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SEGÚN LA BIBLIA: EL DÍA DEL SEÑOR NO ES EL DOMINGO, NI DÍA DE RESURRECCIÓN

El domingo primero de abril, la cristiandad celebra la resurrección de Jesucristo, lo cual, como registra el Nuevo Testamento, ocurrió el primer día de una semana que comenzó el 10 de nisán, de un año del primer siglo. La fecha exacta es desconocida, mas hay certeza de la ocurrencia del hecho.

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A partir de ese gran día, la naciente población de creyentes comenzó a reunirse el primer día de la semana, como memorial de aquel singular acontecimiento, Hechos 20:7; 1 Corintios 16:1-2.

Posteriormente el primer día de la semana es denominado domingo, del latín “día del Señor”. El 7 de marzo del año 321, Constantino I el Grande decretó que el “día del sol” (actual domingo) sería observado como el día de reposo civil obligatorio, y aunque tradicionalmente se ha querido ver en esta ley una muestra del cristianismo del emperador, la ley no beneficiaba específicamente a la Iglesia,​ dado que el “día del sol” era referido al Sol Invictus, una divinidad pagana que había cobrado especial importancia en el culto imperial.

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En la actualidad al domingo se le denomina “el día del Señor”, el argumento es que así era llamado por los creyentes en el Nuevo Testamento, y para reforzar la idea se menciona  Apocalipsis 1:10:

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

Ahora bien, es incorrecto afirmar que los discípulos se refiriesen al domingo como “día del Señor”, porque ellos como conocedores del Antiguo Testamento, tenían claro el significado de aquella expresión.

Cada vez que los escritores del Nuevo Testamento se referían al día cuando Cristo resucitó, escribían en griego μιᾷ τῶν σαββάτων, mia ton sabbatón, que los eruditos traducen como “primer día de la semana”: Mateo 28:1; Marcos 16:2,9; Lucas 24:1; Juan 20:1,19; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2.

Para referirse al día de la resurrección, los escritores nunca usaron “día del Señor”, sino “primer día de la semana”.

¿Qué significa la expresión “día del Señor?

La frase “el día del Señor” se menciona diecinueve veces en el Antiguo Testamento, usando su equivalente “día de Jehová”: Isaías 2:12; 13:6, 9: Ezequiel 13:5, 30:3; Joel 1:15, 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18, 20; Abdías 15; Sofonías 1:7, 14; Zacarías 14:1; Malaquías 4:5; y cuatro veces en el Nuevo Testamento: Hechos 2:20; 2 Tesalonicenses 5:2; 2 Pedro 3:10; Apocalipsis 1:10. También es aludido en otros pasajes (Apocalipsis 6:17; 16:14).

La frase “el día del Señor” generalmente se refiere a eventos que tendrán lugar al final de la historia, Isaías 7:18-25, y con frecuencia se asocia con la frase “en aquel día.” Un dato para comprender estas expresiones es observar que ellas siempre identifican un período de tiempo durante el cual Dios interviene personalmente en la historia para cumplir un aspecto específico de su plan.

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En la Sagrada Escritura “el día del Señor” es un período de tiempo especial que ocurrirá al final de los tiempos, cuando la voluntad de Dios y sus propósitos para la humanidad serán consumados. El evento cuando Cristo regrese a la tierra a redimir a sus fieles creyentes y a enviar a los incrédulos a la eterna condenación, Mateo 25:31-46.

En el nuevo Testamento, el “día del Señor” se refiere a la Segunda Venida de Cristo, y los escritores usaron la expresión griega ἡμέρα Κυρίου, hemera kiriou, para referirse a tal acontecimiento por venir. Esto se puede comprobar al leer 1 Tesalonicenses 4:13-5:11, en donde Pablo advierte sobre la Segunda Venida del Señor, y utiliza ἡμέρα Κυρίου, en 5:2, para referirse a aquel magno evento.

Desde la perspectiva bíblica, y a partir de una apropiada interpretación del texto y su contexto, es incorrecto afirmar que el domingo es el “día del Señor”, o ἡμέρα Κυρίου; la expresión adecuada en todo caso es “primer día de la semana”, o más apropiadamente: “día de resurrección”.

Tomando en cuenta el sentido de la expresión en el Antiguo Testamento, y el uso en el Nuevo Testamento, afirmar que Jesús resucito el “día del Señor”, es proponer una contradicción: Que Jesús resucitó el mismo día de su Segunda Venida; que ambos hechos ocurrieron simultáneamente.

Esta consideración semántica, relacionada con el significado de las palabras, parece insustancial, irrelevante. El asunto es que al deformar, desvalorizar, y banalizar las grandes figuras del Antiguo Testamento le quitamos la fuerza de lo que aquellas representan en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, la cena de Pascua hebrea, tiene un significado prominente, apunta, escenifica el sacrificio del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo; el mismo sentido que le damos a la Cena del Señor. Ambas apuntan hacia el mismo hecho real: el sacrificio de Jesucristo, y su esperada venida.

Cuando la iglesia imperial comenzó a denominar el domingo como “día del Señor”, le quitó la fuerza del significado original de tal expresión.

Para un hebreo, un judío, un erudito; para alguien que conoce la Sagrada Escritura, el “día del Señor” es un evento de gran significado, es el momento cuando Dios interviene para poner fin a una realidad, como lo sucedido a Israel, en tiempo de Sedequias, 2 Crónicas 36:17;  el descrito en Malaquías 4:1; o el referido por Pablo en 2 Tesalonicenses 5:2; para un creyente hoy, es un buen día para ir a la playa.

Recordemos que el “domingo”, o día del señor de los romanos se estableció para conmemorar a su dios sol.

Dicho lo anterior, insisto en la necesidad de hacer teología bíblica, iluminados por el Espíritu Santo.

Hoy, los teólogos deben ir directamente a la Sagrada Escritura para interpretar la revelación Divina,  después acudir a las obras de los grandes teólogos y de ese modo comprobar aquellas interpretaciones. Así se previene el peligro de que si el autor del libro interpreta erradamente la Escritura, el teólogo basado en el Sagrado Libro evita repetir aquel error.

De ese modo mantenemos y enseñamos la sana doctrina; y evitamos copiar y repetir errores.

Como cuando un teólogo leyó Apocalipsis 1:10, y sin considerar el contexto afirmó que Juan recibe aquella magnifica revelación un domingo; argumenta que es así porque allí dice “día del Señor”, y el día del Señor es el domingo, ya que así lo denominaban los romanos.

En esa cita de Apocalipsis, día del Señor es ἡμέρα Κυρίου, con significado explicado anteriormente en este escrito; no escribió Juan: μιᾷ τῶν σαββάτων, primer día de la semana; ni tampoco uso el vocablo “domingo”.

Considerando lo anterior, ¿Es correcto afirmar que el domingo es el día del Señor? ¿Es apropiado decir que la Iglesia se reúne el día del Señor para alabarle? De acuerdo al significado de tal expresión, que se refiere a la Segunda Venida de Jesucristo, ¿Nos congregamos el día del Señor?

Es claro que NO, cuando Jesucristo nos reúna “el día del Señor” será con un propósito bien claro, y Él mismo lo describe  en la ya mencionada cita de Mateo 25:31-46.

¿Tenemos que dejar de usar la expresión “día del Señor”, para referirnos al domingo? Es imposible que después de casi dos milenios utilizando dicha expresión con el significado de “domingo”, que hoy se cambie por otra.

En lo que si debemos estar claros es que necesitamos seguir proclamando el evangelio de Jesucristo, insistentemente, y extendiendo el Reino de los Cielos hasta lo último de la tierra; para que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento; porque el día del Señor viene, y no es precisamente el próximo domingo.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Conceptos: Wikipedia

Día del Señor: https://www.gotquestions.org/Espanol/

Notas personales

Imágenes: Google

¿CUANTO TIEMPO ESTUVO JESÚS EN EL SEPULCRO?

Han transcurrido más de dos milenios desde la muerte de Jesucristo en el calvario y aun subsiste controversia alrededor de  aquel acontecimiento. Hoy cuando conmemoramos su resurrección, todavía se discute el tema relacionado con el día exacto en que Jesús es crucificado, y el tiempo que permaneció en el sepulcro.

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Tal vez para algunos esto es irrelevante, sin embargo no lo es pues los hechos cumplidos en Jesucristo siguen una pauta establecida en el Antiguo Testamento, y lo afirmado por Jesucristo mismo.

El tiempo que Jesús estuvo en el sepulcro fue tipificado por Jonás en el vientre del gran pez, Jonás  1:17; y el mismo Jesús predice que ha de estar “tres día y tres noches” en el sepulcro, así como lo estuvo aquel profeta en el interior del antes mencionado pez.

Esta declaración de Jesús no es metafórica, sino que obedece a un programa establecido desde el llamado a Moisés, Génesis 12:1, y que se ha venido cumpliendo exactamente hasta hoy. Por eso en Lucas 9:51 se afirma:

51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.

Por lo tanto, si el programa establece tres día y tres noches en el Sepulcro, tal parte del plan debe cumplirse.

¿Por qué estas consideraciones? Porque arbitrariamente se ha establecido una cronología distinta a la predicha en el Antiguo Testamento, que contradice las palabras de Jesús, y contraviene el como ocurren los hechos en la semana de la pasión.

¿Dónde está el error en la cronología? En fijar como día de la muerte de Cristo el viernes. ¿Por qué? Porque pone en duda las palabras de Jesús quien declara que ha de estar “tres noches y tres días” en el sepulcro”.

Si medimos el tiempo a partir del calendario gregoriano, el que usamos en occidente, entonces Jesús permanece en el sepulcro: día y noche del viernes, día y noche del sábado, y resucita el domingo en la mañana. No cumple la predicción.

Si contamos el tiempo a partir del calendario judío, tenemos: viernes día, noche y día sábado, noche del domingo y resucita al amanecer. Recordemos que los judíos cuentan el día a partir de las 6 de la tarde. Tampoco cumple la predicción.

Por lo tanto, para que se cumpla la predicción, los hechos ocurrieron así:

Cena de Pascua, jueves en la noche, crucifixión y sepultura ese mismo día. Como es sepultado el jueves en la tarde, permanece en el sepulcro: noche y día del viernes, noche y día del sábado, noche del domingo, y resucita al amanecer. De ese modo si se cumple lo predicho por Jesús, y la figura de Jonás.

Los evangelios relatan con detalles lo que sucedió desde el día de la celebración de la Pascua, hasta la Resurrección de Jesucristo. La descripción de Marcos se inicia indicando un día específico, “el primer día de los panes sin levadura”, 14:12, y corre hasta el primer día de la semana, 16:2, día de la Resurrección.

Al leer Marcos 14:12 hasta 16:11, se observa que está relatando hechos que se suceden uno tras otro; tal y como lo hace Juan desde 13:1, hasta 20:23.

Ellos usan conectores, tales como “y”, “entonces” “luego”, “cuando”, porque están narrando hechos sucesivos inmediatos, acciones continuas en el tiempo.

El estilo utilizado por los narradores bíblicos, nos transmiten que las acciones comenzaron una noche, la de Pascua, luego en la madrugada fue arrestado y juzgado, seguidamente al amanecer sentenciado a muerte, a las nueve de la mañana crucificado, a las tres de la tarde falleció, y antes del atardecer de ese mismo día, fue sepultado; pasó  el viernes y el día de reposo en la sepultura, y resucita el siguiente día, el primero de la semana.

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Es decir, según el calendario judío Jesús celebra la Pascua e instituye la Cena del Nuevo Pacto un día jueves en la noche, es arrestado y sentenciado al amanecer de ese día, y crucificado a la hora tercera (9:00 am), muere a la hora sexta (3:00 pm), y es sepultado antes del anochecer; transcurre el viernes y el sábado en la sepultura, y al amanecer del primer día de la semana Resucita. Recordemos que el día judío comienza al atardecer del día, y y culmina la tarde siguiente.

De acuerdo con lo anterior, la cronología es como sigue:

Jueves:

  • En la noche: Celebra la Pascua, e instituye la Santa Cena,
  • Media noche, agonía en Getsemaní,
  • Madrugada: Arresto, negación de Pedro, sentencia a muerte,
  • A la hora tercer (9:00 am): Crucificción,
  • A la hora novena (3:00 pm): Muerte
  • Antes del anochecer: Sepultura.

Noche del Viernes, del Sábado, y del primer día sepultado.

Amanecer del primer día: Resurrección.

Solo así se cumplen las palabras de Jesús de que permanecería, como Jonas en el vientre del pez, tres días y tres noches.

Según el calendario gregoriano, celebró la Pascua el miércoles por la noche, fue crucificado y sepultado el jueves; viernes y sábado reposó en la tumba, y resucitó el primer día de la semana. Esto según el relato de Marcos y Juan.

La acción se inicia en Marcos 14:12, indicando un día específico:

  • La noche de ese día es la cena de Pascua, 17-18
  • Instituye la Santa Cena, 22-25
  • Salen a los Olivos, 26
  • Oración en Getsemaní, 32-42
  • Traición de Judas y arresto 43-50
  • Un joven huye, 51-52
  • Ante el Concilio, 53-65
  • Negación de Pedro, 66-72
  • Ante Pilato, 15:1-5
  • Sentenciado a muerte, 6-20
  • Crucifixión, 21-41
  • Sepultura, 42-47

Después del día de reposo.

  • Las mujeres compran de especies aromáticas, 16:1
  • El primer día de la semana, Resurrección, 16:2

Marcos narra los hechos hasta la sepultura de Jesús en 15:47, luego retoma la narración a partir del día de resurrección, 16:1, aspectos relevantes para el escritor.

¿Que ocurre el día siguiente? El viernes, lo menciona Mateo en 27:62-66: Colocan guardias romanos ante la tumba de Jesús. 

Entonces murió el jueves y resucitó el domingo al amanecer, por lo tanto estuvo tres noches y tres día en el sepulcro, tal y como estaba previsto.

¿Cuanto tiempo estuvo Jesús en el Sepulcro? Tres días, tal y como Él lo predijo.

Es interesante la inquietud sobre este aspecto en la vida de Jesús, y sobre otros narrados en la Biblia, cuya fecha exacta solo la conoce Dios.

Por ejemplo:

El tiempo transcurrido desde el día de la Creación hasta hoy.
Cuanto tiempo duró cada uno de los días de la Creación.
Momento del diluvio.
Llamado a Abraham.
Nacimiento de Jesús.
Restauración futura de Israel.
Construcción del Tercer Templo.
Anticristo.
Segunda Venida de Jesucristo.

El que no conozcamos cuanto tiempo ha transcurrido desde el momento de la creación, ¿Pone en duda que Dios creo el cielo y la tierra?

A este respecto hay consideraciones que no podemos obviar:

PRIMERA: La Sagrada Escritura, además de registrar hechos históricos, tiene por objeto revelarnos a Dios, su naturaleza, obra creadora, sus propósitos para la humanidad, y que Jesucristo es el Hijo de Dios, quien muere en la cruz por nuestros pecado, resucita al tercer día, para que creyendo en Él tengamos vida eterna, Juan 20:30-31.

SEGUNDA: No nos toca a nosotros “saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad.” Hechos 1:7. Que nuestra tarea es proclamar el evangelio de Jesucristo, y extender el reino de los Cielos hasta el fin del mundo. De todas maneras nuestra intuición, sabiduría y ciencia nos  permiten conocer sobre Dios; su grandeza, y proceder.

Uno observa a la Tierra, la Luna, y al Sistema Solar; fija su vista en la Galaxia “Vía Láctea”, extiende su mirada hacia el Universo Profundo, y recuerda: “los cielos cuentan la gloria de Dios.

Luego uno lee la Biblia, observamos la obra de Dios en nuestras vidas, y exclamamos:

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Romanos 11:33

Por lo tanto, hoy con profunda, indudable y firme convicción afirmamos la certeza de que Jesús murió, fue sepultado, que resucitó’ y que por “su llaga nosotros fuimos curados”.

Gloria a su Nombre…

Fuente:

Biblia RVR-60, tomada de http://www.biblegateway.com

Notas personales

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LA CELEBRACION DEL DIA DOMINGO

Hay días que poseen un gran significado para las personas, y constituyen oportunidad para festejar, o conmemorar. Tal es el caso de los cumpleaños, en cuyas fechas acostumbramos festejar el advenimiento a este maravilloso mundo. O de las fechas de independencia de las naciones, que se conmemora con vistosos actos y fiestas populares.

Así sucesivamente, acostumbramos dedicar un día para el trabajador, otro para la navidad, el fin de año, el carnaval, nacimiento de próceres nacionales, para la tierra, los niños, la mujer, la madre; entre otros muchos días dedicados a recordar algo que tiene especial significado para cada quien.

Entre ese innumerable conjunto de días en el que celebramos algo significativo, se encuentra el domingo.

El domingo se ha establecido como día de descanso y conmemoración por un motivo muy importante.

El domingo es el día de la semana entre el sábado y lunes. Es el primer día de la semana en la fe cristiana, y también lo es en otras tradiciones culturales. El domingo es considerado un día feriado en la mayoría de los países del mundo. Solamente países influenciados por la cultura judía o islámica tienen el sábado o el viernes como el día feriado semanal.

El calendario gregoriano se repite cada 400 años, y ningún siglo comienza en domingo. El año nuevo judío jamás cae en día domingo. Cualquier mes que comience en domingo tendrá un viernes 13.

El nombre “domingo” proviene del latín dies Dominicus (día del Señor), debido a la celebración cristiana de la Resurrección de Jesús. En la antigua Roma se llamó a este día dies solis (día del Sol).

Desde los primeros años del cristianismo en Roma existían diferencias de opinión acerca de si el día del señor debía celebrarse el sábado, según la tradición judía; o el domingo, día de la resurrección de Cristo. En el siglo II un número creciente de cristianos conservaba la costumbre de reunirse los domingos, aunque algunos continuaron la práctica de hacerlo los sábados.

El  7 de marzo de321, Constantino I el Grande decretó que el domingo sería observado como el día romano de descanso:

En el venerable día del Sol, que los magistrados y las gentes residentes en las ciudades descansen, y que todos los talleres estén cerrados. En el campo sin embargo, que las personas ocupadas en la agricultura puedan libremente y legalmente continuar sus quehaceres porque suele acontecer que otro día no sea apto para la plantación o de viñas o de semillas; no sea que por descuidar el momento propicio para tales operaciones la liberalidad del cielo se pierda.

Al inicio esta ley era sólo de carácter civil, y no desplazaba al sábado, sino que se adoraba a Dios en ambos días, siendo prominente el sábado aún sobre el domingo. Pero después de ser dictada la segunda ley del Canon, ley eclesiástica, 28 del tercer Concilio de Orleans, en Francia, en el año 538 DC, es cuando se proclama el domingo con leyes más severas.

Los “cristianos” actualmente consideran al domingo como el día del descanso, un día  que habitualmente se dedica a reuniones para comunión, estudio de la Biblia, celebración y proclamación del evangelio de Jesucristo.

Cuando celebramos el domingo, estamos recordando la resurrección de Cristo. Este hecho marcó la vida de los primeros discípulos. En el Nuevo Testamento se afirma que Jesús se levantó de la tumba el primer día de la semana, y se presentó a varias mujeres tanto como a los once apóstoles, quienes desde ese instante comenzaron a proclamar que Jesús, el Maestro y Señor había resucitado, tal como había predicho.

Ese testimonio fue transmitido de generación a generación durante más de 20 siglos, y hoy día, millones de cristianos se reúnen cada domingo para recordar que Cristo resucito, hecho que según san Pablo, constituye la piedra angular de nuestra fe cristiana; ya que si cristo no resucito, vana es nuestra fe y nuestra esperanza.

Celebremos, recordemos y aceptemos a Jesucristo en este día domingo.