Archivo de la etiqueta: época moderna

EL CRISTIANO EN LA POSMODERNIDAD

La cultura posmoderna avanza indetenible, copa la escena en todo el mundo y genera  un estilo de vida opuesto al del hombre de la época moderna. Dicha cultura presenta grandes desafíos a los cristianos, tanto como a toda persona enraizada en el estilo de vida moderno.

La influencia de la posmodernidad explica algunas prácticas en cristianos del presente milenio que llegan a tocar los límites del espiritismo, del materialismo, o de filosofías orientales, que son perspectivas totalmente antagónicas con la Fe del Nuevo Testamento.

Estas líneas tienen por objeto alertar respecto de algunas prácticas entre ciertos grupos de cristianos que sutilmente han ido contaminando la doctrina, y devoción del creyente.

Nos referimos a las influencias de la Posmodernidad.

Lee las siguientes afirmaciones, seguidamente responde con un “si”, o un “no”, de acuerdo a tu criterio.

  •  Ordenas los muebles de tu casa según los puntos cardinales, para lograr armonía en el hogar;
  •  Crees que “declarando” algo, ese “algo” se va a cumplir;
  • Siembras la “semilla” de la fe para alcanzar prosperidad;
  • Haces ejercicios espirituales para  erradicar alguna “maldición ancestral”, o una “atadura” demoníaca;
  • Te preocupan los grandes desastres y el fin del mundo;
  • Practicas alguna disciplina para mantener en forma tu cuerpo;
  • Vives el presente sin darle mucha importancia al pasado, ni al futuro;
  • Piensas que no hay verdad absoluta, que todo es cuestión de perspectiva;
  • Practicas las enseñanzas del judaísmo, guardas los ritos de la ley de Moisés y crees en Jesucristo;
  • Tienes curiosidad por el misticismo oriental.

Si acumulaste varios “si”, bienvenido a la era posmoderna.

El término posmoderno se refiere al proceso cultural observado en muchos países  desde principios de los años 70.

Casa de la Opera en Sidney, Australia. Ícono de la Arquitectura Posmoderna.

Las diferentes corrientes del movimiento postmoderno que  aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación del arte, la cultura, el pensamiento, y la sociedadl.

Para entender el fenómeno posmoderno, revisemos la época moderna.

Época Moderna.

La fecha de inicio más aceptada es la toma de Constantinopla, dicha ciudad fue destruida y tomada por turcos en el año 1453; coincidiendo con la invención de la imprenta,  el desarrollo del Humanismo, y el Renacimiento. La caida de Constantinopla en manos de los turcos otomanos, el martes 29 de mayo de 1453 del calendario juliano, marcó el fin de la Edad Media en Europa, y el final del Imperio Romano de Oriente.

El Hombre de Vitruvio,  dibujo realizado por Leonardo da Vinci, alrededor del año 1490. Un destacado exponente de la época Moderna.

El descubrimiento de América en 1492, es considerado uno de los hitos más significativos de la historia de la Humanidad: el inicio de la globalización, una completa revolución; similar a la llegada del hombre a la Luna, que inauguró la era espacial.

En cuanto a su final se  asume que es la época de  la Revolución francesa, en 1789, posterior a la cual surge la denominada Época Contemporánea.

La Época Moderna se caracterizó por el imperio de la razón, tanto es así que llegó a hablarse de “La diosa razón”. Esta época fue marcada por el surgimiento de grandes utopías sociales, políticas, económicas, culturales, tecnológicas, e industriales, entre otras.

Los intelectuales creyeron en que a través de la ciencia y del conocimiento se iba a erradicar la ignorancia y la esclavitud; los capitalistas confiaban en alcanzar la felicidad gracias a la reorganización de las estructuras sociales, y el incremento de la producción; los marxistas esperaban la emancipación del proletariado a través de la lucha de clases, los humanistas proponían la transformación integral del hombre, redescubriendo los grandes clásicos de la literatura griega.

La época moderna tuvo su momento cumbre en el Renacimiento.

El hombre modernista era un hombre comprometido con la humanidad, creía en ésta y en su avance. Creía en la razón Universal y en que a través de ella se podía llegar a la pura verdad. El hombre modernista era un hombre enamorado de la vida, con un proyecto claro e ideales firmes; los cuales no estaba dispuesto a canjear por bienes materiales.

El Hombre Posmoderno.

El hombre observó que las ideas, de la época moderna se desplomaron, por lo tanto su concepto del mundo, de la vida, de sí mismo cambio totalmente.

Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, que pusieron fin a la segunda guerra mundial, también pusieron de manifiesto la terrible capacidad de la ciencia, para destruir.

La caída del Muro de Berlín, arrastró consigo otro sueño, utopía moderna, el Marxismo. Esta filosofía materialista propuso la creación de una sociedad sin clases, en la que el hombre viviera bajo la dictadura del “proletariado”, un gobierno del pueblo.

Otro motivo de desencanto del hombre moderno, lo constituye el fracaso del Capitalismo, como teoría económica para propiciar el bienestar de los pueblos; demostrado en la pobreza en los países denominados “emergentes”, o las hambrunas en África; tanto como el fracaso del Humanismo, en su teoría respecto de la renovación del hombre.

Es decir, el optimismo del hombre moderno se derrumba; y en su lugar se contrapone el desencanto del hombre posmoderno; quien percibe que la tecnología y la cibernética le están desplazando de su lugar de privilegio concedido por el humanismo.

Características del hombre posmoderno.

  • Vivir el presente despreocupadamente; el futuro y el pasado pierde importancia,
  • Búsqueda de lo inmediato.
  • Pérdida de la personalidad individual,
  • La única revolución que el individuo está dispuesto a llevar a cabo es la interior,
  • Culto al cuerpo, y la liberación personal,
  • Se vuelve a lo místico como justificación de lo que ocurre,
  • Preocupación respecto a los grandes desastres y al fin del mundo,
  • Pérdidas de fe en la razón y la ciencia, se rinde culto a la tecnología,
  • Pérdida de fe en el poder público,
  • Despreocupación ante la injusticia; Desaparición de idealismos,
  • No acepta dogmas, todo es relativo, depende de la perspectiva de cada quien.

EL POSMODERNISMO Y EL CRISTIANO.

Entender el fenómeno posmoderno, como cultura, nos ayuda a comprender alguna doctrinas, creencias y posturas contradictorias del presente.

Es el caso que observamos en aquellos que dicen ser revolucionarios “marxistas  cristianos”. En realidad no son “marxistas” y tampoco “cristianos”. Por definición la Teoría Marxista, es atea, materialista, niega la religión, y la existencia de Dios. El cristiano es teísta, cree en Dios creador, y es espiritual, religioso. Una doctrina excluye, niega a la otra, por lo cual es ilógico, contradictorio creer y no creer en algo.

En esta misma contradicción lógica caen los “cristianos gnósticos”, el “judaísmo mesianico”, o los cristianos que practican filosofías orientalistas.

Comprender las tendencias “posmodernistas”, permite detectar aquellas que sutilmente están penetrando en el cristianismo.Como el caso de algunos cultos, que en la actualidad es una mezcla de prácticas judías, con elementos orientalistas, así como el uso de técnicas psicológicas, que da lugar a “manifestaciones espirituales”, comparables a sesiones espiritistas.

La “teología de la prosperidad”, se explica en una cultura posmoderna; tanto como el perdón de “maldiciones ancestrales”, liberación de “ataduras demoniacas”, y “experiencias místicas” de algunos movimientos carismáticos. Muchas de estas posturas posmodernistas fueron duramente combatidas y denunciadas en el Nuevo Testamento, algunas de las cuales fueron declaradas como doctrinas y prácticas heréticas.

Es evidente que el problema no es la posmodernidad, que también posee muchas ventajas y áreas de oportunidades; tampoco los movimientos y tendencias posmodernos; representan peligro a la fe. El verdadero peligro radica en la ignorancia de la Escritura, y en la falta de comprensión de la cultura actual, por carencia de estudios.

La mayoría de cristianos basan sus creencias, y depositan su fe, en las elocuentes exposiciones de los pastores en los púlpitos, o en las coloridas presentaciones de los predicadores en los programas de televisión. Sin quitarle valor a estos medios de gracia, el creyente necesita nutrirse directamente de la Palabra, escudriñarla, aprenderla, y vivirla.

Se observa una tendencia a eliminar a las Escuelas Bíblicas, en su lugar adicionar más cultos; y en transformar los estudios bíblicos, en encuentros bíblicos.

Así mismo se incrementa la lectura de devocionales, y el ejercicio de discipulados, en lugar del estudio sistemático de la Palabra.

En realidad se lee los desafíos de los cristianos del primer siglo, y no difieren de los actuales. Lo que ha variado son las formas como se presentas, el fondo es el mismo. Esto es un reto a los cristianos de comienzos del nuevo milenio, y a los Pastores. Hay que volver a la Escritura, propiciar otra Reforma, con base a la Palabra.

Pero también hay que conocer el contexto histórico, la cultura, en  que nos desenvolvemos. Si no se estudia la Biblia, y se menosprecia a la Historia, se esta en problemas. Facilmente se puede caer en el error.

Hoy, como en todos los tiempos, son válidas las palabras: “Escudriñad las escrituras…”; “Aquel que oye mis palabras, y las hace…”; “Escudriñadlo todo, retened lo bueno…”.

Seguidamente se dan más detalles de la época Posmoderna.

Características histórico-sociales del posmodernismo.

  • Es la época del desencanto. Se renuncia a la idea del progreso social; se adopta el progreso individual.
  • Se reconocen los límites de las ciencias, en cuanto a generar un conocimiento verdadero, y de validez universal.
  • Se produce un cambio en el orden económico capitalista, se pasa de una economía de producción, a una de consumo.
  • Desaparecen las grandes figuras carismáticas, surgen pequeños ídolos que duran hasta que surge alguien más novedoso y atractivo.
  • Se revaloriza la naturaleza, y la defensa del medio ambiente.
  • Los medios masivos, y la industria del consumo masivo, se convierten en centros de poder.
  • Deja de importar el contenido del mensaje, para valorar la forma en que se transmite, y el grado de convicción que pueda producir.
  • Excesiva información, a veces contradictoria, a través de todos los medios de comunicación.
  • Los medios masivos se asumen como transmisores de la verdad. Lo que no aparece en un medio de comunicación, simplemente no existe.
  • Se pierde la intimidad, la vida de los demás se convierte en un show, especialmente en el contexto de las redes sociales.
  • Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones.
  • La gente se acerca cada vez más a la inspiración ‘vía satelital’.
  • Las personas aprenden a compartir la diversión vía Internet.
  • Se crean teorías de la conspiración permanentemente para explicar los grandes problemas económicos, políticos, sociales, religiosos y medioambientales.

Como sabes por propia experiencia es imposible impedir que esta cultura influya sobre tu vida, por lo tanto hay que adoptar el consejo de Pablo a los romanos, declarado en Romanos 12:2:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…”

Fuente:

  • Wikipedia
  • Biblia: RVR-60
  • Imágenes: Google

 

PARA ESOS MOMENTOS DIFICILES

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré a ti, y esperaré.

Desde la escuela elemental se nos ha enseñado a desarrollar un pensamiento analítico, objetivo, racional, concreto. En realidad este enfoque tiene sus raíces en le época moderna en la que se exaltaba la prioridad del conocimiento, de la razón, de la ciencia, la economía sobre cualquier otro aspecto de la vida. Enfoque que dejaba de lado a Dios.

El hombre moderno es humanista, es decir resalta los valores, potencial, capacidades del hombre; se enfoca en el ser humano; contra las corrientes religiosas corrompidas, que pregonaban un teísmo sin Dios. Que en el fondo es un humanismo religioso; una religión  que habla en nombre de Dios, sin que este realmente sea representado por ella.

En la actualidad, en virtud del fracaso de las utopías modernas, y del fracaso de la religión, el hombre se encuentra desvalido.

Los modernistas vieron caer sus utopías como un castillo de arena. Las bombas atómicas, las armas de destrucción masiva en general; el desmoronamiento del comunismo, representado en el derribo del muro de Berlín; el fracaso del Capitalismo en propiciar el progreso; las hambrunas en algunos Continentes dejan claro que las utopías modernas perdieron vigencia; o al menos no se llevaron a la práctica, como se establecieron en el papel.

Pero también vio que las religiones fallaban en satisfacer sus expectativas y necesidades. Las guerras religiosas, en lugar de la paz entre las naciones; la teología de la prosperidad, que se enfoca en el poder del dinero; el sincretismo, que mezcla prácticas cristianas con ritos paganos.

De manera que el hombre posmoderno tiene pocas opciones para creer.

Ve la injusta distribución de los recursos naturales; el uso y abuso del poder; la acumulación de riquezas en una pequeña parte dela población. Ve con horror,  indignación, e impotencia las imágenes que le llegan del hambre y pobreza en algunas regiones del mundo. Descubre que la ciencia es usada para crear armas nucleares, cuyo fin es destrucción de la humanidad, a quien el hombre dice defender.

Igualmente percibe los sistemas religiosos corrompidos; convertidos en prósperas empresas mercantiles, donde se vende un milagro por un puñado de billetes; y el predicador es un traficante de la fe.

Ante esta difícil situación, nos queda una alternativa.

Cuando la ciencia nos falla, los recursos económicos son incapaces de darnos lo que necesitamos, y la religión es vacía; es el tiempo de alzar nuestra mirada hacia el Dios Todopoderoso revelado en la Biblia.

Para ello se necesita un acto de fe, de confianza en lo propuesto en la Sagrada Escritura.

Si has leído hasta este párrafo, es porque necesitas algo más que dinero, poder, grandeza, o aplausos; tienes una profunda necesidad insatisfecha, o eres una persona de fe.

En ambos caso le cita que encabeza este escrito es pertinente:

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré a ti, y esperaré.

Tal oración está contenida en el Salmo 5:3

Quien escribió esas palabras, sentía como tu hoy.

Por ese motivo se dirigía muy temprano del día, para clamar por su necesidad; para presentar su caso ante ese Dios revelado en la Biblia, cuyo nombre es Jehová. Un Dios que oye la voz de quienes le buscan, de quienes acuden a Él.

Si acaso pasas por un momento difícil, y quieres respuesta oportuna, que satisfaga tu necesidad; acude a Dios, el Dios revelado en la Biblia, ora y espera

Ese Dios Revela en Jeremías 33:3:

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces…”

Clama, tendrás respuesta.

Imagen: Imágenes Google