PERFIL DEL LIDER QUE SE NECESITA EN VENEZUELA PARA EL CAMBIO

En Venezuela hasta hoy ha faltado un liderazgo que canalice sabiamente a la población venezolana hacia la resolución definitiva de la crisis. Como se sabe, para elegir el tipo de liderazgo con las habilidades y condiciones que le permitan guiar a la gente hacia la salida de un conflicto, es imprescindible diagnosticar las causas, consecuencias, y alternativas de solución de dicho conflicto. Con este diagnóstico en manos es posible determinar quién, o quienes, son capaces de gerenciar la salida.

Partamos del diagnóstico. ¿Cuál es la crisis que se vive en Venezuela? ¿Qué la origina? ¿Cómo propiciar soluciones viables? Hay un consenso general acerca de que la crisis venezolana es un problema de valores. Eso lo hemos analizado en escritos anteriores.

¿Qué entendemos por crisis de valores? ¿Qué significamos cuando decimos que en Venezuela hay crisis de valores?

Saca tus propias conclusiones. ¿Qué es “valor”?

Se considera “Valor” a aquellas cualidades o características de las personas, o de las instituciones, seleccionadas de manera libre, consciente, que sirven para orientar los comportamientos y acciones en la satisfacción de sus necesidades. Los Valores son guías que orientan la conducta y la vida de cada individuo, de cada grupo social.

El valor se refiere a una excelencia, a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. La práctica del valor desarrolla la excelencia personal, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad.

Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son pautas que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dirigen la conducta, la vida de cada individuo y de cada grupo social. La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan de ella, cada persona se convierte en un promotor de Valores por la manera en que vive y se conduce.

De los párrafos anteriores puedes obtener tus conclusiones acerca de la crisis venezolana; seguramente has concluido que ciertamente es un problema de valores, de no alinear la vida conforme a las excelencias que hemos asumido como valores: la honestidad, la justicia, equidad, responsabilidad, amor al trabajo, cooperación, entre otros muchos.

¿Cómo hemos adquirido esos valores? Al adoptar la fe cristiana como estilo de vida. Por vía de la Iglesia Católica, que agrupa la mayoría de venezolanos; o por las Iglesias Evangélica que hacen vida en el País. Significa esto que cerca de un ochenta por ciento (80%) de la población venezolana es cristiana, siendo como se dijo la Iglesia Católica mayoritaria.

Si estás de acuerdo con esta línea de pensamiento, entonces ya tienes una conclusión, que la crisis de valores nace en una crisis de fe en los que practican el cristianismo.

Digámoslo de otro modo, la crisis venezolana es porque los cristianos no practican los valores que profesan. Y cuando nos referimos a cristianos, no hacemos diferencia entre católicos y evangélicos, ya que por definición de principios, ambos grupos son cristianos. O al menos así se definen.

Vista la situación de esta manera, gerenciar la crisis venezolana, liderizar los cambios requeridos va más allá de lo económico, constitucional o político.

Veámoslo así:

La crisis no es por falta de recursos financieros porque Venezuela cuenta con ilimitados recursos naturales, como para convertirla en potencia mundial; ni es por una legislación deficiente porque se posee una Constitución que garantiza los derechos a la población, y códigos de procedimientos bien articulados para mantener los procedimientos encausados a producir sentencias con equidad y justicia; no es político debido a que se permite la organización y funcionamiento de agrupaciones con tales fines, se han realizado actos electorales con frecuencia durante los últimos años, y en los actuales momentos se debate la posibilidad de otros más.

Con base a lo anterior nos preguntamos. ¿Cómo gerenciar la crisis venezolana?

Entonces, como la crisis venezolana es de valores, hay que conducir a los venezolanos a un reencuentro con su fe, con su identidad, con sus valores. Y eso lo puede hacer una persona, o personas, consustanciada, comprometida, practicante de la fe cristiana. De la fe enraizada en la Biblia, la Palabra de Dios.

La Biblia ofrece detalles de cómo líderes conscientes de su rol condujeron a pueblos en crisis más severas que las vividas en Venezuela, y las superaron. Pero los líderes que muestra la Biblia son diferentes a los nuestros. No estaban buscando las posiciones que alcanzaron, ni fueron aceptados en principio por las gentes. Muchos se resistieron al llamado a ser líderes porque tenían otras prioridades.

Un personaje que propició una profunda renovación en el pueblo, tal y como lo relata la Biblia es Josías. Un joven rey de Israel. La nación de Israel vivía una crisis de valores de proporciones inauditas. Una imagen refleja esta realidad:

1 De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel.  3 Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalén. 5 Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira. 7 Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel; 2 Reyes 21:1-7.

Baal

Israel atravesaba una de sus peores crisis de valores, debido a que había dado la espalda a Dios, rindiendo culto a dioses ajenos, y practicando ritos abominables. Ante este cuadro horroroso, surge la figura del rey Josías, del cual se dice:

1Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 2 Reyes 22:1-2.

A los dieciocho años, movidos por la piedad inculcada por su madre, y consejeros del reino, decide reparar el templo que estaba en ruinas. En el proceso de remodelación encuentran entre las ruinas el Libro de la Ley, el cual es llevado de inmediato al monarca. Este pide le sea leído y cuando escucha las demandas de Jehová, y se da cuenta, toma conciencia, de que sus caminos no se ajustan a lo que pide Dios se conmueve intensamente, y pide dirección para enmendar. Observa el resultado:

16 Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; 17 por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18 Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 19 y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20 Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta. 2 Reyes 22:16-20.

Luego de esto, el rey decide convocar a la Nación para que retorne a Dios, hecho que propició una renovación espiritual entre los hijos de Israel. Nota lo que hace Josías:

1 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 2 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. 3 Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto. 2 Reyes 23:1-3.

El relato continúa detallando las acciones del rey, y el resultado de sus reformas. Mira lo que de Josías se dice:

25 No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual. 2 Reyes 23:25.

Las crisis de fe, las crisis de valores pueden ser resueltas por hombres conscientes de su realidad, y temerosos de Dios. Personas capaces de romper con el estatus quo, la realidad imperante; romper los paradigmas, los modelos paganos impuestos; hacer un llamado para retornar a los valores, la fe, los principios contenidos en la Biblia, la Palabra de Dios.

Esa persona existe ya, Dios la ha venido forjando, preparando para que asuma la renovación de Venezuela. Así como cultivó a José desde la cisterna hasta el palacio de Faraón, pasando por la esclavitud, la injusticia, la cárcel; como a Moisés que le sacó del palacio de Faraón y le llevó al exilio, a pastorear ovejas por el desierto; como Pablo, con quien tuvo un encuentro camino a Damasco, y le cegó temporalmente para abrir su visión espiritual; esa persona va a propiciar un reencuentro con la fe ancestral de los cristianos venezolanos, un reimpulso de los valores característicos de nuestra cultura.

Esa persona va a convocar al pueblo de Dios para acometer las reformas anheladas y urgentes.

En esto Dios da sorpresas. Elige en los lugares insospechados. A un rey de Israel, detrás de un rebaño de ovejas, del cual ni fu propia familia lo valoraba para tal fin, el ilustre Rey David; 1 Samuel 16:1-13; a una heroína en el harén de un rey Persa; Ester 4:10-17; a un enemigo de la fe, para convertirle en apóstol de los gentiles, Pablo, Hechos 22:1-11.

La persona elegida es temerosa de Dios, que cultiva y practica los valores, principios, y normas inspirados en su Palabra; alguien capaz de convocar y conducir una verdadera renovación espiritual y moral en Venezuela.

Tal vez tu estas en ese plan divino. Dice Jehová, nuestro Dios:

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;

Sí, Señor, hazlo pronto.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway,
  • Definiciones y datos históricos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

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VENEZUELA ¿HASTA CUANDO CLAUDICARÉIS ENTRE DOS PENSAMIENTOS?

El doble juego, la carencia de decisiones firmes y determinantes, los acuerdos ocultos, son las causas fundamentales por las que no se ha resuelto la crisis venezolana.

Un descarnado análisis de la realidad nacional, y de los factores que la determinan deja bien claro que el problema como todos sabemos es de orden político, porque quienes tienen la capacidad de decisión, lo hacen pero en función de sus intereses.

Como en anteriores oportunidades reiteramos, los promotores de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI han sido claros, diáfanos y sinceros al declarar sus intenciones y estrategias; no esconden las ideologías que sustentan, ni sus inclinaciones religiosas. A viva voz pregonan ser seguidores de la teoría marxistas, y exhiben los íconos, los símbolos, de la religión que profesan.

En el lado opuesto tenemos a una población “desamparada y dispersa, como oveja que no tiene pastor”. Afirmo esto con los siguientes argumentos.

La sociedad civil que reúne a la mayor parte de la población venezolana,  posee la capacidad, motivación, y valores para gestionar soluciones, pero no posee un instrumento que la canalice, agrupe, organice y dirija. Hasta ahora ha delegado esta tarea en los partidos. Se requiere de una persona, o de un grupo de personas que la integre, coordine y dirija. Para las próximas elecciones la sociedad civil debe asumir un rol protagónico y encausar representantes suyos para que se nominen a cargos de elección popular.

Inmersas en la sociedad civil se encuentran las instituciones religiosas, que en Venezuela son mayoritariamente afectas al cristianismo. En este ámbito sucede algo parecido al comportamiento de la sociedad civil en general.

La población cristiana venezolana está dividida en tres tendencias: Una afecta a la Revolución Bolivariana, otra alineada con la oposición, y quienes no se inclinan hacia ninguna. Un análisis profundo de la realidad del cristianismo en Venezuela, nos lleva a considerar seriamente en la pregunta que sirve de título a este escrito.

¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos?

Esto nos retrotrae a la época en la que Acab reinaba en Israel, el reino del Norte cuya capital era Samaria; eran tiempos de crisis en la Nación, una prolongada sequía generaba escases de alimentos, los países vecinos les asediaban continuamente, y el pueblo estaba inclinado a la idolatría rindiendo culto a Baal y a Asera. Hambre, escases, inseguridad, y culto a dioses paganos era la cotidianidad en Israel.

En un momento dado, Dios comisiona al profeta Elías para convocar al pueblo y llamarle a tomar una decisión. El hombre obedece el mandato divino, convoca al pueblo y formula la siguiente pregunta:

¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego? 1 Reyes 18:21 DHH.

En la versión Reina Valera Revisada 60, se lee: ¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?

Pregunta que cobra vigencia hoy, en momentos que hay que decidir. Para el relato completo, lee el capítulo 18 de 1 de Reyes.

Bien sabemos que Venezuela no es la Nación de Israel, hay una gran diferencia entre ambas naciones por motivos ampliamente conocidos. Pero igualmente sabemos que el Dios de Israel es el mismo Dios que actúa en Venezuela, y es Soberano en todo el mundo, tal como se declara en 1 Crónicas 29:11:

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Ese Dios, el Dios de Israel, el Dios que se nos revela en la Biblia como el Dios de dioses, y Señor de señores, Deuteronomio 10:17, demanda en este momento histórico, crucial, que su pueblo tome una decisión, que deje el doble juego. El demanda:

Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.

Con Dios las reglas son claras, no hay ambivalencias, bipolaridades, doble ánimo. O sigues a Dios y sus demandas, o sigues a los dioses ajenos y sus artimañas. Como en la lógica, hemos aprendido lo que es una disyuntiva: una relación excluyente entre dos elementos, que tiene la capacidad de desunir, separar.

Es la lógica de Jesucristo en Mateo 6:24:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Esta es la lógica que necesitas aplicar a partir de este instante. En realidad es sencillo, no se te demanda grandes sacrificios, o que emprendas una cruzada para salvar a Venezuela.

¿Sabes lo que necesitas hacer? Relee este familiar texto, medita lo que te revela en el contexto de lo que estamos considerando, y decide que hacer:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

La demanda es sencilla, reflexiona y actúa. Tu sabes que hacer,

¿Qué crees, sinceramente, que hará Dios? Mira lo que dice su Palabra, ante una situación parecida:

7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Éxodo 3:7-10.

La respuesta es clara. Ante el clamor del pueblo de Dios, Él envía un hombre para que les libere.

Aplicando el texto a Venezuela, es evidente que no vendrá un libertador para “sacarnos” del País, sino para propiciar los cambios políticos, sociales, morales y espirituales para recomponer a Venezuela. Ese es el proceder de Dios que hemos aprendido en el Sagrado Libro, la Biblia. Josué en Egipto, Daniel en la cautividad en Babilonia, Esdras y Nehemías en Jerusalén luego de retornar del exilio.

Cuando todos los cristianos venezolanos dejen de “claudicar entre dos pensamientos” y decidan buscar a Dios sinceramente, y se unan como “un solo pueblo” para clamar conforme a 2 Crónicas 7:14, entonces Dios oirá el clamor y revelará el procedimiento a seguir.

Dios tiene preparado a una persona, y a un grupo de hijos suyos, de Dios,  que le respalde para acometer la gran tarea de recomponer a Venezuela.

¿Cuándo es el momento?

Depende del pueblo cristiano, cuando deje de claudicar, del doble juego, y se humille ante Dios.

Seguimos a la espera del momento, y de la persona que se levantará en nombre y por inspiración de Dios.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Definiciones: Wikipedia,
  • Imágenes: Google,
  • Notas personales.