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PROPUESTA PARA UN NUEVO AÑO QUE PUEDE CAMBIAR TU VIDA

Iniciamos el primero de enero la etapa de nuestra vida que denominamos año, son trescientos sesenta y seis días, que es la duración de un año bisiesto, como el actual 2020; tiempo que como sabemos tarda la Tierra en dar un giro alrededor del Sol.

Como en los inicios de años, por lo general hacemos votos de hacer nuestro mejor esfuerzo para lograr felicidad y prosperidad, vamos a considerar algunas recomendaciones de la Biblia para propiciar que este espacio de tiempo lo aprovechemos constructivamente, y alcancemos la meta deseada.

Una de las primeras recomendaciones, que tal vez es la más importante, es que nos propongamos centrar nuestra vida alrededor de la Palabra, obtener de ella los principios que nos permitan armonía, equilibrio, paz, tranquilidad, así como las herramientas para desarrollar nuestra creatividad, ingenio, productividad.

Les recuerdo que en la Biblia está la clave del éxito, de la felicidad, de la prosperidad, del bienestar general que en ella se denomina bienaventuranza. Bienaventurada es la persona que goza del amparo y protección divina.

A veces consideramos a la Biblia un libro para hacer teología, es decir conocer la revelación de Dios; o Cristología, estudiar a Jesucristo; o escatología, que enfoca descubrir cómo será el fin de los tiempos; también la soteriología, es decir la doctrina de la salvación; y una variedad de otros temas interesantes.

Aquello es importante y necesario desde el punto de vista académico, y nos ayuda a comprender la maravilla contenida en la Palabra relacionada con asuntos trascendentales. Por ejemplo: ¿Sabes cuantos libros se han escrito sobre el rapto? O, ¿Sobre el Milenio? Temas de gran valor que enriquecen el quehacer teológico.

También la Biblia contiene principios para la vida cotidiana, cuya aplicación propicia una vida feliz, como expresa la Palabra: bienaventurada. Pero hay que saber escudriñar.

Es interesante que muchos de los grandes aportes en el campo de la educación, del comportamiento humano, incluso en el ámbito empresarial, se encuentran en la Biblia, pero han sido propuestos por personas ajenas al campo religioso, o espiritual.

Goleman, por ejemplo, un psicólogo estadounidense, propuso los principios de la Inteligencia Emocional, que en su aparición revolucionó el campo de las ciencias de la conducta, sin embargo la Biblia trata ampliamente este tema, y propone estrategias que al ser aplicadas generan excelentes relaciones interpersonales, y aun mejor producen equilibrio y paz interna.

Te recomiendo que cada uno de los días de este año, pongas en práctica estos principios de la Inteligencia Emocional, propuestos por San Pablo en algunos de sus escritos.

Principios de Pablo para Canalizar las Emociones con Inteligencia:

Primer principio: Controla tu ira. Efesios 4:26, y Gálatas 5:23. Como has leído en Efesios, la recomendación es: Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo: Observa que se recomienda expresar la ira, no reprimirla. Es que la ira es una emoción natural de ego defensa, que activamos cuando percibimos que somos atacados.

La advertencia es no pecar cuando se expresa tan compleja emoción, en ese orden de ideas, Jesucristo en el Sermón del Monte dijo que cualquiera que enojado se plantee la posibilidad de agredir a su hermano ha incumplido el sexto mandamiento: No matarás, Mateo 5:21-22.

Por lo tanto lo que la Biblia instruye sobre la ira es expresarla sin agredir, sin hacer daño al prójimo. Sobre este aspecto, es necesario comprender la fisiología de la ira.

Cuando algo te enoja, se activa en tu mente la emoción ira, rabia, seguidamente el cerebro envía una orden a las glándulas suprarrenales que drene al torrente sanguíneo la hormona adrenalina, que activa los órganos superiores de tu cuerpo, y te prepara para la batalla; por eso sientes que se aceleran las palpitaciones del corazón, se acelera el ritmo respiratorio, los músculos de las extremidades superiores se tensan, sientes que la cara te arde; en ese momento afirmas que sientes rabia, ¿Qué es lo que realmente estas sintiendo? El efecto de la adrenalina que te prepara para el asalto.

En ese preciso instante tienes que ejercer control, ya no sobre la emoción ira, sino sobre tu fisiología: disminuir el flujo de adrenalina, y a su vez drenar la que ya está activando tu cuerpo. Echa mano de Gálatas 5:23, activa la mansedumbre y el dominio propio. ¿Cómo hacerlo? Retarda la reacción, respira profundo varias veces, cuenta hasta diez; si puedes hacerlo, grita, golpea una almohada, llora. De ese modo no vas a aplacar la rabia, sino la acción del sistema hormonal en tu cuerpo. Luego, ya en control, con una mente más lúcida, y consciente de lo que haces, trata de resolver el motivo de la ira, de ahí, la recomendación, no se ponga el sol sobre vuestro enojo, es decir, resuelve cuanto antes la situación que te enoja, no guardes resentimiento, porque el resentimiento te amarga; y si es necesario pon en práctica Mateo 5:44, y Mateo 18:15-17.

Según Goleman, el padre de la Inteligencia Emocional, estos principios anteriores se conocen como “Autoconocimiento Emocional, y Autocontrol Emocional.

Segundo Principio: Canaliza la ira de los demás. Proverbios 15:1, declara: La blanda respuesta quita la ira. Ahora se trata de batallar con iras ajenas, que tú no puedes controlar, pero si disminuir el efecto nocivo sobre ti, e incluso los efectos perjudicial en el otro.

Por tu experiencia con la ira, ya sabes lo que se siente al estar enojado, y como te comportas; entonces para evitar que la otra persona actué imprudentemente contra ti, y te haga daño, usa una estrategia para hacer que la otra persona retarde la reacción, propiciar que disminuya en ella la influencia de la adrenalina, y tome control de su emoción, ¿Cómo? Responde asertivamente, comprende que la otra persona actúa bajo la influencia de su adrenalina, amortigua aquella reacción, más aun si es una persona de tu círculo íntimo, expresándote en tono conciliador, y con expresiones que le hagan reflexionar. Evita responder en el mismo tono airado.

Recuerda que la expresión corporal también impacta. No asumas posición de pelea, como pecho erguido, mirada desafiante, puños apretados, brazos a la altura del pecho, listo para contra atacar; ni de rechazo, como cruzar los brazos; tampoco muestres miedo, o deseo de escapar, pues aquello atiza la ira. Más bien, mantén una distancia prudente, mirada que exprese tolerancia, rostro apacible, manos abiertas, brazos caídos a lo largo del cuerpo; disposición a conversar.  

Finalmente, recuerda que la rabia también se contagia. No te dejes infectar por emociones nocivas; mantén tu mecanismo inmunológico emocional bien alto, para protegerte de esas infecciones.

Goleman denomina este principio como: Empatía, conocimiento de las emociones ajena, y Habilidades Sociales, saber cómo relacionarse con los demás.

Tercer Principio: Sé un agente de la paz, Romanos 12:17-18 contiene una enseñanza que puede cambiar tu vida y convertirte en un promotor de la paz, en palabras de Pablo es: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. La paz es un estado de sosiego interno, de equilibrio emocional, de tranquilidad, que surge cuando estás seguro; tú sabes lo que es la paz.

Pablo propone hacer todo cuanto esté en nuestras manos, a nuestro alcance, para mantener la paz con los demás. Es decir no activar en los demás, no estimular en otros, cualquier cosa que genere discordias, disensiones, divisiones, desacuerdos, que culminen en conflictos.

Visualiza a una persona que hace todo cuanto puede humanamente para mantener buenas relaciones con su pareja;  Imagina a la otra persona haciendo sus máximos esfuerzos para mantener una relación armoniosa con su pareja. ¿Cómo es el ambiente hogareño de aquella pareja? Si hacemos esto en el trabajo, en el vecindario, en nuestra congregación, en donde quiera que estemos ¿Cuál es el resultado?

En Análisis Transaccional, una teoría psicológica propuesta por Eric Berne, se plantea un juego psicológico denominado “Peléense”. Este juego lo practican personas que encuentran satisfacción observando a los demás como pelean entre sí. Comienza el juego, cuando el cazador de peleas le dice a uno: Ayer oí a fulano decir que tú no eres eficiente en el trabajo; acto seguido se dirige a la otra y le comenta: En días pasados escuche a zutano decir que tú andas hablando mal de él.  Ya sabes cómo continua el juego, un altercado entre compañeros de trabajo, con sus nefastas consecuencias; y un jugador cazador de peleas satisfecho de su mala acción.

La recomendación es: Cuídate de que los cazadores de peleas; y sobre todo, no seas uno de ellos, el cazado de peleas. Sigue el consejo de Pablo.

 Jesús dijo, Bienaventurado los pacificadores, Mateo 5.9. Conviértete en un agente impulsor de la paz en donde quiera que te encuentres.

Principio de Calidad y Excelencia.

Consideremos ahora, principio bíblico que también puede cambiar tu vida: La Calidad y Excelencia.

William Edwards Deming, estadístico y profesor universitario estadounidense, fue quien innovó en el campo de la producción y la gerencia con su propuesta relacionada con la calidad total; dicen que los japoneses pusieron en práctica sus principios, y en treinta años se convirtieron en una potencia industrial.

La calidad se define como “satisfacer las necesidades, deseos, y expectativas de los clientes.” La Biblia contiene principios de calidad total, que si los aplicas verás cambios sustanciales en tu vida, veamos:

Primer Principio de Calidad. Satisface las expectativa de Dios, Romanos 12:1, 2 Timoteo 2:15, Levíticos 2:1; 3:1. Textos ampliamente conocidos, memorizados, cuya aplicación tiene por objeto disciplinar al hombre en la búsqueda de la excelencia.

Se nos ha enseñado erróneamente, especialmente en Latinoamérica, que el creyente debe ser humilde, erradamente interpretada la humildad como pobreza; además se tergiversa la Escritura al afirmar que Jesucristo dijo que los pobres son bienaventurados.

En ninguna parte de la Escritura se afirma que el ideal de Dios para el hombre es que viva en pobreza, escases y que sufra; al contrario, Dios quiere que tú seas próspero, exitoso, lee Salmos 1:1-3. Dios quiere que el hombre sea como El Es; por eso nos creó a su imagen y semejanza.

Si quieres conocer lo que le agrada a Dios como espacio donde morar, o manifestarse lee las instrucciones sobre materiales y diseño del Tabernáculo, en el libro de Éxodo. Una obra de arte, un palacio suntuoso y majestuoso en el desierto, donde Dios se manifestaba.

A Dios no le agrada la mediocridad, la imperfección, las cosas “baratas”, Él quiere lo mejor, lo óptimo; y ese debe ser la actitud característica de sus hijos. Tales afirmaciones las sustentamos en Romanos 12:1, en donde se afirma que a Dios le es agradable que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo. Para entender esta recomendación de Pablo, necesitamos situarnos en el contexto del sistema de sacrificios.

Vamos entonces a Levíticos 2:1, 3:1; en donde se establece la norma para presentar un sacrificio a Dios. En la primera cita, 2:1, se refiere a la ofrenda de especies, como cereales por ejemplo; si fuese trigo, la ofrenda es “flor de harina”, mezclada con aceite de oliva e incienso; ¿Puedes percibir el grato olor de aquella ofrenda? La “flor de harina” es una harina de trigo muy fina, obtenida de moliendas sucesivas de los granos de trigo, diferente a la harina común. ¿Captas la idea?

En Levíticos 3:2, se propone la norma para la ofrenda de animales, vacuno por ejemplo, el animal, macho o hembra, debe ser sin defecto. A Dios le agradan ofrendas de calidad, ofrecidas por hijos igualmente de calidad. ¿Quién es una persona de calidad, que agrada a Dios? En Job 1:1, 8, se mencionan sus cualidades: un varón perfecto, recto, temeroso de Dios, y apartado del mal.

Segundo principio de Calidad: Hazlo todo bien, Colosenses 3:17; 23. En esta sección Pablo aconseja que todo cuanto hagamos, o digamos, sea de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Es evidente que tal propuesta es para los cristianos, que aceptan a Jesucristo como su Señor; quienes practican el señorío de Cristo.

Imagina que eres mecánico automotriz, y que a tu taller entra una persona trayendo su vehículo para que le repares una falla, ¿Cómo sería el trato que le daría al cliente y a su vehículo si lo haces de corazón, como para el Señor y no como para los hombres?

Eres médico, o abogado, o artesano, o comerciante, o empresario, o ama de casa; y además has adoptado los principios de la fe cristiana, ¿Cuál es tu deber ser respecto de lo dices o haces para los demás? Lee Mateo 25:40, y 25:45. Recuerda que lo que le haces a los hermanos más pequeños, es como si se lo estás haciendo al Señor. Imagina que todo lo que dices y haces este 2020 es bueno, excelente, de calidad.

Tercer Principio de Calidad: Inspira en los Demás la Calidad y la Excelencia, Hebreos 10:24, el escritor de Hebreos, nos ofrece un parámetro de calidad que aplicado sabiamente puede contribuir a estimular que otros den lo mejor de sí. Observa la recomendación Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

Esto es impactante en grado sumo, establece que el amor y las buenas obras son virtudes que podemos estimular en los demás. Y esto trae resultados significativamente buenos para los otros, y para nosotros mismos.

La física establece el principio de que toda acción genera una reacción; la psicología propone que un estímulo genera una respuesta; en agricultura se sabe que uno cosecha lo que siembra; el proceso de comunicación se cumple cuando el mensaje produce una respuesta, o retroalimentación; y existe la ley de causalidad universal, según la cual todo efecto tiene una causa.

Todo esto para decirte que tú puedes convertirte en una persona indescriptiblemente positiva estimulando en los demás que amen y hagan las cosas bien hechas.

Has oído personas que afirman: A mí nadie me quiere, o tal vez: la gente habla mal de mí, me critican mucho; o, la gente me trata muy mal. Si en algún momento te has expresado así, pregúntate: ¿Qué hago, o dejo de hacer para que la gente no me quiera? O, te critiquen, te traten ma.

  Pongámoslo en positivo, ¿Qué haces, o puedes hacer, para que la gente te ame? O, hablen bien de ti, te alaben; o, te traten con respeto, cortésmente. ¿Cómo puedes estimular en los demás que hagan cosas buenas, dignas? Puedes hacerlo modelando, o inspirando, o capacitando; o todo aquello junto.

Bien, te he propuesto algunos principios para que disfrutes un año de éxito, prosperidad, felicidad, calidad de vida. Cada instante de esos 366 días del año, recuerda que el 2020 es bisiestos, pon en práctica estos principios bíblicos y te convertirás en una persona, de calidad y excelencia, atractiva, estimulante, cálida.

Ten en cuenta que si eres cristiano, y aceptas que la Biblia es tu única norma de fe y conducta, estos principios son de obligatorio cumplimiento, desde la perspectiva de la fe cristiana. En mi caso, te animo a que en este año pongas en acción estos consejos.

Feliz año, y el resto de tu vida.

Fuente:

  • Textos Bíblicos: Biblia RVR60
  • Habilidades de la Inteligencia Emocional, Daniel Goleman
  • Adrenalina, funciones: Lifeder.com/adrenalina
  • Calidad Total: Wikipedia
  • Notas Personales
  • Imágenes: Google