VENEZUELA ¿HASTA CUANDO CLAUDICARÉIS ENTRE DOS PENSAMIENTOS?

El doble juego, la carencia de decisiones firmes y determinantes, los acuerdos ocultos, son las causas fundamentales por las que no se ha resuelto la crisis venezolana.

Un descarnado análisis de la realidad nacional, y de los factores que la determinan deja bien claro que el problema como todos sabemos es de orden político, porque quienes tienen la capacidad de decisión, lo hacen pero en función de sus intereses.

Como en anteriores oportunidades reiteramos, los promotores de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI han sido claros, diáfanos y sinceros al declarar sus intenciones y estrategias; no esconden las ideologías que sustentan, ni sus inclinaciones religiosas. A viva voz pregonan ser seguidores de la teoría marxistas, y exhiben los íconos, los símbolos, de la religión que profesan.

En el lado opuesto tenemos a una población “desamparada y dispersa, como oveja que no tiene pastor”. Afirmo esto con los siguientes argumentos.

La sociedad civil que reúne a la mayor parte de la población venezolana,  posee la capacidad, motivación, y valores para gestionar soluciones, pero no posee un instrumento que la canalice, agrupe, organice y dirija. Hasta ahora ha delegado esta tarea en los partidos. Se requiere de una persona, o de un grupo de personas que la integre, coordine y dirija. Para las próximas elecciones la sociedad civil debe asumir un rol protagónico y encausar representantes suyos para que se nominen a cargos de elección popular.

Inmersas en la sociedad civil se encuentran las instituciones religiosas, que en Venezuela son mayoritariamente afectas al cristianismo. En este ámbito sucede algo parecido al comportamiento de la sociedad civil en general.

La población cristiana venezolana está dividida en tres tendencias: Una afecta a la Revolución Bolivariana, otra alineada con la oposición, y quienes no se inclinan hacia ninguna. Un análisis profundo de la realidad del cristianismo en Venezuela, nos lleva a considerar seriamente en la pregunta que sirve de título a este escrito.

¿Hasta cuándo claudicaréis entre dos pensamientos?

Esto nos retrotrae a la época en la que Acab reinaba en Israel, el reino del Norte cuya capital era Samaria; eran tiempos de crisis en la Nación, una prolongada sequía generaba escases de alimentos, los países vecinos les asediaban continuamente, y el pueblo estaba inclinado a la idolatría rindiendo culto a Baal y a Asera. Hambre, escases, inseguridad, y culto a dioses paganos era la cotidianidad en Israel.

En un momento dado, Dios comisiona al profeta Elías para convocar al pueblo y llamarle a tomar una decisión. El hombre obedece el mandato divino, convoca al pueblo y formula la siguiente pregunta:

¿Hasta cuándo van a continuar ustedes con este doble juego? 1 Reyes 18:21 DHH.

En la versión Reina Valera Revisada 60, se lee: ¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?

Pregunta que cobra vigencia hoy, en momentos que hay que decidir. Para el relato completo, lee el capítulo 18 de 1 de Reyes.

Bien sabemos que Venezuela no es la Nación de Israel, hay una gran diferencia entre ambas naciones por motivos ampliamente conocidos. Pero igualmente sabemos que el Dios de Israel es el mismo Dios que actúa en Venezuela, y es Soberano en todo el mundo, tal como se declara en 1 Crónicas 29:11:

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Ese Dios, el Dios de Israel, el Dios que se nos revela en la Biblia como el Dios de dioses, y Señor de señores, Deuteronomio 10:17, demanda en este momento histórico, crucial, que su pueblo tome una decisión, que deje el doble juego. El demanda:

Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.

Con Dios las reglas son claras, no hay ambivalencias, bipolaridades, doble ánimo. O sigues a Dios y sus demandas, o sigues a los dioses ajenos y sus artimañas. Como en la lógica, hemos aprendido lo que es una disyuntiva: una relación excluyente entre dos elementos, que tiene la capacidad de desunir, separar.

Es la lógica de Jesucristo en Mateo 6:24:

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Esta es la lógica que necesitas aplicar a partir de este instante. En realidad es sencillo, no se te demanda grandes sacrificios, o que emprendas una cruzada para salvar a Venezuela.

¿Sabes lo que necesitas hacer? Relee este familiar texto, medita lo que te revela en el contexto de lo que estamos considerando, y decide que hacer:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:13-14.

La demanda es sencilla, reflexiona y actúa. Tu sabes que hacer,

¿Qué crees, sinceramente, que hará Dios? Mira lo que dice su Palabra, ante una situación parecida:

7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Éxodo 3:7-10.

La respuesta es clara. Ante el clamor del pueblo de Dios, Él envía un hombre para que les libere.

Aplicando el texto a Venezuela, es evidente que no vendrá un libertador para “sacarnos” del País, sino para propiciar los cambios políticos, sociales, morales y espirituales para recomponer a Venezuela. Ese es el proceder de Dios que hemos aprendido en el Sagrado Libro, la Biblia. Josué en Egipto, Daniel en la cautividad en Babilonia, Esdras y Nehemías en Jerusalén luego de retornar del exilio.

Cuando todos los cristianos venezolanos dejen de “claudicar entre dos pensamientos” y decidan buscar a Dios sinceramente, y se unan como “un solo pueblo” para clamar conforme a 2 Crónicas 7:14, entonces Dios oirá el clamor y revelará el procedimiento a seguir.

Dios tiene preparado a una persona, y a un grupo de hijos suyos, de Dios,  que le respalde para acometer la gran tarea de recomponer a Venezuela.

¿Cuándo es el momento?

Depende del pueblo cristiano, cuando deje de claudicar, del doble juego, y se humille ante Dios.

Seguimos a la espera del momento, y de la persona que se levantará en nombre y por inspiración de Dios.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.com
  • Definiciones: Wikipedia,
  • Imágenes: Google,
  • Notas personales.

 

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VENEZUELA NECESITA UN CAMBIO

Los ajustes de precios de los productos y costos de los servicios alarman e impacta a la población, por lo desproporcionado de los mismos, y la mantiene en un estado de choque.

Se lee notas de protestas por el incremento de las tasas aeroportuarias impuesta a quienes salgan del país, igualmente circulan notas referidas a los supuestos futuros precios justos de los cauchos para vehículos; y ya sabemos el desproporcionado incremento de la canasta básica, en la que un kilo de caraota negra vale un tercio (1/3) del salario mínimo.

Lo que ocurre es el cumplimiento de lo que la mayoría de economistas han recomendado, que se sincere la economía equiparando los precios de los productos a los internacionales. En otras palabras, que se dolarice la economía.

Todavía falta otra medida, que los economistas predican desde hace muchos años, sincerar el precio de la gasolina al valor internacional. Según ellos es injusto que un venezolano pague cinco bolívares para llenar el tanque de gasolina de su automóvil, unos 0,0071 dólares (colocando el cambio al injusto y especulativo 700 Bs. por dólar) cuando en otros países se paga unos 70 dólares por la misma cantidad, unos 49.000 Bs, al cambio especulativo.

Apartando el precio de la gasolina, la economía venezolana ha estado parcialmente dolarizada hace muchos años, recuérdese el famoso “viernes negro”, el 18 de febrero de 1983.

Lo que pasa hoy, es la materialización de una injusta realidad. Desde hace mucho tiempo cada vez que vas a comprar cualquier producto, se te informa que ha aumentado de precio porque “el dólar subió”. Aunque tú sabes que aquella mercancía es importada a “dólar oficial”, cuando se disponía del mismo; y luego vendida a “dólar libre”.

Ahora, observa este fenómeno: aquel comerciante, empresario, financista, o bodeguero, vende sus productos a “precio internacional”, porque es lo más justo en economía, y estamos de acuerdo en ello, porque no es lógico invertir para perder aquella inversión; pero paga a sus empleados a “salario venezolano”, lo cual configura una injusta actitud.

Si se quiere dolarizar la economía, que sea una dolarización completa, integral, que incluya los sueldos y salarios. Por ejemplo, a un obrero en los países cuya moneda es el dólar, o su equivalente, se le paga diez dólares (10$) por cada hora de trabajo, lo que equivale a cincuenta dólares (50$) diarios. Si convertimos esta cantidad a dólares SIMADI, oficial libre, que equivale a unos 200 Bs., por dólar, tenemos que un obrero a salario dolarizado se le paga diez mil bolívares (10.000Bs) diarios, y eso es lo obtiene un obrero venezolano en TREINTA días de trabajo, devengando salario mínimo. ¿Ello es justo?

Veamos esta ecuación: el empresario y el comerciante compran y venden a precios del dólar (oficial o especulativo); y los empleados y obreros ganan bolívares, y deben comprar a precios en dólares

Ahora para corregir este desequilibrio económico, el desfase entre los salarios en bolívares, y precios dolarizados, no se  necesita medidas oficiales; basta una actitud solidadria, humana y justa de los empresarios y comerciantes. La disposición y valiente determinación de aumentar los sueldos y salarios a niveles justos; al fin y al cabo dicha medida en el corto plazo les será de mucho proveco, por muchísimas razones. Éstas son algunas: aumentará la productividad de sus empleados, su motivación y sentido de pertenencia; bajá de ausentismo laboral, y de rotación de empleaos. Y por otra parte, aumentará el poder adquisitivo de los trabajadores, hecho que beneficia a los mismos empresarios y comerciantes.

Los cambios que Venezuela necesita, es que el venezolano se reencuentre con su identidad, con sus valores, con los principios inculcados desde la niñez, que progresivamente se disipan.

La mayoría de venezolanos desde la infancia fueron instruidos por sus guias espirituales al cumplimiento de uno de los valores más importantes para la cristiandad:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.38 Este es el primero y grande mandamiento.39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:37-39.

Por este motivo es que la transformación de Venezuela, no es simplemente un cambio de actores en el escenario político, que es lo que la mayoría propugna. El cambio que Venezuela necesita es un “cambio de actitud”, y ello debe ocurrir en la población total.

El Apóstol Pablo en Romanos 12:2 versión DHH, lo expone de manera sencilla:

“Cambia tu manera de pensar, y cambiará tu manera de vivir.”

Cristiano venezolano, cambia tu manera de pensar, para que cambie Venezuela.

Hay mucho pueblo cristiano orando y haciendo su parte para que ocurra un despertar espiritual en Venezuela.

Únete y pon tu valioso granito de arena.