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LOS EQUINOCCIOS Y LAS PROMESAS DE LA BIBLIA

Hoy 20 de marzo ocurre un fenómeno astronómico que se sucede desde que la tierra gira en torno a nuestra estrella, el Sol, se trata del equinoccio de primavera, en el hemisferio norte; en el hemisferio sur, es el equinoccio de otoño.

Este día la duración del período de luz y de oscuridad son iguales, de allí la denominación equinoccio, palabra derivada de la expresión latina aequinoctium (aequus nocte), “noche igual”, que es el momento del año en el que el Sol está situado en el plano del ecuador celeste.

Ese día, para una persona situada en el ecuador terrestre, el Sol alcanza su cenit, el punto más alto en el cielo con relación al observador; se encuentra justo sobre su cabeza, por lo que no proyecta sombra.

A partir de hoy, en el hemisferio norte el día progresivamente se alarga, y la noche es más corta; al contrario, en el hemisferio sur, la noche se alarga, por consiguiente el día es más corto. Hasta el  momento de los solsticios de verano, en el hemisferio norte, de invierno en el sur.

Tales fenómenos son rutinarios, por lo que pasan desapercibidos para la mayoría de personas; pero lo asombroso es que los mismos son conocidos por nuestros ancestros desde hace más de 4000 años antes de Jesucristo.

La razón es que tales acontecimientos astronómicos están asociados con las estaciones, y estas con la agricultura.

Por otra parte, hoy 20 de marzo, día del equinoccio de primavera comienza una estación asociada al renacimiento, a los comienzos, en el hemisferio norte, por eso es que a las adolescentes quinceañeras se dice que están cumpliendo quince primaveras; primavera significa “primer verdor”.

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Primer Verdor.

Simultáneo a la primavera, en el hemisferio sur tiene lugar el otoño, estación que se asocia a la experiencia, por lo que los ancianos avanzan en el otoño de la vida. Otoño proviene de la expresión latina “autumnus”, palabra compuesta de “auctus”, aumentar, y “annus”, año,  que significa “llega a su plenitud el año”, tal vez por la observación de que la vegetación ya está al final de su ciclo.

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Plenitud de la vida

Marzo trae otro regalo cósmico que no sucedía desde hace 19 años; el 20 de marzo será la última superluna de este 2019 y el equinoccio de primavera en el hemisferio norte y la llegada del otoño en el hemisferio sur. Esta coincidencia no sucedía desde el año 2000.

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Super Luna de Marzo. Luna llena del gusano.

También el 20 de marzo, día de los equinoccio de primavera y de otoño, simultáneamente, tiene otra connotación; nos recuerdan la exactitud de lo establecido en la Biblia, la Palabra de Dios, que en su primer capítulo revela la trascendencia de los fenómenos asociado a los cuerpos celestes, que dan lugar a este fenómeno astronómico.

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. Génesis 1:14-15.

De modo que hoy, en el cielo observaremos las señales reveladas en la escritura, y en la tierra el comienzo de dos estaciones, todo conforme a lo establecido en Génesis.

¿Qué trascendencia tiene todo esto? Que los equinoccios se suceden cumpliendo inexorablemente lo establecido en la Biblia, la Palabra de Dios. ¿Cuál es la trascendencia de este hecho? Que así como se cumple esta afirmación bíblica, algo evidente, innegable, también se cumplen otras afirmaciones en ella contenidas, y promesas para los hombres descritas en sus maravillosas páginas.

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Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmos 19:1.

Hoy en Venezuela vivimos una crisis cada día creciente, que se agrava; la Biblia tiene una promesa para quienes experimentamos las consecuencias de dicha crisis:

15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos. 16 La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos. 17 Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. 19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. 20 El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado. 21 Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados. 22 Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían. Salmos 34:15-22.

 Un poeta escribió:

Todas las promesas para el hombre fiel,
El Señor en sus bondades cumplirá,
Y confiado sé que para siempre en él,
Paz eterna mi alma gozará.

Sea así.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de: www.biblegateway.org

Datos y conceptos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Google.

SIGNOS CELESTIALES

El próximo 21 de junio ocurrirá un fenómeno astronómico que ha cautivado a la humanidad desde tiempos ancestrales, los habitantes del hemisferio norte disfrutarán de la luz solar por más tiempo del habitual, ello debido a que la tierra en su recorrido alrededor del Sol, y por la inclinación de su eje de rotación se encontrará en un punto en el espacio denominado “solsticio de verano”. Es el día más largo del año, y por consiguiente la noche más corta.

Luego, el 6 de julio la tierra se encontrará en su punto más alejado del Sol, en su movimiento de traslación, ese día conocido como “afelio”, el astro rey ejercerá su potente fuerza de atracción y hará que lentamente la tierra gire para retornar en órbita hacia el punto más cercano, “perihelio”, fenómeno que ocurrirá el 3 de enero del 2019.

Grafico que muestra el perihelio y afelio de la Tierra respecto del Sol.

Para la mayoría de personas tales eventos tienen poca importancia, y pasan desapercibidos. No fue así para nuestros antepasados, tanto de las culturas china, sumeria y babilónica en el oriente, como para las precolombinas en América.

Los hombres de las nacientes culturas alzaron su mirada hacia el cielo en el que descubrieron un inmenso cronómetro, observaron la regularidad de los agrupamientos de estrellas, como del movimiento de aquellos rutilantes cuerpos celestes, así como la del Sol, su asociación con las estaciones y la agricultura, dando con ello lugar a la astrología.

La paciente observación y el cuidadoso registro de sus observaciones permitieron determinar fenómenos celestiales periódicos, algunos de ellos se sucedían cada tres meses, coincidiendo con el inicio de las estaciones.

Así, en determinado día, hacia el final del invierno, cuando comenzaba a reverdecer la vegetación, observaron que la duración del tiempo de luz solar, y la noche eran iguales; que tres meses más tarde, al inicio del tiempo más caluroso, el día es más largo que la noche; tres meses más tarde, el día y la noche tienen igual duración; desde ese momento las noches son más prolongadas, hasta tres meses después cuando ocurre la noche más larga del año, y el día más corto.

Nace de este modo la designación de “equinoccio de primavera”, que ocurre alrededor del 20 de marzo; seguidamente el “solsticio de verano” aproximadamente el 21 de junio; luego el “equinoccio de otoño”, alrededor del 23 de septiembre; y finalmente el “solsticio de invierno”, cerca del 22 de diciembre. Esto en el hemisferio norte.

En el hemisferio sur aquellos fenómenos son opuestos. El 21 de junio para el hemisferio norte corresponde al solsticio de verano, en tanto que para el hemisferio sur corresponde al solsticio de invierno. En el norte el día es el de mayor duración, en el hemisferio sur es la noche que se alarga. Igual ocurre con los equinoccios, son opuestos en ambos hemisferios. Cuando en uno es primavera, en el otro es otoño.

En los países ecuatoriales, o tropicales, que están cerca de la línea del ecuador, estos fenómenos no son tan perceptibles. Son evidentes, como se dijo, en las regiones nórdicas, y las australes.

Es asombroso que nuestros ancestros sin instrumentos de observación y medición como los sofisticados de uso común hoy, pudieran alcanzar tan elevado conocimiento de la mecánica celeste.

Como dijimos anteriormente, para la mayoría tales fenómenos astronómicos pasan desapercibidos; sin embargo hay un creciente número de personas que ven en aquellos un tipo de manifestaciones cósmicas de carácter trascendental.

Así pues, el 21 de junio, muchos movidos por el pensamiento mágico, e influidos por religiones y filosofías orientales, irán a los antiguos santuarios, o a los monumentos ancestrales, a recibir al amanecer una supuesta energía proveniente del astro rey, como lo hicieron los babilonios y egipcios en sus mejores momentos.

Tour di Stonehenge del solstizio d'estate da Londra: vista del tramonto o dell'alba

Los babilonios y egipcios asociaron los fenómenos astronómicos con sus deidades, siendo el Sol un dios prominente, por lo tanto surgieron diversas festividades en su honor, que los romanos nos las legaron, y la Iglesia Católica asimiló como festividades cristianas.

Por ese motivo algunos críticos cuestionan que se celebre la natividad de Jesucristo en una fecha que originalmente estaba dedicada a rendir culto al dios sol, que renacía cada año, en el solsticio de invierno, tras vencer las frías noches del invierno nórdico; lo que se constata porque a partir de ese solsticio los días comienzan a alargarse, hasta el solsticio de verano cuando victorioso alumbra el día más largo del año.

Pasado este solsticio los días son cada vez más cortos, hasta el solsticio de invierno en que la noche es la más extensa. Así pues el Sol declina lentamente hasta casi fallecer, pero en una importante fecha renace como el Sol Invicto. Esto en la mente de los romanos.

Una realidad astronómica convertida en mito religioso.

Los astrónomos observarán el solsticio de verano, como rutinariamente lo hacen. Comprobando la regularidad y exactitud de la mecánica celestial.

Sin embargo el recurrente fenómeno solar-terrestre denominado solsticio de verano, así como los demás que marcan las estaciones, no es tan intrascendente, el mismo revela una extraordinaria realidad. Que ésta asombrosa regularidad celeste es la magnífica obra del Creador, diseñada para ser utilizada por el hombre, y sirve como testimonio de su cualidad de creador.

En el libro de Génesis se nos revela esta maravillosa realidad:

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Génesis 1:14-17. RVR60.

Pero el hombre movido por la superstición y los antiguos mitos observa aquellos fenómenos y rinde culto a los objetos crados que los originan, en lugar de reconocer la grandeza del Creador.

Es que precisamente la creación es una manera como Dios se nos revela, para que tengamos consciencia de su realidad e interés por la humanidad.

Movido por una notable sensibilidad espiritual el salmista alza su mirada hacia el cielo y conmovido exclama:

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz

Para luego exclamar:

1 Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 9 !!Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Por lo tanto, el 21 de junio se nos presenta otra maravillosa oportunidad de valorar la regularidad y precisión del universo, y elevar una acción de gracias por tan singular regalo.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org,
  • Datos y conceptos: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

POR QUÉ EL AÑO NUEVO ES EL 1 DE ENERO

Alguna vez te has preguntado: ¿Por qué celebramos el inicio del año el 1 de enero, y no en otra fecha? O, si el calendario es solar, ¿Por qué no comienza en un solsticio, o en un equinoccio? Por ejemplo, el 21 de diciembre en nuestro calendario, que ocurre el solsticio de invierno.

Los solsticios son: 21 de marzo, primavera, 21 de diciembre, invierno; los equinoccios: 21 de junio, verano, 21 de septiembre otoño. Técnicamente, el año solar debería comenzar en cualquiera de esos cuatro puntos de la órbita terrestre.

Movimiento de la Tierra alrededor del Sol, que da origen a las estaciones. Tomado de Proyecto Biosfera.

Y originalmente fue así.

Evolución de la fiesta de inicio de año.

Calendario Egipcio.

Fueron los egipcios quienes descubrieron que el año es un ciclo de 365 días. Ellos observaron que entre cada crecida del rio Nilo, transcurrían precisamente esa cantidad de días, por lo que definieron un calendario civil de 365 días, dividido en doce meses de treinta días cada uno, organizados en tres períodos de 10 días.

Como la crecida del Nilo ocurría alrededor del solsticio de verano, día 21 de junio en nuestro calendario, establecieron ese día como inicio del año. Tal día ocurría otro fenómeno astronómico, el orto de Sirio, la aparición en el cielo de dicha estrella. Por lo tanto asociaron las crecidas del Nilo con la estrella Sirio, que convirtieron en la diosa Sotis.

Estrella Sirio, inferior izquierda, alineada con las tres estrellas del Cinturón de Orión.

Imagen tomada del blog de Ana Vazquez Hoys.

Calendario Romano.

Los romanos establecieron un calendario basado en las fases de la luna, el año tenía diez meses, y comenzaba el primer día, calendas, de Marzo, en honor a Marte, dios guerrero. La fecha está asociada al equinoccio de primavera, 21 de marzo, al ciclo sinódico de Marte, y a la luna nueva. El mes de marzo, de marte dios de la guerra, marcaba el inicio de las campañas militares, con la designación de los cónsules.

Ciclo de Marte, tomado de Astromía.

Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de determinar porque en esa fase la luna no es visible.

Los meses romanos son:

  1. Martius (dedicado a Marte),
  2. Aprilis (del latín aperire, abrir, por los brotes vegetales),
  3. Maius (por la diosa Maia),
  4. Junius (por Juno),
  5. Quintilis (el mes quinto),
  6. Sextilis (sexto),
  7. September (séptimo),
  8. October (octavo),
  9. November (noveno), y
  10. December (décimo).

Además, como el año era más corto de 365 días, su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares, que comenzaban por lo general en la primavera. Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo. Esta situación se prestaba a un gran desorden.

Numa Pompilius para adecuar el calendario romano a las estaciones añadió de manera permanente dos meses después del décimo, december: Janarius, dedicado a Jano, mes 11; y Februarius, de februare, purificación, mes 12.

A mediados del siglo II AC., hubo necesidad de iniciar anticipadamente las campañas militares lejos de Roma, concretamente en Hispania; y era requisito nombrar a los cónsules con dos meses de antelación al comienzo de las actividades; por lo que en el año 153 AC., se fijó el principio del año en el día 1 de janarus, en lugar del 1 de Martius, fecha en que se pasó a realizar el nombramiento de los cónsules, esto es, dos meses antes del comienzo de las campañas militares, en el mes de marzo.

Gracias a los dos meses adicionales introducidos por Numa Pompilius, el año había pasado a tener unos 355 días, pero aun así era demasiado corto respecto del año de las estaciones. Ocasionalmente se introducía un decimotercer mes, algo también propicio a manipulaciones por intereses políticos o económicos. En el año 46 AC. el año del calendario se encontraba desfasado unos tres meses respecto de las estaciones, y seguía reinando el desorden.

Calendario Juliano.

Fue Julio César (102 – 44 AC.) quien en el 45 AC. (año 708 de Roma) decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Encargó el trabajo al prestigioso astrónomo griego Sosígenes que estaba establecido en Alejandría. Sosígenes se despreocupó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365,25 días por término medio, es decir, unos 11 minutos más cortos que el año trópico (el de las estaciones, que dura 365,2422 días), transformando así el calendario de lunar a solar.

Como resultaba conveniente que el año tuviese un número entero de días, se fijó el año ordinario en 365 días, como el de los egipcios, y para que no se acumulase un decalaje con las estaciones se decidió intercalar un día extra cada cuatro años.

Posteriormente, el mes Quintilus fue renombrado Julius (en honor de Julio César) y el Sextius pasó a llamarse Augustus (por Augusto) pero los meses September, October, November y December han conservado sus nombres que, desde el punto de vista semántico, resultan aparentemente absurdos, y que son, obviamente, inadecuados.

Calendario Gregoriano.

Los romanos contaban los años desde la fundación de Roma, es decir, ab urbe condita, abreviadamente a.u.c.

En la era cristiana, con el papa Bonifacio IV en 607, el origen de la escala pasó a ser el nacimiento de Cristo. Un monje rumano, Dionisio el Exiguo, matemático, basándose en la Biblia y otras fuentes históricas, entre los años 526 y 530, había fechado el nacimiento de Cristo el día 25 de diciembre del año 753 a.u.c. Dicho año pasó a ser el año 1 A. D., Anno Domini, año 1 del Señor, pero los años anteriores a éste seguían siendo años a.u.c. Finalmente en el siglo XVII se nombran los años anteriores al 1 A. D. como años antes de Cristo, AC., y los posteriores son años después de Cristo, DC.

Cuando empieza la cuenta de la era cristiana, no existía el concepto matemático de cero, y los años se contaban ordinalmente, esto es: primer año, segundo, etc.

El inicio del calendario gregoriano, es pues el 1 de enero del primer año, año 1 AC., correspondiente al 754 a.u.c., que da comienzo a la primera década, el primer siglo (s. I) y el primer milenio. El año anterior fue el primero antes de Cristo (año 1 AC.). No hay año 0.

Establecido así el origen del calendario, el primer milenio, primeros 1000 años, transcurrió entre el 1 de enero del año 1 hasta el 31 de diciembre del año 1000. De la misma forma, el primer siglo transcurrió entre el 1 de enero del año 1 hasta el 31 de diciembre del año 100.

Por este motivo, cuando celebremos el inicio del nuevo año, lo hacemos siguiendo la tradición romana, inspirada en las guerras de primavera. Mas nosotros no tomamos en cuenta tal detalle, pues hasta lo ignoramos. Solo estamos conscientes de que ese día se inicia un nuevo periodo de 365 días, un año, pleno de oportunidades para crear y disfrutar.

Feliz inicio del 2015

Fuente:

  • Wikipedia
  • Astromia
  • ProyectoBiosfera
  • Imágenes: Google

 

ORIGEN DE LAS CELEBRACIONES DECEMBRINAS

Durante el mes de diciembre muchos pueblos del mundo celebran dos fechas principales.

El 21 que se ha tomado como fecha en la que llega “El Espíritu de la Navidad”; y el 25 de diciembre, la Navidad. Aunque prácticamente la celebración decembrina comienza desde los primeros días del  mes, con los adornos, música, comidas, aromas y colores ya tradicionales para la época.

Más, no es solo en diciembre se han seleccionado días para celebraciones. Seguramente en muchas regiones del mundo, se tienen fechas festivas, como las que siguen:

  • 1 Enero: Año nuevo
  • 6 Enero: Día de Reyes
  • Febrero: Carnaval (fecha variable)
  • 19 Marzo: día de San José
  • Marzo: Semana Santa (fecha variable)
  • 24 de junio: Día de San Juan
  • 21 de diciembre: Espíritu de la Navidad
  • 25 de diciembre: Navidad

Se ha preguntado ¿Por qué se escogieron esos día para festejar el acontecimiento que evocan?

Pues bien, excepto Carnaval y Semana Santa, el resto de las festividades se fijaron tomando como patrón de referencia festividades de los romanos, muchas de las cuales tuvieron su origen en los babilonios. Y tales festividades marchan al compás de acontecimientos astronómicos.

El Carnaval y la Semana Santa se diferencian porque se refieren a sucesos del calendario judío. La Semana Santa, es una celebración que nace como conmemoración a hechos relacionados con Jesús de Nazaret. Su entrada a Jerusalén, el domingo de Ramos; su pasión y muerte, durante la Pascua Judía; su resurrección, el primer día de la semana.

La Pascua tiene fecha variable, ya que no depende del calendario gregoriano, que usamos actualmente; sino del antiguo calendario solar/lunar. Por convención, este día es siempre el siguiente a la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera, y cae siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

El Carnaval es una festividad que tiene como patrón de referencia la Cuaresma, que es cuarenta días antes de la Pascua. La cuaresma comienza oficialmente el miércoles de ceniza y termina antes de la misa de la cena del Señor, el jueves santo. Son 40 días de preparación para la Pascua. Como se sabe, el Carnaval precede al miércoles de ceniza.

Respecto del 21 de Diciembre, o del advenimiento del Espíritu de la Navidad, es una celebración de origen nórdico, que se refiere al Solsticio de Invierno, época en que el eje polar de la Tierra se orienta hacia el centro de la Galaxia. Este acontecimiento fue descubierto muchos siglos antes de Cristo. Los mayas tenían una idea bien exacta de este hecho astronómico, por lo cual le dieron gran importancia.

El Espíritu de la Navidad, es una supuesta energía cósmica que se recibe desde el centro de la Vía Láctea, nuestra Galaxia, donde se concentra una gran cantidad de estrellas, que emiten la señalada energía. Se designó esta fecha como Espíritu de la Navidad, por estar cerca de la celebración navideña. En realidad no es una celebración religiosa.

Las demás fechas están relacionadas a festividades romanas. Los antiguos centraron su mirada en los acontecimientos astronómicos, son los padres de la astronomía. Desde  la edad de piedra, y las sucesivas culturas, egipcia, asiria, babilonia, griega y romana; el hombre asoció su vida a sucesos de los cielos. Ellos descubrieron los equinoccios, los solsticios, los movimientos de los Planetas, así como la posición y configuración de las estrellas; asignaron nombres a las constelaciones.

Galaxia Andrómmeda, la mas cercana a la nuestra, dicen algunos que son gemelas.

Los romanos heredaron aquellos conocimientos, y dieron mucha importancia a los sucesos celestiales, al punto que marcaron su existencia.

De los romanos, pasaron a nosotros.

¿Por qué se celebra el 19 de marzo el día de San José? No hay evidencia alguna, ni bíblica, ni histórica, que este noble hombre, naciese tal día. La celebración tiene origen romano, ese día corresponde, en general, al equinoccio de primavera. La festividad romana se denomina Quincuatros. Época que los escolares y artesanos celebraban en honor de Minerva, la diosa guerrera, y de su equivalente griega Atenea. Lo hacían en familia; con intercambio de regalos, así como invitaciones a comer. Durante cinco días, hasta el 23 de Marzo se celebraban con juegos de competencias. En un acto presidido por el emperador, vestido con los símbolos de Minerva, se distribuía dinero y trigo a los ciudadanos.

Durante el ejercicio del papa Sixto IV (1471 – 84), San José se introdujo en el calendario Romano justamente el 19 de Marzo.

Igual ocurre con el 24 de junio, en que se celebra el día de San Juan. El 24 de junio, que corresponde al solsticio de verano; era el día de Jano, señor de los solsticios, divinidad con dos caras que mira hacia el pasado y hacia el futuro, dios de los cambios, los inicios, los finales y de las puertas. En el solsticio de verano se inicia la decadencia solar, este día era llamado “puerta de los hombres”, en contraposición al solsticio de invierno que se llamaba “puerta de los dioses”.

Dios Jano

Observe la cara de Jano al mirar al pasado, contrástela con la que mira al futuro.

San Juan es el único personaje a quien se le dedica una festividad en la época en la que fue concebido en el vientre de su madre. La cronología bíblica apunta aquella fecha, tomando en cuenta los turnos que le correspondían a su padre Zacarías,  quien era sacerdote en el Templo de Jerusalén. Alrededor de aquella fecha, un ángel le anunció el nacimiento de su hijo Juan, y pocos días después fue concebido. El relato de este hecho se encuentra en el primer capítulo del Evangelio de Lucas.

Volviendo al tema de las festividades, es notorio que las mismas fueron establecidas en fechas coincidentes con celebraciones romanas, en general paganas; el argumento que se da para tal acuerdo es que de esa manera se quita fuerza a la celebración pagana, neutralizándola, para cambiar la motivación, por una mas elevada de carácter espiritual.

La circunstancia es que en la práctica, al menos para muchas personas, no se han logrado muchos cambios ni del fondo, ni de forma.

Las fiestas de San Juan Bautista, al menos en algunas regiones de Venezuela, por señalar una celebración conocida; no distan mucho de las celebraciones romanas. De fiesta de San Juan, queda solo el nombre, ya que en la práctica son semejantes a los rituales y jolgorios paganos de la época del Imperio Romano. Un imaginario ciudadano romano que participe en una fiesta de San Juan, como las que se celebran en algunas regiones, se sentiría muy cómodo, evocando a su dios de dos caras, Jano.

¿Por qué se conmemora la Navidad el 25 de diciembre?

Según otros autores, la celebración de esta fiesta el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno  (natalis invicti Solis),  adaptada por la Iglesia Católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos.

En Antioquía probablemente en 386, Juan Crisostomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre,​ aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día desde mucho antes.

De acuerdo con los eruditos, es improbable que Jesucristo naciese en aquella época, sino meses antes, por lo cual la cristiandad no celebra el Cumpleaños de Jesucristo, sino que conmemora, recuerda ese hecho crucial para la humanidad.

No quiere decir esto, que vamos a menospreciar, o ridiculizar las celebraciones antes mencionadas. De ninguna manera.

Cómo negar que un día del comienzo de esta era, nació Jesús en un pesebre de Belén; cómo desvirtuar que ciertamente Juan el Bautista nació pocos meses antes que Jesús; o que José, a quien se le denomina el carpintero, fue encargado de la crianza de Jesús, junto a su madre María.

Como ignorar que realmente unos magos vinieron del oriente, para rendir culto al recién nacido Jesús. O como desacreditar que el primero de enero estamos felices y a la expectativa por el comienzo de un nuevo año.

Es importante considerar que el fondo de la celebración es lo que realmente tiene significado.

Tal  vez coloquemos luces, en navidad, como lo hacían los romanos,  tengamos banquetes como ellos, e intercambiemos regalos, oigamos música acorde con la época, decoremos nuestras casas con adornos coloridos, y perfumemos el ambiente; como lo hacían los romanos en su mejor momento, en los solsticios o equinoccios, Pero jamás, nunca, de ninguna manera, alguno de ellos celebró el nacimiento de Jesús, el Mesías, en un humilde pesebre de Belén.

Sigamos celebrando las fechas memorables, más no olvidemos el fondo por el cual fueron constituidas.

Felices fiestas!!!

Fuente: Wikipedia

Imágenes: Google