LA BATALLA ESPIRITUAL QUE SE LIBRA EN VENEZUELA

El guerrero se plantó frente a sus enemigos en el frente de batalla, era gigantesco, equipado con sofisticados pertrechos, respaldado por un numeroso y atemorizante ejército. Desde su posición privilegiada observaba a sus oponentes con menosprecio. Con esa voz fuerte característica de quien anticipa la victoria se dirige a sus adversarios retándoles a batallar.

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En el frente opuesto los jefes militares observan al oponente, analizan la situación, evalúan alternativas. El guerrero que comanda al ejército enemigo es imponente, él solo transmite una sensación de fortaleza, de seguridad que atemoriza. Y, como es secundado por aguerridos soldados alineados y listos para entrar en acción, genera en los retados una sensación de temor.

Ante una circunstancia como esta se sabe que hay  tres alternativas: Rendirse sin dar batalla, escapar para salvar la vida o pelear hasta las últimas consecuencias. Hay otra, la resolución pacífica de conflictos, pero aquel oponente, ni su ejército desean negociar. Desde su posición de poder quiere resolver el conflicto en el campo de batalla.

Ante esta circunstancia, ¿Qué hacer?

Perder la batalla sin luchar es el resultado más doloroso y vergonzante para un caudillo militar, y para el pueblo que en él depositó su confianza. Y el enemigo no va a tener misericordia con el rendido, se sabe por experiencia.

Escapar para salvar la vida es tentador, pero significa dejar a la población en manos de aquellos sanguinarios, allí esta su propia familia.

Pelear hasta lo último es asunto de valientes, que asumen sus deberes responsablemente, y colocan en primer lugar la confianza otorgada por el pueblo a quien en aquel instante representa y defiende.

Si estuvieses en lugar del ejército retado, ¿Qué decisión tomarías? Medita.

En esta guerra imaginaria cada lector, colocándose en lugar del ejército retado, ha tomado una determinación. Incluso antes de leer la anterior pregunta. Y la respuesta que  has dado, esa decisión asumida ante la batalla imaginaria, es significativa. Es un indicio, una pista de como enfrentas los problemas de la vida.

Te rindes, escapas o peleas. ¿Qué haces? Lo sabes.

Respecto de la batalla antes mencionada no es ficticia, se trata de uno de los múltiples enfrentamientos entre el pueblo de Israel y los filisteos; los paladines al frente de cada ejército son Saúl por el lado israelita y Goliat en representación de los filisteos, el hecho se narra en 1 Samuel capítulo 17.

Saúl es el personaje más decepcionante de los mencionados en la Sagrada Escritura. Fue elegido rey con la aprobación de la mayoría del pueblo; por si esto fuera poco, es el encargado de sustituir a Dios al frente de los ejércitos israelíes. Recordemos que el pueblo pidió un rey para que gobernase en lugar de Dios, 1 Samuel 8:4-5. Saúl era imponente, destacaba entre los demás, 1 Samuel 9:1-2.  Pero su vida transcurrió de la gloria al deshonor. Murió en forma deshonrosa precisamente en una batalla contra los filisteos, 1 Samuel 31:1-13. Lea su dramática historia en los capítulos 9 al 31 del primer libro de Samuel.

Cuando Goliat reta a Saúl, como rey de Israel, la reacción del monarca es descomunalmente vergonzosa y triste, tuvo miedo, 1 Samuel 17:8-11. Dice la Escritura que el pueblo y Saúl “se turbaron y tuvieron gran miedo”.

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Ante aquella tragedia Nacional, del anonimato surge el hombre del momento, aquel que Dios tiene reservado para intervenir cuando los valientes retroceden. Es un muchacho, inexperto, y con una contextura contraria a los grandes guerreros, 1 Samuel 16:12, más tenía una cualidad imperceptible a los ojos de la gente, un hombre “conforme al corazón de Dios”, 1 Samuel 13:14.

Cuando David escucha que Goliat reta a Saúl y al pueblo toma una determinación, se despoja de los pertrechos militares, se arma de valor y enfrenta al oponente con las siguientes palabras:

46 Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. 47 Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos.

El resultado de esta batalla es ampliamente  conocido, Goliat cae ante David,  y los filisteos son nuevamente vencidos.

Este relato bíblico nos deja grandes enseñanzas:

El pueblo de Dios enfrenta una batalla en la esfera espiritual, el adversario se ve imponente; para aquella batalla no se puede ir con armas convencionales, se necesita una dotación especial.

Aplicando la estrategia correcta la victoria es segura. Es la enseñanza que resalta en la Sagrada Escritura, en el libro de Josué se relatan algunas de ella. La toma y conquista de Jericó es emblemática.  

Considerando la realidad de Venezuela podemos observar algunas similitudes con esta batalla antes descrita. Lo que está pasando en nuestro País no es una crisis política, económica, o social. Hay un Goliat desafiante que ha saltado al campo de batalla y está retando al pueblo de Dios.

Ante este reto se han utilizado diversas estrategias, y sopesado muchas alternativas; ninguna de las cuales ha surtido efecto porque en las batallas espirituales las armas a tomar, y las acciones a ejecutar no son las convencionales.

David al  enfrentar a Goliat nos da unas pistas de cómo proceder en nuestra batalla. Oigamos sus palabras:

Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado.

Relee la cita y analiza su contenido, ¿En nombre de quien acude a la batalla David? “En el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel.” ¿Qué significan estas expresiones?

Para muchos son figuras retoricas extraídas del libro de los Salmos, para David, autor de muchos salmos resultan de su experiencia personal con Dios. David había experimentado aquellas realidades.

El que Dios es Todopoderoso no es un concepto teológico, una figura metafórica, o una doctrina bíblica. Es una realidad revelada en la Sagrada Escritura desde Génisis 1:1 que corre por todos sus libros, y se evidencia en quienes en El confían.

Tal vez tengas tu propia, personal e íntima batalla espiritual, entonces necesitas recordar, apropiarte y proceder como establece la Sagrada Escritura:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

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Finalmente considera la recomendación de Santiago en 4:7:

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Ahí esta la estrategia que te convertirá en un guerrero imbatible, invicto, sométete a Dios, resiste al enemigo, y huirá.

Fuente:

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