SALIDA A LA CRISIS VENEZOLANA, ESTÁ EN LA BIBLIA

Pero hay que saber escudriñar.

Considerando el contexto venezolano la Biblia explica  las causas de la crisis, sus consecuencias,  e igualmente tiene mucho que aportar sobre cómo enfrentarla, y superarla.

¿Por qué hacemos esta afirmación?

Creemos que la Biblia es la manifestación de Dios para el hombre a través de la cual se revela a sí mismo, al acto creador del cielo y de la tierra, así como el origen del hombre, su desarrollo,  y su destino final.

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Conocida también como la Palabra de Dios, contiene instrucciones sobre cómo lograr una vida de calidad, por ello la insistente demanda de guardar, obedecer, practicar sus enseñanzas.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Deuteronomio 6:6-9.

La lógica de esta demanda es que la Biblia es un manual de instrucciones para la vida; en la medida que se leen y practican sus enseñanzas, en esa misma medida tendrás mejores resultados en lo que haces.

Por ejemplo, en Éxodo 20:15 se establece: “No matarás”. Este no es un precepto religioso, es una norma de convivencia. Respetar la propiedad de otros es un derecho humano, una responsabilidad ciudadana, un valor moral primordial, y una actitud loable, una virtud.

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En Levítico 19:18 se demanda: “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo.” Amar al prójimo es una norma socialmente aceptada, y aconsejada; y el amor propio, o autoestima, es un tema ampliamente tratado en psicología por sus implicaciones en el individuo. Amar al prójimo y anarse a sí mismo, son equivalentes.

En realidad la Biblia no es un libro de religión, es un tratado que contiene recomendaciones de Dios para ser feliz, vivir bien, disfrutar la vida.

Para comprender, valorar y practicar la revelación contenida en ese maravilloso libro, es imprescindible creer en su autor, y tener una relación personal con El; así como el uso de la sabiduría, inteligencia, conocimiento, y razonamiento lógico de los cuales hemos sido dotados.

Quienes no creen en Dios, la Biblia es considerada un conjunto de mitos copiados de culturas ancestrales, y relatos de hechos ocurridos en un pequeño territorio del Medio Oriente. Sin embargo, ponen en práctica sus instrucciones, y les va bien.

Escribimos estas notas dirigidas  a a quienes creen en Dios, y aceptan la Biblia como su Palabra.

Nuestra perspectiva es que el creyente necesita conocer, comprender, y practicar las enseñanzas del Sagrado Libro, con el objeto de aclarar el por qué suceden las cosas, y saber cómo desenvolverse en un mundo con tantos desafíos.

Al escribir sobre este particular tenemos en mente la recomendación “volvamos a la Biblia”. Este libro es maravilloso, te vas a recrear en su lectura.

La Biblia, versión RVR60, contiene 66 libros, 1.189 capítulos, y 31.104 versículos. Como algo curioso el capítulo más corto es Salmos 117, y el más largo el 119. Entre estos está el capítulo central, Salmos 118; y el versículo central, Salmos 118:8.

En este particular libro, vas a encontrar:

  • Aventuras de fe: Génesis 12:1-20
  • Historias: Génesis 31:1 hasta 50:26
  • Romance: Génesis 24:58-67
  • Grandes Batallas: Josué 7:1-25
  • Vivencia de liberación: Salmos 40:1-17
  • Consejos para la vida: Libro de Proverbios
  • El secreto de la prosperidad: Deuteronomio 28:1-14.
  • Grandes desafíos: 2 Crónicas 7:13-14
  • Expresión de amor: Juan 3:16
  • Esperanza cierta: 1 Tesalonicenses 4:13-18

Adopta un método de lectura para que disfrutes los beneficios que te ofrece la Biblia.

Lee tres capítulos diariamente, en promedio, en un año habras leido toda la Escritura. Un capítulo se lee en 5 minutos, promedio, invirtiendo 15 minutos diarios conocerás la revelación de Dios para el resto de tu vida.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11.

Comienza leyendo tres capítulos diarios, y conoce los pensamientos de Dios para ti.

Comenzamos afirmando que la Biblia tiene la salida a la crisis venezolana, y de cualquier nación del mundo, por lo cual hay que escudriñar las Escrituras, pero hay que saber escudriñar.

En sucesivos escritos trataremos temas de la vida cotidiana desde una perspectiva bíblica.

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LA CRISIS TIENE SU EXPLICACIÓN Y SU SALIDA

Ante el dolor que aflige a la población por la crisis que se vive, recorriendo las calles al ver una creciente población desampara, dispersa, lentamente menguando a causa del hambre, en lo íntimo de sus corazones muchos venezolanos se preguntan:

2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? 3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

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Preguntas de alguien muy cercano a Dios, que le conoce por mantener una estrecha relación con Él, que es testigo de su inmenso amor, de su gracia, de su interés por los desvalidos, y sobre todo de su capacidad para resolver las crisis más severas, de cambiar el curso de los acontecimientos con un simple gesto.

¿Por qué tardas tanto Dios en oír nuestras plegarias, y no respondes?

Aquellas palabras más que enojo, reclamo o reproche, duda, o rechazo, surgen de un corazón dolido por el sufrimiento de su pueblo, de sus hermanos; quien así pregunta es un siervo de Dios, que le conoce y anhela una definición suya a corto plazo.

Ante aquel clamor del siervo, Dios responde:

5 Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. 6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. 7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. 8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.

 La respuesta Divina ante el clamor del siervo de Dios es diametralmente opuesta a lo esperado. La solución a la severa crisis es otra peor. Una nación poderosa se encargará de hacer justicia, los caldeos.

¿Quiénes son los caldeos? Es una referencia a los babilonios, el poderoso imperio antiguo que conquisto a gran parte del continente europeo, del medio oriente y de África del Norte.

En anterior escrito hemos referido que nuestros maestros y profesores enseñan que el Imperio Babilónico conquistó al mundo por su poderoso ejército y las estrategias de sus emperadores, mencionando a Nabucodonosor como uno de ellos; sin embargo la Biblia revela que ese imperio surge debido a los planes Divinos. Dios dirige el curso de la historia, de los acontecimientos en los pueblos.

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El Imperio Babilónico; es la cabeza de oro de la estatua de Nabucodonosor, descrita en Daniel capítulodos.

Los babilonios son usados para dar una lección de vida a su pueblo, en el momento de la intervención de los caldeos en la escena es horrenda, más se entiende en el contexto de lo que Dios estaba trabajando con su pueblo. Muchos siglos alguien escribió:

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Hebreos 12:11.

Y no hubo gozo en Israel cuando Dios respondió el clamor del siervo, tiempo después comprendieron las razones, los porqués de lo acontecido. Todo es para bien acuñó Pablo más tarde en su carta a los Romanos.

Oída aquella forma de actuación Divina, el siervo nuevamente se dirige a su Señor y respetuosamente pregunta:

12 ¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, 14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne? 15 Sacará a todos con anzuelo, los recogerá con su red, y los juntará en sus mallas; por lo cual se alegrará y se regocijará. 16 Por esto hará sacrificios a su red, y ofrecerá sahumerios a sus mallas; porque con ellas engordó su porción, y engrasó su comida. 17 ¿Vaciará por eso su red, y no tendrá piedad de aniquilar naciones continuamente?

Los siervos de Dios ante las crisis, las tragedias, las angustias del pueblo producto de la acción Divina sufren triplicado. Al serle revelado aquello por venir, cuando se materializa la disposición Divina, y luego al ver la secuela de resultados; peor aún por el sufrimiento sobrevenido por algo de lo cual no es responsable, porque ha advertido incesantemente la inminencia de la intervención Divina y el pueblo hace caso omiso.

Los verdaderos siervos de Dios “luchan” con Dios intercediendo por el pueblo, por sus ovejas, y padecen con ellas. En esa tarea vemos a Moisés, intercediendo innumerables veces por su pueblo, por su amado redil que una vez le fue entregado para guiar a mejores tierras; aunque el mismo pueblo no le comprendía, ni valoraba su paciente tarea.

Dios nuevamente aclara las cosas:

2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Es decir la tragedia por venir avanzará inexorablemente porque Dios la ha determinado. Y ¿Por qué esa determinación?

Quien dialoga con Dios en esos términos es Habacuc.

No se sabe cuándo Habacuc predicó, pero la referencia al ascenso y el avance de los caldeos, Habacuc 1:6-11, lo ubica entre mediados y finales del siglo VII a. C. Tal vez durante el reinado de Joacim, 609–598 a. C, debido a que durante su reinado los babilonios estaban creciendo en poder.

Los babilonios marcharon contra Jerusalén en 598 a. C. Joacim murió en aquella época y su hijo de 18 años de edad, Joaquín, asumió el trono. A la llegada de los babilonios, la juventud y la falta de experiencia de Joaquín no fueron capaces de enfrentarse a las fuerzas caldeas.

Los siguientes capítulos de este esclarecedor libro, de solo tres, revelan la causa de aquella tragedia Nacional. No es producto de la ida de Dios, tampoco es un castigo Divino contra su amado pueblo, sino una consecuencia del desapego de Israel hacia su Dios, Jehová el Dios de los ejércitos.

En aquel pequeño libro, pequeño por lo corto, se destaca en forma prominente una frase que luego retoma san Pablo y enciende la llama de la Reforma de Lutero:

He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Habacuc 2:4.

Mas el justo por la fe vivirá, es una nota de aliento para Israel en su trágica circunstancia, y lo es hoy para cada uno de los venezolanos que tienen en Jehová su confianza.

Israel pasó por muchos días aciagos, momentos en los que ha experimentado la crueldad humana en su máxima expresión, sin embargo Dios, Jehová su Dios, el Dios de Israel, les ha colmado de su amor, de su gracia, de su protección, y hoy ese maravilloso pueblo, allá en Medio Oriente, rodeado de adversarios es una perfecta demostración de que Dios cumple sus promesas.

Dios prometió a Israel:

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Génesis 12:3.

Hoy vemos cumplida esta y las muchas otras promesas decretadas por Dios para ese pueblo

Nosotros hemos sido bendecidos por Israel, de sus entrañas nace el Mesías libertador, Jesucristo por quien tenemos vida eterna.

Asumiendo como nuestras las palabras Divinas, en virtud de que nos consideramos hijos de Dios, herederos de la promesa dada a Abrahán, por la fe en Jesucristo, estamos seguro que espera a Venezuela día de gloria en las que de esta mísera situación emergerá como una potencia mundial para  llevar el mensaje de paz, reconciliación y vida eterna a todas las naciones de la Tierra.

Mientras llegue ese anhelado día, el pueblo de Dios venezolano, ese remanente fiel a la Palabra tiene una inconmovible e irrevocable promesa:

El justo por la fe vivirá.

Tal vez la situación se agrave, la crisis avance, las condiciones empeoren, entonces ante semejante estado de cosas vamos a fortalecer nuestra fe, y a incentivar que muchos otros venezolanos renazca aquella esperanza, no como mecanismo de evasión sino de certeza de que “si Dios es con nosotros, quién contra nosotros”.

Habacuc culmina su libro con estas palabras:

16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Mismas que en estos momentos hacemos nuestras, confiando que pronto vendrá la solución Divina, y el justo por la fe vivirá.

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Dios bendiga a Venezuela.

Fuente.

Biblia: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com

Datos históricos, conceptos: Wikipedia

Imágenes: Google

Notas personales

ESTRATEGIA PARA ENFRENTAR LA CRISIS VENEZOLANA

Lo que pasa en Venezuela es algo que sorprende, desconcierta y desanima; realidad que mantiene a la población en un estado de zozobra, angustia, temor, frustración, trayendo como consecuencia un estado general de ansiedad.

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Los últimos acontecimientos revelan que la crisis venezolana avanza por caminos inciertos, en los que no se vislumbra una salida clara.

Estado de la crisis.

De un País radicalizado hemos avanzado hacia una atomización que complica las opciones para un dialogo, una salida consensuada, negociada.

Hemos apreciado que en pocos meses el bloque conformado por la Revolución Bolivariana, anteriormente compacto, se ha fraccionado. El Gran Polo Patriótico se ha dividido entre los que promueven la Constituyente; quienes defienden el legado del “Comandante Eterno”; y los pequeños partidos ajenos al principal partido gobernante. Y lo más destacado es que la Revolución Bolivariana perdió el afecto de las grandes masas populares que ayer arrollaban a lo largo y ancho del País.

Por lado de la oposición, las cosas no son auspiciosas. Hay grupos de poder que promueven participar en las elecciones propuestas por el Gobierno; otro grupo opuesto a tal alternativa; otro grupo considera que hay que aumentar la presión en las calles; y otro pequeño, desde el exterior, sugiere ir a las armas, como se lee en algunas cadenas que circulan en las redes..

En medio de los dos grandes bloques, está una inmensa mayoría de Venezolanos, quienes padeciendo la crisis humanitaria más cruel, jamás vivida, manifiestan estar decepcionados porque tanto unos, como los otros no han cumplido las promesas vociferadas para captar sus votos.

Esta incertidumbre, acerca de cómo se resolverá la crisis venezolana, y las carencias de alimentos, medicinas, seguridad, y servicios públicos eficientes, mantiene a la población en un estado de tensión emocional, con las graves consecuencias para la salud mental y física.

Medidas para enfrentar la crisis.

¿Qué podemos hacer para sobrevivir frente a esta grave crisis? Propiciar tu salud emocional, porque de ella depende tu salud integral y calidad de vida.

Ante todo este panorama tan frustrante e incierto, existen múltiples opciones para sobrellevarlo.

Una buena medida es dosificar el uso de las redes sociales, porque ellas que son una inagotable fuente de información, generan mucha ansiedad y grandes frustraciones. Es que hay personas, grupos y organizaciones que manipulan los titulares para ganar seguidores y likes; con “información engañosa”.  Es frecuente leer titulares como: “Se desmorona el Gobierno, el Gobernador tal renunció a su cargo”. Cuando se lee el texto de la información, resulta que aquel gobernador renunció, pero para postularse a la Asamblea Constituyente. El ávido lector queda al borde del colapso por que se le genera una expectativa incierta.

Otro titilar frecuente es “Le dio hasta con el tobo”, resulta ser un discurso en la Asamblea Nacional, o una entrevista televisada; que como se sabe son escenas mediáticas porque los actores luego se van a tomar un “cafecito” al salir del escenario.

También es conveniente fortalecer los valores espirituales como la fe, la paciencia, la esperanza; aspectos que no van a resolver lo que no dependen de ti; pero te permitirán enfrentarlo con actitud optimista, positiva, constructiva. Te darán “paz en la tormenta”, para que seas asertivo al momento de tomar decisiones.

Otra opción es aceptar como un hecho cierto  que Dios está en control, gerenciando la crisis,  y que en el momento preciso va a accionar la solución  conforme a su sabiduría y potestad. Tal y como se nos revela en la Sagrada Escritura.

Para poder ver en acción el poder de Dios hay que “abrir los ojos espirituales”, como ocurrió con el siervo del profeta Eliseo, relato que puedes leer  en el capítulo seis del libro Segundo de Reyes, 2 Reyes 6:8-23.

Una medida adicional para enfrentar esta dramática circunstancia que vivimos es adoptar la actitud de Pablo, revelada en Filipense 4:12-13, DHH:

12 Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. 13 A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.

Esto no significa que seamos indiferentes, o que evadimos nuestra responsabilidad. Cada uno decide su curso de acción, sin embargo sea cual este sea, necesitamos racionalidad, criterio objetivo, mente clara, actitud constructiva.

Aviva tu fe y esperanza.

Mira dentro de ti, valora aquellos principios inculcados desde tu niñez, y recuerda:

1 Pacientemente esperé a Jehová,  Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.

4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.  Salmos 40:1-4- RVR60.

La Paz sea contigo.

Fuente:

LA ORACIÓN QUE HIZO ARREPENTIR A DIOS

La crisis que atravesamos en Venezuela y que en estos días se agudiza ha inspirado al pueblo de Dios a intensificar su clamor por Venezuela consciente de que Dios tiene la respuesta.

Ante esta realidad es conveniente saber que hay oraciones las cuales pueden hacer que Dios se arrepienta y cambie una determinación; veamos.

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Después de tres meses de haber salido de Egipto, el pueblo de Israel llega al desierto de Sin, frente al Monte Sinaí, Éxodo 19:1-2; allí acampa y Dios convoca a Moisés para un encuentro en la cumbre de aquel monte con el objeto de instruirle sobre los principios en que se basaría su relación con el pueblo de Israel.

Allá en la cumbre del Sinaí Moisés recibe las normas de convivencia del pueblo, que son los principios de la Constitución de Israel; se dictan los Diez Mandamientos, una serie de leyes relacionadas la justicia, así como algunas advertencias acerca de cómo conducirse en la tierra prometida.

Uno de aquellos encuentros entre Dios y Moisés es por cuarenta días, Éxodo  24:18, en dicho encuentro Moisés recibe instrucciones acerca del  culto, la construcción del Tabernáculo, los sacerdotes; y otros aspectos relacionados con la devoción de Israel.

Como Moisés tarda en bajar del monte, el pueblo entra en crisis, se acercan a Aarón, el hermano de Moisés, a quien le exponen que se sienten desamparados y sin quien les guíe, así que le piden les “haga” unos dioses para que les conduzca. Éxodo 32:1.

Ante tal solicitud, Aarón procede a complacerles y determina una estrategia que culmina en la adoración a un becerro de oro, Éxodo 32:2-6.

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Dios que es consciente de todo cuanto ocurre en el campamento de Israel mientras habla con Moisés, se dirige al Caudillo, le hace saber su indignación por la actitud del pueblo y le formula una honrosa promesa:

7 Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. 9 Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Éxodo 32:7-10.

Ten en cuenta lo siguiente para comprender la postura Divina:

No había trascurrido seis meses desde que Dios libera al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Ellos son testigos presenciales de los innumerables milagros Divinos que se activaron para propiciar su libertad: diez plagas, el paso por el Mar Rojo; en el desierto recibieron agua provista milagrosamente, e incluso el “pan del cielo”, el maná que comieron hasta llegar a la tierra prometida.

Desde su salida de Egipto una nube va delante de ellos para guiarles por el desierto, nube que les ilumina y abriga con su calor en las heladas noches de aquel inhóspito paraje, Éxodo 13:21, nube que colocándose entre el pueblo y el ejército egipcio impide que les alcance, 14:19; nube que era la manifestación de Divina en su recorrido, Éxodo 16:10.

Lo que los israelitas vieron y vivieron en carne propia no fueron estrategias militares convencionales para derrotar a un enemigo, ellos sabían que un ser humano como Moisés, a pesar de los prodigios que protagonizó, no tenía el poder para hacerlo, sino que era emisario e instrumento Divino en aquella guerra no convencional.

Además Moisés reiteradamente insistió en que actuaba como emisario de Dios, él nunca se atribuyó algún poder especial y personal en todo cuanto hizo.

Así pues que es incomprensible que aquella gente, ante la ausencia del Patriarca olvidase la acción protectora y salvadora de Dios, y decidiera optar por “construirse” un becerro de oro y declarar que aquella creación suya era el dios que iría delante de ellos.

Es decir, un pedazo de oro convertido en la figura de becerro era su dios, olvidando que pocos meses antes precisamente una de las diez plagas, la quinta fue contra el ganado egipcio, Éxodo 9:1-7, con lo cual derrota al dios egipcio “Apis”, una deidad con figura de toro, el dios de la fertilidad.

La idolatría es la actitud más reprobada y rechazada por Dios porque insensatamente el hombre pone en lugar de Dios a un objeto, desafiando la lógica tanto como los dos primeros Mandamientos, Éxodo 20:1-6.

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Culto a la diosa semiramis.

Por ese motivo, y por la insistente rebeldía del pueblo Dios propone un castigo ejemplar: exterminarles; y una honrosa propuesta: hacer de la descendencia de Moisés  una nación grande, Éxodo 32:10.

¿Cuál fue la reacción de Moisés? Una reacción consecuente a su persona, y a la responsabilidad que le había sido concedida, eleva: una oración al Cielo la cual hizo que Dios se arrepintiera.

Veamos la oración de Moisés:

11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.

Observa detenidamente esta oración, analiza el argumento de Moisés, fíjate que ni siquiera se refiere a la oferta Divina de hacer una nación grande de su descendencia.

¿En que basa Moisés su oración? En Dios mismo, en su soberanía, en su poder, en las promesas dadas a sus ancestros.

Luego en tono respetuoso ruega a Dios que cese su ira contra el pueblo, y que se arrepienta del mal que estaba dispuesto a ocasionar entre los idólatras hebreos.

¿Recuerdas el primer encuentro de Moisés con Dios en el desierto? Aquel encuentro es narrado en el capítulo tres de Éxodo, desde una zarza ardiendo Dios se revela al errante pastor de ovejas. Que diferente es Moisés, como ha cambiado. El roce con el Dios de Israel ha propiciado aquella metamorfosis. Una vez más el hombre es probado y resulta airoso; siglos más tarde Santiago declara: “Bienaventurado el varón que soporta la prueba…”, Santiago 1:12.

Aquella fervorosa oración obra un milagro sin precedente, determina que Dios “se arrepienta” de su propuesta inicial, cambia su actitud.

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Es importante destacar que “arrepentimiento” significa cambio de actitud, cambio de dirección, cambio en la manera de pensar.  Dios no se arrepiente al estilo que se pide al hombre, porque Dios no peca.

En varios momentos descritos en la Sagrada Escritura vemos a Dios cambiando alguna determinación suya propiciada por el proceder humano.

En el caso que no ocupa, Dios cambia su determinación a petición de Moisés. En el relato que sigue a este incidente, vemos a Moisés descender del Sinaí, vive la escena del “becerro de oro”, igualmente se conmueve y llena de ira, procede a destruir el becerro, y narra al pueblo lo que Dios se proponía por su actitud. Una vez el pueblo entra en conocimiento de lo que estuvieron a punto de vivir se llenan de temor, y se comprometen a obedecer las demandas divinas.

De todos modos la consecuencia es inevitable; todo acto de rebeldía, desobediencia, acarrea su costo, y aquel no se hizo esperar, Éxodo 32-30-35.

Este relato nos ilustra como una persona puede lograr que Dios cambie el curso de los acontecimientos, aún más que cambie una sentencia, una determinación suya. La metodología es sencilla, Él la reitera en la Biblia, es ampliamente conocida y repetida entre el pueblo de Dios:

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

Cuando evaluamos la condición de Venezuela, notamos que no es un “becerro de oro”, un ídolo, al que se le rinde culto; se han “construido” varios, desplazando a Dios del corazón de los venezolanos. La imagen de alguna deidad, un líder carismático a quien se concibe como “eterno”, una ideología, una organización religiosa.

Haz una revisión introspectiva, sinceramente reconoce qué está en primer lugar, antes de Dios, y así ya sabes cuál es tu “becerro de oro” que tienes que erradicar de tu corazón.

Por otra parte, Venezuela necesita intercesores que como Moisés puedan cambiar el curso de la historia.

Es decir personas que reconozcan la soberanía y el poder de Dios, así como que conozcan sus promesas, contenidas en la Sagrada Escritura; pero que aquello no sea una postura religiosa, ni una formula ritual; sino la vivencia de una persona que camina con Dios día tras día, y que con frecuencia asciende a “la cumbre” para hablar personalmente con Dios.

Una persona humilde, modesta, sincera, sensata, mansa, sin ambiciones de poder.

Dios está cambiando el curso errado por el que se ha encauzado al País en el ámbito político, socioeconómico, religioso, y fundamentalmente el espiritual.

Ya veremos un despertar espiritual, es algo que se comienza a sentir.

Sigamos orando por Venezuela, ya veremos la respuesta.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

  • Biblia: VersiónRVR60, tomada de biblegateway.com
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

RESTITUIR EL ORDEN CONSTITUCIONAL

Nuevamente se caldean las calles venezolanas que son escenarios de una batalla entre hermanos, propiciada por motivos ampliamente analizados en escritos anteriores.

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En el ámbito político y legal se habla de una supuesta ruptura del hilo constitucional.

Ante este escenario el pueblo cristiano necesita pronunciarse seriamente, y asumir el rol que le corresponde y que está abundantemente documentado en la Palabra de Dios.

Considero que como pueblo de Dios, no es el momento de salir a la calle y tomar partido en aquella confrontación, porque esa acción es contraria a la Palabra de Dios.

En momentos como estos antes de salir a la calle, el pueblo de Dios necesita ir a los templos, o reunirse en sus casas, no a esconderse de la realidad, ni eludir su responsabilidad; sino a humillarse y clamar para que Dios el Soberano tenga misericordia del País y ponga fin a esta dolorosa circunstancia que vivimos.

Esa acción es la que en innumerables momentos el pueblo de Dios ha tomado como medida extrema, así se registra en la Palabra.

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Es lo que hizo Ana, cuando comprendió que solo la acción Divina resolvería su caso, y se fue al santuario a orar, 1 Samuel 1:9-10; es la reacción de Ezequías rey de Judá cuando rodeada Jerusalén por el poderoso ejército babilónico se dio cuenta que no podía soportar el asedio, 2 Reyes 19:1; y de la Iglesia en Jerusalén cuando arreciaba la persecución y Pedro fue encarcelado, Hechos 12:5.

El resultado de aquellas súplicas demuestra lo apropiado de su puesta en práctica, puedes leer las respuestas en el contexto de los textos mencionados. Si el nombre de Samuel te es familiar, entonces necesitas recordar que es el resultado de una fervorosa oración.

¿Por qué me atrevo a proponer semejante estrategia? Por dos motivos, el primero por los evidentes resultados mostrados en la Palabra de Dios, por mi experiencia personal, y seguramente la tuya; al haber experimentado la eficacia de poner en acción Jeremías 33:3, y Mateo 7:7.

El otro motivo es que un aspecto de la batalla que se libra en Venezuela es de orden espiritual; y esta se libra en privado y de rodillas.

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Para asumir esta estrategia hay que aceptar como cierta la Palabra de Dios. Leamos un texto que nos declara esta realidad:

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Todo creyente necesita estar claro y consciente de que el trasfondo de la confrontación en Venezuela es de carácter espiritual, eso lo explica magistralmente Pablo en Efesios capítulo seis:

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:10-12.

Cuando se acude al libro de Apocalipsis, allí se nos revela que tras los poderes que se levantan en el mundo la influencia del “Dragón” es determinante, se lee en el capítulo trece, concretamente en 13:1-2; como sabemos la figura del dragón es una forma metafórica de referirse a Satanás, Apocalipsis 12:9. Y para batallar con ese personaje es necesario “oración y ayuno”, Mateo 17:21.

Y Jesús libro una batalla con ese sujeto al inicio de su ministerio, allá en un lugar desértico fue la confrontación; la victoria estuvo determinada por tres disciplinas: la oración, el ayuno, y el apropiado uso de la Palabra; aquella espada de dos filos útil en las peleas espirituales.

Ahora no es sencillo adoptar esa estrategia porque la natural reacción humana es salir a batallar; ese es un mecanismo de defensa propio de todo ser humano. Pero las actuales circunstancias de Venezuela demandan del pueblo de Dios una reacción cónsona con su cualidad de Pueblo de Dios.

Es evidente que el clamor debe ser unánime y expresado en forma correcta, como corresponde a un hijo de Dios. Si clamas para que Dios preserve la Revolución, porque eres afecto a ella; o si por el contrario ruegas por un triunfo de la oposición; ten presente de que estás completamente equivocado.

Al rogar por Venezuela hay que clamar por la reconciliación de los venezolanos, por el cese de la violencia de ambos sectores; y sobre todo que levante al hombre del momento, y a quienes le secunden, para propiciar un proceso de reencuentro, de reconciliación, y sobre todo enrumbar al País por el cauce del estado de derecho y de los principios característicos de una sociedad que se denomina cristiana.

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Como sabemos este pueblo necesita un despertar espiritual, una renovación espiritual. Y aquella comienza en ambientes de oración y ayuno, lee el capítulo 2 del libro de Hechos.

Tenemos que recordar que las estrategias divinas son totalmente diferentes a las humanas. Ten presente que Josué dirigió la toma de Jericó sin lanzar un dardo:

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron., Josué 6:20.

Y que Gedeón con un ejército pequeño derrotó a los madianitas tan solo con el uso de trompetas, antorchas y un grito de guerra:

20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!, Jueces 7:20.

Ambos caudillos lograron tales victorias siguiendo las instrucciones que en privado Dios les transmitió. Y aquello no es una excepción, es la constante.

Ahora medita. ¿Crees que verdaderamente aquello ocurrió tal como se narra en la Escritura y que muchas veces has leído? ¿Crees que tales prodigios se pueden materializar de nuevo en el presente? ¿En Venezuela? ¿En tu realidad?

Piensa, una cosa es aceptar como cierto lo que dice la Escritura, y otra cosa vivirla personalmente. Proceder como ella demanda.

Entonces los líderes espirituales, los ministros de Jesucristo, quienes conducen la grey de Cristo, independientemente de su filiación denominacional estamos llamados a convocar al pueblo de Dios a que proceda como demanda 2 Crónicas 7:14, y como procedió Nehemías en su momento:

4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.

Venezuela no es Israel, pero  Dios, el Dios de Israel es también nuestro Dios; así que confiadamente podemos acercarnos a Él, y como Nehemías orar por Venezuela, contextualizando a nuestra situación presente aquella fervorosa oración.

Vamos a nuestro altar de oración y clamemos por Venezuela.

Algunas Iglesias oran siguiendo una estrategia 639, es decir orar a las 6:00 de la mañana, a las 3:00 de la tarde, y las 9:00 de la noche; tal vez siguiendo la devoción de Israel descrita en la Biblia. A las 3:00 de la tarde sería una buena opción para ir a los templos a orar, como fue la devoción de Pedro y Juan, tal como se evidencia en Hechos 3:1, la “hora novena” corresponde a las tres de la tarde nuestra; y a las 9:00 de la noche reunirse en familia para clamar por la salida a esta crisis conforme a la dirección Divina.

Pronto vendrá la salida, de acuerdo a la óptica Divina, porque Dios siempre escucha el clamor de su pueblo.

Dios bendiga a Venezuela.

Fuente:

EN VENEZUELA NO HAY CRISIS, SE IMPONE UN SISTEMA

Las expectativas sobre lo que sucederá durante el 2017 en Venezuela son cada vez peores, se pensaba haber llegado al fondo, sin embargo la realidad indica que aún se desciende hacia aquel incierto lugar. Persiste una situación desesperada y desesperanzadora.

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Los expertos han hecho muchos análisis sobre el origen de tal caótica situación, y se ha planteado innumerables estrategias sobre cómo abordar y resolver esta crisis horrorosa.

El pueblo de Dios, inmerso en el caos, no cesa de elevar plegarias y hacer llamados para clamar por una intervención Divina que resuelva este estado de cosas. Los templos, y las redes sociales son escenarios de tales llamados pidiendo acción a Dios.

Surgen preguntas: ¿Por qué Dios permite este estado de cosas? ¿Por qué no interviene y pone orden en Venezuela? ¿Por qué no responde el clamor de sus hijos? Seguramente tienes más interrogantes apreciado lector. Muchas preguntas, pocas respuestas.

Vamos a situar la crisis venezolana en su contexto real.

Lo que nosotros llamamos crisis en realidad es la aplicación de un sistema ideológico denominado Socialismo del Siglo XXI, cuyo objeto es establecer una economía tal y como la estamos experimentando. Un capitalismo de Estado, donde éste tiene el control absoluto del aparato productivo. Es decir, no hay empresa privada, no hay libre oferta y demanda. Se eliminan las clases, para igualarlas. De ahí el acoso a la clase media para establecer una igualdad con la denominada desposeída. En sencillas palabras el partido de gobierno se ha propuesto establecer en Venezuela el sistema comunista, inspirado en los ideales marxistas. Esa es la realidad.

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Lo que denominamos crisis es el exitoso avance a ese sistema de gobierno. Ahora esto no se ha hecho a espaldas del pueblo. Desde el principio los impulsores del Socialismo del Siglo XXI han declarado honestos, francos, diáfanos cuales son sus propósitos. Y ellos tienen el derecho moral y constitucional para hacerlo.

El sistema comunista que se establece en Venezuela no ha llegado en forma impuesta, ni de manera engañosa, como ha sucedido en otros países, que se establece mediante un golpe de estado, o como resultado de una guerra. En Venezuela el Socialismo del Siglo XXI llega gracias a los votos del pueblo, que es su aval para mantenerse en el poder. El actual presidente no lo es porque él se impuso, ni dio un golpe. Obtuvo la presidencia con el voto de la mayoría del pueblo venezolano. Aun cuando se piense que hubo fraude, recuerde que la oposición tuvo representación en todas y cada una de las mesas electorales, así que si hubo fraude, entonces ese fraude fue avalado por los testigos de mesa.

Quienes hemos sido parte de la maquinaria electoral sabemos que luego de cerradas las urnas, se sellan a la vista de todos los presentes, y luego el 51% de las urnas se eligen para abrirlas en presencia de los testigos y se cuenta cada voto emitido. El fraude siempre es posible pero necesariamente es conocido y aceptado por los dirigentes de la oposición, que en el peor de los casos son cómplices entonces.

Hago estas reflexiones para insistir que el Socialismo del Siglo XXI se impone porque una mayoría lo avala con sus votos.

Ahora analicemos la realidad de la oposición y de la sociedad civil.

Como hemos observado, los voceros de estos sectores se han enfrascado en la solución electoral, apostando a que mediante el Revocatorio, o las elecciones del 2019 van a obtener el poder, ya que la crisis económica les regalará a Miraflores. Están equivocados en sus percepciones, la crisis venezolana se vive en la clase media que progresivamente pierde su estatus, sus bien ganados logros. Las clases populares no viven la crisis porque a ellas les fue negado por muchos años las bondades de los recursos que muy pocos disfrutaron.

Las clases populares de vivir en ranchos marginales y sin empleo, pasaron a vivir en urbanizaciones con todos los servicios públicos, y reciben subsidios del Estado. Es cierto que muchos hacen largas colas para obtener productos regulados; pero es que antes ni siquiera podían hacerlas porque no contaban con recursos para adquirirlos. Evocamos tiempos de hace más de veinte años.

Esa inmensa mayoría de venezolanos que jamás tuvo una 4×4, ni televisores planos, ni electrodomésticos digitales, ni tuvieron tarjetas de crédito y no recibieron dólares preferenciales, ni viajaron al exterior, entre otras muchas otras bondades vividas por la clase media; a ellos no les alcanza esa crisis.

Esa inmensa mayoría, que según algunos supera el 50% de la población, no va a estar dispuesta a perder sus beneficios, se llame “clap”, “subsidio”, “Misión Sucre”, “Barrio Adentro”, o cualquier otro programa del gobierno para asistir a la clase popular,  para votar por líderes emblemáticos de la “Cuarta República”, quienes precisamente fueron quienes les negaron por años, según el discurso del gobierno, las bondades que se vivió en los mejores momentos de la “Venezuela saudita”.

La solución pasa por lo electoral, pero previamente hay que educar a la población en lo que realmente significa el Socialismo del Siglo XXI; y más que eso, proponer un programa de relanzamiento de la clase popular, para erradicar la pobreza en Venezuela. Pero no aplicando las medidas económicas propuestas hasta hoy: promover la reactivación económica mediante liberar el dólar, liberar los intereses, liberar los precios, congelar los salarios. La cuarta república en su peor expresión.

Es cierto que aquellas medidas son necesarias, y han dado resultados positivos en otros países, pero ese “capitalismo salvaje” como se le denomina, debe ser aplicado estableciendo simultáneamente medidas de acompañamiento a las clases populares para evitar que nuevamente sean marginadas. Eso se llama justicia social, y distribución equitativa de los recursos del país. Y ese es precisamente el reclamo Divino a los líderes de Israel en Miqueas 2:1 y siguientes; mismo para los de Venezuela del gobierno, tanto como a los de la oposición.

¿Por qué ha calado en el corazón de muchos venezolanos aquello de que “El petróleo ahora es nuestro”? No es casual que exista PDVal, PDVgas comunal, PETROcasa, la gente piensa que el petróleo llega a su casa por intermedio de aquellas empresas. Tú dices que eso es populismo, pero para la gente del barrio es una bendición dada por el comandante eterno.

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Fui invitado a la promoción de un grupo de estudiantes de la Misión Sucre, pidieron les transmitiera un mensaje en aquel inolvidable acto para los graduandos. Toma la palabra uno de los felices participantes del evento y expresa: “Le doy gracias a Dios, y a mi Comandante Chávez, porque hoy obtengo el título de licenciado en educación”. El jamás pudo acceder a la universidad pública, por los motivos que sean, pero hubo alguien que le llevó la universidad a su barrio y pudo estudiar educación superior. Se burlan de la Misión Sucre, quienes estudiaron en ella la admiran y defienden; proponga quitar ese programa a las clases beneficiadas con él para que compruebe el sentir de la gente.

El proyecto de país para resolver la crisis necesariamente debe contener una sólida base de justicia social, y distribución equitativa de la riqueza del país. Que no se quede más en el 10% de la población, que beneficie al 100%. Y ello requiere un cambio de actitud en la dirigencia venezolana.

Revisemos lo que sucede en el marco del pueblo de Dios.

Lo primero que necesitamos aclarar es que Venezuela no es pueblo de Dios, tal y como lo es Israel. Hago esta aclaratoria, para evitar el error de aplicar a la Nación Venezolana mensajes dirigidos al pueblo de Dios. En Venezuela hay una parte de la población que se denomina pueblo de Dios, y otra que no lo es.

¿Cuál es el pueblo de Dios en Venezuela? Todos los que profesan la fe en Jesucristo; a ellos se les denomina “hijos de Dios”,  y quienes son israelitas, es decir descendientes de Israel, que son el pueblo de Dios, así se declara en la Biblia, Juan 1:12, y Éxodo 6:6-7.

¿Qué está ocurriendo en Venezuela? Que quienes gobiernan no representan valores y creencias propias del pueblo de Dios. Persiguen el bienestar de la población, y justicia social, pero con base a doctrinas inspiradas en filosofías ateas, y humanistas materialistas, enmarcadas en lo que se denomina marxismo. Con el agregado de creencias religiosas inclinadas al espiritismo y sus derivados.

Quienes están en el poder profesan doctrinas ateas, mezcladas con prácticas religiosas heredadas de Babilonia. Ello no es reprochable en el marco Constitucional que permite la libertad de conciencia, y libertad de cultos.

¿Por qué entonces estamos en crisis? No existe una crisis nacional, la misma se vive en un sector de la población; ya que el gobierno está imponiendo su sistema político ya antes mencionado, con el aval, al menos electoral, de la mayoría.

Quién está en crisis es el pueblo de Dios, que no ha tomado conciencia de lo que sucede y no ha optado por la conducta inspirada en su norma de fe, la Palabra de Dios. El profeta se lamenta al proclamar la palabra de Dios: “Mi pueblo perece porque le faltó conocimiento”, Oseas 4:6.

Y este es el real problema de Venezuela: al pueblo de Dios venezolano le falta conocimiento, por lo cual perece y el País con él. ¿En que se basa esta afirmación? En el proceder de la población.

Anteriormente se hizo un somero análisis del proyecto de País impulsado conforme al Socialismo del Siglo XXI, y las doctrinas que le sustentan. Entonces es lógico y natural que un marxista, socialista, comunista, ateo, materialista, o revolucionario vote y sostenga ese proyecto político.

¿Lo es para un integrante del pueblo de Dios? Aquí estriba el problema, hay una ignorancia, en dos sentidos: O se ignora los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI; o se ignora la Palabra; y cualquiera que sea es deplorable, y causa del estado de cosas en el País.

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Los líderes religiosos, los ministros de Dios tienen su cuota de responsabilidad ante la realidad del país; unos porque apoyan al actual sistema; y otros porque no orientan palabra en mano a sus congregaciones; alertándoles sobre las verdaderas causas de la situación venezolana.

En una reunión de pastores convocada para orar por la crísis venezolana, expresé sin ánimo de ofender que un cristiano no puede apoyar a un sistema sustentado en el marxismo, que por definición es ateo y materialista; y que practica ritos paganos. Luego del acto, un pastor presente en el mismo manifestó que yo era “escualido”, es decir un “opositor al gobierno”. Sentí un profundo pesar por aquel ministro y la congregación a la que sirve por su ignorancia. Ingora lo que es el marxismo, y sus bases doctrinales; ignora las consecuencias de practicar ritos paganos; e ignora lo que afirma la Palabra de Dios. Y todo eso es fatal. Y no soy “escualido” en ninguna de sus acepciones.

Ahondando en el análisis, diagnosticamos que ni siquiera es el actual sistema quien es responsable de la crisis venezolana. Es una profunda crisis espiritual, en la que se ha cedido territorio a lo que en Efesios 6:12, se denomina huestes de maldad:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Y el territorio cedido no es el Socialismo del Siglo XXI, que es un efecto, la causa es que el pueblo de Dios no esta  cumpliendo su alta misión de ser “la sal de la tierra”, “la luz del mundo”; preservar la tierra, e iluminar al mundo; todo ello con la proclamación de la Palabra de Dios, con el poder del Espíritu Santo.

La Biblia es clara en ello. Uno de los efectos del evangelio cuando impacta a las personas es que produce profundas transformaciones en sus vidas; y ello genera cambios en sus entornos. Es por ello que a medida que el evangelio avanza extendiendo el Reino de los Cielos, el reino de las tinieblas pierde territorio.

Esto sucede en el mundo actual, pero en Venezuela la situación es dramática. Nunca la población venezolana ha sido impactada con el efecto transformador del Evangelio del Reino. Se han hecho grandes esfuerzos para captar “almas”, y muy poco para transformar aquellas en verdaderos discípulos de Jesucristo que conozcan la Palabra, la comprendan y la vivan.

Toda persona que conozca medianamente la Biblia, la historia del pueblo de Israel, y la de la Iglesia sabe que las grandes reformas de la Iglesia, los grandes avivamientos de los pueblos tienen origen en el estudio y puesta en práctica de la Palabra. Ocurrió en tiempos del rey Josías, 2 Reyes capítulos 22 y 23; en los tiempos de Esdras y Nehemías, como en los de Lutero.

¿Cómo superar la crisis? La respuesta se encuentra en la Palabra, la Biblia. Búscala y practícala.

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