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EFECTOS COLATERALES DEL CORONAVIRUS

Origen y difusión del coronavirus: El coronavirus es una diminuta estructura molecular que infecta las células de un organismo, causando trastornos en el sistema respiratorio, fue descubierto, y aislado por primera vez, en la ciudad de Wuhan, en China.

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El 31 de diciembre del 2019 las autoridades sanitarias de la ciudad informaron la aparición de 27 casos del Síndrome Respiratorio Agudo; el 7 de enero se descubre que el causante del trastorno respiratorio es un virus de la familia de los coronavirus; el 13 de enero se detecta un caso de coronavirus en Tailandia, el 14 de enero se descube otro caso en Japón, y el 21 de enero uno más en los Estados Unidos, la enfermedad fue transmitida por personas que habían viajado desde Wuhan. Para el 29 de enero ya había alcanzado varios países de Europa, Asia y Norteamérica.

Declarado pandemia y efectos colaterales.

El 13 de febrero, con 46997 infectados, y 1339 fallecidos, la OMS declara al coronavirus como una pandemia.

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Como se observa, el coronavirus afecta a una mínima parte de la población mundial, y su mortalidad, es aún menor, al punto que la muerte por accidentes de tránsito supera este cifra; pero los accidentes de tránsitos no se contagian, el coronavirus si, y si no se toman medidas para detener su contagio, las consecuencias serán más catastróficas que las derivadas de la Segunda Guerra Mundial.

Esto trae consigo otro problema que se expande por todo el mundo, un daño colateral, que afecta a la población, de la misma manera que pestes anteriores; se trata del temor; por lo tanto aunque el coronavirus afecta directamente a una mínima cantidad de la población mundial, sus daños colaterales alcanzan dimensiones gigantescas, como la de poner en cuarentena al mundo. Esto traerá consecuencias impredecibles, lo que incrementa el temor.

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Y la cuarentena social está haciendo más daño que el coronavirus, numéricamente hablando, porque el mundo entero esta consternado,  corre el riesgo de sufrir crisis de pánico, terror, claustrofobia, y demás trastornos que afectan la salud mental.

Medidas preventivas.

Ante la pandemia, los organismos de salud dictaron medidas preventivas contra el coronavirus, el aislamiento en los hogares es una; pero no puede prevenir lo que ocurra internamente en los hogares, por lo que nosotros  también necesitamos poner en acción medidas para prevenir el tedio, la ansiedad, el terror, la desesperación, emociones que si no se canalizan adecuadamente afectan la salud mental, empeorando la pandemia.

En este caso, lo aconsejable es activar una estrategia que hemos aprendido para mantener el equilibrio interno, se trata del manejo inteligente de la emociones, evitar que ellas nos controlen.

La Inteligencia Emocional.

En los años ochenta el psicólogo norteamericano Howard Gardner, descubre que el ser humano posee inteligencias múltiples, entre las que menciona a la Inteligencia Intrapersonal, y la interpersonal.

La intrapersonal es  la capacidad de reconocer, y regular las emociones de acuerdo a las situaciones que vivimos; y la Inteligencia Interpersonal, la habilidad de reconocer las emociones ajenas y reaccionar de acuerdo a aquellas.

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David Goleman, otro psicólogo norteamericano, basado en los trabajos de Gardner, propuso lo que conocemos como Inteligencia Emocional, que revolucionó al mundo de las ciencias de la conducta; Goleman sistematizó 5 habilidades de la inteligencia emocional:

  • Autoconocimiento Emocional,
  • Autocontrol Emocional,
  • Empatía,
  • Habilidades Sociales, y
  • Automotivación.

Con estas cinco habilidades una persona puede disfrutar la vida plenamente, y convertirse en alguien sumamente atractivo, cálido, estimulante.

Los aportes de Gardner, y de Golean, tienen antecedente en la Biblia, libros como Proverbio, e incluso las cartas de Apóstol Pablo, proponen principios para la vida:

Pensemos en el manejo del miedo, debido al confinamiento. El miedo, es una emoción que activa reacciones de defensa o escape ante un peligro; no es patológico, ni falta de fe experimentar el miedo: Si no tuvieses miedo, no estarías en casa sin salir a la calle, con el riesgo de contagiarte con el virus que acecha.

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En Mateo 10:28: Jesús recomienda “temer” a “quien puede destruir el alma y el cuerpo”; Hebreos 11:7, menciona: ““Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase.

Quiere decir que experimentar miedo no es una patología, ni un pecado; es una emoción que activa reacciones de protección. Ahora, a esa emoción hay que controlarla, para que no se convierta en pánico, o terror. Es aquí donde activamos lo que Goleman denomina autocontrol emocional, y pablo menciona como dominio propio.

Esta cualidad humana, permite encausar el miedo, de modo que surta efectos positivos; no se trata de reprimir el miedo, ni suprimirlo. Visualiza a Noé, advertido de la inminencia de una catástrofe natural, una inundación; no se queda inmóvil aterrorizado, sino que se ocupa construyendo un arca en la cual proteger a su familia.

El miedo genera la reacción natural de evitar aquello que pueda dañar, afectar al ser humano. Es el sentido de Proverbios 14:16: “El sabio teme y se aparta del mal…”

De manera que estas demostrando sabiduría al permanecer en casa hasta que pase el riesgo del coronavirus.

Sé que estás pensando en textos emblemáticos, como: 1 Juan 4:18, y 2 Timoteo 1:7. El primero expresa que “En el amor no hay temor, porque el perfecto amor echa fuera el temor”, ahora hay que revisar a que temor se refiere Juan, leamos el texto anterior: “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio…” Es decir el temor que echa fuera el amor, es al juicio Divino, no a cualquier cosa; al coronavirus por ejemplo.

En relación a 2 Timoteo 1:7, en el que se afirma “No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor y de dominio propio”, por el contexto se  interpreta que aquellas virtudes son para “dar testimonio de Jesucristo”.

Otra emoción que puede aparecer con frecuencia debido al confinamiento es el enojo que puede transformarse en rabia, ira; y si ésta no se canaliza adecuadamente genera reacciones que pudieran transformarse en agresividad.

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La rabia es otra emoción de egodefensa, la activamos ante una situación de peligro. En la Biblia encontramos algunas escenas en las que la emoción tiene efectos notables. Visualiza la escena cuando David enfrenta a Goliat. La emoción que le activa no es otra que la rabia, lee 1 Samuel 17:26. David se enoja al conocer el miedo del pueblo ante el gigante, y por el atrevimiento de Goliat al desafiar a “los escuadrones del Dios viviente”.

El jovencito pensando en la recompensa prometida por el rey Saúl a quien venza al gigante, movido por la rabia, confiando en Dios, con una honda en la mano, cinco piedras lisas en su saco pastoril, y con suficiente dosis de adrenalina en su torrente sanguineo, se abalanza contra el poderoso enemigo, y le vence con mas astucia que fuerza.

Canalizado el enojo inteligentemente, surte efectos positivos. Caso contrario es un desastre. Veamos otra escena.

Jacob y Esaú son personajes bien conocidos en la Bilia. Esaú es recordado por haber cambiado su progenitura por un plato de lentejas, Génesis 25:27-34. Bien aquella transacción entre los hermanos tuvo una consecuencia dolorosa; posterior a este hecho, Jacob en forma engañosa roba tambien la bendición que le corresponde a su hermano mayor, se lee en el capítulo 27 de Génesis.

Todas estas acciones de Jacob produjeron eb Esaú una mezcla letal: dolor, rabia y resentimiento, que movieron una determinación, se lee en 27:41; nota lo que dijo internamente: “Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob”.

Durante los días en casa por el confinamiento, corres el riesgo de sentirte frustrado por no poder continuar tu vida normalmente; y esa emoción activa otra, la ira, que si no canalizas bien puedes hasta agredir a los tuyos. Entonces necesitas dirigir inteligentemente a la frustración, tanto como a la ira de ella derivada.

¿Qué hacer para mantener calma y paz durante el confinamiento social?

Nuestra recomendación es Acudir a la Palabra, por cierto Marcela Gándara, una extraordinaria cantante,  propone acudir a la Sagrada escritura, en una emotiva canción: Tu Palabra, que te sugiero oír en estos días de estadía en casa, valga la publicidad para Marcela. Al final del escrito te damos un enlace para que oigas esta bella canción.

Acudir a la Palabra no significa que leyéndola, o memorizándola, nos va a proteger de las plagas, como leer Salmos 91, para evitar el coronavirus. Ese Salmo te fortalece espiritual y emocionalmente para evitar los daños colaterales del virus, ansiedad, pánico, terror.

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Pablo te aconseja en Filipenses 4:6-7: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acciones de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

De lo que se trata es revitalizar tus valores espirituales, aquellos que has aprendido desde la niñez, fe, esperanza, y confianza en Dios, y practicar las disciplinas espirituales que también tus padres te inculcaron, acudir a Dios mediante la oración, y la lectura de la Biblia. Su Palabra.

Anímate y comienza a leer la Biblia diariamente, inicia con el libro de Proverbios, son 31 capítulos contentivos de principios para la vida, de tal naturaleza, que si los pones en práctica pueden significar una renovación total de tu maravillosa existencia.

Por cierto, si alguno cree que la Biblia es un libro como cualquiera, que no es Palabra de Dios, eso lo respeto, más aun así, te animo que leas Proverbios, no como un libro sagrado, sino como un texto de consejos para la vida; practica sus consejos, y después hablamos.

Gracias por seguir hasta acá este sencillo aporte. Seguiremos proponiendo otras reflexiones similares a esta.   

Me despido con las palabras de Isaías 41:10:

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Fuente:

  • Prensa intenacional
  • Biblia: RVR60, tomada de http://www.biblegateway.com
  • Tu Palabra de Marcela Gándara: Cover de Kelly Moreno: Youtube
  • Notas personales
  • Imágenes: Google

SANACIÓN A DISTANCIA

Sobre una mesa de operaciones en un centro médico en San Francisco, una paciente de cáncer de mama se somete a una cirugía reconstructiva, después de una mastectomía. Esta no será una cirugía ordinaria. Una persona a tres mil millas de distancia ha recibido el nombre de la mujer, una foto y detalles acerca de la operación; para que ore por la sanación de ella.

En cada uno de los siguientes ocho días, el sanador rezará durante 20 minutos por la recuperación de la paciente con cáncer, sin que ésta lo sepa. Un cirujano ha insertado dos pequeños tubos dentro de la ingle de la mujer para permitir a los investigadores saber lo rápido que sana.

La mujer es una paciente en un estudio extraordinario llevado a cabo por el gobierno que quiere determinar si la oración tiene el poder de sanar pacientes desde lejos; un campo conocido como “sanación a distancia”.

Aunque este término no le sea familiar; la idea de rezar en sus casas, hospitales y lugares de culto no lo es. En los años recientes, la medicina ha mostrado un interés creciente en investigar los efectos de la oración y la espiritualidad sobre la salud.

Una encuesta sobre 31.000 adultos, efectuada el año pasado por el Centro para el Control y la Prevención de la Enfermedad, encontró que el 43 por ciento de los adultos de los E.E.U.U. rezaban por su propia salud, mientras que el 24 por ciento tenían a otros rezando por su salud.

En casi cada comunidad en el mundo, se elevan oraciones para la sanación, que practican cuando un miembro de su comunidad está enfermo.

El Dr. Mitchell Krucoff, un cardiólogo de la Universidad Duke e investigador en el campo de la oración y la sanación a distancia, manifestó: “Es una práctica cultural ubicua, hasta donde podemos contar… Las prácticas culturales en el cuidado de la salud frecuentemente tienen una razón. Pero entender esta razón, aprender el mejor modo de usarla, requiere ciencia clínica básica”.

La ciencia sólo ha comenzado a explorar el poder de la sanación a distancia, y los primeros resultados de esta investigación no han llegado a una conclusión. En un artículo publicado en los Anales de Medicina Interna en 2000, investigadores reportaron 23 estudios acerca de técnicas de sanación a distancia, que incluían sanación religiosa, energética y espiritual. Trece de los 23 estudios indicaron que existen efectos positivos en la sanación a distancia, nueve estudios no encontraron efectos beneficiosos y uno mostraba un modesto efecto negativo en el uso de sanación a distancia.

Mientras algunos científicos se oponen a estos estudios sobre materias religiosas o científicas, otros se preguntan si es posible trazar un método científico válido para medir algo tan nebuloso como el poder de la oración.

¿Qué constituye una “dosis” de oración? ¿Cómo define uno la oración? ¿Es canalizar la intención budista o la energía Reiki lo mismo que rezar al Dios judeocristiano? ¿Y cómo determinas si fue la oración lo que hizo que el paciente se pusiera mejor, u otra cosa, como el efecto placebo?

“Hay enormes problemas metodológicos y conceptuales con los estudios sobre la sanación a distancia,” dijo el Doctor Richard Sloan, un profesor de medicina del comportamiento en la Universidad de Columbia en Nueva York. “Nada en nuestra comprensión del universo o de nosotros mismos sugiere cómo los pensamientos de un grupo de gente podrían influir la fisiología de personas a 3.000 millas de distancia.”

El cardiólogo Randolph Byrd hizo el primer estudio clínico sobre sanación a distancia en el Hospital General de San Francisco en 1988. Dividió a 393 pacientes cardiacos en dos grupos.

Un grupo recibió oraciones de cristianos fuera del hospital; el otro, no. Su estudio, publicado en el Southern Medical Journal, encontró que los pacientes por los que no se rezó necesitaron más medicación y fueron más propensos a sufrir complicaciones. Aunque tenía fallos, el estudio generó una considerable atención.

Desde entonces, los investigadores han continuado observando los posibles efectos de la oración remota y otras técnicas de sanación a distancia similares en el tratamiento de afecciones del corazón, SIDA y otras enfermedades así como en la infertilidad. Numerosos experimentos que incluían oración y sanación a distancia han sido también hechos sobre animales y plantas. Uno de dichos estudios encontró que los sanadores podían incrementar la tasa de sanación de heridas en ratones.

“Los críticos normalmente se quejan si ves resultados positivos en humanos porque lo achacan al pensamiento positivo, o al efecto placebo,” dijo el Doctor Larry Dossey, un interno retirado en Santa Fe, y autor de numerosos libros sobre espiritualidad y sanación. “Los microbios no piensan positivamente, y no están sujetos a la respuesta placebo.”

En los primeros noventa, Elisabeth Targ y unos colegas en el Centro Médico California Pacific estudiaron los efectos de la sanación a distancia sobre 20 pacientes de SIDA. Schlitz, que trabajó con Targ (que murió de un tumor cerebral en 2002), dijo que el estudio encontró que aquellos que recibieron oraciones sobrevivieron en mayor número, se enfermaron menos frecuentemente y se recuperaron más deprisa que los otros. Un posterior estudio que siguió a 40 pacientes encontró resultados similares.

Aproximadamente al mismo tiempo, Krucoff de la Universidad Duke estaba liderando un pequeño pero inusual experimento para determinar si pacientes cardiacos se recuperarían más rápido tras la cirugía angioplástica si recibían cualquiera de varios tratamientos intangibles. Su estudio comparó los resultados de Healing Touch, relajación del estrés, y sanación a distancia con los cuidados normales.

Sanadores espirituales de todo el mundo-incluyendo judíos elevando plegarias en el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, budistas rezando en monasterios en Nepal y Francia, monjas carmelitas en Baltimore ofreciendo oraciones durante las vísperas, y moravianos, baptistas y cristianos fundamentalistas rezando en la iglesia – rezaban simultáneamente por uno de los distintos grupos designados en el estudio.

Todos los grupos fueron mejor que el grupo que sólo recibió los cuidados habituales, pero aquellos que recibían oraciones a distancia fueron los mejores. Desde entonces, ha completado un estudio mayor y desde múltiples sitios. Ese estudio – el más completo hasta la fecha – se encuentra en estos momentos en revisión para su publicación en una revista médica.

A este respecto, recordamos lo que dice la Bíblia en Santiago 5:14-15:

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor le levantará…”

Adaptado de: Los investigadores se fijan en el poder de la oración. Hilary E. MacGregor. Los Angeles Times. Jun. 1, 2005