ESTRATEGIA PARA ENFRENTAR LA CRISIS VENEZOLANA

Lo que pasa en Venezuela es algo que sorprende, desconcierta y desanima; realidad que mantiene a la población en un estado de zozobra, angustia, temor, frustración, trayendo como consecuencia un estado general de ansiedad.

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Los últimos acontecimientos revelan que la crisis venezolana avanza por caminos inciertos, en los que no se vislumbra una salida clara.

Estado de la crisis.

De un País radicalizado hemos avanzado hacia una atomización que complica las opciones para un dialogo, una salida consensuada, negociada.

Hemos apreciado que en pocos meses el bloque conformado por la Revolución Bolivariana, anteriormente compacto, se ha fraccionado. El Gran Polo Patriótico se ha dividido entre los que promueven la Constituyente; quienes defienden el legado del “Comandante Eterno”; y los pequeños partidos ajenos al principal partido gobernante. Y lo más destacado es que la Revolución Bolivariana perdió el afecto de las grandes masas populares que ayer arrollaban a lo largo y ancho del País.

Por lado de la oposición, las cosas no son auspiciosas. Hay grupos de poder que promueven participar en las elecciones propuestas por el Gobierno; otro grupo opuesto a tal alternativa; otro grupo considera que hay que aumentar la presión en las calles; y otro pequeño, desde el exterior, sugiere ir a las armas, como se lee en algunas cadenas que circulan en las redes..

En medio de los dos grandes bloques, está una inmensa mayoría de Venezolanos, quienes padeciendo la crisis humanitaria más cruel, jamás vivida, manifiestan estar decepcionados porque tanto unos, como los otros no han cumplido las promesas vociferadas para captar sus votos.

Esta incertidumbre, acerca de cómo se resolverá la crisis venezolana, y las carencias de alimentos, medicinas, seguridad, y servicios públicos eficientes, mantiene a la población en un estado de tensión emocional, con las graves consecuencias para la salud mental y física.

Medidas para enfrentar la crisis.

¿Qué podemos hacer para sobrevivir frente a esta grave crisis? Propiciar tu salud emocional, porque de ella depende tu salud integral y calidad de vida.

Ante todo este panorama tan frustrante e incierto, existen múltiples opciones para sobrellevarlo.

Una buena medida es dosificar el uso de las redes sociales, porque ellas que son una inagotable fuente de información, generan mucha ansiedad y grandes frustraciones. Es que hay personas, grupos y organizaciones que manipulan los titulares para ganar seguidores y likes; con “información engañosa”.  Es frecuente leer titulares como: “Se desmorona el Gobierno, el Gobernador tal renunció a su cargo”. Cuando se lee el texto de la información, resulta que aquel gobernador renunció, pero para postularse a la Asamblea Constituyente. El ávido lector queda al borde del colapso por que se le genera una expectativa incierta.

Otro titilar frecuente es “Le dio hasta con el tobo”, resulta ser un discurso en la Asamblea Nacional, o una entrevista televisada; que como se sabe son escenas mediáticas porque los actores luego se van a tomar un “cafecito” al salir del escenario.

También es conveniente fortalecer los valores espirituales como la fe, la paciencia, la esperanza; aspectos que no van a resolver lo que no dependen de ti; pero te permitirán enfrentarlo con actitud optimista, positiva, constructiva. Te darán “paz en la tormenta”, para que seas asertivo al momento de tomar decisiones.

Otra opción es aceptar como un hecho cierto  que Dios está en control, gerenciando la crisis,  y que en el momento preciso va a accionar la solución  conforme a su sabiduría y potestad. Tal y como se nos revela en la Sagrada Escritura.

Para poder ver en acción el poder de Dios hay que “abrir los ojos espirituales”, como ocurrió con el siervo del profeta Eliseo, relato que puedes leer  en el capítulo seis del libro Segundo de Reyes, 2 Reyes 6:8-23.

Una medida adicional para enfrentar esta dramática circunstancia que vivimos es adoptar la actitud de Pablo, revelada en Filipense 4:12-13, DHH:

12 Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. 13 A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.

Esto no significa que seamos indiferentes, o que evadimos nuestra responsabilidad. Cada uno decide su curso de acción, sin embargo sea cual este sea, necesitamos racionalidad, criterio objetivo, mente clara, actitud constructiva.

Aviva tu fe y esperanza.

Mira dentro de ti, valora aquellos principios inculcados desde tu niñez, y recuerda:

1 Pacientemente esperé a Jehová,  Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.

4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.  Salmos 40:1-4- RVR60.

La Paz sea contigo.

Fuente:

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LA ORACIÓN QUE HIZO ARREPENTIR A DIOS

La crisis que atravesamos en Venezuela y que en estos días se agudiza ha inspirado al pueblo de Dios a intensificar su clamor por Venezuela consciente de que Dios tiene la respuesta.

Ante esta realidad es conveniente saber que hay oraciones las cuales pueden hacer que Dios se arrepienta y cambie una determinación; veamos.

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Después de tres meses de haber salido de Egipto, el pueblo de Israel llega al desierto de Sin, frente al Monte Sinaí, Éxodo 19:1-2; allí acampa y Dios convoca a Moisés para un encuentro en la cumbre de aquel monte con el objeto de instruirle sobre los principios en que se basaría su relación con el pueblo de Israel.

Allá en la cumbre del Sinaí Moisés recibe las normas de convivencia del pueblo, que son los principios de la Constitución de Israel; se dictan los Diez Mandamientos, una serie de leyes relacionadas la justicia, así como algunas advertencias acerca de cómo conducirse en la tierra prometida.

Uno de aquellos encuentros entre Dios y Moisés es por cuarenta días, Éxodo  24:18, en dicho encuentro Moisés recibe instrucciones acerca del  culto, la construcción del Tabernáculo, los sacerdotes; y otros aspectos relacionados con la devoción de Israel.

Como Moisés tarda en bajar del monte, el pueblo entra en crisis, se acercan a Aarón, el hermano de Moisés, a quien le exponen que se sienten desamparados y sin quien les guíe, así que le piden les “haga” unos dioses para que les conduzca. Éxodo 32:1.

Ante tal solicitud, Aarón procede a complacerles y determina una estrategia que culmina en la adoración a un becerro de oro, Éxodo 32:2-6.

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Dios que es consciente de todo cuanto ocurre en el campamento de Israel mientras habla con Moisés, se dirige al Caudillo, le hace saber su indignación por la actitud del pueblo y le formula una honrosa promesa:

7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Éxodo 32:7-10.

Ten en cuenta lo siguiente para comprender la postura Divina:

No había trascurrido seis meses desde que Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Ellos son testigos presenciales de los innumerables milagros Divinos que se activaron para propiciar su libertad: diez plagas, el paso por el Mar Rojo; en el desierto recibieron agua provista milagrosamente, e incluso el “pan del cielo”, el maná que comieron hasta llegar a la tierra prometida.

Desde su salida de Egipto una nube va delante de ellos para guiarles por el desierto, nube que les ilumina y abriga con su calor en las heladas noches de aquel inhóspito paraje, Éxodo 13:21, nube que colocándose entre el pueblo y el ejército egipcio impide que les alcance, 14:19; nube que era la manifestación de Divina en su recorrido, Éxodo 16:10.

Lo que los israelitas vieron y vivieron en carne propia no fueron estrategias militares convencionales para derrotar a un enemigo, ellos sabían que un ser humano como Moisés, a pesar de los prodigios que protagonizó, no tenía el poder para hacerlo, sino que era emisario e instrumento Divino en aquella guerra no convencional.

Además Moisés reiteradamente insistió en que actuaba como emisario de Dios, él nunca se atribuyó algún poder especial y personal en todo cuanto hizo.

Así pues que es incomprensible que aquella gente, ante la ausencia del Patriarca olvidase la acción protectora y salvadora de Dios, y decidiera optar por “construirse” un becerro de oro y declarar que aquella creación suya era el dios que iría delante de ellos.

Es decir, un pedazo de oro convertido en la figura de becerro era su dios, olvidando que pocos meses antes precisamente una de las diez plagas, la quinta fue contra el ganado egipcio, Éxodo 9:1-7, con lo cual derrota al dios egipcio “Apis”, una deidad con figura de toro, el dios de la fertilidad.

La idolatría es la actitud más reprobada y rechazada por Dios porque insensatamente el hombre pone en lugar de Dios a un objeto, desafiando la lógica tanto como los dos primeros Mandamientos, Éxodo 20:1-6.

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Culto a la diosa semiramis.

Por ese motivo, y por la insistente rebeldía del pueblo Dios propone un castigo ejemplar: exterminarles; y una honrosa propuesta: hacer de la descendencia de Moisés  una nación grande, Éxodo 32:10.

¿Cuál fue la reacción de Moisés? Una reacción consecuente a su persona, y a la responsabilidad que le había sido concedida, eleva: una oración al Cielo la cual hizo que Dios se arrepintiera.

Veamos la oración de Moisés:

11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Observa detenidamente esta oración, analiza el argumento de Moisés, fíjate que ni siquiera se refiere a la oferta Divina de hacer una nación grande de su descendencia.

¿En que basa Moisés su oración? En Dios mismo, en su soberanía, en su poder, en las promesas dadas a sus ancestros.

Luego en tono respetuoso ruega a Dios que cese su ira contra el pueblo, y que se arrepienta del mal que estaba dispuesto a ocasionar entre los idólatras hebreos.

¿Recuerdas el primer encuentro de Moisés con Dios en el desierto? Aquel encuentro es narrado en el capítulo tres de Éxodo, desde una zarza ardiendo Dios se revela al errante pastor de ovejas. Que diferente es Moisés, como ha cambiado. El roce con el Dios de Israel ha propiciado aquella metamorfosis. Una vez más el hombre es probado y resulta airoso; siglos más tarde Santiago declara: “Bienaventurado el varón que soporta la prueba…”, Santiago 1:12.

Aquella fervorosa oración obra un milagro sin precedente, determina que Dios “se arrepienta” de su propuesta inicial, cambia su actitud.

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Es importante destacar que “arrepentimiento” significa cambio de actitud, cambio de dirección, cambio en la manera de pensar.  Dios no se arrepiente al estilo que se pide al hombre, porque Dios no peca.

En varios momentos descritos en la Sagrada Escritura vemos a Dios cambiando alguna determinación suya propiciada por el proceder humano.

En el caso que no ocupa, Dios cambia su determinación a petición de Moisés. En el relato que sigue a este incidente, vemos a Moisés descender del Sinaí, vive la escena del “becerro de oro”, igualmente se conmueve y llena de ira, procede a destruir el becerro, y narra al pueblo lo que Dios se proponía por su actitud. Una vez el pueblo entra en conocimiento de lo que estuvieron a punto de vivir se llenan de temor, y se comprometen a obedecer las demandas divinas.

De todos modos la consecuencia es inevitable; todo acto de rebeldía, desobediencia, acarrea su costo, y aquel no se hizo esperar, Éxodo 32-30-35.

Este relato nos ilustra como una persona puede lograr que Dios cambie el curso de los acontecimientos, aún más que cambie una sentencia, una determinación suya. La metodología es sencilla, Él la reitera en la Biblia, es ampliamente conocida y repetida entre el pueblo de Dios:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Cuando evaluamos la condición de Venezuela, notamos que no es un “becerro de oro”, un ídolo, al que se le rinde culto; se han “construido” varios, desplazando a Dios del corazón de los venezolanos. La imagen de alguna deidad, un líder carismático a quien se concibe como “eterno”, una ideología, una organización religiosa.

Haz una revisión introspectiva, sinceramente reconoce qué está en primer lugar, antes de Dios, y así ya sabes cuál es tu “becerro de oro” que tienes que erradicar de tu corazón.

Por otra parte, Venezuela necesita intercesores que como Moisés puedan cambiar el curso de la historia.

Es decir personas que reconozcan la soberanía y el poder de Dios, así como que conozcan sus promesas, contenidas en la Sagrada Escritura; pero que aquello no sea una postura religiosa, ni una formula ritual; sino la vivencia de una persona que camina con Dios día tras día, y que con frecuencia asciende a “la cumbre” para hablar personalmente con Dios.

Una persona humilde, modesta, sincera, sensata, mansa, sin ambiciones de poder.

Dios está cambiando el curso errado por el que se ha encauzado al País en el ámbito político, socioeconómico, religioso, y fundamentalmente el espiritual.

Ya veremos un despertar espiritual, es algo que se comienza a sentir.

Sigamos orando por Venezuela, ya veremos la respuesta.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: VersiónRVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

RESTITUIR EL ORDEN CONSTITUCIONAL

Nuevamente se caldean las calles venezolanas que son escenarios de una batalla entre hermanos, propiciada por motivos ampliamente analizados en escritos anteriores.

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En el ámbito político y legal se habla de una supuesta ruptura del hilo constitucional.

Ante este escenario el pueblo cristiano necesita pronunciarse seriamente, y asumir el rol que le corresponde y que está abundantemente documentado en la Palabra de Dios.

Considero que como pueblo de Dios, no es el momento de salir a la calle y tomar partido en aquella confrontación, porque esa acción es contraria a la Palabra de Dios.

En momentos como estos antes de salir a la calle, el pueblo de Dios necesita ir a los templos, o reunirse en sus casas, no a esconderse de la realidad, ni eludir su responsabilidad; sino a humillarse y clamar para que Dios el Soberano tenga misericordia del País y ponga fin a esta dolorosa circunstancia que vivimos.

Esa acción es la que en innumerables momentos el pueblo de Dios ha tomado como medida extrema, así se registra en la Palabra.

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Es lo que hizo Ana, cuando comprendió que solo la acción Divina resolvería su caso, y se fue al santuario a orar, 1 Samuel 1:9-10; es la reacción de Ezequías rey de Judá cuando rodeada Jerusalén por el poderoso ejército babilónico se dio cuenta que no podía soportar el asedio, 2 Reyes 19:1; y de la Iglesia en Jerusalén cuando arreciaba la persecución y Pedro fue encarcelado, Hechos 12:5.

El resultado de aquellas súplicas demuestra lo apropiado de su puesta en práctica, puedes leer las respuestas en el contexto de los textos mencionados. Si el nombre de Samuel te es familiar, entonces necesitas recordar que es el resultado de una fervorosa oración.

¿Por qué me atrevo a proponer semejante estrategia? Por dos motivos, el primero por los evidentes resultados mostrados en la Palabra de Dios, por mi experiencia personal, y seguramente la tuya; al haber experimentado la eficacia de poner en acción Jeremías 33:3, y Mateo 7:7.

El otro motivo es que un aspecto de la batalla que se libra en Venezuela es de orden espiritual; y esta se libra en privado y de rodillas.

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Para asumir esta estrategia hay que aceptar como cierta la Palabra de Dios. Leamos un texto que nos declara esta realidad:

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Todo creyente necesita estar claro y consciente de que el trasfondo de la confrontación en Venezuela es de carácter espiritual, eso lo explica magistralmente Pablo en Efesios capítulo seis:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12.

Cuando se acude al libro de Apocalipsis, allí se nos revela que tras los poderes que se levantan en el mundo la influencia del “Dragón” es determinante, se lee en el capítulo trece, concretamente en 13:1-2; como sabemos la figura del dragón es una forma metafórica de referirse a Satanás, Apocalipsis 12:9. Y para batallar con ese personaje es necesario “oración y ayuno”, Mateo 17:21.

Y Jesús libro una batalla con ese sujeto al inicio de su ministerio, allá en un lugar desértico fue la confrontación; la victoria estuvo determinada por tres disciplinas: la oración, el ayuno, y el apropiado uso de la Palabra; aquella espada de dos filos útil en las peleas espirituales.

Ahora no es sencillo adoptar esa estrategia porque la natural reacción humana es salir a batallar; ese es un mecanismo de defensa propio de todo ser humano. Pero las actuales circunstancias de Venezuela demandan del pueblo de Dios una reacción cónsona con su cualidad de Pueblo de Dios.

Es evidente que el clamor debe ser unánime y expresado en forma correcta, como corresponde a un hijo de Dios. Si clamas para que Dios preserve la Revolución, porque eres afecto a ella; o si por el contrario ruegas por un triunfo de la oposición; ten presente de que estás completamente equivocado.

Al rogar por Venezuela hay que clamar por la reconciliación de los venezolanos, por el cese de la violencia de ambos sectores; y sobre todo que levante al hombre del momento, y a quienes le secunden, para propiciar un proceso de reencuentro, de reconciliación, y sobre todo enrumbar al País por el cauce del estado de derecho y de los principios característicos de una sociedad que se denomina cristiana.

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Como sabemos este pueblo necesita un despertar espiritual, una renovación espiritual. Y aquella comienza en ambientes de oración y ayuno, lee el capítulo 2 del libro de Hechos.

Tenemos que recordar que las estrategias divinas son totalmente diferentes a las humanas. Ten presente que Josué dirigió la toma de Jericó sin lanzar un dardo:

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron., Josué 6:20.

Y que Gedeón con un ejército pequeño derrotó a los madianitas tan solo con el uso de trompetas, antorchas y un grito de guerra:

20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!, Jueces 7:20.

Ambos caudillos lograron tales victorias siguiendo las instrucciones que en privado Dios les transmitió. Y aquello no es una excepción, es la constante.

Ahora medita. ¿Crees que verdaderamente aquello ocurrió tal como se narra en la Escritura y que muchas veces has leído? ¿Crees que tales prodigios se pueden materializar de nuevo en el presente? ¿En Venezuela? ¿En tu realidad?

Piensa, una cosa es aceptar como cierto lo que dice la Escritura, y otra cosa vivirla personalmente. Proceder como ella demanda.

Entonces los líderes espirituales, los ministros de Jesucristo, quienes conducen la grey de Cristo, independientemente de su filiación denominacional estamos llamados a convocar al pueblo de Dios a que proceda como demanda 2 Crónicas 7:14, y como procedió Nehemías en su momento:

4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.

Venezuela no es Israel, pero  Dios, el Dios de Israel es también nuestro Dios; así que confiadamente podemos acercarnos a Él, y como Nehemías orar por Venezuela, contextualizando a nuestra situación presente aquella fervorosa oración.

Vamos a nuestro altar de oración y clamemos por Venezuela.

Algunas Iglesias oran siguiendo una estrategia 639, es decir orar a las 6:00 de la mañana, a las 3:00 de la tarde, y las 9:00 de la noche; tal vez siguiendo la devoción de Israel descrita en la Biblia. A las 3:00 de la tarde sería una buena opción para ir a los templos a orar, como fue la devoción de Pedro y Juan, tal como se evidencia en Hechos 3:1, la “hora novena” corresponde a las tres de la tarde nuestra; y a las 9:00 de la noche reunirse en familia para clamar por la salida a esta crisis conforme a la dirección Divina.

Pronto vendrá la salida, de acuerdo a la óptica Divina, porque Dios siempre escucha el clamor de su pueblo.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

EN VENEZUELA NO HAY CRISIS, SE IMPONE UN SISTEMA

Las expectativas sobre lo que sucederá durante el 2017 en Venezuela son cada vez peores, se pensaba haber llegado al fondo, sin embargo la realidad indica que aún se desciende hacia aquel incierto lugar. Persiste una situación desesperada y desesperanzadora.

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Los expertos han hecho muchos análisis sobre el origen de tal caótica situación, y se ha planteado innumerables estrategias sobre cómo abordar y resolver esta crisis horrorosa.

El pueblo de Dios, inmerso en el caos, no cesa de elevar plegarias y hacer llamados para clamar por una intervención Divina que resuelva este estado de cosas. Los templos, y las redes sociales son escenarios de tales llamados pidiendo acción a Dios.

Surgen preguntas: ¿Por qué Dios permite este estado de cosas? ¿Por qué no interviene y pone orden en Venezuela? ¿Por qué no responde el clamor de sus hijos? Seguramente tienes más interrogantes apreciado lector. Muchas preguntas, pocas respuestas.

Vamos a situar la crisis venezolana en su contexto real.

Lo que nosotros llamamos crisis en realidad es la aplicación de un sistema ideológico denominado Socialismo del Siglo XXI, cuyo objeto es establecer una economía tal y como la estamos experimentando. Un capitalismo de Estado, donde éste tiene el control absoluto del aparato productivo. Es decir, no hay empresa privada, no hay libre oferta y demanda. Se eliminan las clases, para igualarlas. De ahí el acoso a la clase media para establecer una igualdad con la denominada desposeída. En sencillas palabras el partido de gobierno se ha propuesto establecer en Venezuela el sistema comunista, inspirado en los ideales marxistas. Esa es la realidad.

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Lo que denominamos crisis es el exitoso avance a ese sistema de gobierno. Ahora esto no se ha hecho a espaldas del pueblo. Desde el principio los impulsores del Socialismo del Siglo XXI han declarado honestos, francos, diáfanos cuales son sus propósitos. Y ellos tienen el derecho moral y constitucional para hacerlo.

El sistema comunista que se establece en Venezuela no ha llegado en forma impuesta, ni de manera engañosa, como ha sucedido en otros países, que se establece mediante un golpe de estado, o como resultado de una guerra. En Venezuela el Socialismo del Siglo XXI llega gracias a los votos del pueblo, que es su aval para mantenerse en el poder. El actual presidente no lo es porque él se impuso, ni dio un golpe. Obtuvo la presidencia con el voto de la mayoría del pueblo venezolano. Aun cuando se piense que hubo fraude, recuerde que la oposición tuvo representación en todas y cada una de las mesas electorales, así que si hubo fraude, entonces ese fraude fue avalado por los testigos de mesa.

Quienes hemos sido parte de la maquinaria electoral sabemos que luego de cerradas las urnas, se sellan a la vista de todos los presentes, y luego el 51% de las urnas se eligen para abrirlas en presencia de los testigos y se cuenta cada voto emitido. El fraude siempre es posible pero necesariamente es conocido y aceptado por los dirigentes de la oposición, que en el peor de los casos son cómplices entonces.

Hago estas reflexiones para insistir que el Socialismo del Siglo XXI se impone porque una mayoría lo avala con sus votos.

Ahora analicemos la realidad de la oposición y de la sociedad civil.

Como hemos observado, los voceros de estos sectores se han enfrascado en la solución electoral, apostando a que mediante el Revocatorio, o las elecciones del 2019 van a obtener el poder, ya que la crisis económica les regalará a Miraflores. Están equivocados en sus percepciones, la crisis venezolana se vive en la clase media que progresivamente pierde su estatus, sus bien ganados logros. Las clases populares no viven la crisis porque a ellas les fue negado por muchos años las bondades de los recursos que muy pocos disfrutaron.

Las clases populares de vivir en ranchos marginales y sin empleo, pasaron a vivir en urbanizaciones con todos los servicios públicos, y reciben subsidios del Estado. Es cierto que muchos hacen largas colas para obtener productos regulados; pero es que antes ni siquiera podían hacerlas porque no contaban con recursos para adquirirlos. Evocamos tiempos de hace más de veinte años.

Esa inmensa mayoría de venezolanos que jamás tuvo una 4×4, ni televisores planos, ni electrodomésticos digitales, ni tuvieron tarjetas de crédito y no recibieron dólares preferenciales, ni viajaron al exterior, entre otras muchas otras bondades vividas por la clase media; a ellos no les alcanza esa crisis.

Esa inmensa mayoría, que según algunos supera el 50% de la población, no va a estar dispuesta a perder sus beneficios, se llame “clap”, “subsidio”, “Misión Sucre”, “Barrio Adentro”, o cualquier otro programa del gobierno para asistir a la clase popular,  para votar por líderes emblemáticos de la “Cuarta República”, quienes precisamente fueron quienes les negaron por años, según el discurso del gobierno, las bondades que se vivió en los mejores momentos de la “Venezuela saudita”.

La solución pasa por lo electoral, pero previamente hay que educar a la población en lo que realmente significa el Socialismo del Siglo XXI; y más que eso, proponer un programa de relanzamiento de la clase popular, para erradicar la pobreza en Venezuela. Pero no aplicando las medidas económicas propuestas hasta hoy: promover la reactivación económica mediante liberar el dólar, liberar los intereses, liberar los precios, congelar los salarios. La cuarta república en su peor expresión.

Es cierto que aquellas medidas son necesarias, y han dado resultados positivos en otros países, pero ese “capitalismo salvaje” como se le denomina, debe ser aplicado estableciendo simultáneamente medidas de acompañamiento a las clases populares para evitar que nuevamente sean marginadas. Eso se llama justicia social, y distribución equitativa de los recursos del país. Y ese es precisamente el reclamo Divino a los líderes de Israel en Miqueas 2:1 y siguientes; mismo para los de Venezuela del gobierno, tanto como a los de la oposición.

¿Por qué ha calado en el corazón de muchos venezolanos aquello de que “El petróleo ahora es nuestro”? No es casual que exista PDVal, PDVgas comunal, PETROcasa, la gente piensa que el petróleo llega a su casa por intermedio de aquellas empresas. Tú dices que eso es populismo, pero para la gente del barrio es una bendición dada por el comandante eterno.

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Fui invitado a la promoción de un grupo de estudiantes de la Misión Sucre, pidieron les transmitiera un mensaje en aquel inolvidable acto para los graduandos. Toma la palabra uno de los felices participantes del evento y expresa: “Le doy gracias a Dios, y a mi Comandante Chávez, porque hoy obtengo el título de licenciado en educación”. El jamás pudo acceder a la universidad pública, por los motivos que sean, pero hubo alguien que le llevó la universidad a su barrio y pudo estudiar educación superior. Se burlan de la Misión Sucre, quienes estudiaron en ella la admiran y defienden; proponga quitar ese programa a las clases beneficiadas con él para que compruebe el sentir de la gente.

El proyecto de país para resolver la crisis necesariamente debe contener una sólida base de justicia social, y distribución equitativa de la riqueza del país. Que no se quede más en el 10% de la población, que beneficie al 100%. Y ello requiere un cambio de actitud en la dirigencia venezolana.

Revisemos lo que sucede en el marco del pueblo de Dios.

Lo primero que necesitamos aclarar es que Venezuela no es pueblo de Dios, tal y como lo es Israel. Hago esta aclaratoria, para evitar el error de aplicar a la Nación Venezolana mensajes dirigidos al pueblo de Dios. En Venezuela hay una parte de la población que se denomina pueblo de Dios, y otra que no lo es.

¿Cuál es el pueblo de Dios en Venezuela? Todos los que profesan la fe en Jesucristo; a ellos se les denomina “hijos de Dios”,  y quienes son israelitas, es decir descendientes de Israel, que son el pueblo de Dios, así se declara en la Biblia, Juan 1:12, y Éxodo 6:6-7.

¿Qué está ocurriendo en Venezuela? Que quienes gobiernan no representan valores y creencias propias del pueblo de Dios. Persiguen el bienestar de la población, y justicia social, pero con base a doctrinas inspiradas en filosofías ateas, y humanistas materialistas, enmarcadas en lo que se denomina marxismo. Con el agregado de creencias religiosas inclinadas al espiritismo y sus derivados.

Quienes están en el poder profesan doctrinas ateas, mezcladas con prácticas religiosas heredadas de Babilonia. Ello no es reprochable en el marco Constitucional que permite la libertad de conciencia, y libertad de cultos.

¿Por qué entonces estamos en crisis? No existe una crisis nacional, la misma se vive en un sector de la población; ya que el gobierno está imponiendo su sistema político ya antes mencionado, con el aval, al menos electoral, de la mayoría.

Quién está en crisis es el pueblo de Dios, que no ha tomado conciencia de lo que sucede y no ha optado por la conducta inspirada en su norma de fe, la Palabra de Dios. El profeta se lamenta al proclamar la palabra de Dios: “Mi pueblo perece porque le faltó conocimiento”, Oseas 4:6.

Y este es el real problema de Venezuela: al pueblo de Dios venezolano le falta conocimiento, por lo cual perece y el País con él. ¿En que se basa esta afirmación? En el proceder de la población.

Anteriormente se hizo un somero análisis del proyecto de País impulsado conforme al Socialismo del Siglo XXI, y las doctrinas que le sustentan. Entonces es lógico y natural que un marxista, socialista, comunista, ateo, materialista, o revolucionario vote y sostenga ese proyecto político.

¿Lo es para un integrante del pueblo de Dios? Aquí estriba el problema, hay una ignorancia, en dos sentidos: O se ignora los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI; o se ignora la Palabra; y cualquiera que sea es deplorable, y causa del estado de cosas en el País.

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Los líderes religiosos, los ministros de Dios tienen su cuota de responsabilidad ante la realidad del país; unos porque apoyan al actual sistema; y otros porque no orientan palabra en mano a sus congregaciones; alertándoles sobre las verdaderas causas de la situación venezolana.

En una reunión de pastores convocada para orar por la crísis venezolana, expresé sin ánimo de ofender que un cristiano no puede apoyar a un sistema sustentado en el marxismo, que por definición es ateo y materialista; y que practica ritos paganos. Luego del acto, un pastor presente en el mismo manifestó que yo era “escualido”, es decir un “opositor al gobierno”. Sentí un profundo pesar por aquel ministro y la congregación a la que sirve por su ignorancia. Ingora lo que es el marxismo, y sus bases doctrinales; ignora las consecuencias de practicar ritos paganos; e ignora lo que afirma la Palabra de Dios. Y todo eso es fatal. Y no soy “escualido” en ninguna de sus acepciones.

Ahondando en el análisis, diagnosticamos que ni siquiera es el actual sistema quien es responsable de la crisis venezolana. Es una profunda crisis espiritual, en la que se ha cedido territorio a lo que en Efesios 6:12, se denomina huestes de maldad:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Y el territorio cedido no es el Socialismo del Siglo XXI, que es un efecto, la causa es que el pueblo de Dios no esta  cumpliendo su alta misión de ser “la sal de la tierra”, “la luz del mundo”; preservar la tierra, e iluminar al mundo; todo ello con la proclamación de la Palabra de Dios, con el poder del Espíritu Santo.

La Biblia es clara en ello. Uno de los efectos del evangelio cuando impacta a las personas es que produce profundas transformaciones en sus vidas; y ello genera cambios en sus entornos. Es por ello que a medida que el evangelio avanza extendiendo el Reino de los Cielos, el reino de las tinieblas pierde territorio.

Esto sucede en el mundo actual, pero en Venezuela la situación es dramática. Nunca la población venezolana ha sido impactada con el efecto transformador del Evangelio del Reino. Se han hecho grandes esfuerzos para captar “almas”, y muy poco para transformar aquellas en verdaderos discípulos de Jesucristo que conozcan la Palabra, la comprendan y la vivan.

Toda persona que conozca medianamente la Biblia, la historia del pueblo de Israel, y la de la Iglesia sabe que las grandes reformas de la Iglesia, los grandes avivamientos de los pueblos tienen origen en el estudio y puesta en práctica de la Palabra. Ocurrió en tiempos del rey Josías, 2 Reyes capítulos 22 y 23; en los tiempos de Esdras y Nehemías, como en los de Lutero.

¿Cómo superar la crisis? La respuesta se encuentra en la Palabra, la Biblia. Búscala y practícala.

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NO ES SUFICIENTE ORAR PARA SALIR DE LA CRISIS VENEZOLANA

A medida que se agrava la crisis venezolana, igualmente se intensifica el llamado a orar por Venezuela, convencidos del poder de esta devoción espiritual, y porque en la Biblia se reitera la necesidad de hacerlo. Así leemos en Jeremías 33:3: “Clama a mí, y te responderé…”. Un clamor que active el poder de Dios, como refiere la segunda parte del texto antes mencionado: “y te mostraré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.”

¿Cómo se activa el poder de Dios? La Biblia nos enseña cómo. Un texto que por lo general se usa para orar por Venezuela es 2 Crónicas 7:14:

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

El texto destaca como se activa el poder perdonador y sanador de Dios: convertirse de los malos caminos. Pero al utilizar estas palabras para clamar por Venezuela, es conveniente interpretarlas correctamente.

En primer lugar revisemos las circunstancias en las cuales fue pronunciado. Es un momento de gran entusiasmo en Jerusalén, Salomón acaba de culminar la construcción del Templo, que inaugura con una gran celebración la cual dura siete días. El octavo le dedica con gran solemnidad, elevando a Jehová una fervorosa y conmovedora oración, contenida en 2 Crónicas 6:1-42; oída la cual, Dios responde a través de un sueño y le comunica tales palabras, que forman parte del Pacto de Dios con Salomón, pero las mismas están acompañadas de otros conceptos, leamos:

12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; 16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 18 yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.

Como puedes notar, es Dios quien habla con Salomón mediante un sueño, en el que revela su agrado por el gesto del recordado Monarca, y declara algunas maravillosas promesas. Entre las muchas allí contenidas, consideremos la referida al clamor del pueblo:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Algo que resalta, se destaca en el texto, es que las crisis futuras de la Nación de Israel, indicada en la figura de sequía y plagas, es la consecuencia por el pecado del pueblo. Y que para erradicar aquellos males, no solo es necesario orar, clamar, y humillarse; la clave es “se convirtieren de sus malos caminos”.

Para aplicar este texto a Venezuela, o a cualquier país del mundo, es necesario tener presente algunas realidades. He aquí alguna de ellas.

El texto es dirigido directamente a la Nación de Israel, destacado en la expresión “Mi Pueblo”. En el universo, la única Nación que puede ostentar este título es Israel, reiteramos como Nación, ya que “pueblo de Dios” hay regado por todo el mundo, y muchas Naciones poseen una población mayoritaria de hijos de Dios, más no pueden asumir tal designación.

Entonces, la expresión “mi pueblo”, cuando se trata de un país como Venezuela, se refiere a la parte de la población que es pueblo de Dios por ser descendientes directos de Abraham, por vía de Isaac, y a los prosélitos que han abrazado la Ley de Moisés; o a los “adoptados”, por vía de la fe en  Cristo, tal y como expresa Juan 1:12.

A este pueblo, a los israelitas y sus prosélitos, y a los cristianos venezolanos es que se pide “convertirse de sus malos caminos”. ¿Cuáles son los malos caminos a que se refiere el texto? Se refiere a los pecados que como pueblo se practican, desatendiendo las demandas divinas. En  artículo anterior, de este mismo sitio: “Mi pueblo pereció porque le faltó conocimiento” se aborda este aspecto, comentando las palabras del profeta Oseas, he aquí un resumen:

1 Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirán.  Oseas 4:1-3.

Y por si esto fuera poco, añade:

11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio. 12 Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras.

En resumen los males de la Nación, de los que hay que arrepentirse son: Conducta inmoral, Injusticia, idolatría, hechicería, cultos de religiones paganas. Y esto se exige “al pueblo de Dios” no a Venezuela, por quien Dios tiene misericordia pero no es su pueblo estrictamente hablando.

Es decir, lo que Dios demanda para sanar la tierra, lo exige a su pueblo, no al Presidente de la República, ni a los demás representantes de los Órganos Poderes Públicos, ni a la Sociedad Civil Organizada, ni a las cámaras que representan a los empresarios, como tampoco a las organizaciones sindicales obreras. La demanda es para su pueblo, aquella porción de venezolanos que son sus hijos.

Entonces el llamado es para los cristianos venezolanos, y para los israelitas que viven en Venezuela. Sin ser sectarios, porque quienes no creen en Dios, ni le reconocen como Soberano, no están obligados a obedecerle, en el marco de 2 Crónicas 7:14. Para ellos el llamado está contenido en Isaías 55:6-7.

Para visualizar la situación venezolana, hagamos un paneo a lo que ocurre en el Continente. Revisemos la condición socioeconómica de los países de Norte, Centro y Suramérica; excluyamos a los Estados Unidos y a Canadá, que son naciones desarrolladas. Pasemos la mirada desde México, las Antillas, Centroamérica hasta el cono sur. ¿Cuáles son los países que resaltan por escases de alimentos, medicinas, y de servicios públicos, al borde de una crisis humanitaria? Solo tres, uno de los cuales es Venezuela, y hoy día va a la cabeza. El resto de países viven sus crisis pero no al extremo de Venezuela, Colombia por ejemplo, sufre como consecuencia de un conflicto generado por la guerrilla izquierdista y el auge del narcotráfico, pero en aquel País no existe el nivel de desabastecimiento, hambre, falta de medicinas, e ineficacia de servicios públicos, como en Venezuela.

¿Qué motiva esa crisis? Lo explica 2 Crónicas 7:14, apartarse del camino, transitar por veredas que van contra las demandas divinas. ¿Cuáles son esos caminos? Aquellos que alejan de Dios, que son repudiados en la Palabra: injusticia, idolatría, hechicería, cultos paganos, un conjunto que es abominable a Dios.

Es explicable que una persona que no sea “pueblo de Dios” practique religiones paganas, rinda culto a ídolos, y practique cultos abominables; aunque aquello es reprobado, es inaudito, inexplicable, e injustificable que quienes presumen ser hijo de Dios abracen aquellas prácticas, y además “se complacen con los que las practican.”, Romanos 1:12.

En Venezuela hay libertad de cultos, tal y como lo establece la Constitución Nacional, y cualquier persona tiene el derecho de rendir culto según su preferencia y determinación. Artículo 59 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece:

Artículo 59. El Estado garantizará la libertad de religión y de culto. Toda persona tiene derecho a profesar su fe religiosa y cultos y a manifestar sus creencias en privado o en público, mediante la enseñanza u otras prácticas, siempre que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres y al orden público. Se garantiza, así mismo, la independencia y la autonomía de las iglesias y confesiones religiosas, sin más limitaciones que las derivadas de esta Constitución y la ley. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones. El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban la educación religiosa, que esté de acuerdo a sus convicciones. Nadie podrá invocar creencias o disciplinas religiosas para eludir al cumplimiento de la ley ni para impedir a otro u otra el ejercicio de sus derechos.

Pero este artículo no es aplicable al pueblo de Dios, quien está llamado a rendir culto a Dios, y solamente a Él, tal y como se establece en Éxodo 20:1-7. Aunque si está llamado a respetar el derecho de los demás de practicar la religión de su preferencia.

Entonces el pueblo de Dios que habita en Venezuela, cristianos e israelitas, no pueden rendir culto a dioses ajenos, ni practicar cultos paganos, ni adoptar filosofías que contradigan la Palabra, que es abominable, ni complacerse con los que lo hacen, es decir apoyarles.

En este orden de ideas, es legítimo Constitucionalmente que un grupo de venezolanos decida establecer en la Nación el Socialismo del Siglo XXI, promover la Revolución Bolivariana, practicar cultos según sus creencias, y erigir al expresidente como su comandante eterno. Eso no es reprochable en el marco del Estado de Derecho, y según la libertad de cultos imperante en Venezuela. Es el mismo derecho que tenemos los cristianos de proclamar que Jesucristo es nuestro Señor, y los israelitas de indicar que son pueblo de Dios, descendientes de Abraham.

Pero esa libertad constitucional no le da derecho a un venezolano, que se considere pueblo de Dios, de apoyar un sistema ajeno a los principios que sustentan la fe del Nuevo Testamento, y de la Ley de Moisés. Hacerlo, trae consecuencias.

A la luz de lo anteriormente expuesto, releamos 2 Crónicas 7:13-14:

13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

La enseñanza es clara, hay que “convertirse de los malos caminos”, para que sean perdonados los pecados, y se resuelva la crisis. ¿Cuáles son los malos caminos? Apoyar los principios filosóficos de la Revolución Bolivariana ajenos a la Palabra de Dios: ateísmo, materialismo, ocultismo, cultos a dioses paganos, considerar a una persona su comandante eterno, desatendiendo el  Señorío de Cristo.

Sobre este último particular, reiteramos, un venezolano tiene el derecho de profesar aquello, y es legal. Pero un hijo de Dios, un venezolano que se considere hijo de Dios, no puede asumirlo porque va contra lo que establece la Palabra de Dios.

3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. 4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Antes de las conclusiones es conveniente aclarar un aspecto, para no crear falsas interpretaciones. Cuando nos referimos a que no hay que apoyar a los principios filosóficos del Socialismo del Siglo XXI y de la Revolución Bolivariana, alguien puede interpretar que estamos llamado a volver al sistema imperante en los días previos a la Quinta República. No, ese no es nuestro llamado, la Cuarta República se desvió igualmente por los mismos senderos, y los resultados son evidentes; eso igualmente analizamos en artículos anteriores. Nuestro criterio es que la Quinta República aparece en la escena a causa del fracaso moral, y espiritual de la Cuarta.

No estamos contra la Revolución Bolivariana, ni contra el Socialismo del Siglo XXI como proyecto social y político; nuestra advertencia es la de no cultivar aquellos principios que atenten contra nuestra fe, la fe en el Dios de Abraham, los Patriarcas, Padre de nuestro Señor Jesucristo; y las demandas de la Palabra de Dios.

A todos los venezolanos, independientemente de sus creencias el llamado divino es:

6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Isaías 55:6-7.

Como sabemos por lo que nos relata la historia, los personajes eminentes, quienes están en el poder, necesitan hombres de Dios que les aconsejen sabiamente, y les conduzcan con la Palabra. No es cuestión de repudiarles, sino de entender que sus principios y valores son diferentes a los nuestros, y que según la demanda bíblica es urgente hacerles entender el plan de Dios para sus vidas, demostrarles que dice la Palabra: “Bienaventurada la Nación cuyo Dios es Jehová, Salmos 33:12.

He observado por las redes sociales sobre un movimiento en los Estados Unidos de Norteamérica que ha comenzado a orar por Al Qaeda, e ISIS, movimientos islámicos de gran presencia mundial. Esa actitud es la aconsejada reiteradamente en la Biblia. Los hijos de Dios en Venezuela tenemos que comenzar a clamar en la forma correcta.

ORAR POR ISIS Y ALQAEDA

Llamado de Voces de los Mártires para orar por ISIS y Alqaeda.

Igual llamado hay que hacer en Venezuela, para clamar por los promotores de la Revolución Bolivariana, y del Socialismo del Siglo XXI; tanto como por aquellos que caminan por senderos errados, y compartirles de Jesucristo a los fines de que se rindan ante Él,  y luchen para extender la paz que produce el evangelio del reino. Todos deben estar incluidos al orar por Venezuela, no condenarles, ni rechazarles, sino orar para que sean conmovidos por el mensaje del evangelio del reino.

En conclusión, dos clamores hay que elevar para superar la crisis venezolana, una acción determinante para su solución:

A los cristianos: “arrepentirse de sus malos caminos”, en caso de haberse desviado, humillarse y orar, en ese orden. Para que le sean perdonados los pecados, y la tierra sanada; según 2 Crónicas 7:14. Respecto de los gobernantes: Clamar para que se arrepientan y abandonen sus malos caminos, como expresa Jeremías 33:3. Pedir que ellos procedan tal y como declara Isaías 55:6-7.

Un gran desafío para el pueblo de Dios en Venezuela. Dios conceda discernimiento espiritual, y poder en la oración.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org,
  • Apuntes personales,
  • Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
  • Imágenes: Google.

PERFIL DEL LIDER QUE SE NECESITA EN VENEZUELA PARA EL CAMBIO

En Venezuela hasta hoy ha faltado un liderazgo que canalice sabiamente a la población venezolana hacia la resolución definitiva de la crisis. Como se sabe, para elegir el tipo de liderazgo con las habilidades y condiciones que le permitan guiar a la gente hacia la salida de un conflicto, es imprescindible diagnosticar las causas, consecuencias, y alternativas de solución de dicho conflicto. Con este diagnóstico en manos es posible determinar quién, o quienes, son capaces de gerenciar la salida.

Partamos del diagnóstico. ¿Cuál es la crisis que se vive en Venezuela? ¿Qué la origina? ¿Cómo propiciar soluciones viables? Hay un consenso general acerca de que la crisis venezolana es un problema de valores. Eso lo hemos analizado en escritos anteriores.

¿Qué entendemos por crisis de valores? ¿Qué significamos cuando decimos que en Venezuela hay crisis de valores?

Saca tus propias conclusiones. ¿Qué es “valor”?

Se considera “Valor” a aquellas cualidades o características de las personas, o de las instituciones, seleccionadas de manera libre, consciente, que sirven para orientar los comportamientos y acciones en la satisfacción de sus necesidades. Los Valores son guías que orientan la conducta y la vida de cada individuo, de cada grupo social.

El valor se refiere a una excelencia, a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. La práctica del valor desarrolla la excelencia personal, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad.

Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son pautas que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dirigen la conducta, la vida de cada individuo y de cada grupo social. La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan de ella, cada persona se convierte en un promotor de Valores por la manera en que vive y se conduce.

De los párrafos anteriores puedes obtener tus conclusiones acerca de la crisis venezolana; seguramente has concluido que ciertamente es un problema de valores, de no alinear la vida conforme a las excelencias que hemos asumido como valores: la honestidad, la justicia, equidad, responsabilidad, amor al trabajo, cooperación, entre otros muchos.

¿Cómo hemos adquirido esos valores? Al adoptar la fe cristiana como estilo de vida. Por vía de la Iglesia Católica, que agrupa la mayoría de venezolanos; o por las Iglesias Evangélica que hacen vida en el País. Significa esto que cerca de un ochenta por ciento (80%) de la población venezolana es cristiana, siendo como se dijo la Iglesia Católica mayoritaria.

Si estás de acuerdo con esta línea de pensamiento, entonces ya tienes una conclusión, que la crisis de valores nace en una crisis de fe en los que practican el cristianismo.

Digámoslo de otro modo, la crisis venezolana es porque los cristianos no practican los valores que profesan. Y cuando nos referimos a cristianos, no hacemos diferencia entre católicos y evangélicos, ya que por definición de principios, ambos grupos son cristianos. O al menos así se definen.

Vista la situación de esta manera, gerenciar la crisis venezolana, liderizar los cambios requeridos va más allá de lo económico, constitucional o político.

Veámoslo así:

La crisis no es por falta de recursos financieros porque Venezuela cuenta con ilimitados recursos naturales, como para convertirla en potencia mundial; ni es por una legislación deficiente porque se posee una Constitución que garantiza los derechos a la población, y códigos de procedimientos bien articulados para mantener los procedimientos encausados a producir sentencias con equidad y justicia; no es político debido a que se permite la organización y funcionamiento de agrupaciones con tales fines, se han realizado actos electorales con frecuencia durante los últimos años, y en los actuales momentos se debate la posibilidad de otros más.

Con base a lo anterior nos preguntamos. ¿Cómo gerenciar la crisis venezolana?

Entonces, como la crisis venezolana es de valores, hay que conducir a los venezolanos a un reencuentro con su fe, con su identidad, con sus valores. Y eso lo puede hacer una persona, o personas, consustanciada, comprometida, practicante de la fe cristiana. De la fe enraizada en la Biblia, la Palabra de Dios.

La Biblia ofrece detalles de cómo líderes conscientes de su rol condujeron a pueblos en crisis más severas que las vividas en Venezuela, y las superaron. Pero los líderes que muestra la Biblia son diferentes a los nuestros. No estaban buscando las posiciones que alcanzaron, ni fueron aceptados en principio por las gentes. Muchos se resistieron al llamado a ser líderes porque tenían otras prioridades.

Un personaje que propició una profunda renovación en el pueblo, tal y como lo relata la Biblia es Josías. Un joven rey de Israel. La nación de Israel vivía una crisis de valores de proporciones inauditas. Una imagen refleja esta realidad:

1 De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel.  3 Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalén. 5 Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira. 7 Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel; 2 Reyes 21:1-7.

Baal

Israel atravesaba una de sus peores crisis de valores, debido a que había dado la espalda a Dios, rindiendo culto a dioses ajenos, y practicando ritos abominables. Ante este cuadro horroroso, surge la figura del rey Josías, del cual se dice:

1Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 2 Reyes 22:1-2.

A los dieciocho años, movidos por la piedad inculcada por su madre, y consejeros del reino, decide reparar el templo que estaba en ruinas. En el proceso de remodelación encuentran entre las ruinas el Libro de la Ley, el cual es llevado de inmediato al monarca. Este pide le sea leído y cuando escucha las demandas de Jehová, y se da cuenta, toma conciencia, de que sus caminos no se ajustan a lo que pide Dios se conmueve intensamente, y pide dirección para enmendar. Observa el resultado:

16 Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; 17 por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18 Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 19 y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20 Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta. 2 Reyes 22:16-20.

Luego de esto, el rey decide convocar a la Nación para que retorne a Dios, hecho que propició una renovación espiritual entre los hijos de Israel. Nota lo que hace Josías:

1 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 2 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. 3 Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto. 2 Reyes 23:1-3.

El relato continúa detallando las acciones del rey, y el resultado de sus reformas. Mira lo que de Josías se dice:

25 No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual. 2 Reyes 23:25.

Las crisis de fe, las crisis de valores pueden ser resueltas por hombres conscientes de su realidad, y temerosos de Dios. Personas capaces de romper con el estatus quo, la realidad imperante; romper los paradigmas, los modelos paganos impuestos; hacer un llamado para retornar a los valores, la fe, los principios contenidos en la Biblia, la Palabra de Dios.

Esa persona existe ya, Dios la ha venido forjando, preparando para que asuma la renovación de Venezuela. Así como cultivó a José desde la cisterna hasta el palacio de Faraón, pasando por la esclavitud, la injusticia, la cárcel; como a Moisés que le sacó del palacio de Faraón y le llevó al exilio, a pastorear ovejas por el desierto; como Pablo, con quien tuvo un encuentro camino a Damasco, y le cegó temporalmente para abrir su visión espiritual; esa persona va a propiciar un reencuentro con la fe ancestral de los cristianos venezolanos, un reimpulso de los valores característicos de nuestra cultura.

Esa persona va a convocar al pueblo de Dios para acometer las reformas anheladas y urgentes.

En esto Dios da sorpresas. Elige en los lugares insospechados. A un rey de Israel, detrás de un rebaño de ovejas, del cual ni fu propia familia lo valoraba para tal fin, el ilustre Rey David; 1 Samuel 16:1-13; a una heroína en el harén de un rey Persa; Ester 4:10-17; a un enemigo de la fe, para convertirle en apóstol de los gentiles, Pablo, Hechos 22:1-11.

La persona elegida es temerosa de Dios, que cultiva y practica los valores, principios, y normas inspirados en su Palabra; alguien capaz de convocar y conducir una verdadera renovación espiritual y moral en Venezuela.

Tal vez tu estas en ese plan divino. Dice Jehová, nuestro Dios:

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;

Sí, Señor, hazlo pronto.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway,
  • Definiciones y datos históricos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.