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SUPERAR EL DUELO QUE AFLIGE AL VENEZOLANO

El duelo es un mecanismo de  adaptación emocional que se activa ante una pérdida. Por lo general se enfoca al duelo desde su perspectiva emocional, sin embargo este mecanismo de adaptación tiene una dimensión física, filosófica, espiritual y conductual.

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Aunque el duelo, como reacción emocional ante una perdida, es igual en todos los seres humanos, su expresión es variada, depende de la cultura, de las costumbres heredadas de los antepasados.

La intensidad y duración del mecanismo de adaptación depende de la pérdida sufrida; es natural que el sufrimiento experimentado por el extravió de un anillo de bodas sea diferente al que se siente por haber sido despedido del trabajo. La valoración que se dé al anillo de bodas, y al trabajo determinan la magnitud del dolor, y el tiempo para superarlo.

Quiere decirnos todo esto que el hombre desde que nace, y durante el continuo humano, enfrenta la realidad del dolor. El dolor es parte de la condición humana pues experimentamos perdidas de diversos tipos durante toda la vida. Eso parece desalentador ¿Cierto? Sin embargo, también hemos sido dotados de recursos para superarle, de manera que aunque sufrimos diversas pérdidas durante toda la vida, también las hemos sobrellevado y superado.

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Pero el dolor, el sufrimiento no estaba en el plan de Dios al crear al hombre.

Cuando Dios se propuso crear el hombre lo hizo perfecto, a su imagen y semejanza, e ideó un ambiente adecuado para que disfrutara calidad de vida, porque el plan de Dios es que el hombre sea feliz. Por ello planta un huerto en el Edén como morada del hombre.

Los dos primeros capítulos del Génesis nos muestran al hombre viviendo en armonia con la naturaleza, consigo mismo y con el resto de los seres creados.

Es la Biblia quien revela el origen del duelo, lo cual se descubre cuando relata la caída del hombre.

A partir de ese momento, la Sagrada Escritura trata el tema del dolor por las pérdidas de manera natural, y aunque no se le da mayor relevancia esta entretejido en sus páginas, corre en toda ella hasta un momento dado en que el dolor, el sufrimiento y el duelo son totalmente erradicados, así se revela en los capítulos 21 y 22 de Apocalipsis.

Luego del acto de desobediencia Dios declara a la pareja las consecuencias de su acción, y seguidamente les expulsa del Paraíso; así se afirma en Génesis 3:23-24:

23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

La pareja pone en acción el primer mecanismo de adaptación psicológica para enfrentar y superar semejante pérdida. Desde aquel aciago instante el dolor y el sufrimiento, el duelo es parte de la experiencia humana. Todo esto nos indica que el duelo, el dolor, el sufrimiento humano es consecuencia de la desobediencia de la primera pareja, y este acto en teología se denomina pecado original.

No significa esto que el dolor sufrido por la ruptura de un noviazgo, o el duelo ocasionado por la pérdida de un empleo sea consecuencia de la desobediencia, sino que aquella desobediencia ancestral introdujo el sufrimiento en la humanidad, por ello se denomina pecado original; a menos que el novio o el empleado hayan incurrido en un acto catalogado como desobediencia y genere la natural consecuencia.

Pero no vamos a tratar en este escrito el duelo como consecuencia del pecado, o de la desobediencia, sino a revisar cómo enfrentarle, y superarlo. La referencia al pecado original es para insistir en que Dios no creo al hombre para sufrir, le colocó en el Huerto en el Edén para ser feliz, disfrutar calidad de vida, el sufrimiento es un accidente de origen humano.

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Retomando la idea de que el duelo es un mecanismo de adaptación ante una perdida, se puede afirmar que el pueblo venezolano tiene activado este mecanismo desde hace varios años, el venezolano esta en duelo. ¿Por qué el venezolano esta en duelo? Por las diversas e infinitas perdidas que ha sufrido en los últimos años.

En general se puede afirmar que el venezolano ha sufrido un descalabro descomunal en lo que a calidad de vida se refiere, y esta es una perdida sumamente dolorosa.

La pérdida del poder adquisitivo del signo monetario, la escases de alimentos y medicinas, la insuficiencia de los servicios públicos, la imposibilidad de obtener combustible para los vehículos y gas doméstico, las calles, carreteras y autopistas intransitables; la perdida ocasionada por la inseguridad, la imposibilidad de obtener asistencia de calidad en los hospitales.

Igualmente la incalculable perdida en otros aspectos de la realidad nacional, como en el ámbito político en que los dirigentes emblemáticos de los partidos han perdido credibilidad; y en el ámbito económico la especulación manifiesta una impresionante perdida de en el ejercicio de valores como la equidad, la honestidad; y en la dimensión espiritual, los resultados estan a la vista.

Todo esto genera en la población en un estado de sufrimiento progresivo que debido a un futuro incierto mantiene a la población deprimida, agobiada, impotente; lo que es peor, sin esperanza.

¿Qué hacer ante una situación de duelo? Aceptarle como algo natural, no la perdida sufrida, sino la sensación de dolor, de duelo. Comprender que ante la perdida el organismo ha activado un mecanismo de adaptación.

Los mecanismos de adaptación son reacciones emocionales, tales como miedo, enojo, rechazo, amargura, resentimiento, culpa, evasión; y también reacciones fisiológicas como llanto, desmayos, dolores de cabeza, eventos cardiovasculares, pérdida del apetito, entre otras reacciones. Tales manifestaciones dependen de la magnitud de la pérdida sufrida.

Los expertos en conducta humana han establecido algunas etapas de adaptación al duelo que son:

Negación: La primera reacción que mostramos tras una pérdida dolorosa es negar la realidad de la situación. Muchos piensan: “Esto no está pasando, esto no puede estar pasando”. Es una reacción normal y una manera de racionalizar las emociones abrumadoras. Es un mecanismo de defensa que amortigua el impacto inmediato de la pérdida. Bloqueamos las palabras y escondemos los hechos. Esta es una respuesta temporal que nos lleva a través de la primera oleada de dolor.

Enojo, Indiferencia o Ira: A medida que los efectos de la negación comienzan a desaparecer, la realidad y el dolor afloran. El dolor se desvía y se expresa de manera contradictora en forma de ira. El enojo puede estar dirigido a objetos inanimados, a extraños, a amigos o familiares. En el caso de la pérdida de un ser querido, la ira puede enfocarse hacia el  fallecido. Sabemos que la persona no tiene la culpa, sin embargo, podemos sentirnos resentidos con ella por causarnos tanto dolor al dejarnos. Nos sentimos culpables por estar enfadados, y esto nos hace enfadarnos más todavía.

La indiferencia es un mecanismo de evasión a través del cual se pretende minimizar el impacto de la perdida.

Negociación Negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda. En realidad surge la esperanza de que se puede de algún modo retrasar el dolor.

Depresión: Se experimenta tristeza por la pérdida. La depresión debe ceder con el tiempo.

Fase de Aceptación. Se asume que la pérdida es inevitable. Supone un cambio de visión de la situación sin la pérdida; siempre teniendo en cuenta que no es lo mismo aceptar que olvidar.

Elaboración del duelo: Es el transcurso del proceso desde que la pérdida se produce hasta que se supera. Esta elaboración puede comenzar antes de la pérdida, en el caso de que ésta se pueda prever con cierta antelación.

De acuerdo con lo anterior, podemos establecer que el venezolano se encuentra en la etapa de elaboración del duelo ya que las causas que lo originan no han cesado; entonces tenemos que echar mano de otros recursos para poder enfrentar la situación frustrante, procesarla, y superarla.

Hacemos referencia al aspecto espiritual de la condición humana, y en lo que se refiere al venezolano son sus valores enraizados en la fe cristiana, que a su vez se sustenta en la Palabra de Dios. Entonces necesitamos volvernos a la Palabra de Dios y  fortalecer nuestra fe para poder soportar y superar esta catastrófica situación.

¿Qué podemos hacer al respecto? Veamos el quehacer desde la perspectiva bíblica, consideremos la recomendación de Jesucristo descrita en una escena, veámosla:

Traen un muchacho enfermo a Jesús, y esto es lo que sucede:

20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. Marcos 9:20-27.

De este relato enfoquemos el versículo 23:

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

Entonces, la primera medida es creer. Creer en lo que la Palabra de Dios te establece para ese y otros casos difíciles de tu vida. Observa la importancia de las creencias en este gráfico:Tus creencias se manifiestan en conducta, comportamiento. Eres lo que crees. Ahora consideremos lo que la Biblia enseña sobre cómo superar el duelo, para que surta efecto necesitas creer en la certeza de lo que se afirma en ella.

Lo que dice la Biblia para superar el duelo:

Reconocer que las tribulaciones, las pérdidas, las enfermedades, son circunstancias normales de la condición humana, Juan 16:33:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

 Observa la expresión: “En el mundo tendréis aflicción”. Jesús está reconociendo la realidad de las aflicciones en el ser humano, en los creyentes, entonces les advierte que las experimentaran, para que estén preparados. El Señor conoce de aflicciones, y estaba preparando a los discípulos para los eventos que breves momentos mas tarde le llevarán al calvario.

Recordar que hemos sido dotados con recursos espirituales para superar las adversidades, 2 Timoteo 1:7:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Dios ha dotado a cada creyente de poder, amor, y dominio propio. La palabras de Pablo nos llevan a pensar que lo recibido es el Espíritu Santo quien da poder al creyente, Hechos 1:8; y dota del fruto, Gálatas 5:22-23, observa que la primera virtud del fruto del Espíritu es amor, y la última es “dominio propio”, y entre ambas están gozo, paz, benignidad, bondad, fe, y mansedumbre. También el Espíritu nos dota de la “armadura espiritual”, Efesios 6:10-20.

Si existe algún sentimiento de culpa, perdonar, y perdonarse,  Mateo 6:12. El acto de perdonarse a sí mismo es algo vital, quien lo hace sabe lo que es el perdón, y también la sensación de paz que embarga los corazones.

Finalmente volvamos a Juan 16:33, toma nota de esta expresión de Jesús:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.

Con seguridad muchas de las pérdidas que se experimentan son irremplazables, por lo tanto necesitamos superar aquella sensación de duelo y traer paz al corazón, lo cual Cristo promete y con seguridad te la concederá.

A este respecto revisemos lo que dice Pablo en Filipenses 4:6-7:

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Al culminar de leer este escrito, inclina tu rostro y eleva esa plegaria, recibe la paz de Cristo.Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Duelo: Wikipedia, psicoactiva.com

Notas personale

Imágenes: Google

 

 

 

 

SUPERANDO LAS CRISIS. SEGUNDA PARTE

Dando continuidad al tema, SUPERANDO LAS CRISIS, consideremos algunas estrategias para poner en práctica, cuando llegue el momento.

ENFRENTANDO LAS CRISIS:

Ante una situación de crisis, el individuo puede actuar de dos maneras:

  • En forma asertiva, de tal manera que puede superar la situación de crisis.
  • De manera reactiva, impulsiva; empeorando la situación de crisis.

REACCIONES FRENTE A LA CRISIS:

  1. Al comienzo, tensión por el impacto del suceso externo.
  2. Incremento de la tensión,  porque no se puede enfrentar la nueva situación con la forma habitual de conducta.
  3. Al incrementarse la tensión, se movilizan los recursos personales, que generan  varios resultados: reducción de la amenaza externa, éxito en el enfrentamiento con la situación, redefinición del problema, búsqueda de solución alternativa, entre otras.
  4. Si nada de lo anterior ocurre, la tensión aumenta hasta provocar una grave desorganización emocional. Por esta vía, se actúa en forma agresiva, o evasiva, se pierde el control, y por lo general se agrava la crisis.

QUE HACER ANTE UNA CRISIS

CRISIS CIRCUNSTANCIALES

Si la crisis es producto de un desastre natural, o de un accidente; entonces necesita proceder conforme a las normas y previsiones de qué hacer en casos de emergencias. Para ello es recomendable recibir entrenamiento, o buscar información acerca de como actuar en emergencias.

  • Conservar la calma
  • Si puede enfrentar la emergencia, actúe con precaución
  • Si no puede, escape, busque seguridad, pida auxilio
  • Evite ser héroe, si las circunstancias no le obligan
  • Tenga siempre un plan de emergencia

CRISIS EVOLUTIVAS, EXISTENCIALES, Y DE RELACIONES PERSONALES

CRISIS EVOLUTIVAS y EXISTENCIALES

  1. Identifica la etapa de desarrollo evolutivo que vives; conoce las características de esa etapa de desarrollo, toma conciencia de tu realidad.
  2.  Acepta la realidad, que estas en esa etapa; que superaste la anterior; que no has llegado a la próxima;
  3. Supera los duelos, toda perdida genera dolor, duelo. Acepta el duelo, vive el proceso. Más adelante se da orientaciones a este respecto
  4. Supera la Culpa: Los errores u omisiones cometidos, generan sentimientos de culpa. Supéralos mediante: reconocimiento, aceptación, confesión, pedir perdón, o perdonarse.
  5. Supera la Ansiedad. La ansiedad es una emoción orientada al futuro, preocupación de las cosas por venir. Usa creativamente la preocupación, ocupándote hoy, previniendo. Recuerda la fabula de la “Hormiga y la Cigarra”; ante el invierno que se avecinaba, la hormiga se sintió ansiosa, y resolvió la ansiedad ocupándose de guardar alimentos.
  6. Vive el presente. Sabes que no puedes vivir en el futuro, ni en el pasado. Solo tienes el presente, un eterno presente. De lo que te culpas de ayer, no existe sino en tu mente; lo que te preocupa del mañana, no existe sino en tu mente. El mañana no existe, esta por venir. Lo que existe es hoy, vívelo.
  7. Propicia un solido y consistente desarrollo personal, emocional.

SUPERAR CRISIS DE RELACIONES PERSONALES

1.- Identificar claramente el problema.No puedes superar una crisis, si no puedes identificar cual es el problema.

2.- Busca las causa real del problema. Hay causas sentidas, y causas reales. La fiebre es una crisis sentida, no el problema real. Hay que atacar la infección que produce la fiebre. Algunas veces la causa esta en otras personas; otras en ti. Ubicando la causa real, se tiene ganada gran parte de la batalla.

Observa este análisis:

  • Situación problemática:     Agresión verbal a la pareja
  • Causa, nivel 1:                       Rabia
  • Causa, nivel 2:                       Celos
  • Causa, nivel 3:                       Desconfianza en la pareja
  • Causa, nivel 4:                       Inseguridad en si mismo
  • Causa, nivel 5:                       Baja autoestima

Como se observa, podemos seguir bajando de nivel, hasta encontrar la verdadera causa de la situación problemática. En este ejemplo, el control de la rabia es una sabia medida; mas es necesario erradicar la causa de la rabia, y así sucesivamente.

3.- Identifica emociones y actitudes. Una vez identificada hay que propiciar encausar las emociones; y cambiar las actitudes negativas. En el ejemplo anterior se observan emociones y actitudes que deben ser trabajadas.

4.- Expón objetiva y claramente la situación.  Usa una comunicación asertiva. No uses ironías, indirectas, descalificaciones, ofensas, discursos morales. Como un médico cuando ofrece los resultados de sus análisis, objetivamente. Reconoce la responsabilidad que recae sobre ti, trabaja sobre ella.

5.- Escucha a la otra persona. No monopolices el dialogo, no interrumpas, no hables simultáneamente. Guía prudentemente la conversación, hacia una solución productiva. Amortigua los reproches, ofensas o descalificaciones; no respondas a ese nivel; en todo caso, si la otra persona no entra en razón, pospón el dialogo hasta una oportunidad de conversar asertivamente.

6.- Busca alternativa de solución. Pide a la otra persona que proponga una solución; si estas conforme con ella, pacta la solución. En caso que tengas una mejor que aquella, plantea la prudente y respetuosamente, no forces tu propuesta; negocia.

7.- Acuerda solución de compromiso. Culmina sellando el acuerdo con un apretón de manos, que propicie el restablecimiento de la relación.

COMO SUPERAR EL DUELO

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida; sea la pérdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, entre otras.

Aunque se ha enfocado en la respuesta emocional de la pérdida, el duelo también tiene una dimensión física, cognitiva, filosófica y de la conducta, que es vital en el comportamiento humano.

Por elaboración del duelo se entiende el proceso desde que la pérdida se produce hasta que se supera. Esta elaboración puede comenzar antes de la pérdida, en el caso de que ésta se pueda prever con cierta antelación.

En líneas generales, estas son las etapas de elaboración del duelo:

Negación y aislamiento: permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisional, rápida,  será sustituida por una aceptación parcial: “al mal tiempo, buena cara”.

Ira: la negación es sustituida por  rabia, envidia, o resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los seres queridos, y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente.

En esta etapa se quejan por todo; todo les parece mal, y es criticable. Luego responden con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal, para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

Depresión: como la negación y la ira no dan resultados, la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza.

Es un estado, en general, temporal,  preparatorio para la aceptación de la realidad, en el que es conveniente experimentar la tristeza, sentirla, expresarla. Esto significa que si se expresa el dolor, será más fácil la aceptación final.

Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Hay que aceptar las expresiones de cariño y de solidaridad de los familiares. Tal vez se transmita más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio.

Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo.

Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para superar la traumática vivencia.

Aceptación: superadas las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos por la pérdida,  aceptará la realidad con más tranquilidad.

No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz; en un principio esta  desprovista de sentimientos. Comienza a experimentar una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor,  la vida continua.

Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza, al pensar que se puede estar mejor, comprender que el dolor tiene algún sentido; permite percibir que la vida aún nos da oportunidad para realizar algo importante y trascendente.

Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

Para mas orientaciones sobre este tema, lee “Mente Sanadora”

https://orientador.wordpress.com/2012/10/27/mente-sanadora-3/

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes: Google