ANAVERO, QUE PASEN PRONTO LOS DÍAS PARA VOLVERNOS A ENCONTRAR

Con una sonrisa tierna que iluminaba su infantil carita, ojos radiantes desbordando alegría se despidió Anavero, un cálido abrazo y el ritual “Bendición tío” fueron su palabras en aquel emotivo momento. Dio la espalda se aferró a la mano de su madre y muy contenta con la dulce esperanza del reencuentro con el padre en un lejano destino, más allá de las fronteras patrias inició la marcha.

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Al verla alejarse encontradas emociones fluyeron dentro de mí porque Anavero al partir se lleva un pedazo de mi alma, una porción inmensa de una gran familia, un trozo de Venezuela.

Es que Ana Verónica, Anavero, o “#MiAnaVeroBella” se ausenta de la Patria ya que sus padres decidieron buscar otros horizontes porque el suyo en el suelo que les vio nacer, se ha ido estrechando inexorablemente al punto de no encontrar otra salida sino aquella dolorosa de emigrar.

Y ella no es la única en vivir tal desafiante experiencia, son miles de venezolanos que diariamente asumen aquella determinación, conformando una diáspora que va a nutrir a los países que les dan abrigo.

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En mi niñez vi una circunstancia inversa, eran miles de extranjeros que arribaban a este gran País en busca de lograr aquellos sueños conculcados en sus terruños de origen. Como hoy, desde hace varios años, he tenido la conmovedora experiencia de ver como amigos de toda la vida, personas con las que he compartido por muchos años en la comunidad de fe a la pertenezco, incluso de mi propia familia han decidido partir llevándose con ellos un trozo de nuestros corazones, como también un pedazo de Venezuela.

Los motivos para emigrar son múltiples y bien conocidos por todos, lo doloroso es que ocurra y ponga en el fiel de la balanza una decisión trascendental: permanecer en su Patria o partir a otros rumbos. A pesar del inmenso reto que significa partir, muchos lo asumen como una determinación de sobrevivencia.

A quienes quedamos viendo impotentes como se nos alejan los nuestros y sin nada que argumentar para que se queden, no nos queda otro recurso que mitigar las lágrimas con un “Dios te bendiga”, allá te irá mejor, que fue lo único que pude hacer al ver como con paso veloz y juguetón se me iba Anavero.

Apenas tiene unos cuatro años, y su padres están lejos de los cuarenta, allá donde va se hará una gran mujer, logrará los sueños que aún no ha gestado, pero que sus padres prevén, y hasta tal vez mezcle su sangre venezolana con la del País que le cobija, y contribuirá a su progreso, como muchos que vinieron a nuestro suelo y mezclaron su sangre con la nuestra.

La experiencia por los muchos años vividos, y la fe que nuestros padres nos inculcaron y un día abrazamos fervorosamente nos permite parafrasear las palabras del Apóstol Pablo: “Todo es para bien”, sabemos que así es con “los que a Dios aman”.

Hay mucho dolor en Venezuela porque alguien de su entorno familiar ha partido, dolor que se puede vislumbra en las conmovedora palabras de esta atribulada tía:

No estoy preparada psicológicamente ni emocionalmente para separarme de ti… #MiAnaVeroBella… Estos días no han sido fáciles, TE AMO con mi vida y duele mucho. Pido a Dios las cuide, proteja y provea todo lo necesario en esta nueva etapa. Que puedas asimilarla sin ningún problema y que puedas adaptarte fácilmente. Dios te pido pasen volando los días para volvernos a encontrar… Las amoooo #MiAnaVeroBella @veronica_rojas14.

Esta circunstancia debe tener algún provecho. Necesitamos ver la vida afinando nuestra perspectiva; superar ese dolor que nos embarga, transformando aquella emoción en fe y esperanza, virtudes que sin lugar a dudas mitigarán la pena, trayéndonos gozo y paz.

Estamos convencidos que esta hora amarga  pasará, todo tiene su tiempo y en el reloj Divino está macada la fecha, la hora exacta del inicio de una nueva realidad.

Anavero ya se reunió con su padre, allá lejos de nuestras fronteras hay gozo por el reencuentro. Ahora feliz junto a sus amorosos padres proseguirá su recorrido, quienes acá permanecemos gemimos como aquella conmovida tía “que pasen volando los días para volvernos a encontrar…”

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Como dijimos anteriormente, en todo esto hay una enseñanza que si somos sabios va a enriquecernos, cada uno sacará sus propias conclusiones, obtendrá su aprendizaje. Ahora de algo estamos seguros, y es que la distancia, ni las circunstancias, nada nos separará de Anavero porque hay lazos indestructibles que siempre nos mantendrán atados.

Confiadamente exclamamos:

1  Alzaré mis ojos a los montes: ¿De dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.

5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

Una vez oí esta plegaria en labios de un abuelo sabio y piadoso, aquel día cuando junto a Abigail tuve que partir del hogar en mi terruño

Dios te bendiga Anavero, hasta pronto…

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.org,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Tomadas de redes familiares.

¿CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE LLORASTE AMARGAMENTE?

Todos en algún momento de la vida hemos llorado, por lo cual conocemos la mecánica del llanto.

Según algunas estadísticas referidas al estudio sobre el llanto, se afirma que un hombre llora en promedio una vez al mes, y que las mujeres lo hacen, unas cinco veces. Por lo tanto este tema nos es muy familiar.

Como vamos a considerar esta reflexión desde una perspectiva bíblica, revisemos, a modo de marco de referencia, algunos personajes que según la Escritura, vivieron circunstancias que les hicieron llorar.

  • Ana: 1 Samuel 1:11, clamando a Dios por un hijo, en virtud de que era estéril; y esa circunstancia le producía dolor, vergüenza, frustración, culpa.
  • Samuel, 1 Samuel 15:35, cuando su amigo Saúl fue desechado como Rey de Israel, como consecuencia de su conducta irreverente.
  • Ezequías, 2 Reyes 20:3, ante el anuncio del profeta Isaías de que su enfermedad era mortal.
  • Jesús, Juan 11:35, ante la tumba de su amigo Lázaro.

Estos relatos nos ilustran que llorar es una reacción natural ante el dolor y el sufrimiento. Digamos que es un mecanismo que ayuda a aliviar el dolor, porque libera tensiones.

Es decir, tiene efectos terapéuticos.

Cuando una persona experimenta dolor, físico o afectivo, el sistema nervioso envía señales al cerebro, quien, entre las muchas reacciones fisiológicas, manda una orden a las glándulas lagrimales para que segreguen una mayor cantidad de lágrimas; entonces se produce lo que conocemos como llanto, o llorar.

Es decir, la reacción del llanto es producida por un factor emocional, como una pérdida, o uno físico como un golpe.

Llorar de alegría, es una reacción inadecuada, puesto que lo propio de la alegría es la risa. Los estudiosos de la psicología, con  el enfoque de la teoría del Análisis Transaccional, denominan a esta reacción “tebusque”, o emoción sustituta.

Otro aspecto relacionado con el llanto, es que reprimirle es contraproducente.

Sobre este tema escribí un artículo titulado: “Cuando reprimo el llanto me da asma”, https://orientador.wordpress.com/2013/07/18/cuando-reprimo-el-llanto-me-da-asma/; Algunos expertos en la materia afirman, que algunos tipos se alergia, e incluso el estornudo, es un llanto reprimido.

Es que llorar, como hemos insistido, es una reacción natural ante el dolor.

Vamos a analizar la causa, efecto, y beneficios del llanto, utilizando la experiencia de un personaje bíblico que lloró amargamente.

Leamos el relato sobre este hombre, Pedro, para extraer algunas interesantes lecciones y aplicaciones. Lucas 22:54-62:

54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.

56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él.

57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.

59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo.

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.

61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

LA VIVENCIA DEL LLANTO

Fijemos nuestra atención en el versículo 62:

“Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.”

Seis expresiones, cada una cargada de intenso significado.

Y: nos conecta con la secuencia de hechos en desarrollo,

Pedro: uno de los primeros discípulos, del círculo íntimo de Jesús, impulsivo, de carácter fuerte,

Saliendo fuera: apartarse de la gente, buscar un lugar privado, aislado, sentirse en la intimidad,

Lloró: descargar emociones. Amargamente: metáfora para significar la mezcla de emociones sentidas: dolor, vergüenza, culpa, remordimiento.

El llanto, y las emociones que lo generan, hay que expresarlo. Reprimirles no es una práctica saludable.

Cuando se reprimen las emociones, el organismo busca alternativas para expresarlas, liberarlas; entonces aparecen la ya conocidas enfermedades psicosomáticas.

Se piensa erróneamente, y así se lee en algunos textos sobre la materia, que hay emociones negativas, por lo cual es necesario cuidarse de ellas. La verdad es que no hay emociones negativas, fuimos dotados de cada una de ellas, con fines bien determinados. El miedo, el dolor, o la rabia, no son emociones negativas, cada una tiene tiene su función específica, incluso para la supervivencia. El miedo, por ejemplo, activa mecanismos que nos impulsan a escapar ante un peligro. Inhibir el miedo, hasta puede conducir a riesgos suicidas.

Lo negativo, respecto de una emoción, es la manera inadecuada como puedan expresarse. Una rabia mal canalizada genera agresiones físicas, y daños a terceros. La violencia es una forma condenada de expresar la ira.

En cambio, el llanto es una forma constructiva de drenar el enojo.

¿Qué sucede luego de pasar tiempo llorando? Sabes que vives una sensación de sosiego, calma, paz, tranquilidad. Esto ocurre porque has liberado tensiones, drenado, expresado asertivamente las emociones. Lo cual es una maravillosa y apropiada terapia natural.

Más aun, al llorar segregas no solamente lágrimas, sino algunas hormonas que te ayudan a superar el dolor. Cierta cantidad de esas hormonas son expulsadas a través de las lágrimas, y otras van al torrente sanguíneo, con efectos medicinales, analgésicos.

Es por ello que se insiste que el llanto es un mecanismo natural ante el dolor, y tiene el objeto de aliviarlo.

MOTIVOS PARA EL LLANTO

¿Qué activa la reacción de llorar?

Para el caso que estamos considerando, observemos el versículo anterior, el 61:

Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Aquí detectamos el motivo del amargo llanto de Pedro: “Una mirada, y un recuerdo”.

Veamos la escena completa.

Jesús, su maestro, es apresado, y conducido a la casa del Sumo Sacerdote, se está en el proceso de eliminarle, mediante la crucifixión; Pedro le sigue, mezclado entre la gente.

En tres oportunidades se le identifica como seguidor de Jesús, a lo cual niega con énfasis. En el instante que por tercera vez Pedro niega ser discípulo de Jesús, un gallo, en un corral cercano emite su clásico canto matutino, tras lo cual Jesús se vuelva hacia Pedro, y le mira.

LA MIRADA:

¿Qué transmitiría aquella mirada?

Hay un poder en la mirada, con ella transmitimos mensajes que pueden impactar sobre quienes la reciben. La mirada de una madre hacia su hijo, comunica mucho, lo sabemos por experiencia propia. Muchos recordamos aun aquellas miradas.

No podemos especular sobre el contenido de la mirada de Jesús, más conociéndole, así como recordando sus actuaciones anteriores, inferimos que no fue una mirada de reproche, acusadora, o con el mensaje “te lo dije. En los evangelios se describe la forma como Jesús miraba a la gente, “compasión”, “misericordia”, “amor”; son las expresiones  características. Recordemos la frase: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. ”Mateo 9:36

Seguramente Jesús en una mirada  expresa a su amigo Pedo, comprensión, empatía, consuelo, y hasta ternura. En una palabra una mirada de amor.  Una mirada que le transmitía un elocuente mensaje: “te entiendo, se por lo que estás pasando, ten calma, no te condeno porque te amo…” De otro modo no habría conmovido a este rudo pescador, impulsivo, de fuerte temperamento.

UN RECUERDO

Aquella mirada  activo un recuerdo. Pedro evocó una escena. Pocos momentos antes, en una conversación  había manifestado plena solidaridad hacia su Maestro,  al punto de estar dispuesto a dar la vida por El. Jesús le manifestó: “Antes que el gallo cante tres veces, me negarás.”

Y aquel recuerdo hizo que tomara conciencia de sus temores, su inseguridad, desconfianza, decepción, angustia, dolor, de su impotencia, su flaqueza; en una palabra, su realidad.

Y esa es la reacción apropiada, para superar el llanto: identificar las causas.

SUPERAR EL LLANTO

No conviene mantener el llanto, por un mismo motivo por supuesto; hay que superarlo.

Para ello no hay que trabajar sobre el efecto, sino sobre las causas.

Tal vez un buen somnífero, o un ansiolítico, sean medidas momentáneas, para mitigar el llanto; quizás es conveniente distraerse, oir música alegre, realizar ejercicios; que son paliativos. Lo conveniente y aconsejable,  es actuar sobre el motivo que hace llorar, la causa.

Comenzamos con esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste amargamente?

Ahora avanzamos al preguntar:

¿Qué motivó tu llanto, la última vez que lloraste amargamente?

Hay muchos motivos: Una enfermedad, una traición, un pecado.

Sea cual fuere, no te quedes paralizado, inmóvil llorando. Reacciona, llora, y al mismo tiempo:

Si es una enfermedad, llora, clama a Dios, y ve al médico; si es una traición, llora, perdona, y ama; si es un pecado, llora, confiésalo y pide perdón.

No vale la pena seguir llorando, sin actuar.

Pedro no se quedó llorando. Luego de este amargo incidente, le vemos correr hacia la tumba de Jesús, el día de Resurrección; y en el libro de Hechos asume el liderazgo de los discípulos; y el día de Pentecostés, a pocos días de haber negado a su Maestro,  lleno del Espíritu Santo pronuncia un elocuente discurso, luego del cual 3 mil personas confesaron creer en Cristo.

Aun Juan, el Apóstol, no había escrito su carta en la que se lee, “Si confesares tus pecados, él es fiel y justo para perdonar tus pecados, y limpiarte de toda maldad. 1 Juan 1:9. Más Pedro lo sabía, y activó.

Al final de sus días, según la tradición, cuando fue sentenciado a muerte por dar testimonio de Jesús; manifestó no ser digno de morir como su Señor, por lo cual pidió ser crucificado con la cabeza hacia la parte inferior de la cruz.

Qué manera de mostrar al mundo que se ha superado aquel llanto, y los motivos que lo indujeron.

No te quedes llorando amargamente, supera tu llanto en forma constructiva.

Fue lo que Dios le dijo a Samuel en su primer libro 16:1. Deja de llorar por tu amigo, que no tiene remedio ya. Seguidamente le comisionó para ir a ungir al próximo rey de Israel, David, un hombre conforme al corazón de Dios; de quien Jesús dijo ser orgulloso descendiente.

Recuerda que Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4.

¿Cómo es posible que una persona sea feliz cuando llora?

Al llorar se liberan las tensiones internas, se expresa las emociones que incitan el llanto, y se propicia la búsqueda de alternativas para superar el dolor. Eso enjugará las lágrimas  tendrás alivio, y consuelo.

Lora pues y recibe el consuelo de Jesucristo.

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Fuente: Wikipedia: El llanto

Biblia: Versión RV-60

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TODO ES PARA BIEN

Muchas personas conciben la vida como una sucesión de acontecimientos ingratos; se sienten inmersos en un ambiente hostil.  Pues bien, es momento de comenzar a ver la vida desde otra perspectiva.  Tal vez te enfocas demasiado en los aspectos negativos. Te animamos a que veas la otra cara de la moneda, el lado positivo de esa maravillosa vida tuya…

Se nos ha acostumbrado a destacar lo negativo. La frase favorita de los adultos significativos fue NO; por ello leemos las páginas rojas de los diarios, la de sucesos; donde se resaltan las muertes, tragedias, y miserias humanas.

Escuchamos los noticieros radiales, para verificar que las cosas van de mal en peor. Nos gustan las películas de terror, de guerras.

Cuando éramos niños nos dijeron: “EL que nace barrigón… ni que lo fajen chiquito…” o… “Árbol que nace torcido… nunca su rama endereza…” Y vamos cultivando desde temprana edad una actitud negativa hacia las personas y las cosas. Armados con esa actitud negativa, percibimos el mundo como algo hostil, y la vida como una secuencia de desventuras…

Sin embargo podemos cambiar esa perspectiva, y asumir que en cada experiencia de vida hay aprendizaje… que nos fortalece para soportar la adversidad y salir victoriosos… En resumen… que la vida es bella.

Hay tanta belleza en la sonrisa de un recién nacido, como en aquella florecilla del jardín, así como en la dulce mirada del anciano,  tanto como en el trabajo creador,  en el resplandeciente rostro juvenil.  Un mundo hermoso te rodea.  Para percibirlo, necesitas cambiar tu perspectiva. Comenzar a pensar positivamente,  ver lo bueno en cada aspecto de la vida; aun en aquellos que no lo parecen.

¿Has escuchado la frase… a los que a Dios aman… todo es para bien? Esas palabras las escribió San Pablo, quiso transmitirnos que cada cosa que nos sucede, tiene un lado positivo  que necesitamos buscar,  recordar, entender.

Veámoslo de esta manera. ¿Cómo reaccionas ante el dolor? Antes de concebir el dolor como algo maligno,  piensa: “El dolor es un síntoma… no la enfermedad…” Si sientes dolor, es porque algo en tu organismo, o en tu mente no anda bien. Necesitas un diagnóstico para conocer la causa… y tratamiento para eliminarlo. Solo mediante medicamentos… cirugía… o descanso… se elimina la enfermedad que ocasiona dolor…

La próxima vez que sientas dolor,  no te enojes,  entiende que el cuerpo,  mediante el dolor te está avisando que necesitas tratamiento y sanidad.

Perdiste un amor, un familiar, un trabajo, una amistad, un bien material. Antes de reaccionar negativamente, considera el aprendizaje que puedes obtener de esa circunstancia adversa.

Ante esa perdida, innumerables y maravillosas oportunidades están ante ti; lo que tienes es que sosegarte y comenzar a disfrutar la nueva realidad; explorar las nuevas oportunidades; descubrir ese mundo inexplorado que se tiende ante ti.

El nacimiento a  la vida es doloroso, tanto para la madre durante el parto, como para la criatura que ve luz por primera vez. Por un breve tiempo se soporta un indescriptible dolor, una inconmensurable angustia; pasado aquel instante, que intensas emociones se experimentan, que placer  aquella carita sonriente para la madre; que confort aquel cálido abrazo que transmite seguridad, amor y ternura al bebe.

Adopta una nueva perspectiva, observa la vida con una mente positiva, optimista.

Asume, internaliza, practica el consejo de Pablo: “…todo es para bien”.

Te aseguro que la vida tendrá un nuevo sentido para ti.

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LA FELICIDAD VA POR DENTRO

¿Sabes por qué te gusta evocar momentos felices, observar un jardín con flores, disfrutar la playa, practicar ejercicios, o besar a un ser querido?

Es que tales actos, activan en nuestro organismo la producción de endorfinas, unos compuestos químicos naturales semejantes a la morfina, que estimulan en el cerebro los centros de placer.

Resulta interesante que la ciencia ha descubierto la causa física de la felicidad; así como de otras emociones. Se trata de la acción de algunos productos químicos y de pequeñas descargas eléctricas en el cerebro.

Las investigaciones han demostrado la existencia de centros de placer o dolor que se activan a través de impulsos nerviosos y hormonas. Es que reacciones como amor, odio, euforia, melancolía, deseo sexual, apetencia por el alcohol, agresividad y sumisión, son resultado de la actividad en alguna conexión, sinapsis, de la compleja red de neuronas en el cerebro.

En 1950 los científicos James Olds y Peter Milner de la Universidad McGill de Montreal, Canadá, descubrieron el “centro cerebral del placer” en ratas, cuando erraron al colocarles un electrodo destinado a crearles malestar.

En dicho experimento, introdujeron a un roedor en una caja donde podía moverse libremente. Cada vez que llegaba a una esquina determinada, se le aplicaba una pequeña descarga eléctrica. El animalito en lugar de evitar el rincón, la reacción esperada, volvía rápidamente a él; se descubrió que dicha conducta era porque en tal lugar encontraba placer.

Luego en 1975 se descubrió una serie de sustancias que activaban sensaciones satisfactorias, a las que debido a su parecido con la morfina se nombró endorfinas, morfinas endógenas, las que comúnmente se conocen como hormonas de la felicidad.

Actualmente se sabe que existen tres familias de endorfinas, también llamadas péptidos opioides, cuya producción es regulada por la glándula hipófisis: encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina, siendo este último grupo el de más importancia clínica, debido a su gran potencial analgésico. Estas se producen de manera natural, y en mayor proporción, cuando sufrimos dolor.

De acuerdo a los experimentos realizados, se estima que aquellos individuos genéticamente determinados para producir bajas cantidades de hormonas del bienestar, están más expuestos al desarrollo de alcoholismo y otras adicciones. Presentan mayor inestabilidad en sus emociones y enfrentan con más dificultad sus problemas, que quienes alcanzan altas concentraciones.

Por otra parte, se ha demostrado que el estrés sostenido provoca disminución de los niveles de endorfinas, lo que genera mayor inestabilidad emocional y debilidad ante el desarrollo de adicciones.

 Podemos producir la hormona de la felicidad, y colocarla en tu torrente sanguíneo para disfrutar la vida.

He aquí algunas estrategias:

La receta materna. La leche de mamá no sólo incluye todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida: proteínas, vitaminas, hierro, calcio, fósforo y lípidos; sino que también contiene endorfinas para que el pequeño se sienta feliz y elimine el dolor.

Una dosis de amor. Caricias, besos, abrazos  también estimulan la descarga de tan felices sustancias, así como de las populares feromonas, hormonas que aumentan el atractivo sexual de una persona y cautivan a su pareja;  a la vez que contribuye a eliminar muchos dolores, insomnio, estrés y depresión.

Dígalo con flores. Tener rosas, gladiolas o lirios cerca de la cama aumenta la sensación de bienestar debido a que estos vegetales contienen feniletilamina, sustancia aromática que estimula la liberación de opioides. Para que esto ocurra debe contarse con ambiente ventilado, mantener agua fresca en el florero y, por supuesto, no ser alérgico.

Una bebida estimulante. Para muchos no hay nada tan placentero que acompañar sus momentos de trabajo, esparcimiento o convivencia con una taza de café. Es que hora y media después de haber consumido dos tazas de la aromática infusión, el nivel de las hormonas de la felicidad se mantiene sensiblemente alto.

Recuerdos embriagantes. Una de las maneras más sencillas de producir endorfinas es pensando en hechos felices, evocando situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos. Por eso mucha gente que se siente abrumada o triste encuentra en recuerdos y fantasías tanto placer.

Corre para suprimir el dolor. Al practicar ejercicios de resistencia, como correr o jugar futbol, se produce una secreción muy alta de morfinas endógenas. Esto explica el porqué de la casi total desaparición de dolor, en algunas regiones del cuerpo, cuando se tiene práctica física intensa.

Ríete para bajar de peso. Una carcajada activa la secreción de diversas sustancias a nivel cerebral, como adrenalina, vinculada a creatividad e imaginación, dopamina, que estimula la agilidad mental, y serotonina, químico de efectos calmantes que disminuyen hambre y ansiedad;  la producción más intensa que se presenta es de endorfinas.

De igual modo escuchar un música, contemplar una puesta de Sol, disfrutar la playa, u observar a un niño riendo son situaciones entre tantas otras, colectivas o personales, que nos demuestran que la alegría depende de un solo factor: vivir.

Por todo lo cual podemos afirmar que la felicidad la llevamos por dentro.

Adaptado de: Medicinas.com.mx: Salud

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HAS CAMBIADO MI LAMENTO EN BAILE

Probablemente en un momento de la vida, has atravesado por circunstancias en las que pareciera que no hay solución. En las que recibes un impacto tan brutal que te deja sin fuerzas, sin aliento.

Tal vez has pasado por circunstancias en las que sientes que tu soporte se derrumba, y que no hay a la vista alternativas de solución.

En esos momentos de angustia, dolor, temor e impotencia, Dios representa nuestra única esperanza.

El Dios Omnipotente, amoroso y misericordioso expresa en Jeremías 33:3:

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces…”

Un día pasamos por uno de esos trances difíciles, y ante el clamor nuestro, la respuesta no se hizo esperar, “El Cambió nuestro lamento en baile”.

1Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,

Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

2 Jehová Dios mío,

A ti clamé, y me sanaste.

3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;

Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,

Y celebrad la memoria de su santidad.

5 Porque un momento será su ira,

Pero su favor dura toda la vida.

Por la noche durará el lloro,

Y a la mañana vendrá la alegría.

6 En mi prosperidad dije yo:

No seré jamás conmovido,

7 Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.

Escondiste tu rostro, fui turbado.

8 A ti, oh Jehová, clamaré,

Y al Señor suplicaré.

9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?

¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;

Jehová, sé tú mi ayudador.

11 Has cambiado mi lamento en baile;

Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.

Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

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SUPERANDO LAS CRISIS. SEGUNDA PARTE

Dando continuidad al tema, SUPERANDO LAS CRISIS, consideremos algunas estrategias para poner en práctica, cuando llegue el momento.

ENFRENTANDO LAS CRISIS:

Ante una situación de crisis, el individuo puede actuar de dos maneras:

  • En forma asertiva, de tal manera que puede superar la situación de crisis.
  • De manera reactiva, impulsiva; empeorando la situación de crisis.

REACCIONES FRENTE A LA CRISIS:

  1. Al comienzo, tensión por el impacto del suceso externo.
  2. Incremento de la tensión,  porque no se puede enfrentar la nueva situación con la forma habitual de conducta.
  3. Al incrementarse la tensión, se movilizan los recursos personales, que generan  varios resultados: reducción de la amenaza externa, éxito en el enfrentamiento con la situación, redefinición del problema, búsqueda de solución alternativa, entre otras.
  4. Si nada de lo anterior ocurre, la tensión aumenta hasta provocar una grave desorganización emocional. Por esta vía, se actúa en forma agresiva, o evasiva, se pierde el control, y por lo general se agrava la crisis.

QUE HACER ANTE UNA CRISIS

CRISIS CIRCUNSTANCIALES

Si la crisis es producto de un desastre natural, o de un accidente; entonces necesita proceder conforme a las normas y previsiones de qué hacer en casos de emergencias. Para ello es recomendable recibir entrenamiento, o buscar información acerca de como actuar en emergencias.

  • Conservar la calma
  • Si puede enfrentar la emergencia, actúe con precaución
  • Si no puede, escape, busque seguridad, pida auxilio
  • Evite ser héroe, si las circunstancias no le obligan
  • Tenga siempre un plan de emergencia

CRISIS EVOLUTIVAS, EXISTENCIALES, Y DE RELACIONES PERSONALES

CRISIS EVOLUTIVAS y EXISTENCIALES

  1. Identifica la etapa de desarrollo evolutivo que vives; conoce las características de esa etapa de desarrollo, toma conciencia de tu realidad.
  2.  Acepta la realidad, que estas en esa etapa; que superaste la anterior; que no has llegado a la próxima;
  3. Supera los duelos, toda perdida genera dolor, duelo. Acepta el duelo, vive el proceso. Más adelante se da orientaciones a este respecto
  4. Supera la Culpa: Los errores u omisiones cometidos, generan sentimientos de culpa. Supéralos mediante: reconocimiento, aceptación, confesión, pedir perdón, o perdonarse.
  5. Supera la Ansiedad. La ansiedad es una emoción orientada al futuro, preocupación de las cosas por venir. Usa creativamente la preocupación, ocupándote hoy, previniendo. Recuerda la fabula de la “Hormiga y la Cigarra”; ante el invierno que se avecinaba, la hormiga se sintió ansiosa, y resolvió la ansiedad ocupándose de guardar alimentos.
  6. Vive el presente. Sabes que no puedes vivir en el futuro, ni en el pasado. Solo tienes el presente, un eterno presente. De lo que te culpas de ayer, no existe sino en tu mente; lo que te preocupa del mañana, no existe sino en tu mente. El mañana no existe, esta por venir. Lo que existe es hoy, vívelo.
  7. Propicia un solido y consistente desarrollo personal, emocional.

SUPERAR CRISIS DE RELACIONES PERSONALES

1.- Identificar claramente el problema.No puedes superar una crisis, si no puedes identificar cual es el problema.

2.- Busca las causa real del problema. Hay causas sentidas, y causas reales. La fiebre es una crisis sentida, no el problema real. Hay que atacar la infección que produce la fiebre. Algunas veces la causa esta en otras personas; otras en ti. Ubicando la causa real, se tiene ganada gran parte de la batalla.

Observa este análisis:

  • Situación problemática:     Agresión verbal a la pareja
  • Causa, nivel 1:                       Rabia
  • Causa, nivel 2:                       Celos
  • Causa, nivel 3:                       Desconfianza en la pareja
  • Causa, nivel 4:                       Inseguridad en si mismo
  • Causa, nivel 5:                       Baja autoestima

Como se observa, podemos seguir bajando de nivel, hasta encontrar la verdadera causa de la situación problemática. En este ejemplo, el control de la rabia es una sabia medida; mas es necesario erradicar la causa de la rabia, y así sucesivamente.

3.- Identifica emociones y actitudes. Una vez identificada hay que propiciar encausar las emociones; y cambiar las actitudes negativas. En el ejemplo anterior se observan emociones y actitudes que deben ser trabajadas.

4.- Expón objetiva y claramente la situación.  Usa una comunicación asertiva. No uses ironías, indirectas, descalificaciones, ofensas, discursos morales. Como un médico cuando ofrece los resultados de sus análisis, objetivamente. Reconoce la responsabilidad que recae sobre ti, trabaja sobre ella.

5.- Escucha a la otra persona. No monopolices el dialogo, no interrumpas, no hables simultáneamente. Guía prudentemente la conversación, hacia una solución productiva. Amortigua los reproches, ofensas o descalificaciones; no respondas a ese nivel; en todo caso, si la otra persona no entra en razón, pospón el dialogo hasta una oportunidad de conversar asertivamente.

6.- Busca alternativa de solución. Pide a la otra persona que proponga una solución; si estas conforme con ella, pacta la solución. En caso que tengas una mejor que aquella, plantea la prudente y respetuosamente, no forces tu propuesta; negocia.

7.- Acuerda solución de compromiso. Culmina sellando el acuerdo con un apretón de manos, que propicie el restablecimiento de la relación.

COMO SUPERAR EL DUELO

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida; sea la pérdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, entre otras.

Aunque se ha enfocado en la respuesta emocional de la pérdida, el duelo también tiene una dimensión física, cognitiva, filosófica y de la conducta, que es vital en el comportamiento humano.

Por elaboración del duelo se entiende el proceso desde que la pérdida se produce hasta que se supera. Esta elaboración puede comenzar antes de la pérdida, en el caso de que ésta se pueda prever con cierta antelación.

En líneas generales, estas son las etapas de elaboración del duelo:

Negación y aislamiento: permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisional, rápida,  será sustituida por una aceptación parcial: “al mal tiempo, buena cara”.

Ira: la negación es sustituida por  rabia, envidia, o resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los seres queridos, y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente.

En esta etapa se quejan por todo; todo les parece mal, y es criticable. Luego responden con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal, para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

Depresión: como la negación y la ira no dan resultados, la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza.

Es un estado, en general, temporal,  preparatorio para la aceptación de la realidad, en el que es conveniente experimentar la tristeza, sentirla, expresarla. Esto significa que si se expresa el dolor, será más fácil la aceptación final.

Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Hay que aceptar las expresiones de cariño y de solidaridad de los familiares. Tal vez se transmita más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio.

Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo.

Negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para superar la traumática vivencia.

Aceptación: superadas las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos por la pérdida,  aceptará la realidad con más tranquilidad.

No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz; en un principio esta  desprovista de sentimientos. Comienza a experimentar una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor,  la vida continua.

Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza, al pensar que se puede estar mejor, comprender que el dolor tiene algún sentido; permite percibir que la vida aún nos da oportunidad para realizar algo importante y trascendente.

Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.

Para mas orientaciones sobre este tema, lee “Mente Sanadora”

https://orientador.wordpress.com/2012/10/27/mente-sanadora-3/

Fuente: Wikipedia, la Enciclopedia Libre

Imágenes: Google

LA INGRID ABANDONADA EN LA SELVA

Desde las entrañas de la selva colombiana fue rescatada Ingrid Betancourt. Su dolorosa pasantía por aquel lugar permitió el nacimiento de una  mujer. Curtida por la experiencia, acrisolada por el dolor, sensible por el sufrimiento.

La selva colombiana, y los captores de esta mujer, le permitieron renacer…

A su llegada, luego de ser rescatada, ante la mirada del mundo los medios de comunicación la entrevistaron. Un voz interrogó.

 ¿Trataron de violentarla?

Ingrid Betancourt respondió:

Ay… Tuve momentos difíciles. Tuve experiencias muy dolorosas. Pero, cuando subí al helicóptero, miré por la ventanilla y le juré a Dios que todas esas cosas se quedaban allá. No quiero volver a hablar de eso.

La selva colombiana (II)

Estas palabras de Ingrid Betancourt son muy significativas. Muestran la extraordinaria madurez adquirida en la selva, así como síntomas de nobleza espiritual.

Uno sabe que pasó por momentos difíciles. Emblemática es la foto publicada desde la selva, en la cual se muestra su delicada figura con evidentes síntomas de cansancio y enfermedad; tanto como la carta enviada a su madre en la cual sugiere la muerte como punto final al sufrimiento.

“Ésta es una selva muy tupida, difícilmente entran los rayos del sol. Pero es desierta en afecto, solidaridad o ternura…

“Estoy, Mamita, cansada, cansada de sufrir. He sido, o tratado de ser fuerte. Estos casi seis años de cautiverio han demostrado que no soy tan resistente, ni tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte como yo creía. He dado muchas batallas, he tratado de escaparme en varias oportunidades, he tratado de mantener la esperanza como quien mantiene la cabeza fuera del agua. Pero, Mamita, ya me doy por vencida. Quisiera pensar que algún día saldré de aquí, pero me doy cuenta de que lo de los diputados – que tanto me ha dolido- me puede pasar en cualquier momento. Pienso que eso sería un alivio para todos.”

Muchos recuerdos trae esta valiente mujer: Las caminatas por la selva, las picaduras de insectos, las cadenas, el trato inhumano. Ante la pregunta ¿Qué fue lo peor del secuestro?, una respuesta conmovedora:

Todo el secuestro es lo peor. La separación de las personas que uno ama… Ver hasta dónde puede llegar la naturaleza humana… Yo nunca traté a mi perrita como me trataron a mí.”

Pero para esta especial mujer colombiana, todas esas cosas se quedan allá, en la selva que fue su cárcel durante seis largos años.

Al bajar del avión que la devolvió a su hogar, tuvo un gesto que la describe. Al pié de la escalera de la aeronave, se arrodilló para dar gracias a Dios y orar el Padre Nuestro, que en una de sus peticiones expresa: “…y perdona nuestras ofensas… así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”

Borrón y cuentas nuevas para Ingrid.

Esta es una notable lección.

Pudiera albergar en su corazón odio, resentimiento, dolor, miedo, desesperanza por todo lo vivido; más ello significaría volver a la selva, y tal actitud no tiene sentido pues precisamente de esa vida en la selva fue liberada.

Uno puede imaginar que asimilando tal experiencia, y las anteriores al secuestro, proyectará su vida con la mirada puesta en el futuro. En lo mucho que puede dar y hacer por la paz del mundo; para que el conflicto en su querida tierra alcance una salida humana.

Una Ingrid que renació en la selva; que con un verdadero conocimiento de si misma iniciará una nueva vida.

Las palabras y actitud de Ingrid son aleccionadoras.

Muchos de nosotros hemos vivido nuestra propia selva, cautivos de nuestras propias decisiones.

¿Que hacer?

Liberarnos de esa selva, y dejar que ese pasado quede allá, precisamente en el pasado.

Fortalecidos,  utilizando nuestros recursos personales, plenos de fe y esperanza, levantar la mirada hacia el frente y avanzar hacia el futuro.

San Pablo, en su carta a los filipenses, expresa:

Olvidando ciertamente lo queda atrás… extendiéndonos a lo que queda adelante… prosigo al blanco… al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús…

La selva queda atrás…

Bienvenida a la vida Ingrid…

… y quienes han tenido similar experiencia…

Imágenes Google.