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TESOROS DE LA BIBLIA: CAMBIAR LA MENTE

PUEDES CAMBIAR TU MENTE SIN UN TRANSPLANTE DE CEREBRO

Hay hábitos, prejuicios, reacciones negativas ante los estímulos, conductas incómodas que quieres cambiar, y te ha sido difícil lograr; y cuando lo haces, reincides;  tienes una opción práctica, un cambio de mentalidad, y no necesitas cambiar tu cerebro para ello.

La Mente Universal - Ley de la Atracción Positiva

¿Cómo cambiar la mente sin un trasplante de cerebro?  La Biblia tiene la respuesta; en este escrito lo explicamos.

La Mente.

La psicología nos enseña que la mente es el conjunto de capacidades cognitivas  relacionadas con procesos tales como la percepción, el pensamiento, la conciencia, la memoria, imaginación, entre otros, característicos del humano.

La mente es concebida como tres tipos de procesos: los conscientes, los inconscientes y los procedimentales. Algunos científicos sugieren la idea de que la mente es un resultado de la actividad del cerebro; o por lo menos hay una relación funcional entre los procesos mentales y el cerebro.

Génesis de la Conducta.

Del psicoanálisis hemos aprendido que el aparato psíquico está conformado del consciente, preconsciente, e inconsciente; nuestro mundo de la realidad, de la vivencia, se desarrolla en el consciente; y  el contenido de ese inconsciente, en ciertas ocasiones, influye sobre la percepción de nuestra realidad; el inconsciente es nuestra memoria oculta del pasado, esto según el psicoanálisis, como dijimos antes.

La psicología plantea por su parte, que las emociones activan la conducta, y las emociones son a su vez activadas por los pensamientos; de donde deriva el concepto de actitud, como la manera aprendida organizada, sistemática y lógica de pensar, sentir y reaccionar.

Por qué reír es tan importante para la salud? | Vanguardia.com

Digamos que las actitudes funcionan en la parte consciente del individuo; y que el inconsciente, ese mundo insondable de la mete, influye sobre el comportamiento a través de las actitudes.

Como no puedes cambiar, controlar, o suprimir el inconsciente, entonces hay que hacer algo para resolver este conflicto. ¿Qué hacer?

Vamos a analizar el proceso normal de pensamiento:

Observamos un esquema de la parte consciente de un individuo, en el que distinguimos el nivel del soy, del siento, y del hago, constituido así:

  • Hago: Conducta
  • Siento: Pensamientos, emociones
  • Soy: Creencias, principios, valores

No es que podamos separar en pequeñas porciones cada elemento del sistema porque funciona como un todo organizado; integralmente. El esquema es a los fines explicativos.

Observa que la conducta es una expresión de las creencias; y que el mundo del pensamiento es determinante pues es quien activa las emociones, que luego se expresan en forma de conducta.

La conducta revela mucho de la persona, una observación cuidadosa de la misma permite descifrar el maravilloso mundo interior de la persona, ahondar hasta la dimensión de las creencias.

Modificar la Conducta.

Se puede modificar una conducta de diversas formas.

Si se actúa sobre la conducta solamente, estás trabajando en la dimensión mecánica del comportamiento. Este procedimiento sirve para instalar acciones mecánicas, rutinarias, que no necesitan un nivel de reflexión; o también para suprimir algunos comportamientos reactivos.

Imagina un jugador de beisbol que defiende el campo corto (Shortstop); él aprende una rutina, que se transforma en memoria muscular. Se ejercita tomando la pelota en las distintas posiciones que ocupa y lanzar a primera base, o a cualquier otra; lo hace corriendo, saltando, de rodillas, después de rodar, de distintas posiciones y movimientos corporales, hasta que adopta la rutina de lanzar la pelota con precisión e instantáneamente a la base elegida, básicamente a la primera. Él toma la pelota y automáticamente su cuerpo se orienta hacia la base, y la memoria de los músculos del tórax hace el resto.

El jugador no piensa, no mide la distancia, ni enfoca su mirada en la base en el momento de la jugada; simplemente escucha el sonido de del “batazo”, observa la trayectoria de la pelota y se ubica en la línea de intercepción de la misma, listo para lanzar a la base correspondiente.

Pero, en realidad, no es que no piensa la jugada, es que tiene instalado un programa en la mente, el cual guía su manera de pensar, mecánicamente, para generar el comportamiento apropiado.

Esta estrategia sirve para conductas mecánicas como cepillarse los dientes, lavarse las manos; saludar al llegar a un sitio, incluso orar antes de comer. Las rutinas en sí mismas no son negativas, el ser rutinario si lo es. A Dios no le va a complacer que ores por rutina.

Cuando se trata de la conducta “emocional” o activada por una emoción, entonces no es productivo trabajar la conducta, sino el factor que la genera, en este caso es una emoción; aunque  a veces es necesario adoptar medidas para controlar la reacción, y luego accionar los procesos mentales de dominio o dirección de la emoción.

En el caso de las personas impulsivas, reactivas, ellas perciben el estímulo y de inmediato reaccionan, después piensan, o batallan con las consecuencias; en cambio las personas proactivas, primero piensan, sopesan las consecuencias, y deciden cómo reaccionar, por lo general constructivamente. Esas personas ejercen el dominio de las emociones, o dominio propio.

Hay muchas áreas en las cuales tú ejerces dominio de una emoción con facilidad, recibes los estímulos y reaccionas proactivamente; pues bien, aprende de ese proceso la estrategia para asociarla a aquellas con las que batallas.

Cambiar la Mente para Cambiar un Comportamiento.

Volviendo al gráfico anterior, en la persona normal, un cambio de creencia determina un cambio en toda la estructura, la cual se observa a través del comportamiento. Un agresor cree que esa es la condición normal que aprendió por modelaje, imitación, o por sufrirla; para cambiar tal conducta es necesario un cambio de paradigma, reencuadre, o una  reprogramación.

En el griego usado en la Biblia existe una expresión significativa, es metanoia, palabra compuesta  de meta, transformación, cambio, y nous, mente: cambio de mente. Los traductores la vertieron al castellano como arrepentimiento, que no transmite la fuerza del significado original, que por lo general se asocia a dolor, pena, sufrimiento.

En el griego bíblico la expresión  arrepentimiento contiene la idea de cambio de dirección, de rumbo, no es simplemente dolor por algún daño infringido; sino un profundo cambio de proceder, arraigado en un cambio en la manera de pensar, porque ha habido un cambio de creencia.

El hábito de fumar, por ejemplo; se desinstala trabajando en la dimensión conducta, canalizando mediante un mecanismo constructivo el hábito, para controlar y erradicar la adicción a la nicotina, luego trabajar a nivel de actitudes y creencias para erradicar definitivamente el hábito.

El hecho de que una persona crea sinceramente que fumar es nocivo para la salud da el primer no paso para dejar de hacerlo; lo cual vale para cualquier adicción, incluso la de comer como mecanismo para equilibrio emocional.

En estos casos hay que trabajar conscientemente en “desinstalar” el programa, el hábito que induce la conducta que se desea cambiar. Así pues, un cambio de creencia es necesario para transformar la conducta. Esto es radical.

En el ámbito de la fe cristiana, un cambio de creencia es fundamental, por eso la insistencia en el “creer”; expresión que aparece diecinueve veces en el Nuevo Testamento, con un significado contundente, observa, y valora su significado en el siguiente texto:

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23.

Revisa los textos donde aparece la expresión creer para que observes el poder que genera tal virtud. El apóstol Pablo, hombre versado en esta materia, escribió en Romanos 12:2, según la versión Dios Habla Hoy, así:

No vivan ya según los criterios del tiempo presente, al contario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir.

Para Pablo no hay que realizar un trasplante de cerebro para cambiar la mente, solo es necesario cambiar la manera de pensar; en el entendido de que el cambio en la manera de pensar se fundamenta en el cambio de creencias. Un cambio de paradigma.

Por ello, para cambiar una conducta “pecaminosa” no hay que trabajar en el control del comportamiento indeseado, solamente, sino que es necesario ahondar en aquello que lo induce. Desde una perspectiva teológica, el pecado no es más que desobediencia a la norma establecida, como cuando se infringe una ley de tránsito; entonces el remedio es obedecer.

Piensa en la larga lista de “actos” de desobediencia, defectos de carácter, debilidades, o tendencias de la carne, como denominemos el pecado, ¿Cómo batallar con esa fuerza malévolas?

Primero, plantéate dominar  la reacción nociva mediante una estrategia de control que minimice sus efectos.

Supongamos el comportamiento agresivo, ¿Cómo controlar la ira generadora de agresividad? ¿Instala” una conducta que te haga retardar la reacción iracunda. No dejes que la adrenalina en tu torrente sanguíneo te controle, ejerce tú el control de ella. Respira profundo, grita, trota, toma un baño de agua fría; luego expresa tu emoción ya en control de la misma.

Segundo: Trabaja con tus actitudes, es decir con tu manera habitual de pensar, sentir y reaccionar; en este nivel puedes promover un cambio de actitud, cambiando la manera de pensar ante situaciones críticas; adopta la disciplina de “pensar” primero, luego “sentir”, y finalmente reaccionar; ejercítalo hasta que sea una rutina, o una disciplina.

Tercero, revisa tus creencias, principios y valores. ¿Qué crees?, ¿Cuáles son tus principios?, ¿Cuáles valores te caracterizan? Recuerda aquella sentencia: “ama a tu prójimo como a ti mismo”, ¿Es que no has aprendido a amarte? Aunque no lo creas, todo comienza con la autoestima.

Cuidado con las Etiquetas.

¿Qué tal si partes de una falsa creencia? Que para afirmar tu masculinidad necesitas mostrarte “macho”; o que para demostrar femineidad debes ser seductora a diestra y siniestra. Entiende, tú no tienes que demostrar nada, eres lo que eres, eso es evidente a todos solo con verte.

Los títulos no dicen quién eres, tal vez demuestren lo que haces; tu certificado profesional, o título, dice en que área te desempeñás, pero no revela tu interior, lo que esencialmente eres.

Eres un buen conductor, no solo porque tienes la licencia de conducir, y la habilidad de manejar el automóvil con destreza, lo eres cuando cumples las leyes de tránsito; y aquello es asunto de creencia, crees en el orden social.

En la vida hemos acumulado etiquetas con las que los demás nos identifican: eres travieso, o mentiroso, o descuidado, olvidadizo, iracundo, pendenciero; realmente tu no eres “eso” que dice la etiqueta, eres una persona maravillosa que a veces muestra aquella conducta, pero por lo general eres… tú lo sabes; ese caudal de virtudes que acumulas.

Tal vez escuchaste a un predicador decir que la naturaleza humana es depravada, y te han hecho creer que en esencia la tendencia humana es hacia la maldad; aquello es cierto en personas con alguna patología mental o psiquiátrica, pero en general el ser humano es imagen de Dios, y ten por cierto que Dios no va a crear un ser imperfecto, depravado; no olvide esto, el hombre en esencia es bueno, santo, perfecto, Job 1:1; la maldad es un accidente que Jesucristo vino a resolver en la cruz. No te dejes etiquetar.

Qué tal si decides cultivar como rutina tú esencia, manifestada en el caudal de virtudes que posees: “amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio; decide comenzar a disciplinarte en el dominio propio y dejar luego que fluya espontáneamente todas esas virtudes que son tu esencia.

Batallando con Defectos Imposible de Corregir con tus recursos.

Ahora bien, hay comportamientos con los cuales batallas y no has podido ejercer dominio; además te hacen vivir el círculo de la culpa:

Comportamiento indeseado, vergüenza y dolor por el acto doloso; deseo de expiar la culpa, castigo; expiación al recibir el castigo; repetir comportamiento indeseado, y sigue el círculo vicioso.

Tal vez la ludopatía, pornografía, uso compulsivo de las redes sociales; o cualquier otra adicción muy reservada, te mantiene en ese círculo vicioso, entonces es momento de acudir a quien pueda ayudarte a romper aquel círculo; un consejero, un psicólogo, o un psiquiatra, alguien experto en salud mental.

Pero aquí tenemos otra falsa creencia, se parte del principio de que acudir a una consulta de salud mental es para personas que han perdido el juicio; y esa es una afirmación errada.

Acudir a un buen consultor puede significar salvar tu matrimonio, tu carrera, tu profesión, tu trabajo, tus relaciones personales; tu calidad de vida; tu propia vida.

La Biblia tiene un mensaje para ti:

8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Colosenses 3:8-15.

Fuente:

  • Biblia, versión RVR60, tomado de www.biblegateway.org
  • Conceptos y datos: Wikipedia
  • Notas personales
  • Imagen: Google

EL ARTE DE POSPONER Y SUS RESULTADOS

Vamos a realizar un sencillo ejercicio mental, se trata de que leas unas preguntas, visualizas las escenas que te sugieren dichas preguntas, y luego imagina las respuestas.

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Culminado el ejercicio tal vez obtengas un diagnóstico que propiciará combios positivos en tu vida.

Comencemos.

¿Con frecuencia te ocurre que tienes una actividad pendiente por cumplir y repentinamente surge algo que te impide realizarla?

Recuerda que tienes que visualizar la pregunta, luego la respuesta.

¿A veces pospones tareas poco placenteras para dedicarte a otra que te agrada, y la haces con entusiasmo?

¿Tienes un proyecto pendiente que no has iniciado porque te ocupas en otras prioridades?

¿Hay una decisión importante que necesitas tomar y cuando lo vas a hacer algo te impide tomarla?

¿Piensas que las cosas serán mejor mañana?

¿A qué conclusiones llegas con este ejercicio, dice algo sobre ti?

Si con frecuencia te suceden aquellas eventualidades es probable que experimentes una sensación de agotamiento, insatisfacción, intranquilidad, y una tendencia a padecer dolores de cabeza, alergias, gripe, dolores musculares, “malestar general”.

¿A veces te sientes frustrado? Irritable, de mal genio y ycon frecuencia explota tu enojo?

¿Ya tienes una idea de lo que te esta sucediendo?

Visualiza aquella tarea pendiente, esa que estás posponiendo. Imagínate dejándola a un lado y en su lugar haces otra.  ¿Como te sientes al pensar en ese algo que nos has hecho? ¿Que sensaciones experimentas haciendo la “otra cosa?

Lo que ocurre es que la tendencia a posponer las cosas produce aquel “malestar general” porque sabes que hay “algo” en tu vida pendiente por realizar. Y ese algo pendiente genera un cierto grado de desequilibrio emocional que necesita ser canalizado de alguna manera.

Entonces el cerebro, ese órgano maravilloso donde reside tu razonamiento lógico, inteligencia, sabiduría y almacena los recuerdos, reacciona automáticamente para canalizar el desequilibrio; por lo tanto genera algunos mecanismos compensatorios con el objeto de lograr el necesario equilibrio emocional; proceso que genera aquellos “malestares”.

A los malestares generales tratas de superar con analgésicos, que surten efectos transitorios porque aquellos se disipan cuando resuelves sus verdaderas causas: realizar aquella tarea que pospones.

La tendencia de “no hagas hoy lo que puedes hacer mañana”, puede convertirse en un trastorno de conducta que los expertos denominan procrastinación.

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La procrastinación, que significa postergar o posponer, es el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades irrelevantes o más agradables.

El término se aplica a la sensación de ansiedad que produce una tarea pendiente sin tener fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone se percibe como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo para el futuro; en este caso lo importante es supeditado a lo urgente.

La procrastinación como síndrome que evade asumir responsabilidades posponiendo tareas puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a sus metas. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

La procrastinación te impulsa a posponer las cosas para mañana, un mañana que nunca llaga.

Existen dos tipos de individuos que ejecutan esta acción:

Procrastinadores eventuales, cuya actitud evasiva no se repite habitualmente.     Procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo.

También existe el llamado “síndrome del estudiante”. Referido a que algunos estudiantes posponen la entrega de sus trabajos hasta el último minuto de la fecha límite o estudian el día antes del examen, conducta que está presente también en otros grupos sociales: en la fecha límite para pagar los impuestos, ese trámite se deja hasta el último momento. Asimismo, es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por alguna en concreto.

La procrastinación es un problema de organización del tiempo. Su solución consiste en lograr una adecuada organización del mismo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de cumplimiento más cercano.

Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado, esperando que todo se resuelva por sí solo, generalmente dice que lo hará después “… en cuanto tenga tiempo”, con lo que realmente está es evadiendo.

¿Cómo superar el hábito de posponer?

  • Adopta el hábito de realizar las tareas en su momento.
  • Vive el presente.
  • Internaliza como filosofía de vida “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”,

Pon en práctica el consejo de la Sagrada Escritura:

Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas. Eclesiastés 9:10.

Deja de posponer, tendrás muchos éxitos y serás feliz.

Fuente:

LA FELICIDAD NO TIENE SECRETOS

Circulan por la red innumerables versiones de trabajos publicados con el objeto de descubrir el secreto de la felicidad, algunos hasta enumeran los mismos, con la sana intención de orientarnos sobre ese importante tema.

Reconocemos el importante aporte de tales trabajos, y sin quitarle mérito alguno, podemos afirmar que la felicidad no tiene secretos. La experimentamos de diversas maneras, aun sin darnos cuenta.

Para tener conciencia de nuestra felicidad, toma en cuenta estas vivencias:

VIVE EL PRESENTE

Nuestra tendencia es vivir en el pasado, o en el futuro.

Del pasado solo podemos obtener sentimientos de culpa por aquellas cosas que no hicimos, o que hicimos mal; lo cual nos produce tristeza. O tal  vez nostalgia, debido a las cosas buenas que vivimos, los éxitos alcanzados, que ya no se repiten.

En cuanto al futuro, nos produce ansiedad y angustia, por la expectativa sobre lo que está por venir.

Lo importante es vivir intensamente el presente, utilizando del pasado las experiencias adquiridas; con la esperanza de un futuro promisor, que nos impulse al logro de nuestra realización personal.

Recuerda que el presente es ese brevísimo instante de tiempo que transcurre incesantemente a lo largo de tu preciosa vida.

Solo se vive el presente. Vívelo intensamente.

SONRIE

La risa es un tremendo aliado de la felicidad y el bienestar.

Cuando ríes tonificas tu organismo pues pones en acción diversos músculos de tu cuerpo; y debido a la respiración que se acelera, agregas más oxigeno a tu torrente sanguíneo, el cual actúa favorablemente en el cerebro.

De igual modo al reír produces endorfina, la hormona de la felicidad.

Cuando sonríes tu rostro se ilumina, rejuveneces, y contagias alegría a quienes te rodean.

Aplica muchas dosis diarias de sonrisas, para fortalecer tu sistema inmunológico, contagiar a los demás, y disfrutar plenamente la vida.

VIVE COMO UN NIÑO

Los niños saben disfrutar sus momentos.

Dicen lo que sienten, sin ofender a los demás; son sinceros, espontáneos, creativos, intuitivos, expresivos.

Les gusta aprender, siempre están preguntando; confían en los mayores, y aprenden de ellos.

Cuando tienen desavenencias con sus amiguitos, son capaces hasta de pelear, peroolvidan pronto las diferencias, y se reúnen de nuevo con ellos para seguir compartiendo, sin pizca de resentimiento.

De los niños es el Reino de los Cielos.

PERDONA LAS OFENSAS

El perdón es la clave para una vida saludable mental, emocional y físicamente.

Cuando nos negamos a perdonar, lo que hacemos es conservar en lo más intimo de nuestro ser una emoción negativa, que nos hace daño.

Al perdonar nos liberamos del resentimiento, y de todas aquellas emociones negativas producto de las relaciones quebrantadas con el prójimo.

Es el primer paso hacia el encuentro y la reconciliación, que perfecciona las relaciones con los demás.

PIENSA EN POSITIVO

El pensamiento es un gran generador de emociones.

En la mente almacenamos diversas informaciones, en lo que denominamos memoria; las cuales surgen en un momento dado en forma de pensamientos.

Un perfume, una música, la visión de una flor, una palabra, un gesto generan un pensamiento, el cual produce una emoción.

Un recuerdo ingrato, produce pensamientos negativos, y emociones equivalentes.

Con el pensamiento condicionamos nuestra conducta, como si decretamos los sucesos anticipadamente.

Piensa en lo bueno, agradable, amable, en lo virtuoso. Plena tu mente de las virtudes de los demás, las cosas bellas de la vida, las maravillas de la naturaleza, de lo importante y valiosa persona que eres.

TEN FE

La fe te permite confiar en los demás. Y esa confianza en el prójimo va a generar en ti una sensación de armonía, paz, sosiego, equilibrio. Esa fe te hace confiar en ti mismo. En tus capacidades, tu potencial, tu valor como persona.

De igual modo te permitirá percibir la revelación que Dios te hace de si mismo, para renovarte como persona; y mostrarte las virtudes del amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio propio.

Por todo lo cual, ratificamos: La Felicidad no tiene Secretos.

Esta ante ti, no desperdicies la posibilidad de experimentarla plenamente.

La Vida es Bella…!!!

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LA FELICIDAD VA POR DENTRO

¿Sabes por qué te gusta evocar momentos felices, observar un jardín con flores, disfrutar la playa, practicar ejercicios, o besar a un ser querido?

Es que tales actos, activan en nuestro organismo la producción de endorfinas, unos compuestos químicos naturales semejantes a la morfina, que estimulan en el cerebro los centros de placer.

Resulta interesante que la ciencia ha descubierto la causa física de la felicidad; así como de otras emociones. Se trata de la acción de algunos productos químicos y de pequeñas descargas eléctricas en el cerebro.

Las investigaciones han demostrado la existencia de centros de placer o dolor que se activan a través de impulsos nerviosos y hormonas. Es que reacciones como amor, odio, euforia, melancolía, deseo sexual, apetencia por el alcohol, agresividad y sumisión, son resultado de la actividad en alguna conexión, sinapsis, de la compleja red de neuronas en el cerebro.

En 1950 los científicos James Olds y Peter Milner de la Universidad McGill de Montreal, Canadá, descubrieron el “centro cerebral del placer” en ratas, cuando erraron al colocarles un electrodo destinado a crearles malestar.

En dicho experimento, introdujeron a un roedor en una caja donde podía moverse libremente. Cada vez que llegaba a una esquina determinada, se le aplicaba una pequeña descarga eléctrica. El animalito en lugar de evitar el rincón, la reacción esperada, volvía rápidamente a él; se descubrió que dicha conducta era porque en tal lugar encontraba placer.

Luego en 1975 se descubrió una serie de sustancias que activaban sensaciones satisfactorias, a las que debido a su parecido con la morfina se nombró endorfinas, morfinas endógenas, las que comúnmente se conocen como hormonas de la felicidad.

Actualmente se sabe que existen tres familias de endorfinas, también llamadas péptidos opioides, cuya producción es regulada por la glándula hipófisis: encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina, siendo este último grupo el de más importancia clínica, debido a su gran potencial analgésico. Estas se producen de manera natural, y en mayor proporción, cuando sufrimos dolor.

De acuerdo a los experimentos realizados, se estima que aquellos individuos genéticamente determinados para producir bajas cantidades de hormonas del bienestar, están más expuestos al desarrollo de alcoholismo y otras adicciones. Presentan mayor inestabilidad en sus emociones y enfrentan con más dificultad sus problemas, que quienes alcanzan altas concentraciones.

Por otra parte, se ha demostrado que el estrés sostenido provoca disminución de los niveles de endorfinas, lo que genera mayor inestabilidad emocional y debilidad ante el desarrollo de adicciones.

 Podemos producir la hormona de la felicidad, y colocarla en tu torrente sanguíneo para disfrutar la vida.

He aquí algunas estrategias:

La receta materna. La leche de mamá no sólo incluye todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida: proteínas, vitaminas, hierro, calcio, fósforo y lípidos; sino que también contiene endorfinas para que el pequeño se sienta feliz y elimine el dolor.

Una dosis de amor. Caricias, besos, abrazos  también estimulan la descarga de tan felices sustancias, así como de las populares feromonas, hormonas que aumentan el atractivo sexual de una persona y cautivan a su pareja;  a la vez que contribuye a eliminar muchos dolores, insomnio, estrés y depresión.

Dígalo con flores. Tener rosas, gladiolas o lirios cerca de la cama aumenta la sensación de bienestar debido a que estos vegetales contienen feniletilamina, sustancia aromática que estimula la liberación de opioides. Para que esto ocurra debe contarse con ambiente ventilado, mantener agua fresca en el florero y, por supuesto, no ser alérgico.

Una bebida estimulante. Para muchos no hay nada tan placentero que acompañar sus momentos de trabajo, esparcimiento o convivencia con una taza de café. Es que hora y media después de haber consumido dos tazas de la aromática infusión, el nivel de las hormonas de la felicidad se mantiene sensiblemente alto.

Recuerdos embriagantes. Una de las maneras más sencillas de producir endorfinas es pensando en hechos felices, evocando situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos. Por eso mucha gente que se siente abrumada o triste encuentra en recuerdos y fantasías tanto placer.

Corre para suprimir el dolor. Al practicar ejercicios de resistencia, como correr o jugar futbol, se produce una secreción muy alta de morfinas endógenas. Esto explica el porqué de la casi total desaparición de dolor, en algunas regiones del cuerpo, cuando se tiene práctica física intensa.

Ríete para bajar de peso. Una carcajada activa la secreción de diversas sustancias a nivel cerebral, como adrenalina, vinculada a creatividad e imaginación, dopamina, que estimula la agilidad mental, y serotonina, químico de efectos calmantes que disminuyen hambre y ansiedad;  la producción más intensa que se presenta es de endorfinas.

De igual modo escuchar un música, contemplar una puesta de Sol, disfrutar la playa, u observar a un niño riendo son situaciones entre tantas otras, colectivas o personales, que nos demuestran que la alegría depende de un solo factor: vivir.

Por todo lo cual podemos afirmar que la felicidad la llevamos por dentro.

Adaptado de: Medicinas.com.mx: Salud

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SERENIDAD, CUANDO LLEGUE LA TORMENTA

Vivimos en un mundo dinámico.

Hay momentos y circunstancias en las que pareciera navegamos en un mar tormentoso; situaciones problemáticas que demandan soluciones asertivas.

Para esos momentos difíciles necesitamos echar mano de un valioso recurso, que nos permitirá enfrentar esas dificultades y superarlas creativamente.

Se trata de la serenidad.

Esta virtud está relacionada con calma, tranquilidad, apacibilidad. A veces la confundimos con inmovilidad.

Cuando imaginamos la serenidad, traemos a la mente la visión de un mar en calma, quieto, inmóvil. O de un paisaje tranquilo, estático.

Son representaciones de inmovilidad, mas no de serenidad.

Porque estar quieto, puede ser producto de reprimir lo que se siente, o se desea expresar. Que a la larga resulta en explosiones destructivas, para quien las expresa, y para quienes les rodean.

Visualiza una escena de tu vida en la que experimentaste esa virtud, la serenidad.

Obsérvate en esa situación en la que actuaste serenamente. Revívala.

¿Con que palabras puede describir esa escena de tu vida?

Sensación de bienestar, sosiego, paz, tranquilidad, placidez, mansedumbre; físicamente relajado, músculos distendidos.

Es que la serenidad tiene que ver con un estado de ánimo tranquilo, en calma, y tiene gran valor cuando llega la tormenta, y mientras se navega a través de ella.

La serenidad nos permite enfocar lo que nos sucede desde una perspectiva más objetiva.

Una persona serena piensa antes de actuar o decidir, y no se siente asustada, preocupada o ansiosa por lo que va a ocurrir. Tampoco vive en el pasado, sufriendo por los errores cometidos.

Esto no significa esperar que las cosas se resuelvan solas, o mejoren espontáneamente; de lo que se trata es actuar conforme a lo que se cree mejor para sí mismo, y para lo que debe enfrentar.

La persona serena es dueña de sus emociones, con fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

Esta virtud se adquiere con incesante trabajo. No existe una receta que podamos aplicar para obtener una dosis de ella.

Visualiza de nuevo aquel momento de serenidad, que evocamos anteriormente.

Toma nota de tus pensamientos, emociones, reacciones; así como de los estímulos exteriores, personas, palabras, tonos de voz, sonidos, colores, olores.

¿Qué recursos internos tuyos activaste en ese momento?

¿Cuáles fueron las decisiones que asumiste para vivir ese tiempo de serenidad?

¿Qué emociones experimentaste?

¿Cuál fue tu objetivo para vivir esa experiencia?

¿Qué resultado obtuviste?

Si observas cuidadosamente, te darás cuenta de que posee los recursos para vivir serenamente.

Ahora, cuando estés en una situación difícil, en medio de una tormenta, revive aquella escena y visualiza tu actuación serena.

Tú lo puedes, porque la serenidad esta dentro de ti, no fuera.

Actívala.

Imágenes: Google

CUANDO REPRIMO EL LLANTO, ME DA ASMA

Las emociones son mecanismos naturales internos de los que hemos sido dotados para adaptarnos al ambiente que nos rodea. La adecuada expresión de estos mecanismos adaptativos, contribuye a nuestra calidad de vida, bienestar general, y especialmente a disfrutar la vida en forma natural y plena.

Una buena dosis de sonrisas, por ejemplo,  va a generar reacciones placenteras en el organismo, a propiciar una sensación de felicidad, de plenitud, y a enriquecer las relaciones interpersonales.

De donde creen Uds que salieron mis tres muñecas___

De alguna manera hemos asumido la falsa creencia de que existen emociones buenas, y otras negativas. En realidad ninguna emoción es negativa, porque son mecanismos de respuestas naturales ante las diversas situaciones de la vida.

La ira, por ejemplo, es una reacción natural de defensa del yo; que hay que expresar y canalizar adecuadamente. Si se reprime, no se reconoce, y se acumula, va a ejercer presión buscando siempre una salida. Cuando no se puede manifestar abiertamente el enojo con la persona que corresponde, lo mejor es  descargar físicamente esa tensión.

Salir a trotar, darle golpes a una almohada, respirar profundamente,  o llorar, son conductas que no tienen consecuencias graves, ni agreden a nadie; lo importante expresar el disgusto, y canalizar la reacción negativa que nos provoca.

Es que toda emoción que no se expresa, va a buscar salida de alguna manera; y en algún momento, cuando se produce una situación similar que la origina, va a explotar.

Se ha dicho que en Japón, las grandes corporaciones han dispuestos lugares apropiados, para que los ejecutivos descarguen sus tensiones acumuladas, dando  garrotazos, rompiendo vidrios, o dando golpes a maniquíes, con el objeto de liberar tensiones, relajarse y poder así continuar trabajando normalmente.

Según los expertos en ciencias de la salud, la ira reprimida se manifiesta en el cuerpo a través  abscesos,  granos, fiebre, e inflamaciones diversas.

Una declaración asombrosa es que el asma representa un llanto reprimido. Cuando una persona  evita llorar, tiende a faltarle la respiración, se ahoga. De igual modo nos ahogan los afectos que no nos dejan respirar. 

Se dice que probablemente los niños asmáticos tienden a sentirse culpables por los problemas familiares, por lo que algunos se castigan con un ataque de asma. Ese tipo de asma, por lo general se cura cuando crecen y se van del hogar.

En el caso de la anorexia y la bulimia representan el rechazo extremo a sí mismo; en esta circunstancia, se concentra el rechazo en el propio cuerpo, que no se acepta, ni se aprueba, pudiendo llegar hasta  morir de hambre.

Otro aspecto digno de consideración, se refiere a los accidentes; muchos de éstos  parecen casuales, cosas del destino según algunos, fatalidad opinan otros; más según Freud la causa de los accidentes son inconscientes. Se afirma que atraemos a los accidentes con nuestra forma de pensar.

Los estudios sobre este fenómeno revelan que hay mucha gente que es propensa a tener accidentes; que han sido enyesadas varias veces, han sufrido quemaduras, cortes, ataques en la calle, mientras que otros en las mismas circunstancias, y áreas de acción, nunca han sufrido accidente  alguno.

El pensamiento negativo generalizado puede llegar a producir una vida catastrófica, en tanto las  personas con actitudes optimistas, que poseen alta la autoestima, y defienden sus valores, se revelan como exitosas y prósperas.

Sabemos que la piel es la frontera entre nosotros y el mundo circundante. Si vivimos a la defensiva nos llenaremos de todo tipo de alteraciones dérmicas para protegernos.

Un dato de interés lo representa saber que el dolor de rodillas indica una personalidad obstinada, poco propensa a la humildad, o a dar la razón, y los problemas en la espalda son comunes en las personas cargadas con responsabilidades que las superan.

Por lo general es difícil aceptar la importancia que tiene el pensamiento sobre el buen funcionamiento del cuerpo, y la calidad de vida; sin embargo es increíble, por lo sencillo,  que es fácil evitar dolores y enfermedades, con sólo cambiar los patrones de pensamiento.

La clave está en cambiar nuestro modo de ver el mundo y atreverse a pensar  en positivo, siendo optimista, esperando siempre lo mejor, y evitando hacer pronósticos desfavorables en cualquier orden de la vida.

Razón tenía el apóstol Pablo cuando expreso en una de sus cartas:

4 Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! 5 Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca.

6 No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. 7 Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.

8 Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.

9 Sigan practicando lo que les enseñé y las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes.

Filipenses 4:4-9

Fuente: Psicología, la Guía 2000

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Versión de la Biblia: La Biblia al Día.