LA CRISIS TIENE SU EXPLICACIÓN Y SU SALIDA

Ante el dolor que aflige a la población por la crisis que se vive, recorriendo las calles al ver una creciente población desampara, dispersa, lentamente menguando a causa del hambre, en lo íntimo de sus corazones muchos venezolanos se preguntan:

2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? 3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

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Preguntas de alguien muy cercano a Dios, que le conoce por mantener una estrecha relación con Él, que es testigo de su inmenso amor, de su gracia, de su interés por los desvalidos, y sobre todo de su capacidad para resolver las crisis más severas, de cambiar el curso de los acontecimientos con un simple gesto.

¿Por qué tardas tanto Dios en oír nuestras plegarias, y no respondes?

Aquellas palabras más que enojo, reclamo o reproche, duda, o rechazo, surgen de un corazón dolido por el sufrimiento de su pueblo, de sus hermanos; quien así pregunta es un siervo de Dios, que le conoce y anhela una definición suya a corto plazo.

Ante aquel clamor del siervo, Dios responde:

5 Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. 6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. 7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. 8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.

 La respuesta Divina ante el clamor del siervo de Dios es diametralmente opuesta a lo esperado. La solución a la severa crisis es otra peor. Una nación poderosa se encargará de hacer justicia, los caldeos.

¿Quiénes son los caldeos? Es una referencia a los babilonios, el poderoso imperio antiguo que conquisto a gran parte del continente europeo, del medio oriente y de África del Norte.

En anterior escrito hemos referido que nuestros maestros y profesores enseñan que el Imperio Babilónico conquistó al mundo por su poderoso ejército y las estrategias de sus emperadores, mencionando a Nabucodonosor como uno de ellos; sin embargo la Biblia revela que ese imperio surge debido a los planes Divinos. Dios dirige el curso de la historia, de los acontecimientos en los pueblos.

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El Imperio Babilónico; es la cabeza de oro de la estatua de Nabucodonosor, descrita en Daniel capítulodos.

Los babilonios son usados para dar una lección de vida a su pueblo, en el momento de la intervención de los caldeos en la escena es horrenda, más se entiende en el contexto de lo que Dios estaba trabajando con su pueblo. Muchos siglos alguien escribió:

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Hebreos 12:11.

Y no hubo gozo en Israel cuando Dios respondió el clamor del siervo, tiempo después comprendieron las razones, los porqués de lo acontecido. Todo es para bien acuñó Pablo más tarde en su carta a los Romanos.

Oída aquella forma de actuación Divina, el siervo nuevamente se dirige a su Señor y respetuosamente pregunta:

12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, 14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne? 15 Sacará a todos con anzuelo, los recogerá con su red, y los juntará en sus mallas; por lo cual se alegrará y se regocijará. 16 Por esto hará sacrificios a su red, y ofrecerá sahumerios a sus mallas; porque con ellas engordó su porción, y engrasó su comida. 17 ¿Vaciará por eso su red, y no tendrá piedad de aniquilar naciones continuamente?

Los siervos de Dios ante las crisis, las tragedias, las angustias del pueblo producto de la acción Divina sufren triplicado. Al serle revelado aquello por venir, cuando se materializa la disposición Divina, y luego al ver la secuela de resultados; peor aún por el sufrimiento sobrevenido por algo de lo cual no es responsable, porque ha advertido incesantemente la inminencia de la intervención Divina y el pueblo hace caso omiso.

Los verdaderos siervos de Dios “luchan” con Dios intercediendo por el pueblo, por sus ovejas, y padecen con ellas. En esa tarea vemos a Moisés, intercediendo innumerables veces por su pueblo, por su amado redil que una vez le fue entregado para guiar a mejores tierras; aunque el mismo pueblo no le comprendía, ni valoraba su paciente tarea.

Dios nuevamente aclara las cosas:

2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Es decir la tragedia por venir avanzará inexorablemente porque Dios la ha determinado. Y ¿Por qué esa determinación?

Quien dialoga con Dios en esos términos es Habacuc.

No se sabe cuándo Habacuc predicó, pero la referencia al ascenso y el avance de los caldeos, Habacuc 1:6-11, lo ubica entre mediados y finales del siglo VII a. C. Tal vez durante el reinado de Joacim, 609–598 a. C, debido a que durante su reinado los babilonios estaban creciendo en poder.

Los babilonios marcharon contra Jerusalén en 598 a. C. Joacim murió en aquella época y su hijo de 18 años de edad, Joaquín, asumió el trono. A la llegada de los babilonios, la juventud y la falta de experiencia de Joaquín no fueron capaces de enfrentarse a las fuerzas caldeas.

Los siguientes capítulos de este esclarecedor libro, de solo tres, revelan la causa de aquella tragedia Nacional. No es producto de la ida de Dios, tampoco es un castigo Divino contra su amado pueblo, sino una consecuencia del desapego de Israel hacia su Dios, Jehová el Dios de los ejércitos.

En aquel pequeño libro, pequeño por lo corto, se destaca en forma prominente una frase que luego retoma san Pablo y enciende la llama de la Reforma de Lutero:

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Habacuc 2:4.

Mas el justo por la fe vivirá, es una nota de aliento para Israel en su trágica circunstancia, y lo es hoy para cada uno de los venezolanos que tienen en Jehová su confianza.

Israel pasó por muchos días aciagos, momentos en los que ha experimentado la crueldad humana en su máxima expresión, sin embargo Dios, Jehová su Dios, el Dios de Israel, les ha colmado de su amor, de su gracia, de su protección, y hoy ese maravilloso pueblo, allá en Medio Oriente, rodeado de adversarios es una perfecta demostración de que Dios cumple sus promesas.

Dios prometió a Israel:

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Génesis 12:3.

Hoy vemos cumplida esta y las muchas otras promesas decretadas por Dios para ese pueblo

Nosotros hemos sido bendecidos por Israel, de sus entrañas nace el Mesías libertador, Jesucristo por quien tenemos vida eterna.

Asumiendo como nuestras las palabras Divinas, en virtud de que nos consideramos hijos de Dios, herederos de la promesa dada a Abrahán, por la fe en Jesucristo, estamos seguro que espera a Venezuela día de gloria en las que de esta mísera situación emergerá como una potencia mundial para  llevar el mensaje de paz, reconciliación y vida eterna a todas las naciones de la Tierra.

Mientras llegue ese anhelado día, el pueblo de Dios venezolano, ese remanente fiel a la Palabra tiene una inconmovible e irrevocable promesa:

El justo por la fe vivirá.

Tal vez la situación se agrave, la crisis avance, las condiciones empeoren, entonces ante semejante estado de cosas vamos a fortalecer nuestra fe, y a incentivar que muchos otros venezolanos renazca aquella esperanza, no como mecanismo de evasión sino de certeza de que “si Dios es con nosotros, quién contra nosotros”.

Habacuc culmina su libro con estas palabras:

16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Mismas que en estos momentos hacemos nuestras, confiando que pronto vendrá la solución Divina, y el justo por la fe vivirá.

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Dios bendiga a Venezuela.

Fuente.

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Datos históricos, conceptos: Wikipedia

Imágenes: Google

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