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PANAMÁ PAPERS, LA FASE OCULTA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE

El escándalo mundial denominado “Panamá Papers”, papeles de Panamá, pone al descubierto esa fase oscura de la insondable naturaleza humana que le inclina de continuo al mal.

El caso se construye a partir de una gigantesca filtración de documentos confidenciales que revelan cómo personas adineradas, poderosas y de gran prestigio usan los paraísos fiscales para ocultar su riqueza.

Once millones de documentos fueron filtrados de una de las compañías más reservadas del mundo, un bufete de abogados con operaciones en distintos países con sede en Panamá. Dichos documentos muestran cómo la firma de abogados ayudó a clientes para lavar dinero, esquivar sanciones y evadir impuestos.

En los documentos se mencionan a 12 jefes de estado actuales y pasados, incluyendo algunos acusados de saquear sus propios países, y más de 60 de sus familiares. Igualmente figuran en la enorme lista empresarios, deportistas, artistas, y hasta líderes religiosos.

Estos documentos fueron facilitados por una fuente anónima al diario alemán Sueddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación; los documentos, considerados la mayor filtración de la historia, abarcan los negocios del día a día de la firma de abogados durante los últimos 40 años. A lo largo de varios meses el periódico recibió más de 11 millones de documentos pertenecientes a dicha compañía, la más reservada del mundo.

Cuando el periodista preguntó a la fuente anónima el motivo por el cual transmitía aquella información, respondió: “Quiero hacer público estos crímenes”.

Al revisar la lista de personas incluidas en aquellas practica ilegales, se aprecia que son poderosas, adineradas, famosas, y algunas hasta exponentes de altos valores religiosos.

¿Qué impulsa semejante conducta?

En primer lugar la errada convicción de que se puede mantener en secreto un hecho punible, aquella debilidad en el carácter de una persona que no es otra cosa que pecado.

En el fondo del caso Panamá Papers está la codicia y la avaricia que mezcladas conforman un binomio letal. Es decir se suman el deseo insaciable de obtener dinero, la codicia, y se agrega la avaricia, el impulso excesivo de atesorar dinero más allá del requerido para satisfacer las necesidades básicas y la comodidad personal.

Nos encontramos frente a una persona que acumula inmensas cantidades de dinero, tan solo por el deseo de atesorarlas, ya que no tiene la intención de usarlas. Un esclavo de dos impulsos perversos, el deseo de acumular bienes de fortuna, que le induce a buscar dinero en forma insaciable, la codicia; y posteriormente la fuerza que le impide usar los bienes acumulados, para atesorarlos, la avaricia.

Ahora bien, la codicia y la avaricia, no configuran delitos penados en cualquier sistema legal; lo grave de los Panamá Papers, es que el dinero se obtuvo ilegalmente, por lo cual se comete el delito de “lavado de dinero”, que es el caso de los líderes políticos; o proviene de dineros obtenido legalmente, pero se pretende evadir impuestos, que es otro delito penado por las leyes, cometido por deportistas, artistas y empresarios; en el caso de los líderes religiosos es simplemente una insensatez ya que ellos son conscientes de que es imposible ocultar su perversidad ante la Omnisciencia y Omnipresencia de Dios.   

¿Qué nos revela el caso Panamá Papers?

  • La codicia y avaricia anidada en el corazón de prominentes hombres con poder, dinero, fama, y prestigio.
  • Que tales “defectos del carácter” no respetan color político, estrato social, ni religión,
  • Que los mismos impulsan a cometer delitos penados legalmente,
  • Revelan una carencia de dominio propio.

Lo más dramático de este sonado caso es que la mayoría de protagonistas son personas que llegaron a sus posiciones gracias a la confianza en ellos depositadas por personas quienes les admiran, y hasta les eligieron.

La Palabra de Dios tiene algo que decir al respecto:

  1. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9.
  2. El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13.
  3. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hechos 3:19.
  4. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.
  5. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21.

El caso Panamá Papers deja una gran lección.

Tomemos las medidas aconsejables para prevenir que ocurran tales hechos… en nuestras vidas.

Fuente:

  • Panamá Papers: Agencias Internacionales de Noticias,
  • Codicia, Avaricia: Wikipedia,
  • Biblia: RVR60, tomada de biblegateway.com,
  • Notas Personales.

PARA ENCONTRAR EL SENTIDO DE LA VIDA

En el artículo anterior hablábamos de un factor interno que nos incita al mal. Decíamos:

“Uno se dispone, se inclina al bien, a las cosas nobles; más en el camino de las acciones nobles interviene “algo” que distorsiona la disposición natural al bien; y como consecuencia aparece el mal proceder.”

Ese “algo”, a que hacemos referencia, esa fuerza que te incita al mal, es denominado pecado, o un  defecto de carácter.

Lo denominaremos “defecto de carácter”, porque originalmente el hombre fue creado con un carácter noble, bueno, inocente, perfecto. Y en estas condiciones vivió por tiempo indefinido; hasta que le fue sembrada la semilla de la desobediencia, de la rebelión, de la satisfacción egoísta de sus necesidades naturales.

Es decir la mente del hombre, originalmente creada para el bien, fue distorsionada, orientada hacia el mal.

Una mente orientada hacia el bien, no matará, ni robará, ni menospreciará al prójimo, no explotará a los débiles; porque el pensamiento virtuoso no permitiría que niños en algún lugar del mundo mueran a causa del hambre; ni incitaría a usar el ingenio para crear armas de destrucción masiva, ni sistemas para explotar al hombre.

Es decir, una mente orientada hacia el bien, propiciaría la paz entre las naciones del mundo, el bienestar de todos los hombres, el imperio de la justicia, la erradicación de las condiciones de miseria.

Una mente orientada hacia el bien, encontrará el sentido de la vida.

¿Qué ocurre cuando el hombre actúa bajo el dominio del mal, de su defecto de carácter?

Lea la prensa, observe  su entorno, y descubrirá el poder destructor de una mente dirigida, controlada por su naturaleza corrompida.

Inseguridad, tristeza, culpa, ansiedad, guerras, hambre, miseria, dolor, muerte, son las consecuencias de la acción errada del hombre.

Por eso no se encuentra sentido a la vida. Porque vivimos un mundo para el cual no fuimos creados.

¿Cómo resolver esta situación?

Se necesita un cambio de mente, un cambio de actitud. Ahora este cambio no ha podido ser logrado con el nivel de conocimiento actual. Es que ni un trasplante de cerebro lograría tal maravilla.

El método para operar el cambio de la mente, es sencillo. Requiere tan solo un acto de fe.

Jesucristo expresó, en el evangelio de Marcos, capítulo 1, verso 15, lo siguiente:

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de los cielos está cerca; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Este no es un mensaje religioso, no expongo, ni defiendo una religión.

Este es un mensaje espiritual.

Así pues que lo que a continuación expongo, lo hago en el ámbito espiritual, respetando la religión que profesas, y sin incitarte a cambiarla.

Analicemos el anterior texto:

“El tiempo se ha cumplido”. Esta frase hace referencia al momento en que fueron pronunciadas. Era el momento para formular esa declaración; las condiciones estaban dadas.

En la actualidad, y en tu caso personal. Este es el tiempo oportuno. Ha llegado el momento. Es la oportunidad para que conozcas esta verdad. Por eso estás leyendo estas palabras.

“El reino de los cielos está cerca”. Se refiere a que el imperio del bien sobre el mal se hace realidad. Se acerca la expresión del amor, de la gracia de Dios para con los hombres. Un Dios perdonador, que quita el pecado del mundo.

“Arrepentíos”. Para cambiar la mente, no es necesaria una intervención quirúrgica invasora; o un trasplante de cerebro; ni un lavado cerebral. Jesucristo propuso un método menos traumático y más efectivo. Lo denominó arrepentimiento. Es decir cambiar radicalmente la dirección de la vida. Un giro de 180 grados. Una mente nueva.

Cuando, Jesús expresó: “arrepentíos y creed en el evangelio.” Propuso un interesante proceso. Estas palabras son traducidas del griego, que originalmente, sería algo así: μετανοειτε και πιστευετε εν τω ευαγγελιω (metanoeite kai pisteúete en to evaggelio). Fijemos nuestra atención en la primera palabra griega μετανοειτε; esta deriva de la expresión μετανοῖεν (metanoien), palabra que está compuesta de “meta” que significa cambio, más allá, transformación, y “nous”, que significa mente. Metanoia, arrepentimiento, significa cambio de mente.

El arrepentimiento, es como nacer de nuevo; significa un cambio de actitud. La actitud, es la manera aprendida, organizada y sistemática de pensar, sentir y reaccionar. Uno primero piensa, luego siente, y finalmente reacciona. Por lo tanto, la conducta observable, nace en un pensamiento. Veámoslo mediante un ejemplo. Visualice una comida que le gusta mucho, imagine su apariencia, textura, color, aroma, sabor. Disfrute unos instantes esa imagen. Usted tiene en su mente esa sabrosa comida, y en su boca más saliva de la habitual.

Por ello los psicólogos conductistas estaban equivocados en algunos de sus planteamientos, pensaron que cambiando los estímulos, cambiaban la conducta. De todos modos lograron cambios temporales, más un cambio permanente, necesita un cambio radical en la manera de pensar. Metanoia, una mente nueva.

Si usted quiere cambiar algo, en su manera de ser, cambie su manera de pensar. Debido a esto es que se habla de la renovación de la mente. Es que una mente renovada determina una nueva persona.

“Creed en el evangelio”. La expresión “evangelio” originalmente en griego ευαγγελιω, “evaggelio”, significa “buena noticia”, que en el contexto del Nievo Testamento, se refiere a Jesucristo. Es decir, la buena noticia, el evangelio, es Jesucristo.

¿Qué importancia tiene creer en Jesucristo?

Nos concede una nueva naturaleza, de carácter espiritual.

Posibilita reactivar las virtudes que nos impulsan a las cosas nobles.

Perdona los pecados, y libera del sentimiento de culpa.

Hoy es el momento oportuno para ti, cree en Jesucristo, recíbele en tu corazón, y experimenta una nueva naturaleza.

Para más información de este tema, lee: Cambiar la Mente, en:

http://lalumbrera.wordpress.com/2011/01/13/cambiar-la-mente/