisfacciones, alegrías, bienestar, felicidad; más del fracaso obtenemos aprendizajes significativos. Que no deben constituirse en motivos de frustración, sino en impulsores para continuar trabajando en la búsqueda de lo que queremos.

Thomas Alba Edison fue un gran hombre de ciencia, inventó la bombilla, o lámpara incandescente, y otros 1.300 inventos que disfrutamos hoy.

El amigo Edison fue un mal estudiante, apasionado por la lectura, parcialmente sordo desde niño; mas también es padre de muchos inventos que, con mayor o menos éxito, fueron viendo la luz. El fonógrafo, la bombilla o el efecto Edison con el que nace la electrónica, son algunas de sus aportes más valiosas a la ciencia.

Pues bien, este gran hombre, según sus confesiones, realizó más de mil intentos antes de lograr que una lámpara incandescente funcionara. Cuando en una entrevista le preguntaron: ¿Qué se siente fracasar un millar de veces?, él respondió: “Ahora ya sé mil formas de no hacer una bombilla“…

Según este gran hombre, de los fracasos aprendemos tanto o más que de los éxitos.

Ahora bien, el que alguien fracase circunstancialmente en una empresa, tarea, o propósito; no significa que es un fracasado. Simplemente quiere decir esto, que se está en procura del éxito; que se está buscando la manera de hacer bien las cosas, aprendiendo “mil formas” de no hacerlas erradamente.

Cuando caminaste, no lo hiciste de un tirón; primero fracasaste muchas veces en el intento, sufriste muchas caídas, y acumulaste bastantes moretones. Finalmente un día tuviste éxito, y caminaste hasta el día de hoy. Igual para aprender a leer. Muchos intentos fallidos, hasta que la mente se abrió y la comprensión de lo escrito fue como algo mágico.

A lo largo de la vida hemos obtenido muchos aprendizajes de los fracasos. Ahora sabes que el fracasar no te hace un fracasado, sino un sabio en cómo no fracasar de nuevo. Es decir en no “tropezar de nuevo con la misma piedra”.

¿Ha fracasado en el intento de realizar, obtener, concretar, o crear algo?

No te siente ni fracasado, ni frustrado negativamente.

Aprovecha el aprendizaje obtenido en la experiencia, y sigue fracasando; digo, aprendiendo en cómo hacer las cosas para tener éxito.

Felices fracasos… o Aprendizajes…

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

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EL EXITO ES UNA CONSECUENCIA

Todos queremos tener éxito en lo que hacemos.

Ahora bien, el éxito es resultante de una sucesión de realizaciones personales.

Existe un acuerdo general respecto a cómo suceden las cosas, se sabe que una causa genera sus consecuencias.

La física, establece que toda acción, genera una reacción; en el ámbito de la agricultura aprendimos que uno siembra y luego cosecha; la psicología por su lado enseña que un estímulo genera una respuesta.

La observación de estos hechos determinó la formulación de la Ley de Causa y Efecto.

Toda acción, genera una reacción.

Las cosa no suceden por casualidad, azar; por buena o mala suerte. Todo tiene una causa.

Un terremoto, por ejemplo, no es un hecho aislado; es un movimiento para liberar la energía acumulada debido al desplazamiento de los materiales internos de la Tierra, en busca de equilibrio; y el desplazamiento interno de los materiales de la tierra, es resultante de las actividades volcánicas y tectónicas. Y las actividades volcánicas y tectónicas resultan de… y así sucesivamente.

Hay una cadena de hechos entrelazados, en sucesión indefinida. El terremoto, produce otros efectos, y así sucesivamente.

En el plano humano, la Ley de Causa y Efecto funciona perfectamente; ella nos explica que todo lo que sembramos tendrá su resultado; tanto en pensamiento, palabra, y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento.

Si usted considera que la gente no le toma en cuenta, lo ignora, rechaza, menosprecia, evade; o asume cualquier actitud negativa, evalúe que está haciendo usted para que ello suceda.

Desea ser una persona atractiva, estimulante, respetada, querida; comience a sembrar, a propiciar en los demás actitudes positivas hacia usted.

No existe el azar, la buena o mala,  suerte, sólo resultados.

Usted tiene la capacidad de hacer que las cosas sucedan, de obtener lo que quiere. De esta realidad podemos extraer dos importantes aplicaciones.

La primera: El análisis de los efectos permite conocer las causas que originan determinado suceso. Es lo que se hace en los accidentes de aviación. Todo con el objeto de corregir fallas y evitar nuevos accidentes. O también se hace, cuando se estudia una organización exitosa, para descubrir los principios que conducen al éxito.

La segunda: El análisis de las causas permite predecir las consecuencias. Esta aplicación permite a los economistas anticipar lo que ocurrirá en la economía de un país, en un tiempo determinado; la inflación, por ejemplo.

Es decir, si usted quiere saber el porqué de su situación actual, haga una evaluación de las causas que la determinaron. Si está satisfecho, fortalezca las acciones realizadas y manténgase activo. Si por el contrario, está insatisfecho, evalúe las cosas que hizo, o no hizo, las cuales le condujeron a la realidad presente, y haga los cambios requeridos.

Usted es el actor en su situación presente.

Si usted quiere saber qué será de su vida dentro de diez años, considere su realidad actual, propóngase una meta, y ponga en movimiento sus recursos, capacidades, y voluntad. Culminado el lapso, estará satisfecho.

Usted es artífice de su destino.

No espere la buena suerte, la casualidad, la fortuna. Propóngase una meta y haga que las cosas sucedan.

Recuerde, el éxito es consecuencia de acciones dirigidas a tal efecto.

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PARA TENER EXITO, FRACASAR

Como muy bien nos han enseñado, y el diccionario de la Real Academia Española lo define, el fracaso es la “falta de éxito, o resultado adverso”.

Es decir, el fracaso es el opuesto del éxito, lo contrario a “logro”. En un mundo competitivo, donde se exalta a los triunfadores, el fracaso es distintivo de los perdedores. Mal visto.

De manera que fracaso y frustración, son opuestos a éxito, a triunfo, victoria. En este orden de ideas, nadie quiere fracasar, porque se nos ha enseñado que lo importante no es competir, sino ganar. Esta manera de ver la vida, es generadora de grandes frustraciones; y propicia estados tensión, que mal canalizados atentan contra el bienestar general de las personas.

Un análisis de ambos conceptos nos va a revelar interesantes realidades.

El éxito se define como “resultado feliz de algo, actuación, negocio.”

Es decir, el éxito es el logro de una meta. Lo que significa que se obtiene “una sola vez en la vida”, respecto a la meta trazada. Si alguien se traza la meta de  obtener un título universitario en medicina; una vez logrado el titulo, lograda la meta, tuvo éxito, y ya. La alegría de ese momento no es perdurable, es transitoria; porque ahora se traza otra meta: Ejercer la medicina, con la esperanza de otros éxitos subsiguientes.

Así pues, el éxito no es un punto de culminación; sino un impulsor para seguir avanzando en la vida.

Ahora consideremos la otra perspectiva, el fracaso.

¿Qué es el fracaso? Como señalamos anteriormente, el fracaso es no tener éxito, fallar en el logro de una meta.

¿Es que los que alcanzan el éxito no fracasan? Claro que fracasan, y muchas veces; lo que ocurre es que usan el fracaso como una forma de corregir las desviaciones hacia el logro de la meta, y les impulsa a continuar hacia la meta trazada.

Fracasar, no significa que se es un fracasado. Simplemente significa que se esta avanzando en el camino del éxito, corrigiendo las imperfecciones. Tomas Alba Edison, como sabemos, es considerado un hombre de mucho éxito. Entre la infinidad de invenciones, una que utilizamos con frecuencia es la lámpara incandescente, que nos ilumina durante las noches. Se dice que antes de perfeccionar el invento, fracaso una y otra vez; refieren que como mil veces.

En cierta oportunidad, en una entrevista, se le preguntó al gran inventor exitoso: ¿Que se siente al fracasar mil veces? A lo que este respondió: “Aprendí mil maneras de no fabricar una lámpara”. De manera que si tomamos el fracaso como un aprendizaje, estaremos transformando nuestra cosmovisión, nuestra manera de ver el mundo, de forma constructiva.

Consideraremos el fracaso como un impulsor para seguir avanzando, en la busca de hacer las cosas bien; es decir de tener éxito. No te dejes engañar, esa persona que se muestra como triunfadora, como ganadora, como paradigma de éxito, es un ser humano, como tu.

La única diferencia es que te lo muestran en su mejor momento, en el día del éxito, en la cúspide de la fama. No le desmerecemos, ni le quitamos méritos; mas la realidad es que para llegar a la cima, le fue necesario luchar, vencer las adversidades, corregir los fracasos, superar los obstáculos; sufrir, llorar, padecer.

Es conveniente que entiendas que el fracaso es un impulsor del éxito, del triunfo, de victoria.

Ahora bien, una cosa es fracasar, otra cosa es sentirse fracasado.

Lee de nuevo las dos últimas palabras del párrafo anterior: “sentirse fracasado”.

El fracaso es una circunstancia normal, y hasta esperada; que sirve para corregir las fallas, las debilidades, las imperfecciones. Toma nota de la siguiente afirmación: “El fracaso, como el éxito, ocurre una sola vez, respecto de la meta no alcanzada.” Si corriste los cien metros planos, y perdiste. Ocurrió “una vez”, ya habrá otras opciones para llegar primero.

Sentirse fracasado, es un estado de animo negativo, que te induce pesimismo, desesperanza, desconfianza en ti mismo, desanimo, deseo de “tirar la toalla”, de desistir.

Toma nota del dispositivo que usas para leer este artículo. Antes de salir al mercado fue sometido a innumerables pruebas y controles, a los fines de que funcione sin fallas. Cada vez que en la prueba, el dispositivo fallaba, era sometido a revisión y modificaciones. Así sucesivamente, hasta que llegó al punto denominado calidad de uso. En ese momento fue autorizada su producción, puesta en el mercado; debido a lo cual pediste adquirirlo, y usarlo, como lo estas haciendo.

No le temas al fracaso, enfréntale, estúdialo, analízalo; y obtén los aprendizajes útiles, para seguir teniendo éxito en la vida.

Felices fracasos, y muchos éxitos.

Trabajo en Equipo y Exito Personal

El nombre de Johan Santana probablemente le sea familiar.

Es una figura estelar en las Grandes Ligas estadounidenses, pertenece a la organización Mets de Nueva York. El pitcher mejor pagado. Su éxito se debe a poseer un poderoso lanzamiento, que le permite dominar a los bateadores contrarios; y un cuidadoso trabajo en equipo.

Para que un lanzador tenga tanto éxito, se requiere el respaldo de los demás jugadores. Es necesario que sus compañeros actúen bien a la defensiva, sacando los “out”; y mejor a la ofensiva, bateando y haciendo “carreras”. Necesita el respaldo de su coach de picheo,  del pitcher cerrador y demás personal técnico del equipo, así como del público asistente a los partidos.

No basta con ser el mejor jugador en cualquier posición, para ganar se requiere la participación de los ocho jugadores restantes.

Cada juego ganado, o perdido, es resultado de un riguroso trabajo en equipo.

Las abejas son sinónimo de organización y de trabajo en equipo. Un enjambre de abejas constituye una extraordinaria organización. Conforman una estructura piramidal; en la que se destacan tres estatus, con sus respectivos roles.

La abeja reina es la madre de toda la colonia. Es la única hembra fértil que pone huevos fecundados, los que dan origen a abejas obreras infértiles; huevos no fecundados que dan origen a zánganos fértiles.

Los zánganos son las abejas machos. Las funciones del zángano son: Fecundar a la reina, producir calor, y repartir néctar. Los zánganos reparten alimento entre las obreras. El néctar con gran porcentaje de agua, debe pasar varias veces por el buche de las obreras para llegar a ser miel, de esta forma, los zánganos contribuyen a la elaboración de la miel.

Las obreras son las abejas hembras infértiles. Una colmena tiene normalmente entre 30.000 a 80.000 individuos, de los cuales casi su totalidad son obreras. A lo largo de su vida, realizan distintas tareas según su edad, hasta los 21 días no salen de la colmena (obreras de interior) y realizan diferentes funciones:

·         Limpiadoras: se encargan de mantener limpios los panales de cera y toda la colmena.

·         Nodrizas: comienzan a desarrollar sus glándulas hipofaríngeas productoras de jalea real.

·         Cereras: desarrollan las glándulas cereras y construyen los panales de cera.

·         Almacenadoras: son las que reciben el alimento de las pecoreadoras y los colocan en los panales.

·         Guardianas: cuidan en la entrada que no ingresen abejas de otras colmenas.

·         Ventiladoras: generan una corriente de aire a fin de deshidratar el néctar.

Cuando saboreamos la deliciosa miel de abeja, estamos disfrutando un producto de calidad elaborado por un extraordinario equipo.

Para el logro de la misión de una empresa, de una organización, aun de una persona, se requiere un eficiente trabajo de equipo. Cada integrante de la organización necesita realizar un trabajo de calidad y excelencia, consciente de que su labor tiene efecto en las acciones de los demás integrantes del equipo.

Para saborear la miel del éxito, necesitamos trabajar en equipo.

Fuente Wikipedia

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PARA TENER EXITO EN LA VIDA

Alcanzar el éxito es una aspiración de todo ser humano.

Solo algunos afortunados logran obtener ese reconfortante resultado.

 

¿Que impide a una persona alcanzar el éxito?

Se puede afirmar  que existen tres actitudes  que han destruido a miles y miles de empresarios, profesionales, y personas en general.

Estas son motivos por los cuales  nunca se comienzan proyectos que deberían haberse iniciado; y algunos se emprenden y jamás se culminan.

¿Cuáles son los tres destructores?

1.      La búsqueda de la perfección.

2.      La postergación o dejar para mañana lo que se puede hacer hoy

3.      No dar seguimiento

Uno constantemente se topa con estas tres situaciones.

Quienes se dejan vencer por ellas pierden en todos los sentidos, y en sus carreras no alcanzan el nivel que deberían tener.  

A muchas personas estos enemigos, cuando se apoderan de ellos, pueden tenerlos en sus garras por el resto de la vida.

En la época escolar. ¿Qué es lo que todas las maestras decían todos los días? Tienen que estudiar para ser sobresalientes. Ésa debe de ser la meta para todos los estudiantes, sacar la máxima calificación. Eso está muy bien y es verdad. Igualmente los padres aconsejaban: “estudia mucho para que seas sobresaliente, así algún día serás un profesional y podrás vivir una vida cómoda en unión a tu esposa y a tus hijos.”

Este mensaje que le daban en sus tiempos de colegio es conveniente, pero hoy día millones de personas siguen, aún después de haber salido del colegio, tratando de ser sobresaliente en sus ideas, en sus negocios, en sus proyectos y en cualquier otra cosa que emprendan en la vida.

Tienen como objetivo sobresalir, ¿qué creen que pasa? Nunca empiezan. Nunca. Ahí se quedan tratando de que todo lo que hagan salga perfecto y total, no logran ningún resultado.

Un destructor del éxito es la búsqueda de la perfección. La búsqueda de la perfección le roba a la gente tiempo libre, riquezas, crecimiento personal y triunfos que de no haber caído victimas de sus garras, hubieran podido conseguir.

Un profesor universitario decía hace años: Los que sacan A en la universidad escribirán los libros de textos que se enseñarán en las universidades; los que sacan B serán los profesores que enseñen el material a los estudiantes universitarios; y los que saquen C, serán los que contribuirán con los millones ganan a que las universidades puedan seguir funcionando.

Asertivo este profesor, en algo tenía razón, él sabía que los que sacaban C no eran tan perfeccionistas y comenzaban los proyectos aun si no estaban perfectos, porque era mejor arrancar que quedarse paralizado por la perfección.

Hay un dicho que reza: “la perfección es enemigo de lo bueno”; otro que dice: “no caigas victima de parálisis por análisis”, ambos contienen gran sabiduría.

Un famoso orador estadounidense, solía decir que “cualquier cosa en la vida que valga la pena hacer, vale la pena hacerla mal”. Lo repetía de nuevo, “cualquier cosa en la vida que vale la pena hacer, vale la pena hacerla mal”.

Y entonces, cuando ya tenía a la audiencia en choque, agregaba, “hasta que se  aprenda a hacer bien”.

Que mensaje más profundo éste.

El segundo gran enemigo, es la postergación. Dejar las cosas para después y nunca hacerlas o hacerlas demasiado tarde.

Hay personas que dicen: “No hagas hoy, lo que puedes hacer mañana”. Estas a duras penas, y demasiado tarde toman una iniciativa.

Para poder vencer a este enemigo, hay que tener mucha disciplina y tomar la decisión de hacer algo al respecto. Haga una lista de las cosas que usted posterga en la vida. Usualmente la gente posterga cosas que no le gusta hacer, cosas difíciles, cosas de gran envergadura o que son aburridas.

Un buen sistema para llevarlas a cabo, es usar un planificador electrónico o de papel. Si tiene uno, ahora mismo deje de leer este artículo y ponga en su agenda, día, y hora cuando usted va a hacer eso que está postergando. Así, una a una, vaya atacando todas las tareas que ha estado postergando.

El tercer gran enemigo es la falta de seguimiento. Es asombroso que aún en tiempos difíciles, muchas personas no hagan lo que les dicen a los demás que van a hacer. Cuando usted le dice a alguien que lo va a llamar la semana que viene, el martes, a las 10 de la mañana, a esa hora él deberá recibir su llamada.

Tiene que apuntarlo en su agenda para que esa llamada se haga. Su agenda debe  ser revisada todos los días, frecuentemente, para así poder planear sus tareas. Hay gente que no le da seguimiento a las cosas todos los días. Hasta gente que quieren vender algo, no llaman cuando dicen que  van a llamar.

¿Como se puede confiar en una persona que no tiene palabra y no cumple lo que promete?

Estamos en un mundo competitivo donde sólo los más disciplinados pueden triunfar.

Si usted se resiste a buscar la perfección, no posterga lo que tiene que hacer y le da seguimiento a todo lo que usted promete que le va a dar seguimiento, usted será uno de los que triunfará en este mundo tan dinámico.

Haciendo esas tres cosas, tiene la mitad de la batalla ganada.

Adaptado de: Motor de Cambio de Joachin de Posada; en yahoo finanzas, 6 de febrero.

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