CUANDO DIOS NO OYE EL CLAMOR DE SU PUEBLO

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

El texto que sirve de tema a este escrito contiene una determinación Divina que contrasta con otros llamados en la Escritura en los que se muestra a Dios insistiendo en que se ore, clame, pida y El  va a responder al clamor de su pueblo.

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Es la nota resaltante en el llamado a Moisés: “He oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias…”, Éxodo 3:7; seguidamente comisiona al patriarca para ir a liberar e su pueblo, a Israel. En este orden de ideas se lee 2 Crónicas 7:14; Jeremías 33:3; y la bien recordada cita de Mateo 7:7. En todas aquellas referencias se invita al pueblo que ore, y Dios promete una respuesta inmediata, como es el caso de Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”

Siendo así, por qué esta vez Dios se aparta de su habitual estilo y expresa tajantemente que aun cuando el pueblo grite pidiendo la intervención Divina, no serán oídos.

¿Qué motiva que las oraciones del pueblo no sean oídas por el Padre Celestial? La respuesta la obtenemos al leer en su totalidad el capítulo 8 del libro de Ezequiel. Démosle una mirada.

En ese capítulo el profeta narra una visión que tuvo sobre la devoción de Israel, en realidad de sus líderes. Es llevado a Jerusalén y esto es lo que se le muestra:

3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. 4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo. 5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada. 6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario?

Lee la pregunta contenida al final del versículo seis, ¿Te dice algo? ¿Qué puede hacer el pueblo para que Dios se aleje de su lado?

Dios lleva al profeta al Templo, que como sabemos está dedicado a Jehová, es el santo lugar desde donde se manifiesta a su pueblo, y ¿Qué se observa a la puerta del altar? “…aquella imagen del celo.” ¿Cuál es la imagen del celo? No se dice cuál es, pero podemos interpretar que era la estatua de un ídolo, de los tantos con los cuales Israel se contaminó para practicar la idolatría, reprobada por Dios. Entre aquellas deidades falsas se sabe que eran objeto de adoración: Baal, Moloch, dioses originarios de Babilonia.

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Reproducción de Baal, dios cananeo de la fertilidad.

¿Qué puede alejar a Dios de su pueblo? La idolatría, el culto a ídolos, personalidades, o cualquier otro elemento que se anteponga a Dios, infringiendo los dos primeros mandamientos de la Ley Divina.

La narración prosigue:

Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. 7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. 8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. 12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

Lee en el versículo doce la pregunta que Dios hace a Ezequiel, y la respuesta que Él mismo se da. ¿Podrá un siervo de Dios hacer algo en secreto? ¿Podrá hacer un anciano, dirigente del pueblo, hacer algo en privado sin que Dios lo sepa? Observa la escena:

Alrededor del Santuario hay habitaciones para uso de quienes ministran en el Templo. Entre ellas existe una secreta. En sus paredes se observan dibujos de toda clase de imágenes abominables ante Dios: reptiles, bestias abominables, e ídolos; para comprender la magnitud del desafío a Dios, lee Levíticos capítulo once. Es terrible que aquello se plasme en una habitación privada en la casa de Dios; pero lo peor es que setenta ancianos, en secreto, rindan culto a aquellas abominaciones. El hecho de ofrecer incienso es algo que indica rendir culto, adorar, y clamar a un dios falso; en el entendido que el incienso transmite la idea de las oraciones del pueblo dirigidas a Dios; y era un acto relacionado con la expiación del pecado del pueblo. El Sumo Sacerdote llevaba consigo incienso en el solemne momento de ofrecer la sangre del sacrificio para el perdón del pecado del pueblo, Levíticos 16:11-15.

Imagen de Nejbet, diosa buitre egipcia.

El número setenta, nos indica que no era cualquier clase de persona; y el hecho de ser ancianos da la idea de que representan autoridades religiosas. Es decir los guías espirituales de la Nación, en secreto practican ritos paganos.

Pero aquello no se detiene allí, las abominaciones siguen, veamos:

13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre?

Ahora son mujeres que entran en escena. Están a las puertas del templo, en el atrio de las mujeres, ellas no tienen acceso al atrio de Israel, de los hombres. En el espacio reservado para ellas endechan, lloran a Tamuz.

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Semiramis amamanta a Tamuz.

¿Quién es Tamuz? Es una deidad babilónica, su origen se remonta a la época de Nimrod, y la formación de las primeras civilizaciones y cultos paganos. La mitología afirma que Tamuz es la encarnación de Nimrod. La historia es así: Se dice que Nimrod tenía una esposa, Semiramis; este hombre era muy valiente, pero tenía la cualidad de que era opuesto a Dios, recuérdese lo de la torre de babel. Pues bien, a la muerte violenta de Nimrod, su esposa para mantener el poder inventa que Nimrod se convierte en el dios sol; pasado el tiempo, siendo ella virgen un rayo del sol la fecunda y nace un niño a quien llama Tamuz, encarnación del dios sol, que era Nimrod. Un fatal accidente quita la vida a Tamuz, la leyenda dice que un jabalí le da muerte. Ante esta eventualidad Semiramis ideo que el dios Tamuz resucitaría. Por ello el culto a Tamuz quien muere en el invierno, y resucita en primavera. Aquellas mujeres hacen duelo por Tamuz, y le rinden culto a la espera de su resurrección. Lee 8:1, ubica la fecha: año seis, mes seis; día cinco. El año seis de la cautividad; el mes sexto es el de Adar, del calendario hebreo, que corresponde a comienzos de la primavera, entre nuestros meses febrero y marzo. Tiempo en que se clama por la resurrección de Tamuz, lo que pudiera ocurrir en primavera.

¿Le parece abominable aquello? La narración sigue:

Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. 16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. 17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.

Entran en escena los hombres, están ubicados a la entrada del altar, en el atrio de los hombres, que se encuentra entre el atrio de las mujeres y el de los sacerdotes. ¿Qué hacen allí? Le dan la espalda a Dios, dirigen sus frentes hacia donde sale el Sol y le rinden culto.

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El culto al Sol es recurrente en todas las culturas.

Revisemos la escena en su totalidad.

Primero, revisemos los cultos:

A la imagen del celo, un ídolo, posiblemente Baal o Moloch; También el culto a las imágenes pintadas en la habitación oculta de los ancianos, todas abominables; igualmente el culto a Tamuz, por parte de las mujeres; y al dios Sol adorado por los hombres. Todos estos cultos son originarios de Babilonia, y se manifiestan a lo largo de la historia universal. Aun hoy se les sigue rindiendo culto de diferentes formas, incluso entre el pueblo de Dios.

Segundo, veamos el templo y su distribución:

Al traspasar la puerta oriental, entramos al atrio de las mujeres, seguidamente se ubica el atrio de Israel, o de los hombres; luego sigue el de los sacerdotes, donde está el altar del sacrificio y la fuente de bronce; después de este entramos al Lugar Santo, donde vemos la lámpara de siete brazos y la mesa de los panes de la proposición, finalmente el Lugar Santísimo, tras el velo, donde se ubica el Arca del Pacto. Alrededor del santuario existen cámaras para uso de quienes ministran en el Templo.

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Plano del templo, tomado de Wikipedia.

Pues bien en todos y cada uno de los espacios sagrados, excepto el Lugar Santo y el Santísimo, se practican ritos abominables a Dios.

Tercero observemos quienes rinden cultos abominables:

Los ancianos de Israel, los dirigentes religiosos; también los hombres, y finalmente las mujeres. Es decir todo Israel rinde culto a dioses falsos; y lo hacen en el Templo, un lugar destinado a honrar a Jehová el Dios de Israel. De ahí la afirmación relacionada con la imagen del celo, que hace que Dios se aparte del templo y de la Nación en general.

Jehová es celoso, no acepta la traición descarada e insensata de su pueblo. La Idolatría, los cultos y ritos paganos son abominables a los ojos de Dios.

Apliquemos el texto a la Venezuela, al releer la cita, viene a la mete las prácticas paganas, los cultos a deidades falsas, y la invocación a espíritus. Y se atribuye los males del país a los brujos, a los hechiceros, a los ateos, a quienes practican ritos satánicos de cualquier especie. Que los males de Venezuela son por culpa de aquellos, y se le suma a los responsables de la Revolución, y se agrega a los emblemáticos de la oposición.

Están equivocados quienes así piensan, y es una forma elegante de eludir responsabilidades. Aunque todo aquello desagrada a Dios, Él lo toma como una actitud propia de personas que no forman parte de su pueblo, que están en tinieblas; quienes son el objeto de la proclamación del evangelio que aún no han comprendido y aceptado.

Se puede entender que una mujer a quien la luz del evangelio no ha llegado a su vida, por lo cual aún no es pueblo de Dios, practique cultos a una deidad, Tamuz o cualquier otra. Es comprensible que un hombre ajeno al pueblo de Dios, que desconozca el mensaje de la Biblia, afirme que tiene “Un Comandante Supremo”, en la figura de un amado dirigente político. Se puede entender que alguien ajeno a la doctrina cristiana acuda a la montaña de Sorte y le rinda culto a María Lionza. A todos ellos les falta la luz del evangelio, y Dios tiene un trato especial para cada uno. Recuerde Juan 3:17-18, y aquello de ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? Romanos 10:14-15.

Otra cosa es para el pueblo de Dios, sean los descendientes de Israel, o los cristianos que viven en Venezuela. Para ellos no hay excusa. Comenzamos este escrito con las últimas palabras del capítulo ocho de Ezequiel:

“…y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.”, Ezequiel 8:18.

Si usted es cristiano, o es israelita, y se pregunta ¿Por qué Dios no escucha nuestro clamor? Relea el capítulo ocho de Ezequiel, medite cada palabra, saque sus propias conclusiones.

¿Quiere que Dios responda en el marco de 2 Crónicas 7:14, y el resto de sus promesas? Medite en el capítulo ocho de Ezequiel y luego proceda como la gran plegaria de Salomón, tan reiterad de 2 Crónicas 7:14.

Para que Dios nos oiga.

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