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ISRAEL, PARADIGMA DE LA GRACIA DIVINA

Israel parece una paradoja, alrededor suyo ocurren sucesos aparentemente contrarios a la lógica.

Sobre este pueblo se relatan hazañas históricas impresionantes, tejen conspiraciones; y se idealiza al punto de convertir a Jerusalén, su capital, en la mística morada celestial.

Fue constituido para bendecir a las todas naciones de la tierra, más paradójicamente, algunas de aquellas han sido sus eternas enemigas.

El destino de Israel, y de la humanidad están ligaos; un día se cristalizará aquella amalgama.

La Biblia progresivamente revela su devenir, aclarando todo aquello que parece contradictorio, convirtiendo a este pueblo en un paradigma, un modelo, de la gracia Divina.

En una en un pequeño trozo de tierra en el medio oriente está asentada una parte del pueblo de Dios, la Nación de Israel; y otra porción diseminada entre los pueblos de la Tierra.

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Su permanencia en aquel territorio ha sido intermitente debido a su turbulenta historia, tal como lo reseña la Sagrada Escritura, y la prensa internacional en épocas recientes.

El territorio que ocupa forma parte de la tierra prometida por Dios a los descendientes de Abraham, originalmente un territorio más extenso, Génesis 15:18; Josué 1:4.

Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los Hetheos hasta la gran mar del poniente del sol, será vuestro término.
 Josue 1:4.

El pueblo de Israel entra en posesión de aquella tierra comandado por Josué, quien la conquista y reparte, Josué 1:6.

Desde ese tiempo Israel se desenvuelve como Nación independiente primero bajo el Gobierno Divino, tiempo conocido como Teocracia Hebrea, que corre hasta que Saúl es designado rey, 1 Samuel 9:16-17, surgiendo así la Monarquía Hebrea.

Israel vive como nación unificada, las doce tribus reunidas, hasta el reinado de Roboan, hijo de Salomón, tiempo en que el reino se divide en el Reino del Norte, o de Israel; conformado por 10 tribus, con Capital en Samaria;  y Reino del Sur o de Judá, las tribus de Judá y de Benjamín, con capital en Jerusalén; todo por disposición Divina. 1 Reyes12:18-26.

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Reino de Israel; Reino de Judá

Israel, o reino del Norte tiene una azarosa historia, hasta que es disuelto por los Asirios, la población es llevada cautiva, 2 Reyes 17:6-7, y el territorio repoblado con otras naciones, 2 Reyes 17:4. De este modo Israel es disperso, las diez tribus son esparcidas entre las naciones del mundo, hasta hoy.

Su territorio fue ocupado por los samaritanos, en el pasado; y hoy por el pueblo palestino.

Por su parte Judá, o reino del Sur, subsiste hasta que los babilonios encabezados por Nabucodonosor invaden a Jerusalén destruyen la ciudad, el templo y llevan cautivos a gran parte de la población, tanto como llevan como botín los utensilios del templo, 2 Crónicas 36:17-21, todo por mandato Divino.

Israel permanece en cautividad setenta años, y bajo el mandato de Ciro, el Persa, inspirado por Dios, permite el retorno de los cautivos a su territorio ancestral, 2 Crónicas 36:22-23.

Luego del cautiverio, y ya en su territorio nuevamente, comienzan a reconstruir a Jerusalén, el Templo, el culto, y sus propias vidas; Esdras y Nehemías narran este tiempo de esperanza y zozobra.

Nehemías y Malaquías culminan respectivamente el ciclo histórico y profético del pueblo de Dios, cerrando así lo que conocemos como Antiguo Testamento.

Los descendientes del reino de Sur, o de Judá, son denominados ahora judíos, y pueblan una región bajo el Imperio Romano, dividida en Judea y Galilea, teniendo en medio a la región de Samaria.

Es en esta región,  cuatrocientos años después de cerrarse el Antiguo Testamento, que los ángeles anuncian a los pastores: “…os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el Señor.”; dando así cumplimiento a la promesa dicha a Abraham, siglos antes, de que en su simiente serian benditas todas las familias de la tierra, Génesis 22:18.

Los evangelios narran lo sucedido en tiempos de Jesús, y el libro de Hechos lo acontecido en la época apostólica.

En el año 70 de nuestra era, los romanos invaden Jerusalén, destruyen la ciudad, el templo, y llevan pocos cautivos, la mayoría del pueblo es asesinada o dispersa.

Posteriormente, los romanos prohíben a los judíos volver a su territorio, cambian la denominación de provincia de Judea, a provincia Sirio-Palestina, finalmente aquel territorio es denominado “Palestina”, lo que ocurre alrededor del tercer siglo DC.

Nota aclaratoria: Es incorrecto afirmar que Jesús vivió en Palestina, este es un error bíblico, histórico, y teológico. La denominación palestina no se nombra en el Nuevo Testamento, debido a que como tal no existía. La tierra bíblica, recorrida por Jesús es Judea, Samaria y Galilea, Juan 4:3-4; y otras regiones vecinas, como la de los gadarenos, Marcos 5:1.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, aprueba la Resolución 181, la cual recomienda un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe-palestino, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional.

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Tomado de Wikipedia

El 14 de mayo de 1948, horas antes de que expirase el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.

Luego de intensas confrontaciones con sus vecinos árabes, finalmente Israel se desenvuelve como una nación próspera que constituye un verdadero milagro, milagro anticipado en la Palabra de Dios, Isaías 66:8-10.

¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.  Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios. 10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;

Isaías 66:8-10

Entre tanto ocurren aquellas cosas alrededor de Israel, el evangelio de Jesucristo, y el reino de los cielos, se extienden desde Jerusalén hasta copar gran parte del mundo actual; y seguirá creciendo hasta coparlo todo.

La Nación de Israel continuará también su avasallador avance, y un día futuro, tal vez no lejano, dará nuevamente de que hablar, propiciará hechos relevantes anticipados en la Sagrada escritura, no como algunos predicadores esperan y desean, serán de tribulación.

Es lo que anticipa Pablo en 2 Tesalonicenses 2:3-4. Israel construirá el tercer templo, eso es algo inminente, de acuerdo a una organización denominada Instituto del templo, tienen todo listo para levantarle, equiparlo con los utensilios requeridos para el culto, y los sacerdotes designados para continuar los sacrificios.  

En ese templo ejercerá el Anticristo, haciéndose pasar por Dios; esta realidad se describe en Apocalipsis 13:11-18.

Aquel día se acerca.

Queda un aspecto sin definir. ¿Es la Nación de Israel el pueblo de Dios? No, al menos aquella que conforma el Estado de Israel, que es una parte del pueblo de Dios.

Quienes están poblando el actual territorio de Israel, son los descendientes del reino del Sur,  es decir de las tribus de Judá y de Benjamín, que fueron llevadas cautivas a Babilonia, luego repatriadas por Ciro; dispersas por los romanos en el año 70, y asentadas nuevamente en el lugar que ocupan por Resolución de Naciones Unidas.

¿Y, las diez tribus restantes? Están esparcidas por los pueblos de la tierra, donde con toda seguridad bendicen a las naciones donde viven, tal como está previsto en Génesis 22:18.

Esa cita de Génesis se refiere a la simiente de Abraham, en sentido general al pueblo de Dios, Israel, las doce tribus; y en sentido particular al Mesías, ilustre descendiente de la tribu de Judá, por la casa de David.

Por ese motivo Dios permite la división del reino, más bien lo propicia; de tal modo, los descendientes de Judá, los judíos bendicen a las naciones de la tierra con la venida de Jesucristo, quien nace de sus entrañas.

Por eso Jesús dijo a la Samaritana: “…porque la salvación viene de los judíos”, Juan 4:22, refiriéndose a sí mismo, el Mesías, judío de nacimiento.

Las diez tribus restantes bendicen a las Naciones a través de sus aportes en donde quiere que Dios las haya diseminado.

No hay certeza de dónde están, ni de quienes son; más, aun cuando para nosotros son las diez tribus perdidas de Israel, no lo es para su Padre; quien en el momento determinado en su Soberana Voluntad reunirá a las doce tribus para reconstituir al pueblo de Israel.

En el libro de Apocalipsis 7:4 se anticipa este emotivo día de reunificación, en  forma simbólica; y Pablo afirma que Israel será restaurado, Romanos 12:25-29.

Después, un maravilloso día, el pueblo de Israel, conformado por las doce tribus, y el pueblo cristiano, las ramas silvestres, formarán un solo pueblo, Romanos 11:24.

Esta realidad se establece en Apocalipsis 21:10-14, cuando se describe el muro de la Nueva Jerusalén, constituido de 12 puertas cada una con el nombre de una tribu hebrea, simbolismo del pueblo de Israel; y doce columnas, con los nombres de los doce apóstoles, símbolo del pueblo cristiano.

Algo que ha generado mucha confusión entre los predicadores es lo relacionado a las Bodas del Cordero, quienes afirman que Jesús se unirá a la Iglesia en aquellas bodas; algo incierto, debido a un error de interpretación.

¿Es la Iglesia la esposa del Cordero? No. ¿Quién es entonces la esposa del Cordero? Lee Apocalipsis 21:9-10, ¿Te sorprende?

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

Apocalipsis 21:9-10.

La Esposa del Cordero es la Nueva Jerusalén, que simbólicamente es el Pueblo de Dios constituido por los descendientes de Jacob, Israel unificado, y los discípulos de Jesucristo, el pueblo cristiano. Unidos como precedentemente se afirma según Romanos 11:24, y Apocalipsis 21:10-14.

Otras interrogantes:

¿Por qué Dios permite la destrucción de Jerusalén, del templo, y la casi desaparición de Israel en el año 70? Porque ya habían cumplido su alta misión: traer al Mesías, el redentor del Mundo.

A partir de tal momento, la continuidad de Israel, y los sacrificios realizados en el templo por los pecados, sería un distractor a la proclamación del evangelio.

Luego de la venida de Jesucristo, su muerte expiatoria, y resurrección, se encomienda a los discípulos continuar la obra comenzada por Israel, bendecir a las naciones, esta vez a través de la proclamación del evangelio de Jesucristo, y la extensión del Reino de los Cielos, hasta lo último de la tierra, Mateo 28:19-20, Hechos 2:8.

¿Por qué Dios activa el actual surgimiento de Israel? Para cumplir lo establecido tocante a su papel en el surgimiento del Anticristo, el falso mesías, predicho en Apocalipsis 13:11. Un ser semejante a un cordero, Jesucristo, pero habla como Dragón, Satanás. Un falso cristo.

Y también, para propiciar el tiempo en que las doce tribus serán reunificadas, y restauradas. Lo que ocurre antes del Retorno de Jesucristo.

Dado que Dios promete a David que su reino será eterno, 2 Samuel 7:12-16, ¿Restablecerá Dios el reino de David? ¿Retornará Jesucristo a establecer en Jerusalén este reino? Muchos así lo esperan; afirman que Jesús volverá y reinará un milenio en Jerusalén, de ser así, no es el eterno.

¿Qué afirma la Biblia al respecto? El reinado de Jesucristo se desarrolla en dos fases: una terrenal, otra celestial.

La fase del reino en la tierra se inicia con la encarnación y ministerio de Jesucristo, así lo dice Mateo 4:17; Marcos 1:15, Lucas 17:20-21; Juan 18:36-37. Este concepto era claro para los creyentes del primer siglo, Felipe “anunciaba el evangelio del reino”, es decir las buenas noticias de la llegada del reino.

De modo que ya estamos viviendo bajo el dominio de Jesucristo, el reino de los cielos, por eso es que afirma: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, Mateo 28:18; y encarga a sus discípulos el privilegio de extenderlo, Mateo 28:19-20.

La fase celestial del reino se cumple luego de la Segunda Venida, Apocalipsis 22:1-5.

En 1 Corintios 15:24 se afirma que una vez cumplida su misión, Jesucristo entregará el reino al Padre.

Y reinará con su pueblo por siempre.

Estamos a la espera de ese gran día, ocupados en el cumplimiento de nuestra tarea: ser testigos de Jesucristo.

Amen; si, ven, Señor Jesús.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de  http://www.biblegateway.com

Datos históricos: Wikipedia

Notas personales

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EL FINAL DE UNA UTOPÍA

Por los años 90 un grupo de partidos latinoamericanos de izquierda organizaron el Foro de São Paulo, convocados por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo.

El Foro fue constituido con el objeto de unir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín, y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe.

En el momento de su fundación en 1990 el único miembro que ejercía el poder ejecutivo en un país soberano era el Partido Comunista de Cuba; gracias a los esfuerzos de sus fundadores, veinte años después la mayoría de sus miembros accederían mediante las urnas a ejercer el gobierno en distintos países o formarían parte de coaliciones oficialistas, otros llegarían a ser primera fuerza de oposición.

Se tiñó de rojo el continente suramericano.

Imagen tomada de Wikipedia

La elección de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela representó la llegada al poder del primer gobierno de izquierda en muchas décadas en Latino América, y el primer gobierno de un partido miembro del Foro de Sao  Paulo, el entonces MVR futuro PSUV, después de Cuba.

Le sigue Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores en 2002 en Brasil, luego Tabaré Vázquez del Frente Amplio en Uruguay en 2004, Evo Morales por el Movimiento al Socialismo en Bolivia en 2005, Michelle Bachelet del Partido Socialista de Chile en 2006, Rafael Correa por Alianza PAIS en Ecuador en 2006, Daniel Ortega por el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua en 2006, Fernando Lugo por la Alianza Patriótica para el Cambio (hoy Frente Guasú) en Paraguay en 2008, José Mujica por el Frente Amplio en Uruguay en 2009, Mauricio Funes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador en 2009, Dilma Rousseff por el Partido de los Trabajadores de Brasil en 2010, Ollanta Humala por el Partido Nacionalista de Perú en 2011.

Como se sabe, y lo informan los medios de comunicación,  en la anterior lista, la mayoría de presidentes mencionados han sido acusados de actos de corrupción, y sus proyectos políticos de reivindicación, de acuerdo a sus adversarios, solo sirvieron para provecho personal de sus promotores y allegados.

Emblemático es el caso Lula, cuyo partido de los Trabajadores, organiza el Foro de Sao Paulo, y le lleva al poder; hoy está en prisión acusado de una trama de corrupción inédita en Brasil.

Esta cruda realidad significa el derrumbe de una utopía, un sueño de muchos revolucionarios, que en el Continente veían con esperanzas el auge del socialismo.

Es decir, en el continente suramericano se vive una realidad visualizada en la Caída del Muro de Berlín: el comunismo, y su precursor el socialismo, son ideologías, cuyos postulados se aprecian atractivos en los libros, en las proclamas, y en los encendidos discursos de sus ideólogos; pero que una vez puestos en práctica muestran su verdad, siendo Cuba y Venezuela modelos de aquella.

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Caída del Muro de Berlín.

Uno recuerda con nostalgia los versos de la tristeza que embarga a los pobres al oír la lluvia en los “Techos de Cartón”; una desgarradora situación, que el socialismo no pudo resolver. Y en el fondo el socialismo es eso, un poema, una utopía, un deseo de cambio, que es solo eso: un deseo.

¿Por qué Suramérica compró los ideales del socialismo?

Por sus deseos de justicia social, de libertad, de progreso, de una vida digna, de satisfacer al menos sus necesidades básicas, que la otra ideología tampoco pudo satisfacer.

Y ante el derrumbe del socialismo, ¿Qué? Volveremos a aquellas que propiciaron el caldo de cultivo del Socialismo. Al fin y al cabo las canciones de protesta como los “Techos de Cartón” describen fielmente el legado de la Socialdemocracia, y el Socialcristianismo en Venezuela, que con sus ejecutorías no solo inspiraron al poeta de protestas, sino verdaderos ranchos de lata y cartón.

¿Cuál es el problema de fondo?

Ciertamente no es la ideología socialista, ni la socialdemocracia, el socialcristianismo, el capitalismo, u otra ideología o teoría económica que se cree y practique.

Son las personas que dicen adscribir aquellas ideologías, pero al hacerlas realidad dejan que su naturaleza humana desvirtuada, las lleven al fracaso.

Reflexionar en esta realidad tiene que conmover.

Ahora bien, si aquellas ideologías y teorías económicas han fracasado radicalmente en Venezuela, los cristianos necesitamos evaluar también la cuota de  responsabilidad en este estado de cosas; a nosotros se nos ha encargado proclamar el evangelio de Jesucristo, y a extender el reino de los cielos.

Y ese mensaje ha transformado vidas, naciones enteras, influido en Continentes; lo que Venezuela necesita hoy un despertar espiritual semejante al ocurrido en Europa, iniciado por Lutero y sus tesis reformadoras colocadas en la Catedral de Wittenberg.

En este sitio, en escritos anteriores, se ha reflexionado acerca de la responsabilidad del pueblo cristiano en la salida de la crisis  venezolana.

Uno lee la Biblia, y observa que ella contiene los principios para la transformación de los pueblos.

La Escritura está colmada de insistentes llamados que atendidos surtirán efectos constructivos, permitirán la solución a nuestros problemas.

La Escritura clama por justicia social, lee y medita Miqueas 6:6-15, aquella que los pobres también urgen, y es la chispa que enciende el Foro de Sao Pablo.

La Escritura demanda líderes dignos, lee Malaquías 1:6-12; en realidad todo el libro de este último profeta es una joya de advertencias para los guías espirituales de los pueblos.

La Escritura afirma: Bienaventurada la Nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que el escogió para sí. Salmos 33:12.

Realmente, sin menospreciar las propuestas del foro de Sao Pablo, los cristianos poseemos el mensaje, y la estrategia capaces de transformar a Latinoamérica y al Mundo.

¿Cómo y cuándo  Venezuela será una nación bienaventurada?

Cuando cada cristiano asuma responsablemente las demandas de la Palabra de Dios, cumpla Mateo 28:19-20, y Hechos 1:8; ese día “… nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”, Malaquías 4:2.

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Datos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Wikipedia e Imágenes Gooble

NO TEMAS A LAS POTESTADES DE ESTE SIGLO, TEME A DIOS

Nuevamente las redes sociales de los grupos cristianos se calientan transmitiendo información acerca de un Congreso Inter Religioso Nacional, el primero de abril próximo en un teatro en Caracas, de grupos afectos a Religiones Ancestrales, que no tienen nada que ver con la fe en Jehová de los Ejércitos,  el Dios revelado en la Sagrada Escritura, la Biblia.

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Tal encuentro se realiza en el marco del Estado de Derecho que rige a Venezuela, el cual contempla la libertad de cultos, derecho que igualmente tienen los cristianos y lo gozan cada vez que desean reunirse en cualquier lugar del territorio nacional.

Al evento se le ha dado una trascendencia que realmente no tiene; paralela a esa información se ha vuelto viral, en las redes de grupos cristianos, una cadena en la cual se da como una novedad que en las altas esferas del gobierno nacional se reconoce el poder de la oración.

Dadas esas informaciones piadosos hermanos han iniciado una cruzada para pedir que se redoble la oración para neutralizar el poder de las tinieblas, algo que me parece loable, digno de realizar prontamente.

Ahora, ¿Qué hay en todo esto? El trasfondo es la realidad venezolana que cada día precipita en un abismo sin fondo, por motivos conocidos. Para entender este escenario actual, necesitamos ir a las causas, porque generalmente nos enfocamos en los efectos.

Vamos a poner bajo la lupa el escenario espiritual; de acuerdo a las cadenas que circulan, y los llamados a oración se aprecia que hay un temor, una angustia porque supuestamente “los gobernadores de las tinieblas de este siglo… huestes espirituales en las regiones celestes.”, están ejerciendo gran poder y dominio en Venezuela; en una guerra espiritual según Efesios 6:12.

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De ser cierto que en Venezuela rige un gobierno del mal, entonces estamos declarando el fracaso del pueblo de Dios en mantener la soberanía sobre un territorio conquistado desde la época del descubrimiento, aceptando como válido que la Iglesia Católica trajo el cristianismo a Venezuela.

La Biblia afirma:

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Juan 1:5.

Es decir, las tinieblas no pueden apagar la luz; es la luz que disipa las tinieblas; bíblicamente, así como lo refiere la física, la oscuridad es ausencia de luz.

En este orden de ideas, Jesús afirmó:

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12.

Y respecto de sus seguidores, declaró:

Vosotros sois la luz del mundo, Mateo 5:14.

Es claro que el creyente no irradia luz propia sino que refleja la luz de Cristo.

En Apocalipsis 1:13 se muestra una figura esclarecedora, aparece Jesucristo rodeado de siete candeleros, aquellos candeleros representan a la totalidad de Iglesias, 1:20, que alumbran al mundo hasta su Segunda Venida. Esta figura es recurrente en la Biblia, el candelero tiene siete lámparas que emiten luz gracias al aceite que impregna al pabilo y posibilita la combustión, fenómeno que produce energía lumínica.

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Como sabemos, el aceite es símbolo del Espíritu Santo, y el pabilo es el creyente; la lámpara, es la idea que nos transmite Hechos 1:8, el Espíritu Santo da el poder para iluminar con el testimonio de Jesucristo.

Por un instante situémonos en los días iniciales de la propagación de la fe, inmediatamente después del día de Pentecostés. Visualicemos lo que se describe en Hechos. ¿Se atemorizarían los discípulos porque en Jerusalén se realce un “Encuentro de Religiones Ancestrales”?; tales religiones cuyo origen se remonta a la Babilonia ancestral fueron progresivamente “iluminadas” con la luz del evangelio, y muchos de sus seguidores cayeron rendidos a los pies de Jesucristo, por el poderoso testimonio de los creyentes.

Para nadie es un secreto que desde que existimos como pueblo se realizan reuniones, cultos, ritos de aquellas religiones ancestrales, incluso existen santuarios, como el de la montaña de Sorte a la cual acuden innumerables Venezolanos, se dice que en la época anterior a la Revolución Bolivariana era un secreto a público que algunos presidentes fueron a los dominios de María Lionza para rendirle algún tributo, o ganar votos de los a ella adeptos. Pero su influencia era limitada y se circunscribía a los “trabajos” para resolver problemas amorosos, conseguir un trabajito, conocer el futuro, o quitarse la pava.

Nunca se pensó que llegarían hasta Miraflores, según las cadenas que calientan las redes, ahora querido hermano cristiano, seas de la denominación católica o de la denominación evangélica, ¿Cómo llegaron hasta aquellos lugares de gobierno? Estamos seguros, completamente seguros de que si es cierta la afirmación que corre en las redes sociales, fue con el voto de muchos que hoy claman orar por Venezuela.

Con base a la Palabra reitero que la crisis que sacude a Venezuela se va a resolver tan solo cuando ponga en práctica uno de los textos más recitados y menos llevado a la práctica, tú lo sabes, pero te lo repito:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

 Relee el texto, analízalo. Observa el “si” condicional, el uso de la conjunción “y” sumando demandas, y la expresión “entonces” que describe la respuesta. Hay condiciones, requisitos, que cumplir para que las plegarias sean oídas.

Revisa la realidad, no culpes a la Revolución, no responsabilices al fallecido presidente; ellos llegaron al poder con los votos del 60%, en una elección con mínima abstención; no dieron golpe de Estado, no llegaron a la fuerza; y el Presidente actual alcanzó Miraflores con votos; te recuerdo en Venezuela la izquierda no llegaba al 15% cuando triunfó Hugo Chávez Frías. Una vez en el poder declararon que iban a imponer el Socialismo del Siglo XXI, y manifestaron sus inclinaciones religiosas. Ellos no engañaron al País, se votó conscientemente.

Entonces no le pidas a Dios que disipe con un rayo las tinieblas y tú votas por ella, según las redes sociales. Hoy más que nunca hace falta hombres y mujeres que tengan el coraje de decir:

Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Josué 24:15.

Pueblo de Venezuela no temas los congresos de Religiones Ancestrales, teme a Dios y procede como Él te demanda.

Dios actúa por caminos insondables, Él puede incluso convertir a gente en el poder para cumplir su voluntad, lo hizo en Persia, 2 Crónicas 36:22, lo puede hacer en Venezuela. Nada es imposible para Dios.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org,
  • Redes sociales,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

EL PAPEL DE ISRAEL EN LA HISTORIA MUNDIAL

Desde su nacimiento sobre las cálidas arenas del desierto de Sinaí, Israel se mantiene en el centro de la atención mundial.

Desde el año 70 sale de la escena por breve tiempo, pero el 14 de mayo de 1948, Israel reaparece para ir copando la escena, lo cual es motivo de grandes y encontradas expectativas.

Quienes conocemos y valoramos el mensaje de los 66 libros de la Biblia, la Palabra de Dios, observamos con deleite como ésta se cumple inexorablemente. Israel es prueba de la veracidad de la Palabra de Dios, porque este pueblo nace por designio Divino para hacer historia. La historia de la salvación.

¿Por qué y para qué nace Israel? Génesis 22:18, es clave. Dios llama a Abraham y pacta con el: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, porque oíste mi voz”. Tales palabras fueron pronunciadas poco después que el Patriarca ofreciera a Isaac en sacrificio. Previo a este pacto, Dios le promete un territorio donde vivir, bendecir a quienes le bendigan, y que en él serán benditas todas las familias de la tierra, Génesis 12:1-3.

Esta promesa concentra el propósito de Israel, surge como nación con el objeto de bendecir a las naciones a través de su simiente, Jesucristo.

El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, herederos de una promesa inquebrantable: “Bendeciré a los que te bendijeren; y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Génesis 12:3.

Veamos el accionar de Dios.

Nace el pueblo de Israel.

De Abraham nace Isaac, de una Sara estéril y de avanzada edad, Génesis 21:1-7; de Isaac, nace Jacob, Génesis 25:19-26, el cual se renombra Israel, Génesis 32:27-28 padre de los doce patriarcas de quienes surge el pueblo de Dios, Génesis 35:22-36.

Nace la Nación de Israel, en el desierto.

Dirigidos por Dios los patriarcas entran a Egipto de la mano de José, Génesis 46:1-3; donde son convertidos en esclavos Éxodo 1:8-13; luego de las plagas, guiados por moisés salen rumbo a la Tierra Prometida, Éxodo 12:37-41; en Sinaí Dios confirma el Pacto, nace la Nación de Israel, como un estado Teocrático, Éxodo 19:1-8, 20:1-17. En el desierto se instituye el culto a Jehová y la figura del cordero cobra singular significado, libro de Levíticos.

Conquista y posesión de la Tierra Prometida.

Luego de deambular por el desierto 40 años llegan a la tierra prometida; comandados por Josué la conquistan y pueblan, Josué 1:1-8; 11:16-19; posterior a la muerte de Josué Israel se aparte de Dios, y levanta Jueces que le guíen, Jueces 2:11-16; surge la Monarquía Hebrea, 1 Samuel 8:5-8; Saúl es elegido rey, 1 Samuel 10:1; que es desechado, 1 Samuel 15:26; Dios llama a David, “un hombre conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14; para ser el ilustre antecesor del Mesías. 2 Samuel 7:8-17.

La Monarquía Hebrea.

Salomón sucede a David y lleva al reino a su máximo esplendor 1 Reyes 1:33-35; Salomón construye el tempo, 1 Reyes 6:37-38; muere Salomón y diez tribus, encabezadas por Efraín, dividen el Reino, apartándose de la casa de David, 1 Reyes 12:20-24. Jeroboam aparta a Israel de Jehová, 1 Reyes 12:25-30.

Fin de la Monarquía Hebrea.

El reino del norte, de Israel, del que Samaria es emblema cae bajo Asiria y desaparece de la escena, 2 Reyes 17:22-24. El reino del Sur, de Judá, rompe el Pacto, Jeremías 16:10-13; y se prostituye, por lo cual Dios le aplica la ley de las adulteras, Ezequiel 16:35-41, y es castigado, cae bajo Babilonia, el Templo y Jerusalén son destruidos, y va al exilio, 2 Crónicas 36:17-21.

En el exilio babilónico surge la tradición oral, que luego se transforma en el Talmud; surge la Sinagoga para estudiar la Torá, orar y rendir culto a Dios; nace la religión judía, el judaísmo.

Israel retorna del exilio por voluntad de Dios, y no renova el Pacto con Dios, 2 Crónicas 36:22-23. Esdras y Nehemías trabajan en la reconstrucción del templo, de Jerusalén y de su  Muro; así como del culto a Jehová. Ministerio del profeta Miqueas. Se cierra el Antiguo Testamento.

Período Intertestamentario y Cumplimiento de la promesa a Abraham.

Bajo el Imperio Griego, y el Romano se hace preparativos para el cumplimiento de la promesa a Abrahán en Génesis 22:18.

Nace Jesucristo; proclama el evangelio del reino, Marcos 1:1, 14-15.

Jesús es rechazado por los judíos, Juan 1:11, Juan el Bautista declara que es el “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Juan 1:29; en tal condición muere crucificado, para remisión de los pecados del mundo, no solo de Israel, Hebreos 10:11-18.

Jesús muere como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y resucita para confirmar su divinidad, y comisiona a sus discípulos para continuar la misión de “proclamar el evangelio hasta lo último de la tierra”. Mateo 28:16-20.

Israel no acepta el sacrificio de Jesús, el cordero de Dios, y prosigue el rito de sacrificar cordero por la expiación de los pecados, hecho inoficioso, que niega la obra redentora de Jesucristo.

Israel sale temporalmente de la escena mundial.

En el año 70, por ese motivo, Israel sale de la escena mundial. Los romanos arrasan a Jerusalén, roturan el templo, y expulsan a los judíos de su territorio.

Nace Palestina, como un invento romano para borrar del mapa a Israel.

Entre los años 687-691 se construye el Domo de la Roca, un santuario islámico que impide la construcción de un tercer templo y reanudad los sacrificios.

Renace Israel.

El 14 de mayo de 1948 nace el moderno Estado de Israel, el cual progresivamente toma posesión de la tierra que le fue prometida a perpetuidad.

Hasta hoy Israel no ha renovado el Pacto, siguen su religión nacida en el exilio. En virtud de su apego a la religión judía, planean construir un Tercer Templo, y con esa realización proseguir la ofrenda de sacrificios, desconociendo la obra de Cristo en el Calvario. Ello tendrá efectos no tan gratos ya predichos por Jesucristo, y anticipados en Apocalipsis.

Trato de Dios con Israel.

¿Ha desechado Dios a Israel? ¿Hay que cristianizar a Israel? No, rotundamente NO. ¿Por qué?

Israel es el pueblo de Dios, los herederos del Pacto, y aunque Israel rompe el Pacto, Dios es fiel y mantiene su promesa, Israel será restaurado, Ezequiel 16:59-63. En la parábola del Hijo Pródigo, Jesús aclara este punto. Aun cuando el hijo se ausenta del seno paterno, y actúa contrario a lo esperado, el joven no pierde su filiación. Sigue siendo hijo, igual al que se queda en casa.

Israel es el pueblo de Dios heredero de la promesa, por eso está allí, en tierra santa, como testigo de la realidad de la Palabra de Dios. Pablo en Romanos aclara este punto, explica que Israel es el pueblo elegido, y además que ese gran pueblo será restaurado, Romanos 11:25-36.

Israel no necesita ser “evangelizado” ya que es el pueblo de Dios; los que no son pueblo de Dios, denominados “gentiles”, si necesitan conocer y aceptar el mensaje del evangelio, como expresa Juan 1:12, porque precisamente para las “naciones” ajenas a Israel es el mensaje de salvación. Para todas, sin exclusión alguna.

Al leer Génesis 22:18, exclamo gracia Israel por traer a Jesús el Mesías salvador del mundo.

Algo interesante, cumplida la misión encomendada a Israel, este gran pueblo deja de ser relevante en lo que se refiere al Plan de Salvación. Corresponde a los discípulos de Jesucristo esta honrosa tarea.

En Apocalipsis se revela que Israel es restaurado, y junto a la cristiandad van a dar honra y honores al Cordero. En Apocalipsis 7:4-8, se describe los sellados del pueblo de Israel. La cifra 144 mil es simbólica, significa el incontable, infinito número de los descendientes de Abraham, Génesis 15:5, que son sellados con el sello de Dios, 7:2.

¿Cuál es este sello de Dios? Efesios 1:13. Aquí se narra el glorioso momento de la restauración de Israel; que junto a todas los salvos de todas las naciones dan gloria y honra al Cordero, 7:9; unión que se reitera en Apocalipsis 21:12-14, en que se describe la Nueva Jerusalén rodeada por un muro en los que sus fundamentos y puertas están constituidos por las tribus de Israel y los doce apóstoles; una referencia a la unión de Israel con la cristiandad para reinar eternamente con Dios y el Cordero.

Gloria a Dios.

Dios bendiga a Israel.

Fuente:

CON LA MIRADA PUESTA EN LAS ELECCIONES DE DICIEMBRE

Escribo con dolor, consciente de una realidad venezolana controversial.

Existe un ambiente de angustia, rechazo, enojo y desesperanza en relación a las circunstancias que vive Venezuela; a tales reacciones se agrega estupor, perplejidad, debido a que un país tan rico en recursos naturales, y con una tradición y cultura de paz viva el aciago momento presente.

Se lee en los angustiados mensajes que circulan en las redes sociales, y en las interminables columnas de personas frente a los expendios de alimentos para adquirir un artículo de primera necesidad, que no está en los anaqueles.

Ahora bien, esto que está ocurriendo no debe sorprender a nadie, porque lo que vivimos ha sido francamente expuesto y declarado sinceramente por quienes están en el poder. Ellos no han engañado a ningún venezolano. Dijeron que a través de una Revolución Bolivariana van a imponer un Modelo Socialista, de inspiración comunista. Y lo están haciendo.

Los que saben de historia contemporánea, o vivieron la década de los 60, conocen a quienes están en el poder. Saben que algunos de ellos son actores, otros herederos, de las luchas por imponer un modelo comunista en Venezuela. Ellos fueron a la guerrilla, se internaron en el “Charal”, pelearon en las Universidades, denunciaron a los gobiernos de turno, fueron a los sótanos de la famosa “Digepol”, por sus ideales. Y hoy están en el poder sin dar un golpe de estado.

Aunque algunos se quitaron sus antiguos colores de los partidos en los que militaron, y se pusieron una camisa roja; no les inspira una “causa” sino el poder.

Los revolucionarios de izquierda se instalaron en Miraflores entre el “Chiripero” ampliamente recordado y documentado; y allí se quedaron gracias al poderoso respaldo de una votación como pocas en Venezuela. El domingo 6 de diciembre de 1998 se elige al presidente de la República con el 56,20 % de votos, segundo mayor porcentaje del voto popular en 4 décadas, con un 36,55% de abstención, una de las más bajas en Venezuela.

A partir de allí hay el punto de inflexión, Venezuela toma otro rumbo.

Y, ¿Qué sucede con los gobiernos “democráticos”? Propiciaron las condiciones que facilitaron el acceso al poder de la “revolución”, sus erradas políticas económicas, la apropiación de la riqueza petrolera, que se evidencia en un 60% de población pobre en Venezuela, caldo de cultivo de los deseos de cambio.

Se votó por ellos, por los gobiernos antes de la Revolución Bolivariana, esperanzados en que nos llevarían al primer mundo, así lo prometieron. Vivimos una ilusión; los Planes Nacionales, la Reforma Agraria, la Industrialización, la Revolución de la Inteligencia, se quedaron en papel; y en la frustración generalizada. Los exponentes de aquellos gobiernos aún siguen en el escenario. Una vez llamaron a la abstención, y entregaron todos los poderes; convocaron un paro petrolero, con resultados conocidos; “sacaron” los militares de los cuarteles y los exhibieron en Altamira, y sabemos lo que pasó; se da el “carmonazo”, con resultados a la vista; los estudiantes salen a las calles, encienden el país, son reprimidos, y no hay pronunciamiento serio y firme de los diputados, y de quienes se denominan representantes de los que no militan en las filas de la Revolución.

Sé que esto no agrada, pero lo expreso con pesar, con dolor; y lo que hago es una reseña de la historia, lo puedes comprobar en las hemerotecas de los diarios venezolanos, la valoración de la historia la hace cada quien.

He aquí la mía:

Reconozco que los promotores de la Revolución Bolivariana son consecuentes con sus ideales, y luchan por imponerlos. Esa es la pasión que necesitamos los cristianos para proclamar el evangelio auténtico; como en el primer siglo.

También valoro que los representantes del bloque opositor, la denominada MUD, por sus acciones pasadas no tienen confiabilidad para ser los interlocutores con el Gobierno Bolivariano, en la Asamblea Nacional; ni para conducir unas elecciones en la que realmente se respete lo que dicen las urnas electorales; ni gerenciar un proceso de cambio, y reconciliación Nacional.

La reconciliación nacional no pasa por “tumbar” el gobierno con los votos en diciembre. Requiere sentarse a dialogar, mediar, conciliar, incluso apoyar las iniciativas que beneficien a la población. Si se va seriamente a dialogar, sin posiciones radicales previas, ni intenciones ulteriores, no hay que temer a sentarse con el gobierno. Eso es normal en países normales en que se respeta al oponente.

Hay suficientes “lumbreras” en las trincheras de la oposición para orientar medidas que beneficien a de la población, y tienen experiencia de gobierno, sin embargo la falta de humildad, temor de los radicales de derecha, y desgano de querer resolver la crisis del País, en ambos sectores, mantiene este caos.

A esta elección de diciembre acudo sin esperanza de cambios a corto plazo.

Esta debe ser la última elección en que los cristianos vayamos a las urnas electorales para votar por una persona que no sea consecuente con los altos valores de la sociedad venezolana, y los principios cristianos definidos en la Biblia, que son los que sustenta la mayoría de la población en Venezuela.

Si usted, cristiano, vota por una persona que practique devociones y religiones ajenas al cristianismo; que sustente filosofías ajenas a su fe; y que no tenga credibilidad. Entonces el año que viene no se ponga a enviar cadenas pidiendo que Dios enmiende, lo que usted con sus votos decidió. Dios respeta la voluntad popular, Dios no es subversivo.

¿Qué hacer en diciembre el día de las elecciones? No se quede en casa, no queda más remedio que votar. Vote según le dicte su conciencia.

¿Y después de las elecciones? Hay que reforzar la proclamación del evangelio de Jesucristo, como es el insistente desafío del Nuevo Testamento; extender el reino de los cielos por todos los rincones de Venezuela, y del mundo. Incluso hoy.

Clamar por quienes están en el poder, y los dirigentes de la oposición, tal vez sean sensibles al mensaje de Jesucristo, que realmente lo necesitan. No se sienta incómodo, ni asuma una posición ideológica, al orar por el presidente Maduro, o por los encargados de hacer oposición. Si alguien necesita la luz del evangelio, y el poder transformador de Jesucristo, son ellos; como el resto de venezolanos.

Recuerda que Dios usa a las personas “impensadas”, desechadas para cumplir su voluntad. David era el menos indicado para rey de Israel; los apóstoles serían los últimos a elegir en una comisión de postulaciones, Ciro el pagano rey persa, el menos aconsejable para reconstruir el Templo y a Jerusalén, 2 Crónicas 36:22-23. Y Lutero un monje aferrado a la tradición el peor a recomendar para una Reforma de la Fe, que cambió el rumbo de la cultura occidental.

Para Dios no hay imposible, la imposibilidad está en la mente.

Empodérate de: 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:3-5.

Un último consejo: Acude a la palabra, recibe su instrucción, toma nota de sus advertencias, ordena tu vida según sus directrices; y sobre todo practícala.

Así vendrá tiempos mejores para Venezuela.

Amen.

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LA LUNA ROJA Y EL FIN DEL MUNDO

La noche, del 14 al 15 de abril 2014, fuimos testigos de un fenómeno astronómico impresionante, el eclipse total lunar que cambia el color del satélite, por lo que vimos a la Luna de color rojo. Este evento es popularmente conocido como la Luna de Sangre.

Luna de Sangre

En un eclipse normal, la Tierra se interpone entre el Sol y nuestro Satélite, ocultándole con su sombra. En el caso de una Luna de Sangre, debido a la inclinación de ambos, la atmósfera terrestre desvía y absorbe los rayos de color azul del Sol, por ello adquiere una coloración muy similar a la del gran astro en los crepúsculos.

Eclipse de Luna

Este es el primer eclipse de luna total de un ciclo de cuatro que se sucederán hasta el 2015, conocido como la tétrada de lunas rojas. Los próximos eclipses totales lunares en los que el mundo podrá ver la Luna de Sangre ocurrirán el 8 de octubre de 2014, el 8 de abril de 2015 y el último será la noche del 28 de septiembre de 2015 y no volverá a ocurrir hasta el año 2032.

Muchos relacionan la Luna roja con el apocalipsis y el fin del mundo, tal vez por la cita de Hechos 2:20 que dice textualmente “El Sol se convertirá en tinieblas y la Luna en sangre, antes que venga el día grande y glorioso del Señor”.

Algunos predicadores aseguran que estos eclipses rojos, que sucederán hasta 2015, y que coincide con fechas importantes en la religión judía, como es la Pascua y la fiesta de los Tabernáculos, son de los que se mencionan en textos bíblicos, como Mateo 24:1-25, Marcos 13:1-23, Lucas 21: 5-24, lo que según algunos significa que el advenimiento de Cristo, y la victoria del pueblo israelí está cerca.
Con frecuencia escuchamos que las actuales “guerras y rumores de guerras,” “terremotos”, “pestilencias”, tanto como la extensión del evangelio “a todas las naciones”, son señales de la inminente venida de Jesucristo.

Es cierto que la Escritura detalla abundantes señales que anuncian la Segunda Venida, y el Final de los Tiempos, sin embargo hay una que es determinante: vendrá “como ladrón en la noche”, 2 Pedro 3:10, es decir que el Gran Advenimiento ocurrirá en forma inesperada, sorpresiva.

Leamos lo que Jesús mismo indicó sobre el tiempo exacto de su Segunda Venida:

Será repentina: Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Mateo 4:27.
Solo el Padre la conoce: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mateo 24:36

Hay que estar preparados: 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Mateo 24:42-44.

Una enseñanza determinante:

6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Así pues, si la Luna de Sangre te recuerda la Segunda Venida de Cristo, entonces recuerda también que eres un testigo suyo.

Fuente: Wikipedia
Biblia: RV-60
Imágenes: Google

 

 

UN MILAGRO EN EL QUIRÓFANO

Quien ha estado en un quirófano, o en consulta médica, sabe de las intensas emociones que se siente. Allí convergen la ciencia, la técnica, la tecnología, y la fe para obrar el milagro de la recuperación de la salud.

Los médicos, tanto como quienes han estado gravemente enfermos, y han sido sanados, saben que hay momentos en el curso de la enfermedad en que la ciencia, la medicina, el conocimiento, la tecnología llegan a un límite; después del cual se depende de “un milagro”. Milagro que como asumimos quienes profesamos la doctrina cristiana, sabemos que depende de la fe en Jesucristo, y su poder para sanar.

Como narra la Sagrada Escritura, ayer, el Señor Jesucristo exclamaba “levántate”, y el enfermo de parálisis era sanado; o tocando al enfermo, expresaba “Quiero, sé limpio”’, y el leproso quedaba completamente sano; de muchas formas Jesucristo sanó a enfermos. El Nuevo Testamento refiere las múltiples sanidades de enfermedades incurables, que fueron posibles gracias a la fe de los enfermos y del poder del Señor.

Un caso notable lo narra Juan en el capítulo ocho de su evangelio; refiere el escritor el caso de un hombre ciego de nacimiento, al cual sanó de una manera poco convencional: “escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Vé a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.”

Tal vez con esta acción, Jesús quiso sugerir la importancia de las medicinas en el proceso de restablecimiento de la salud. Untar con lodo la parte afectada, lavarse con agua fresca, nos insinúa el elemento físico de la sanidad; que aunado al elemento espiritual, el poder de Jesús para sanar, obran el milagro de sanidad.

Hoy el cirujano en el quirófano, acompañado de su equipo asistente; tanto como el médico especialista en su consultorio; ministran para prevenir, tratar, y curar las enfermedades; al igual que Jesucristo en su ministerio terrenal.

Independientemente de sus convicciones religiosas, son instrumentos de Dios para obrar en la sanidad de sus pacientes. Y siempre, en el consultorio, o el quirófano, el Señor está presente, atento a las Plegarias de Sus Hijos.

Quienes han optado por dedicarse a una de las disciplinas de las Ciencias de la Salud, operan en un campo donde la fe es crucial. Su pericia, conocimientos, técnica, sensibilidad humana y fe, se unen para propiciar uno de los bienes más preciados del hombre, la salud.

Un médico, en su desarrollo personal, científico, y profesional, necesita incluir la fe, como un valor agregado, para que un ministerio fructífero.

Damos gracias al Padre por todos los hombres y mujeres que han optado por las Ciencias de la Salud; su invalorable trabajo nos mantiene vitales. Les bendecimos.

Fuente:

Notaspersonales

Imagen tomada de Imágenes Google.