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LO QUE LA BIBLIA DICE SOBRE EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD EN VENEZUELA

La insubordinación es una actitud enraizada en el corazón del hombre, cuyo objeto es subvertir el orden establecido. Pablo en Romanos 13:1-6 declara la importancia de vivir sometido a la autoridad superior. Como sabemos, la autoridad nace en el conjunto de leyes y normas que rigen la sociedad. Una persona es investida de autoridad debido al cargo que ocupa.

En los dos primeros versículos, el autor se refiere a la autoridad en sentido general, y afirma que la misma es determinada por Dios. Aboga que se respete la autoridad en todos los ámbitos de la sociedad; que cada individuo se someta a la autoridad que rige su grupo social, sea la familia, la iglesia, el estado.

1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

La insubordinación, desestabiliza las relaciones, altera el orden establecido, por lo cual es condenable. Acarrea castigo. En esta enseñanza se percibe al trasfondo una escena en el Adén: Adán y Eva desobedecen la autoridad superior, lo cual tuvo sus consecuencias.

En fin, los dos primeros versículos de Romanos 13, se refieren a la autoridad en general, a la necesidad de someterse a la misma para que haya orden, y porque es una institución establecida por Dios.

La Autoridad de los Magistrados.

Los siguientes versículos, se refieren al Estado. Entendiendo como tal el conjunto de instituciones con autoridad para establecer las normas de una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territorio determinado. Pablo usa la palabra griega ἄρχοντες, “arcontes”, que la versión Reina Valera Revisada 60, traduce como “magistrados”, y otras versiones como “gobernantes”.

3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

En la antigua Roma, los magistrados eran ciudadanos elegidos para encargarse de la dirección y administración de la ciudad. Practicaban funciones ejecutivas, legislativas y judiciales de manera unida o por separado. Poncio Pilato fue un prefecto, encargado por Roma para administrar la Provincia de Judea, por tanto era un magistrado romano; en esa función juzgó a Jesús, y facilitó al Sanedrín la posibilidad de Crucificarle. Jesús se sometió a ambos.

En el pensamiento paulino, todos debemos estar sujetos a la autoridad de los magistrados. Observe la frase “es servidor de Dios”. Un argumento irrefutable.

Actualidad.

Vamos a aplicar estos versículos al contexto venezolano. ¿Cuál es la Autoridad Superior en Venezuela? La mayoría responde “el Presidente de la República.”

En Venezuela hay cinco poderes constituidos diferenciados, en el mismo nivel de autoridad, ninguno subordinado al otro, los cuales son:

  1. El Poder Legislativo. Ejercido por una Asamblea Nacional, encargada de la formación, discusión y sanción de las leyes. Se compone por 165 diputados que sirven por cinco años, y pueden ser reelegidos.
  2. El Poder Ejecutivo Nacional. Ejercido por el Presidente de la República, Vicepresidente Ejecutivo, Ministro y demás funcionarios.
  3. El Poder Judicial. Encargado de administrar la justicia, es ejercido por el Tribunal Supremo de Justicia y por los demás tribunales inferiores.
  4. El Poder Ciudadano. Ejercido por el Consejo Moral Republicano integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General, y el Contralor General de la República.
  5. El Poder Electoral, constituido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), a cargo de organizar los actos electorales, y velar por la imparcialidad a la hora de votar.

Con base a lo anterior, reiteramos la pregunta, ¿Cuál es la autoridad superior en Venezuela?

Para responder esta interrogante, se necesita revisar los primeros siete artículos de la Constitución Vigente, aprobada en 1999.

  • Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional.
  • Artículo 2. Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
  • Artículo 3. El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.
  • Artículo 4. La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad.
  • Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos.
  • Artículo 6. El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.
  • Artículo 7. La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución.

Relea los artículos 5 y 7, ahora responda, ¿Cuál es la autoridad superior en Venezuela? El pueblo de Venezuela, y su Constitución.

Como se observa, y a la luz de estos primeros siete artículos de la Constitución, el orden en Venezuela esta subvertido.

El Origen de la Autoridad.

Al avanzar en el análisis, de lo que plantea Pablo, se observa que él explica el origen de la autoridad, Dios mismo:

“no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”

Estas palabras las podemos entender en dos sentidos:

En primer lugar, como se indicó antes en este escrito, la autoridad es una institución establecida por Dios.

En segundo lugar, que Dios decide quien gobierna a las naciones. Leamos Daniel 2:19-22:

19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. 20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. 21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. 22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.

Estas palabras corresponden a la oración de Daniel, luego que el Sueño de Nabucodonosor le fue revelado. Más adelante, cuando está ante el Rey, para revelar la visión, expresa:

37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

Es decir, la asunción de Nabucodonosor al trono de Babilonia es producto de la determinación de Dios, quién tenía planes con ese Imperio, a propósito de su pueblo Israel.

Volvamos a la actualidad en el contexto de Venezuela.

El actual Gobierno en Venezuela está en el poder, porque Dios lo permite. Ahora la gran interrogante es: ¿Por qué?, o ¿Para qué? Como lo sabes, ambas tienen distintas respuestas. Una orientada al pasado, otra, la segunda, al futuro.

El por qué es de conocimiento general; el para qué, lo estamos viviendo. Ambos aspectos han sido considerados en varios artículos publicados en este mismo sitio.

Aplicación en la Actualidad.

Como ya anunció la representación del Poder Electoral, habrá elecciones en el tercer trimestre de este año 2015 de Diputados a la Asamblea Nacional. Es decir para elegir los integrantes del Poder Legislativo. Ante esta responsabilidad ciudadana, ¿Qué hacer?

El Poder Legislativo tiene una tarea fundamental en lo referido al ejercicio de la autoridad de Venezuela, así que elegir a sus integrantes es de suma importancia. Ahora bien, un ciudadano cristiano, necesariamente debe ejercer su voto a la luz de sus autoridades superiores. A este respecto, no hay posibilidad de elegir como dicte la conciencia, sino enmarcado en la Palabra de Dios, y en la Constitución autoridades superiores para el creyente.

¿Por quién votar?

Por una persona que responda a los valores establecidos en la Biblia, la Palabra de Dios, y en los valores de la Constitución Nacional.

En posterior artículo trataremos este asunto.

Fuente:

  • Wikipedia
  • Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
  • Biblia, Versión RVR60. Tomada de: http://www.biblegateway.org
  • Imágenes: Google

DECLARACIÓN DE LA BIBLIA PARA VENEZUELA FRENTE A LAS ELECCIONES DEL 2015

Desde hace mucho tiempo el Pueblo de Dios está clamando por Venezuela; dentro y fuera del País, se elevan plegarias rogando al Todo Poderoso que intervenga ante la crisis Nacional que vivimos. Lo sabemos por las publicaciones en los distintos medios de comunicación e información, redes sociales, los sitios de las distintas Iglesias y Organizaciones Cristianas; y el testimonio sobre cadenas de oración, vigilias, entre otros.

Afiches de organizaciónes cristianas invitando a orar por Venezuela.

Y tal vez algunos de quienes leen estas líneas, hoy, al despuntar el alba, seguramente oraron por Venezuela. ¿Cuál ha sido la respuesta? No me atrevo a pronunciarme si Dios ha respondido las plegarias. Cada quien dará testimonio al respecto.

Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, nos ofrece una respuesta anticipada, que a continuación describo. Dios siempre responde al clamor de su pueblo, previo el cumplimiento los siguientes parámetros indicados en la Biblia:

Primero: Que el Pueblo de Dios este unido, y de acuerdo en la plegaria que eleva al Padre Celestial, Mateo 18:18-20; 2 Crónicas 7:14:

Mateo 18:18-20:

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Segundo: Orar, conforme a la voluntad de Dios, 1 Juan 5:14-15:

14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Tercero, Actuar, la fe se perfecciona en las obras, Santiago 2:14, 20-22:

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?… 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Respecto del primer parámetro, un pueblo unido clamando, no hay mucho que explicar. Es evidente la necesidad de estar unidos, como Pueblo de Dios, para acordar una plegaria común, en un solo sentido. Resulta ilógico que el pueblo de Dios esté dividido al clamar, que un grupo de venezolanos eleve plegarias para un cambio de quienes están en funciones de Gobierno; y otro, pida que éste sea fortalecido; adoptando posiciones radicales, controversiales y sectarias.

Ambos grupos deben reconocer la necesidad de un cambio de actitud, pedirse perdón mutuamente, reconciliarse, asumir el mandato de Jesucristo de amarse como Él nos mandó a amarnos; y acordar un clamor común ante Dios para que se manifieste como Él solo sabe hacer, conforme a su voluntad, y a los intereses Nacionales.

El dsafío de Cristo a los Cristianos VenezolanosNuevo Mandamiento, Juan 13:34:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Dios escucha el clamor de su pueblo.

Así ocurrió en Egipto, cuando Dios oyó el clamor de su pueblo, y usando a Moisés, les liberó de la esclavitud, Éxodo 3:9-10; tanto como uso a Ciro, rey de Persia, para repatriar a los israelitas cautivos por Babilonia, 2 Crónicas 36:22-23.

Éxodo 3:9-10:

El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

2 Crónicas 36:22-23:

22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.

Necesitamos reconocer que Dios tiene el control, y sabe lo que le conviene a Venezuela.

He reiterado, en oportunidades anteriores, que la oración “no” debe ser que Dios “tumbe” el Gobierno Bolivariano; y coloque en su lugar a los dirigentes de la Mesa de la Unidad. O, que se fortalezca la Revolución Bolivariana, derrotando a los opositores de la misma.

La oración agradable a Dios, es que El proceda según su voluntad, manifestando la determinación de aceptar esa voluntad Suprema incondicionalmente; acudiendo ante El, conforme establece Jesucristo en Mateo 5:23-24.

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

A este respecto es conveniente destacar la necesidad de propiciar una Reconciliación Nacional, que comience dentro del mismo Pueblo de Dios, y se extienda a toda la Nación. Es un imperativo lograr un País unido, reconciliado, en comunión; en el que quienes estén en funciones de gobierno, y la oposición, no sean enemigo, ni pretendan el exterminio del otro. Un país civilizado, en el que Gobierno y Oposición se sienten a planificar su Reconstrucción, y trabajar juntos en ello. Porque todos somos venezolanos, herederos de los ideales de Bolívar.

Conviene recordar el valor del respeto a quienes no profesen nuestros ideales; así como el valor de la condición humana debe prevalecer. Igualmente activar los procedimientos establecidos en la resolución pacífica de conflictos, y que desde la perspectiva de Jesús, se describe en Mateo 18:15-17.

En segundo lugar, hay que clamar según la voluntad de Dios, y luego aceptarla. Convencidos de que Él se deleita en misericordia, Miqueas 7:18. Es necesario reconocer que Dios está en control. Nada de lo que ocurre en Venezuela transcurre por determinación humana, o maligna. Ningún poder humano, o potestad espiritual va a sesgar la determinación de Dios.

Ocurre que a veces, El permite determinadas circunstancias para alertar, corregir, y hasta para castigar a su Pueblo. En la Biblia abundan ejemplos sobre este particular. Babilonia, por ejemplo, tomó a Jerusalén, destruyó el Templo, y llevó cautivo a gran parte del pueblo, porque Dios lo permitió, con propósitos bien definidos. Leer Daniel 1:1-2, y el capítulo 21 del libro de Jeremías, en cual se afirma que no es de Nabucodonosor la victoria, sino que es Dios mismo quien pelea contra Israel, por su desobediencia.

Daniel 1:1-2:

En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Dios es un fiel protector de su Pueblo, más cuanto éste tercamente le desobedece, Dios es un adversario inclemente.

Cuando Pilato interrogaba a Jesús, en un momento dado, Jesús determinó no responder más; por lo que Pilato le increpó: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltare? Jesús, en control de la situación, respondió: “ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…” Juan 19:10-11.

Y esto sigue siendo así, ningún poder puede actuar sobre cualquier parte del Mundo, por su determinación, dominio, o autoridad propia. Para que ello ocurra, se necesita que Dios lo permita. En el Padre Nuestro oramos: “Hágase tu voluntad…” Consecuente con ello, oremos conforme a la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta, Roamos 12:2.

Por otra parte, es cierto que en la Biblia se declara que Dios revela sus propósitos.

Es la realidad planteada por Jeremías, en su famoso y siempre repetido 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces”.

Y la declaración formulada al profeta Amós en 3:7: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Así pues, Dios está revelando lo que quiere y puede hacer por Venezuela, si su Pueblo actúa conforme a su Palabra.

En tercer lugar, se requiere actuar. Este aspecto es más complejo. No es fácil definir cómo actuar ante situaciones tan complicadas como las que vive Venezuela. Sin embargo hay algunos indicios en la Biblia.

Cuando Moisés a la salida de Egipto, iba delante del pueblo, se topó con el Mar Rojo; ante tal obstáculo, el pueblo reclamó a Moisés por llevarles a aquella encerrona; ante lo cual el Caudillo clamó a Dios, quien le respondió: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”, seguidamente le instruyó: “extiende tu vara sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos del Israel por en medio del mar, en seco.” Lo demás es historia conocida.

En la época de los Jueces de Israel, los Madianitas perturbaban al Pueblo de Dios, y continuamente lo saqueaban, “…de modo que empobrecía a Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.” Jueces 6:6. En respuesta al clamor, Dios levantó un libertador, Gedeón. Éste Caudillo, con 300 hombres, utilizando una estrategia completamente ajena a la práctica militar, con astucia y fe, derrotó al ejército enemigo, que era “como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar”, Jueces 7:12.

El ejército de Gedeón, en franca minoría, apenas 300 combatientes, utilizando como arma de combate, una antorcha, una trompeta, y un grito de guerra: “Por la espada de Jehová y de Gedeón”, liberaron a Israel; el resto es conocido. La historia completa se puede leer en Jueces 6:1-8:35.

Muchos años después, cuando el poderoso e innumerable ejército Asirio tomó a Samaria, seguidamente fue contra Judá, se plantó en las inmediaciones de Jerusalén, y el General del ejército enemigo a grandes voces retó al Rey de Israel, y a Jehová de los Ejércitos. Ante tal peligro, el rey Ezequías consciente de su situación, se fue al Templo y clamó a Dios. La respuesta no se hizo esperar, Dios, por intermedio del profeta Isaías, le envió este mensaje: “Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.” 2 Reyes 19:6. Lo que sigue narra la liberación de Jerusalén, por el poder de Dios, activado gracias al clamor de un pueblo, y de un hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías.

Reconocemos que Venezuela, no es Israel, más Jehová de los Ejércitos si es el mismo ayer, hoy y siempre, de modo que podemos afirmar y confiar, que Dios va a intervenir en Venezuela, según sus Planes, Propósitos, Voluntad, y Estrategia, considerando el clamor, y las actitudes del pueblo venezolano.

Reitero esto, Dios va a levantar a una persona, o grupo de personas para conducir el País, conforme a su voluntad, y al clamor de un pueblo unido, ferviente, temeroso, y obediente.

Tal como se constata en la Sagrada Escritura, Dios siempre utiliza el elemento humano para cumplir su voluntad; y ese elemento humano está entre nosotros, me refiero a que está en Venezuela, sin descartar a ninguna persona, puesto que Dios conoce los corazones, y sabe a quién elegir. Así ocurrió con la elección de David, para ser rey de Israel. Jehová comunicó al profeta Samuel su determinación, para transmitírsela a Saul: 14 Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Utilizó a Nabucodonosor, y a Ciro, quienes no eran parte de su Pueblo para cumplir su Soberana Voluntad; lo puede hacer en Venezuela, sin dudas.

Por lo tanto, necesitamos seguir clamando, y consecuente con ese clamor, actuar siguiendo la pauta marcada en la Palabra.

Como explica Santiago en su carta, se puede orar con fe, y actuar, accionar, consecuentes con la súplica. Abraham desarrolló una gran fe en Jehová, y se movilizó conforme a esa fe que profesaba.

Como Actuar:

  1. Clamar a Dios, como Pueblo Unido; Propiciar la Reconciliación del Pueblo Cristiano en Venezuela, derribando barreras políticas, sociales, denominacionales; y propiciar igualmente la Reconciliación y Reconstrucción Nacional.
  2. Orar según la voluntad de Dios, acogerse a la Constitución y a las Leyes Venezolanas.
  3. Actuar. En las elecciones, votar por candidatos que tengan un mínimo de compromiso con los principios bíblicos, y se responsabilicen en respetar fielmente la Constitución y las Leyes; o promover candidatos cristianos a la Asamblea Nacional. Todo enmarcado en la dirección de Dios.

Este 2015, es un año electoral, quiere decir que vamos a ser llamados a votar por personas que nos representen en la Asamblea Nacional. Ante este escenario, el pueblo Venezolano, consecuente con su clamor a Dios, no puede, ni debe votar por candidatos que representes intereses ajenos a los valores establecidos en la Palabra de Dios.

Respetamos el derecho de toda persona para profesar su fe religiosa como la conciba, y adoptar la filosofía de su preferencia; ese es un derecho humano, y Bíblico, pues Dios nos creó con libre albedrío. Ahora el hecho de que respetemos su libre albedrío, no significa que debamos por ello apoyarle, si somos conscientes de que representa una ideología contraria a nuestra fe.

A ese respecto, necesitamos adoptar un criterio bien definido. Hasta ahora, los cristianos venezolanos han sufragado, considerando sus preferencias político-partidistas; ya es tiempo del voto consciente. Del voto consecuente con nuestros principios.

Esto representa un desafío, en primer lugar porque los posibles candidatos de los distintos sectores políticos, en su mayoría responden a su cosmovisión personal, a los grupos que les postulan, y a su propia conciencia. Pocos tienen la convicción de que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, lo cual se explica porque el pueblo cristiano poco ministra sobre ellos.

En segundo lugar, porque el Pueblo de Dios, se ha mantenido prudentemente ajeno al acontecer político, evadiendo ejercen funciones en los distintos Órganos del Poder Público de Estado, por razones suficientemente discutidas y aceptadas.

La separación de la Iglesia y el Estado, es un gran acierto. La Iglesia no debe tener injerencia, ni compromiso con el Gobierno. Pero está en la obligación, la Iglesia, de interceder para que quienes lo ejerzan lo hagan según los principios establecidos en la Constitución, “para que vivamos quieta y reposadamente”, como expresa 2 Timoteo 2:2.

Sin embargo, es recomendable explorar la posibilidad de conversar con los potenciales candidatos, a la Asamblea Nacional, orar por ellos, explicarles que pueden ser instrumentos de Dios en el ejercicio de sus funciones, y orientarles sobre las demandas de la Palabra de Dios respecto de sus responsabilidades. Ese es un imperativo Bíblico, porque como toda persona, necesitan escuchar lo que Dios puedo hacer por su intermedio. Y fundamentalmente, que conozcan a Jesucristo, porque ellos están incluidos en Mateo 28:19-20.

Otra opción es motivar a cristianos de reconocida trayectoria pública; o cristianos con inclinaciones políticas, para que asuman el desafío de proponer sus nombres, como candidatos a la Asamblea Nacional  por Iniciativa Propia, con el apoyo de la Sociedad Civil, y del Pueblo de Dios, en sus circunscripciones electorales.

Dios tiene caminos inescrutables para hacer su voluntad, y cumplir sus propósitos; quien sabe si algunos de quienes leen estas líneas, están en el Plan de Dios para la Reconciliación, y la Reconstrucción Nacional. Estamos orando por ello.

En Conclusión: Vamos a seguir clamando, y comencemos a actuar.

Recuerda, si apoyas a personas que tengan temor de Dios, ya sabes cuál es el futuro de la Nación; caso contrario, también lo conoces, Dios en su Palabra te lo ha revelado.

Venezuela espera por la acción asertiva del Pueblo de Dios.

Fuente: