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INTERPRETACIONES BÍBLICAS ERRADAS QUE SE DIFUNDEN COMO CIERTAS

Con frecuencia oímos afirmaciones sobre hechos narrados en la Sagrada Escritura, o doctrinas bíblicas, que se difunden y repiten como si fuesen veraces; sin embargo al revisar el texto que los contiene, se descubre que son inciertos, erradamente interpretados.

Algunas muy elementales, como cuando un niño afirma que Jonás estuvo en el vientre de una ballena, y la Escritura afirma que fue en el de un gran pez, Jonás 1:17.

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O, cuando se narra a los niños la historia de David y Goliat, y se afirma que David mata al gigante con una piedra lanzada con su honda; pero la Biblia establece que David lo derriba con la piedra; y es con la espada del mismo Goliat, con la que le da muerte, 1 Reyes 17:49-51.

Vamos a reseñar algunas de esas interpretaciones carentes de veracidad, predicadas hasta en púlpitos, que la Biblia corrige.

En este escrito, parafraseando las palabras de Jesús, afirmamos: Oísteis que fue dicho, pero la Biblia dice.

Moisés Era Tartamudo. Esta afirmación deriva de interpretar erradamente las palabras del Patriarca Hebreo cuando Dios le llama en el desierto, justificando su negativa de ir a liberar al pueblo de Israel del yugo egipcio, Éxodo 3:10, el texto en cuestión es: Éxodo 4:10:

“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni después que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.”

Trata de explicar que no es experto en oratoria,  que habla poco, es tosco; los años en el desierto como pastor de ovejas marcaron su lenguaje.

También el contexto desmiente su tartamudez; según Esteban: “Fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en palabras y obras”, Hechos 7:22.  

La Iglesia es la Esposa del Cordero. Con frecuencia se oye esta afirmación, o que la Iglesia es la Novia del Cordero; se usa como argumento Efesios 5:22-28, más en ese texto se afirma que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, 5:23.

En la Biblia, Israel es la esposa de Jehová, Jeremías 3:14; algo que reitera Jesús, Marcos 2:19-20; y la Iglesia es el cuerpo de Cristo, Colosenses 1:18.

En Apocalipsis 19:9 se habla de unas bodas del Cordero, las que algunos predicadores proclaman como la unión de Jesucristo con la Iglesia, sin embargo el texto no describe una boda, sino destaca lo bienaventurados que son los invitados a la cena de las bodas del Cordero, sin especificar con quien se une el Cordero.

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Apocalipsis 21:9-10 revela quien es la esposa del Cordero, ¿Quién es? Es la Nueva Jerusalén. Ahora bien si la Biblia afirma que Israel es la esposa de Jehová, y que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, ¿Cómo interpretar que la Nueva Jerusalén es la esposa del Cordero? ¿Qué sucede con Israel y con la Iglesia?

Revisemos quién es la Nueva Jerusalén.  Lee Apocalipsis 21:12-14; describe el muro de la Nueva Jerusalén, conformado de doce puertas con los nombres de los hijos de Israel; y de doce cimientos con los nombres de los apóstoles; por lo tanto la Esposa del Cordero es el pueblo de Dios, constituido de los hijos de Israel, y los creyentes en Jesucristo. Esta idea la anticipa Pablo en Romanos 11:17-18.

Jesús murió un día viernes. Esta es otra interpretación errada. Aun cuando la Biblia no dice explícitamente el día exacto de la crucifixión de Jesús, se puede determinar por el contexto.

Los evangelios establecen el día en que Jesús resucita: el primer día de la semana, Mateo 28:1-6; Marcos 16:1-16; Lucas24:1-6; y, Juan 20:1-9. A partir de este dato se puede determinar el día de la muerte de Jesús.

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Jesús dijo que estaría tres días y tres noches en el sepulcro, Mateo 12:40, y que resucitaría al tercer día, Mateo 16:21; 17:23.

Con estos datos podemos establecer el día de la muerte de Jesús; si resucita el primer día de la semana, debe permanecer tres días en el sepulcro, y resucitar el tercero; contemos los días en forma regresiva, a partir del primer día.

En el Nuevo Testamento, el primer día de la semanaes el posterior al día séptimo, el de reposo, o sábado, Mateo 28:1. El actual domingo.

Del primer día al séptimo, el sábado, un día; de sábado a viernes, dos días; de viernes a jueves, tres días. Por lo tanto, Jesús muere un día jueves, a las tres de la tarde, Marcos 15:34. Hora novena, actual tres de la tarde.

Hay otra forma de calcular el día de la muerte de Jesús, es a partir de la celebración de la Pascua, evento que anticipaba y escenificaba  la muerte del Cordero de Dios. Veamos. Según la ley, el procedimiento es como sigue:

  • Selección del cordero pascual, día 10 del mes, Éxodo 12:3.
  • Muerte del cordero, día 14 del mes, Éxodo 12:6.

Procedimiento cumplido en Jesús.

  • Selección como Cordero, día 10, primer día de la semana, Mateo 21:1-11. Entrada triunfal.
  • Muerte del cordero, día 14, un jueves.
  • Resurrección, día 17, primer día de la semana.

Estos acontecimientos fueron establecidos en el Plan de Dios para la redención del hombre, por lo tanto no es una casualidad que aquel año de la muerte de Cristo, la selección del cordero pascual, el día 10, fuese primer día de la semana; solo así podría resucitar el siguiente primer día de la semana.

El Domingo es el Día del Señor, o el primer día de la semana es el día del Señor. Este es otro error muy común.

En la Biblia no existe la palabra domingo. Esta expresión proviene del latín “dies Dominicus” (día del Señor). En la antigua Roma se llamaba a este día “dies solis” (día del sol).

En la Biblia aparece la expresión “primer día de la semana” en seis textos, relacionados al día de la resurrección de Jesucristo, Mateo 28:1; Marcos 16:2, 9: Lucas 24:1; Juan 20:1,19; y en dos textos referidos al día en que los discípulos y la iglesia se reunían, Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2,

En tales citas, primer día de la semana se escribe en griego: μίαν σαββάτων, mían sabbaton; o también: μιᾷ τῶν σαββάτων, mia ton sabbaton.

Referente a la expresión “día del Señor” aparece en siete textos: Hechos 2:20; 1 Corintios 5:5; 2 Corintios 1:14; 1 Tesalonicenses 5:2; 2 Tesalonicenses 2:2; 2 Pedro 3:10; Apocalipsis 1:10.

En dichos textos la expresión “día del Señor” se escribeen griego: ἡμέραν Κυρίου, hemeran kyriou; o, ἡμέρᾳ τοῦ Κυρίου, hemera tou kyriou.

Como se observa, en los anteriores textos, la expresión “día del Señor” se refiere al día de la Segunda Venida de Jesucristo, no al día de su resurrección, que es “el primer día de la semana”

Algunos, tomando las citas de Marcos 2:28 y de Lucas 6:5, establecen que el día del Señor es el sábado, pues Jesús dijo ser “Señor del día de reposo”; pero en estos textos lo que Jesús afirma es que Él es superior, está por encima del día de reposo.

¿Por qué se afirma actualmente que el domingo es el día del Señor?

Porque en la antigua Roma se conmemoraba el día del Sol el primer día de la semana. El 7 de marzo del año 321, Constantino I el Grande decreta que ese día del Sol, denominado ahora domingo sería observado como el día de reposo civil obligatorio. Como se dijo antes, domingo proviene de “dies Dominicus” (día del Señor).

La actual tradición declara que el domingo es el día del Señor; pero no olvides que en la Biblia, el día del Señor es el esperado momento de la Segunda Venida de Jesucristo.

Juan recibe la revelación del Apocalipsis un domingo.Esto se afirma a partir de Apocalipsis 1:10, texto en el que Juan escribe: “Yo estaba en el espíritu en  el día del Señor  …” Al revisar una versión del Nuevo Testamento en griego, se observa que la expresión traducida como “día del Señor”, es: κυριακῇ ἡμέρᾳ, kyriake hemera (del Señor día), o, día del Señor.

Como se afirma antes, la expresión “domingo” no existía en tiempos del Nuevo Testamento; para referirse al día de la resurrección de Jesucristo, siempre se usa “primer día de la semana”.

Si Juan hubiese recibido la revelación un domingo, habría escrito: “Yo estaba en el espíritu en el primer día de la semana…” Juan escribe su libro en griego, de modo que no iba a cometer un error tan elemental,  al escribir el día en que recibe la revelación; por lo tanto, el apóstol recibe la revelación “el día del Señor”, es decir: el día de la segunda venida de Jesucristo.

Desde Apocalipsis 4:1 se evidencia esta realidad, Juan es trasladado en el espíritu al momento de la Venida de Jesucristo.

Israe les el pueblo de Dios, refiriéndose al pueblo asentado en el actual territorio de Israel, en el Medio Oriente.

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En la Biblia, la expresión pueblo de Dios posee varios significados.

Pueblo de Dios es:

  • La humanidad, el hombre en general, Salmos 24:1: De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo, y los que en él habitan.
  • Los hijos de Israel, las doce tribus, Éxodo 5:1; 6:7; 7:16.
  • Los cristianos en general, 1 Pedro 2:9.

Israel en la Biblia se refiere a:

Las doce tribus que convivieron desde la salida de Egipto, Éxodo 1:7, hasta el Reinado de Salomón, 1 Reyes 11:42.

Luego de la muerte de Salomón el reino se divide en: Reino de Israel, o Reino del Norte, 10 tribus, 1 Reyes 12:20; y, reino de Judá, Reinodel Sur, tribus de Judá y de Benjamín, 1 Reyes 12:21.

El reino de Israel, o del Norte, subsiste hasta la caída de Samaria por los Asirios, y el pueblo es disperso hasta hoy, 2 Reyes 17:1-6.

El reino de Judá, o del Sur, persiste hasta la caída de Jerusalén en manos de Nabucodonosor, y el pueblo es exiliado en Babilonia, 2 Reyes 25:8-11; posteriormente, durante el reinado Persa, Ciro ordena la repatriación de los exiliados, Esdras 1:1-4.

Los exiliados retornan al territorio de Judá, reconstruyen el templo, y a Jerusalén, libros de Esdras y Nehemías, y subsisten como pueblo Judío hasta el año 70 después de Cristo, cuando de nuevo Jerusalén es destruida, y el templo, esta vez por los Romanos; el pueblo es disperso, y se les prohíbe retornar a su territorio.

Al territorio de Israel los romanos le cambian de nombre, le denominan Palestina.

En 1947, las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y uno árabe. El 14 de mayo de 1948, el Estado de Israel declaró su independencia.

El actual Estado de Israel no está conformado por el pueblo de Israel, o del Reino del Norte; sino de los descendientes del reinodel Sur, o de Judá. Por lo tanto, la designación de Estado de Israel es incorrecta, su nombre debería ser Estado Judío; pues el pueblo de Israel aún permanece disperso entre las naciones de la tierra.

Muchas de las profecías relacionadas con Israel se refieren a las diez tribus dispersas, o pueblo de Israel.  E Israel, las diez tribus dispersas, será restaurado, Ezequiel 11:14-25.

Un día ambos pueblos, Israel y Judá, serán unificados, Ezequiel 37:15-16.

De todas formas, los ciudadanos del Estado de Israel, descendientes de Judá y Benjamín, son pueblo de Dios, una parte de Israel, como las demás 10 tribus dispersas por el mundo.

Al fin de los tiempos habrá un Juicio Final. Esta es otra creencia que se difunde ampliamente, más la lectura de la Escritura aclara esta creencia.

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Apocalipsis 20:11-15 es el texto que describe el juicio ante el Gran Trono blanco, la lectura del mismo permite determinar lo siguiente:

Lo que describe el texto es la etapa final de un juicio, la de sentencia, y ejecución de la sentencia. En esta etapa el juez dicta sentencia a partir del libro de la vida, quien no esté inscrito en él, 20:15,es lanzado al lago de fuego; evidentemente los que aparecen en tal libro tienen otro destino.

Es lo que enseña Jesucristo en Mateo 25:31-33. Los de la derecha, heredan el reino; los de la izquierda, son lanzados al lago de fuego.

En Mateo 25:34-46, se describe las obras características de cada grupo de personas.

Si ésta es la etapa de sentencia, y aplicación de lasentencia, ¿Cuándo tiene lugar el juicio? El juicio y condena es en vida, Juan3:18: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

Cuando una persona cree en Jesucristo, de inmediato se escribe su nombre en el libro de la vida.

En conclusión, al final de los tiempos no habrá un Juicio Final; lo que ocurre es el Final del Juicio.

A partir de esta errada creencia sobre el Juicio Final, surge otra falsa creencia.

En el Juicio Final los justos juzgaran al mundo. Tal afirmación se deduce de 2 Corintios 6:2: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?”

A partir de este texto, algunos interpretan que los creyentes van a formar parte del jurado en el Juicio Final. Sin embargo al leer Apocalipsis 20:11-15, observamos que allí no se menciona jurado alguno.

¿Cómo interpretar las palabras de Pablo? Según Juan 3:18,el juicio es en vida, quienes creen en Cristo, no son condenados; quienes no creen en Jesucristo, son condenados.

¿Cómo juzgan los santos al mundo? Proclamando el evangelio de Jesucristo, y confrontando a la humanidad; quienes reciben al Señor, son libres de la condenación eterna; quienes no creen, son condenados.

Por otra parte, todos los hombres serán juzgados en eltribunal de Cristo, 2 Corintios 5:10: “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en elcuerpo.”

Es ilógico que una persona sea jurado en un juicio donde ella misma va a comparecer para ser juzgada.

El rapto, o arrebatamiento. Aun cuando la Biblia menciona la realidad de que los creyentes serán arrebatados juntamente con los resucitados, para recibir al Señor en el aire, 1 Tesalonicenses 4:17; existen diversas posiciones sobre cuándo ocurrirá este glorioso evento.

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Estas son algunas de las posiciones:

  1. Pretribulación: ocurre antes de la gran tribulación
  2. Miditribulación: ocurre a la mitad de la gran tribulación
  3. Parcial: ocurre antes, en medio, o después de la gran tribulación dependiendo de la verdadera conversión del creyente
  4. Postribulación: ocurre después de la gran tribulación

Como son cuatro posiciones distintas sobre un mismo suceso, una sola de ellas es verdadera, las restantes son erradas.

Es decir, si se escribe un libro por cada posición sobre el arrebatamiento, solo uno está en lo correcto; y de los predicadores que asuman aquellas posiciones, solo los que asumen la verdadera predicarán a sus congregaciones la versión correcta del arrebatamiento; los demás predican algo falso.

¿Qué dice la Biblia sobre el arrebatamiento? Lee 1 Tesalonicenses 4:16-17, donde se describe el evento, así:

  1. El Señor desciende del cielo, 16a,
  2. Los muertos en Cristo resucitan primero, 16b,
  3. Losque viven son arrebatados juntamente con los resucitados, 17a,
  4. Reciben al Señor en el aire, 17b,
  5. Todos están siempre con el Señor, 17c.

El arrebatamiento es la forma como Pablo se refiere a lo que Jesucristo explica en Mateo 24:29-31, así:

  1. Después de la tribulación, habrá señales en el cielo, 29,
  2. Aparece Jesucristo sobre las nubes con poder y gran gloria, 30.
  3. Los ángeles son enviados a juntar a los escogidos, 31.

Lo que Jesucristo señala como tarea de los ángeles, “juntara sus escogidos”; es lo que Pablo describe como arrebatamiento. Dicho evento claramente se dice que ocurre después de la tribulación, y posterior a su Segunda Venida.

Quien así lo predique y enseña, está en lo correcto; los que proclamen otra secuencia, enseñan una falsa creencia.

Para finalizar, hagamos mención a un último error de interpretación.

El día de pentecostés los discípulos hablaron en lenguas.

Aunque esta creencia se ha aclarada en diversas ocasiones, la traemos de nuevo a reflexión ya que es una doctrina que aún se sostiene, y es un buen ejemplo de la importancia de evitar interpretar los textos ajenos al contexto.

Revisemos el texto: Hechos 2:4: “Y fueron todos llenosdel Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Leído este texto aisladamente permite afirmar que los apóstoles hablaron en lenguas, y sobre esa interpretación construir una doctrina relacionada con el don de lenguas.

Pero sabemos que la Escritura no puede ser interpretada fuera del contexto.

Para interpretar correctamente el texto, leamos el contexto inmediato, Hechos 2:1-13.

De acuerdo al contexto, ¿Qué significa otras lenguas? El versículo ocho lo aclara, son las leguas, o idiomas nativos de los oyentes. ¿Cuáles idiomas? Se mencionan en 2:9-11.

Ahora, observemos el contexto lejano, leamos 1 Corintios 13:1, Pablo menciona dos tipos de lenguas, ¿Cuáles? Las humanas, y las angélicas.

¿Cómo definimos a las lenguas humanas? Es el lenguaje usual de los humanos, son los idiomas, o lenguas de cada pueblo, como el griego, latín, árabe, hebreo, que son algunos de los idiomas mencionados en el contexto estudiado.

Por lo tanto, los discípulos el día de pentecostés hablaron en los idiomas de los oyentes, tal y como se revela en Hechos 2:4-11.

Consideradas estas falsas creencias que circulan entre los creyentes, surgen unas interrogantes: ¿Por qué circulan estas falsas creencias entre los creyentes? ¿Cuál es el origen de las mismas?

Circulan porque se leen libros que contienen aquellas falsas creencias, y como son escritos por prominentes autores, los lectores las asumen como verdaderas, y las repiten.

Por otra parte, muchos predicadores acuden a los libros para obtener ayuda en la interpretación de la Palabra, si el autor esta errado, y el predicador no contrasta con la Palabra lo dicho en los libros, se repiten los errores en los púlpitos.

Por lo tanto, hay que acudir a la Escritura, directamente, para conocer la revelación de Dios; y no asumir revelaciones de otros, que como hemos visto ´pueden ser erradas.

Con esto no estamos en contra de los libros de teología, ni pretendemos descalificar a los grandes escritores que tanto beneficio han aportado a la doctrina cristiana.

Sin embargo, a los fines de evitar la repetición de interpretaciones erradas, lo prudente es que el estudiante de la Biblia domine las reglas de la hermenéutica, y de la exegesis bíblica, de ese modo va a disfrutar estudiando la Escritura, interpretándola, y obteniendo la revelación personalmente.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Datos históricos: Wikipedia

Notas personales

Imágenes: Google

SEGÚN LA BIBLIA: EL DÍA DEL SEÑOR NO ES EL DOMINGO, NI DÍA DE RESURRECCIÓN

El domingo primero de abril, la cristiandad celebra la resurrección de Jesucristo, lo cual, como registra el Nuevo Testamento, ocurrió el primer día de una semana que comenzó el 10 de nisán, de un año del primer siglo. La fecha exacta es desconocida, mas hay certeza de la ocurrencia del hecho.

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A partir de ese gran día, la naciente población de creyentes comenzó a reunirse el primer día de la semana, como memorial de aquel singular acontecimiento, Hechos 20:7; 1 Corintios 16:1-2.

Posteriormente el primer día de la semana es denominado domingo, del latín “día del Señor”. El 7 de marzo del año 321, Constantino I el Grande decretó que el “día del sol” (actual domingo) sería observado como el día de reposo civil obligatorio, y aunque tradicionalmente se ha querido ver en esta ley una muestra del cristianismo del emperador, la ley no beneficiaba específicamente a la Iglesia,​ dado que el “día del sol” era referido al Sol Invictus, una divinidad pagana que había cobrado especial importancia en el culto imperial.

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En la actualidad al domingo se le denomina “el día del Señor”, el argumento es que así era llamado por los creyentes en el Nuevo Testamento, y para reforzar la idea se menciona  Apocalipsis 1:10:

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

Ahora bien, es incorrecto afirmar que los discípulos se refiriesen al domingo como “día del Señor”, porque ellos como conocedores del Antiguo Testamento, tenían claro el significado de aquella expresión.

Cada vez que los escritores del Nuevo Testamento se referían al día cuando Cristo resucitó, escribían en griego μιᾷ τῶν σαββάτων, mia ton sabbatón, que los eruditos traducen como “primer día de la semana”: Mateo 28:1; Marcos 16:2,9; Lucas 24:1; Juan 20:1,19; Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2.

Para referirse al día de la resurrección, los escritores nunca usaron “día del Señor”, sino “primer día de la semana”.

¿Qué significa la expresión “día del Señor?

La frase “el día del Señor” se menciona diecinueve veces en el Antiguo Testamento, usando su equivalente “día de Jehová”: Isaías 2:12; 13:6, 9: Ezequiel 13:5, 30:3; Joel 1:15, 2:1, 11, 31, 3:14; Amos 5:18, 20; Abdías 15; Sofonías 1:7, 14; Zacarías 14:1; Malaquías 4:5; y cuatro veces en el Nuevo Testamento: Hechos 2:20; 2 Tesalonicenses 5:2; 2 Pedro 3:10; Apocalipsis 1:10. También es aludido en otros pasajes (Apocalipsis 6:17; 16:14).

La frase “el día del Señor” generalmente se refiere a eventos que tendrán lugar al final de la historia, Isaías 7:18-25, y con frecuencia se asocia con la frase “en aquel día.” Un dato para comprender estas expresiones es observar que ellas siempre identifican un período de tiempo durante el cual Dios interviene personalmente en la historia para cumplir un aspecto específico de su plan.

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En la Sagrada Escritura “el día del Señor” es un período de tiempo especial que ocurrirá al final de los tiempos, cuando la voluntad de Dios y sus propósitos para la humanidad serán consumados. El evento cuando Cristo regrese a la tierra a redimir a sus fieles creyentes y a enviar a los incrédulos a la eterna condenación, Mateo 25:31-46.

En el nuevo Testamento, el “día del Señor” se refiere a la Segunda Venida de Cristo, y los escritores usaron la expresión griega ἡμέρα Κυρίου, hemera kiriou, para referirse a tal acontecimiento por venir. Esto se puede comprobar al leer 1 Tesalonicenses 4:13-5:11, en donde Pablo advierte sobre la Segunda Venida del Señor, y utiliza ἡμέρα Κυρίου, en 5:2, para referirse a aquel magno evento.

Desde la perspectiva bíblica, y a partir de una apropiada interpretación del texto y su contexto, es incorrecto afirmar que el domingo es el “día del Señor”, o ἡμέρα Κυρίου; la expresión adecuada en todo caso es “primer día de la semana”, o más apropiadamente: “día de resurrección”.

Tomando en cuenta el sentido de la expresión en el Antiguo Testamento, y el uso en el Nuevo Testamento, afirmar que Jesús resucito el “día del Señor”, es proponer una contradicción: Que Jesús resucitó el mismo día de su Segunda Venida; que ambos hechos ocurrieron simultáneamente.

Esta consideración semántica, relacionada con el significado de las palabras, parece insustancial, irrelevante. El asunto es que al deformar, desvalorizar, y banalizar las grandes figuras del Antiguo Testamento le quitamos la fuerza de lo que aquellas representan en el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, la cena de Pascua hebrea, tiene un significado prominente, apunta, escenifica el sacrificio del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo; el mismo sentido que le damos a la Cena del Señor. Ambas apuntan hacia el mismo hecho real: el sacrificio de Jesucristo, y su esperada venida.

Cuando la iglesia imperial comenzó a denominar el domingo como “día del Señor”, le quitó la fuerza del significado original de tal expresión.

Para un hebreo, un judío, un erudito; para alguien que conoce la Sagrada Escritura, el “día del Señor” es un evento de gran significado, es el momento cuando Dios interviene para poner fin a una realidad, como lo sucedido a Israel, en tiempo de Sedequias, 2 Crónicas 36:17;  el descrito en Malaquías 4:1; o el referido por Pablo en 2 Tesalonicenses 5:2; para un creyente hoy, es un buen día para ir a la playa.

Recordemos que el “domingo”, o día del señor de los romanos se estableció para conmemorar a su dios sol.

Dicho lo anterior, insisto en la necesidad de hacer teología bíblica, iluminados por el Espíritu Santo.

Hoy, los teólogos deben ir directamente a la Sagrada Escritura para interpretar la revelación Divina,  después acudir a las obras de los grandes teólogos y de ese modo comprobar aquellas interpretaciones. Así se previene el peligro de que si el autor del libro interpreta erradamente la Escritura, el teólogo basado en el Sagrado Libro evita repetir aquel error.

De ese modo mantenemos y enseñamos la sana doctrina; y evitamos copiar y repetir errores.

Como cuando un teólogo leyó Apocalipsis 1:10, y sin considerar el contexto afirmó que Juan recibe aquella magnifica revelación un domingo; argumenta que es así porque allí dice “día del Señor”, y el día del Señor es el domingo, ya que así lo denominaban los romanos.

En esa cita de Apocalipsis, día del Señor es ἡμέρα Κυρίου, con significado explicado anteriormente en este escrito; no escribió Juan: μιᾷ τῶν σαββάτων, primer día de la semana; ni tampoco uso el vocablo “domingo”.

Considerando lo anterior, ¿Es correcto afirmar que el domingo es el día del Señor? ¿Es apropiado decir que la Iglesia se reúne el día del Señor para alabarle? De acuerdo al significado de tal expresión, que se refiere a la Segunda Venida de Jesucristo, ¿Nos congregamos el día del Señor?

Es claro que NO, cuando Jesucristo nos reúna “el día del Señor” será con un propósito bien claro, y Él mismo lo describe  en la ya mencionada cita de Mateo 25:31-46.

¿Tenemos que dejar de usar la expresión “día del Señor”, para referirnos al domingo? Es imposible que después de casi dos milenios utilizando dicha expresión con el significado de “domingo”, que hoy se cambie por otra.

En lo que si debemos estar claros es que necesitamos seguir proclamando el evangelio de Jesucristo, insistentemente, y extendiendo el Reino de los Cielos hasta lo último de la tierra; para que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento; porque el día del Señor viene, y no es precisamente el próximo domingo.

Fuente:

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Conceptos: Wikipedia

Día del Señor: https://www.gotquestions.org/Espanol/

Notas personales

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